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Capítulo 24: Detrás del vidrio
Natasha sentía que el estómago se le revolvía al ver la escena, Bucky había tenido toda la intención de matar a su bebe, había llegado al punto de poner sus enormes manos sobre su pequeño y delicado cuello, y sabia, que probablemente lo hubiera hecho de no ser porque su niña despertó y comenzó a llamarlo, lo que hizo flanquear su determinación, a pesar de agradecer eso, no quiere decir que sea más fácil aceptar el hecho de que Bucky, el padre de su hija, estaba dispuesto a matarla, algo que la atormentaba y dolía de una manera que la lastimaba.
Esta sensación de ira y culpa por no estar ahí, se convirtió en una fría y dolorosa comprensión, bastaba con haber oído los gritos en el recuerdo de su hija, para sentir esa inmensa desesperación, la frustración de sentirte impotente y no poder cuidarla, no haber podido evitar esto, ahora que pasaba el recuerdo, quería meterse en dentro de el, golpear a todos esos bastardos y poder tomar en sus brazos a su hija, poder acunarla en sus brazos después de arrancarle esa horrible intravenosa con ese liquido azul que en lo que a ella respecta, podría ser veneno, y abrazar a Kate a su pecho y jamás soltarla, mantenerla segura de todo en el mundo, pero eso era imposible, una pesadilla que la atormentaría para siempre.
La culpa llego en una segunda forma, en el pequeño pensamiento de comprensión y hasta cierto punto ponerse en su lugar, porque un día lo sintió, lo pensó, que tal vez alguien a quien amaba con toda su alma, estaría mejor muerta antes de tener que ser destruida y pasar por toda la tortura que el futuro próximo les traía.
Natasha se sacudió ese atormentado pensamiento por el momento, sabía que una vez que un pensamiento tan critico como ese se formaba en su mente, volvería en algún momento para atormentarla, pero ese momento seguramente, no era ahora.
Su vista volvió a concentrarse a su alrededor, pequeños fragmentos pasaron rápidamente, Kate fue mantenida bajo vigilancia, la mayor parte del tiempo la tenían en la habitación con Bucky, viendo películas que Natasha pudo apreciar que al menos por el momento, no contenía ninguna clase de mensaje oculto, eran simples caricaturas americanas inocentes, a veces la veían hacer garabatos con crayolas, ser cuidada por Bucky, y verla jugar con sus escasos juguetes viejos, o pruebas básicas en el laboratorio, por lo que pareció no haber mayores cambios, no pareció que durante ese largo periodo de casi un año no le dieron nada más, probablemente esperando los resultados de la acción del químico.
Kate paseaba por el laboratorio mientras los doctores la revisaban y hablaban de ella como si no estuviera, vio como le entregaban a Anatoli en su frasco de vidrio para que Kate lo abrazara y pudiera verlo, incluso vio a una enfermera que al menos era amable con Kate y la hablo de Anatoli, explicándole que era su hermano mellizo, pero que el había muerto, a pesar de no parecer comprenderlo del todo por su corta edad, Kate se aferraba al frio frasco de vidrio y solicita tratarlo con mucho cuidado.
Fue por fin que la siguieron por el laboratorio, Kate iba con Bucky y otros doctores, pronto estuvieron en la parte inferior del enorme complejo, un lugar completamente a oscuras y frio, el olor era malo, olía a cadáveres, excremento y sangre, la oscuridad era inmensa, al grado que en realidad no podían decir que tan largo era el pasillo, los doctores iban en silencio, solo hablaban para indicar números, al pasar se dieron cuenta que iban numerando las celdas, buscando alguna en específico, podían oír respiraciones y ruidos provenientes de algunas, pero nada extremo, en un momento el ruido de alguna, durante un giro, atrajo la atención de Kate, haciéndola que comenzara a ir en sentido contrario hacia donde iban su padre y los doctores.
-¿Qué es lo que tienen aquí abajo? – Pregunto dudoso Tony, mientras veían el lugar iluminado por la pequeña lamparita amarilla que le dieron los doctores para que se callara sobre lo oscuro que estaba.
- No llegamos a bajar tanto antes. – Comento Ava mientras recorrían el lugar del recuerdo.
- Este lugar no me gusta. – Dijo Jenn con escalofríos.
En el recuerdo el sonido de golpes dentro de una celda los hizo saltar, Kate se acercó curiosa a ver que había ahí.
-Hola. – Dijo Kate hacia el lugar, acercándose a la puerta. - ¿Hay alguien ahí?
Kate se tiro al suelo y abrió la pequeña portezuela cerrada con un pasador de metal grueso, abrió el pedazo de metal e ilumino con la lampara, todos se agacharon con ella, intentando ver algo, ciertamente deseaban poder meterse en el recuerdo y tomar a Kate para apartarla de ahí, pero sabían que no haría ninguna diferencia, permanecieron en silencio, ansiosos por lo que había ahí, creyeron que en realidad no había nada, hasta que se oyó un gruñido demasiado cerca, y una fuerte respiración caliente salió por el espacio.
Kate soltó un jadeo sorprendido, pero no reacciono a apartarse cuando unos brillantes ojos amarillos aparecieron ante el espacio que hizo a los adultos saltar hacia atrás, Natasha por instinto intento tomar del brazo a Kate y alejarla, pero solo la traspaso, una enorme pata salió por el espacio, dirigiéndose hacia Kate, atrapo su ropa y la arrastro hacia él, Kate chillo sorprendida, pero no pudo hacer nada para apartarse pues su ropa fue atravesada por las grandes garras negras, a pesar del pequeño espacio y que sabían que Kate no entraría por ahí, esa cosa aun asi podría lastimarla.
Los vengadores soltaron chillidos sorprendidos cuando la garra aparto a Kate y una cabeza se asomó por el espacio, una enorme boca con fauces llena de colmillos apareció, cuando la luz lo alumbro los enormes ojos negros que sobresalían del pálido rostro sin pelo parecieron agrandarse más, la cara demasiado parecida a la de un murciélago, asi como las extremidades, pero la enorme boca era aterradora, mientras tiraba de nuevo de Kate hacia ella y la olfateaba, veían sorprendidos lo que ocurría, con gritos enterrados en la garganta, mientras veían a la inmensa cosa con sus fauces frente a la pequeña y tierna cara de Kate, olfateando.
Kate parecía congelada ante la cosa, pues no lucho, no grito, lo que podía indicar en sí mismo el shock que sentía, la cosa paso de gritar y gruñir a simplemente olfatear.
-Ssshuu, tranquilo, no voy a hacerte daño. – Kate comenzó a murmurar, probablemente pensando que eso ayudaría a calmar al animal, después de otros momentos de olfateos, la cosa volvió a abrir la boca para que su larga lengua saliera y recorriera la carita de Kate, lo que hizo a la niña reír por la sensación húmeda, el recuerdo se detuvo con el sonido de pasos corriendo hacia ellos y la luz de las linternas moviéndose frenéticamente por los oscuros pasillos.
-¿Qué mierda es esa cosa? – Pregunto Tony incomodo.
- Ese debe ser la cosa Dobry de la que Kate hablo antes. – Dijo Okoye después de pensarlo un poco.
El recuerdo volvió a moverse, eran los científicos hablando de lo ocurrido y la respuesta de la criatura a Kate, la conversación no era totalmente clara, pues estaba velada por aquello que su cerebro capto, pero la idea general era el hecho de que la criatura era muy agresiva, pero con Kate estuvo calmado, incluso parecía intentar proteger a Kate de ellos cuando se acercaron a separarlos antes.
Lo que le siguió fue varios recuerdos de Kate bajando al lugar para detenerse ante la misma celda, dejando comida y estando con la criatura, los científicos permitieron que las luces fueran encendidas, lo que hacía por fin ver que una pared de cada celda era un vidrio reforzado de una vista, asi pudieron ver lo que ocultaban ahí, o al menos aquellos por donde Kate paso, se estremecieron ante la vista de algunos, criaturas extrañas, muchas parecidas a humanos retorcidos, sin sentido, tirados al extremo de la crueldad, mientras los mantenían encerrados en sus celdas sucias.
La vista hacia que se estremecieran, en uno vieron un enorme poso de agua y algo de tierra, una cosa que parecía una morsa se hallaba adentro, inmensas incisiones recorrían el cuerpo, pero cuando los vio sabían que los ojos que les devolvían la mirada parecían demasiado humanos para ser una morsa normal.
Kate pasaba por cada celda saludando, todos tenían nombres para ella, pasaban por la celda del señor dientes, después por la cerda de pimienta, que era una enorme polilla negra que tiraba polvo negro a su paso, toda la celda llena de hilos e hilos de lo que sea que tiraba, la sala de los zumbidos como Kate le llamaba mostraba enormes insectos que zumbaban por el lugar, tal vez de casi treinta centímetros la más grande en híbridos de algún tipo de abeja y de algún otro insecto, por las tenazas tal vez eran de mantis religiosas.
En otras había cosas deformadas, algunas con garras, colmillos, pelaje ralo, huesos retorcidos, demasiado humanas y al mismo tiempo tan poco humanos mientras hacían esos ruidos que eran inhumanos, les pareció una escena hecha realidad de una maldita película de terror, además de ser perturbador como Kate no se inmutaba ante ninguno, habituada a las vistas, y a seres que para ella eran absolutamente normales, tendrían que bajar a este lugar y ver si se habían llevado a todos ellos o si habían dejado algo de ellos, tal vez al irse los abandonaron a todos y los dejaron a morir.
Tener recuerdos tan limitados por la percepción infantil les jugo en contra, pues una pelea entre los científicos y unos militares que llegaron estaba completamente entrecortada como para comprenderla, más allá de escuchar que alguien había escapado, y otra persona no estaba nada contenta con eso, por lo que debían trasladar al activo para que Bucky fuera de ayuda en otras tareas lejos de ahí.
Entonces Bucky tomo a Kate un día, dejando sus juguetes y cosas, para simplemente ponerle ropa abrigada y sacarla cargando del complejo, el lugar al que salieron no fue donde entraron, sino que fue lo que parecía una parte contraria, una zona que por el momento no habían visto, el lugar era oscuro, pero un largo pasillo fue el último trayecto antes de que Bucky saliera a la superficie, a pesar de la distancia, sabían que habían recorrido más de tres kilómetros desde la habitación de Kate, pero aun asi seguían en medio del bosque, el recuerdo se cortó cuando al separarse de los científicos, uno le inyecto el cuello a Kate, dejándola inconsciente.
-Odio a esos bastardos. – Gruño molesta Natasha, la escena demasiado familiar para sentirse cómoda, sabia como esas agujas se sentían en el cuello, había visto como la usaron contra Yelena, y ahora veía a su bebe sufrir lo mismo.
-Nos ocuparemos de ella roja, te lo prometo. – Aseguro Tony, acariciando la espalda de la mujer.
La imagen volvió a aparecer, estaban con Kate dentro de un auto, ella iba vestida diferente, ya no con las ropas grises o las batas de hospital que usaba en la base, sino que llevaba jeans y una playera rosa, pequeños tenis rosados de princesas lucían en sus pies y una chamarra rosa con puntos blancos para abrigarla, se fue despertando de su letargo de drogas lentamente, mientras se retorcía en el asiendo del coche y se tallaba los ojos para alejar el estupor, enfrente iba Bucky, iba manejando, el hombre no parecía ser el soldado más de lo normal, se veía con un miedo diferente, iba vestido como civil y su cabello limpio y peinado, ciertamente no parecía alguien a quien temer, sino un hombre guapo que pasaba por la calle, su vista era solo del coche, sin dejar ver el exterior o algo que les dijera adonde llevaba a Kate, eso hasta que se detuvo y con cuidado saco a Kate del coche, inmediatamente Natasha sintió que le arrancaban el aire de los pulmones, pues conocía el lugar.
-¿Dónde es esto? – Pregunto Ava curiosa, pues todo parecía ser campo, una simple casita era lo único que estaba cerca, el camino era de tierra y todo alrededor eran árboles y naturaleza, por el sonido sabían que debía haber animales de granja cerca, pero aún no los veían.
- No tengo idea. – Le dijo Scott mirando a todos lados.
-Ciertamente al menos no parece la guarida de algún genio malvado. – Comento Jenn analizando el pacífico lugar.
-Bueno, ciertamente malvado no, pero puedo ser parcial. – Comento Natasha algo aliviada al saber a dónde llevaron a Kate y que estaría bien.
- Algo que quieras compartir Nat. – Le dijo Okoye a la mujer ante el notorio alivio.
- Es la casa de mi madre, la trajeron a mi madre. – Las palabras de Natasha estaban inundadas de absoluto alivio. Melina cuidaría de su hija.
Bucky avanzo con Kate en brazos hacia la casita de madera, el hombre iba tranquilo, pero se vio detenido por una mujer que le apuntaba con un rifle.
-¿Quién eres? Esto es propiedad privada, deben marcharse. – La mujer mantenía la escopeta ligeramente hacia abajo, pero rápidamente podría apuntar con precisión a su objetivo.
-Viuda. – La voz del hombre la paralizo de inmediato, la palabra era otra clave para la orden. – Baja el arma, me enviaron a dejarte una misión. – Bucky parecía bastante como él mismo, pero al mismo tiempo, tenía que proteger a Kate, por lo que no podía fallar en las órdenes.
- Soldado ¿Por qué te enviaron a ti? Creí que simplemente enviarían el paquete del que hablaron que tendría que ocuparme por un tiempo, pero no pensé que alguien vendría a dejarlo o que traería… ¿Una pequeña viuda? – Pregunto lo último dudosa, abriendo la pequeña puerta para el hombre que traía los brazos ocupados uno con una niña y el otro con una maleta de tela.
Todos observaron a la mujer, ciertamente hermosa, pero la dureza de su rostro les recordaba demasiado a Natasha, podían ver como Natasha veía a la mujer, la tristeza llenaba su rostro mientras oía su voz, mientras la veía frente a ella sin estarlo, alguien convertida en polvo y de quien jamás se pudo despedir.
- Entremos para que te de tu asignación, después me iré. – Melina se veía extremadamente tensa, viendo nerviosa al hombre y a la niña que aun iba medio cubierta por la ropa y la gorra para el frio.
- ¿Quieres algo de comer? – Pregunto Melina, habituada al carácter servicial al que estaban obligadas.
-Para nada, tendrás que preocuparte por otras cosas en poco tiempo, no necesito agregar más, ni me quedare en exceso, asi que no te preocupes, aquí está el archivo, tiene toda la información necesaria, cualquier cosa que tenga que ver con ella, cualquier problema y tus informes mensuales deben ser enviados a este lugar, no a Dreykov, hasta donde sé, eso se te informo de antemano que por el momento no le respondes a él, sino a Hydra. – Confirmo el hombre a lo que la mujer asintió, ya habiendo sido informada de esto.
- Perfecto, sobre la asignación… - Fue entonces que la mujer pareció leer algo en el archivo que la paralizo, entonces levanto rápidamente la cabeza, el movimiento tan brusco debió haberla lastimado. - ¿Por qué debo cuidar a la niña? – Pregunto sorprendida, mirando al hombre y de a poco a la niña, aunque su rostro aun no era visible.
- Porque se te ordena viuda, y creen que eres la mejor para el trabajo, ya cuidaste una vez de otras viudas, y estas fueron las mejores de su generación, probablemente piensen que puedes replicar tu éxito, te presento a Natalia. – Bucky por fin mostro completamente el rostro de Kate, quitando los gorros y abrigos, dándole una vista perfecta de su cara a Melina, que pareció palidecer de inmediato, incluso pudieron escuchar el cambio de su respiración.
- ¿Natalia? – Balbuceo un momento, sus ojos iban del hombre a la niña, el temblor en su voz era obvio, Natasha se sorprendió de oír asi a su madre, tan insegura, sus labios temblando ligeramente .
- Si, será tu deber cuidarla hasta que volvamos por ella. – Él hombre no dijo más, no explico más, pero podían verlo, Melina reconoció de inmediato a Kate, o al menos, quien era su madre. – Tomare un momento con Natalia, después me retirare y comenzara tu misión. – Bucky cargo a Kate, llevándola afuera de nuevo, la dejo cerca de los árboles un momento para tener privacidad. – Muy bien cariño, es hora de que me vaya.
-No papi. – Kate pareció notar finalmente el momento y sus ojos se llenaron de lágrimas, asustada, sus regordetas manitas se aferraron al material de la camisa de Bucky, aterrada de que el hombre la dejara con una extraña.
- Natalia hablamos de esto, te quedaras aquí y te portaras bien. – Bucky hablo serio, Kate asintió, comprendiendo que no ganaría. – Se una buena chica para la doctora Vostokoff, te cuidara bien, te lo prometo, antes de que te des cuenta, estaré de vuelta para llevarte a la base. – Bucky acomodo el cabello de Kate, mientras la niña jalaba aire con fuerza, aguantando las ganas de romper a llorar.
- Quiero ir a casa. – Murmuro Kate asustada.
-Esa base no es casa, ya lo hemos hablado, es donde tenemos que estar, pero no es casa. – Sentenció Bucky con la voz aún más serio, tomo entre sus manos la carita de Kate, dejando claro su punto, no quería para nada que Kate pensara que ese lugar era su hogar, nada parecido, no era un hogar, era un lugar frio donde estaban encerrados, era su prisión, su jaula, pero para nada era su hogar.
- ¿Dónde es casa? – Pregunto inocentemente la pequeña, sus deditos ahora tiraron suavemente de un mechón suelto de Bucky que cayo hacia su cara.
- No lo sé cariño. – Las palabras de Bucky sonaron tan tristes y desesperanzadas que encogió el corazón de los vengadores, doloridos de pensar estar en esa situación, pensar el dolor que el hombre debió experimentar continuamente, la impotencia continua a la que sus captores lo tuvieron sometidos por décadas.
Después de eso la despedida fue rápida, un ligero beso en su cabeza, y después de depositar a Natalia a los pies de Melina, se subió al coche para irse, el recuerdo termino con Melina poniendo la mano sobre los pequeños hombros de Natalia, mientras la guiaba adentro, una vez que el coche de Bucky ya no fue visible.
