Chapter Text
Ambos se paralizaron, congelándose en el tiempo y espacio en el momento que cruzaron miradas. Algo que les parecía extraño a los amigos de Sonic, en especial al zorro.
—Eres el de la otra noche —habló por fin el azul
—¿Se conocen? —preguntó el zorro de tonalidades amarillas. Se veía confundido ante el silencio prolongado de ambos erizos.
—Algo así —miró a su amigo vulpino—, recuerdan la noche de-
—¿Qué desean ordenar? —interrumpió Shadow—. Tenemos varias promociones de cócteles temáticos, también alitas en descuento, el paquete completo es una ganga —trato de sonar dulce.
Esto le parecía extraño por la actitud que tomó cuando él solo quería responderle a su amigo y sobre todo le parecía muy mal educado, era como si no quisiera que esa información se revelase... ah ya entendía.
—Me ganaste con las alitas, ¿Podrías traer dos órdenes de alitas picantes, hermoso? —pidió Knuckles quien abría un menú rosado.
—Bien, ¿Algo más? Escuché que tenemos a un soltero por aquí —observó a los tres presentes.
—Este pequeñín de aquí —acarició la cabeza de Tails con fuerza causando un remolino con su pelaje—. Ya se nos va.
—Entiendo, tendré que pedirles un especial. — demostró una sonrisa única, los ojos escarlata detonaron coquetería y atrevimiento.
Algo se movió en el interior de Sonic que le obligó a pasar saliva por la garganta.
—Eso suena bien, Shadow —sonrió el equidna.
—En un momento se los traigo —finalizó. Dio vuelta dándoles la espalda y caminando, esperando quitarse de encima los ojos verdes que no paraban de verle, era muy intenso.
—Ah-Ahora regreso, tengo que ir al baño —se excusó sin dejar que sus amigos hablarán puesto a que tomó la delantera y se levantó siguiendo al azabache.
Entre la multitud intentó abrirse espacio para caminar intentando no chocar con todo mundo, solo podía detectarlo por las orejas de conejo que sobresalen en el aire, tan distraído se encontraba que humo de cigarro terminó en su rostro haciendo que cerrara los ojos debido al ardor y el mal olor se apoderó de su nariz para terminar tosiendo en medio de la gente que lo miraban extrañados por la actitud. Era la primera vez en su vida yendo a un lugar de esa clase ni siquiera en su época universitaria salía tantas veces de fiesta y es que él siempre fue alguien que amaba los deportes, lectura, solo salía a convivencias de playa con amigos, tampoco era un santo pero sabía sus límites y este mundo para nada era el suyo.
Un mundo muy desquiciado.
Se detuvo al ver de espaldas al azabache, podía ver la perfecta silueta de su cuerpo, tenía un cintura tan delgada y una espalda fina ¿Era macho?
—O-oye espera —tartamudeo.
Escuchar la voz de ese erizo azul hizo que levantara las orejas en punta, suspiro derrotado.
—Escucha y escúchame claro —repelo sin voltear a verlo—. No me conoces, al menos aquí no, estoy en mi trabajo y prefiero mantener las cosas al margen —con una bandeja que contenía la orden del equidna rojo en manos fue cuando se dignó en voltear a verle.
—Casi no te reconozco con ese traje y actitud —ignorando completamente lo que dijo, sacó una risa de sus labios—. No te queda nada mal, sin ofender.
—Ya lo sé —peinó sus púas altanero—. Así que yo soy un empleado más y tú un cliente lujurioso sumergido en licor adulterado ¿Bien? —al ver que el azul iba a hablar decidió frenarlo—. ¡Chicas!, ¡Tenemos un soltero que felicitar y quiere un especial !
Varias chicas de diferentes especies salían detrás de él y otras simplemente aparecían por arte de magia, distintos trajes y disfraces que dejaban a la expectativa las partes más indecorosas, cosa que impresionó a Sonic que nunca había visto tantas figuras femeninas exponiendo su piel en vestimentas atrevidas muy parecidas a las del azabache, conejitas.
Notando como Shadow se alejaba junto con sus compañeras de trabajo le tomó del brazo, escuchando un gruñido del erizo.
—Déjame hacer mi trabajo —sus ojos demostraban molestia.
—No sabía que trabajabas en un sitio así, es-
Antes de que acabara esa frase, Shadow soltó la mano de Sonic de forma brusca.
—Estás aquí, no tienes por que opinar mientras estés dentro. Como dije, estoy trabajando, ahórrate los comentarios —se alejó nuevamente de la figura azul, que molesto.
Aún que lo intentara ahora mismo querer hablar con el moreno no sería cosa fácil, irritado y malhumorado como siempre solo que hoy para su suerte despertó con una espina llamada Infinite, quien la noche anterior decidió aceptar una de sus múltiples llamadas para volver a terminar en pelea, detestaba escuchar las excusas del chacal las cuales para él no tienen sentido alguno ni en lo más mínimo, claro, en su cabeza.
Porque para Shadow quien sufría y padecía de todos los males y consecuencias de seguir los latidos de su corazón era él, el que tenía el peor destino era él, porque no importa si era el tercero en una relación ya comprometida, daba igual que tenían un posible futuro por delante bien asegurado ante la dura vida que todos estamos destinados a tener en algún punto, arruinar un camino repleto de felicidad, bienestar y estabilidad... le daba lo mismo. Quería a Infinite sobre todo.
Él nunca tenía la fortuna de recibir todo el amor, no tenía el privilegio de llevarlo a cenas románticas por el miedo a ser vistos ante el ojo público, tras bambalinas como un criminal. Se sentía tan sucio de saber que aquellos labios habían sido besados horas atrás y que solo deseaba limpiarlos para que horas después resultes manchados, sintiéndose solo un trapo usado para complacer y entregar.
No estaba dispuesto a compartir y humillarse, más de lo que ya estaba. Ser un amante parece emocionante pero en verdad daba tanta vergüenza, quería autoproclamarse el verdadero, el único, tener el privilegio de dicho título y no un amante. El título de las ratas.
—Si que se la están pasando al límite, mira al pequeño zorro —su voz coqueta resonó en Shadow. Se mofaba de la poca capacidad de aguante del amarillo, pocos tragos y se encontraba en las nubes.
Ambos observaban desde la barra al pequeño zorro de dos colas. Tomándose unos minutos libres después de atender no solo a los amigos del erizo azul sino a algún que otro cliente que no respetaba sus turnos, pero las propinas ganan.
—No todos son iguales Rouge, algunos aquí no están para nada sintonizados a este estilo, para mí es refrescante, no son maleducados y mira —sacó de la pelusa de su pecho muchos billetes—. Me dio dinero como compensación por mirarme de más, es adorable.
—Me sorprende la capacidad de almacenamiento que tienes. —acercó el rostro al escote pronunciado del traje de su amigo, la pelusa llenaba lo suficiente.
—No hay diferencia con tus- —antes de hablar cometió un error.
Volteo hacia la puerta donde para su infortunio entró aquel que no deseaba ver ni en sus sueños, aunque llorara por tenerlo.
—¿Shadow? —le movió un poco tomándolo del brazo—. Corazón, me estás asustando ¿Qué-? —una mano azabache tomó de las mejillas a la albina haciéndola dirigir su mirada celeste hacia la entrada del local—. Infinite...
Se le revolvía el estómago.
—Puta madre..
Se paralizó, no tenía reacción alguna.
—Escucha yo lo distraigo mientras tú vas- -siendo ignorada y dejándole con todo un plan perfectamente pensado en la garganta, vio como su amigo se levantó caminando a quién sabe dónde y con la preocupación de ser visto por Infinite—. ¡No! Shadowww.. —susurró su nombre en chillidos.
Dirigiendo sus pies lo más lejos posible de la presencia del chacal, caminando sin ningún rumbo y con la mente taladrando un mar de emociones encontradas y revoltosas que discutían cuál era la mejor elección para él, salir corriendo, esconderse, enfrentarlo o solo ignorarlo. Cerró los ojos un momento al escuchar en sus oídos los latidos de su pecho retumbar constantemente de forma desesperada ante lo ansioso que se encontraba, inhaló como intento de calma, comenzando a sentir los dedos fríos y labios también, ya no se sentía muy bien.
Sentía que perdía la visión de un momento a otro, logrando solo ver lo que apenas podía enfocar a sus ojos, vagando los ojos, como un ligero punto que poco a poco se volvía borroso, se iba desenfocado lo que captaba. No fue hasta escuchar su nombre por cuarta vez.
—Shadow —escuchaba al equidna de pelaje rojizo, lograba identificar el tono de su voz, era un cliente que veía de vez en cuando—. ¿Qué pasa? Parece que viste un fantasma.
La risa del equidna fornido golpeó su audición, regresando a la normalidad. Parpadeo varias veces esperando reubicarse. En su nariz un aroma se detonó de manera imprevista, revelándose que el trío de amigos ya estaba pasado de copas tal vez.
—¿Desea ordenar algo más?
—Una botella de whisky para mi amigo azul de allá -señaló a Sonic quien bebía de un shot como si alguien le estuviera apuntando un arma en la cabeza.
—Claro...
Separándose de la pequeña bola fiestera que mantenía ese grupo de amigos, rodeados de muchas chicas de voz muy aguda y fingida, risas y parloteo adulador que no era más que una red de engaño para succionar hasta el último centavo de sus carteras.
Acercándose a el barman pidiendo la botella de whisky que le habían ordenado, golpeaba la barra con las almohadillas de sus dedos y garras al sentirse levemente desesperado y alterado al ser consciente de la presencia de Infinite en el mismo espacio en el que él se encontraba. Miraba los costados con temor y a la vez regañándose a sí mismo por hacerlo, si cruzaban la vista no sabe ni qué hacer.
Antes de que el bartender pudiera entregarle de forma correcta la botella Shadow se adelantó al arrebatársela de las manos dejando al Quokka con las manos en el aire.
«Lo siento, Barry», se disculpo Shadow en su mente.
Yendo lo más rápido que los tacones le permitían, hacia el equidna. Dios tiene sus favoritos y tristemente descubrió que no es uno de ellos.
—¡Shadow! -El escalofrío pasó por todo su cuerpo al escuchar esa voz—. ¡Espera, Shadow!
Ignorándolo por completo aunque cada vez se escuchaba más y más cerca él, seguía su camino, antes de que una sola garra pudiera tocar una púa de Shadow, el azabache llegó con el trío de borrachos.
Y solo pudo pensar una cosa.
—¡Te digo! —grito Sonic—. No es normal que sea- ¿Ah? —interrumpido, sentía un peso sobre él, al voltear solo podía ver a un erizo ébano sentado sobre sus piernas—. ¿Cuando llegaste?
—Cierra la boca —ordenó.
Sonic se encontraba confundido y Shadow no podía dejar de estar nervioso.
—Shadow, aquí estás.. —respiraba el bicolor con intensidad.
—Ah, hola —fue lo único que logró decir, aparentando desinterés.
—Escucha yo... No quiero pelear ahora ¿Bien?.. Solo pido que por favor salgamos y hablemos con calma... —dijo Infinite con voz pasiva, intentaba apaciguar la actitud imprudente del erizo y no ocasionar algún disturbio por su ira incontrolable.
—¿Hablar que? No tengo nada que decir, estás interrumpiendo mi trabajo —pasó su brazo derecho por detrás del cuello del cobalto—. Disculpa, es un cliente concurrente a este sitio, es algo intenso —habló hacia Sonic con voz calmada, acomodó la corbata de su traje dando leves roces a su pecho.
Sonic no sabía cómo reaccionar, sentía que sus mejillas comenzaban a arder.
—¿Y este? —cuestionó con molestia el chacal.
—Un cliente ¿Qué te sorprende?, después de todo este es mi trabajo Infinite —dejando de abrazar a Sonic, estirando el otro brazo, tomó con su mano un pequeño vaso donde vertió un poco del licor que había traído—. Y déjame hacer mi trabajo bien —acercó el borde del vaso hacia los labios del melocotón, quien aceptó con gusto la bebida.
Sonic colocó una mano sobre la cintura de Shadow, sintiendo el látex estirarse debido a la presión que había contra su piel y el material del traje, inconscientemente se apegó un poco más al cuerpo del erizo en el momento en que tomó los últimos sorbos..
La sangre hirviendo que corría por el cuerpo de Infinite no era normal.
Ese erizo azul estaba tocando a su novio.
—Oye tranquilo, no bebas todo de golpe o te caerá mal.
Regaño de forma dulce al cobalto quien le miró embobado al apreciar la diminuta risa de los labios morenos. Sirviendo más en el vaso, esta vez dejando la botella entre sus muslos esperando a que no caiga y manche sus medias.
—Shadow, basta, te lo pido, detente y hablemos —suplico nuevamente.
El azabache le ignoró rodando los ojos y dejando a un Sonic extrañado de no sentir el cristal en sus labios pero en cambio pudo experimentar una calidez en su pecho al ver como el erizo disfrazado de conejita se había recargado sobre él.
—Estoy trabajando y no es cualquiera... Es un cliente especial, en estas semanas se volvió cliente concurrente y soy su principal compañía —jugaba con los botones del traje gris que portaba el de mirada jade—. Además la estamos pasando muy bien, ¿No? —fue directo a los ojos esmeraldas.
Utilizando su apariencia como arma y encanto natural, acarició el mentón aterciopelado de color crema, engatusando los sentidos del azul, haciendo que sacara un pequeño ronroneo, dando suaves movimientos hasta separar la mano y ahora Sonic parecía gato buscando mimos.
Una risa salió en victoria.
—¿Y bien, Sonic? —suspiró su nombre.
—Mmm.. —asintió todas las veces necesarias recibiendo el alcohol que hace segundos quería en sus labios.
Shadow solo miró al chacal.
—Así que lárgate de una vez, no tenemos nada que hablar ahora, déjame hacer mi trabajo —respingó cuando la mano caliente de Sonic se colocó en su cadera. Mucho atrevimiento.
—Amigo déjalo, ya pagué por adelantado todo, así que más te vale irte si no quieres tener problemas —defendió Knuckles e hizo tronar sus puños—, conmigo.
No sabía si era la incomodidad, los celos, la decepción, los picos que tenían los guantes de su amenazador o su corazón roto que lo motivó a marcharse destrozado. Con las orejas desanimadas, le dedicó una última mirada a su supuesto amado que se encontraba entre las piernas de otro, presionando los labios frustrado se volteo agitando levemente su cola con molestia. Le dolía.
Shadow solo respiró en paz, se había largado, mas no duró mucho.
En su pecho yacía un erizo cobalto restregando su cara contra la pelusa blanca en busca de atención, esto le generó cosquillas.
—Pa-para —resguardaba su risa intentando separarlo—. Sonic —terminó por alejarlo de su pecho y peinar sus cabellos albinos mientras recuperaba el aire.
—Veo que se conocen -habló el de pelaje escarlata—, no pensé que Sonic viniera a estos lados -comentó sarcástico.
—No, en realidad lo conocí fuera, nunca lo he visto por estos lados, se ve que es un blando —se burló.
—¿Blando? No soy blando —renegó.
—Claro que lo es, tuve que suplicarle para venir, el hombre nunca ha experimentado este entorno. Es como si le tuviera miedo a las mujeres o algo así —continuaba con las burlas.
—Yo no le tengo miedo a- —una oreja zafiro se removió al escuchar una risa, era de ese erizo ébano que estaba comenzando a provocarle cosquillas.
—Ya veo, eres nuevo aquí -con botella en manos. Una pizca de picardía hacía brillar sus ojos carmín—. Déjame darte la bienvenida —bebiendo directo de la botella un sorbo, se acercó al rostro melocotón y sin aviso alguno posicionó sus labios sobre los contrarios.
Dejando a un Sonic sin reaccionar los primeros segundos mientras los labios canela jugaban sobre los suyos, guiándose por el calor dejó que sus manos sostuvieron un poco de los muslos hasta subir a la cintura de Shadow donde la sujetó con firmeza. El alcohol comenzaba a derramarse por las comisuras de sus labios, recorriendo hasta ambos mentones, comenzando a gotear, solo querían jugar con sus lenguas y tentarse a más, parecía un espectáculo.
—WOW —el rojizo comenzó a carcajear—. Eso es hombre ¡Vamos! —le incito.
Las manos de el cobalto se movieron solas, acariciando de manera sutil la cintura bajando lentamente hasta las caderas y ahí tomando el atrevimiento de presionar por unos segundos la colita de Shadow que se movía de un lado a otro ansiosa, escuchando un pequeño jadeo ahogado por el beso, el cuerpo azabache dio un salto haciendo que terminará por separarse y mirar como un fino hilo de saliva los unió por unos segundos.
Ahora las risas de Knuckles tomaron protagonismo, haciendo que ambos erizos le dirigieran su atención.
—Caos nunca lo he visto así —bebió de una lata.
—Uh.. ¿Pero Amy no se enojara? —habló por fin Tails que parecía más dormido que despierto, aún tenía la fuerza de mantener los ojos abiertos por más que el licor en su cuerpo lo está derrotando. Evidentemente hablo sin pensar.
—¿Amy? —preguntó Shadow curioso mientras dejaba la botella en la mesita donde había una cantidad inmensa de botellas, shots, alitas y latas.
—Solo una novia, nada grave —respondió el equidna sin importancia ante la situación, y su voz comenzaba a sonar chistosa.
Shadow tomó unos momentos.
—...No creo que se moleste... después de todo, hoy es su noche libre -colocó una mano sobre el pecho melocotón que estaba cubierto por una camisa de botones—. ¿No?
Sonic no escucho, solo veía los labios apetecibles de piel morena que reflejaban un brillo rojizo y humectante de Shadow y sin razonamiento lógico que le controle o la ética que siempre mantenía se dispersó cuando una amplia cantidad de licor entró en su sistema. Lo beso.
No puso resistencia, cerró los párpados para un disfrute pleno, llevando sus manos a los brazos que hace un segundo se envolvieron en su cintura y acariciaban su espalda, cosa que le provocaba escalofríos deliciosos por todo el cuerpo.
Sacando suspiros, le gustaba el sabor a whisky y ron que mantenía la lengua de Sonic.
Poco tiempo pasó para despertar de la pequeña nube lujuriosa en la que se encontraba, fue gracias a que los labios de Sonic amenazaban con morder su cuello, lamidas y besos eran depositados con deseo de llegar a más que un simple beso caliente, eso le provocó al ónix sentimientos sobre si seguir y dejarlo actuar, le empezaba a gustar las atenciones que recibía, no solo era lo húmedo de la situación sino también el sentir como esas manos le brinda mimos a más partes de su cuerpo como muslos, espalda, piernas y abdomen, calentándose y causándole cosquillas en su intimidad. Un jadeo se escuchó, un jadeo fue lo que sacó. Al diablo, necesitaba esto.
—Ey váyanse a un cuarto. —Burdo hablo—. Yo cuido de Tails.
Y así Shadow al ver la oportunidad tomó la mano de Sonic, levantándose con prisa, obligado a seguirlo y perderse entre los demás.
La mirada amatista intentó verlos por última vez pero ya se habían ido.
—¿Estás seguro de esto? No creo que sea correcto —el moralista de Tails salió. Sus ojos estaban cansados.
—Algo de diversión no le hará mal, ¿Qué es lo peor que le podría pasar? —intentó beber más de su lata, al verla seca la puso de cabeza viendo que ni una gota salía.
.
.
.
El azote imprudente del impacto provocado por la madera fue impresionante, desesperación corría por las manos de ambos en busca de más toques que sin darse cuenta casi rompían la puerta. Shadow guió al inexperto hacia un sofá cómodo que se encontraba en el cuarto, la música se escuchaba aún pero era casi nula ante los oídos de ambos. La oscuridad era lo que gobernaba, mas la luz azulada de la noche que brindaba la luna era lo que les permitía ver lo necesario.
Desplomándose sobre la tela suave y acolchada, dejando que el erizo menor tomará liderazgo y permitiendo que se sentara nuevamente en sus piernas, tocando los muslos de el moreno quien posaba ambas manos en el rostro de el cobalto intensificando de manera abrasiva el beso que formaron apenas entrando.
Los dedos crema pasaban indecorosamente por debajo del látex que rodeaba de manera apetecible las caderas contorneadas, acariciando su pelaje ébano tan deseoso y necesitado, buscando autorización de desprenderle ese traje tan molesto.
—Eres como un niño ¿sabes? —rompiendo su unión, miró con ligera burla los ojos jade mientras con sus manos aflojaba aquella corbata formal, jalando de esta un poco. Como correa de perro.
Queriendo volver a los besos, Shadow se alejó antes de poder cumplir sus deseos. Riendo comenzó a besar mejillas y mentón del azul, sentía como la parte baja de su traje era jalada y enmarcada.
—También un poco desesperado por lo que veo, ¿tú noviecita no te atiende? Pobre.
Notando como un bulto crecía notablemente, sonrió lujurioso. Acaricio encima de este con lentitud para el deleite de su portador, jadeos y suspiros brotaban y encantaban las orejas azabache, los movimientos eran una tortura deliciosa para Sonic, solo necesitaba una caricia más y un gemido para que su miembro dejara los confines de su vaina y fuera expuesto de golpe.
Era grande y caliente, algo húmedo, se veía jugoso.
Trago bastante saliva, un reciente apetito salió a la luz, nunca había estado con alguno de su especie y verlo por primera vez le estaba provocando deseos internos de querer probarlo, si gula le estaba incitando.. agradece no ser un santo. Desesperado tomó una nueva posición al sentarse en el helado suelo y ahora teniendo el pedazo de carne frente a sus narices instintivamente tomando e inhalando su aroma como hembra en celo, podía sentir el calor que expedía o tal vez era su propia calentura que necesitaba ser atendida, no importa, podía sentir la saliva excesiva que se producía en su boca por el antojo.
Tocándolo como si fuera una pieza delicada de algún museo, empezó con un masaje en vaivén, de arriba hacia abajo, estaba hipnotizado ante la espiga que manipulaba con su mano, pero sobre todo le impresionaba el hecho de no lograr envolverlo por completo con una de sus manos, temblaba de tan solo pensar esa cosa dentro de él. Tenía que guardar la calma, si quería disfrutarlo tenía que ser paciente.
Solo por esta vez, quiere sentirse bien.
Sin más pausas extendió su lengua, saboreando, era un sabor diferente pero tan delicioso, imitando los movimientos anteriores de su mano, era tan caliente, besó la punta con cariño y como aviso para meterlo por completo, asegurándose de no morder, al menos no por ahora, sentía sus mejillas llenarse, lentamente sin siquiera respirar, los sonidos húmedos provocados por su lengua eran música para las orejas zafiro. A todo esto, nuestro erizo azul se sentía en el mismísimo paraíso, la cálida bienvenida que tuvo su amiguito lo estaba gozando, parecía querer devorarlo por completo y eso simplemente le parecía excitante, mantenía los ojos cerrados en oscuridad para el disfrute, hasta que sintió como aumentaba la velocidad de su ritmo y decidió verlo por primera vez encontrándose con una imagen que deseaba no borrar nunca de su mente. Mejillas morenas rellenitas como una pequeña ardilla con nueces, desesperado por meterlo por completo a su boca, ojos brillantes y repletos de deseo lujurioso, parecía un mendigo con hambre. Solo pudo soltar más jadeos cuando una mordida pequeña juguetona fue manifestada alrededor de su glande.
Si , confirmó que se lo quería comer.
En la subida hizo movimientos circulares con su lengua en la cabeza del miembro, succionando para aumentar la sensación y así provocar cosquilleos en todo su cuerpo, los gruñidos y suspiros roncos de Sonic le estaban repercutiendo en su intimidad que desde hace minutos empezó a sentirse húmeda, al parecer el azul no era el único necesitado. Se podía ver como las orejas de conejo se movían al compás de sus movimientos consecutivos contra la espiga del azul. Un sabor le delató que debía detenerse, alejando la boca de su virilidad aún erecta y firme, le dejó un beso más en forma de disculpas por no dejarle correrse, la secreción pequeña y viscosa salía, no quería que se corriese tan pronto, al verlo pensó en limpiar el fluido con su lengua, apenas dio dos lamidas el miembro entró de golpe a su boca tocando la campanilla de su garganta.
Sonic no resistía más y las provocaciones tampoco ayudaban, lo que era un juego para Shadow, para Sonic era una broma pesada y de mal gusto, dejarle con esas ganas no lo dejarían tranquilo y necesita quitarse esa carga, las manos azabache se colocaron sobre el vientre de Sonic que presentaba cosquilleos en ese punto y eso solo fue un empuje hacia su espiral de éxtasis y de rellenar la boca traviesa de el moreno.
Su cavidad bucal fue invadida de líquido seminal, no se opuso ante ello, el mismo permanecía en ese lugar esperando a ordeñar por completo el miembro del cobalto. Separándose tomó aire con dificultad y pausas agresivas por culpa del hostigamiento ante el olor varonil, que muy en el fondo le encantaba, un poco de fluido terminó en el suelo y otro tanto en sus mejillas.
Tomándolo de los brazos lo montó sobre sus piernas con anhelo, teniendo el bello rostro y ojos carmín frente a él.
La bruma contagió a Shadow que intentaba encontrar y alcanzar el cierre escondido de su traje para despedirse de esa molesta tela, sintiendo irritación en el proceso.
Sonic lo besó para calmarlo, llevando las manos a su cuerpo mientras le dedicaba besos tiernos en los hombros descubiertos hasta él mismo encontrar el cierre, se ubicaba en su espalda, tirando de éste con cuidado de no jalarle ninguna parte de su pelaje por los dientes del cierre. Besando ocasionalmente sus labios, con sus garras dio pequeños tiros para bajar un poco el traje
Una vez Shadow sintió la parte de su busto floja se lo bajó por completo hasta la cintura, con ayuda de las manos melocotón consiguió arrojarlo por alguna parte del suelo sin cuidado, dejando el beso, los labios durazno besaban su cuello y clavícula bajando directamente a el pecho.
Entre sus muslos sentía algo firme, sorprendido ante lo que vio, seguía erecto. Y sin dudarlo apegó su intimidad contra el glande, frotándose con pasión y lentitud en sentirlo por fin, suspiro pesado ante el mismo afrodisíaco que su mente creó, la fricción era una delicia que lo podría calmar por unos momentos, le parecía satisfactorio y le encantaba como la humedad les ayudaba en su pequeño vaivén, aún sin meterlo le hacía sentir bien. Haciendo temblar su propio cuerpo, no deseaba más, hizo presión contra su clítoris, sacándole un gemido algo sonoro y como animal en celo comenzó a frotarse con un poco de intensidad. Sonic le ayudaba a sostener sus caderas y aumentar la velocidad.
El desliz era tan candente y resbaladizo haciendo un desastre de fluidos que comenzaban a compartir entre ellos, adueñando un olor exquisito, frote tras frote solo pedían seguir, no detener aquella emoción que había nacido, la electricidad de sus cuerpos era compartida con gusto, sonriendo ambos, cegados por el placer que sus cuerpos pedían.
Sin desearlo y cegado por los cosquilleos que le nacían de la punta de los dedos de los pies, terminó por correrse en un Squirt abundante y mojando sus muslos, retuvo su gemido al morderse la mano, había recibido tantos estímulos de manera bruta que no se había percatado del poco aguante que ahora tenía, la abstinencia de casi un mes lo estaba volviendo loco pero sobre todo débil, o tal vez era porque las feromonas de un erizo macho le estaban drogando hasta el cerebro.
La habitación estaba repleta de un llamado hacia la copulación depositado por Sonic que no deseaba interrupción alguna.
Se sentía en las nubes, los hormigueos y el ardor de su cuerpo deseaban calmarse y fue ahí donde despertado de la bruma y poco a poco sentía como sus paredes íntimas se separaban, estaba tan viscoso y resbaloso que se encontraba impaciente, quería sentirse lleno, sentía que iba a explotar, su corazón bombeaba tan fuerte y rápido al igual que la sangre candente de sus venas, de sus labios salió un gemido gutural cuando sintió su límite llenarse al tope y por fin tenerlo dentro.
—Carajo... -se removía en su sitio abrazando al azul por el cuello y reposar su cabeza en este—. Maldición, es grande... es-esperaa..AH.
Sus palabras se volvieron gemidos.
Sonic no lo pensó, quería saciarse, el cuerpo de Shadow era perfecto, cálido y acogedor, tan reconfortante poder sentir sus paredes envolverle con descaro, su interior era magnífico, juraría querer pasársela de esa forma para siempre con él, sentía su unión única y acoplada. Comenzando a moverlo, le sujetó de su pequeña cintura que, Caos, estaba obsesionado con ella, no hacía un vaivén, no se lo penetraba abrasivo aun, por más que su cuerpo e instinto le suplicara llenar a ese erizo oscuro, era solamente mecerlo un poco, lo suficiente como para que un roce de sus paredes contra su miembro duro le bastará para satisfacerse, ambos disfrutaban de ese desliz mojado y culposo.
Shadow fue quien dio un pequeño salto, ansioso por más, sentir como la espiga se revolcaba en su interior como un niño en sus cobijas, le incrementó el deseo de conseguir su orgasmo. Sentir la semilla de Sonic en su interior se convirtió en su meta de esta noche, sin esperar dio saltos mínimos pero los suficientemente acertados para soltar gemidos.
—¡Hm! Hah.. Caos... No puedo- ¡Ah! —soltó, Sonic se había movido ayudando en el vaivén de Shadow dando una fuerte estocada que tomó por sorpresa al cuerpo ébano.
Los rebotes empezaron y el único punto de equilibrio que podía tomar Shadow era reposar sus manos en el pecho durazno, era suave y algo abultado, por tentación lo apretó con una de sus manos notando entre sus dedos lo esponjoso que aparentaba ser, escuchando un gemido que levantó sus orejas en alto, miró el rostro sonrojado y extasiado que Sonic portaba, rojo, mantenían un brillo provocado por el placer del momento y de su boca salía el aliento candente. Descubrió su punto débil.
Era terso y sedoso, apretando más, se deleitaba con los gemidos de él mayor. Sin quedarse atrás el azul aumentó los movimientos de las embestidas, aprovechando los saltos que daba Shadow contra su pelvis, él arremetía contra su entrada, y de forma no intencional comenzaron a sincronizarse en un baile de llamas fervientes de erotismo que exponían ambos cuerpos al sentir que encajaban perfectamente en uno con el otro hasta el punto de sentirse en un paraíso, fuera de lo terrenal, que los dos fabricaron dentro de aquella habitación repleta de ambición carnal, toques indebidos rozando lo inmoral, en la cárcel que lentamente estaban construyendo con seguir ahí pero eso era lo que querían, seguir ahí, estar ahí, pareciera que todo lo demás se había desmoronado como polvo con tal solo sentir el roce impúdico de piel contra piel, vehemencia y sumisión por querer fundirse.
Besos que creaban secretos que pasaban de labios a labios, compartiendo el murmullo de una noche escondida en la pared de recuerdos que nunca deberá salir. Suspiros de alta temperatura y que con ellos llevaba la preocupación fuera de su cuerpo. Gemidos que solo expulsaban la poca prudencia que mantenían en sus mentes convirtiéndolo en un canto de erotismo atiborrado en los oídos de ambos, les hacía saber que les daba igual todo y solo querían una noche libre de todo .
Deshacerse de las responsabilidad y los molestos sentimientos difíciles de lidiar del día a día, entregarse a lo nuevo porque es fresco, dejar de lado lo anterior porque la costumbre y rutina aburre, la molestia del mismo sabor es anticuado y lo vuelve insípido, novedoso e incitador, enigmático y atrayente. Lo arriesgado prende fuegos artificiales que siempre estuvieron presentes pero necesitaban de esa flama para explotar y lanzarse al cielo que tanto anhelaban tocar... pero cuando llegas te das cuenta que tal vez fue tan peligroso que se explota al tocar las nubes, queriendo tomar el riesgo por los hermosos colores y chispas de ensueño que brindaban. Como corazón en adrenalina.
Sonic quería tocar las nubes.
Shadow quería sentir los fuegos artificiales al menos una vez en su vida en el corazón.
—¿Así lo hace tu noviecita? —con presunción en sus palabras empezó a aumentar el ritmo—. Puedes desestresarte conmigo.. hah —a centímetros de sus labios susurro—. Puedes hacer todo lo que tú quieras.
Derritiéndose, los ojos esmeralda solo se fijaron en sus labios, tan deliciosos para él. Devorando sus belfos, lo sujetó de sus glúteos siendo algo agresivo y desenfrenado, sus lenguas formaban una danza desconocida pero simbólica e influyente para sus corazones. Shadow solo pudo sostenerse como pudo, abrazándolo del cuello y acariciando las púas de su espalda.
Una vibración captó la atención de las lindas y redondas orejas azabache, haciéndolo voltear hacia la parte solitaria y vacía del sofá encontrándose con el teléfono de Sonic. Aún con las lágrimas de placer decorando sus hermosos ojos rubí logró localizar el nombre y unir cables, sonriendo un malicia.
—Te necesitan —gimoteo. Separándose unos centímetros tomó sus mejillas obligándole a voltear hacia el dispositivo.
Respingo sus orejas y abrió los ojos por sorpresa, estirando el brazo hasta donde podía y ahí lo sostuvo, fue difícil por el calor muy gratificante que le envolvía el cuerpo y sobre todo su glande. Al ver el nombre sentía que el alma salía de su cuerpo y sus manos con esposas por cometer el crimen del año.
—Yo- yo creo que... —se maldecía tanto, se repudiaba en esos instantes.. pero los ojos carmín tan resplandecientes e imponentes, le miraban con un sentimiento que no había visto jamás, ¿Dolor? ¿Deseo? ¿Angustia? Era como si le suplicara un por favor, atención y cuidado aún cuando su rostro se encontraba rojo. Perdió en lujuria—. Al carajo —y así con manos pecaminosas tomó el torso ébano, recostando su cuerpo en la extensión del sofá.
Dejándose guiar por llamado de la seducción, invitándole abiertamente a caer en un abismo del cual no tenía noción puesto que estaba cegado por la fascinación de aquel erizo que vio en el bar.
Y así la noche fue testigo otra vez de la creación de nuevos amantes.
La luna solo lamenta los corazones rotos, no los impulsos bajo su manto.
.
.
.
El dolor aparecía de a poco en su cráneo, cabeza, un malestar le invadió cuando la consciencia tomaba control de su mente. Se sentía pesado y algo pegajoso, no sabía dónde estaba su traje ni la diadema con orejas, pero se encontraba extrañamente cómodo, sentía como su cabeza elevaba y baja lento, era extraño, hasta que tocó con sus manos algo suave, se separó encontrándose con el erizo de anoche, la mejilla en la que se reposó sobre ese fornido pecho se encontraba calentita. Sonrojándose solo se ocultó nuevamente en él, ahora colocando su cabeza en el cuello y hombro, Sonic al sentir tanto movimiento abrió los ojos lentamente, acariciando la espalda del ónix por su suavidad.
Ambos intercambiaron miradas, se mantuvieron así unos segundos hasta que Sonic reaccionó.
No salían palabras de su boca aún que se mantuviera abierta de la impresión, y sus ojos casi se salieran de su órbita.
—No lo haces nada mal para ser un blando —rompió el silencio, sentándose sobre su abdomen, modelando de forma encantadora su figura ante él—. Buenos días azul, aunque tal vez amanecer en un hostel de esta clase no sea.. agradable.
—¿Haces esto siempre?
Se estrelló contra la pared.
—...Te acostaste conmigo ¿Y es eso lo que preguntas? —cruzó los brazos—. No seas hipócrita.
—No es.. es solo que te ves tan tranquilo. —Sus mejillas se teñían de un color rosado, tenía una vista espectacular—. Yo no sé cómo reaccionar, digo, desperté con una belleza después de una gran noche... mierda no, no quise decir eso- bueno si- digo no.. no quiero decir que no seas una belleza, eres lo opuesto a una no belleza.. espera, olvídalo-
Los labios canela lo callaron, por dos razones: uno, esos labios le resultan apetecibles y dos, quería que se callara, resultaba irritante para sus orejas. Pero por dentro parecía adorable verlo tartamudear y dudoso.
Sonic apretó su cintura entre sus brazos.
—Bien —se terminó por separar—. Debes irte, hay desayunos pero no creo que te agraden mucho -poniéndose de pie se dirigió al baño —. Es algo tarde, deberías ir al trabajo antes de que te despidan. Fue bueno —volteo a verlo, mirándolo sobre su hombro—. Tu novia tiene suerte.
Entrando cerró la puerta con seguro, tenía que asearse y quitarse ese olor. Dejaba que el agua fría se llevara todos sus problemas y dolores, sorprendido no sentía ningún malestar en su cuerpo ni extremidades, no se sentía agotado al dar pasos, solo que aún estaba aquella sensación en su cintura, algo apretada, tal vez por el traje o las manos de Sonic. Intentando que su nariz ya no se drogara de ese olor. No se arrepentía de lo que hizo, si era lo suficientemente honesto consigo mismo y con su cuerpo.. lo disfruto, de forma extraña sentía una paz en su interior que lo hacía sentir liviano a diferencia de otras personas con las que estuvo.
Pegajoso, pesado, si sentía los hormigueos del placer pero nada más que eso y unas increíbles ganas de irse apenas el sol salía, por primera vez su cuerpo le pedía dormir al lado de alguien, disfrutar de una linda mañana repleta de mimos, caricias en su cabeza y de sus labios oír que era el más bello.
Ese sería el fin del juego.
Porque lo único que todos quieren es...
Trato de pensar otra cosa, pasando las manos por su cuerpo enjabonado con olor a flores y vainilla, el agua escurría en las púas haciéndolas caer por gravedad hacia abajo, sintiéndose algo pesadas pero al mismo tiempo todo el olor a licor se despedía de su cuerpo, su pecho, el pelaje de su pecho se torno más blanco, limpiándolo recordó el dulce tacto de la noche, como las manos de Sonic le jalaban y como mordía con tal de saciar un porcentaje del desatado placer que sentía, ese dolor fue satisfactorio. Susurros aún guardados en sus orejas, palabras empalagosas que monopolizaban sus sentidos, se sumergió tanto en las memorias libidinosas que apenas se percató como su colita se movía emocionada.
La detuvo, sonrojado de las mejillas prosiguió con su baño.
—¿Sigues aquí?
En el momento que abrió la puerta se sorprendió de ver al erizo azul aun ahí.
—Te estaba esperando —de su teléfono observó la hora—. Conozco un lugar perfecto que sirven desayunos hasta mediodía, si vamos en mi auto llegaremos a tiempo —sonrió en dirección a él, ordenando su corbata y púas desaliñadas.
—No-.. no hace falta, aquí hay desayunos para los trabajadores-
—Tú mismo dijiste que es una porquería y no quiero verte enfermo
Le molestaba su insistencia pero las palabras le retumbaban en su corazón. Tan débil.
Gruño en respuesta, se dirigía a un pequeño clóset de donde "mágicamente" sacó algo de ropa. La mirada de Sonic lo decía todo.
—Es normal tener esto aquí, esto es mío... Es.. por si se despierta en la mañana después del trabajo... —respondió al ver como el azul le miraba intrigado. Un rubor se pronunció en sus pómulos, dándose la vuelta al sentirse tan observado por él. Las prendas eran sencillas, una simple camisa de cuello de tortuga sin mangas, pegada, de color negro que podría confundirse fácilmente con su piel, a su vez se colocó una chaqueta manga larga de un tono verde militar que a duras penas le cubrían los muslos, no sabía de quién era pero la tomaría prestada para la ocasión, hacía un frío de muerte afuera—. Vámonos —notó nuevamente los ojos jade sobre el, en específico una parte de su cuerpo, bajo la mirada hacia su pecho, se notaba algo abultado, la blusa era culpable de moldearse a la perfección sobre sus pectorales y encerrando su manta de pelos blancos, dando la ilusión de tener un busto al prominente—. Contrólate, pareces un perro.
—A-ah no- yo perdón.. perdón, perdón es que.. bueno eso hace que tu...
—¿Mi qué? -posicionó una de sus manos en su cadera.
—Nada, se hará tarde —volteando estratégicamente por completo antes de delatarse a sí mismo, no quería demostrar lo enormemente obsesionado que estaba con su cintura, era tan delgado y su abdomen plano, ese vientre tan suave. Movió su cabeza hacia los lados tratando de salir de su ensoñación.
—Actúas muy raro chico blando —le dedicó unos golpes en el pecho—. Ya vámonos que muero de hambre —caminó hasta salir de la habitación siendo seguido por Sonic quien aún tenía ciertas fantasías en su cabeza.
Al salir y bajar al primer piso en un silencio forzado al no saber que decir el erizo ébano le indico que le esperara unos momentos, obedeciendo decidió quedar en la entrada del local, todo estaba tan calmado y sereno a comparación de la noche, las luces neones y el ambiente salvaje se despidieron para dar la bienvenida a un entorno mucho más cariñoso y coqueto, el rosado y rojizo junto con colores madera eran dueños de la decoración, tonalidades que no había notado debido a la luz ultravioleta que casi lo dejaba mareado.
Se prometió volver a un lugar así.
Viendo como Shadow salió de lo que parecía ser una estancia para los trabajadores, despidiéndose de una mujer murciélago.
Tal vez sí lo haría.
.
.
.
—Vaya...
—¿No te gusta? Podemos ir a otro si quieres.
No pudo contestar, a través del cristal que conformaba la ventana polarizada del auto contemplaban un gran restaurante, sus carmines no sabían que ver, el gran letrero dorado que anunciaba el nombre del recinto, la gran puerta, el cristal que conforma las paredes dejando a la vista su interior con clientes satisfechos y sonrientes pasando un desayuno agradable, o los autos que le rodeaban, seguro valían más que dos años de propinas y salarios.
Comenzaba a sospechar si tenía un radar para atrapar a millonarios.
Chaos al menos le dio un talento.
—No.. es solo que no estoy acostumbrado a esta clase de lugares —le miró de reojo.
—Oh... Bueno hmmm... yo quería traerte porque tiene un desayuno delicioso y.. y ya sabes no dejarte como una muestra de agradecimiento por.. anoche —se arrepintió de sus palabras—... Ahh —golpeó el volante con ambos puños—. Es solo que no quería dejarte tirado después de eso, no es mi estilo ¿Okey? Ser insensible.
—Eres nuevo en esto ¿No? —Una risilla encantadora salió de sus labios.
—Nunca hice algo como esto, jamás, es la primera vez —parecía temblar.
Ante los ojos de Shadow se veía adorable.
—Siempre hay una primera vez para todo azul —le beso la mejilla—. En serio moriré de hambre, sácame de aquí.
Apenas terminó la oración, Sonic se movilizó lo más rápido que podía, siendo un total caballero abrió la puerta en del copiloto permitiendo que Shadow saliera.
Una sonrisa agraciada se dibujó en la comisura de sus labios, pareciéndole tierno y tonto el comportamiento de Sonic, caminando hacia la entrada el azul le abrió la puerta permitiendo el pase primero, dentro contemplaba la exquisita decoración tan minimalista pero encantadora, escuchando como Sonic pidió una mesa, deduciendo que recurría comúnmente a este lugar al escuchar palabras como "la mesa de siempre" y "es bueno tenerlo de vuelta" al parecer buena influencia, al notar la cantidad de clientes con prendas elegantes o sobrias, el carisma arcaico y sobre todo el comportamiento de pingüino que todos tienen, lo fino nunca le llamó la atención y mucho menos acatar reglas pero debía de aceptar que los malditos vivían bien.
Encontrándose con una mesa cerca de las ventanas, teniendo una vista preciosa hacia un jardín privado que se mantenía de un color verde vivaz y tan encantador, acompañados de flores de diversos colores que daban un toque primaveral y un camino despejado para el que deseara salir a dar un pequeño paseo.
El mesero había llegado con dos menús los cuales reposó en la mesa de mantel fino blanco
—¿Desean ordenar? —habló un mapache en traje, esperando una respuesta que anotar en su tableta.
—Yo solo quiero un jugo de naranja natural y un croissant relleno de pavo agridulce y una ensalada de frutas, ah y de entrada unos bocaditos de pollo. ¿Shadow?
—Un café negro cargado y cualquier cosa que me llene -respondió. Escuchando una risa tonta por parte de Sonic.
—Sería una orden de wafles y tostadas francesas, también traigan un pan de naranja, eso sería todo, gracias. —sonrió. Recibiendo como respuesta un asentimiento de cabeza por parte del mesero, marchándose a los pocos segundos dejando a la pareja solos.
Sonic volteó a ver a Shadow con una sonrisa amigable y sentado de forma correcta, mientras el contrario permanecía de brazos cruzados mirando fijamente al azul, recostado sobre el respaldo de su asiento, pareciera que se iba a caer de la silla.
Ambos se miraban en silencio hasta que Shadow terminó por romperlo.
—¿Qué quieres de esto? —atacó.
—Ya te dije... no se como son los tipos con los que has estado o su trato contigo pero yo no soy el típico idiota que te dejaría solo al despertar, yo no soy igual.
—...- mirándole fijamente a los ojos, expresando inconformidad ante la situación, pero tendrá que adaptarse, por lo que terminó por sentarse bien, al acomodarse con espalda recta y las manos en el regazo, miró nuevamente al erizo zafiro—. De acuerdo, erizo.
—Sonic.
—Lo sé, lo gemí toda la noche por si lo olvidaste —respondió corriente.
Un rojo fuego apareció en las mejillas melocotón, le provocó un sonrojo al hacerle recordar cosas que no iban en la ocasión.
—De acuerdo, Sonic -enfatizó— . Entonces esto es más para cubrir tu sentimiento de culpabilidad, aunque es extraño.. normalmente lo harías con tu novia —provocó que las orejas azules se alzaran—. He estado con tipos como tú, hablando con sus novias por teléfono después de un revolcón. Si, mi amor, te llevaré a tu restaurante favorito. Si, mi vida, iremos a comprar ese bolso que tanto te gusta. Corazón, ¿quieres que cenemos juntos esta noche?. Vayamos a ver esa película que te encantó. Mi amor, me hiciste falta anoche — terminando con su mala imitación de voces melosas miró indiferente al erizo frente a él—. Así que quiero suponer que quieres algo más.
—N-no, yo no- —callo al sentir algo en su pierna.
—No me molestaría... —frotaba la punta de su botín por el tobillo cobalto, subiendo poco a poco hasta la pantorrilla. Era tan fácil de persuadir.
—Yo... yo.. bueno yo, yo- —controlando su inestabilidad cardiaca, ¿Cómo era posible que ese erizo le volviera loco?.
—Si, no eres igual, ajá... Entonces, ¿Me dirás que no te encantó lo de anoche? Qué pena, porque yo lo disfruté —siguió acariciando la extremidad azul, analizando las reacciones sorpresivas y algo torpes del cobalto—. Goce cada segundo ¿Tu no?
Electricidad pasaba desde su pie hasta el corazón, un pinchazo, generando choques contra su cerebro que luchaba por tener el control y no dejarse nublar por los encantos de ese erizo tan lindo, era inevitable, le encantaba sentirse de esa forma, la actitud segura y dominante de Shadow era lo que le engatusaba, deseaba dejar que hiciera lo que quisiera ahí mismo.
Shadow sonrió victorioso al ver como Sonic se sonrojaba cada vez más.
—Yo solo quería.. quería hacerte sentir cómodo... conocernos.
—Oh, ayer me conociste a profundidad — pronunció pícaro-. Créeme que fue todo un placer.
Antes de responder fue interrumpido.
—Su pedido, señor Sonic —anunció el mapache que pasaba la comida del carrito a la mesa.
Sonic agradeció con un asentamiento viendo como el mesero se retiraba, esperaba no haber sido tan obvio, intentó ocultar su sonrojo a toda costa.
Los ojos de Shadow no sabían a dónde mirar, todo se veía tan delicioso y jugoso que podría comerse todo lo que se encontrara en la mesa, los waffles se veían no solo apetecibles sino que también contaban con una linda presentación. Dorados de lo bien horneados que estaban, líquido dorado dulce escurría por los bordes hasta caer en el plato, un polvo azucarado de color blanco esparcido junto con frutos rojos decorando de forma adorable la comida. Se veía tan bien, dirigió los ojos a unos envases de vidrio y porcelana que contenían jarabes de distintos sabores, un tarro de mermelada y lo que creía era nata.
Sosteniendo con una de sus manos el jarabe de chocolate, lo abrió, vertiendo la espesa mezcla por toda su comida, dejándose llevar terminó por ponerle un poco de más, Sonic sacó una tierna risa al ver las expresiones del azabache, parecía un niño pequeño emocionado, se notaba por el brillo tan encantador adornando los ojos escarlata.
—¿Qué te hace gracia? —Tomando los cubiertos, cortó un pedazo.
—Nada, nada, es solo que me parece algo adorable.
—Hmm...
El desayuno no fue acompañado con una gran charla, mucho menos entablar conversación por parte del erizo ónix que solo se enfoca en devorar su exquisito desayuno.
Sonic solo admiraba en gran parte sus facciones y acciones, sus movimientos eran delicados, educados, manteniendo una postura ideal en su asiento, era algo que le parecía levemente impresionante, había etiquetas que cumplía con éxito como el tipo de tenedor o el cómo comer las entradas y aperitivos de la mesa, ese erizo cada vez lo fascinada más.
—Veo que estás familiarizado con este entorno —dijo él, para después beber de su jugo.
Shadow lo miró con curiosidad a la par de ofendido al entender el mensaje de una forma completamente diferente.
—¿Te sorprende que sepa de todo esto aunque sea jodido? -soltó.
El erizo azul cerró la garganta, casi ahogándose por la repentina vulgaridad que escuchó, tosiendo un par de veces y tomando las servilletas de tela en busca de limpiar sus labios. Observó al erizo frente a él que poseía una mirada levemente enojada y ceño fruncido.
—No quise insultarte, solo... Me parece sorprendente que sepas algunas reglas de etiqueta en la mesa, una cosa seria que fueras educado otra totalmente distinta es conocer el orden adecuado.
—Bueno... —jugando con una de las frutillas de su plato gracias al tenedor—. Es gracias a mi hermano, desde que tengo uso de razón me educó de esta forma. Cuando era pequeño me enseñó la forma correcta de comer la sopa y crema, como sentarme, como mover la muñeca... Muchas cosas. La razón del porqué el vino se tiene que mover antes de degustar.
—Entonces vienes de buena familia por lo que me estás contando.
—Buena en lo económico —clavo el tenedor—. Lo demás es una porquería —la comió.
Escuchando eso, solo se sentía culpable por haber abierto la boca.
«Excelente Sonic, solo sabes decir tonterías », pensó con culpa.
—Entonces es por eso que trabajas allí...
—Si lo resumo... Solo quise salir de casa ya me tenían harto, no podía soportar más sus palabras, mi hermano fue el único que me dio algo de apoyo y sustento económico, a veces me manda algo de dinero —comió otro pedazo de su waffles.
—Eso explica el lugar donde vives, por cierto, lindo departamento solo que mantenlo limpio -soltó una pequeña risa al recordar el estado en que lo encontró la única vez que lo vio.
Shadow permaneció callado, sus orejas se elevaron en punta cuando escuchó eso, masticando con aversión ante lo dicho por Sonic, volteando hacia otro lado esperando disimular su desagrado, cosa la cual no consiguió al ser notado de primera instancia por Sonic.
—¿Pasa algo?
Se maldecía, tenía la costumbre de inflar sus mejillas y arrugar la nariz lo cual siempre dejaba en evidencia su malestar.
—Nada... En realidad ese departamento no es mío, no en su totalidad —volvió a comer.
—Dijiste que es tu hermano, no tiene nada de malo ni de qué avergonzarse.
—Tampoco es de mi hermano...
Un silencio se prolongó en aquella mesa, Sonic intentaba descifrar la clave de esas palabras en lo que aquel silencio le ayudaba a pensar, notando como los ojos del azabache reflejaban alteración y miedo... El mismo miedo que recuerda haber visto cuando ese chacal se acercó a ellos ayer en la noche.
—¿Es ese chico? -no escuchó ninguna respuesta—. Shadow.
—Es algo complicado y no deseo hablar de eso ¿Si? pase una noche increíble y ahora estoy desayunando como merezco, no quiero arruinar mi día pensando en basura.
Y ahí guardo silencio con un pequeño sonrojo en sus mejillas.
—Además tu noviecita te está llamando —señalo con el cuchillo el celular del azul.
Alarmado tomó su teléfono, levantándose de su asiento y separándose, buscando algún lugar privado.
Lo último que escuchó Shadow fue un irritante "Hola cariño" por parte de Sonic.
Reviso si celular, dudando su debía marcar a ese numero o no.
«¿Cuando yo?... ». Pensó con dolor.
.
.
.
El camino no fue precisamente aburrido, realmente lo estaba disfrutando. Una conversación no tranquila pero si divertida, y todo gracias a las bromas de Shadow sobre su trabajo o experiencias que tuvo que pasar a las cuales le pudo sacar anécdotas cómicas, sacando un par de risas a Sonic quien al volante intentaba no chocar.
Después de terminar el desayuno el erizo azul decidió llevar a Shadow a su hogar sano y salvo, aun sentía que debía ayudarlo después de lo de anoche. Shadow aceptó sin problemas, significaba no gastar rings en el pasaje de autobús.
—Y nunca pensamos que la novia iba a aparecer en el lugar, resulta que también había mentido con respecto a que no saldría de fiesta, ambos novios en el local, tantas cosas se rompieron y tuvimos que separarlos.
—Caos, ¿Cuántas cosas ocurren en tu trabajo?
—No querrás saber, créeme, si pudiera olvidar la vez que me quitaron el pelo de mi pecho lo haría.
—¿Te quitaron el pelo de tu pecho? —intento imaginarlo—... ¿No te dolió? —Un escalofrío pasó por su espina dorsal.
—Si, pero sobre todo se veía horrible, tuve que utilizar trajes que lo cubrirán mientras volvía a crecer -recordó con odio, el dolor no fue lo que le afecto, sino su apariencia que tuvo consecuencias en ese tiempo, era alguien egocéntrico y amaba verse bello—. La maldita por alguna razón se enojó conmigo porque su amigo estaba coqueteando y yo trabajando ... Chica es mi puto trabajo, por Caos déjame hacer mi trabajo —reviso sus garras—, después se aventó sobre mi, estaba ebria pero aun así tuvo la fuerza para arrancarme el pelo, claro que le devolví el favor a su ojo —le mostró sus garras a Sonic—. No volvieron nunca más, aunque me regañaron y reposé una semana, y sin paga, maldita arpía.
Sonic se mostraba impactado por esa historia, como un erizo de apariencia elegante podría pelear como fiera. Que cautivante.
—Por lo que veo tu si te defiendes, lo demostraste con esos lobos.
— Es humillante dejarse ganar , es lo único bueno que mi familia me enseñó. Nunca seas el número dos.
El auto se detuvo frente al gran edificio.
Shadow iba a salir pero escuchó como Sonic salió primero, siguiendo con la mirada hasta que terminó por abrirle la puerta.
Aún tenía esa sonrisa boba...
—Te acompañare, debo revisar si tu departamento no volvió a derrumbarse —bromeó.
—Que gracioso, erizo.
Caminando, algo que le sobresaltó fue ver como Sonic ahora le abría la puerta del edificio. Educado y cortés, dejó que Shadow entrara primero, siguiéndolo en cada paso como perro queriendo cuidar a su dueño, espero pacientemente a que el erizo ébano seleccionara el piso en el ascensor, Shadow volteo a verlo por unos segundos donde recibió una sonrisa cálida del azul.
Al ser horario laboral parte de sus vecinos y Mobians de otros pisos salían y entraban del ascensor, cosa que lamento Shadow al notar como el elevador que decidió tomar estaba un poco... Muy repleto o mejor dicho, atiborrado, no había marcha, ya tenía gente esperando y la presión social lo carcomía por dentro, adentrándose entre tantos Mobians tratando de acomodarse, estaba acostumbrado en rozar su cuerpo con mucha gente pero al menos le pagaban, uno que otro vecino tal vez ya lo hizo en el pasado pero no significaba que en estos momentos no se sintiera irritado por tener que estar en un espacio donde era obligado a juntarse con tantos cuerpos desconocidos.
Suspirando e intentando calmar su mal humor. Sintió un tirón desde su mano que le hizo chocar contra el pecho de alguien, cosa que le molesto mucho por lo que levantó la cabeza en busca de reclamar a quien sea que haya sido, pero al mirar terminó por encontrarse con unos lindos ojos jade, sus emociones enardecidas se apaciguaron al saber que se trataba de Sonic. Manteniéndose juntos, por decisión propia sujeto la mano del erizo cobalto en busca de estabilidad o quizá algo más...
Su acto no fue rechazado.
.
.
.
—Supongo que debo agradecerte por tus atenciones —decía el erizo con vetas rojas, sacaba de su llave con la cual abrió la puerta.
—Veo que ahora si cerraste tu puerta —dijo entre risas.
Recibió un gruñido en respuesta, logrando abrirla se adentro un poco, dándose la vuelta para ver al erizo de púas azules que lo miraba con una linda sonrisa, siempre la veía con ella ¿No se cansara? ¿No le parece agotador siempre estar de esa forma? Lo observaba con cautela y algo de duda.
Simplemente no sabían cómo cortar ese momento, el despedirse les parecía algo forzado cuando lo que querían era seguir hablando, conociéndose, Shadow solo raspo un poco de la puerta con la garra de su dedo índice en busca de las palabras adecuadas para su despedida, mordiéndose el labio levemente.
—Fue divertido, azul, pero debes regresar pasan de las tres de la tarde.
—Si... ¿Estarás bien solo?
Entendió sus palabras, sabía que se refería a ese chacal entrometido, solo recordarlo le hacía flamear de furia su cerebro e inundar de llanto su corazón, aun le dolía, aun le lastimaba, no sabia que hacer al respecto con él y con sus discusiones que últimamente se habían vuelto parte de su rutina hasta que decidió dejar de hablarle.
Eso lo deprimió aún más.
—Si, lo estaré, sé cómo defenderme.
—No discutiré eso.
Otro silencio.
—Es solo que —volvió a hablar el cobalto—. Si necesitas ayuda... Puedes pedirme ayuda, ese idiota en serio parecía desesperado.
—Lo sé —arrastró su voz—. Es solo un pobre diablo con fachada lamentable, sabré cómo lidiar con él si se atreve a venir.
— Y en tu trabajo? —noto la duda en la mirada escarlata—. Si no mal recuerdo.. habías dicho que yo era un cliente especial ¿No? —se acercaba al ébano con pasos lentos, quedando más cerca de su cuerpo, reposando una de sus manos en la puerta negándose a que cerrara—. Entonces quiere decir ¿Que puedo acudir a ti cuando quiera?
Ambos cuerpos estaban demasiado cerca, sintiendo una extraña tensión y extraña fuerza que les suplicaba unirse más, la cual era impedida por el miedo al rechazo del otro, poniendo sus deseos por encima de la razón que parecía desaparecer al igual que los centímetros que separaban sus bocas. Los envolvía.
—Siempre y cuando puedas pagar... Es muy costoso —pudo sentir como una de las manos del azul se paseaba por su cintura.
—¿Cuánto me cobrará el señorito? —dijo con un tono de voz juguetón.
No obtuvo respuesta salvo un beso desesperado junto con un tirón que le obligó a adentrarse al departamento.
Sonidos húmedos gracias a la saliva compartida que parecía ser un afrodisíaco para ambos y una invitación que abría las posibilidades de continuar con su juego lujurioso que solo les incitaba a caricias sobre sus ropajes. Las manos durazno acariciaban por debajo de la camisa de Shadow, sintiendo su suavidad. Su corbata se iba aflojando con el pasar de los segundos, y la puerta fue cerrada en el momento en que Sonic cerro de una patada, solo con el propósito de acorralar al azabache ahí, sintiendo como las manos de Shadow se trepaban por su cuello hasta entrelazar sus brazos detrás de este y atraer más al azul, continuando con esa unión que les dejaba hipnotizados.
Separándose, el vapor candente que salía de sus bocas se unía dejando en evidencia lo mucho que se deseaban.
—Solo quédate conmigo por el resto del día...
—No hay problema —le respondió con una sonrisa.
Esa bendita sonrisa.
Quería distraerse del dolor y no pensar en lo que le dañaba, una cura para su débil corazón que comenzaba a latir cuando veía esa sonrisa.
Maldita sonrisa.
Aun cuando todo pasó, nunca la dejó.
