Chapter Text
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Capítulos:
Cero y Act. 01
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Autora:
Astery Fiore - (Danu)
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Beteo y Arreglos finales:
Shasha
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El Rincón de Danu, presenta: "Brillaras" - Prólogo y Capitulo 01
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"...E n la actualidad, diversas organizaciones se han agrupado para investigar más a fondo a las parejas destinadas, ese selecto y único grupo de personas que aseguraban tener un vínculo tan especial que llegaba a matarlos de dolor. Las Naciones Unidas declaró que actualmente los casos donde dos personas se encontraban y que afirmaban tener un especie de «llamado del alma» habían aumentado a un 5% y solo el 1% de ese grupo a logrado encontrarse con esa persona especial, pero...
¿Cómo saber si son destinados?
Solo ese 5% Sabría explicarlo.
Alguno de los rumores más conocidos delatan aún más esta condición de ser destinados, por ejemplo...
-Heterocromía: cuando un niño nace con este peculiar "mutación visual" y se topa con su pareja de un día para otro, los ojos se tornan de un solo color.
- Marcas de nacimiento: Se complementan no como manchas, si no como tatuajes que aparecen en la piel a distintas edades.
- Un hilo invisible: se manifiesta al estar cerca del destinado obligándolos a chocar, literalmente hablando, salen disparados el uno contra el otro y hay varios vídeos circulando en red de estos casos que causan risa.
- Comunicarse telepáticamente , suele ser el más extraño.
- Su olor: es atrayente y único.
-Etc, etc ... "
"... Entre los destinados hay varios rumores que hasta el momento no se han podido confirmar al 100% después de todo solo este limitado número de personas se pueden ver entre sí a su alma destinada y de ese selecto grupo existe el rumor que cierto grupo de individuos pueden ver a los destinados de otros con el propósito de ayudar a sus "hermanos" a encontrarse . Pero como mencione son solo rumores. actualmente ..."
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—¡PAMPLINAS! ¡ESO ES POCO MASCULINO, TONTO Y RIDÍCULO!
El grito de Sabito, un niño de diez años resonó en comedor mientras le quitaba una revista a un grupo de niñas y saltaba por el lugar ondeando la revista. Tenía el cabello anaranjado y una cicatriz que marcaba su rostro, sus ojos brillaban como dos ópalos por su travesura mientras le mostraba la revista a sus amigos. Makomo, quien era la que estaba leyendo en voz alta, se molesto por el comentario del niño mientras inflaba los mofletes y hacía intentos en recuperar la revista. Con sus cortos nueve años, el cabello oscuro como la noche y unos ojos color azul profundo, al ver que no podía recuperar la revista, más rabiaba porque Sabito, agitaba la revista de forma burlona frente a su rostro.
Esta salió del lugar sin antes gritar.
—¡¿QUÉ SABES TÚ?! ¡DE SEGUIR ASÍ, JAMÁS SERÁS DE ESE SELECTO GRUPO DE PERSONAS!
La niña molesta se fue del lugar seguida de casi todas las pequeñas del orfanato. Sabito, se quedó con la palabra en la boca cuando Giyuu, su mejor amigo y el recién llegado, se le acercó para pedirle la revista. Al leer en silencio la noticia, sintió un picoteo en uno de sus brazos.
—¡Qué chorrada!, ¡no tiene que enojarse tanto! —Sabito se giró hacia los niños que habían estado riendo con el comentando al aire y continuó—. ¡COMO SI ESO EXISTIERA! ¡SOLO LOS LOCOS Y MENTIROSOS CREERÍAN EN ESO!
Giyuu miró al que había considerado su mejor amigo en ese lugar un largo momento, ocultando su miedo y decepción. Sabito no sabría hasta muchos años después, lo hirientes que fueron sus palabras para dos de las personas más importantes en su vida...
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El primer recuerdo que tiene Giyuu Tomioka de los hermanos Kamado fue cuando el director del orfanato, Sakonji Urokodaki, blasfemó en la cena.
Todos se habían quedado callados y miraron sus platos de comida asustados por la reacción del hombre, el cual creían que era el más bueno del mundo. Se excusó levantándose de su lugar y dejando a cargo a Hinatsuru y Kanae en ese tiempo las mayores del lugar.
Sabito, su mejor amigo, le había comentado que cada vez que Urokodaki blasfemaba era por que cosas muy, pero muy malas...estaban pasando.
Recuerda el sabor de la sopa de pollo y como Shinobu, le había tirado un pedazo de pan para molestarle consiguiendo que todos se rieran de él. No lo tomaba mucho en cuenta desde que ha llegado o desde que le han estado molestando y de eso ya iban dos años.
Era un día extremadamente frío donde todos estaban abrigados de pies a cabeza a falta de un calefactor, el aparato estaba en mal estado y no había leña como para poner en la chimenea debido a la humedad. Sabito realizaba sus planes de dormir de nuevo junto a él y Murata se estaba uniendo a ello. No era que le molestara, solo le gustaría que le preguntaran de vez en cuando las cosa.
Recordó como Makomo sigilosamente entró al dormitorio de los chicos, el cual estaba en el segundo piso, para decir que estaba preocupada porque Urokodaki no se encontraba en casa aun. Cuando Hinatsuru al darse cuenta que faltaba ella en el dormitorio de las chicas se la llevó a arrastras al cuarto, que estaba en el primer piso.
En la madrugada, Giyuu se ha levantado para ir al baño, sus brazos estaban picando y le dolía la cabeza, como siempre, Sabito hizo alarde de su función de acompañante. Sin embargo, cuando escucharon la puerta principal abrirse, ambos amigos acordaron un acuerdo silencioso para ver qué habría hecho llegar tan tarde al director. Se asomaron desde las escaleras, ocultándose debajo de una alfombra, cuando un jadeo floreció de las bocas de Hinatsuru y Kanae. Ambas llevaban su ropa de dormir y tenían puestas unas abrigadoras batas. Por lo cual no podían ver bien el motivo de su reacción.
Junto a Urokodaki se encontraba Madam Amane, una mujer que solía ir al orfanato para ayudar ya sea economicamente o jugando con los niños del lugar. Madam Amane era tan blanca como la nieve, con un cabello rubio liso y ojos tan oscuros como la obscuridad. Tenía un esposo, Kagaya Ubuyashiki y cinco hijos que aparecían en vacaciones de verano o invierno para jugar eran como la familia de los cuentos de hadas esas que vivían felices por siempre. Madam llevaba de la mano a un par de pequeños.
El primero de ellos portaba parte de su cabeza vendada y la segunda, se hallaba en una silla de ruedas, la cual era empujada por Urokodaki.
Hinatsuru fue la primera en hablar cuando Madam soltó al niño que se situó junto a la niña, tomándole una de las manos. Desde donde estaba Giyuu no podía ver lo que había sorprendido a Hinatsuru que le hacía hablar entrecortadamente.
—¿Tú debes ser Tanjirou-chan, no? —Hinatsuru se inclinó ante el "niño" mientras le sonreía—. Urokodaki-san me comentó que te gusta cocinar.
Tanjirou miraba a su hermana, luego a Urokodaki y finalmente, a Madam Amane quien le anima a responder con un leve asentimiento.
—Sí...—Murmuró.
En ese instante apretó la mano de su hermana que le observaba, ambos niños de no más de diez años quizás menos, estaban asustados.
—Ara, ara... —Kanae palmeó al aire y luego se inclina ante la silla de ruedas llamando la atención de los más pequeños—. ¿Entonces, tu has de ser Nezuko chan? —La joven levanta la mano enérgicamente y asiente para luego quejarse por la acción. Tanjirou rápidamente le besa la cabeza y le hace cariño ante la atenta mirada de los presentes.
Cuando Kanae se agachaba, Giyuu pudo ver mejor a los nuevos integrantes de su familia. Tanjirou no solo tenía la cabeza vendada en su frente, en el rincón izquierdo una cicatriz se lograba contemplar además la misma, se repitió en su cuello y sus manos era difícil ver la magnitud de sus heridas, llevaba puesta ropa de invierno aunque al entrar Madam Amane le había quitado una gruesa chaqueta.
Lo que más se distingue de su ropa era el Haoria de patrones en cuadrados verde y negro. Pero sus ojos... sus ojos eran de un hipnotizante color carmín que a Giyuu le fue difícil de olvidar cuando los vio desde la lejanía. Si no fuera por el iris del tono mencionado, se habría dado que su piel era como el té con leche que le gustaba tomar en la mañana con un extraño color rojo.
Nezuko por su parte tenía el brazo derecho con cabestrillo, un cuello ortopédico y vendajes cubriendo su boca. No sabían si estaba inválida puesto que sus piernas no desglosaban un nimio gesto de ello, solamente el de su mano para saludar a Kanae. Al igual que su hermano llevaba un haori con forma de estrellas de color rosado el cual hacía juego con sus ojos del mismo color, tenía el cabello de un color oscuro, adicionándole la melena mal cortada. a diferencia de Tanjirou, Nezuko tenía la piel más clara y roja
Era extraño...muy extraño para ambos chicos escondidos.
Amane le comenta a las hijas mayores de la residencia los cuidados especiales que tendrían los dos hermanos.
Hinatsuru y Kanae, que aspiran a estudiar medicina se ven decididas a prestar sus servicios a las dos menores que no apartaban sus ojos del todo por simple miedo, Giyuu se siente extrañamente hipnotizado con quien tiene la cabeza vendada.
—Te apuesto mi mesada a que está pelado como un calvo. —Comentó Sabito en broma señalando a Tanjirou, que ha inclinarse como señal de despedida ante Madam Amane quien es acompañada por Urokodaki hasta la salida del orfanato.
Cuando los adultos sd retiraron, Hinatsuru y Kanae llevan a los hermanos Kamado hacia la cocina. La barriga del par hizo estragos sonado con fuerza y de golpe, sus mejillas se colorearon de un bello borgoñi. Hinatsuru va encendiendo las luces mientras Kanae empujaba a Nezuko comentandole cosas al azar de la casa y de los niños que ahí viven .
Tanjirou aspiraba un momento el aire y fijó sus ojos en Giyuu como en Sabito. Ese par agacharon sus cabezas de inmediato, pero ya fueron descubiertos. Al realzarlas como se debe volvieron a mirar de reojo.
No hay nadie en el recibidor.
No hay un momento de duda o de qué hacer… Entonces la duda resurgió.
¿Seguir fingiendo su dormir o seguirles?
Los hipnotizantes ojos rojos de Tanjirou no se apartaron ni un segundo de ellos, eso fue seguro, Giyuu casi juraba que su aura lo ha llamado.
Sabito fue el primero en bajar y Giyuu le pisaba los talones, vieron como Hinatsuru les servía leche caliente mientras Kanao les preparaba un emparedado. El olor a comida les hizo gruñir sus estómagos.
—Kanae Nee-san. —Sabito se sentó en la mesa sorprendiendo a todos. Tanjirou se apegó a su hermana instintivamente como si fuera alguna especie de animalito indefenso, y Giyuu se acercó en silencio. Estando allí a pocos centímetros, pudo apreciar mejor al "niño" que era conocido como Tanjirou.
Su rostro se hallaba rojo y magullado. Lo entendió rápidamente después de estar cara a cara y creyó saber por la reacción de Sabito que el también...
Los hermanos Kamado, tenían lesiones de fuego.
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Continuará…
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