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La Costa del Silencio

Summary:

Todoroki Shōto es condenado a la horca por diversos crímenes, entre ellos ser el hijo del rey de Yuei. Poco sabían que el príncipe no estaba solo.

Notes:

Fic que participa para el BNHAWeek2019.
Tema escogido: AU!Piratas

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

-¡Por órdenes del rey y la corte real han declarado al acusado de culpable por actos de vandalismo, robo y ejecutar a guardias reales sin motivo aparente! — dictaminó el juez, leyendo desde el pergamino real justo antes de ejecutar al culpable, como decía las leyes y la buena costumbre.

Los abucheos y gritos de la gente se avivaron al escuchar los cargos, Shōto simplemente rodó los ojos levemente, todo lo que se le culpaba era una falacia. Los verdaderos crímenes que había cometido en su vida se podían contar con los dedos, dos para ser exactos, aunque aquellas personas solamente les importaba el único que él no había escogido cometer: haber nacido como príncipe de Yuei.

Todoroki Shōto no le temía a la muerte, ese miedo lo había perdido desde que entendió que su vida consistía en no confiar en nadie por peligro a encontrarse con la muerte disfrazada, siendo la más significativa el evento que su propia madre protagonizaba y que ahora lo recordaba cada vez que veía aquella quemadura alrededor de su ojos izquierdo, pero eso no impedía que depositara su mirada al horizonte, con aires de temor de haber perdido contra la muerte de forma definitiva.

Bajó la mirada por última vez para ver las caras de todas esas personas hasta que se encontró con un rostro conocido. Involuntariamente sonrió levemente.

A partir de ese momento, Shōto vio todo los eventos en cámara lenta pero confuso a la vez.

Lo que recuerda era haber sentido que la trampilla del suelo desaparecía bajo sus pies, sentido como la soga entre su cuello se tensaba, escuchado los gritos de terror de la muchedumbre y uno que otro disparo, y antes de quedarse sin aire, sentido el inmenso dolor que recorrió todo su cuerpo al caer al suelo.

-¡Príncipe! - escuchó que lo llamaban, reconocía la voz pero seguía viendo borroso — Mierda… si no reacciona, el capitán se va a enojar con nosotros.

Sin esperar ninguna respuesta de su parte, sintió unas manos fuertes sostenerlo para liberarlo mientras su mundo alrededor se empezaba a ser más nítido. Sus rescatistas eran dos chicos, uno pelirrojo y otro rubio, que iban vestidos con ropas que apestaban a sudor y altamar, sus nombres eran Eijiro y Denki respectivamente.

-Príncipe - habló Eijiro - ¿Se puede mover o necesita que lo carguemos?

 -No le preguntes - le respondió el rubio - Tenemos que irnos de aquí antes de que lleguen los soldados de Hossu.

-Per-

Una fuerte explosión se escuchó a las cercanías. Gritos histéricos de la gente, peleas y cuerpos inertes en el suelo era lo único que se podía apreciar a los alrededores. Era un total caos.

Y en medio de aquel caos, un carruaje se acercó a la tarima a toda velocidad. 

-¡Eiji, Denki, rápido! - gritó un chico de cabellos negros desde el carruaje. Ni lentos ni perezosos, Eijiro, Denki y Shoto subieron al vehículo sin ninguna objeción.

Y así como había empezado todo, llegaba a su fin. Shoto no pudo evitar asomarse por la pequeña ventana del carruaje para ver como la plaza principal se quedaba atrás con el fuego, los disparos, las explosiones y el olor a carne quemada.

Otra vez había escapado de las garras de la muerte, otra vez dejaba otro puerto envuelto en llamas, otra vez se ganaba otro enemigo público más, otra vez era salvado por él. Se sentía un tonto ¿por qué había dudado esta vez? Parecía que él tenía un sexto sentido para saber cuándo él estaba en peligro de muerte para llegar justo a tiempo. Además, no estaba solo, sabía de sobra que su padre, a pesar de estar peleados desde hace años, nunca lo dejaría morir así… y pensando en su padre…

-¡Tienen que dejarme en la playa! — comandó Shōto — En cualquier momento llegará la flota real de Yuei para rescatarme y no quiero que los metan presos por mi culpa.

Los dos chicos que iban con él miraron la cara seria del príncipe en silencio por un largo rato hasta que los dos se echaron a reír. 

-Hablo en serio — siguió hablando el príncipe — Puede ser que sean parte de la tripulación de piratas más buscada por los 7 mares pero eso no les da invulnerabilidad contra el ejército de Yuei.

-No se preocupe, no habrá ningún ejército que venga— le respondió Eijiro sin dejar de reír.

-Lo llevaremos sano y salvo hacia el capitán — comentó Denki, dejando sorprendido al jóven príncipe.

Y así como le prometieron en el carruaje, Eijiro y Denki llevaron a Shoto hasta la cubierta del gran Ground zero, el gran barco del capitán .

Los cuatro subieron al barco, casi chocando con los hombres que corrían por la cubierta, Shoto se sentía algo perdido entre tanto ajetreo  

-¡Mina! — gritó Eijiro al ver a la chica correr hacia el mástil — ¿Sabes dónde está el capitán?

-¡No! — gritó sin detener su marcha pero sí reduciendo la velocidad — ¡Pero no debe de tardar demasiado, ordenó que una vez que el príncipe estuviera a salvo, hicieran retirada! 

Como había dicho la chica, los demás tripulantes llegaron corriendo al barco, listos para la retirada. 

Shoto veía a hombres correr de extremo a extremo para estar alistar el barco para cuando llegara el capitán.Por fin entendía un poco el éxito que le ameritaba a aquella tripulación, no por nada nunca nadie los había podido derribar.

Y en medio del caos, Shōto pudo visualizar la llegada de un rubio cenizo, ojos como rubíes y un temperamento igual al de una bestia. Aquel chico que, con maestría manejaba la espada y con destreza lanzaba órdenes en cualquier lugar, aquel chico que se había ganado su lugar a bases de golpes y furia, aquel chico que era el capitán.

-¡Maten aquellos bastardos y pongan en marcha esta mierda! — gritó a todo pulmón el capitán una vez que pudo poner pie sobre la cubierta seguido de gritos de apoyo por parte de sus hombres que no perdieron ni un segundo en acatar sus órdenes.

-Príncipe — habló Eijiro — Lo siento pero tengo órdenes de encerrarlo. - Y así sin más, Eijiro se llevó a Shōto hacia el camarote. No fue una tarea difícil, Shōto había durado tres semanas encerrado en el calabozo del puerto con poca comida y había perdido algo de peso y fuerza física, lo único que podía hacer era dejarse llevar.

A pesar de ser encerrado, Eijiro lo llevó de una manera civilizada. Además, él conocía bien la habitación en donde lo habían “encerrado”, había estado incontables veces ahí, simplemente tenía que confiar en el capitán y esperar aquella locura terminase.

Y no duró demasiado.

No supo cuánto tiempo pasó o qué tanto lío se había armado en la cubierta, sin casi darse cuenta, se quedó dormido en el intento de colchón que había ahí, no podía llamarse eso  cama pero era muchísimo más suave que dormir en el suelo.

Shōto se despertó por el sonido de la puerta al cerrarse. Se sentó en la ‘cama’ y se trató de peinar con los dedos para estar más presentable ante su visitante… o más bien dicho, el dueño de la habitación.

-Supongo que le tengo que agradecer por mi rescate.

-Y supones bien. — contestó con altanería el capitán, caminando por la habitación hasta quedarse quieto a un lado de su escritorio.

Shōto se levantó y caminó hacia donde estaba el contrario, pasando su mano por el borde del escritorio. — Entonces le debo las gracias nuevamente recompensándole una vez que lleguemos a Yuei… o ¿tiene en mente ir a otro lugar?

-Ahí es donde te equivoca — le respondió con una media sonrisa. — La recompensa ya fue reclamada, solo yo estoy haciendo mi parte del trato.

-¿Trato? ¿Qué trato?

-Se puede decir que el rey puso una recompensa muy grande para quien rescatara a su hijo — explicó sin quitar su media sonrisa, se notaba que toda esta situación le parecía graciosa.

-¿Mi padre lo contrató? ¿Usted? ¿Un pirata?

La sonrisa del rubio se desdibujó abruptamente. — Perdón si no somos una fuerza de la caballería, bastardo mitad y mitad. A la próxima que esté en problemas, se lo sugeriré al bastardo mayor.

-A eso no me refería — trató de tranquilizar el más alto, poniendo su mano sobre la contraria, en una delicada caricia — Es solo… inusual en él.

El capitán se movió inquieto en su lugar sin tratar de quitarse la mano de encima. — Solo lo voy a decir una vez y quiero que me escuche bien porque no lo voy a repetir: El rey lo quiere lo suficiente como para no dejarlo morir.

-Pero no lo suficiente como para aceptar lo nuestro.

Los dos se quedaron callados, desviando sus miradas. Shōto sabía que había nacido sin libertad y sin poder escoger lo que él hubiera querido pero eso no impidió que él se entregara a su segundo pecado. Sí, Todoroki Shōto, príncipe heredero del reino de Yuei estaba enamorado de Bakugō Katsuki, el pirata más buscado actualmente.

-Al menos… — Shōto rompió el silencio, atrayendo la mirada de Katsuki hacia su persona — ¿me podría abrazar?

Katsuki sonrió levemente y se acercó para hacer lo que le pedían. Los dos no sabían qué lo esperaba el mañana cuando llegasen a las costas de Yuei pero eso poco importaba en el momento, lo único que querían era sentir que al menos podían estar a salvo sin miedo al demostrar su amor en aquella pequeña habitación de barco.

Notes:

La idea era de un oneshot pero por una amiga y mi gusto por los piratas, hicieron que esta historia creciera y ahora será un long-fic y espero que les haya interesado como a mi.

Si les gustó, no desespereis (?) que una vez que termine la week, estaré subiendo el siguiente capítulo de esto~
Hice un fanart de Bakugo como Pirata por si les interesa verlo :3

https://uwudeawa.tumblr.com/post/186131265700/i-made-a-think-3-i-know-i-dont-know-how-to-draw