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Adoración

Summary:

Hua Cheng era un pintor famoso pero cayó en desgracia, tiempo después descubre a una persona que le devuelve la inspiración y le da una luz de esperanza a su vida tan vacía.

También descubre que no le molestaría seguir teniendo esa extraña pero agradable calidez por mucho más tiempo

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

 

Ya era media noche pero seguía despierto pensando en aquella imagen de belleza celestial que conoció mientras desayunaba en un restaurante, siempre tenía la costumbre de mirar la calle en el mismo lugar, pero hoy entre el gentío logró ver algo que atrajo su atención.

Estaba sentado en frente del restaurante al otro lado de la calle por lo que podía verlo claramente, por suerte había varios bancos de cemento para sentarse aunque eran algo incómodos pero esa persona parecía muy alegre mientras daba semillas a las palomas que lo rodeaban, como si fuera un anciano.

La gente ni siquiera le prestaba atención, otros sólo lo miraban extrañado y lo pasaban de largo, sólo él se quedó observándolo a través de la pared de cristal dejando a un lado su comida, era posible que su mirada fuera demasiado penetrante al punto que esa persona levantó la vista hacia él.

Con una sonrisa y unas manchas rosáceas muy tiernas en sus mejillas levantó una mano para saludarlo, por otro lado al sentirse descubierto también le dio una vaga sonrisa en respuesta, por dentro se sentía abochornado por su comportamiento impropio.  

Quizá fue cobardía al ser descubierto lo que hizo que pagara la cuenta y fuera lo más rápido posible a su departamento o quizá la indescriptible exaltación de inspiración que había dado vueltas por los confines más lejanos. 

Así desde la mañana había estado haciendo bocetos en papel, sin lograr plasmar a esa persona tan deslumbrante del que ni siquiera sabía el nombre. No se tomó un tiempo para comer o beber, ya que se distraería de su objetivo.

Un trago amargo de café negro entibiado bajó por su garganta al sentir que sus párpados amenazaban con cerrarse y claramente no los dejaría, sin embargo cuando las estrellas empezaban a desaparecer conforme el sol salía se desmayó entre papel, tinta, carboncillo, pinceles y puntura en su cara.

Al despertar de su sueño ya eran las una de la tarde, aquel chico de cabello lacio y medianamente largo atado en una cola, piel trigueña bañada por el sol y ojos rebosantes de amabilidad con un toque misterioso, para él esa persona era la más hermosa que había visto nunca.

Aun así decidió volver al menos para comer un poco ya que en su casa sólo había café, agua y quién sabe qué más, sus cosas mayormente de herramientas de arte y ropa roja en distintos tonos, esta vez al contrario del día anterior el cielo estaba nublado y el viento traía frialdad consigo.

Se aseo y arregló para salir rumbo al restaurante, al llegar los meseros se extrañaron por su petición de una mesa afuera del local pero gustosos de complacer a su frecuente cliente pusieron una protegida por la sombra de una sombrilla roja a sabiendas de su preferencia por el color.

Terminó su comida rápidamente sintiéndola un poco insípida, sacó un cuaderno de bocetos y empezó a dibujar vagamente en él, cuando se dio cuenta ya había retratado hermosamente al chico, se sintió extraño; era como si hubiese entrado en trance y sin querer logró plasmar al ser celestial en el papel.

— Te quedó muy bonito, pero no sé por qué elegiste dibujarme en lugar de otras cosas más espléndidas señor.

Al escuchar esa dulce voz avergonzada su corazón dio un salto, se estremeció sorprendido de sobre manera, al dar la vuelta como pensaba estaba la persona que le devolvió la inspiración que perdió hace tanto tiempo y llevó a la ruina su carrera.

— Yo… hm, siento haberte dibujado sin permiso, si te incomodé puedes quedarte con el dibujo y quemarlo… yo ya no volveré a molestar.

— ¡No digas eso, me gustó bastante! Tú técnica es muy buena que podría decir que ese retrato es aún más hermoso que yo.

— En eso se equivoca, no hay nada más bello que la persona real.

Una risa nerviosa salió del chico, y supo de inmediato que si antes no estaba incómodo ahora sí que lo está.

— Como dije; si le molesta puede quedarse con el dibujo y hacer lo que quiera con él, me disculpo por el atrevimiento.

Dejó el cuaderno de bocetos en la mesa y se disponía a huir del lugar, seguramente  esa persona que ni siquiera conocía no quería volver a toparse con él nunca, pensándolo bien su comportamiento daba escalofríos incluso a él.

Pero al contrario de sus pensamientos pesimistas su brazo fue sujetado superficialmente. 

— Y yo dije que me gustó ¿por qué quemaría algo tan bonito como una obra de arte? Más bien empecemos de nuevo, soy Xie Lian.

Ah ¡qué nombre tan hermoso! Tal como él, algo en su corazón se movió y quiso grabar ese nombre ahí.

— Soy Hua- 

Quiso decir su nombre real, pero ¿quién no sabía la desgracia que acarreaba ese nombre? Todas sus pinturas firmadas por él fueron desechadas, las que no, otros artistas pusieron su firma en ellas haciéndolas pasar como suyas, pero al final al igual que las otras éstas se pudrieron en algún sótano con el polvo y telarañas. 

— Puedes llamarme San Lang —dijo en su lugar.

— Bueno, San Lang ya que tú eres un artista por coincidencia yo trabajo en una librería, si gustas estas invitado a venir.

— En este momento estoy libre Gege puedo ir ahora, ya me hace falta comprar algunas cosas. 

— ¡Bien entonces vamos! —exclamó con una sonrisa.

Hablaron de muchas cosas en el camino, por ejemplo Xie Lian trabajaba nada más que para la famosa marca de arte Bendiciones del Oficial Celestial aunque dijo que sólo era una de sus sucursales, ya era bastante bueno, por su parte no dijo mucho de sí mismo, encontró una especie de alegría perdida en escucharlo divagar.

También habló acerca de sus amigos, Feng Xin y Mu Qing trabajaban con él y se conocían desde la infancia, Shi Qingxuan solía presumir de su amistad inigualable con otros, Xie Lian le dijo que una vez Shi Qingxuan había comprado un pez negro al que le puso He Xuan en honor a su novio.

— Si vieras la cara que todos pusimos entonces, He Xuan parecía querer devorar al pez y el hermano de Qingxuan sigue riendo por eso.

— Suena muy divertido.

— ¡Sí! Pero eso no es todo, también compró una serpiente blanca para mí; se llama Ruoye, ahora es la mascota de la tienda porque es muy amigable y ya no hay ratones.

No pudo evitar que una risa se le escapara, el mundo de Xie Lian parecía estar bañado en luz alegre todo el tiempo, en el transcurso se dio cuenta de que muchas risillas se le habían escapado que parecía estar bajo influencia de esa luz alegre también.

Llegaron a la tienda y el sonido de gritos se hizo presente pero Xie Lian sólo soltó un suspiro resignado ante eso.

— Lo siento, olvidé decir que la mayor pasión de mis amigos es discutir.
— No hay problema Gege.

Al ingresar supieron que la discusión era sobre que Mu Qing había puesto la pintura celeste cielo en el lugar del celeste mar y Feng Xin al contradecir empezó una pelea.

Miró el pote de pintura en ambas manos de los hombres y supo que ninguno estaba en lo correcto.

— Este es sólo celeste y ya.

— ¿Y tú qué sabes? Además ¿quién eres en primer lugar?

— ¡Deja de ser tan grosero con todos! Puede ser un cliente y tú ya lo has ofendido.

— Chicos tranquilos por favor, él es un amigo mío, vino a comprar materiales —sonrío tratando de apaciguarlos.

— ¿Ya ves? Es un cliente y amigo de A-Lian, compórtate como un humano normal Mu Qing.

— ¿Y tú eres muy normal eh?

Hua Cheng dirigió la mirada hacia Xie Lian y vio que si sonrisa se había congelado en su rostro, realmente esas personas parecían amar pelear y Mu Qing había rodado los ojos más veces que él al no lograr hacer un dibujo perfecto.

…tal como la noche anterior.

— San Lang… ¿te parece si buscamos juntos lo que necesitas? —ofreció para evitar ser audiencia del pleito.

— Claro Gege, hablemos más de paso.

La tienda por supuesto era bastante amplia, pasaron por la parte de papelería, luego en la de pinturas entre risas y anécdotas del lugar. Hasta que cuando buscaban unos pinceles finos, Hua Cheng sintió algo frío deslizarse por su brazo, se asustó un poco pero al mirar vio un par de ojos carmesí que lo observaban también. 

— Ah, esa es Ruoye, no te preocupes San Lang es muy buena y al parecer le agradas. 

Mirándola de cerca la serpiente blanca dio unas vueltas por su brazo y al final decidió quedarse de adorno ahí, con curiosidad la acarició un poco y descubrió que las escamas eran suaves en realidad.

Al sentirse mimada Ruoye se deslizó hasta su cuello y vagó hasta su otro brazo, luego se movió hasta Xie Lian quedando a mitad de su muñeca y la suya, como un brazalete que unía ambos. 

Ambos rieron y el ambiente se hizo aún más alegre. Como Xie Lian había mandado a sus amigos a reorganizar los lápices meramente para que se mantuvieran alejados y no estropearan el ambiente.

Hua Cheng encontró en extremo divertido aquello, sintió que Xie Lian podía ser un poco malo también.

Pagó sus cosas con Xie Lian y por desgracia tenía que dejar ir esa efímera felicidad al terminar el día.

— Puedes volver cuando gustes, hace mucho no tenía un día así, me gustó mucho conocerte San Lang.

Su sonrisa angelical, su personalidad tan pura y transparente en definitiva movieron su corazón, reunió su atrevimiento y dijo.

— Entonces si a Gege no le molesta ¿quisiera cenar conmigo? En unos días será mi cumpleaños, me encantaría festejar con un amigo.

Xie Lian parecía sorprendido por su oferta que casi la retira, pero al ver su expresión iluminada no lo hizo.

En cambio le ofreció que la cena sea en su casa y fue su turno de sorprenderse, hace mucho no tenía un día con tantas emociones juntas e incluso dudaba que en su vida tuviera algún momento así.

De regreso a su apartamento por primera vez sentía expectativa y ansiedad de un nuevo amanecer, organizó sus compras en su lugar y puso los bocetos mal hechos en una caja destinada a estar en una habitación oscura, mientras la única “obra de arte” llamado así por Xie Lian era usado para ser plasmado en un lienzo.

La noche iluminada por las estrellas y la fría luna pasó siendo testigo de la ferviente inspiración de un pintor iluminado por la belleza de una persona que le hizo ver el mundo con luz una vez más.

No terminó el cuadro cuando a quién sabe qué hora la cafeína no hizo efecto y cayó dormido en el suelo de su estudio, al despertar se quedó aturdido con el retrato medio pintado frente a él, casi creyendo que tenía al Xie Lian de carne y hueso ahí mismo.

Era consciente de su mal hábito y de su delicada salud, pero simplemente no podía dejar ir esa pasión en su pecho en cada pincelada destinada a su “musa”, aunque quizá era aún más que sólo eso, tenía miedo de esos extraños sentimientos pero quería arriesgarse a probarlos más cual adicto novato.

Mientras sentía la calidez del agua bajar por su cuerpo reflexionaba sobre su estilo de vida tan decadente, luego de que su carrera artística terminara en el suelo no le quedó nada a parte del departamento y su dinero acumulado, lo demás se le fue arrebatado sin piedad, pero ahora decidió hacer algo.
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— ¡San Lang! —exclamó alegre su ser celestial.

Pasaron exactamente tres días en los que mejoraba su estilo de vida paso a paso, el primero fue dejar de ir al restaurante y comprar para ser preparadas por él mismo.

— Gege lamento no haber venido en mucho tiempo, estuve un poco ocupado.

— San Lang no me debes explicaciones, pero me alegra que estés libre el día de hoy ya está por ser la hora del almuerzo ¿quieres venir a comer conmigo?

— Estaría encantado.

Xie Lian le dijo que sus amigos habían enfermado y estaba un poco solitario en la tienda, claro con Ruoye siendo su única compañía pero la serpiente también se veía decaída, entonces se ofreció a trabajar con él mientras tanto.

— San Lang no es necesario, no hay tanto trabajo después de todo y no podría tolerar que trabajes gratis tampoco.

— No me molestaría para nada Gege, además yo también estoy demasiado aburrido en casa, sería bueno si nos hiciéramos compañía para conocernos mejor ¿qué dice? —du tono de voz tenía un toque seductor y elocuente haciendo acalorar las mejillas de Xie Lian.

Hua Cheng soltó una risilla que sólo lo incrementó.

— Que… yo, bueno, me gustaría mucho eso —susurró desviando la mirada hacia el cielo y de repente sus mejillas recuperaron el color habitual y le dijo—. Sang Lang olvidé preguntar ¿qué día es tu cumpleaños?

— El décimo día de junio.

— ¡Pero es mañana! Rápido volvamos a la tienda y luego iré a preparar todo.

Quiso decir que no había necesidad de que se agobie preparando algo demasiado elaborado pero sabía que no sería capaz de persuadirlo y secretamente deseaba saborear la emoción de que alguien importante para sí hiciera un regalo de corazón sólo para él.

Sólo esta vez se permitiría ser egoísta.

Devuelta en la tienda Xie Lian le dio un uniforme y le dijo que se quedara en la caja mientras él iba a ver que todo estuviera en orden. Mientras estaba ahí Ruoye hizo acto de presencia y fue a enrollarse en su brazo.

Hua Cheng la acarició y la serpiente casi parecía sonriente, era extraño.
— Parece feliz de que estés aquí.

— ¿Eso cree Gege?

— ¡Claro! Antes sólo descansaba en un lugar al azar y no se movía de ahí en todo el día.

— Gege hay algo que quiero decirle —dijo nervioso, había decidido decirle quién era.

— Te escucho San Lang.

— Mi nombre de nacimiento es Hong-er, luego lo cambié a Hua Cheng y me convertí en un famoso pintor por un tiempo, pero en esa racha de fama tan abrumadora mi inspiración se fue y casi empecé a odiar el arte que hacía —se detuvo a mirar a Xie Lian que estaba serio oyéndolo en silencio—, entonces la gente también empezó a odiar lo que hacía y trataron mis obras como basura, mujeres aparecieron diciendo que las trataba mal aunque jamás las había visto.

Soltó un suspiro, era cansador el sólo recordar eso.

— Decidí renunciar a todo, me aísle y descuidé, hasta que conocí a alguien que me devolvió un hilo de esperanza, quiero enamorarme de esa persona y que esa persona sea capaz de aceptarme si así lo desea.

Xie Lian tenía el ceño fruncido, de repente dio un salto y cruzó la mesa que los separaba y abrazó el cuerpo de Hua Cheng como si quisiera nunca dejarlo ir. Creyó oír un leve sollozo, esperaba que sólo fuera su imaginación.

No deseaba alejarlo pero de todos modos lo hizo para verificar que estuviera bien, quizá fue un error contarle su vida a alguien que recién conocía.

— De hecho te conocía, tus pinturas eran deslumbrantes y quise probar seguir tu camino para tratar de verte en una exposición como un colega al menos una vez, pero no tenía el talento necesario. Ese día en que te vi en el restaurante me emocioné mucho ¿sabes? Sólo desapareciste pensé que no volvería a ver tu arte.

Esta vez fue el turno de Hua Cheng de no resistir el impulso de abrazar el pequeño cuerpo de Xie Lian.

Ambos rieron, las casualidades de la vida eran en extremo difíciles de comprender.

— Ahora que San Lang conoció a alguien que le gusta ¿por qué no pasar tu cumpleaños con ella? ¿vive lejos? 

Hua Cheng quedó momentáneamente sin palabras.

— Gege no me entendiste, la persona que me devolvió la vida está justo aquí —dijo poniendo atrevidamente un superficial beso en su cabeza.

Xie Lian se sonrojó y parecía querer alejarse por un momento pero al final se quedó en su lugar.

— Comprendo, entonces… espero ser suficiente para ti.

´´ Eres más de lo que podía esperar en esta vida´´ dijo en su corazón.

Las mejillas de Xie Lian mantuvieron un rosa tierno durante el resto del día, rieron, hablaron de cosas triviales y jugaron con Ruoye hasta que la serpiente se quedó dormida en el cuello de Hua Cheng, el día pasó tranquilo sin tanta clientela. 

Al final tuvieron que despedirse, sin embargo la expectativa del día siguiente era alta, Xie Lian le dio su dirección y le dijo que lo esperaba a las seis. Así su corazón acelerado no pasó tanto tiempo terminando la pintura, sabía que si se presentaba ojeroso Xie Lian se preocuparía.

Los segundos parecían pasar más lento de lo normal por lo que pasó la mitad del día terminando el retrato de Xie Lian, pensaba en dárselo algún día pero por ahora no sería muy bueno que le presentara algo como esto, no quería ser malinterpretado de alguna forma.

Al terminar se quedó contemplando la imagen de Xie Lian, como poseído por un espíritu, sonrió con dulzura y algo de amargura por igual. Antes nunca había hecho una pintura tan hermosa, pero era debido a que no tenía una inspiración y aún si hacía un cuadro tan maravilloso sería puesto a la venta para ser contemplado por todos.

Sin embargo ahora; esa imagen celestial era sólo suya. 

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Comió un poco de fruta y fue a revisar su armario lleno de ropa roja, eligió las mejores con mucho esmero, al terminar vio su reflejo con ansiedad en su corazón aunque no era feo tenía un color particular de ojos, Xie Lian nunca mencionó nada al respecto por lo tanto su corazón se tranquilizó un poco.

Llamó un taxi ya con antelación y al bajar del edificio ya se encontraba ahí, el sol aún no se había ocultado del todo y teñía el cielo de un color rojizo oscuro.

´´ ¿Por qué nunca antes le presté atención a los atardeceres? Supongo que la fama hace olvidar las cosas sencillas de la vida´´ pensó observando a las estrellas aparecer lentamente.

Al llegar al edificio donde vivía Xie Lian notó que vivía cómodamente, la zona era muy limpia y tenía cámaras en cada esquina y las casas estaban muy bien cuidadas casi nuevas. Se anunció y subió hasta el tercer piso donde se llevó una gran sorpresa.

— ¿Usted es el señor guapo? —era la voz infantil de una niña.
Hua Cheng por un momento se quedó en blanco y luego preguntó.

— ¿Este es el 800- A? ¿aquí vive Xie Lian?

— ¡Sí! Jiujiu dijo que su amigo guapo vendría a festejar su cumpleaños, así que es usted ¡se ve más guapo en persona! Pase, Jiujiu está terminando el pastel con A-Zi.

Dejó salir el aire contenido tan rápido que se mareó, su mente había volado demasiado lejos; resultaba que la niña era su sobrina y al parecer había alguien más.

Iba a decir algo pero calló al ver salir a Xie Lian con un delantal lleno de harina y chocolate en la cara, demasiado divertido y tierno.

— Ban Yue ¿quién er- ¡San Lang! ¿qué hora es? No puedo creer que el tiempo pase tan rápido, lo siento mi hermana tuvo una emergencia y me dejó a Ban Yue y Gu Zi.

Hua Cheng soltó una risilla— No hay problema Gege, de hecho fui yo el que llegó muy temprano.

— El señor guapo es muy educado, ¡parece un príncipe! —canturreó Ban Yue, pero detrás de Xie Lian salió un niño que parecía menor.

— Creo que más bien parece un pirata.

Oyó las carcajadas de Xie Lian ondulando el aire y haciéndolo más alegre a su alrededor, al contemplarlo también sonrió por inercia.

— ¡Niños, sean más educados! Se llama Hua Cheng es un artista que me gusta mucho, démosle un feliz cumpleaños. 

Ban Yue y Gu Zi corrieron en su dirección con intención de abrazarlo y tumbarlo, pero sólo le llegaban a la cintura y no lograron nada, rieron de igual forma y luego corrieron a sus habitaciones con una advertencia de Xie Lian de “no pastel hasta que estén bañados y limpios”.

Luego Xie Lian también se fue, le dijo que estaba en su casa y era libre de hacer lo que quisiera mientras volvía. Se sentía extraño todo ese ambiente y era demasiado nuevo, pero podría acostumbrarse a esa calidez.

Pasaron unos minutos y los niños fueron los primeros en volver, con voces infantiles le decían.

— ¿Cuánto cumples?
— ¿Por qué vistes de rojo?
— ¿Qué opinas de Jiujiu?
— ¿Tienes novia?
— ¿Tienes gato? Mamá no me deja, pero A-Yue tiene una serpiente no sé por qué.
— Porque ya soy grande claramente.
Dijo eso pero ella parecía unos dos años mayor y siguieron uno a uno lo bombardearon con todo tipo de preguntas sin saber cómo responder sólo dijo.

— Vivo solo, y me gusta mucho su Jiujiu.

Los niños gritaron con alegría y dijeron.

— A Jiujiu le gustas, a nosotros también, desde ahora también te diremos Er-Jiujiu. 

Hua Cheng se quedó congelado, era muy difícil tratar con niños, pero estos parecían demasiado astutos. 

— Dejen en paz a San Lang, no empiecen a portarse mal ahora A-Yue, A-Zi vayan a traer la comida —sonó la voz de Xie Lian y al instante los infantes corrieron a la cocina—. A veces son muy impertinentes pero son buenos niños, espero que no te hayan molestado.

— No fue molestia Gege de hecho me caen bien.

Esa noche por primera vez en toda su vida el oyó el canto de cumpleaños con voces infantiles y otra más madura pero igual de dulce, tuvo un pastel preparado con amabilidad de las manos de la persona que le devolvió la luz a su vida.

Las velas del pastel al ser puestas por los niños estaban chuecas por lo que las palabras “Feliz cumpleaños San Lang” estaban deformes, pero no importaba nada más, ni el sabor algo raro del pastel o la comida, ni que los niños  tiraran papeles brillantes y se quedaran en su cabello o que Xie Lian pusiera crema en su cara.

Una solitaria lágrima paso inadvertida por su mejilla, sopló las velas deseando que el resto de sus cumpleaños lo pasara así.

Notes:

Este es un one-shot dedicado a mi querido Xue Yu Tan Hua, Lluvia carmesí que protege a una flor, Hua Cheng, Hong-er, San Lang.

¡Feliz cumpleaños HuaHua!

Espero que les haya gustado.