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Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2021-03-16
Completed:
2022-07-31
Words:
98,450
Chapters:
32/32
Comments:
11
Kudos:
292
Bookmarks:
23
Hits:
7,691

¿Cómo puedes estar tan seguro? -- Jegulus

Summary:

Después de lograr sobrevivir al maleficio de Voldemort, James intenta continuar con su vida junto a Harry y sin esperarlo termina en una amistad y más con Regulus Black.

-Te gusta Regulus- afirmó Remus
-¿Tú crees?- respondió James confundido viéndolo a lo lejos bailar
Remus miró divertido su expresión y soltó una carcajada
-¿Por qué no lo averiguas?- dijo parándose -Yo voy a buscar a Sirius, que seguro ya se quedó dormido junto a Harry- añadió yéndose.

Chapter 1: Hola soy James

Chapter Text

La primera vez que tuvo sus sentidos algo despiertos, Remus estaba a su lado no lo podía ver, pero oyó claramente su voz conversando con alguien, luego oyó sus pasos acercándose a la cama y sentándose a su lado. También podía oler el chocolate que comía y sintió como este le tomaba la mano.

No entendía qué le pasaba o porqué Remus lloraba, así que intentó escarbar en su mente hasta que luego de varios intentos se dio de lleno con la realidad. Voldemort había llegado a su casa y le había lanzado una maldición haciéndolo quedar inconsciente. Sintió su pecho estrujarse al entender que definitivamente había llegado donde Lily y Harry y él no pudo protegerlos como tanto había jurado hacerlo.

La segunda vez que volvió a tener sus sentidos algo despiertos, Remus le leía los cuentos de Beedle el Bardo su voz sonaba relajante, calmada y entrando a otro sueño profundo se preguntó dónde estaría Sirius.

Y la tercera vez escuchó la voz de Sirius que lo llamaba

-Harry no deja eso- dijo Remus de pronto e hizo que su corazón volviera a latir con esperanza ¿Harry estaba vivo? y se preguntó si acaso Lily también estaba como él en una cama sin poder moverse.

-James ya le enseñe a Harry a decir nuestros nombres- siguió hablando Sirius -Haber vamos Harry

-¿Quién es él?

-Moo ny- dijo Harry y Sirius le aplaudió

-¿Y yo? ¿Cómo me llamo? Yo

-Pee rro- dijo y Remus estalló en carcajadas. James también quería hacerlo pero aún no podía moverse.

___-

 

 

Diciembre 1981

Caminó por el Londres Muggle, había adornos navideños en todo lado, las calles estaban llenas de personas comprando y buscando regalos de última hora, después de todo ya era 24 de Diciembre

Su caso era completamente distinto, él estaba volviendo a casa yendo por el camino más largo posible aunque obviamente podía aparecerse si lo deseaba. Había dejado a Harry en casa de los padres de Lily, aunque lo más preciso sería decir que estaba obligado a dejar a Harry allí.

Lo odiaban, les había contado la verdad de lo que pasó con Lily y fue una de sus peores decisiones, lo creían loco y lo culpaban. Al menos no le habían arrebatado a Harry pero si amenazaban constantemente con hacerlo.

-Tiene que pasar navidad aquí jugará con Dudley y sus otros primos- le dijo la Sra. Evans

James se negó al principio, Harry apenas comenzaba a caminar ¿Y si le pasaba algo? pensó, pero sus abuelos se rehusaron y él no tenía muchas opciones.

Estaba a punto de doblar a la otra calle cuando de pronto escuchó unos gritos, giró la cabeza viendo a lo lejos a dos personas peleándose, su primer instinto fue correr hacia allí pero al recordar que estaba en el lado muggle prefirió no meterse. Aun así algo llamó su atención, en específico uno de los que se peleaban, se acercó un poco confundido pensando a quien le recordaba esa persona y cuando estuvo a tan solo unos metros lo reconoció era Regulus Black.

Su cuerpo se movió rápido e impidió que el otro volviera a golpearlo en las costillas empujándolo.

Regulus se paró casi de inmediato y James lo detuvo antes de que saliera corriendo detrás del otro.

-Espera estás herido- dijo interponiéndose

-Maldito muggle cómo se atreve a querer robarme- dijo furioso viendo como se perdía entre la gente. Y allí fue cuando Regulus recién le dirigió la mirada, frunció el ceño al reconocerlo.

-¿Potter?

-Ven te ayudo, necesitas curarte esas heridas- dijo viendo la sangre que brotaba de su labio

-Suéltame- dijo Regulus forcejeando aunque le dolía el cuerpo

-Hazme caso- pidió James jalandolo del brazo y viendo que algunas personas lo miraban curiosos y asustados. Al parecer Regulus también se dió cuenta por lo que dejó de oponerse y caminó junto a él, alejándose de las miradas curiosas.

-Ahora sí déjame, yo puedo curar mis heridas solo

-Déjame ayudarte ¿Dónde te estás quedando? ¿Sabes lo preocupado que está Sirius por tí? desapareciste por completo

Regulus retrocedió -¿Crees que no sé que esto es una trampa?

-¿De qué estás hablando?

-Me quieres llevar al Wizengamot- dijo

James lo vio sorprendido pero negó de inmediato -Sabemos que eres un desertor y que fuiste tú quien le envió a Dumbledore el guardapelo de Slytherin

Regulus se limpió el labio -Pero... pero aún así el Wizengamot me va a juzgar ¿Cierto?

Y él volvió a negar -Ya casi es navidad Regulus yo solo quiero ayudarte con tus heridas y que la pases con nosotros- pidió James y al ver que Regulus pensaba huir lo volvió a tomar del brazo y se apareció en su casa.

Regulus sintió una fuerte presión en su cuerpo y la poca comida que tenía en su estómago se revolvió. Agitado se agachó agarrándose de sus piernas, ahora estaban en un casa, el piso era de madera y las paredes blancas.

-¿Por qué eres así?- le preguntó incorporándose

-Ven, se hechizos de curación- dijo James tomándolo del brazo para que caminara y haciendo que se siente en el sofá

A su pesar le terminó haciendo caso, no podía con el dolor en las costillas y su labio palpitaba. Cerró los ojos normalizando su respiración y comenzó a sentir como el dolor disminuía en demasía por los hechizos que comenzó a hacer James

-¿Te duele algo más?

-No ya… está bien- respondió bajito

-¿Qué ha pasado contigo?

-Es mejor que me vaya- dijo volviendo a abrir los ojos

-No seas terco Regulus, quédate

-No entiendo porqué de repente quieres ayudarme. ¿No te acuerdas que estábamos en distintos bandos? Aún tengo la marca sabes

-La guerra ha terminado, Voldemort está muerto y aunque eras su seguidor no eres como ellos, nos ayudaste.

Regulus pasó saliva y se frotó las manos, tenía frío

-Pero puedes ayudarnos más, aún quedan seguidores de Voldemort que identificar y ...

Él bufó -Entonces ahora me quieres llevar al ministerio

James se cruzó de brazos -No me refiero a que te quiera llevar al ministerio a la fuerza ni mucho menos ahora. Solo decía que quizá nos puedas ayudar en el futuro- intentó explicarle e iba a hablarle más sobre ello pero prefirió callarse al ver su gesto de incredulidad -¿Quieres un té?- en cambio preguntó

-Te he dicho que ya me iba

-Y yo te he dicho que te quedes- dijo James viendo de reojo al gran reloj que tenía en el salón, en cualquier momento llegaría Sirius y Remus. Al ver que Regulus se quedaba callado llamó a su elfo y le pidió le traiga un té.

-No te dije que quería un té- dijo de todas maneras recibiéndolo

-De nada- respondió James sarcástico cuando de pronto escuchó bulla en el vestíbulo. Regulus abrió los ojos en demasía y quiso pararse pero James lo apuntó con la varita -Solo es Sirius y Remus

Regulus suspiró pesadamente -Ahora me apuntas con la varita

-Lo siento pero no quiero que huyas

Las risas de Sirius y Remus pararon abruptamente cuando llegaron al salón y vieron una extraña e inesperada escena. James sentado a lado de Regulus apuntándolo con su varita y él mirando directamente su taza y tomando de a sorbos.

-¿Como? ¿Como lo haz encontrado?- preguntó Sirius viendo sorprendido a James

-No soy un perro sabes- contestó secamente Regulus

-¿Por qué desapareciste?- Sirius le preguntó sentándose en el sillón de al frente, Remus lo siguió a su lado

-Ya no quiero saber nada del mundo mágico- dijo pesadamente -Si no fuera porque necesito la magia para vivir entre esos muggles hubiera roto mi varita hace mucho

-¿Estás viviendo en el Londres Muggle?

-Tuve que

-Pero… ¿Como?

-Un par de hechizos un par de mentiras- se encogió de hombros -Pero la comida es un asco- dijo irritado

-No puedo creerlo- dijo Sirius

-Pues creelo- replicó y desvió la mirada hacia Remus, hacía mucho tiempo que no lo veía -¿Aún siguen juntos?- le preguntó

-Por supuesto

-¿Como lo soportas?- murmuró y Remus le sonrió, luego se percató que James había dejado su varita a un lado.

Sabía que ese era su momento de huir, pero no quería hacerlo se sentía cansado sin fuerzas y el té recién estaba calentando su cuerpo.

-Le estaba pidiendo a Regulus que pase la navidad aquí

-Por supuesto no te puedes ir- le pidió Sirius -Aún tenemos mucho de qué hablar y es navidad

Regulus hizo como si se lo pensara, la verdad que había decidido quedarse, al menos quería tener una cena decente en navidad. -Me quedo, pero no hablemos sobre mí. Ustedes hagan lo suyo, hablen de sus cosas y ya

-Pero Regulus

-Me fui porque estaba harto de todo esto, de mi vida. ¿Y tú quieres ahora recordármelo?- dijo enojado y respiró profundamente calmandose -¿Pueden hacer de cuenta que soy alguien a quien recién conocieron hoy?

-Reg eres mi hermano

-Dejé de serlo hace mucho Sirius

-No digas eso

Inspiró profundo, no quería ponerse a pelear con Sirius ahora. James pareció darse cuenta de la situación y se removió

-Hola soy James Potter

Regulus levantó una ceja y vio su mano estirada. Frunció un poco el ceño y estrechó por unos segundos su mano siguiéndole el juego -Yo soy Regulus

-Yo soy Remus por cierto- llamó su atención Remus y Sirius le dio una sonrisa falsa -Y yo soy Sirius Black un gusto conocerte

-Disculpalo las fiestas lo ponen un poco dramático- dijo James, él le sonrió y agradeció mentalmente que durante el resto de la cena y de la noche dejaron de hablar de su pasado.

Su tensión disminuyó considerablemente después de comer, prefirió no hablar mucho y en cambio escuchó a los tres hablar y hablar por horas. Durante todos esos meses había compartido pocas palabras con alguien y admitía que se sentía bien tener personas a su lado, aunque estos eran unos insoportables gryffindors.

Pero cuando comenzó a aceptar unos vasos de whisky, los insoportables Gryffindors se habían vuelto ahora soportables. Comenzó a reírse de sus chistes tontos, escuchó las quejas de James por los abuelos de Harry y chocó su copa en el brindis con Sirius, decidió echarle la culpa al alcohol y no darle tantas vueltas.

___-

 

Se masajeó la sien, habían comenzado seguido bebiendo mientras jugaban naipes y ahora realmente estaba muy ebrio. Delante de él Sirius y Remus aún más ebrios habían comenzado a besarse. Hizo una mueca viendo sus cartas, no tenía ni idea si habían terminado el juego y giró a ver a su lado, James no estaba.

Se paró, no queriendo ver más a Sirius y Remus en su intercambio de saliva, caminó sin saber exactamente donde podría haberse ido James, entró a la cocina pensando que quizá estaba allí tomando agua y lo vio por el ventanal en el jardín sentado.

Abrió la puerta sin hacer mucho ruido y se acercó a pasos lentos. La botella de whisky estaba tirada a un lado ya casi vacía y James tenía sus piernas recogidas, en medio de sus brazos reposaba su cabeza. Ese año no había nevado, lo cual era muy extraño pero hacía un tremendo frío y no entendía que hacía James allí en camisa.

Al acercarse más pudo escucharlo llorando, en primer momento se sorprendió quedándose parado en el sitio, volteó queriendo llamar a Sirius pero descartó la idea rápidamente. Si él estuviera en esa situación no le gustaría que otros lo vieran llorar pero también le gustaría tener un apoyo.

Regulus se sentó a su lado sintiéndose mal por él, nunca habría imaginado ver a James de esa manera. Posó su mano en su hombro, nunca había intentado reconfortar a alguien y no tenía ni idea si podía decir algo para hacerlo sentir mejor.

Luego se vio pasando un brazo alrededor de sus hombros y sobando su espalda. James parecía no poder controlar sus lágrimas y unos segundos después él lo estaba abrazando. Podía sentir su camisa mojada, su cuerpo temblar entre sollozos e incluso él se sentía triste.

-¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?- preguntó con la voz rota, su cabeza aún estaba escondida en el pecho de Regulus -Ella se fue para siempre y no puedo pasar ni navidad con mi hijo- dijo con la voz ahogada

-La vida es una mierda- le contestó Regulus sintiendo un nudo en la garganta y preocupado siguió sobando su espalda hasta que comenzó a sentir como recién se calmaba dejando de llorar.

-Lo siento- murmuró James un rato después separándose y limpiándose el rastro de lágrimas -Yo, estoy estoy muy ebrio pero gracias

-No te preocupes- murmuró Regulus parándose y estirándole la mano -Ven entremos, hace demasiado frío aquí, te vas a congelar

James le hizo caso parándose y se sintió mareado -Creo que voy a vomitar- dijo apenas dando unos pasos y se agachó vomitando en el césped

Regulus saltó hacia un lado e hizo una mueca de asco, lanzó un hechizo de limpieza a penas vio que James se recomponía -Lo siento, que asco- murmuró James sobándose la cabeza.

-¿Por qué tienes que tomar tanto si te vas a poner así?- dijo acercándose a él, James se apoyó en él -Ven es mejor que te vayas a dormir

-¿Dónde está Moony?

Le costó unos segundos entender a quién se refería -Está con Sirius, haciendo no quiero saber qué en la sala. Así que vamos a tu cuarto, para que duermas

James rió y caminó torpemente, salieron de la cocina y comenzaron a subir las gradas cuando Sirius lo llamó -James

-¿James estás bien?- preguntó Remus

-Solo está ebrio lo voy a llevar a su cuarto- explicó Regulus

-¡Padfoot!- exclamó James

-Está bien, ve a dormir- le respondió Sirius balanceándose un poco -Moony y yo, yaaa nos vamos

James le sonrió y asintió -Vayan

-Regulus, ¿Te quedarás cierto?

-Ehh si- terminó contestandole a Sirius -Sube de una vez que pesas- insistió al ver que James se recargaba en sus hombros

Con indicaciones llegaron a su cuarto, James se lanzó sobre su cama como una roca y ni se movió. Regulus se paseó por la habitación que estaba bastante desordenada, la ropa por todo lado, libros abiertos, incluso juguetes y pensó vagamente porque James no hacía que su elfo la limpie. -Deberías cambiarte, metete dentro de la cama- le dijo moviéndolo, pero James no se movió ni un milímetro.

Bufó de mala gana al ver que no pensaba ni moverse, decidió quitarle los zapatos y moviéndolo a la fuerza lo cubrió con las mantas. Cuando terminó su tarea le dio un último vistazo a James que dormía profundamente y salió del cuarto cerrando la puerta, bostezo y dio algunos pasos había varias habitaciones.

Por curiosidad abrió la puerta de la habitación contigua a la de James, comprendió de inmediato que era la de Harry. Había una pequeña cama, juguetes por todo lado e incluso una pequeña tienda de campaña en la esquina de la habitación, cerró la puerta no queriendo invadir la privacidad y se dio cuenta que unos pasos más adelante un elfo lo esperaba.

Haciendo una reverencia lo invitó a quedarse en uno de los cuartos disponibles.

Se desvistió lentamente, se puso el pantalón de pijama que encontró y se acostó en la cama con muchos pensamientos en mente. Si hace unos años le hubieran dicho que estaría pasando navidad y durmiendo en casa de James Potter después de haberlo abrazado mientras lloraba, se habría creído loco.

Dio muchas vueltas hasta que finalmente pudo quedarse dormido.