Chapter Text
“No, no, no. Me niego”
Lance frunció el ceño ante la negativa de Keith.
“Vamos, ¿Qué te cuesta?”
“he dicho que no y es que no. No quiero hacerme más fotos, Lance.”
“vale…” suspiró malhumorado. “Aguafiestas”
Keith le fulminó con la mirada, pero decidió dejar el tema por el bien de los dos. No quería fastidiar el viaje que tanto les había costado de hacer, y tampoco quería desilusionar a Lance. Sin embargo, ya era tarde. Desde aquel momento, ambos tenían el ceño fruncido, y Lance tenía una mueca de fastidio en su cara.
Y habían dejado de hablar por completo.
Keith y Lance estaban de vacaciones en Cuba. Había sido un viaje algo difícil de organizar por algunos pequeños inconvenientes, como por ejemplo que su familia ya no tenia la propiedad de su casa en donde se había criado, por lo que tuvieron que quedarse en un hotel, cosa que a Lance al principio le afectó un poco. Sin embargo, decidió continuar por la ilusión que tenía de enseñarle su país natal a su novio.
Pero era precisamente su novio el que supondría otro bache para el viaje. Keith no era muy aficionado a los viajes y a las vacaciones en general. Odiaba no tener nada que hacer, y cualquier tiempo libre que implicara sentarse y relajarse era impensable para él. Por el contrario, también era muy débil con cualquier cosa que implicara hacer feliz a Lance. Es por eso por lo que tuvo que apechugar y acceder al viaje.
Lance estaba eufórico. Le iba enseñando todos y cada uno de los rincones de su ciudad natal, pasaron por su antigua casa solo porque se empeñó en enseñársela, aunque solo pudiera hacerlo por fuera. Cogieron el coche que habían alquilado para hacer pequeños viajes a otras partes de la isla, y Lance no paraba de hablar de todas las anécdotas que había vivido con su familia desde que tenia memoria.
Ambos se lo pasaron realmente bien en ese viaje. Keith tenía que admitirlo. El hotel era maravilloso, las comidas eran deliciosas, los paisajes eran preciosos, las playas eran geniales, las fiestas eran muy divertidas, disfrutaban de la compañía del otro continuamente… Incluso Keith aprendió a decir algunas frases en español, aunque no estuvieran bien pronunciadas al 100%.
Y, sobre todo, pudo ver como la felicidad de Lance se acrecentaba.
Lance le hacia fotos de casi todo, como si fuera la primera vez que hubiera visto esos lugares. Al principio, a Keith no le importaba tanto, pero llegaba un punto en el que se hacía un poco molesto. No le importaba tanto que Lance hiciera fotos de los paisajes, sino más bien estaba cansado de que le insistiera una y otra vez en hacerse fotos juntos con paisajes bonitos de fondo.
Keith era consciente de que Lance no lo hacía con mala intención. Estaba muy ilusionado de estar viviendo ese momento con su novio, pero lo que Keith no se había atrevido a decirle hasta en ese momento era que, en verdad, le incomodaba hacerse fotos de cualquier tipo.
Puede que esto estuviera causado por el hecho de que creció sin su madre desde que tenía memoria, y sin su padre desde que murió. Nunca había tenido vacaciones ni viajes familiares, nunca había sentido la necesidad de crear recuerdos a través de fotografías. Sí que tenía algunas fotografías de su padre y él de pequeño, pero no estaba habituado a hacerse una por propia voluntad.
Lance, de hecho, era consciente de todo eso. Sabía por todo lo que había pasado Keith, y una parte de él también intentaba animarle y alegrarle el viaje recolectando fotografías juntos. Fotografías que Lance pensaba que a Keith le estaban haciendo feliz.
Pero Keith estaba cansado y, al final, se hartó.
El resto del día fue muy tenso. Apenas hablaban ni estaban tan acaramelados como antes. No se les veía enfadados, sino más bien incomodos.
Se habían pasado todo el día caminando por un paseo marítimo, y habían planeado cenar en algún restaurante elegante. Pero al final, con todo el sentimiento agridulce que se les había quedado, decidieron (sin hablarlo siquiera entre ellos) cenar en el hotel e irse pronto a dormir.
La cena fue muy tensa, como era de esperar. Cuando llegaron a la habitación, Lance le dijo que iba a la ducha de forma muy seca. A Keith le dolió un poco el pecho ante eso, pero el orgullo le impidió decir algo más que un escueto “vale” y verle marcharse con un suspiro.
Cuando Keith escuchó como el agua empezaba a correr en el baño se dejó caer en la cama mientras pensaba en la situación. Una de las cosas que más había aprendido desde que estaba con Lance era que, lo peor que podían hacer, era irse a la cama enfadados. Basándose en pasadas experiencias, si no resolvían eso cuanto antes, al día siguiente se despertarían con un humor bastante peor que el del día anterior.
Sin embargo, no sabia como arreglar esto. Podía ser sincero y decirle que sus insistentes fotos le habían colmado la paciencia, pero sabía que, aunque lograra que se animara el ambiente, el viaje sería muy distinto. Lance perdería parte de la ilusión y la alegría que le caracterizaba. Se sentiría cohibido de hacerse una simple foto. Y eso era precisamente lo último que quería.
Por otra parte ¿Qué ganaba no siendo sincero?
Mientras tenía ese dilema entre ser sincero y no herir a Lance, sus ojos se posaron inconscientemente en el teléfono de Lance, el cual había usado durante todo el viaje para hacer las condenadas fotos.
De repente, una idea loca le vino a la cabeza y no pudo evitar esbozar una sonrisa. Se le había ocurrido la idea definitiva para relajar el ambiente y solucionar el problema que tenían.
Cuando Lance salió de la ducha, Keith se encontraba leyendo un libro. Le vio y suspiró con una media sonrisa.
“¿Qué tal ha estado la ducha?” intentó sacarle conversación
“Ha estado bien” se encogió de hombros indiferente. Esa vez no presumió de lo bien que tenia la piel, como tenía costumbre después de cada ducha. Otro signo inequívoco de que estaba realmente molesto.
Keith suspiró y dejó el libro a un lado.
“Oye.” Se incorporó un poco. “He pensado que podrías revisar algunas de las fotos que has hecho hoy de la playa.”
Lance frunció el ceño un poco al oírle del tema.
“¿Por qué debería hacer eso?” contestó algo molesto.
“no se” se encogió de hombros. “Creo que algunas que has hecho han quedado bastante bien y podrías, tal vez, ponerles algún filtro y subirlas para que tu familia las viera.”
Lance suspiró.
“Mira, si intentas hacerme la pelota por lo que ha pasado hoy, para. No va a funcionar. Es mejor que lo olvidemos y nos vayamos a dormir”
Keith suspiró de nuevo y cruzó las piernas para hablar con él de forma mas cómoda.
“Lance, no pienso olvidarlo. Sabes perfectamente que, si nos vamos a dormir sin haberlo hablado, no podremos dormir. Y puede que mañana se nos pase, pero esto se hará una bola hasta que ya no podamos mas y explotemos.”
“¿Cómo has hecho tu hoy?”
Keith pestañeó, confuso.
“¿Qué quieres decir?”
Lance suspiró, fastidiado. Se sentó en la cama, enfrente de él, y en su misma posición para hablar cara a cara con Keith.
“Me he dado cuenta, Keith. Me he dado cuenta de que tu solo accedías a hacerte fotos por mí. Me he dado cuenta de que estabas incomodo y que no te sentías a gusto haciéndolas. Yo…” suspiró. “siento haberte hecho pasarlo mal hoy, pero el único motivo por el que ha pasado esto es porque no has sido capaz de decírmelo antes. Si lo hubieras hecho, hubiera sido mas cauteloso. Quiero que seas sincero conmigo cuando algo te incomode.”
“¿Cómo quieres que lo haga?” se acercó más a él. “No quería romperte la ilusión ni hacer que perdieras las ganas de hacértelas. Además…” le puso una mano en la mejilla con cariño. “No tienes por qué dejar de hacer fotos solo porque a mí me moleste.”
“Por supuesto que sí” le contestó sin dudarlo. “Eres mi novio, y quiero que ambos estemos a gusto.”
Keith sonrió, complacido. Lance le cogió de la mano que tenia en su mejilla y le dio un suave beso en el dorso.
“Si insistes…” suspiró mientras negaba la cabeza con una sonrisa. “Al menos prométeme que vas a disminuir el ritmo un poco.”
“Lo prometo.”
Sellaron esa reconciliación con un beso suave y cariñoso, pero que poco a poco fueron intensificando y les fue calentando. Cuando Keith se dio cuenta de que Lance quería pasar a algo más, se acordó de algo y se separó de repente.
“¿Qué pasa?” soltó Lance, algo entrecortado, intentando recuperar el aire que se le había arrebatado en el beso.
“A-antes de que hagamos… eso” se puso rojo de repente y se aclaró la garganta antes de hablar de nuevo. “¿Por qué no miras… las fotos que te has hecho antes para subirlas?”
Lance se incorporó un poco y cogió el móvil que estaba en la mesilla de noche.
“Ah, es verdad. Antes estabas muy raro, y además particularmente insistente en que mirara las fotos, y…”
A medida que iba hablando, iba cayendo en la cuenta de lo que estaba pasando. Le miró incrédulo, justo antes de desbloquear el móvil.
“Keith… ¿Qué has hecho?”
Keith no pudo evitar esbozar una sonrisa pícara al saber que Lance le había pillado.
“Yo nada.” Se hizo el tonto. “La próxima vez no tardes tanto en ducharte y me dejes aquí solo, esperándote.”
Mientras le escuchaba, Lance iba abriendo el móvil y buscando la galería de fotos. Su cara al ver las fotografías mas recientes era todo un poema, y se intensificó a medida que iba pasando fotos en la galería.
“Pero ¿Qué tenemos aquí?”
El tono de Lance era una mezcla de incredulidad y risa, no podía creerse lo que estaba presenciando.
“Que montón de selfies tengo aquí de mi novio. Vaya, vaya”
“Considéralo una forma de firmar la paz por todo esto.” Keith se sonrojó un poco. “Sé que en el fondo lo hacías con buena intención, para que yo tuviese un bonito recuerdo de este viaje, y lo agradezco muchísimo, de verdad. Además, sé que tú también tenías ganas de tener una foto mía, así que… ahí las tienes.”
Lance negó la cabeza mientras sonreía.
“Serás idiota…”
Después de besarse nuevamente, Lance se apartó para sonreírle un poco y acariciarle la mejilla, tal y como había hecho él minutos antes.
“¿Sabes? Yo tengo una forma mejor de “sellar la paz”, como tú dices.”
“Ah, ¿sí? Ilústrame.”
Keith creía saber a lo que se refería Lance con eso, pero lo cierto es que no sabia cual iba a ser la última jugarreta que le tenía preparada su novio. Se acercó más y empezó a besarle el cuello. Cuando Keith estaba sintiéndose más excitado, Lance se acercó a su oreja y le susurró.
“Voy a poner una de estas fotos de fondo de pantalla.”
Y dicho esto, Lance se alejó de él y salió disparado de la cama mientras cogía el móvil. Keith no tardó un segundo en seguirle.
“¡Ni se te ocurra! ¡No! ¡Lance! ¡LANCE!”
Estuvieron un buen rato persiguiéndose por la habitación. Lance intentaba entrar a configuración de su teléfono para cambiar de foto de pantallas a la vez que hacía movimientos estratégicos para evitar que Keith se lo arrebatara. Todo esto mientras no paraban de reírse. En algún momento, incluso, se cayeron en la cama mientras Keith alargaba el brazo para cogerle el móvil, a la vez que le daba besos en el cuello a Lance para intentar distraerle. Pero Lance era más listo que él y no se dejó engañar. Se deshizo de los besos de su novio y se incorporó de nuevo para lograr escapar.
Después de un buen rato, cayeron exhaustos en la cama por la persecución. No tenían energías para nada más que acurrucarse e intentar dormir.
“Keith…” Lance soltó medio somnoliento.
Keith no respondió. Ya se había sumido en un profundo sueño. Sueño al que Lance no tardaría en unirse. Justo antes de cerrar los ojos, Lance le dio un beso en la frente y susurró:
“Gracias por las fotos. Las cuidaré muy bien, lo prometo.”
