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Pocky

Summary:

Es una verdad universalmente reconocida que cuando un aspecto de tu vida empieza a ir bien hay otro que va desastrosamente mal, y eso Lumine lo sabía muy bien. Con un novio como Childe, cualquier cosa podía pasar, hasta convertir un estúpido juego en un campo de batalla.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

"En la vida serás tentada y puesta a prueba en numerables ocasiones", así era como comenzaba su hermano sus sermones y consejos. Y tenía mucha razón al decir aquello. Ella se imaginaba situaciones que la podía tentar o poner a prueba, tal como su hermano decía, para saber qué decir y/o qué hacer. Pero definitivamente esto escapaba totalmente de sus pensamientos.

Y no era para menos.

Nunca imagino que Ajax Tartaglia, alias Childe, le propondría hacer eso frente a todos sus amigos. «Maldito Childe, egocéntrico», pensaba ella entre molesta y avergonzada. Debió haber escuchado a Diluc, de no enredarse con Childe, pero prefirió ignorarlo. Ahora se estaba arrepintiendo de su decisión.

- ¿Entonces? – preguntó Childe con una media sonrisa

«¡Estúpido!», exclamo Lumine internamente molesta y cruzada de brazos.

Era tan vergonzoso. Y todo por culpa de los malditos celos y por el estúpido ego que Childe no se tomaba las molestias de controlar. Es cierto que su relación era secreta, pero solo el cortejo, a penas hoy era formal (después de tanta lucha para que su hermano terminara de aceptar la relación), y les daría la noticia a sus amigos ese día. Pero no de esta manera.

- ¡Oye! ¿Por qué quieres jugar ese tonto juego con Lumine? – pregunta Thoma – Puedes jugarlo con cualquiera de las chicas que de seguro estarían encantadas de jugar contigo.

Childe le dedico una mirada fría y una sonrisa de desprecio, pero Thoma lo ignora por completo. De ahí erradicaba su problema. Childe y Thoma se detestaban, a lo que se le sumaba a que Thoma trato de cortejar a Lumine de una manera nada disimulada y se le multiplicaba a que Childe no se quedaría de brazos cruzados a tales insinuaciones.

- No es asunto tuyo – responde Childe.

- ¿Cómo te atreves? – Thoma se cruza de brazos con molestia.

Childe sonríe con burla y arrogancia, sabía que Thoma no era una persona impulsiva, por lo que esté llegando a los límites de su paciencia le resultaba de lo más divertido. Vuelve su vista y atención a la chica que estaba sentado a su frente. ¿Qué tanto le costaba decir "sí"? Era desesperante el orgullo, o tal vez la indecisión, de ella en estos momentos. ¿O es qué le pensaba decir sí cuando el idiota de Thoma se lo pregunto? ¡Eso jamás! Lumine es su chica, y no iba a permitir que un perro sarnoso o cualquier otro hombre se le acercaran a ella con segundas intenciones.

- ¿Entonces, Ojou-chan? - la pregunta de Childe saco de sobresalto a Lumine de su ensoñación, él aún esperaba la respuesta que ella se negaba a dar. - ¿Juegas o no?

Solo en algo tenía razón Thoma, era un juego tonto, pero no iba a dejar que jugara si no era sólo con él, todo en la vida se hace sacrificios. Juguetea con el asqueroso palito de pan cubierto de chocolate mientras pensaba otro modo de convencerla, podría ser que…

Rompió el palito de pan y se puso de pie tomando la caja de las golosinas entre sus manos.

- Si no quieres jugar, le diré a Ekaterina que juegue conmigo.

- ¿Qué? – dijo Lumine confundida ante las palabras de él, pero Childe fingió no escucharla cuando se encaminaba a la mesa donde Ekaterina estaba sentada, ajena a toda la situación que se desarrollaba a sus espaldas.

Él no puede estar hablando enserio, ¿verdad?

Pero todo apunta a que estaba hablando enserio al verlo sentarse junto a ella y la observaba de reojo. «¡Hijo de puta!», piensa Lumine soltando un bufido.

¡Ay, no! Childe y Ekaterina van… ¿Cómo puede hacerle eso? Podía recordar las palabras de Thoma al explicarle el juego antes de que Childe lo interrumpiera:

 

- ¿El juego…de los palitos? - Pregunto ella confundida al no saber de qué se trataba ese dichoso juego.

- Como esperaba de la inocente Lumine – respondió Thoma con una sonrisa cálida – Es muy sencillo. Cada uno comienza comiendo uno de los extremos del palito de pan, - explicaba él señalando ambos extremos de la golosina – las personas siguen comiendo. El lado que no deja de comer gana…

 

Fue lo único que le pudo decir Thoma antes de que Childe le arrebatara la caja de dulces y le proponía jugarlo con él. Ahora que lo pensaba, si ninguno se detiene eso quiere decir que…

Se levanta de golpe de su asiento llamando la atención de los chicos que estaban a su lado. Ella no podía permitir que su novio jugara a eso con Ekaterina.

- ¡Quiero jugar! – exclamo decidida y dejándose llevar por una oleada de celos que no la dejo pensar más que solo en eso.

Childe sonríe con autosuficiencia, había logrado su objetivo. Se acerca nuevamente a su asiento dejando a Ekaterina confundida.

- Bien, juguemos – sentenció Childe colocándose el palito de pan entre los dientes e inclinándose para facilitarle a ella que pudiera morder el otro extremo.

Pero ella sólo se encogió de hombros y se sonrojo ligeramente. Childe solo pudo más que sonreír abiertamente ante aquella reacción de ella. ¡Cómo le encantaba hacerla sonrojar!, la hacía ver más tierna.

- ¿Te arrepentiste? – pregunto el Childe con sorna - ¿O es que prefieres verme jugar con Ekaterina?

«¡Jamás!», se dijo a la vez que mordía el otro extremo.

 

…Pokkin…Pokkin…

 

«Maldito sea el que invento este estúpido juego», pensaba Lumine molesta ante cada mordida.

 

…Pokkin…Pokkin…

 

«Estúpido Childe… Idiota sin remedio».

 

…Pokkin…Pokkin…

 

«No hace más que pensar en sí mismo y en su maldito ego».

 

…Pokkin…Pokkin…

 

«¿Qué se cree el muy idiota?».

 

…Pokkin…Pokkin…

 

«Ya verá cuando me lleve a la casa, le diré a Thoma que me…».

 

…Pokkin…

 

Su pensamiento fue cortado cuando sintió los labios manchados de chocolate de Childe, haciéndola olvidar lo que le tenía que decirle a Thoma. Él comenzó a besarla lentamente y de manera tierna, saborearla y disfrutar de los besos que sólo ella podía darle. Con su lengua lamió una pequeña parte de su labio manchada de chocolate, a la vez que pedía permiso para adentrarse en ella. El beso se hizo más profundo que le robo el aliento a Lumine, obligando a ambos a separarse.

Todos los observaban en shock, nadie podía creer lo que acababa de suceder. ¿Childe besando a Lumine? Si alguien viniera y les contará que los había visto jamás le creerían, incluso se reirían en su propia cara. Pero lo habían visto con sus propios ojos y aún no lo podían creer.

Lumine, al notar todas esas miradas sobre ellos, no logra impedir sonrojarse hasta la punta de sus cabellos. «Todo por culpa de Childe y de las tontas ganas de alimentar su ego. Hijo de perra», se dijo Lumine sonrojada. Childe estaba más que complacido. De esta manera le quedaría más que claro que Lumine es suya y de nadie más.

- ¿Por qué te pones roja, Ojou-chan? – preguntó Childe con una sonrisa maliciosa – Es solo un juego.

«Un juego estúpido, cabe agregar», se dijo Lumine molesta al ver que Childe no parecía inmutarse ante las miradas que le dedicaban sus amigos. Parecía que ella sola era la que sufría la pena mientras que él permanecía sentado frente a ella con una sonrisa en los labios.

- ¿Cómo te atreves de besar a Lumine de esa manera? - pregunto Thoma exaltado dispuesto a darle una buena paliza a ese pervertido.

- ¿Es qué ahora se me tiene prohibido besar a mi novia? – dijo Childe con una tranquilidad e indiferencia que paralizo a Lumine. «¿Es que lo decía así sin más?».

- ¿Qué? – exclamaron todos ante esas palabras provocando que el Childe hiciera una mueca.

Todas las miradas fueron dirigidas a una Lumine que estaba a punto de asesinar a Childe con un cuchillo de plástico. «¿Por qué a mí?», se preguntaba ella. Tal parecía que era verdad, pero, ¿desde cuándo? Pregunta que no dudo en realizar Thoma, completamente confundido. Todos esperaban la respuesta a la vez que Lumine tartamudeaba completamente nerviosa la respuesta

Sí, que linda forma de dar una noticia a tus amigos. No quería imaginarse qué haría Childe cuando anuncie su boda o que va a ser papá. No quería ni siquiera imaginárselo.

Notes:

"Dime cómo te diviertes y te diré quién eres".~ José Ortega y Gasset.
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