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El Buen Camino

Notes:

Quiero agradecer a Neriede por haber hecho un trabajo tan bueno, y quiero decir que hago todo lo posible por traducirlo todo correctamente ;P

Chapter 1

Notes:

ANOTACIONES DE IDIOMA
1. [Herr]: Señor

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Cuando desviaron la mirada él se rio.

Era ese tipo de risa que te deja con mal cuerpo, esa que te recorre la espina dorsal y te da ganas de arrancarte los pelos. Los guardias estaban deseando meter la cabeza en las puertas del camión, aunque ninguno de ellos se apresuró a ser el desafortunado guardia que hubiese de acompañarlo durante el viaje hasta su celda. Pero había algo extraño en ese hombre—aquellos destinados a sufrir tal condena no reían de ese modo.

(O…), Apollo pensó, al considerar qué tipo de pensamientos podía tener una persona que hubiese llegado a cometer un crimen digno de tal castigo, (Puede que sí.)

Apollo encontró a Klavier mirando hacia el camión, apoyado en la barandilla y con la cara pálida. Era algo extraño ver a un Gavin siendo arrestado, solo para observar cómo el más joven de ellos tenía aspecto de ir a enfermar en cualquier momento. Se parecían demasiado para su gusto.

Incluso desde la distancia en la que se encontraba, la risa de Kristoph—junto con el sonido metálico que producía su eco—no era para nada un sonido agradable. Hacía que a Apollo le costase cada vez más pensar. Sabía de sobra que él no era la persona con más tacto—era bastante ruidoso y le costaba mantener una conversación decente. ¿Qué debía decir en esta situación? Desde luego 'Em, sí, siento que tu hermano sea un sociópata de mucho cuidado' no era una opción.

Se acercó con cuidado al fiscal, y decidió ir con el típico, “¿Estás bien?”

No estaba muy seguro de cómo esperaba que reaccionara Klavier.

Y desde luego, no esperaba tener setenta y siete kilos de estrella de rock alemana abrazándolo. Casi retrocede un paso del susto, pero le resultó imposible teniendo los brazos de Klavier rodeándolo.

“Ahm,” rápidamente se dio cuenta de que sus manos se encontraban a unos incómodos pocos centímetros de la espalda del fiscal, y tímidamente ofreció unas palmaditas de consuelo, “Um. Ea, ea.”

Entonces recordó que probablemente ésta demostración de afecto se debía a las costumbres europeas, pero aun así no pudo evitar sentirse algo incómodo.

Sintió un cuchicheo en el cuello cuando Klavier le habló, “Lo siento.”

Apollo se apartó un poco, sorprendido, “¿Cómo? ¿Por qué te disculpas?”

Entonces se dio cuenta de que al apartarse, sus manos se habían posado sobre las caderas de Klavier. Retiró las manos cómo si hubiese tocado fuego, y se distanció bruscamente de la esfera personal de Klavier.

(Tranquilo, Justice. No hagas cosas extrañas.)

¿No se suponía que tenía que estar animando a Klavier? Hasta ahora sólo había conseguido quedar como un imbécil. Apollo se ruborizó al ver la reacción de Klavier, y lo tranquilizó el ver que estaba sonriendo ligeramente.

Su voz salió suave y acogedora, “Porque tú eres el único que lo entiende.”

Apollo no tenía muy claro a qué se refería. Su primer impulso fue pedirle una aclaración, pero se supone que ya debería saber a qué se estaba refiriendo, y no quería parecer más idiota de lo que ya había demostrado ser.

Se decantó por algo más ambiguo, “…sigue.”

Y Klavier siguió con una pequeña sonrisa triste, “Le tenía un gran respeto a mi hermano. Siempre fue el modelo a seguir. Él fue el motivo por el que me hice fiscal. Todo lo que sé sobre leyes, lo aprendí de él.”

Con esto, Apollo sintió que tal vez pudiese entender la empatía de Klavier hacia él un poco mejor—él mismo había seguido el modelo de Kristoph como mentor suyo, e incluso lo había llegado a considerar su propio padre. La admiración que sentía hacia Phoenix Wright en su infancia había tan sólo sido la primera chispa de interés hacia el mundo judicial, pero Kristoph le había enseñado todo lo que necesitaba para ejercer de abogado.

“Decidí convertirme en fiscal porque estaba obsesionado con los ideales de la verdad y la justicia, y quería trabajar codo con codo con mi hermano para revelarlas,” soltó una pequeña carcajada, “Aunque no creo que él lo haya visto del mismo modo—nunca llegó a perdonarme el haber decidido ser fiscal, en vez de abogado defensor, como él. Siempre creyó que lo hice por estúpida rivalidad fraterna.”

Klavier inclinó la cabeza hacia atrás, mirando hacia el cielo con los ojos cerrados, “Tenía muchas ganas de empezar mi primer caso. Todo el mundo me decía, ‘Tu primer caso se te quedará grabado en la mente.’”

Paró un instante e inhaló por la nariz. Apollo observaba cómo fruncía el ceño y notó un pellizco en la muñeca. Cerró la mano sobre su pulsera y no dijo nada.

“Tenían razón, claro. En los últimos siete años no he parado de recordar ese juicio con lo que ahora sé que es estúpido orgullo—pero también con una sensación de culpabilidad e intranquilidad. Tenía intención de dar respuesta a todas las preguntas, pero mi hermano dejó una mancha en el primer recuerdo que tengo en el juzgado. Es un peso que he tenido que cargar durante siete años.”

Apollo no se movió, salvo al notar el pinchazo en la muñeca. Se frotó bajo la pulsera, pensando en lo que le estaba contando Klavier. Cuanto más hablaba, más se daba cuenta de que quizá sí entendía como Klavier se sentía.

No podía decir que dejar el orfanato sin que lo hubieran adoptado no le había afectado. No sentía amargura ni nada—la gente del orfanato había sido muy amable con él—y ya era un hombre adulto cuando se marchó, después de todo; ya era independiente y capaz de cuidarse por sí sólo, muchas gracias.

Pero Kristoph Gavin le había ofrecido algo que nunca tuvo durante su infancia. A penas podía recordar a su madre, pero incluso la más triste sombra en un sueño era algo más que absolutamente nada. Kristoph era alguien a quien seguir, una figura de autoridad a la que podía pedir consejo, alguien en que poder confiar. Trabajar para el señor Gavin había estado… bien.

Igual que lo que había imaginado que sería tener un padre.

Apollo despertó el día de su primer juicio esperando que fuese un día que nunca hubiese querido olvidar, pero ahora deseaba poder borrar la mirada de decepción de Kristoph, el dolor que sentía cada vez que cerraba los ojos y revivía ese momento, como si lo tuviese tatuado en la mente. Tras ese día había tratado de olvidarlo, pero ahí estaba él, recordándoselo en todo momento.

“Mierda,” posó el pulgar y el índice en el puente de la nariz, “Se supone que debería estar animándote, no deprimiéndome.”

“¿Qué te hace pensar que no me has animando?”

Apollo alzó la vista para encontrarse cara a cara con el fiscal, y (Joder, ¿cuándo se ha acercado tanto?)

“Siete años, Herr1 Frente, y ni una sola persona había conseguido nunca sacar toda esta... oscuridad que tenía dentro de mí,” a Apollo se le pusieron los pelos de punta con el cambio de situación, “Pero tú, Justice, de alguna forma has conseguido hacer lo que ni yo hubiese logrado.”

Klavier se acercó más incluso, y Apollo instintivamente retrocedió un paso, tratando de tranquilizarse, cuando dos manos se posaron sobre sus hombros.

Murmuró nerviosamente, “No, ah—sólo, sólo seguí las pruebas…”

“Has perseguido la verdad. Ha sido la actuación más inspiradora que he visto nunca. Y créeme,” Apollo sintió cómo se iba formando sudor en su frente cuando Klavier se inclinó, “eso dice algo.”

Apollo notó cómo las manos de Klavier iban subiendo, tocando su piel por el camino antes de parar en su cara. El modo en que sus dedos lo tocaban frágilmente—lo suficientemente cerca para llegar a tocar—y aun así dejando una extraña sensación allí donde tocasen que le causaba escalofríos.

(¡Esperaesperaesperaesperaespera!)

Tenía intención de decir esto en voz alta, pero algo entre su cerebro y su boca no lograba conectar. De hecho, ninguna de las ordenes que su cerebro mandaba parecían llegar a alguna parte de su cuerpo, de otro modo no se hubiese quedado parado mientras Klavier se inclinaba y—

(Oh, oooh, eso definitivamente no es europeo.)

Los labios de Klavier se movían ansiosamente contra los suyos, y lo único que Apollo logró hacer fue empujarlo un poco en el pecho y soltar un pequeño, “Klavier, no—” antes de que una de las manos que lo tocaban en la cara bajase por sus hombros. Sus manos quedaron atrapadas entre ambos pechos y empujó, pero no resultaba sencillo al ver que Klavier no reaccionaba… Bueno, no quería pensar sobre ello con mucho detalle.

“Espera, para.”

La boca de Klavier comenzó a recorrer la línea de su mandíbula hasta llegar a la esquina, donde comenzó a gemir contra la garganta de Apollo. Esto, junto con el modo en que el sonido vibraba a través de su piel y le hacía sentir un hormigueo, fue lo que finalmente hizo que algo en su cerebro se presionara.

“¡He dicho que PARES!”

Antes de que supiera qué estaba pasando, su puño chocó contra la mandíbula de Klavier y el fiscal retrocedió torpemente, con los ojos abiertos, sorprendido. Apollo estaba respirando rápida y profundamente, su puño aun temblando frente a él.

Vale, entonces Klavier lo había besado y, bueno, um… Vale, entonces, eso obviamente quería decir, uh… claro, esto… ¿sentimientos?

Espera, ¿Qué?

¿Cómo coño había pasado todo esto?

En su confusión, Apollo alzó la vista para ver al fiscal tocando lo que parecía ser un buen golpe en su mandíbula.

“¡Joder!” dijo Apollo, olvidando por un instante que se suponía que debía estar enfadado con el fiscal, “¡Lo siento!”

Klavier lo miró genuinamente sorprendido, y simplemente lo miró, y por un momento, Apollo temió lo que podría pasar—¿no podría meterse en problemas por golpear a un alto cargo del juzgado?

Pero entonces se oyó una risa.

Al principio era dispersa y suave, pero rápidamente se hizo más grande, como agua dispersándose sobre una superficie. Apollo estaba sin habla—juraría poder ver lágrimas en los ojos del hombre.

“¡Justice—! ¡Desde luego eres otra cosa!”

Años más tarde, Klavier recordaría este momento y pensaría, (Así es como todo empezó). Todo el mundo haría conclusiones y diría, “Fuiste tú, ¿verdad? Tú lo sedujiste.” Pero entonces el negaría con la cabeza y diría que no, eso no es lo que ocurrió.

Bueno, en realidad, eso vendría más tarde, pero lo que es más importante; en ese momento había sido Klavier quién cayó primero.

Apollo, sin embargo, lo recordaría de otro modo. Su principal punto consistiría en lo que vio y escuchó en esos últimos instantes, en cómo vio algo renacer en Klavier—o más bien, cómo finalmente soltaría todo lo muerto que había tenido dentro, durante todos esos años.

Klavier, entonces, le picaría por ello, pero Apollo siempre juraría que la risa que escuchó ese día era la cosa más sincera que jamás hubiese oído. Fue la única cosa capaz de callar finalmente a Kristoph—en medio de la oscura noche, Apollo escucharía con curiosidad cómo la risa del más joven de los Gavin silenciaría al mayor, hasta que no hubiese otra cosa que silencio bajo el más puro sonido de la liberación.

Notes:

Soy consciente de que en la traducción del juego decidieron cambiar muchas de las palabras alemanas que usaba en la versión original por su equivalente traducido al español, pero personalmente creo que le quita bastante de su personalidad, por lo que si uso alguna otra palabra en alemán a lo largo de la historia lo aclararé en las anotaciones.

Muchas gracias ;P