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Yaguareté·Abà II

Chapter 35: Epílogo

Summary:

La graduación, ese día tan esperado por muchos... y tan asquerosamente presente para Stiles.

Notes:

No me explayaré demasiado... tan solo diré que me ha encantado escribir la historia, contestar a vuestros comentarios... he disfrutado todas y cada una de las publicaciones y espero que el tiempo invertido en leer mi historia no os haya resultado una pérdida de tiempo y lo hayáis disfrutado casi tanto como yo escribirla.
Muchas gracias a todos los que lleváis leyendo, comentando y participando desde ya hace meses con Yaguareté·Abà I... ¡y a los nuevos también!
De verdad, muchas gracias.

Y ya no os entretengo más...
¡¡PASEN Y LEAN!!

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Los días habían volado, las semanas se convirtieron en un suspiro y los meses fueron quedando cada vez más en el pasado... hasta que por fin habían llegado al día más esperado por todos los estudiantes de preparatoria: La graduación.

El último curso había sido para Stiles una consecución de días que, unos mejores y otros peores, quedarían grabados en su memoria por siempre. Había sobrevivido a los exámenes que, gracias a la colaboración de su tutor particular y novio, había aprobado con muy buenas notas; también había descubierto que el deporte y él hacían muy buena combinación, habiendo ganado el torneo del estado junto con sus compañeros de Lacrosse y ganado la liguilla de rugby del vecindario; descubrió también las lindeces y los horrores de tener un novio como Derek; la manada se había unido más que nunca, superando obstáculos y dificultades varias...

Pero en esos momentos, a escasas horas del acto de graduación, Stiles se miraba en el espejo del cuarto del baño. Llevaba puesta su túnica roja y sostenía el birrete en la mano. Se lo puso, se lo acomodó... pero terminó quitándoselo con un chasqueo de lengua y el ceño fruncido. Bufó desesperado y se lo volvió a poner, se acomodó la túnica y dibujó una sonrisa en su rostro, sonrisa que se desvaneció al instante, para quitarse de nuevo el estúpido birrete que le hacía parecer un payaso y lo lanzó contra la puerta del servicio. Gruñó de mal humor y se sentó en el borde de la bañera.

¡Él no quería que ese año llegara a su fin! La simple idea de que este día al fin hubiera llegado, hacía que se le revolvieran las tripas de pura angustia. Se levantó y recogió el birrete del suelo, sosteniéndolo en sus manos y viendo cómo una gota salada caía desde su rostro a la tela roja carmesí. Suspiró frustrado y se secó las lágrimas. La llegada de este día sólo significaba una cosa: el fin del mejor año que había pasado jamás en Beacon Hills... y que jamás podría volver a repetirse.

-Todos se van... -murmuró en alto mirando al techo. -Y yo me quedaré aquí.

Y es que Stiles había tomado la decisión de no echar ninguna solicitud a ninguna de las universidades de ensueño en las que habría soñado con entrar. Los problemas económicos asediaban a su familia y el sueldo de su padre no sería suficiente para saldar deudas, cubrir gastos... y encima poder pagar una matrícula de universidad, la estancia, la comida... En ningún momento mencionó a su padre el querer hacer una carrera para evitar ver la mirada de culpabilidad por no poder enviarle fuera... él sólo se lo había cocinado, guisado... y solo él se lo comería. Así que él se quedaría en Beacon Hills, buscaría un trabajo para ayudar a su padre a pagar las deudas (muchas de ellas invertidas en él).

Y no era un mal plan... al menos no del todo. A pesar de que sus amigos se fueran a la universidad, volverían a visitar a la familia en vacaciones y puentes de fin de semana. También estaría con su padre y, por el momento, con Derek.

Stiles era realista y sabía que Derek no se quedaría demasiado por el pueblo. Tenía muy buenas cualidades para ser policía... y de los buenos. Y en Beacon Hills no había casos de su altura. Stiles también sabía que se convocarían destinos en unos meses y aunque Derek le decía que había pedido Beacon Hills como primera opción... él mismo había entrado en la red de la policía y había cambiado su solicitud para poner el destino que el lobo realmente quería.

Como ya he dicho: Stiles se lo guisa, Stiles se lo come. Así que sí, Stiles se había auto-condenado a la soledad en Beacon Hills. Pero jamás hubiera pensado que el tiempo pasaría tan pronto...

-¡Stiles! -llamó su padre desde el piso de abajo. -¡Llegarás tarde!

Tras un último vistazo en el espejo, puso la sonrisa que había ensayado durante las últimas semanas y bajó las escaleras, dando saltitos para no alertar a su padre, que le lanzó las llaves del jeep.

-Venga, Stiles... -sonrió su padre. -Estoy muy orgulloso. -dijo abrazando a su hijo antes de colocarle bien el birrete. -Nos vemos en la ceremonia.

Stiles simplemente sonrió, contento de ver a su padre tan feliz aunque por dentro él estuviera rasgándose las vestiduras de pura desolación. Cogió las llaves y con otra sonrisa se despidió para ir hacia el instituto.

El jeep quedó aparcado donde siempre, entre las motos de Scott y Ethan y el coche de Lydia. Ya estaban todos esperando en la entrada, y Ethan corrió a saludarle con una sonrisa brillante.

-Jamás hubiese pensado que me graduaría. -comentó feliz el lobo.

-Pues ya es el día... -sonrió sincero Stiles, feliz por su buen amigo. -Tan guapas como siempre. -saludó a las chicas, que se habían preparado concienzudamente.

Tras los saludos y las típicas bromas de siempre, Danny apareció y tras un rápido beso a Ethan en los labios, caminaron juntos hacia el salón de actos para irse preparando para la ceremonia.

-Son unos empalagosos. -rió Kira al oído de Stiles, que miró hacia donde señalaba la kitsune con una sonrisita.

-Lo son. -rió Stiles viendo a Danny y Ethan que, desde que hubieran retomado oficialmente su relación, no se separaban el uno del otro, siempre unidos por alguna parte de su cuerpo. -Pero se lo merecen.

-Con lo que te costó juntarles, Cupido. -rió Lydia llegando con su discurso en la mano.

-¿Qué le voy a hacer? -rió Stiles. -Soy el Cupido del grupo... ¡lo que me recuerda! -exclamó sorprendido Stiles, asustando a los allí presentes, para levantarse y salir corriendo.

-¡Stilinski! -llamó el entrenador. -¡El ensayo empieza en...!

-Sí, sí. -contestó sin girarse siguiera.

Stiles salió corriendo como alma que llevaba el diablo, chocando contra otros estudiantes e invitados que comenzaban a llegar al evento. Tras un rápido vistazo localizó al moreno serio con el ceño fruncido que buscaba, saliendo de su flamante Camaro, acompañado de un rubio con cara de mal genio y mirada resignada.

-¡Qué bien! ¡Habéis llegado! -dijo con una sonrisa, mirando a ambos recién llegados.

-No vuelvo a hacer de niñero. -espetó Derek señalando a su acompañante.

-Pues tu novio es menor que yo. -comentó tras un bufido el rubio.

-¡Oh, vamos! -rió Stiles acercándose para darle un beso a Derek, que relajó un tanto el ceño. -Bien, pues repasemos el plan...

-No hace falta, Stiles, ayer ya nos lo repetiste ochocientas veces. -bufó el rubio de nuevo, recibiendo una mirada asesina del moreno.

-Vete al ensayo general. -dijo calmado Derek. -Todo está controlado.

-¿Seguro? -preguntó dubitativo, pero el lobo mayor asintió. -No mates a Jackson. -rió Stiles.

-Si aún respira después de tenerle molestando durante todo un día, espero poder esperar dos horas más. -gruñó el moreno mirando con tirria al rubio, que alzó la barbilla, orgulloso.

-Bien. -sonrió Stiles volviendo a besar a Derek, que estaba guapísimo con el traje informal negro. -Y tú pórtate bien que después me toca aguantarle a mí. -advirtió mirando al rubio, que rodó los ojos y asintió con una media sonrisa.

-Corre o te perderás el ensayo y harás el ridículo delante de todos. -dijo cómicamente el rubio, haciendo que Derek le gruñera bajo.

-Vale, vale... ya me voy. -dijo mirando a Derek exageradamente. -Y no deberías haber venido tan guapo. Hoy es mi día, no el tuyo.

-Lárgate. -bufó Derek sonriendo de medio lado.

Stiles salió corriendo entonces, en dirección al pabellón, cruzándose con infinidad de padres, entre ellos, al propio sheriff y a Melissa McCall, que le reprendieron por llegar tarde y él se escabulló entre las bambalinas para llegar antes a su asiento. Cuando llegó, el ensayo estaba a punto de comenzar y Lydia le dirigió una mirada severa.

-Si haces el ridículo juro que te mataré. -dijo ella achicando los ojos.

-Tranquila, tranquila... -rió Stiles.

El ensayo fue perfectamente, sin ningún altercado. Fue tan perfecto que todos sabían que algo iba a fallar en la el acto de graduación, por lo que se respiraba una atmósfera de nerviosismo que, afortunadamente, se fue disipando en cuanto los invitados entraron al salón de actos. Los graduados miraban hacia atrás, saludaban a sus amigos y familiares y gastaban bromas estúpidas que sin embargo funcionaban para terminar con el nerviosismo. Stiles miró y comprobó que Jackson seguía vivo, sentado en una esquina apartado junto con Derek, de manera que Lydia no los viera fácilmente.

-¿No está Derek? -preguntó Kira en ese preciso instante y Stiles la miró fulminándole para después mirar a Scott, a quien había encargado de poner al día a Kira acerca de la visita sorpresa de Jackson.

-¿Derek? -reaccionó por fin Stiles. -No... no podía venir porque no le cambiaron el turno.

-Vaya... ¡Qué rabia! -murmuró ella con pena. -No te preocupes, fijo que viene a la comida después.

-Sí... -rió Stiles. -Espero que llegue a tiempo.

Stiles nunca estuvo tan contento de escuchar la voz del entrenador, presentador del evento, pues su voz daba inicio a la tradicional fiesta de graduación y todos dejarían de mirar hacia atrás para prestar atención al acto.

La graduación comenzó con una breve charla del entrenador que terminó yéndose por las ramas y hablando de por qué y cómo había perdido un testículo. Por fin, tras los escabrosos detalles ya conocidos por muchos de los alumnos pero que, sin duda, sorprendieron a los invitados, Lydia subió a hacer su discurso como media más alta del instituto y representante de todos los estudiantes, para a continuación, intervenir el director, que comenzó a llamar uno a uno a los estudiantes para recoger el diploma que los acreditaba como graduados y pre-universitarios. Comenzando por orden alfabético, hicieron el recorrido a lo largo y ancho de la lista de graduados, todos ellos ataviados con la túnica y birrete color rojo.

El primero de la manada que fue llamado fue Ethan, quien recibió el diploma y tras los saludos formales con el director y representantes de junta, volvió a su sitio. Fue entonces cuando tuvo que suceder el "traspiés de la ceremonia"... protagonizado por Greenberg, quien se pisó su propia túnica y se cayó de morros contra el entrenador que, como siempre, refunfuñó en su contra improperios de los habituales.

Danny fue el siguiente que, entre risas inútilmente disimuladas por la caída tan absurda de Greenberg, recogió también su título para después ir a sentarse con su novio. La siguiente fue Lydia, que hizo todo el recorrido en su más habitual y perfecta atmósfera de idealidad, seguida por los seguros pasos de Scott, que sonrió abiertamente hacia su madre, que saludaba enérgicamente y le decía en susurros lo orgullosa que estaba.

Stiles fue el siguiente y, aunque no protagonizó un espectáculo a la altura del de Greenberg, sí que se olvidó el birrete en la silla y tuvo que hacer alarde de sus reflejos cuando Scott se lo lanzó y lo cogió al primer intento y, entre las risas y aplausos, Stiles hizo una reverencia a "su público" y recogió su título con una sonrisa sincera cuando escuchó la voz de su padre contagiada por la risa y el orgullo: "¡Qué hijo tan tonto!". Por último ya fue el turno de Kira, quien hizo el recorrido sin trastabillar, perfecta, hermosa y elegante como sólo un zorro puede ser.

La ceremonia terminó con la habitual despedida del instituto, de labios del director, así como los deseos de un futuro mejor y próspero y sin olvidar el recurrido "siempre formaréis parte de este instituto, aquí siempre encontraréis una familia".

Los graduados se abrazaron y sonrieron, algunos conteniendo lágrimas de emoción... mientras salían al campo de Lacrosse para sacarse la foto de ley, todos juntos, probablemente por última vez. Tras la foto, los graduados se desperdigaron para ir a saludar a sus familiares... todos menos seis amigos, una manada, que fueron juntos a saludar a sus invitados.

Los padres de Danny, Kira, Lydia se habían reunido con el sheriff y con Melissa, por lo que fue relativamente fácil encontrarlos... y los sentidos de seres sobrenaturales los guiaron hacia ellos. Todos les dieron la enhorabuena, sobre todo a Lydia, por haber sido la mejor nota de la promoción. La banshee estaba tan ocupada sonriendo y contestando a los tan amables comentarios que no se dio cuenta de que Stiles desaparecía junto con Danny y Scott para ir a buscar a Derek y Jackson, que estaban en el límite del campo, entre el gentío.

Danny y Jackson se abrazaron en un esperado reencuentro, pues a pesar de que el rubio llevaba desde la tarde anterior escondiéndose en el loft de Derek, no les había sido posible verse.

-Va a llorar, se va a estropear el maquillaje y ya verás la que nos monta por no decirle nada... -rió el humano.

-Se te ve bien, Jackson. -saludó Scott.

-Tú no pareces un alfa. -contestó Jackson alzando las cejas sorprendido.

-Cuando quieras te lo demuestro... -bufó Scott con buen humor y una sonrisa macabra.

-¿Vamos, tortolitos? -preguntó Jackson mirando a Derek y Stiles, que se acababan de besar. Danny y Scott rieron, comenzando a caminar junto con Jackson.

-Le mataré. -gruñó Derek.

-No, no lo harás. -dijo sonriendo y volviendo a besar a Derek, que lo miró sereno.

-¿Qué te pasa?

-¿A mí? -sonrió el jaguar aún más. -No me pasa nada.

-Hueles raro...

-Será le emoción. -dijo Stiles viendo cómo Derek rodaba los ojos.

-Si me vas a poner una escusa, piénsala bien... pero conozco todas tus esencias y esta es la que menos me gusta.

-Derek... -dijo mirando hacia donde estaban sus amigos, esperando para darle la sorpresa a Lydia.

-¿Por qué estás triste?

-Ahora no, ¿vale? -dijo cuando sintió que se rompía poco a poco su sonrisa. -Ahora hay que estar felices y no amargar el día a nadie. Vamos a darle el regalo de graduación a Lydia.

Derek frunció el ceño pero asintió, yendo junto con Stiles para juntarse a los demás y sorprender a la Banshee, que en ese momento miraba alrededor en busca de los demás. Kira la entretuvo justo a tiempo para que no se girara hacia donde ellos se acercaban y Derek fue de apoyo.

-¡Derek! Te has perdido la graduación... -comentó ceñuda la pelirroja.

-¿Me he perdido mucho? -disimuló Derek, quien captó la mirada cómplice de Melissa y el sheriff, con quienes había estado antes. También la señora Martin estaba al tanto de la encerrona y sonrió al ver acercarse a los chicos con Jackson.

-Pues te has perdido mi genial discurso y al payaso de tu novio. -dijo ella muy segura de sí misma, haciendo que Derek bufara.

-Tampoco hice tanto ridículo... -comenzó Stiles ya muy cerca. -En realidad disimulé bastante bien.

-Y he escuchado discursos mejores... -dijo sonriendo Jackson, quedando por fin a la vista de Lydia, que se quedó petrificada mirando al rubio.

La banshee miró a todos boquiabierta y volvió a clavar los ojos en Jackson, que sonreía de medio lado, en su habitual pose chulesca que tan loca volvía a la pelirroja. Se giró para mirar a sus amigos y alzó un índice para puntualizar un hecho.

-¿Tú qué haces aquí? -espetó Lydia con el pulso acelerado.

Jackson alzó las cejas y se encogió de hombros. No estaba sorprendido por su reacción, en realidad, eso era tal y como se lo había imaginado. Lydia era fuerte y orgullosa... y eso lo sabían todos.

-¿Y si vamos a comer todos nosotros juntos y dejamos libres a nuestros ya no tan pequeños retoños? -propuso Melissa, a lo que todos los padres asintieron encantados para ir alejándose poco a poco, dejando intimidad a los recién reencontrados. Toda la manada les siguió, dejando a Lydia y Jackson juntos y solos.

-Yo hubiera llorado. -dijo con una sonrisa Kira, mientras se agarraba más fuerte al brazo del lobo alfa.

-No hará falta... Iremos a la misma universidad, ¿recuerdas? -contestó acaramelado Scott, haciendo que una punzada de dolor atravesara el pecho de Stiles.

Derek sintió el temblor de Stiles y le cogió de los hombros. Sospechaba que era ése el motivo por el que Stiles estaba tan afectado; ahora estaba seguro. Acercó a Stiles más hacia él y le apretó en el hombro, haciendo que el muchacho le mirara directamente a los ojos, momento que Derek aprovechó para besarle en los labios.

-Está bien. -dijo el lobo, haciendo que Stiles pusiera gesto confundido. -No te preocupes, todo está bien. -dijo antes de darle un beso en la frente y volver a mirar hacia delante.

Stiles lo miró unos segundo más, sin comprender. Había veces que no entendía a su novio... ¿era eso un problema? Para nada. Porque Stiles sabía que tarde o temprano, acaba descifrando sus palabras, sus gestos... Derek era un crucigrama y el pasatiempos preferido del jaguar.

Y es que no le importaba qué le deparara el futuro, no le importaba porque sabía que siempre podría contar con el lobo... ya hacía un tiempo, cuando habían estado en Oregón por el caso de las drogas, que Stiles sabía que lo suyo era eterno. Pasara lo que pasara, lo superarían. Siempre.

***

Ya había anochecido y jaguar y lobo estaban sentados en el porche casi destruido por completo de la antigua mansión Hale. Ambos sentados en el suelo, uno al lado del otro, mirando al cielo color índigo en completo silencio. Stiles jugueteaba con una de las mangas de la túnica, que ya se había quitado hacía un rato.

-¿Qué es lo que te pasa? -preguntó de repente Derek, sin dejar de mirar el cielo.

-Venga, Derek... -bufó Stiles. -¿Para qué preguntas si ya lo sabes?

-Quiero que me lo digas tú. -dijo simplemente, mirando por fin a su novio. -Hablar las cosas ayuda, ¿sabes? -dijo el lobo imitándole.

-Bueno... -dijo sonriendo lastimero. -Ayuda, pero no arregla nada. No cambiará nada. Por muchas veces que te lo cuente, el hecho de que mis amigos se irán de aquí, que tú te irás de aquí... eso no lo cambiará el que te lo cuente. -dijo el jaguar sintiendo las lágrimas acudir a sus ojos.

-Stiles... yo no me voy a ir. -dijo dulcemente, acercándose para darle un beso que Stiles esquivó rápidamente.

-Sí que te vas a ir.

-No. -negó rotundo Derek. -Hoy mismo me han dicho que me han dado mi primer destino. Así que estaré destinado en Beacon Hills durante tres años más.

-¿Te lo han dado? -preguntó en un leve gemido Stiles, que rompió a llorar repentinamente, escapando del lobo con un salto, hacia el poco tejado que quedaba en pie.

Vale, sí. Él había cambiado la solicitud y sabía que debido a las buenas críticas y puntuación de Derek en el trabajo, le darían su primer destino pero... ¿Precisamente hoy? ¿Tenía que enterarse precisamente en ese mismo instante? Sabía que su novio, Derek, se lo había dicho como parte de una sorpresa, de un regalo de graduación, pero...

Escuchó unos ruidos y de repente vio a Derek encaramado sobre un trozo de tejado, mirándole sin entender. Estuvo tentado de volver a huir del lobo, y realmente lo intentó, pero el lobo logró cogerle de la muñeca y detenerle.

-¿Qué te pasa, Stiles? ¿Por qué te pones así? Me voy a quedar en Beacon Hills, pensé que te animaría... -dijo sin entender Derek.

-¡No! -lloriqueó Stiles. -¡No te vas a quedar aquí!

-¿Pero de qué...? ¡Claro que me quedo! ¿Es que no me escuchas?

-¡Yo hackeé la red y puse el destino que realmente querías! -confesó Stiles entre lágrimas.

Derek se quedó embobado, mirando hacia el jaguar, que se intentaba zafar de su agarre, que intentaba huir de él. Derek entonces saltó al césped desde el tejado, llevándose a Stiles con él, y lo arrastró hasta el coche. Abrió su Camaro y sacó unos papeles que Stiles supuso que sería la solicitud de destino como policía.

-¿Entraste en mi cuenta de la policía y cambiaste la solicitud? -preguntó apuntándole con los papeles. Stiles le miró, serenándose de golpe, al ver que Derek no parecía demasiado enfadado con él por mangonearle e inmiscuirse.

-Sí. -dijo mirando cada uno de los rasgos de Derek. -¿Por qué sonríes?

-¿Donde me mandaste? -indagó, ignorando la pregunta de Stiles.

-Nueva York. -confesó Stiles, intentando evitar el puchero que comenzaba a formarse.

-¿Piensas que quería ir a Nueva York?

-Siempre dijiste que sería... -comenzó Stiles, pero se cayó cuando uno de los dedos de Derek se posó en sus labios y frunció el ceño.

Sí. Ahí estaba la reacción que Stiles esperaba del lobo: enfado.

-¿Cómo se te ocurre coger y mandarme a Nueva York? -comenzó Derek, haciendo que Stiles tuviera que morderse el labio para aguantar las lágrimas. -Yo quiero estar donde tú estés y si te quedas en Beacon Hills yo quiero estar aquí. Ahora, tú has adulterado mi solicitud y yo tendré que irme en un mes a Nueva York... -terminó suspirando.

-Derek, yo... -comenzó Stiles.

-Aún no he acabado. -espetó de repente Derek, relajando el ceño. -Quiero que entiendas que quiero estar donde tú estés, Stiles. No me importa tener que quedarme en Beacon Hills si tú vas a estar aquí... ¿En qué pensaste? ¿Te das cuenta? -Derek paró para suspirar y al levantar la mirada, ya no parecía enfadado, lo que confundió a Stiles. -Pero por suerte... los dos somos igual de entrometidos.

Derek le tendió los papeles que había cogido de su guantera y Stiles los cogió aún sin entender. Se secó con la manga de la camiseta las lágrimas y sorbió fuerte antes de abrir el sobre que le daba Derek. Abrió la carta y sacó el contenido, abriendo los ojos como si de pelotas de billar se trataran.

-¿Qué...? -balbuceó Stiles. -¿Me han aceptado en Columbia? Pero si yo... ¿qué?

-Sabía que era la universidad con la que soñabas ir... que querías ir a estudiar Ciencias... y también sabía que no mandarías solicitudes y que te arrepentirías de ello.

-Pero... no... Derek, yo no puedo ir allí. Es muy cara y yo...

-También he pedido una beca deportiva que, sin duda te aceptarán por ser co-capitán del equipo vencedor de Lacrosse y zaguero amateur ganador de una liguilla menor. Para mantenerla, sólo tendrás que seguir practicando deporte en la universidad.

-¿Qué?

-La beca te cubre la matrícula completa.

-¡¡Eres un entrometido!! -reaccionó de golpe Stiles. -¡Y echándome la bronca por ponerte en Nueva York! ¡Tú me has pedido hasta una beca! -rugió el jaguar empujando al lobo por el pecho, pero sin poder evitar sonreír al mismo tiempo. -¿Y mi padre sabe de todo esto?

-Sí. -confirmó sin deje de arrepentimiento. -¿Quién si no me daría todos tus datos personales para la solicitud?

Stiles abrió los ojos atónito, abrió la boca para hablar y la cerró al instante al no saber qué decir. Gesticuló sin palabras, sin casi respirar... su cerebro había colapsado y Derek cada vez alzaba las cejas más y más, esperando expectante las "sabias y coherentes" palabras de su novio.

-Idiota. -dijo por fin, haciendo que Derek bufara divertido.

-Parece que después de todo, no estaremos lejos. -sonrió besando tiernamente los labios del jaguar que, de repente, se dio cuenta de un dato.

-Columbia está en Nueva York... tú estarás en Nueva York... Podríamos...

Derek rió alto, echando su cabeza hacia atrás. Mientras tanto, Stiles lo miraba con una media sonrisa pícara.

-Estoy seguro de que a John le encanta la idea... -comentó irónico Derek.

-Si viviéramos juntos, los gastos se quedarían en la mitad... -explicó Stiles. -Habría que ser muy obtuso para no entenderlo... ¡Ah! Pero eso sí, te lo advierto... quiero un piso calentito, con calefacción y que no me salgan estalactitas de la nariz cada vez que me descalzo...

 

 

...FIN

 

Notes:

¡Hasta aquí el epílogo que da fin a Yaguareté·Abà!
Sé que me repito, pero muchísimas gracias a todos. De verdad. De verdad de la buena.

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Yaguareté·Abà II ha llegado a su fin y, aunque no descarto un Yaguareté·Abà III, quiero centrarme en algunos proyectos que tengo en mente (tanto personales, como profesionales y también de AO3) que quiero poner en marcha antes de volver a embarcarme en una aventura salvaje de jaguares. Esto quiere decir que sin duda, no me estoy despidiendo.
Prontito (muy muy prontito) volveré a la carga con más material... prometo que oiréis pronto acerca de mi vuelta con más y más trabajos, haciendo más ruido que hasta ahora.

De verdad, muchas gracias por aguantarme a mí y a mis #CuentosParaNoDormir y sobre todo, muchas gracias por dejarme entreteneros y haceros reír siempre que me sea posible.

Para todos los que quieran saber día a día acerca de las publicaciones: @BukyBuh en twitter para serviros, contestaros y acosaros.

Notes:

¿Y bien? ¿Qué os parecido?
Los que ya me conocéis, sabeis que me encanta saber vuestras opiniones y que siempre intento contestar, así que no seáis tímidos y ponedme verde o aduladme a placer.