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Category:
Fandoms:
Relationships:
Characters:
Language:
Español
Stats:
Published:
2019-03-21
Completed:
2019-05-12
Words:
18,788
Chapters:
7/7
Comments:
16
Kudos:
70
Bookmarks:
5
Hits:
982

Viaje de Verano

Summary:

Durante su curso de verano, Temo conoce a un nuevo amigo al que intentará ayudar a definir más de un sentimiento. Mientras Ari intenta descifrar el rompecabezas que conforma el siguiente paso en su relación con Temo.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Capítulo I

Chapter Text

 

Ari alargó  su caricia desde la mano de Temo hasta su ante brazo, amaba sentir el cambió de tacto en esas zonas, amaba sentir a la cabeza de Temo recostada en su pecho, amaba sus labios, amaba el tiempo que pasaban juntos, en silencio, simplemente acariciándose. Temo le había mostrado el camino hacia la felicidad y Ari ama esa simple idea.  

 

Estaban recostados en la cómoda cama de la habitación de Temo, con la puerta abierta, escuchando el bullicio de la planta baja.

 

—¿Me vas a extrañar? —Le preguntó a Temo después de soltar un suspiro. Temo le ponía tan mal.

—Es una pregunta bastante absurda, Tahi. Aún no me voy y ya te estoy extrañando —Ari empezó a jugar con el vello del antebrazo de Temo. Era tonto pero también amaba esas diferencias; él no tenía ni un solo vello y Temo se rasuraba por las mañanas para tener una sombra de barba por las tardes.

—¿Me vas a llamar todos los días? —Ari no estaba muy seguro si había un gran cambio de horario entre Washington y Oaxaca pero definitivamente quería escuchar a Temo todos los días así fueran a las tres de la mañana de México.

—Claro. Cada noche —él había sugerido el curso. Lo había encontrado mientras buscaba algunas opciones de universidad. A Temo le había encantado de inmediato la idea pero no estaba muy convencido de irse todo el verano. Ari sólo tuvo que ver esos ojos marrones, que tanto amaba, brillando de ilusión, para darse a la tarea de hacerle entender que tenía que irse a hacer ese curso. Temo quería ser político y ese curso sería bueno para él así que, aunque lo extrañara horrores, tenía que apoyarlo.

—Te amo, Temo.

—Te amo, Ari.

 

El movimiento fue instantáneo, sus labios se buscaron con la misma necesidad maravillosa de siempre, los labios de Temo eran suaves y provocaban en Ari una sensación que nunca olvidaría, ni en un millón de años. Cuando se separaron Ari tuvo la mejor vista de todas: su perfecto novio con los labios enrojecidos y sus mejillas encendidas. Temo era hermoso y lo amaba.

 

—Me gustaría congelar este momento —le dijo y Temo sonrió.

—A mí también aunque —Temo recorrió con su mano una línea recta desde la cadera hasta el cuello de Ari que, de pronto, empezó a sentir sus labios secos y necesitados — eso impediría que pudiéramos vivir otros momentos más… interesantes.

—¿Más? —La voz de Ari era profunda e íntima. Se besaron de nuevo y Ari se dejó llevar, envolvió el cuerpo de Temo con sus brazos, sus bocas se movían en una sincronía perfecta, sus lenguas se rozaban logrando encaminar sensaciones inimaginables por cada terminal nerviosa de sus cuerpos.

 

Olvidaron que estaban en la casa de Temo con la puerta abierta de la habitación y, que en cualquier momento, alguien podía aparecer para interrumpirles. Realmente nada de eso importaba. En ese instante sólo eran ellos dos, en un universo dónde existían para besarse así, para envolverse uno en el otro, para abandonarlo todo por su deseo de estar juntos.

 

—Tenemos que parar —dijo Ari soltando un poco a su novio —. Pancho puede venir en cualquier momento —Temo asintió, se separó de Ari suspirando ruidosamente sólo por hacer algo y despejarse del momento. Ari cerró los ojos y de inmediato se arrepintió porque su mente fue inundada con imágenes de Temo encima suyo besándole como si no hubiera un mañana.

 

Ciertamente las cosas habían avanzado en el terreno físico y cada vez se atrevían a más. Ari aún no tenía muy claro hasta dónde llegarían pero no podía ocultar que deseaba tener contacto con la piel de Temo y provocar en él miles de sensaciones. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿En dónde? ¿Para qué? Y ¿hasta dónde? Aún no lo tenía muy definido. Pero evidentemente su primera vez no sería allí y menos con toda la familia de Temo merodeando.

 

—¡¡¡Cuauhtémoc López, apúrate, nos va a dejar el avión!!! —Temo le sonrió y Ari le regresó el gesto. Dos meses sin verle, estaba seguro que un balazo dolería menos, pero aún así no dejó de sonreírle a Temo.

 

****

 

—¿Entonces la conetxion la harás en Toluca?

—Sí, Papancho, la conexión es en Toluca, allí me voy a encontrar con Diego —Ari no pudo evitar tensar un poco el garre de la mano de su novio al escuchar el nombre de Diego. No es que lo odiara, claro que no, sólo que él siempre terminaba recordándole cómo estuvo a punto de perder a Temo y ese pasaje de su vida ponía a Ari particularmente tenso.

Ta bueno. Quiero que me llames antes de que tomes el avión pa los Estados Unidos —Pancho abrazó a Temo —. Salúdame a Diegochaspopochas y dile que lo seguimos esperando en casa —claro, esperándole en casa, pero ni de broma iba a quedarse en la misma habitación de Temo.

—Sí, Papancho.

 

Temo se despidió de Julio y de Lupita que no perdieron el tiempo de pedirle miles de regalos. Temo dijo que si a todo. Luego fue el turno de Ari. No terminaban de sentirse cómodos de besarse frente a sus padres, así que Ari tuvo que conformarse con un abrazo que decía de todo y que, a la vez, les dejaba un gran vacío. Ari hubiera querido besarle hasta dejarlo sin aliento.

 

—Te voy a extrañar muchísimo —Temo le susurró al oído y Ari suspiró como el idiota que era.

—Yo también, Tahí —Ari le dio un suave beso en la mejilla —. ¿Tú no le mandas saludos a Diego?

—Muy gracioso señor López pero ya le dije lo que le tenía que decirle cuando le llame —Ari le había pedido el número de Diego ¿de qué habían hablado? Eso aún era un misterio para Temo.

—Tengo que abordar…

 

Verle marcharse había causado en Ari un dolor que nunca imaginó sentir. Temo lo tenía comiendo de su mano y no se arrepentía absolutamente de nada.

 

*****

 

—De nuevo tienes esa cara —Cyrus envió el mensaje que estaba escribiendo; era un escueto: ok. Últimamente su amistad con TJ, si es que aún se podía llamar así, se basaba monosílabos e incómodos silencios. Cyrus había pensado muy seriamente dejar de hablarle pero una parte de él no quería recurrir a un recurso tan inmaduro a pesar de que TJ le había roto el corazón en más de un sentido.

—Estoy cansado, han sido demasiadas actividades en los últimos días —Buffy asintió sin embargo Cyrus sabía que se aproximaba una tormenta de apellido Driscoll.

—Ya… y no tiene nada que ver que TJ se haya portado contigo como un verdadero patán al dejarte plantado el día del disfraz —Cyrus empezó a caminar por el pasillo. Amaba a Buffy pero a veces su amiga no entendía que había ciertas cosas que debía dejar pasar.

—Se disculpó. Yo acepté las disculpas y estamos en buenos términos. Además… no nos hablamos mucho desde que TJ decidió tener una “amistad” —usó sus manos para enfatizar las comillas — con Kira.

—Cyrus, de verdad, creo que deberíamos hablar. Sé que te está doliendo y…

—¿Y? Buffy, ni siquiera yo sé que es lo que duele realmente. TJ era mi amigo y a veces llegué a pensar que él y yo… Mira, ni yo lo entiendo. Sólo sé que me rompió el corazón y no es porque este con Kira si no porque pensé que nuestra amistad era más importante para él pero me dejo solo, haciendo el ridículo, no le importó para nada.

—Cyrus…

—De verdad quisiera tener las respuestas Buffy pero no es así —Cyrus abrazó a Buffy con fuerza —. Sé que me quieres, sé qué haces esto por mí pero no quiero hablar de eso —aunque lo que Cyrus quería decir era que no sabía cómo hablar de lo que estaba sintiendo en ese momento.

—Lo siento —le dijo con toda honestidad.

—Lo sé. Iré a clase, te veré más tarde.

 

Buffy se quedó con el amargo sabor de boca de no poder ayudarle, de no saber que decirle, de no tener la sensibilidad para encontrar las palabras correctas en medio la confusión de su amigo.

 

****

 

Extrañarlo horrores estaba valiendo la pena con tan sólo ver el brillo de sus ojos. Temo resplandecía alegría mientras le hablaba de sus primeras impresiones del curso. Había conocido a gente muy interesante y habían hablado de la economía, de los mercados emergentes. Ari hizo la anotación mental de investigar que jodidos era eso de los mercados emergentes.

 

Algo que le ponía muy de buenas era que Pancho se había preocupado por conseguir un departamento cercano al campus dónde se impartía el curso. El lugar tenía dos habitaciones completamente independientes eso quería decir que, bajo ningún motivo, Diego y Temo compartían habitación. Y es que él aún tenía medio presente que en Oaxaca estuvieron durmiendo juntos. Cierto que no eran novios pero bien que Diego andaba derrapando por Temo así que era mejor tenerlos separados para no regresar a ese pequeño fragmento de la historia.

 

—Entonces ¿ya pensaste en las canciones para la maqueta? —Temo se movió de tal suerte que su camiseta se levantó y Ari no pudo evitar desviar la mirada hacia la franja de piel que había quedado al descubierto. Ciertamente ya lo había visto si camiseta en Huatulco pero en aquel momento su relación apenas y se encaminaba en el terreno íntimo, en cambio, ahora… Ari estaba notando con bastante entusiasmo el abdomen definido de su novio. ¿En qué momento Temo se había puesto así? —¿Ari?

—¿Qué? Sí, sí, perdón… se me fue la onda. ¿Qué paso?

—Canciones… prueba —Temo sonrió y Ari evitó soltar suspirar.

—Bueno, mamá dice que la primera canción debe ser amor valiente y Eduardo está de acuerdo. Mi papá dice que sería mejor labios de miel, Julieta y Robert creen que pegaría más algo movido como juegos de amor, Julio y Lupita dicen que bronceados de amor. Blanca y Eugenio me sugirieron que cantara una balada. Ah, y la abuela cree que debería incluir un bolero —Ari observó la mano de su novio que tortuosamente se movió sobre la franja de piel que había estado analizando. Estaba seguro que Temo no era consciente de ese movimiento como tampoco lo era de la forma en la que Ari había tragado saliva.

—¿Y tú que quieres? —Ari vio a Temo a los ojos. Estaban a kilómetros de distancia, hablando por el móvil y aún así, sabía que con una mirada podía transmitirle todo lo que sentía.

—Perfecto… ese será el primer tema para la maqueta.

—¿Sabes que es sumamente injusto que me digas eso cuando no puedo besarte?

—Encontraré la manera de compensarte… —de pronto un ruido rompió el momento —. ¿Qué es?

—Diego, seguro olvidó las llaves. Salió con un amigo y ya sabes.

—No pierde tiempo, es el tercer amigo en lo que va de la semana. Da igual, de todas maneras ya es tarde, tienes que dormir.

—Tú también. Te amo, Aritóteles Córcega.

—Te amo, Cuauhtémoc López.

 

Ari cerró los ojos y empezó a decirse que, un día más sin él, era un día menos para el fin del verano.