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lo que no se puede ignorar

Chapter 2: a las cuatro de la mañana

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

los sueños son un terreno peligroso para lautaro.

no se trata simplemente de imágenes que lo entretienen al dormir, es algo más allá.

las horas de esta noche pasaron con incomodidad, con su cuerpo revolcándose por toda la cama mientras dormía entre destellos de los ojos de manuel y el recuerdo del calor de su mirada.

cuando el reloj marcó las 4pm, lautaro abrió los ojos automáticamente. por supuesto que estaba acostumbrado: se había dormido las 7am, como todos los días, pero esta vez, después de que la mamá de manuel los interrumpiera.

mmm... interrumpir.

interrupción.

manuel.

no tardó en llegar un revuelo en su estómago tras recordar lo que pasó tan solo horas atrás.

pone los pies en el suelo antes de impulsar su cuerpo a levantarse, está descalzo y las baldosas están frías. su pelo revuelto por completo, su cuerpo ajustado por una remera blanca y sus piernas cubiertas por un pantalón de cuadros -al que le sobraban un par de centímetros de cintura-.

se dirige directamente a la cocina cuando escucha que mernuel está preparando algo para comer.

—buen día gordo— a la par de las palabras de manuel le llega un rico aroma a café.

—me da vergüenza decirte buen día—contesta moski mientras se dirige a la heladera. —un poco más y es de noche.

mernuel ríe, y su gesto aumenta cuando ve a moski sacando un sachet de leche de la heladera y tomando directamente de ahí.

—no puedo entender cómo tomas leche sola, boludo. es increíble.

—ey, a mi me encanta. tenes que probar antes de juzgar.

—esta leche tenes que probar— responde mernuel, señalándose hacia abajo.

los dos se ríen en voz alta, como si no pudieran creer las palabras que acababa de decir el chico de tatuajes. pero moski, con total honestidad y despojo, dice:         —siempre el mismo chiste, amigo, a ver cuando te animas.

lautaro debió haberlo considerado como una victoria cuando manuel no respondió, sino que se limitó a asentir con la cabeza, curvando los labios y ocultando una pequeña sonrisa.

después de mirar sus teléfonos por 
un rato, mernuel volvió a hablar.

—hoy Mata, te va?—le pregunta a lautaro.

—si gordo, de una. —lautaro toma un sorbo de leche y bloquea su teléfono, dejándolo sobre la mesa. —te roban allá o hay que ir robados?

manuel estalló en risas. —dale, pelotudo. no podes ser tan bobo.—echó un suspiro y agregó:—si queres puedo llamar a algunas minas. te va a venir bien—.

y después de eso, le guiña el ojo a su amigo.

pero a ese mismo amigo se le hizo un nudo en la garganta.

moski creía que había dejado sus intenciones al menos un poco claras. la noche anterior susurró contra los labios de mernuel oraciones que, en retrospectiva, jamas se hubiera sentido capaz de pronunciar. pero lo hizo, y se sintió bien.

quizá no había que darle más vueltas al asunto.

quizá la luna en escorpio de manuel lo hacía irresistible al coqueteo, incluso al sinsentido. capaz es un juego. capaz no siente nada y lautaro se está confundiendo.

moski mantuvo la mirada fija en un punto de la mesa hasta que le llegó una notificación a whatsapp.

"moskita, hoy vip en mata. decile a mernuel que se encargue de los chiches"

nadie más que bauleti podía mandarle ese mensaje.

"no te preocupes baulo. mernuel tiene todo cubierto ;)"

la respuesta de moski fue más para expresar su frialdad que para dejar tranquilo a santiago. quería mirar a manuel a los ojos y decirle que cancele todos sus planes por él. que cancele sus planes en nombre del beso que todavía no se dieron, y que los está esperando.

no hay mucho día para transcurrir: entre que él se despertó a las cuatro de la tarde y mernuel a las tres, la noche llegó en un parpadeo.

los dos están en la pieza de mernuel.

lautaro está en cuero, y tiene puesto un jean blanco que deja ver el borde de unos calvin klein.

—¿otra vez estás usando mis bóxers, gordo? te voy a matar, moski.

—daaaaale, no es nada esto. si estamos conviviendo, tenemos que fraternar emito. —lautaro contesta estirando las sílabas, poniendo la boca de costado.

—bueno, pero ahora que sigue? me vas a usar los perfumes? la ropa? el cepillo de dientes?

—yyy...—cuando moski empieza a enumerar, la cara de mernuel se transforma a una mueca de incredulidad y gracia a la vez.—tu perfume lo tengo puesto ahora, riquísimo. la remera que me voy a poner ahora es tuya, y el cepillo te lo usé hoy a la mañana.

—sos un hijo de puta—manuel se levanta abruptamente de la cama y se tira encima de moski, obligándolo a sentarse en la silla donde stremean.

le sostiene las manos por sobre la cabeza y se acerca a él. el torso desnudo de lautaro es tentador para los labios de manuel.

él inhala de una forma extrañamente seductora el cuello de su amigo—te queda bien mi perfume.—dice. —EY, estás usando mi desodorante también. sos una rata inmunda.

—qué querés que te diga...—responde moski, con un cansancio muy gracioso.

al rato, mernuel empieza a hablarle a su celular.

—bueno gente, hoy no vamos a prender porque salimos de joda.—después, apunta la cámara a moski—deci algo, gordo.

—rubias pregunten por mí en el vip de Mata, las hago pasar.—dice despreocupadamente, lo que le resulta muy gracioso a mernuel, que rompe en risas en su propio video.

—sos un pajero moski, la puta madre. bueno, nos vemos mañana en stream, 22 horas, los esperamos! 

cuando mernuel publica el video, moski vuelve a hablar.

—me hubiera gustado prender igual, por que no?

—alta paja. en un rato vienen los pibes, es un quilombo. pero mañana si o si prendemos, está bien?

a moski realmente le gusta eso de mernuel. cada vez que tiene un problema, él busca cómo resolverlo. a veces no existen soluciones, pero aun así la manera de actuar de manuel parece diseñada para calmar las necesidades de lautaro.

y como mernuel lo conmovió, moski le respondió con un ladrido y un intento de mordida. algo casual entre ellos dos.

hay una botella de fernet en el centro del living de mernuel que para el momento en el que llegan sus amigos, está casi vacía. él y moski se encargaron de bajársela con dedicación mientras escuchaban música.

baulo cruza la puerta con una bolsa de botellas.—qué haces, locura? todo bien, moskito?—le pregunta, mientras mernuel sigue recibiendo a los demás. no eran muchos en esta noche, solo santiago, goncho, y coker.

—no los podemos dejar solos que ya se liquidan todo el elixir—bromea coker mirando la botella casi vacía sobre la mesa.

—se me calentó el pico, gordo. —le responde moski.

mala decisión. ahora, los sentidos de mernuel estaban a flor de piel.

¿"gordo"?

manuel se sienta a su lado instintivamente, incluso aunque lautaro esté sentado en un sillón individual y no haya nada de espacio para los dos juntos.

esa manía que atacó a manuel en la madrugada estaba volviendo al darse cuenta de que su amigo llamó de esa forma a otra persona.

sin embargo, manuel percibe la realidad de la situación: da cuenta de sus celos, y sacude la cabeza para evitarlos.

—estás bien?— le pregunta moski al verlo hacer ese gesto de la nada.

después hablamos—contestó, y lautaro no pudo evitar torcer sus labios hacia arriba al escucharlo.

convengamos que esta noche manuel se encuentra totalmente confundido, perdido. como si no pudiera reconocer el peso de sus acciones ni darle valor a sus pensamientos. como si no pudiera permitir que cuadre su modo de actuar con su modo de sentir.

"si querés puedo llamar a algunas minas, te va a venir bien"

sus propias palabras hacen eco en sus oídos, incrédulo de la poca sensibilidad que tiene con su amigo y, en especial, consigo mismo.

porque en los sueños de manuel, el protagonista era su lautaro. pero él ni siquiera se atrevía a sospechar que podría llegar a ser el protagonista de los sueños de su mejor amigo.

aunque a pesar de que no lo sepa con certeza, lo es. y eso no es algo que puedan ignorar por mucho tiempo más.

—movés la cabeza como un perro y encima te tomás todo el fernet. no te cago a trompadas por respeto a tu vieja nada más—el comentario de coker lo saca a mernuel de sus pensamientos.

—anda a cagar. con esas entradas no podes insultar a nadie—le responde él.

—bueno bueno cokito, emo, aflojen—santiago se acercó a mernuel y le apretó el hombro antes de agregar:—espero que hayas llamado a algún chichín.

—no hermano, en esas cosas no me metas a mi—se responde coker. en respuesta, se escucha la risa de moski, después de haberle susurrado algo así como "pollerudo de mierda".

manuel no contesta, y eso inquieta en cierto sentido a santiago, que ya iba por el cuarto trago. hasta que por fin habla.

—me extraña, amigo. obviamente, ya tenía todo planeado. las vemos en el boliche—y para ser sinceros, su voz salió un poco temerosa. como si le diera verguenza decirlo en voz alta, porque sabe que esta noche no es como las anteriores.

bauleti festeja aumentando el volumen del parlante, mientras coker se agarra la cabeza de forma muy cómica y goncho empieza a cantar a los gritos las canciones que suenan en esa mini previa.

y entre todo eso, moski aprovecha para levantarse e ir al baño.

cuando por fin está frente al espejo,  toma el perfume favorito de mernuel y lo despide en su cuello, encerrándose en su olor. una notificación enciende la pantalla de su teléfono, y lautaro termina identificando la oportunidad para descargar lo que su amigo lo hizo sentir.

"hola lindo, voy a estar en el vip, buscame"

un mensaje que, quizá en otro contexto, hubiera hecho que lautaro se desespere por salir, por llegar. pero hoy no: hoy, esa chica que le habló sin conocerlo del todo, era la puerta de escape para la confusa frustración que le estaba causando manuel.

salió del baño con una sonrisa ganadora, y volvió adonde estaban los chicos.

—¿vamos arrancando, muchachos? me están esperando en el vip.—anuncia para todos, mientras se frota las manos y mantiene la cara pícara que trae desde que leyó aquel mensaje.

—bueno moskita, estás solicitado viejo—le dice bauleti, que le rodea el cuello con un brazo y deja un beso brusco en su cabeza. —arranquemos que ya estoy a punto caramelo.

el viaje en auto desde núñez hasta zona oeste se trató de bauleti, coker y goncho riendo de cosas que escapaban de la comprensión de los sobrios, y por el otro lado, de moski mirando atentamente sus dm de instagram y de mernuel observando el camino por la ventana.

raro en él, por supuesto. manuel no es precisamente el tipo de chico que suele reflexionar camino a un boliche un viernes a las 3 am. pero ese era el poder de lautaro sobre él, porque dentro de su cabeza rebotaban las palabras de su amigo: "me están esperando en el vip".

y entonces llegaron, y así como entraron, se perdieron.

coker seguramente estaba con juli, que decidió ir por su cuenta, con otros amigos. goncho seguramente estaba rastrillando el lugar con bauleti.

y moski... moski estaba en camino a ese vip. el vip donde una chica rubia lo estaba esperando.

—así que acá estás—le dice cuando la ve entre sus amigas.

—que suerte que no tardaste en encontrarme.— le responde ella, acercándose a su oído, rozando su abdomen a través de la chomba.

moski no siente absolutamente nada.

empiezan a bailar, lo cual es complicado para lautaro, puesto que está completamente desinteresado. la chica mueve su pelo y se acerca cada vez más. pero él no puede percatarse de nada más que el recuerdo constante de mernuel, que no deja de hacerse presente a través de su perfume.

un rato más tarde percibe un flash que lo deja prácticamente ciego por 15 segundos, y lo hace darse cuenta de que esa foto recién sacada de él y la chica daría vueltas por toda la comunidad de twitter.

y de hecho, ya lo está haciendo. porque mernuel se quedó sentado en el sofá de su vip, totalmente derrotado por moski y su ligue repentino con una mina, y mientras mira sus redes, se cruza con esa misma imagen: lautaro con una mujer.

por eso es que de repente la música empieza a sonar más fuerte en sus oídos y termina tomando un vaso puro de vodka para levantarse de golpe e ir a la pista.

no tarda mucho en encontrar a una chica para bailar un poco -muy- pegado. son movimientos descontrolados, donde mernuel intenta seguirle el ritmo a una mujer que no conoce, pero que le parece atractiva. no tiene las características que suele buscar en mujeres. su tipo son las morochas, pero ella es rubia. y es más baja que él. y tiene unos ojos marrones que enamoran. e incluso unos labios finos, distintos a los que manuel acostumbra a besar. y cuando la mira fijo no puede evitar tener recuerdos de moski.

y en ese vaivén enérgico que lidera la chica, mernuel siente cómo alguien choca contra su espalda, derramando una bebida entera sobre su ropa.

cuando se da vuelta nota a otra chica rubia -parece que hay una epidemia- con el vaso vacío por haberlo tirado encima de él.

—¡flaca, tené mas cuidado! la puta madre— le dice, aunque realmente la mina no lo escucha. simplemente sigue bailando porque la música está demasiado alta y definitivamente no hay lugar para quejas.

y ahí es cuando se da cuenta de que la chica no está sola. está con moski.

—pará amigo, vení dale.—le dice a manuel, tomándolo del brazo para apartarlo de la gente.

y cuando se acercan a la barra, donde hay aire un poco más fresco y pueden oírse mejor, manuel arremete contra él.

—¿así que esa es la que te estaba esperando? ¿una mina que no puede ni pedirme perdón por vaciarme un trago encima?

—no me quieras hacer cargo por lo que hizo esa random, ni la conozco— responde lautaro, sorprendido por la reacción de manuel.—además, me fui con ella porque vos estabas con las minitas.—los celos de moski empiezan a emerger y a manifestarse ya no solo en sus acciones, sino también en sus palabras.

—¿qué minitas, pelotudo?—le contesta su amigo, reprimiendo una satisfacción enorme al darse cuenta de lo que le estaba pasando a lautaro. podrán discutir e incluso volverse locos mutuamente, pero hay algo que ninguno puede negar: se conocen tanto que pueden reconocer los sentimientos del otro hasta estando borrachos. algo que no habían podido hacer hasta ahora porque sus emociones se esmeraban en mantenerse lejos de lo consciente, pero todo estaba tomando sentido.

por fin.

—las minitas que llamaste, los chiches, ¿tengo que explicártelo con los dedos, boludo?—moski suena bastante enojado al contestarle, y mernuel termina haciendo click. algo se apodera de él en el mejor sentido: quiere retomar la noche anterior. no le gusta tener cuentas pendientes, y menos con moski.

se acerca un poco más a lautaro, para que entienda bien lo que estaba por decirle.

—¿así que vos te fuiste con una mina porque no querías verme con otra persona?

lautaro no contesta, pero mantiene sus ojos pegados a los de manuel.

—te gusta, ¿no?—insiste, acercándose más.—te gusta saber que me podés volver loco con un solo movimiento. vi la fotito esa, ¿me vas a decir que no fantaseabas con que te vea con alguien más?

moski traga saliva fuertemente antes de responderle.—¿qué decís? si vos también estabas con alguien más.— su voz sale ridículamente tímida, totalmente apetecible para manuel.

pero su respuesta implicaba algo más grande de lo que parecía: ambos lo saben. son conscientes de lo que existe entre ellos, y no lo van a dejar escapar.

—vas a volver con la piba esa o vas a acompañarme a casa?

—te acompaño solo para que te cambies esa remera llena de vodka. tenés un olor a rancio que no se puede aguantar.—responde moski ridículamente serio. no es posta, definitivamente está ocultando la felicidad de ser la persona que se lleva a manuel merlo a casa esta noche.

el viaje en auto está cargado de tensión. no es tan tarde, el cielo está en su punto más oscuro, y su inmensidad se asemeja a la de las pupilas de manuel al mirar a lautaro desde el asiento de adelante.

la situación de ellos se ve distraída porque el chofer quería charlar.

desde atrás, lautaro escuchó las mil y una historias del hombre que manejaba, pero lo más gracioso era ver a manuel removiéndose de la incomodidad y respondiendo nimiedades para intentar zafar de la charla. pero no tenía caso ni sentido, ¿qué se supone que pasaría si el hombre dejara de hablar? ¿se daría vuelta a besar descontroladamente a su amigo?

cuando llegan a la casa de mernuel ya son las 4 pasadas. se despiden del hombre, y ambos corren hacia adentro.

—increíble la parla de este chabón, mi amor. no lo podía callar. ¿a quién se le ocurre hablar tanto a las cuatro de la mañana?

sinceramente, moski dejó de escuchar en "mi amor". se quedó estancado, y sería difícil sacarlo de ahí.

—ey, gordo, te estoy hablando— mernuel mueve sus manos por adelante de la cara de moski, intentando reconectar con él.

están en su pieza, y solo las luces azules están prendidas. el pelinegro reposa sobre la cama mientras el rubio está parado al lado del placard, buscando una remera limpia para darle.

—esperá, te estoy buscando ropa.—le responde— tomá, ponete esto.— mientras estira su brazo y le da una remera blanca de pijama.

mientras mernuel se saca la remera mojada, moski se queda mirándolo.

nota cómo la luz azul rebota en su pelo, en sus ojos, en su torso desnudo.

—¿ahora el que mira sos vos?—le dice manuel. sus tatuajes se ocultan cuando, en un solo movimiento, se pone la remera.—mirá, quién lo diría. moski relojeando, nunca visto.

—callate, pelotudo— ríe moski en respuesta, acercándose para empujarlo por un hombro. y cuando lo hace, mernuel tira de él, haciendo que caiga encima suyo en la cama.

—te gusta mirar.—le dice.

—te gusta que te mire.

—me gusta que me mires.—reafirma manuel.

entonces dejan de estar concentrados en los ojos del otro, pasan a concentrarse en los labios ajenos. se miran entre sí como si estuvieran a punto de ser separados, porque la sed que existe entre ellos es agobiante.

no es preciso determinar quien se acerca primero, porque sus labios se unen desesperadamente y, a la vez, encajan de forma perfecta.

los primeros jadeos vienen de parte de lautaro, que se remueve sobre el cuerpo de manuel al sentir la lengua de él invadir su boca. se siente suave y ávida, el pelinegro sabe cómo moverla dentro del rubio, sabe cuándo morder el labio y cuando ahogar un gemido entre los dos.

las manos de mernuel no tardan en apretar el cuerpo de moski por completo, acorralando su cintura, dejando sus dedos marcados a través de la remera. para moski se destapa un mundo nuevo cuando siente las manos de su amigo metiéndose debajo de su ropa, acariciando su piel por un momento para después clavarle los dedos en la cintura. se mueven de arriba abajo, recorriendo su espalda, tratando de abarcarla por completo. recorre su columna con determinación, hasta que escucha un gemido fuerte salir de los labios de moski.

—sacate la ropa—le dice el rubio. manuel hace caso y sonríe: era exactamente lo que estaba pensando. lautaro lo hace querer desnudarse con solo un jadeo.

moski está sentado en el regazo de mernuel, con las piernas abrazando su cintura. las manos del tatuado apretan los muslos de su amigo, y su torso desnudo es muy tentador para el rubio jadeante que yace sobre su cuerpo.

todo se detiene cuando lautaro dice: —date vuelta.
lo pronuncia con una voz suave, tímidamente seductora. y mernuel, aunque desentendido, le hace caso.

moski saca la lengua y chupa la espalda de mernuel. inhala profundamente el olor a vodka que su piel seguía desprendiendo desde el accidente en el boliche.

—me vas a matar— dice manuel. él gime, no puede parar. porque el cosquilleo de la lengua de lautaro invade por completo sus sentidos, y no puede dejar de pensar en que quiere que esa boca lo envuelva por completo.

—mmm, rico—lautaro dice mientras sube su lengua por la columna de manuel, dejando un camino marcado que nadie jamás podría borrar. se acerca a su boca, y antes de besarlo, se despoja de su propia remera rápidamente.

ambos con los torsos desnudos se besan de la forma más desesperada jamás vista. lautaro toma la cara de mernuel, la acerca a la suya -más, si es posible-. es increíble para ambos el sabor del otro: es como si ya lo conocieran aunque nunca lo hayan probado. sus ojos cerrados respetando el vaivén que se creaba gracias al movimiento de sus lenguas denotaba el disfrute que abrigaba al beso.

sus pantalones comenzaban a ajustar en serio. manuel sentía la presión de su erección chocar contra su bóxer, y lautaro lo notó rápidamente. puso una mano sobre el miembro de su amigo y sonrió.

—parece que el vodka te pone susceptible, amigo.—le dice. y es gracioso, porque lautaro diciendo "amigo" causa en mernuel unas ganas increíbles de demostrarle que son de todo menos amigos. siente el impulso -aún más fuerte- de tomarlo de las caderas y enseñarle que así no se tratan los amigos.

—¿no vas a hacer nada para ayudarme, bebé?—responde mernuel. y la escena es un cuadro, porque mernuel habla contra los labios de moski, aguantándose las ganas de besarlo en el medio de la pregunta. sus narices están pegadas y sus frentes ya un poco transpiradas.

de pronto se oye el sonido que hace que a mernuel se le remueva la sangre: moski está desabrochando su pantalón, dejando ver los clásicos bóxers de calvin klein que usa, y su erección demasiado marcada sobre ellos.

—mm, depende qué me des a cambio—responde moski, tamborileando sus dedos por el borde de la ropa interior de mernuel. —no sé si esta vez me conformo con una pizza, y menos con un beso.

es tan malcriado que a mernuel le dan ganas de besarlo para callarlo. y eso hace, pero esta vez de forma lenta. su lengua se abre paso otra vez en moski, pero de forma más dedicada, más erótica. hace que lautaro moschini se rinda y abandone por un momento ese papel de pendejo que estaba usando para provocarlo: ahora, manuel merlo lo domina por completo.

solo con un beso.

—mostrame qué podes hacer, bebé. —le dice, mirándolo con las pupilas totalmente dilatadas. dios, mernuel estaba demostrando que se puede tener sed de una persona, definitivamente.

lautaro obedece y se arrodilla ante manuel, bajando su ropa interior y besando su pelvis. y después, sus cadenas. y después, la cara interna de sus muslos. para terminar pasando la lengua por su miembro, de la misma forma que lo hizo en su espalda.

manuel siente un escalofrío recorrerle el cuerpo. lautaro ni siquiera había empezado y él ya sabía que estaban a punto de darle el mejor oral de su vida.

el rubio sonríe en su labor cuando, después de envolverlo con su boca, siente las yemas de los dedos de manuel acariciarle el pelo y empujar su cabeza un poco más.

—ay, dios, lau—gime mernuel, mientras siente cómo moski se agarra de sus muslos para poder tomarlo mejor.

el rubio lo suelta y empieza a dejar un camino de besos desde su abdomen para llegar a su boca. por supuesto que el pelinegro no había terminado: lautaro quiere dejarlo a punto, quiere dejárselo servido para él mismo.

cuando termina de darle un beso obsceno y resonante, moski le dice:

—ahora quiero mi recompensa, manu.

y lo dice con esos ojos de rogar que pone cuando quiere que mernuel le dé lo que necesita.

y a manuel le desespera que lautaro le ruegue. lo vuelve loco, lo hace desearlo más y más.

entonces desabrocha el cinturón de moski y lo despoja de sus pantalones y su ropa interior, dejando ver la erección goteante del rubio.

mientras se acerca para besarlo, lo toma con una mano, moviéndola de arriba a abajo.

y moski no es fuerte: gime, y lo hace de forma desesperada. quiere sentir a mernuel en todas las formas posibles.

—por favor, manu—le dice en el medio del beso.

—¿por favor qué, bebé?—responde mernuel con una sonrisa de satisfacción.

—cogeme.

pero como a manuel le gusta dejar que el vino añeje, sigue acariciando el miembro de su amigo, como si no hubiera oído su pedido.

con la otra mano aprieta el culo de lautaro. sube por su coxis y recorre su espalda otra vez, de forma suave, erizando la piel de lautaro. es una dedicación tan grande que tiene a la hora de recorrer el cuerpo de moski que realmente podría tratarse de un nuevo hobbie: conocer cada rincón del cuerpo de su amigo es el motor de todos sus deseos.

lautaro es un desastre. gime como si manuel ya estuviera dentro de él, completamente sensible. es que la necesidad causa eso en él, no le interesa nada más que agarrarlo del cuello a su amigo y, si es necesario, rogarle que lo coja.

mientras el pelinegro recorre su cuerpo y atiende su erección, lautaro aprovecha para acariciarlo también. tira levemente de los pelos de su nuca para separarlo de los besos y poder mirar los ojos verdes a los que se volvió adicto, y también esa sonrisa pícara y deseosa que adorna el rostro de su amigo.

—sos tan lindo, bebé—le dice mernuel, que a su vez aprovecha y aumenta la velocidad con la que recorre el miembro de su amigo con su mano. moski se desarma en su interior.

—ay dios, manu—responde el rubio en un jadeo —p-por favor.

música para los odios de manuel, que lo toma por las caderas y lo ayuda a lautaro a recostarse en la cama.

se sostiene encima de él, y otra vez su cadena roza el cuello del rubio. lo besa apasionadamente mientras se alinea para entrar en él, escuchando cómo moski despide los primeros jadeos al tenerlo adentro.

—¿está bien?—pregunta mernuel, que no quiere extralimitarse con su ritmo. quiere que moski esté cómodo.

—quiero más rápido—responde moski, totalmente extasiado.

ambos comienzan un vaivén desesperado y perfecto, que los satisface en todos los sentidos posibles. los gemidos de los dos llenan la habitación.

la casa está vacía, solo son ellos dos redefiniendo la palabra "amigo", remarcando la palabra "bebé" entre gemidos ahogados.

moski deja mordidas en los hombros de mernuel y clava sus dedos a medida que siente cómo él golpea su punto repetidamente, llevándolo al borde.

lo mejor vino cuando mernuel lo tomó de la cintura y lo llevó a su posición favorita: el pelinegro sentado en el borde de la cama, y el rubio sentado sobre su miembro.

entre los saltos de lautaro y las embestidas de manuel era obvio que ninguno podría soportar más tiempo.

y entonces, ambos acaban en un gemido que muere en un beso cargado de amor.

los dos se tumban en la cama tapándose con una manta suave que los cubre del frío del aire acondicionado. se miran a los ojos por un largo rato, hasta que el sueño empieza a vencerlos.

—manu— lo llama moski.

—¿qué pasa, gordo?

lautaro se ríe con picardía antes de decirle: —¿en serio pensas que no me di cuenta de que la chica con la que estabas hoy era igual a mi?

—ah mirá, sos vivo. ¿y vos pensas que no me di cuenta de que te bañaste otra vez en mi perfume antes de salir?

el rubio responde ese comentario escondiéndose en el espacio que hay entre el hombro y el cuello de su amigo mientras ríe avergonzado, y mernuel toma su cara para dejar un beso ferviente en los labios de moski antes de cerrar los ojos y dormirse abrazándolo.

 

Notes:

espero q les haya gustado te amo moski

Notes:

jjj nada hola es la primera vez q escribo acá q miedo diganme si les gustó o si ya me tengo que jubilar