Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2023-11-05
Completed:
2024-04-16
Words:
12,120
Chapters:
4/4
Comments:
2
Kudos:
39
Bookmarks:
4
Hits:
684

¿Con qué puedo retenerte?

Chapter 4: Te puedo dar mi soledad, mi oscuridad, el hambre de mi corazón

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Epílogo

Llegar a casa temprano era un milagro que ocurría solo pocas veces al año. Su trabajo como Hokage era más abrumador de lo que alguna vez esperó cuando era niño y gritaba a todo pulmón con su voz insufriblemente aguda que sería Hokage.

Todos esos años que insistió y dijo a todos que ayudaría a establecer un equilibrio en el País del Fuego le estaban cobrando factura.

Actualmente Shikamaru colocaba cada día en su escritorio enormes montañas de documentos que tenía que revisar a diario y que no le dejaban tiempo para nada más que babear ocasionalmente sobre los papeles por firmar cuando tenía la oportunidad de tomar una siesta involuntaria.

A sus casi 40 años de edad, tenía que cargar con un insufrible dolor de espalda que lo molestaba cuando tenía la oportunidad de dormir en la cama, también se le sumaba las ojeras, las arrugas en la comisura de sus ojos y las líneas de expresión realmente marcadas en su rostro.

A cada segundo que pasaba en ese escritorio, firmando papeles y organizando misiones, además de buscando nuevas formas de obtener ingresos para la aldea, sentía que un poco de su vida era absorbida, al igual que su chakra en desuso.

Porque sí, el Hokage tenía terminantemente prohibido participar en combates si no era completamente necesario. En ocasiones, deseaba escabullirse a alguna misión ANBU, pero entonces era interceptado por el interminable papeleo que a diario le llevaba Shikamaru a su escritorio.

Terminaba siendo un círculo vicioso que había dejado de parecerle gracioso hace tiempo.

Y he ahí el por qué era muy raras las ocasiones en las que podía volver a su hogar. Pero era aún más extraordinario e inimaginable el volver a su departamento y encontrar a su amante masturbándose en el sofá de la sala de estar.

Sasuke Uchiha siempre había sido un misterio para él. Se sorprendió cuando, hacía tantos años, mucho después de su torpe confesión antes de su matrimonio con Hinata, Sasuke había demostrado ser todo un semental pervertido que adoraba el sexo.

Joder, que a cada oportunidad que tenía lo emboscaba repentinamente para follarlo salvajemente -o dejarse follar, según se diera el caso-. Sin embargo, pese a los innumerables y obsesos encuentros, en su vida se había imaginado encontrarse a Sasuke haciéndose la paja a plena luz del día, en medio de la sala, con el consolador que él solía usar cuando el Uchiha estaba fuera de la aldea.

Si algo había descubierto después de haberse topado con algunos miembros del Clan Uchiha durante su vida, es que estos eran realmente recelosos con su intimidad y, definitivamente, compartían una inestabilidad mental hereditaria.

Por eso, pensar en encontrar a una persona con dicho apellido empleando la masturbación anal era una probabilidad casi ridícula. Pero ahí estaba, llevaba aproximadamente cinco minutos observando cómo el serio e impasible Sasuke Uchiha se desmoronaba entre gemidos y lascivos sonidos de succión (provenientes de su parte baja). Era una imagen casi celestial para Naruto y se sentía un poco mal por tener una erección enorme y goteante frotándose dolorosamente contra la gruesa tela de los desgastados pantalones que utilizaba para trabajar.

Cuando Sasuke, después de una increíblemente fuerte embestida con el enorme pene de plástico de un color naranja chillón -detalle que gritaba el nombre de su verdadero dueño-, finalmente se corrió con una sacudida espectacular y un alarido asombrosamente erótico, Naruto apenas y pudo sostener con firmeza la base de su polla para no correrse con la irreal imagen.

Por supuesto, cuando los sentidos del antiguo Vengador y renegado de Konoha volvieron a su cauce natural, Naruto casi moja sus pantalones ante la mirada del Mangekyō Sharigan. Obviamente, su amado azabache querría descuartizarlo de seis mil formas diferentes con el Tsukuyomi hasta volverlo loco de la desesperación.
Afortunadamente para él, Sasuke continuaba en una posición altamente reveladora, con el consolador aún clavado en el culo y el semen de su corrida goteando en su abdomen y mandíbula, donde había alcanzado a caer.

— En mi defensa — comenzó Naruto, intentando aligerar el ambiente — También venía con la intención de utilizar a Sasuke Jr. No tenía idea de que te encontraría aquí, lo juro.
Sasuke soltó un resoplido perezoso, demasiado cansado para enojarse de verdad. Además, hacía semanas que ambos no coincidían, los horarios de mierda del rubio les impedía compartir un asqueroso tazón de ramen o un sucio revolcón. Hacía meses que no follaban apropiadamente, un detalle que lo tenía de peor humor que de costumbre - que ya era decir mucho.

Con las mejillas teñidas de color bermellón se sacó a "Sasuke Jr" del culo y comenzó a limpiar todo el desorden que había causado en su irrefrenada lujuria.

Apenas había entrado al apartamento, percibió el olor y los restos de chakra de su rubio, un detalle que lo calentó inmediatamente y le nubló por completo el juicio. Aunque intentó masturbarse "convencionalmente", no lograba acabar y su erección se volvía cada vez más dolorosa.

Entonces, tuvo que tomar una decisión realmente difícil. No creía que Naruto llegara a casa ese día, ya que había escuchado algunos cambios de último minuto con el acuerdo que Konoha tenía con la Aldea de la Lluvia, supuso que eso incrementaría su trabajo.

Frustrado, triste y excitado, no pensó en otra solución que en utilizar el mismo juguete que Naruto usaba cuando lo extrañaba durante sus largas ausencia en las misiones rango S. Por supuesto, con su polla palpitante y su delirante anhelo por el Séptimo Hokage, creyó que esa idea era realmente caliente.

Pero el imbécil rubio lo descubrió. Y, conociendo lo insufrible que podía llegar a ser, no creía que se lo dejara pasar.

Sin embargo, se extrañó cuando Naruto simplemente pasó de largo a la habitación sin comentar nada más y sin dirigirle la mirada. Era uno de esos escenarios que era imposible imaginar, pero que eran completamente posibles conociendo el carácter imprevisible del rubio.

Preocupado, sopesando la posibilidad de que Naruto estuviera padeciendo una enfermedad terminal, dejó lo que estaba haciendo y lo siguió a la habitación.
Por supuesto, la escena que se encontró fue ofensiva e increíblemente caliente.

Naruto estaba con los pantalones y la ropa interior hasta la mitad del muslo, inclinado sobre la cama y sosteniendo su peso sobre el colchón con un solo brazo, mientras que con la otra se masturbaba febrilmente, como si quisiera acabar con todo lo más rápido posible.

— ¿Qué mierda estás haciendo, Naruto? — preguntó un indignado Sasuke.

El rubio dio un respingo y enderezó su postura, sin embargo, no dirigió la mirada a Sasuke y la desvió hacia el piso.

Sus mejillas y orejas estaban completamente sonrojadas y sus ojos estaban cristalizados.

En su vida había podido presenciar una expresión más avergonzada a en el rostro de su amante, ni siquiera cuando Sakura los descubrió follando en su cama.
Aturdido, dio un paso hacia su pareja, pero el rubio retrocedió de un brinco, perdiendo el equilibrio debido a que sus pantalones permanecían enrollados en sus muslos. Cayó al suelo en un estruendo casi cómico.

— ¿Naruto...? — Masculló Sasuke, esta vez con un tono de voz suave y serio.

Pero el rubio no alzó la mirada y un sollozo débil rompió el tenso ambiente. El azabache le dirigió una mirada incrédula y genuinamente preocupada, haciendo el ademán de acercarse nuevamente y siendo rechazado una vez más. Quiso gritarle impacientemente, sin embargo, Naruto impidió el avance de sus acciones con un murmullo entorpecido por los sollozos:

— Lo siento — le dijo — Te extraño también. No he podido estar en casa últimamente, aunque prometí que esta vez no lo arruinaría como lo hice con Hinata. Yo realmente te amo, de verdad y odio toda esa situación — balbuceó entre lágrimas — lo siento, nos empujé a esta vergonzosa y deplorable situación. Te extraño y te deseo a cada segundo y jamás he dejado de pensar en ti. También me masturbo cuando no estás y me siento mal porque por más que lo intento, más responsabilidades siguen interponiéndose entre nosotros. Odio el tiempo que estoy lejos de ti. Desde que te fuiste bajo la tutela de Orochimaru te he extrañado y he envidiado a cada persona que podía estar cerca de ti. Joder, que por un tiempo detesté a Sakura por poder darte todo lo que yo no podía: un heredero Uchiha. Y te extraño y estoy muriendo por dentro porque también lo estoy arruinando contigo. Te prometí un mundo mejor, un mundo donde Itachi no fuera visto como un villano, un mundo donde tú no siguieras sufriendo, pero no he cumplido una maldita cosa. Soy un total fracaso. Konoha sigue igual, nada ha cambiado y algunas personas aún te reprochan todo lo que hiciste en el pasado. No soporto vivir en un mundo donde tenga que extrañarte a cada segundo, donde no pueda estar contigo porque la aldea es más importante. He perdido demasiado tiempo dándole mi vida a otros, cuando solo he querido dártela a ti, desde siempre.

Sasuke observó cómo un lloroso y lamentable Naruto se estaba exponiendo ante él como jamás lo había visto. Completamente desnudo -más allá de su miembro torpemente expuesto y semierecto-, aterrado y honesto, como el niñito de antaño que era repudiado por todos.

El pelinegro estaba aturdido y solo podía distinguir el profundo dolor en su propio pecho. Era abrumador y real, pero especialmente, resultaba conmovedor y hermoso.
Sasuke jamás dudaría de Naruto, ni de su amor y le parecía estúpido que, a esas alturas, el rubio se derrumbara de esa forma con preocupaciones irrelevantes. Jamás hubiese creído que ser atrapado masturbándose por el trasero desencadenaría una situación tan extraña.

Se sentía feliz y su corazón latía desenfrenadamente en su pecho, como si fuese un adolescente virgen. Dada a la situación, era una reacción inapropiada, pero ver al rubio derrumbado, cansado y diciéndole cuanto lo amaba le inflaba el pecho -y el ego, por qué no admitirlo.

— Eres un mediocre — respondió, mostrando una enorme e inusual sonrisa. Al alzar la mirada, fue Naruto quien quedó completamente aturdido — ¿Realmente crees que eres insuficiente? ¿TÚ? Después de joder durante años, ¿realmente te estás quejando del puesto de Hokage? Mierda, eres más imbécil de lo que creí — escupió, sin abandonar la sonrisa — Amas a Konoha, tanto como Itachi lo hizo. Le has dado tu vida y un poco más. Eso es hacer MUCHO. Lograste que volviera, aceptara tus sentimientos y los míos, me hiciste amarte hasta la médula, ¿y tienes los huevos de dudar de lo que me has dado? ¿Crees que me importa la mitad de lo que has dicho? Volví a esta maldita aldea por TI, no por los demás. No me importa que nadie me acepte como un miembro de la sociedad, solo me importa que tú lo hagas. Cada noche de jueves te escabulles de Shikamaru y tus deberes para venir a casa a cenar conmigo. A dormir junto a mí. Cuando regreso de alguna misión dejas mis onigiris en la nevera, aunque ni siquiera te gusta cocinar, lo haces por mí. Eso es suficiente para mí. Eso es más de lo que este pobre idiota merece. Nunca voy a dudar de cuánto me amas, Naruto, entonces no dudes de tu increíble capacidad para amarnos a la aldea y a mí por igual. Para darnos todo de ti. Yo soy quien debería estar llorando rogando que me perdones, cuando te he destrozado tantas veces en el pasado. Es ofensivo que tú te menosprecies, cuando eres una persona brillante y fuerte, lo suficiente para considerarte mi igual. No vuelvas a decir tanta mierda, que en todo caso sigues siendo terrible expresándote. No sé cómo te has manejado en la política hasta ahora — bufó.

Naruto, desde su incómoda posición en el suelo, lo observaba atónito. Nunca, ni en toda la historia Uchiha, un hombre del clan había pronunciado tantas palabras juntas. Parpadeó algunas veces, aún sin salir del asombro y, finalmente, sus lágrimas se detuvieron, aunque su corazón seguía apretado en su pecho y el nudo en su garganta seguía quemando.

Por otro lado, avergonzado y molesto por verse obligado a decir una cantidad de mierda que ya debía ser de conocimiento popular y que solo el idiota de Naruto era incapaz de comprender, Sasuke tomó al rubio del cuello, lo obligó a sentarse en la cama y se arrodilló entre sus piernas.

Naruto apenas comprendió lo que estaba pasando cuando Sasuke se metió su pene ya flácido en la boca de un solo movimiento.

Apenas la habilidosa lengua del azabache comenzó a masajear su miembro, este se endureció. Debía sentirse realmente avergonzado por actuar como un adolescente puberto a su edad, pero no había imagen que lo pusiera más caliente que la de él orgulloso y reservado Uchiha engullendo su polla hasta la empuñadura.

Era una visión realmente majestuosa. No obstante, tuvo que apretar la mandíbula con fuerza cuando dos de los largos dedos del pelinegro lo penetraron sin preparación, tocando casi de inmediato su próstata. Cerró los ojos con fuerza, intentando retrasar su inminente orgasmo cuando el muy libidinoso Sasuke comenzó a dedicarse en cuerpo y alma a lo que hacía.

Y sí, Naruto debía admitir que Sasuke daba las mejores mamadas del mundo -y no es que tuviera mucha experiencia en el tema, pero le parecía una verdad irrefutable -. Era en esos momentos que le demostraba cuanto lo amaba, no solo porque realmente le ponía cariño a lo que hacía, sino porque se doblegaba ante él.

Sasuke Uchiha, el orgulloso y altivo Vengador, el renegado de Konoha, se arrodillaba ante él para demostrarle que únicamente en su presencia él mostraba esa faceta. Una en la que ponía las necesidades de Naruto antes que las de él mismo, una en la que su alma y cuerpo sólo órbita van alrededor de la presencia del rubio.

Era abrumador e increíblemente conmovedor observar la forma en la que Sasuke Uchiha se redimía y demostraba su eterno agradecimiento y afecto. No era una forma convencional, porque Sasuke era un niño herido y que realmente había sufrido muchísimo, que había sido consumido por la oscuridad durante un tiempo, pero era lo mejor que conocía.

En la intimidad, Sasuke se mostraba como nadie nunca había tenido la oportunidad de apreciar: vulnerable, venerando a la única persona que había luchado por él hasta el final. Y para Naruto, esa era la definición más pura y hermosa de amor.

Ahogando un gemido, Naruto sostuvo la cabellera imposiblemente oscura de su amante y lo jaló para apartarlo de su erección casi púrpura, esta rebotó dolorosamente contra su abdomen. Sasuke le dirigió una mirada desafiante desde abajo, visiblemente irritado por ser interrumpido. Naruto le dirigió una dulce sonrisa cargada de un infinito amor.

— Quiero acabar contigo dentro de mi — fue la escueta respuesta a su fulgorosa mirada — Fóllame, por favor, Sasuke.

La negra pupila de Sasuke brilló peligrosamente en la penumbra. Había aceptado gustosamente el desafío y parecía estar lo suficientemente excitado como para cumplir con la egoísta y desesperada petición del rubio. Se incorporó con un ágil y casi felino movimiento, dirigiéndose casi de inmediato a la pequeña mesita que estaba a un lado de la cama. Sin embargo, se sorprendió cuando Naruto le impidió continuar su avance, atenazando su brazo con sus dedos largos.

— ¿Qué...? — comenzó Sasuke, confundido por las acciones contradictorias del rubio.

— No necesitamos condón. Hoy no.

Sasuke parpadeó, sorprendido.

— Pero...

— Por favor — le pidió, casi en una súplica desesperada — continúa ahora.

Descolocado por el extraño comportamiento del rubio, volvió a colocarse entre sus piernas, esta vez sobre la cama. Tragó saliva al observar desde su posición privilegiada la imagen completa del Séptimo Hokage. El áureo permanecía completamente expuesto y sumiso, con los ojos cristalizados y la promesa de unas lágrimas jamás derramadas en la comisura de sus ojos. Su camisa, a medio abrir, mostraba el lampiño, dorado y torneado torso del hombre. En la parte inferior, su erección purpúrea y enhiesta se mostraba orgullosa, con el glande cubierto en preseminal y sus venas palpitando ávidamente.

Al descender la vista un poco más se topó con su trasero, completamente expuesto y húmedo por el jugueteo previo. Se relamió y sintió que su propia polla temblaba expectante. No creía poder contenerse mucho más, a pesar de haberse corrido hacía apenas unos momentos atrás. Intentando hacer uso de todo el autocontrol que había entrenado durante años, liberó su erección, que rebotó ansiosamente, chocando inoportunamente contra la entrada del rubio. Ambos soltaron un gemido involuntario de anhelo y, entonces, todo se fue a la mierda.

Mordiéndose con rudeza el labio inferior, Sasuke se internó lenta y tortuosamente en el interior de Naruto. Ambos contuvieron la respiración hasta que el miembro del Uchiha no estuvo completamente dentro del rubio.

Fueron segundos largos y asfixiantes, pero cuando finalmente la erección chocó contra la ya estimulada próstata del rubio, los dos sintieron que el mundo entero había recuperado el equilibrio.

Aunque hubiese querido esperar un poco más, Sasuke no pudo evitar comenzar a balancear sus caderas, al principio lentamente, pero aumentando el ritmo progresivamente, creando un frenético vaivén que hizo que los gemidos de Naruto comenzaran a ser audibles.

— Mierda — masculló Sasuke, al tiempo que Naruto se abalanzaba sobre sus labios, reclamando un hambriento beso.

El sexo entre ellos dos siempre había sido de esa forma, más parecido a una guerra que a cualquier otra situación.

Era lengua, dientes y uñas, la sangre y el sudor rebotaban por todo el lugar. La habitación comenzaba a ser envuelta en un abrumador olor a almizcle y metal, los gruñidos eran pequeñas declaraciones de guerra y los gemidos se escuchaban agonizantes, la arrolladora lujuria solo incrementaba el delirio entre ambos cuerpos y las sensaciones se volvían cada vez más abrumadora.

El placer y el dolor se fusionaban en una mezcla confusa que no podía ser distinguida por separado y el amor era expresado con sollozos y gruesas lágrimas de arrepentimiento. Era oscuro, asfixiante y doloroso, pero definitivamente era la forma en que ambos se amaban y se detestaban; los reproches y rencores, el dolor, el miedo y las heridas jamás cicatrizadas eran expuestas y descartadas.

Era así como se sanaban el uno al otro, como se pedía perdón, como dos entes demoníacos y consumidos por la oscuridad.

Era aterrador y hermoso al mismo tiempo.

Un pequeño secreto que siempre les pertenecería, de esta forma se perdonaban y se amaban, se consumían y se volvían polvo, para volver a fusionarse y existir. Era su propio ciclo de vida, un baile cuyo ritmo solo ellos podrían conocer.

Cuando follaban, todo se sentía natural. Era como si desde el principio de los tiempos este hubiese sido su destino. Como si antes de existir, eran uno solo y cuando llegaron al mundo sus almas fueron separadas en dos, haciendo que ambos siempre se buscaran y se encontraran en todas las vidas y en todos los universos.
Así se sentía. Y era algo que no podían explicar con palabras, pero ambos lo sabían y ambos lo sentían, así que no había nada que explicar.
Sasuke no dejaba de embestir, casi con fiereza, al cuerpo debajo de él, deleitándose en las expresiones entre dolor y éxtasis de Naruto, quién no paraba gimotear y sollozar ante las confusas y abrumadoras sensaciones que experimentaba.

Se sentía profundamente amado, porque era Sasuke el que estaba torturando su próstata y regalándole un placer que jamás pensó que sería capaz de sentir. Era delicioso, doloroso y tórrido, se sentía como si estuviera en el mismísimo infierno, siendo consumido por un calor que había comenzado en el interior de su pecho.

Completamente embobado por el cúmulo de sensaciones, se inclinó y mordió el níveo hombro de Sasuke cuando sintió que un escalofrío ascendía por su columna. Soltó un grito agónico cuando el orgasmo lo atravesó como una flecha en llamas, arrancándole toda la fuerza de cuajo.

Sasuke experimentó en carne propia el orgasmo de Naruto, cuando este apresó su erección en su interior con una fuerza inaudita y, fue entonces, cuando se vació por completo en lo más profundo e inhóspito del cuerpo del áureo. Esto incrementó y prolongó el orgasmo de Naruto, quien sintió como la polla del Uchiha se sacudía en su interior, llenándolo por completo.

Minutos más tarde, ambos yacían enredados entre piernas, manos, sudor, sangre y semen, recuperando la respiración. Ninguno de los dos quería romper el apacible y cómodo silencio que se hacía cernido sobre los dos, sin embargo, Naruto decidió que debía decirle algo importante a Sasuke, que no podía esperar.

— Realmente, te agradezco por ser tan valiente — dijo con la voz rasposa y bajita, como si temiera destrozar la calma— A pesar de lo difícil que ha sido, has aceptado mis sentimientos y los has retribuido con creces.

Sasuke resopló, incapaz de responder. Naruto sonrió, comprendiendo lo que el Uchiha quería decir sin palabras.

— También te amo — susurró — Creo que no cambiaría nada de lo que ha pasado, porque estamos aquí y eso es lo único que me importa.

Sasuke sonrió, agotado y se inclinó para robarle un beso perezoso al rubio que permanecía a su lado. Las palabras eran innecesarias en ese instante.

— ¡PAPÁ! ¡SASUKE! — gritó alguien sorpresivamente cerca — ¡SARADA Y YO HEMOS LLEGADO DE LA MISIÓN!

Ambos hombres se incorporaron dolorosamente rápido, Naruto sintiendo una fuerte punzada en su parte baja. Los dos intercambiando miradas de pánico.

— Eh, Boruto — masculló una voz femenina y perturbadoramente impasible — Creo que hemos llegado en mal momento.

Naruto nunca había observado un color tan rojo en el rostro de Sasuke y él mismo sintió que estaba a punto de morir de la vergüenza. Sabía que, probablemente, tendría que lidiar con el Susanoo de Sasuke más tarde.

Y, aun así, con el preludio de un doloroso desenlace y una vergonzosa explicación a su hijo, Naruto estaba convencido de que no cambiaría absolutamente nada de su vida hasta ahora.

Notes:

Originalmente, se suponía que este sería un epílogo PWP súper explícito y erótico para olvidarme un poco de la ansiedad que usualmente ataca en las madrugadas. Sin embargo, con Sasuke y Naruto pocas veces puedo hacer algo sin profundidad, entonces me quedó algo realmente oscuro, sucio y fluff. No sé, una combinación horrible, probablemente. Tengo demasiado tiempo sin escribir algo en condiciones, entonces ni siquiera sé si alguien se dignará a leer esta mierda. Sin embargo, si llegaste hasta acá, pido disculpas porque probablemente te hice perder tu tiempo. Y te agradezco mucho.
Pueden dejar comentarios quejándose de mi horrible redacción y del terrible OOC que apliqué (Naruto se quebró terriblemente e hizo una escena lamentable, lo siento por eso, en serio), igual me haría feliz si alguien lo lee.
Lo escribí en una madrugada y apenas lo revisé porque me sentía horriblemente avergonzada y DIOS estoy escribiendo mucha mierda, lo siento. En fin, ¡gracias por llegar hasta acá! Un enorme beso a todos, espero que por lo menos les haya logrado sacar una sonrisa y les hiciera olvidar un mal día.

Esa era mi nota original. Lo siento, planeaba editar esto como un buen epílogo y no como un desastre. Pero nunca me digné a leerlo y corregirlo. Después de un par de años que lo escribí, solo les digo: este es el final. Espero que lo disfruten.

Notes:

(0): Tanto el título del fic, como el del capítulo, son sacado de un hermoso poema de Jorge Luis Borges.

 

N/A: Esto es un poco diferente a todo lo que he escrito y, además, me he tomado algunas libertades con los personajes. Intento conservar sus respectivas personalidades, pero quizá haya algún cambio en Sasuke, aunque lo adjudicaré a la edad. Es una historia de 4 capítulos, ya está escrito y lo iré publicando inesperadamente para añadir más tensión.
Pues, no tengo nada más que decir, ¡que lo disfruten! No olviden dejar comentarios que siempre me calientan un poquito el corazón.