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My little Starlord

Summary:

Peter Quill sólo tenía 8 años cuando tuvo que enfrentarse a la muerte de su madre, en medio de la desesperación y el deseo de recuperarla hace muestra de habilidades sobrehumanas, tal vez mutantes. Ante ésta situación se solicita la ayuda de la única persona capaz de tratar con esa clase de "problemas", el profesor Charles Xavier con quién irá descubriendo es más de lo que aparenta.

Chapter Text

¿Mutante?

El pasillo del hospital se veía bastante apagado y hasta cierto punto lúgubre, Peter miró al fondo donde se veían puertas y algún médico o enfermera pasando ocasionalmente, del otro lado estaba el mostrador de la recepción, una mujer estaba allí anotando algunas cosas mientras escuchaba la radio, no le causaba nada de confianza esa mujer, especialmente por la forma en la que lo miraba ocasionalmente, sentía cierto desagrado en su mirada.

La puerta frente a él se abrió, un hombre adulto, su abuelo, salió, la tristeza era clara en su mirada y eso no hacía más que desalentar al joven Peter. Suspiró largo, con un ademán del hombre se puso de pie, acomodó su mochila y se acercó con él.

— Tranquilo Peter, todo estará bien —

Trató de decir algo alentador, pero vamos, siendo sinceros lo menos que había allí era esperanza, Peter no sabía lo que pasaría realmente, pero lo presentía y no le gustaba para nada esa sensación desagradable.

Suspiró pesado, miró al abuelo y luego la puerta abierta del cuarto, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo al observar a su madre, tan débil, tan cansada, tan enferma. Por un momento quiso salir corriendo de allí, alejarse del lugar, pero sus piernas no respondían a sus órdenes, además el abuelo estaba allí, seguramente lo detendría si intentaba algo, no había dónde huir, debía enfrentar lo inevitable.

Arrastrando un poco las piernas se acercó, el médico, su tía y su tío estaban allí también, pero ellos eran lo menos importante, ahora su madre era lo único que importaba y que ocupaba su vista, quería decir algo, pero las palabras no salían de su garganta, simplemente no había nada allí que pudiera expresar con claridad.

— tu abuelo... Cuidará de ti, Peter... —

Dijo aquella mujer en un tono bajo y algo débil, se notaba cuanto le cansaba sólo hacer eso.

— se bueno... Con él cariño... —

Las lágrimas se agolpaban en los ojos de Peter comenzando a rodar por sus mejillas, quería gritarle que parara, no quería seguir escuchando sus dolorosas palabras de despedida pues sabía que no podría con eso, no quería vivir con esas palabras dentro de si, sería el recuerdo más doloroso de su vida, estaba perdiendo a la única persona que quería en todo el mundo, no podía con eso.

— Mi pequeño... StarLord... —

La mujer suspiró largo, miró a su hermana y le pidió una caja pequeña que llevaba.

— Esto... Es para ti... Peter... —

El niño sólo negó con la cabeza mientras su abuelo tomaba la caja.

— lo guardaré por ti, hijo —

Mencionó el hombre mientras metía la caja a la mochila del niño para que no la olvidara.

— Peter... Dame tú mano... —

Pidió la mujer tratando de estirar el brazo hacia el menos quien de pronto comenzó a llorar más de forma algo incontrolable, se pegó a su abuelo tratando de alejar, no quería tener ese contacto, era como si supiera todo acabaría en cuanto le diera la mano, todo su mundo se vendría abajo.

— tu mano... Peter... —

Pidió de nuevo la mujer mirando al niño con dejo de tristeza.

— Peter, obedece —

Indicó el hombre mientras el niño seguía renegando a darle la mano a su madre, simplemente no quería hacerlo, no era capaz de hacerlo, no podía y mientras se seguía debatiendo con esos pensamientos negativos y sintiéndose cada vez peor un sonido desolador llenó la habitación.

— Mamá... —

Abrió los ojos por completo aspirando profundo, volteó a ver el camastro y a su madre inerte con los ojos parcialmente cerrados, en ese momento sintió un peso enorme en el estómago y se estiró de inmediato tomando a la mujer de la mano y después del brazo.

— No... ¡NO! ¡MAMÁ! ¡NO!—

Los gritos desesperados del niño hicieron eco en la habitación, sujetaba fuerte a la mujer mientras la movía un poco tratando de impedir lo que ya estaba echo, pedía que volviera mientras el llanto incesante seguía bajando por sus mejillas. El abuelo trató de intervenir sacando al al niño, pero una fuerza inexplicable lo detenía allí, de pronto todos pudieron observar como una especie de tentáculos hechos de energía emanaban del niño deteniendolo al camastro, después éstos mismos crecieron dando fuertes golpes en todas direcciones mientras Peter desesperado trataba de revivir a su madre, mas esa inesperada liberación de energía que ni él mismo sabía tenía lo agotó bastante, lo agotó hasta el desmayo.

Los rayos del sol entrando por la ventana no lo dejaron dormir más, movió ligeramente la cabeza a un costado tratando de apartar esa luz.

— Mamá... —

Llamó bajo mientras tallaba su rostro ligeramente, lento fue abriendo los ojos, miró al frente y tuvo un fuerte dolor en el pecho al notar estaba en un camastro del hospital, miró alrededor sólo para comprobar que en efecto, estaba en el hospital, pronto comenzó a angustiarse bastante, una enfermera entró con cierto cuidado a revisarlo y llamó al médico apenas vio estaba despierto, le hicieron un examen rápido, revisaron su estado de consciencia, le preguntaron cosas que apenas y respondió, se notaba estaba afectado, pero bastante consciente de todo, a lo largo de los minutos fue recordando lo que había pasado; miró sus manos, el resto de su cuerpo y una angustia comenzó a crecer de nuevo dentro de si, temblaba ligeramente mirando al doctor y negó con la cabeza.

— ¿Qué soy?—

Cuestionó con cierta preocupación mirando al médico quien no respondió nada por el momento.

— Alguien vendrá a verte muchacho —

Mencionó antes de salir de allí junto a la enfermera.

Al mirar con mayor detenimiento el cuarto Peter pudo notar que en realidad estaba muy vacío, estaba él sólo, ni siquiera había otros camastros o algo, sólo él y el equipo médico del camastro correspondiente, nada más lo cuál le extrañó mucho.

Minutos más tarde entró la enfermera llevando una bandeja con comida, lo acomodó para ello y volvió a salir dejando que un hombre en silla de ruedas entrara, era un sujeto de cabello castaño, ojos azules y piel clara, usaba un traje gris con camisa blanca. Parecía no ser tan grande, si tuviera que apostar diría que tenía la edad de su tío, pero bueno, eso no era lo importante. Peter miró al hombre de forma atenta mientras comía lo que le llevaron.

— Hola Peter, soy el profesor Charles Xavier, me han contado que tuviste un accidente hace unos días ¿Sabes qué pasó? —

Cuestionó de forma tranquila, quería primero generar un diálogo con el menor antes de ir a lo más importante.

Peter observó al hombre, bajó la cabeza dejando de comer y se quedó en silencio.

— mi mamá... Murió —

Respondió aguantando las ganas de volver a llorar, negó con la cabeza levantando la misma y frunció los labios.

— no sé... Qué pasó... —

Agregó, sabía que aquél hombre querría saber de la luz, pero cierto era que no tenía ni la más mínima idea de ello, era complicado hablar de algo que no sabía qué era.

— Ya veo, siento mucho lo de tu madre, de verdad —

Dijo acercándose un poco más para quedar junto al camastro mirando al menor un momento.

— debes sentirte muy mal Peter, angustiado y algo temeroso por ambas cosas que pasaron... Yo puedo ayudarte con una —

Hablaba de forma calmada sin querer estresar al niño, sabía que era complicado y que cada persona reaccionaba muy diferente, Peter se mostraba evidentemente afectado por la forma y momento en el que su poder se liberó y por ello trataba de ser un poco más gentil.

— Sólo puedo hacerlo si tú me dejas... Con la otra situación no podemos hacer mucho... Pero tú también puedes hacer algo al respecto... —

Peter miró a aquél hombre un momento, bajó la mirada a su plato y después a la ventana, en realidad sentía que no tenía nada que perder ya y bueno, así era, no quería vivir con el abuelo o sus tíos, tampoco quería terminar en un orfanato del condado o algo así, prefería no estar allí, quería alejarse tanto como pudiera de todo lo que le recordara a su madre. Suspiró largo, miró al hombre y sólo asintió con la cabeza ligeramente antes de seguir comiendo.

El viaje había sido algo largo para Peter, se acomodó en el asiento cuando a lo lejos pudo ver un gran edificio, era norme, una mansión increíble, algo que ni de lejos hubiera imaginado ver en persona, al bajar del auto miró todo bastante intrigado y maravillado, el lugar era de ensueño.

— éste será tu nuevo hogar, Peter, también será tu escuela, yo te enseñaré a usar ese poder dentro de ti y a que nunca dañes a nadie con él, aprenderás a usar eso a tu favor —

— Y si... ¿Lastimo a alguien? —

Cuestionó el pequeño mirando al hombre en la silla a su lado antes de desviar la mirada a otra parte, era más que evidente tenía miedo y no estaba nada cómodo con ello.

— no lo harás, yo estaré contigo para evitarlo, sé que podrás hacerlo bien —

Extendió la mano pidiendo la de Peter en señal de apoyo, el pequeño rubio dudó por un momento, pero al final extendió la mano y tomó la del castaño, ese sería su inicio como mutante.