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Por sus pensamientos no cruzaba nada en su mente; cada fibra de su ser le recordaba lo ilógico del acto: él no era así. Pero al verlo, verlo perderse en sí mismo, destruyendo cosas sin pensarlo siquiera, en su mente se vio a sí mismo. Recordaba días pasados en el palacio, escuchando a quien había creído, por tantos años, su padre halagar a su “hermano” tantas veces que, a pesar del tiempo, aun resonaban en sus oídos.
¿Cuántas veces no se había sentido solo por no ser un mejor guerrero como su hermano? ¿Cuántas veces no se había visto como un monstruo al saber su origen? Solo había querido un poco más de atención. Cierto es que su madre había hecho un gran trabajo al educarlo, pero a pesar de todo, ella solía estar ocupada gran parte del tiempo, salvo en las comidas, cuando le enseñaba magia, y al anochecer, cuando se acercaba al cuarto que había compartido con Thor en su infancia.
No era una gran petición, solo verse reflejado en los ojos de su padre con el mismo orgullo que estos mostraban al oír una de las proezas de su rubio hermano. Pero los años pasaron y nunca fue lo suficientemente digno.
Y es así como terminó ahí, después de ser brutalmente apaleado por el monstruo verde, y poco antes de que el grupo de los Vengadores hiciera su aparición. Rodeó con ambos brazos el cuello del gigante.
Ni él mismo se había percatado de lo que estaba haciendo. Parecía que su cuerpo se guiaba por algo natural, algo que necesitaba. Hulk, por otro lado, se había quedado quieto, sin saber cómo reaccionar. En sus momentos de lucidez, como el Doctor Banner, se decía que este era un nuevo truco de Loki; más no se alejó. Era tan cálido, no tenía miedo de él. Y, al igual que el dios, pronto estuvo sumergido en el abrazo, rodeando la estrecha cintura que el príncipe del engaño poseía.
—Todo está bien… —susurró el joven jötunn casi en su oído, enterrando su rostro en el cuello del ajeno—. …yo estoy aquí. —
Y, por extraño que sonara, de alguna manera Bruce logró tomar conciencia, aun con el cuerpo de “el otro sujeto”, como solía llamar a Hulk.
—Estoy aquí, Loki… estoy aquí. —Murmuró en voz baja, solo para que el pequeño cuerpo en sus brazos escuchara, provocando que este se estremeciera un poco.
En un abrazo, se dieron cuenta de que todo lo que habían estado buscando todo ese tiempo lo habían encontrado en quien tenían entre sus brazos.
