Chapter Text
— ¡Esto es un insulto! —Grito Jiang Cheng, su rostro inmediatamente se transformó en enfado, mientras miraba a su marido—, ¡Soy tu marido!... ¡¿Cómo mierdas puedes decir eso tan deliberadamente?! —Una vena comenzó a salir de su frente, estaba furioso.
El hombre de piel morena se levantó de su lugar volcando la mesa, regando las tazas de té y los platos de comida sin importarle que se manchara todo el suelo de comida y líquido, apretó sus puños e hizo brillar en chispas a Zidian. Había perdonado muchas cosas que Xichen había dicho antes, pero esto simplemente no lo perdonaría, era una total ofensa.
El hombre que aún permanecía sentado, en una posición correcta, miró la actitud de su marido con algo de desaprobación, a pesar de sus palabras él se sentía disconforme con la misma idea que él había propuesto. Aun así calmó su semblante, su rostro normalmente sonriente ahora se encontraba quieto, completamente serio, podría fácilmente confundirse con su hermano menor Lan Wangji.
— Entiéndelo, por favor —habló Xichen con tono calmado, sus ojos se mantenían cerrados con cada palabra que salía de sus labios—. Es la mejor solución.
Jiang Cheng mordió su labio, tan alterado estaba por aquella petición de su marido que no noto cuando volcó la mesa. Se sentó un poco más calmado, tratando de contener su ira, fallando pues sus ojos miraban a Xichen con rabia y Zidian se encontraba aún echando chispas moradas.
— ¿Por qué Xichen, por qué?
— Te amo A-Cheng —Xichen cerró los ojos—, pero no pienso acostarme contigo. Ni ningún otro hombre o mujer que exista —sentenció.
— Tsk, ¿Por esa mierda del celibato? no digas más excusas idiotas —suspiro con gran enfado, mientras con sus dedos apretaba su sien, se estaba resistiendo mucho a no golpearlo—, eso ya no sirve... ya estás casado conmigo. ¡Deja de poner excusas!
— Mi ideal era mantenerme en celibato… con todo lo que aconteció tengo que tomar mis responsabilidades —Miro esta vez fijamente a Jiang Cheng—. Motivo por el cual también yo comencé a sentir algo por ti... —Xichen respiro hondamente, pues el loto morado sabía perfectamente sus motivos— La única persona con la que yo haría tal cosa... ya no está aquí. Por favor, no seas más insistente con ese tema, no cederé a esa petición, no esta vez.
Tras una pausa Jiang Cheng volvió a hablar, con un murmullo lleno de enojo, ronco y saliendo escupido de la boca— ¡Realmente eres un imbécil!
El líder Jiang sabía a la perfección eso, sabía que Xichen era fiel a sus palabras, y nadie lo cambiara de ideas, respetar su ideal era mucho más importante que engendrar un heredero pero por circunstancias ahora ambos se aclamaban como esposos.
Lo entendía y aceptaba esa decisión pero no aceptaba su propuesta. Aun así los viejos de las dos sectas eran unos fastidiosos a vista de Jiang Cheng, que incluso harían lo imposible para que tener un heredero fuera posible, con eso Jiang Cheng se refería a que podrían hacerlos tomar sustancias que harían que acostarse por el calor fuera irremediable... En el tiempo que llevaba siendo esposo de Lan Xichen supo su motivo principal para no ceder a acostarse con él, ese motivo el lo odio y el rencor lo conmovió en sus brazos, ese motivo no tenía nada más ni nada menos que el nombre de Jin GuangYao.
Sin estar totalmente de acuerdo, pregunto nuevamente.
— ¿Qué piensa tu hermano de esto?
Sabía que su esposo lo quería aunque no tanto como a él, así que decidió no poner en duda nada; así callaba a los viejos de la secta, concebía un heredero de sangre Lan y Jiang y podría continuar con su matrimonio sin ningún problema ya.
Xichen antes de contestar acomodar la mesa, sacó de su túnica blanca de Gusu un papel, que estampo en la mesa y lo arrastró hasta que se quedó frente a Jiang Cheng.
El loto morado no tardó en tomar el papel, lo desdobló en lo que Xichen comenzó a hablar.
— Acepto, pero solo con una condición.
— ¿Qué maldita condición?
— Se reunirán, en una cabaña para no ser descubiertos. No quiere que su esposo se sienta traicionado por lo que va a hacer, siendo descendiente directo de los Lan no sería ningún problema, es mi hermano y no había nadie más perfecto a quien pedírselo —Xichen cerró los ojos y continuó—. Al final comprendió mi petición.
Jiang Cheng simplemente apretó su puño — ... ¡Tsk!
