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Young and Beautiful

Summary:

Dentro de una sociedad jerarquizada y liderada por los alfas, la vida de los omegas es controlada y mancillada, llena de obediencias y dependencias.
En un mundo donde predomina el abuso de alfas hacia los omegas, la vida heroica sigue su curso.
Izuku es un omega con sueños. Shota es un alfa que hará todo lo posible para que su alumno alcance su libertad.
¿Qué pasaría cuando un alfa y un omega que no congenian en nada son obligados a convivir en una institución impuesta por el gobierno?

[Aizawa x Deku] [TodoDeku/KatsuDeku/ShinDeku] [Omegaverse]

[Drama]

Notes:

Disclaimer: Boku no hero es propiedad de Kōhei Horikoshi, el esposo de Hajime Isayama (canónicamente no se sabe, pero en mi cabeza sison), y de su respectiva casa animadora [Bones]. Este fic es sin fines de lucro.

Advertencias: Yaoi, Omegaverse, OoC, OC, La pareja principal es crack alv, agresiones, palabras altisonantes, Sufrimiento, Amor lento, posibles violaciones y muertes, Mini-spoilers del manga de BNHA y otras series jajaja.

Chapter 1: Cap. 1

Notes:

Disclaimer: Boku no hero es propiedad de Kōhei Horikoshi, el esposo de Hajime Isayama (canónicamente no se sabe, pero en mi cabeza sison), y de su respectiva casa animadora [Bones]. Este fic es sin fines de lucro.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text


Omegaverse.

Se trata de una sociedad estructurada en razas: alfas, betas y omegas, cada una con características propias, son humanos que nacen con una raza definida. En resumidas cuentas, el alfa es la raza dominante y la primera de la jerarquía.La raza beta es el humano corriente. Finalmente, el omega es la última raza de la jerarquía y por lo tanto, la que menos derechos posee. (1)

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Solo el alfa es capaz de reconocer a su pareja destinada y aceptarla, porque un omega no tiene el derecho de elegir.

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  Llegue en abril, cuando el dolor comete excesos. Abrí la caja de pandora de tus besos. Morí de amor (¿Quién del amor resulta ileso?) Resucite entre el ruido blanco de tus rezos.

-Flor de adrenalina, José Quintero-

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Aizawa estaba de mal humor. Muy mal humor.

Aunque había tratado con todas sus fuerzas evitar asistir a la congregación mensual que se imponía a algunos alfas y omegas cada cierto lapso de tiempo, no le fue posible encontrar una excusa que lo exonerara de aquello que consideraba un castigo divino.

Y, sumando a su mala suerte, para asistir a la dichosa reunión, debía vestirse de etiqueta.     

El asunto de la ropa era lo más molesto.

Debido a recientes comportamientos rebeldes de varios omegas, como el de seguir estudiando sin la autorización de un alfa o el de no querer procrear, el gobierno había decidido que todos los alfas y omegas debían de asistir a ciertas reuniones para poder encontrar un conyugue apropiado.

La familia Yaoyorozu, una de las más poderosas, ricas e influyentes de país organizaba una de esas grandes y selectas fiestas donde renombrados alfas podían tomar a cualquier omega como pareja.

Aunque por supuesto todo ese discurso era solo una fachada.

En realidad, el lugar se convertía en una completa pesadilla para todos los omegas que asistían a esa extravagante reunión. Generalmente, una vez que todos se encontraban dentro del edificio, las puertas eran cerradas hasta el día siguiente.

La noche en que se quedaban encerrados, los omegas eran brutalmente violados y  marcados a la fuerza. 

A pesar de los códigos que debían de seguir, algunos omegas trataban de huir de su destino, pero les era imposible. Ellos ya no tenían libertad ni un ápice de voluntad propia.

Y Aizawa detestaba ese panorama con el que se tenía que encontrar cada mes.

Niños que podrían ser sus alumnos eran humillados y mancillados para disfrute de los altos mandos.

A veces, incluso se preguntaba para que serbia su titulo como héroe si no podía proteger a los inocentes que eran obligados a asistir en ese terrible y nauseabundo lugar.

Soltó un suspiro mientras trataba de ignorar la muchedumbre. Si bien, el olor a sexo por todo el lugar lo molestaba de sobremanera, no podía permitirse apartarse demasiado, ya que varios guardias mantenían una constante vigilancia, recorriendo todos los pasillos para asegurarse que todo se mantuviera en orden.

Moviéndose sigilosamente por el sitio mayor concurrido de la mansión, notó que Chiasa Yaoyorozu, el jefe de familia se encontraba atendiendo a algunos invitados. Ciertamente, el padre de Momo estaba muy interesado en encontrar una pareja para él, debido a la cercanía que tenía con su padre. Chiasa deseaba la felicidad al hijo del hombre que admiraba.

Pero para la desgracia de Chiasa, Aizawa nunca se encontraba interesado en nadie.

Con pesadez y fastidio, se percató de que solo faltaban escasos minutos para que cerraran el lugar y él aun no encontraba algún sitio cómodo y silencioso para pasar la noche. Aunque claro, era mucho pedir. Sabía muy bien que lo único que predominaba en el ambiente en esas ocasiones era gritos por parte de los omegas.  

Para Shouta Aizawa, todo el asunto relacionado con las razas era una tontería. Si bien, el no creía en el amor o algo relacionado con esas mierdas, los alfas no tenían el derecho de usar a los omegas a su antojo.

 


 

Midoriya Izuku se encontraba nervioso. El lugar, la gente, el bullicio y todo en general  comenzaba a intimidarlo.

-“Muy revelador” – pensó luego de contemplarse a sí mismo en un enorme espejo que se encontraba ubicado en una de las esquinas del elegante interior del edificio. La vestimenta que le habían asignado, -o más bien, impuesto-, era demasiado entallado y juraría que bastante transparente. Todo el conjunto de seda hacía que toda su figura resaltara como los otros tantos omegas repartidos en el salón, igual o más temerosos de lo que se encontraba él.

Sabía que en algún momento de su vida lo obligarían a asistir a esa horrible reunión, solo que no esperó que fuera tan pronto cumpliera los 16 años.

Una carta había llegado a su hogar una fría mañana de otoño. En aquella carta solicitaban obligatoriamente su presencia. Si se negaba a la petición seria obligado a desalojar su hogar junto a su madre.

No le quedo de otra más que cumplir con las órdenes.

Recordaba que cuando un omega iba a las dichosas reuniones, no lo volvían a ver… al menos pasado un tiempo.

Visualizo en su mente la imagen de los jóvenes que tenían sueños y que por desgracia regresaban sin nada. Con la vida atada a un alfa.

Y eso le generaba pánico.

Porque desde un principio deseó con todas sus fuerzas no haber nacido como un omega, pero el destino ya lo había maldecido. Era un simple humano sin singularidad, y además de ello, sus resultados en los exámenes médicos marcaron lo que temía:

Él era un omega.

Una pequeña brecha de esperanza se ilumino cuando conoció a su mayor ídolo y modelo a seguir; All Might. El héroe número uno no solo le brindo un gran poder hereditario, sino que además le otorgo la confianza que necesitaba.  La confianza de poder realizar sus sueños a pesar de pertenecer a la “raza débil”.

Pidió que su suerte fuese más duradera. No fue posible.

El sobre blanco con tonos marfil había sellado su destino.

Perdido en sus pensamientos, el peliverde no se percató que un par de alfas lo rodearon, mientras las puertas de la mansión iban cerrándose poco a poco.

-Parece que encontré a mi omega – escuchó una voz masculina a la par de que era tomado de las caderas. Izuku se removió incomodo, tratando de apartarse de aquel desconocido.

-Es una lástima – contestó el segundo alfa –. El olor de este omega es delicioso. Espero que no te importe compartirlo una vez.

Las palabras dichas por el alfa fueron el detonante para que el pecoso se zafara abruptamente del agarre que lo mantenía sujeto.

-Pero que tenemos aquí…un omega rebelde. Creo que será maravilloso domarte – dijo burlón  el alfa rubio, mientras se acercaba peligrosamente. Izuku, en un rápido movimiento logro esquivarlo, causando que el atacante tropezara y se golpeara en la orilla del billar que se localizaba en el centro de la recepción.

En cuestión de esos segundos, los gritos comenzaban a escucharse por algunas partes del lugar. Las luces comenzaban a disminuir y algunos géminos obscenos comenzaron a escucharse claramente cerca de su ubicación.

No necesitaba pensar mucho para saber que estaba pasando.

-N-No quiero hacerles daño – balbuceó Midoriya al sentirse acorralado.

-Tú…eres el omega que participo en las olimpiadas de la UA. Al ser alumno de esa institución, no tienes el derecho de utilizar tu singularidad en público y mucho menos contra nosotros, si es que tienes una licencia que te respalde.

-No eres más que un asqueroso omega – escupió el otro alfa, complementando a su colega.

-¿Sabes quienes somos? ¿Te suena la empresa Himura? – preguntó el alfa, intrigado. Una vez que vio palidecer al omega, prosiguió con su explicación.

Izuku sabía que los Himura eran una familia que se ocupaba de los negocios internacionales del país. Era obvio que en cuestión de singularidades, el saldría victorioso.

Pero eso no era un asunto de singularidades. Toda la sociedad y estilo de vida era dominado por el poder político, social y económico.

-Tienes suerte que un alfa de renombre como yo se fijara en alguien como tú. Sera mejor que comiences a quitarte la ropa si no quieres verme enojado…

-Señor, discúlpeme, pero debo retirarme – contestó el Izuku, tratando de guardar la compostura.

-¿Acaso escuchaste algo de lo que dije? ¿Estás sordo o qué? – el alfa preguntó rabioso. Una parte dentro del peliverde chillo por dentro. Aquel alfa había utilizado “la voz”.

Lo que más temía.

Una vez que un alfa utilizaba “La voz”, la voluntad del omega se reducía a nada.

El rubio sujetó rudamente el brazo del menor.

 –Tu vendrás conmigo y abrirás las piernas para mi ¿Entendiste? – ordenó Himura Kenji, impaciente.

 Los ojos de Izuku se abrieron abruptamente al sentir las manos de Himura recorriendo todo su cuerpo.

¿Acaso así terminaría su libertad?

¿Así terminaría su vida?

¿Sus sueños serian destrozados en un instante?

-Él no será marcado si no quiere – comenzó a decir una grave voz, a la par que su cuerpo era separado del toque del rubio-. Señor, no quiero ser grosero, pero está incomodando a uno de mis mejores estudiantes.

-A-Aizawa- sensei – masculló Izuku. Los ojos de Midoriya y Aizawa se encontraron por algunos momentos. Shota percibió que el menor sucumbió ante “La voz” de ese tan Himura.

-¡¿Quién demonios eres?! ¡Sera mejor que me devuelvas a mi omega! – gritó iracundo el alfa.

-Kenji, vámonos – dijo el otro alfa, meditando la situación –. Él es Aizawa Shota, uno de los héroes profesionales que tiene contactos en el senado del país por ser hijo de Aizawa Sadao, el héroe de negocios. No nos conviene meternos con este sujeto.

Shota entrecerró sus ojos con furia al ver que aquellos tipos se apartaban con una sonrisa burlona.

-Realmente eres un chico problema, Midoriya – dijo Aizawa suavemente, abrazándolo de forma protectora.

 

Notes:

1: Fuente: LisaxParker.

El nombre del padre de Aizawa me lo invente, porque realmente no se ha mencionado nada de su progenitor que yo recuerde, ni en el anime ni en el manga

¡Al fin! Subir un Long-fic AizaDeku es mi sueño desde que era pequeña (?) Por si alguien se lo pregunta, ya me leí todos los fics AizaDeku, en inglés y en español, pero como no hay muchos, he decido contribuir con este humilde fic :'D

No estoy acostumbrada a escribir long-fics, pero a este le tenía muchas ganas desde hace mucho (?) Tampoco sé si continuarlo y terminarlo, porque mi OTP es demasiado crack alv.

Si bien, esto parece muy cliché, quiero desarrollar la historia lo más que pueda, aunque la verdad estoy muy asustada por que no se si seré capaz u.u

Como lo mencione anteriormente, Aizawa Shota x Midoriya Izuku es demasiado crack, por lo que estoy consciente de que no tendré muchas visitas. Eso sí, mis otras OTP's son mis OTP's menores ;-; Pero siguen siendo mis OTP's (???)

Gracias por leer ~*u*~