Chapter Text
Louis no sabía qué era ser una persona paranoica, medicamente hablando, Louis no tenía problemas mentales, no tenía idea qué era experimentar un episodio psicótico, pero tenía la sospecha de que quizá era parecido a lo que estaba experimentando en su propio departamento sentado contra la puerta, mirando todas sus cosas en la oscuridad.
Había tenido la peor semana de su vida.
Marine había fallecido el treinta de Diciembre alrededor de las 9am en sus sabanas, en su cama, en su departamento.
La única persona que lo había visto quebrarse propiamente había sido Jake. Había llorado un poco en los chicos también cuando los vio al día siguiente, más que nada porque ninguno le estaba devolviendo las llamadas en el momento que más los había necesitado y porque genuinamente, en su estado irracional, había creído que tendría que lidiar con todo eso él solo hasta el final.
Los Deleeuw habían sido agradables con él. El Sr. Deleeuw no le había molido el rostro a golpes y su esposa no lo había abofeteado. En cambio, ambos lo habían envuelto en un abrazo y le habían repetido una y otra vez que no era su culpa, que no era culpa de nadie en realidad, que Marine había estado enferma desde antes de conocerlo y que nadie podía controlar el destino.
Louis no les creyó ni una sola palabra.
Los chicos regresaron a Londres lo más rápido que pudieron, lo cual sólo hizo que Louis se sintiera aún más culpable y terrible. Niall había tenido que regresar desde Irlanda.
El último día de Diciembre por la noche estuvieron todos reunidos en casa de los Deleeuw. Sasha había contado historias sobre su amistad con Marine desde el primer año hasta que se había unido a su grupo exclusivo de amigas y Mandy se había unido para contar sus propias historias con Marine, las que eran apropiadas para contar. Louis había contado historias también, pero luego de sentir que se asfixiaba al tener que recordar había decidido quedarse en silencio.
Louis había llamado a su mamá para darle la noticia y se mantuvo en la línea durante casi dos horas, llorando e intentando no confesarle que se sentía genuinamente culpable por todo.
Perrie, Gemma y Danielle le ayudaron a la Sra. Deleeuw a organizar la comida que otras personas habían llevado y a limpiar para que la casa estuviera presentable para los invitados. Había comida de a montones, pero Louis no probó nada además de té.
Los chicos habían cooperado para comprar una corona bastante cool para rendirle sus respetos a Marine. Jake aparentemente había puesto una buena parte, lo cual tomó por sorpresa a la mayoría considerando que técnicamente no la conocía fuera de breves y obligados saludos cuando Louis y Marine se lo encontraban en el pasillo o las escaleras del departamento.
El primero de Enero cremaron a Marine y la sola imagen mental hizo que Louis se alejara y no quisiera hablar con nadie.
Niall no lo había dejado respirar a pesar de que probablemente se veía imprudente ante los ojos de los demás; a donde sea que Louis se fuera para huir, Niall lo seguía. Le llevaba té y comida, y a pesar de que Louis lo ignoró cada vez, Niall no dejó de hablar y no se fue a ningún lado.
Zayn, Liam, Harry y Jake regresaron al departamento de Louis para limpiarlo por él.
El segundo día de Enero Louis fue presentado ante toda la familia de Marine como su novio. Louis hizo más visitas al baño que nunca, para respirar, para relajarse, para vomitar, para llorar. Había personas que lo habían mirado con desagrado, como si ellos pudieran ver lo que los Deleeuw se negaban a ver.
Harry había intentado hablar con él en una de sus visitas al baño, pero Louis había sido un imbécil, propiamente terrible, ignorándolo y pidiéndole que se detuviera cada vez que Harry trataba de interceptarlo para hablar.
No había nada por hablar.
El tres de Enero habían enterrado una porción de las cenizas de Marine. Todos los chicos habían estado ahí. Zayn lo había sostenido.
Louis se despidió de los Deleeuw prometiendo no perder contacto aunque los tres sabían que sólo eran formalidades y no volverían a hablarse nunca más. Además, Liam hizo cosas estúpidas como tratar de pensar por Louis al decir que estaba demasiado “desolado” y “triste” como para que regresara solo a su departamento.
En resumen, eso era lo que había ocurrido en su terrible semana. Ahora eran las 2am del cuatro de Enero, y Zayn acababa de retirarse.
No lo habían dejado volver solo. Niall, Zayn y Liam habían seguido el auto de Jake hasta el departamento y habían tratado de asfixiarlo aún más, pero Louis se había dado el lujo de ser un imbécil y les había cerrado la puerta en sus caras.
Lo primero que hizo al entrar había sido recargarse contra la puerta, dejarse caer hasta quedar sentado, cubrirse el rostro con sus manos y concentrarse en respirar.
Se mantuvo así durante una hora hasta que Liam y el resto empezaron a captar el mensaje. Niall y Liam fueron los primeros en marcharse. Se disculparon en caso de que hubieran dicho o hecho algo que lo hubiera molestado pero Louis les dijo que no era nada en contra de ellos, que sólo quería estar solo, aunque en realidad sí estaba molesto con Liam. Estaba molesto con todos, si era honesto, pero estaba más molesto consigo mismo.
Estaba molesto por haber sido como fue, por haber sido lo que había sido con Marine, por haberse follado a Harry estando aún en una relación con Marine, por haber besado a Sasha, por ser fácil, por ser tan jodidamente egoísta los pasados tres meses.
Louis estaba triste y desolado también, pero esas emociones no eran absolutamente nada en comparación a la molestia que sentía hacia sí mismo. No podía dejar de desear regresar el tiempo y simplemente desprenderse de la vida de Harry por siempre desde el comienzo, así al menos Marine no tendría ninguna razón para decepcionarse tanto de Louis y de la vida que había decidido quitarse la suya, en su cama de todos los lugares.
Y si eso no gritaba que había sido una extraña forma de venganza entonces Louis no entendía qué demonios había sido.
En su carta, Marine había dicho que había elegido su departamento porque era eso o la casa de sus padres, y en parte Louis entendía que su departamento hubiera sido el sitio obvio para hacerlo, pero continuaba sin ser justo para nadie involucrado.
Louis aún no tenía idea cómo lucía el resto de su departamento. Desde su lugar en el suelo no podía ver más que el perfil de uno de sus sofás, pero de repente ya no le parecía una muy buena idea que los chicos hubieran limpiado su departamento.
De repente quería golpear a quien sea que hubiera limpiado los platos de comida que habían estado en el piso de la sala donde discutieron él y Marine por última vez.
Tenía miedo ponerse de pie y averiguar qué tantas cosas habían removido de su habitación; o qué habían hecho con las pertenencias de Marine.
Los había escuchado decir que removerían las cosas de ella para que fuera más fácil para él cuando volviera, y en realidad, en el calor del momento a Louis no le había importado, incluso le había parecido una buena idea si sus amigos lo sugerían, pero ahora—Dios, ahora tenía tanto miedo ponerse de pie sólo para ver su habitación vacía, desnuda de las pertenencias de Marine. No quería hacerlo, no creía que pudiera tampoco.
Su cerebro estaba haciendo combustión.
Sentado contra la puerta pensó en las posibilidades de lo que podría encontrar en su habitación. Cuando se cansó repasó todo lo que hizo mal, todo lo que pudo haber cambiado para que nada saliera mal, para que Marine aún estuviera con él. Pensó en los Deleeuw, en lo amables que habían sido con él desde el comienzo. Pensó en lo raro que había sido incluso para él que la madre de Marine no lo hubiera abofeteado en la primera oportunidad que tuvo. Porque se lo merecía, lo sabía. Cualquiera con sentido común uniría los puntos y llegaría a la conclusión de que había sido su culpa.
Louis pensó en el Sr. Deleeuw. Se preguntó si estaba despierto también al igual que él a las 2am de ese día. Se preguntó si aún en la oscuridad y privacidad de sus pensamientos continuaba creyendo que Louis no era el culpable del suicidio de su hija.
Se preguntó si por la tarde lo encontraría fuera de su puerta demandando por respuestas y apuntando culpables.
Se preguntó si podría ir preso por provocar que una menor se quitara la vida.
Se preguntó si algún día podría volver a dormir en calma. Se preguntó si sería una mala persona si un día lograba hacerlo. Se preguntó si sus amigos dejarían de hablarle en el momento que el luto pasara, demasiado avergonzados de seguir una amistad con una persona que había arruinado tanto algo que había acabado con la vida de alguien.
Se preguntó si todo era tan transparente como él lo veía.
El nudo que había en su pecho y garganta sólo continuó ajustándose con el paso del tiempo. Louis genuinamente sentía que se estaba ahogando, y que ocupaba dormir, y que de paso necesitaba ponerse de pie y arrojarse a su cama y no pensar.
No podía hacer ninguna de esas cosas. Aún traía puesto el traje que Danielle había sacado de su closet para llevarlo con los Deleeuw. Era uno de los que Jackson le había comprado para visitar a sus amigos ricos; la camisa estaba abotonada hasta su cuello, y la corbata estaba demasiado apretada.
Y Louis probablemente estaba hiperventilando ahora.
Con mucho trabajo se puso de pie apoyando su peso contra la puerta y la pared. Cerró sus ojos y tomó respiros profundos, una y otra vez, una y otra vez.
Cada exhalación iba acompañada de un quejido involuntario; y fue así como en el silencio de su departamento se escuchó a sí mismo empezar a llorar hasta que quedó reducido a un lío de sollozos y quejidos porque dolía tratar de respirar.
Se pasó su mano por su boca y nariz para remover sus propios fluidos y se adhirió tanto a la pared como pudo.
Desde su lugar pudo ver que ya no estaban los platos que habían estado ahí días atrás; tampoco estaba la ropa que Marine siempre tenía regada por todos lados.
La confirmación de eso lo regresó de nuevo sentado contra la pared abrazándose a sí mismo, desamparado e irritado.
Intentó ser razonable y trató de no odiar demasiado a quien sea que hubiera limpiado esa área del departamento, pero parecía que todo su raciocinio lo había abandonado. Estaba enojado, y quería golpear cosas, así que golpeó cosas. Golpeó sus piernas con sus puños y apretó su mandíbula para evitar gritar y pateó uno de los sofás hasta moverlo de su sitio.
Louis se cubrió el rostro con sus manos e intentó respirar profundamente. Cada respiro se cortaba antes de que pudiera completarlo haciéndolo sentir ansioso y enfermo, como si estuviera a punto de sufrir un ataque de pánico. Lo intentó una y otra vez, concentrándose en no asustarse cada vez que no podía tragar, o cada vez que un respiro ni siquiera llegaba a la mitad.
No creía poder ponerse de pie y caminar más lejos que el lugar en donde estaba. Estaba totalmente jodido. No entendía cómo se suponía que debía seguir con su vida, si él había sido la razón por la que Marine era cenizas ahora.
Su teléfono vibró en su bolso. Era un mensaje de Harry que decía “puedo ir contigo, si quieres?”. Había otros que había mandado desde que habían abandonado la casa de los Deleeuw que decían “lo siento por lo que sucedió, quisiera poder abrazarte” y “sabes que cuentas conmigo aún para lo que sea, verdad?”. Louis lo sabía, pero estaba demasiado enojado y demasiado irracional como para hacer algo al respecto.
No fue hasta que dieron las 3am que Louis finalmente juntó fuerzas para caminar por su departamento. Se rehusó a encender la luz principalmente porque no creía que pudiera costearse otra crisis por un objeto perdido y porque era un jodido cobarde.
Después de casi una semana sin visitar su departamento sintió que estaba caminando por un hogar ajeno. No se sentía bienvenido ahí, no sentía que ese lugar fuera en donde solía dormir y sentirse seguro.
Tan pronto como llegó a su habitación quiso huir. Pero no lo hizo. Se mantuvo ahí, mirando hacia la cama donde menos de una semana atrás había sido una cama para dos. Pero ya no lo era. Honestamente dudaba que algún día lo fuera otra vez.
El resto de la habitación estaba en orden. No había nada ahí que perteneciera a Marine, y ni siquiera tuvo que prestar demasiada atención para saberlo. Louis tragó con fuerza, casi ahogándose en el proceso. Caminó lento hacia la cama y se sentó en la esquina, tocando las sábanas limpias.
Ahí había estado el cuerpo de Marine, hubieran lavado las sábanas o las hubieran cambiado o no, ahí había estado el cuerpo sin vida de Marine. Siempre estaría ahí, aunque cambiara de cama, aunque se mudara, Louis sabía que Marine siempre estaría ahí.
Un par de minutos después se quitó su traje, lo dobló con cuidado y lo guardó. Se dio una ducha mientras escuchaba la radio y trató de no sentirse culpable por al menos diez jodidos minutos, pero resultó que mantenerse cuerdo en la ducha era tan complicado como mantenerse cuerdo en la cama.
Louis lloró de nuevo bajo la regadera tan fuerte que lo dejó haciendo arcadas.
Quería que alguien estuviera con él para que le dijeran que todo se iba a poner mejor, o que no era tan culpable de la muerte de Marine como lo creía, pero no quería molestar a nadie. Temía que lo tomaran como un inestable después de haber sido tan hostil al pedir privacidad.
Cuando regresó a su habitación en su ropa de dormir caminó rápido y sin pensar. Se arrojó en la cama contra su estomago y no se movió.
Cerró sus ojos y esperó que el cansancio lo hiciera colapsar para poder alcanzar el sueño.
Louis logró dormir quince minutos antes de despertar sin razón alguna. Lo hizo jadeando y con su corazón amenazando con salir de su garganta, como si hubiera tenido una pesadilla, pero no había soñado nada.
Salió de la cama y caminó como un zombi hasta la puerta. La abrió, se recargó contra ella desde afuera y se sentó en el suelo, mirando con cansancio las escaleras y los pasillos vacíos del departamento.
Ahora, Louis sabía que si alguien salía de su departamento probablemente pensarían que estaba loco, pero en realidad no le importaba. No quería entrar de nuevo, no quería tener que entrar a su habitación y pensar y sentir culpabilidad por estar vivo y por haber provocado que su novia se quitara la vida en su propia cama.
Sólo—no le parecía justo que nadie lo señalara. Tampoco le parecía justo que lo único que tuviera como castigo fueran noches sin sueño.
Marine valía más que eso.
Louis pasó los siguientes dos días evitando a los chicos. Volvió a trabajar a pesar de que le habían dado un poco más de tiempo para que terminara su luto y trató de reírse con los pobres intentos del Dr. Maddox para subirle el ánimo. Cuando regresó a su departamento el primer día ni siquiera llegó a las escaleras; tomó un bus y durmió en un hotel. En el segundo día aceptó la invitación que el Dr. Maddox le había ofrecido para tomar alcohol juntos en un pub y Louis aprovechó para ponerse totalmente jodido porque los tragos habían ido a la cuenta de su jefe de todos modos.
Cuando regresó a su departamento se quedó horas charlando con Jake sobre Marine. Lloró como idiota en él y rechazó la oferta de dormir donde Jake porque sentía que Jake ya lo había visto vulnerable demasiadas veces.
El tercer día Niall y Liam lo visitaron en el consultorio del Dr. Maddox quince minutos antes de que se terminara su turno. Actuaron como si fuera una visita casual, aunque Louis y ellos incluidos sabían que no estaban engañando a nadie.
Afortunadamente no señalaron que Louis había estado evitándolos, simplemente lo esperaron hasta que terminara y lo acompañaron de regreso a su departamento.
Louis definitivamente no se disculpó por el desastre.
- ¿Qué te parece si organizamos algo hoy? – Preguntó Liam juntando sus palmas, creando un sonido sordo.
- ¿Algo cómo qué? – Preguntó Louis caminando hacia su nevera. Estaba vacío ahí dentro, pero había jugo. Louis mayormente había sobrevivido a base de jugo y pizza recalentada. En el momento había parecido una buena decisión de vida, pero ahora enfrente de sus amigos no estaba muy seguro de que lo fuera.
- No sé. Una reunión, o algo así.
Louis sacó el jugo y se sirvió en un vaso. Les ofreció para ser amable y un buen anfitrión, pero ninguno aceptó su oferta.
- ¿Están tratando de subirme el ánimo? – Preguntó con falso buen humor. Louis honestamente quería que se fueran al diablo. No era algo personal, sólo odiaba sentirse asfixiado y tener la certeza de que no confiaban en él.
¿Qué creían que iba a hacer? ¿Hacerse daño?
- Sí, en realidad. – Dijo Niall. – Si crees que es una terrible idea puedes patearnos el trasero.
- Nos sentimos inútiles. – Dijo Liam con genuina preocupación. – Eres nuestro amigo y no se siente correcto dejarte solo aquí lidiando con todo.
- ¿Así que pensaron que sería apropiado reunir a personas en un solo lugar para entretenerme? – Preguntó Louis dejándose caer en su sofá. Niall tomó eso como un incentivo para sentarse en el otro. Liam lo imitó.
- Sí. – Respondió Liam. – La oferta de Niall sigue en pie, por cierto. Puedes patear nuestros traseros si sientes que estamos sobrepasando algún límite.
- No. – Se apresuró a decir Louis. Estaba irritado, pero estaba tocado emocionalmente también por su preocupación. Nunca había tenido que lidiar con algo así y no sabía si debía ser egoísta y patearles el trasero o si debía pensar en ellos primero y aceptar que se llevara a cabo esa reunión porque eso los haría sentir mejor como amigos.
- ¿Qué dices entonces? – Preguntó Niall.
Louis no tuvo que pensarlo por demasiado tiempo. Después de todo nunca había sido muy bueno diciendo que no.
- Una reunión suena bien.
La reunión fue en el departamento de Niall, un día antes del cumpleaños de Zayn, así que había contado en parte como una fiesta de cumpleaños. Había un pastel y alcohol y comida y confeti en todas partes, incluso en su cabello. Había conocidos de Louis también, porque era su reunión después de todo.
Sasha estaba ahí. De hecho Louis no tenía idea por qué había sido invitada, pero tampoco entendía por qué habían organizado una jodida reunión para empezar, así que decidió no pensar demasiado en ello. Seguro Niall había cogido su número en uno de los cuatro días que se vieron en casa de los Deleeuw. No importaba realmente. Sasha estaba siendo decente.
Louis pasó las primeras dos horas entre Zayn y Perrie. Había empezado a beber cervezas aunque sabía que probablemente sería una mala idea que lo hiciera. Perrie le había prometido que le diría cuándo parar si se le salía de control todo el plan. Louis confiaba en ella.
A pesar de que técnicamente era más una fiesta que una reunión, no había música. No había querido opinar al respecto porque tenía la sospecha de que tenía que ver con su luto.
Sasha pasó bastante tiempo alrededor de Niall, no porque ella lo buscara sino porque Niall no la dejaba en paz. Sasha estaba tratando de ser amable y siempre se excusaba para ir al baño, probablemente con la esperanza de perder a Niall de vista, pero Niall siempre la encontraba.
Sasha había sufrido un cambio drástico con la muerte de Marine, así como Louis estaba bastante seguro que cualquiera que hubiera estado involucrado en el suicidio de alguien lo haría. Louis se sentía como una persona nueva, pero no había nada de positivo en ello. Ahora se sentía más mierda, y un poco más destructivo. Se sentía como un imbécil la mayoría del tiempo. Sasha estaba... entumecida.
Fuera lo que sea, no era un cambio bueno tampoco.
Louis la estaba evitando, de hecho estaba evitando a muchas personas. Estaba evitando a Jake porque él era la persona que había estado a su lado cuando había encontrado a Marine y odiaba recordar ese día. Estaba evitando a Harry porque no creía poder controlarse a golpearlo. Estaba evitando a Sasha porque no tenía idea qué demonios podían decirse el uno al otro que no fuera algo que involucrara lo culpables que eran ambos en el suicidio de Marine. Estaba evitando al resto de ellos porque simplemente aún no se sentía preparado para funcionar normalmente con nadie.
Quería estar en una cama y quería dormir hasta que todo se detuviera.
Si era honesto por un segundo, la reunión-fiesta no parecía estar logrando lo que sea que Niall y Liam hubieran tenido en mente. Todos estaban siendo raros y sombríos y no estaban siendo divertidos. La mitad de ellos estaban sentados mirando tv y la otra mitad estaba preguntándose si sería apropiado poner música.
- Pueden hacerlo, no es para tanto. – Dijo Louis luego de cansarse de verlos ir y venir hacia el equipo de música.
Aún así dudaron en hacerlo y Louis se preguntó desde cuándo diablos habían decidido ser seres humanos conscientes.
Aproximadamente quince minutos después empezaron con canciones lentas y relajantes, luego pusieron canciones de moda, pero luego de un rato de alguna manera terminaron con Uptown Girl de Westlife.
Perrie había traído brownies que lucían sospechosos. La nevera de Niall estaba llena de alcohol, Danielle estaba acariciando el cabello de Liam mientras Liam fingía mirar tv y mientras Danielle miraba hacia Louis como si quisiera tomar el papel de su madre para preguntarle qué necesitaba para dejar de estar tan triste.
Harry estaba apurando cervezas como si fueran agua y estaba devorando brownies como si fueran gloria. Mandy no estaba por ningún lado, y por eso Louis estaba realmente agradecido. Sentía que Mandy era la clase de persona que señalaría lo obvio, de decir “fue culpa de Louis” si alguien preguntaba qué había sucedido exactamente con Marine para llevarla al suicidio.
Uptown Girl le dio paso a What’s Up de 4 Non Blondes. Louis estaba recargado contra la pared tratando de verse ocupado en su teléfono con una cerveza intacta en su otra mano y con la última pieza de brownie en su boca.
No quería hacer contacto visual con nadie porque la última vez que había tratado de hacerlo Harry lo había alcanzado y había creído que aparecer en su campo visual significaba que quería hablar con él.
Lo cual, no.
Pero lo hizo de todos modos. Elevó su vista y la que se encontró con él fue Sasha. Louis no quería hablar con Sasha, pero tampoco quería ignorarla.
Tal vez Sasha quería hablar sobre Marine, sobre lo arrepentida que estaba de haber sido la clase de amiga que había sido con ella. Louis suponía que podía escucharla, si de algo servía, así que aceptó sus gestos como una invitación para salir afuera.
Ambos caminaron hacia el balcón y se inclinaron contra el concreto que dividía el departamento del vacío.
Louis tragó con fuerza queriendo deshacerse del nudo que había en su garganta. Sentía que se estaba ahogando otra vez.
- Bueno, esto no es incomodo y jodidamente deprimente en absoluto. – Dijo Sasha mirando hacia el ocaso, esquivando la mirada de Louis apropósito.
- No creo que se suponga que tengas que pasártela increíble en este día, sabes. – Dijo Louis con amargura. – Aunque haya música, aunque sea una fiesta de cumpleaños, o una reunión.
- No, lo sé, es decir... Louis. – Sasha hizo una pausa, como si estuviera indecisa de continuar. Louis asintió, por si de algo servía. - Nosotros provocamos esto.
Oh, no.
- Nosotros provocamos esto. – Repitió mirándolo a los ojos. Se veía asustada. – Con Marine, nosotros lo hicimos.
- No. – Dijo Louis. Los latidos de su corazón se habían acelerado. – No. – Repitió, preguntándose internamente si esa taquicardia se quedaría por siempre con él. No dejaba de sentirse como si lo hubieran descubierto haciendo algo terrible cada maldita vez que pensaba en lo que había sucedido, en el papel que había jugado él al lado de Sasha y Harry. – No es cierto.
- No puedo dormir. – Contó Sasha abrazándose a sí misma. Se veía indefensa y aterrada. Louis asintió, tratando de decirle sin usar palabras que la entendía. Dios. La entendía. – No he dormido bien desde que sucedió.
- Lo siento. – Dijo Louis buscando la mano de Sasha para sostenerla entre la suya.
Sasha era una terrible persona. Sasha había tratado como mierda a Marine, Louis sabía eso, y también sabía que eran culpables de lo que había sucedido, pero aún le quedaba en él una sensación de protección hacia ella. Era una niña, no podía lidiar con todo eso ella sola, Louis la entendía.
- No es tu culpa. – Susurró atrayéndola hacia él, soltando su mano para pasar su brazo por sobre sus hombros.
- Siento que sí lo fue. – Dijo Sasha con voz quebrada; estaba haciendo todo en su poder para no llorar. Louis respetaba eso. – Hace años me di cuenta que se hacía cortes en sus brazos y piernas y cuando le pregunté por qué lo hacía, me dijo que cuando se hacía daño a sí misma no pensaba. No le gustaba pensar; decía que siempre tenía malos pensamientos.
Ambos guardaron silencio por un rato cuando Louis no tuvo nada por agregar. Tenía en la punta de su lengua la charla que habían tenido él y Marine sobre la muerte, pero sentía que estaría dándole algo demasiado privado de Marine si se lo decía.
Danielle salió a buscarlo en un punto, pero cuando lo vio acompañado se retiró. Louis sólo quería que el día se terminara, y el que seguía, y el que seguía, hasta que dejara de sentirse como si se estuviera ahogando todo el maldito tiempo.
- Debí haberla convencido de no seguir haciéndose daño. Debí decirte sus secretos cuando tuve la oportunidad. Tal vez si hubieras sabido desde antes hubieras podido hacer algo para ayudarla a tiempo. No sé.
- Tal vez. – Dijo Louis. Dios. Estaba cansado.
- ¿Dónde dormirás hoy? – Preguntó entonces. Louis se apartó de ella y se estiró con dificultad.
- En mi departamento. – Respondió con voz pequeña. No le gustaba demasiado la idea de regresar al departamento, pero la idea de pedir un lugar en dónde dormir le gustaba aún menos. Le pediría un préstamo al Dr. Maddox y se conseguiría otro departamento pronto. También tenía que comprarse una nueva cama, aunque no quisiera; no era una buena idea dormir en la misma, estaba seguro también que no era sanitario, pero no podía evitarlo. Tampoco sabía qué haría mientras tanto. Sólo quería dormir, pero no tenía en dónde hacerlo.
- ¿Tal vez puedas quedarte con Harry? – Sugirió, inocente. Louis sonrió con tristeza.
Louis era totalmente consciente de que Marine le había pedido disculpas por haberle arruinado lo que sea que hubiera podido ser entre él y Harry, pero si Louis le explicaba a Harry y le rogaba que lo perdonara, la muerte de Marine entonces habría sido en vano. Todo habría sido por nada, y Louis no podía soportar la idea de ser tan jodidamente débil y necesitado como para traicionarla así.
- No. – Dijo Louis, sonriéndole forzadamente. – Estaré bien en mi departamento.
- Puedo quedarme contigo, si quieres. – Ofreció, y lo chocante había sido que no parecía haber malicia detrás de sus palabras. Parecía genuinamente preocupada de que Louis tuviera que pasar otra noche sólo con sus pensamientos.
- No creo que sea buena idea, Sasha.
Sasha soltó un bufido.
- Tal vez tengas razón. Sólo estaba tratando de ayudar.
- Lo sé, pero de verdad estaré bien. Antes de Marine tenía mi departamento todo para mí, sin nadie que me hiciera compañía. No es algo nuevo. Estaré bien. He estado bien, ¿no es cierto?
Sasha frunció sus cejas. Louis sabía que no era lo mismo, y que no había ofrecido quedarse con él simplemente porque la soledad pudiera ser un problema. Eso era algo que hacía bastante, tratar de convencer a las personas que algo que lo había golpeado no era tan grave, cuando sí lo era. Cada vez que decía que estaba o estaría bien probablemente no lo estaba ni lo estaría nunca; Louis esperaba que nadie nunca lograra resolverlo. Se sentiría demasiado expuesto si lo hicieran.
- No te creo. – Dijo Sasha sonriendo un poco. Louis sonrió también. – No estarás bien. No has estado bien.
Louis se llevó una mano a su boca y colocó uno de sus dedos en sus labios.
- Shh. No le cuentes a nadie.
- Oh. Es un secreto entonces. – Dijo Sasha riendo un poco.
- No. Esto es sólo, ya sabes, una verdad entre tú y yo.
- Por supuesto. – Dijo Sasha con cansancio. Después: - Me siento miserable todo el tiempo. No puedo imaginar cómo te sientes tú. - Sasha inclinó su mirada y luego la dirigió hacia el ocaso. - Sé que no quieres hablar de esto y es por eso que probablemente me dices que no es verdad, pero sé que provocamos esto. – Louis iba a interrumpirla para decirle que no era cierto, pero Sasha sacudió su mano en su rostro para que se detuviera. - Y sé que tal vez saberlo me joderá de por vida, pero a pesar de eso quiero que sepas que haría lo que sea por cambiar todo. Quisiera haber podido ser una amiga menos terrible y menos egoísta. Lamento haberle dicho la verdad sobre nosotros, y sobre Jackson. No pude controlarme. Soy horrible.
Louis tragó con fuerza.
- No. Detente. – Pidió retrocediendo un paso. – No es necesario decir nada de esto. No cambiará nada. Y no eres horrible, simplemente... cometimos errores, ¿de acuerdo? Todos lo hacen.
- Pero no todos terminan provocando la muerte de alguien, ¿no es cierto?
Louis se restregó el rostro con sus manos y retrocedió otro paso. No se sentía preparado para hablar sobre eso aún.
- Entraré de nuevo. – Le avisó sin saber qué más agregar. Sasha dio un paso hacia él. Había lágrimas en sus ojos.
- Sí, entra y pretende que no asesinaste a Marine. Que no asesinamos ambos a Marine. – Dijo en voz alta, enfadada y desesperada. - Está muerta y es culpa nuestra. ¿Por qué no puedes lidiar con ello en lugar de pretender que nunca sucedió en primer lugar? – Louis no supo qué contestar. - En serio, Louis. ¿Qué es esto? ¿Una reunión para qué? ¿Para que nos sintamos menos mierda por lo que hicimos?
Louis se cubrió la boca con su mano porque ocupaba mantenerla ocupada, y porque no sabía cómo demonios reaccionar. No quería decir algo equivocado, ni hacer algo que lo pudiera meter en problemas.
Se acercó a Sasha. Caminó hasta detenerse enfrente de ella, cerca.
- No vuelvas a hablarme otra vez. – Le pidió en un susurro.
Podía ver sus ojos azules en todo su esplendor. Podía ver las pequeñas venas rojas que cubrían el blanco de sus ojos. Podía ver las lágrimas que había ahí. Podía ver pánico también.
- Sólo quiero que aceptes que la asesinaste. – Susurró Sasha con voz inestable. – Porque yo siento que lo hice, y no es justo que sólo yo esté sintiéndome así. Tú tienes más culpa que yo. Tú fuiste el desleal, tú fuiste el que la hizo hacerse daño otra vez. Tú fuiste.
Louis honestamente sentía que golpearía algo. Probablemente la pared. Dios. Louis quería destruir algo.
Respiró profundamente y retrocedió un par de pasos hasta quedar casi en la puerta.
- No vuelvas a hablarme otra vez. – Repitió.
Luego entró al departamento.
No tenía idea cómo lucía, pero tal vez lucía peor de lo que había creído. Todos lo notaron entrar y encerrarse en el baño, pero sólo Harry fue el que lo siguió y lo forzó a dejarlo entrar.
Harry era la última persona con la que quería hablar, pero también era la única persona con la que quería hablar también. Sentía que él entendería si hacía algo ligeramente fuera de lugar. Además si terminaba haciendo algo terrible no se preocuparía por haberlo decepcionado ni ocuparía pedir perdón. Harry parecía la persona adecuada con la cual estar encerrado en un baño, otra vez.
- ¿Qué sucedió? – Preguntó arrinconándolo contra la pared como en Look Mum No Hands, sólo que no se sentía acorralado ahora. Se sentía extrañamente seguro.
Louis aún quería golpearlo.
- Nada. – Respondió inclinando su cabeza, mirando sus propias manos temblar. Harry sostuvo una de ellas entre las suyas con cuidado por un par de segundos, antes de acorralarlo de nuevo con sus manos puestas a cada lado de la cabeza de Louis contra la pared.
- ¿Fue Sasha? – Preguntó entonces. Louis asintió. - ¿Qué dijo?
Louis sonrió con trabajo.
- Oh, ya sabes. Que yo asesiné a Marine.
- ¿Qué? – Soltó Harry con confusión. Louis rodó sus ojos.
- No actúes como si no lo hubieras pensado ya. – Le pidió con molestia. – Tiene razón, ¿no lo entiendes? Era mi trabajo mantenerla aquí, y fallé.
- Louis, no, escucha. No era tu “trabajo” mantenerla aquí. Ni siquiera sabías que estaba enferma. – Dijo Harry.
Louis quizá no sabía que estaba enferma, pero había visto todo. La había visto aparecer con nuevos cortes y no había hecho absolutamente nada para detenerla.
- Como sea. – Dijo Louis tratando de restarle importancia. – Tú lo provocaste también. No sé por qué actúas como si fueras inocente aquí.
Louis era totalmente consciente de que probablemente estaba sonando como Sasha, pero no podía evitarlo. Quería golpear el rostro de Harry.
Harry no dijo nada. Lo que hizo fue hacer una mueca, como si ya lo hubiera pensado pero no estuviera del todo seguro que tuviera sentido.
- Ni siquiera se supone que debo estar hablando contigo. – Continuó Louis apartando con hostilidad los brazos de Harry.
- ¿Por qué no? – Preguntó.
Louis se preguntó si el mes pasado se había borrado de su cabeza.
- Porque me manipulaste todo el maldito tiempo. – Respondió evitando no gritar. – Porque me hiciste pensar que sería una maldita buena idea conquistar a una menor de edad. Porque usaste mi estúpido enamoramiento en ti y me usaste para experimentar. Porque me hiciste daño, porque fuiste egoísta, porque eres un imbécil. ¿Es eso suficiente?
Harry tragó con fuerza luciendo genuinamente dañado. Louis cerró sus ojos por un momento para no tener que mirarlo.
Quería llorar, y quería golpear algo, o alguien, pero no sentía que fuera apropiado hacer ninguna de esas cosas. Todos afuera sabían que Harry estaba en el baño con él y se sentía ansioso y avergonzado y como un jodido idiota.
Louis quería marcharse, pero no tenía idea a dónde ir o regresar. No quería ir a su departamento.
- Lo siento. – Se disculpó sosteniendo su frente.
- No. – Dijo Harry, solemne. – Tienes razón. Soy un idiota, me disculpo por eso.
- Como sea. – Dijo Louis. – Necesito irme de aquí.
Louis intentó abrirse camino, pero Harry lo detuvo desde el pecho. Louis tuvo flashbacks a cuando estaban en Look Mum No Hands una vez más. Todo había comenzado ahí. Tal vez en ese baño empezaba otra historia para ellos también.
Tal vez esa nueva historia involucraba a un nuevo chico o una nueva chica. Alguien que no fuera Harry. Y alguien que no estuviera deprimido y no fuera propenso a quitarse la vida en su cama. Eso sonaba agradable.
- Estás enojado conmigo. – Dijo Harry. No era una pregunta, pero Louis sintió que debía contestar de todos modos.
- Sí.
- Estás realmente enojado conmigo, ¿no es cierto? – Preguntó. Su voz se había atascado, como si quisiera llorar. Louis no creía poder lidiar con eso ahora.
- Harry...
- Dime qué puedo hacer para remediarlo. Te echo de menos.
- No puedo. – Dijo Louis. - No hay nada.
- ¿Por qué no? Dime qué puedo hacer, o qué quieres hacer. Dime cuál es el plan.
Louis quiso reírse por lo triste que era todo. Harry se oía desesperado, y Louis sólo quería hacerle daño.
- Golpearte. Eso es lo que quiero. – Respondió rápido. Era la verdad. – Luego me gustaría irme y no volverte a ver nunca más. Ese es el plan.
Harry asintió, serio. Louis había creído que pondría resistencia, que rogaría. Había olvidado cuán fácil Harry se daba por vencido cuando no estaba realmente interesado en algo.
Y eso había sido todo entonces, un acto. Harry había actuado como si le importara, y como si hubiera estado preocupado, cuando en realidad sólo estaba siendo su usual egoísta ser. Y Louis había caído otra vez en lo mismo.
Quiso abrirse paso una vez más, ignorando el nudo en su estomago y garganta.
Harry lo empujó contra la pared en el momento que dio un paso en dirección a la puerta.
- Harry, no. – Soltó Louis, ofendido. Quiso alejarse otra vez, pero Harry repitió su acción. – Detente. – Le pidió con molestia. Harry no se detuvo. - ¿Qué diablos estás haciendo? – Trató de sostener las manos de Harry para que dejara de impactarlo contra la pared. Harry no se detuvo, y cuando finalmente agotó su paciencia, Louis lo empujó una última vez y lanzó su puño contra la mejilla izquierda de Harry. Fuerte.
Harry trastabilló hacia atrás derribando algunas cosas, alertando a los demás. Niall abrió la puerta de inmediato y Liam se escurrió entre todos para inspeccionar a Harry.
- Estoy bien. – Dijo Harry apartando a Liam. Tenía sus ojos puestos en Louis, pero no había traición o dolor por lo que Louis le había hecho; había esperanza, como si estuviera preguntándole si había hecho bien, si había ayudado en algo.
Dios. Louis sólo deseaba poder olvidarlo por siempre, no sentir que le apretaban el corazón cada maldita vez que Harry hacía algo así, porque no era real. Harry era un imbécil. Harry era un egoísta imbécil y junto con él y Sasha habían acabado con la vida de Marine.
Louis salió del baño esquivando a Niall y Liam. Había murmullos y todas las miradas estaban puestas en él. En el camino Zayn quiso detenerlo, pero Louis le suplicó que lo dejara en paz.
Jake lo siguió hasta que abandonó por completo el departamento.
- Hey. – Lo escuchó decir desde atrás, a través del tráfico. Louis se detuvo y a su derecha miró a Sasha. Estaba llorando y lucía desamparada pero Louis no podía tener otra conversación como la que habían tenido recién. No estaba enojado con ella por decir las cosas que dijo, simplemente no quería tenerla cerca en ese momento. - ¿Te llevo a casa? – Preguntó Jake.
Louis asintió.
En el camino recibió nuevos mensajes del número de Harry. El primero decía “espero haber ayudado en algo”, otro decía “fue verdad lo que dije, te echo de menos”, y el último decía “me dolió, espero que haya valido la pena”.
Cuando Louis entró a su departamento y su teléfono continuó vibrando con mensajes de Harry, Louis lo arrojó contra la pared y lo vio hacerse pedazos.
Esperó sentir satisfacción, pero sólo sintió tristeza.
Louis odiaba su empleo. Odiaba que el Dr. Maddox continuara tratando de ligar con él y odiaba no poder mandarlo al diablo sin temor a perder su empleo. Odiaba fingir que encontraba graciosas sus bromas o que no le importaba que lo tocara todo el tiempo.
Pero había algo que no odiaba: los tragos gratis.
Desde la primera vez que había aceptado su invitación habían hecho de algo usual visitar el pub y beber juntos, y un par de días habían hecho eso. El Dr. Maddox siempre pagaba sus bebidas, y también le pedía que lo llamara Bruce, lo cual era raro.
Bruce era un poco mayor que él, ni siquiera se notaba demasiado la diferencia de edad y Louis no solía llamarle “Mr” a chicos cercanos a su edad, pero por alguna razón prefería no tener que llamarlo por su nombre real. Quizá era que temía que su jefe creyera que ahora que Louis lo llamaba Bruce eran más que colegas. O quizá temía que sus visitas al pub se extendieran a otras cosas.
Fuera como sea, Louis le mencionó que estaba buscando mudarse y que necesitaría dinero para hacerlo con la esperanza de que él ayudara en algo.
Su jefe no ofreció nada, pero al menos Louis ya había plantado la semilla del préstamo.
Pasar las noches recargado contra la puerta fuera de su departamento no eran la clase de noches que Louis tenía planeadas como una fuente de relajación para poder estar en un mejor lugar emocional. Lo estaba estresando más, y lo estaba haciendo sentir aún más miserable.
Su rutina era triste. Despertaba, trabajaba, regresaba a su departamento, tomaba una ducha, rápido. Tal vez se masturbaba, tal vez escuchaba música, se preparaba para dormir pero nunca tocaba su cama o su habitación. Lo que hacía era fumar como una chimenea vieja en su cocina hasta que se cansaba o hasta que se hacía lo suficientemente noche que sabía que no habría nadie caminando por los pasillos del departamento. Entonces salía y se sentaba afuera y fumaba un poco más.
Louis no recordaba haber fumado tanto en su vida, pero suponía que siempre había una primera vez para todo.
Los Deleeuw llamaban, pero Louis no contestaba. Su mamá llamaba todos los días también para preguntar cómo estaba, a veces amenazaba con viajar a Londres sólo para asegurarse de que no estuviera mintiendo cuando decía que todo estaba bien. Y los chicos no se rendían con su idea de hacerlo salir. Harry siempre estaba agregado a la lista de invitados así que Louis siempre se negaba a hacerlo, inventando una excusa nueva cada vez.
Esa noche, sin embargo, su excusa había sido simplemente que le apetecía una noche de películas con Jake.
Jake ni siquiera sabía que las noches de películas eran una cosa que existía.
Liam, al comienzo, se había escandalizado porque cómo podía Louis relajarse y mirar una película en el lugar donde Marine había muerto, pero luego de pensarlo mejor había dicho que él lo acompañaría y que estaba seguro que el resto también lo haría, que The Dark Night sonaba como una opción fantástica para ver, luego, que Zayn estaba de acuerdo y que ellos traerían cosas para comer. Harry, por supuesto, estaba invitado, aunque Louis no hubiera mencionado que le apetecía su presencia en su departamento.
Aparentemente el golpe que le había dado no les había hecho entender que él y Harry ya no eran los mejores amigos que solían ser.
Louis suponía que ya ninguna decisión que involucrara a sus amigos y su tiempo libre dependía de él, y honestamente tenía tantas tonterías en su cabeza que ni siquiera le molestaba tanto.
Uno de sus vecinos tenía un gato que Louis había empezado a llamar Harry porque lo ignoraba cada vez que Louis quería jugar con él pero cuando estaba hambriento se paseaba por entre sus piernas y se escabullía de su casa por las noches porque sabía que Louis le daría comida.
A Louis el nombre le parecía perfecto.
Harry el gato era color amarillo y tenía un cascabel en su cuello. Escalaba por sus piernas, se instalaba en su pecho y ronroneaba toda la noche mientras Louis le dejaba su cena y ambos se quedaban en la oscuridad hasta que Louis entraba a su departamento para dejarse caer en el sofá y dormir el resto de la mañana.
Harry el gato era el único ser vivo que Louis podía soportar y que podía ver sin tener ganas de golpear su rostro.
Harry la persona era molesto y no dejaba de llamar a su teléfono de casa luego que Louis les informó a los chicos que su teléfono móvil había sufrido un accidente. Le dejaba mensajes de voz hablándole como si su encuentro en el baño del departamento de Niall jamás hubiera ocurrido, o como si el mes pasado no hubiera ocurrido en absoluto, como si fueran los mejores de los amigos en el mundo.
Los Deleeuw llamaban también. Los Deleeuw no llamaban demasiado a su número de teléfono móvil, así que probablemente nunca notaron que un cambio había ocurrido. Louis continuaba escuchando el teléfono timbrar y continuaba notando que eran ellos en el identificador de llamadas. Continuaba permitiendo que la llamara muriera, también.
- Hoy me encontré con el poema de Jim El Acosador otra vez. – Dijo Harry a través de la línea el día de la noche de películas con una voz demasiado casual y animada. – Trataré de recordar llevarlo contigo para reírnos un rato. ¿Crees que sea una noche de The Dark Night? Creo que se siente más como una noche de Clueless, si me preguntan.
Louis estaba haciendo tiempo en su mesa armando una torre jenga a base de vasos sucios hasta que terminó de escuchar el mensaje. Quedó irritado y ardido y de mal humor, eso era lo único que la voz de Harry le provocaba.
Lanzó uno de los vasos contra el teléfono y luego pasó los siguientes quince minutos limpiando su propio desastre.
Cuando finalmente salió de su departamento fue donde Jake y con toda la vergüenza del mundo trató de explicarle que había sido parte de una de sus mentiras.
-...Así que les dijiste que tenías una cita conmigo. – Dijo Jake, confundido, tratando de entender lo que Louis le había dicho.
- Algo parecido, sí.
- Wow.
- Lo sé. – Dijo Louis soltando una risa nerviosa. – Quería tener una noche tranquila, y quizá tú hayas planeado lo mismo pero ahora estás atrapado conmigo y no puedes escapar. – Agregó sonriéndole encantadoramente. Si Jake estaba con él como su cita o invitado entonces Harry encontraría razones para no acercarse.
Louis no quería encontrarse encerrado con Harry en un lugar privado nunca jamás. Terminaría golpeándolo de nuevo, o peor, besándolo.
- En realidad no tenía ningún plan para esta noche. – Dijo Jake claramente mintiendo. Louis ni siquiera se sintió culpable porque era un egoísta idiota certificado de todos modos.
- Genial. – Dijo Louis mostrándole sus pulgares. – ¿Conmigo a las 9pm entonces? Los chicos traerán algo para comer, así que no te preocupes por llevar algo.
- ¿Qué hay de marihuana? ¿Puedo llevar? – Preguntó.
- Um. Sí, mientras estés dispuesto a compartir, por supuesto.
- ¿Por qué mas crees que lo estoy sugiriendo? – Preguntó guiñando un ojo.
Louis estaba muy, muy feliz de tener a Jake en su vida.
El Dr. Maddox no hizo nada para arruinarle aún más el día, lo cual había sido algo nuevo pero agradable. No había coqueteado con él ni había dicho nada inapropiado, así que Louis regresó a su departamento sintiéndose bastante bien, en lo que cabía.
Seguro, pensó en Marine en el camino y en las razones por las que ya jamás estaría en su vida y sintió ganas de arrojarse al tráfico pero fuera de eso todo había salido jodidamente bien.
Louis organizó un poco su sala de estar, se hizo una taza de té y esperó a los chicos mirando tv.
Jake llegó primero y en el momento que pasó a través de la puerta empezó a hacerse un porro. Se lo ofreció a Louis y Louis se prendió a él como si su vida dependiera de ello.
- ¿Qué miraremos? – Preguntó Jake con genuino interés.
- Clueless, The Dark Night, no tengo idea.
- ¿Clueless es la peli de la chica de Aerosmith? – Louis asintió.
- Una de las favoritas de Harry. – Respondió con resentimiento. Jake lo miró raro. – Liam sugirió The Dark Night porque secretamente se quiere follar a Christian Bale. – Agregó.
Jake rompió en carcajadas.
- ¿Cuál quisieras ver tu? – Preguntó acercándose, encendiendo su porro y metiéndose al espacio personal de Louis.
- Ninguna.
- No, pero si tuvieras que elegir una, ¿cuál quisieras ver? – Insistió. Parecía interesado en saberlo, así que Louis lo complació.
- Big Fish.
- Oh. – Soltó Jake, pensativo. - ¿Por qué te quieres follar a Ewan McGregor?
Louis le dio una calada al porro, sonriendo.
- Steve Buscemi.
Jake volvió a carcajear. Lo hizo tan fuerte que tuvo que sostenerse el estomago.
- ¿Qué? – Preguntó Louis. – Me lo follaría, totalmente.
- Estás loco.
- Luce como un buen hombre. Luce como alguien que me podría follar bien, justo de la forma que quiero.
- Yo soy un buen hombre también. – Dijo Jake tocando su brazo. Louis apartó la mano de Jake de su cuerpo sin verse demasiado hostil. Luego caminó hacia la sala de estar.
- Bien por ti, colega.
Se sintió mal tan pronto como salió de su zona de confort. No sentía que fuera apropiado hablar sobre esas cosas cuando Marine tenía tan poco tiempo de haber fallecido.
- Si te follarías a Buscemi definitivamente me follarías a mí entonces. – Continuó Jake, siguiéndolo.
- Nah.
- Estás mintiendo. – Dijo Jake. Louis intentó no hacer una mueca.
Se sentó en el brazo del sofá en silencio. Jake se quedó de pie enfrente de él, mirándolo. Se veía intimidante.
Afortunadamente Harry y Niall llegaron poco después, antes de que Jake preguntara algo incomodo o que Louis se viera forzado a continuar hablando.
Niall y Harry traían consigo tres cajas de pizza.
- Liam está atrasado porque Zayn le pidió que lo pasara a recoger a un taller de arte en el que se apuntó recientemente. – Explicó Niall abriendo una caja antes de que tocara la mesa. - Dibujan desnudos y otras mierdas. Es increíble. Pero oh, no me refiero a que dibujan a modelos desnudos, ellos están desnudos mientras pintan.
Jake caminó hacia la mesa para coger un pedazo de pizza también, y fue así como Louis quedó a solas con Harry en un espacio abierto.
- Mira. – Dijo Harry, sonriendo. Metió la mano a su bolso y sacó un pedazo de papel que Louis pronto reconoció como el poema de Jim El Acosador. – “Querido Louis, tu voz es como caramelo derretido”. – Empezó a leer con voz soñadora. Louis se cubrió el rostro con una de sus manos. – “Tu voz me ilumina los días. Tu voz es alegría”.
- Oh, Dios.
- Es genial. Jodidamente romántico. – Observó Harry, risueño. – Y verdad.
- No.
- Lo es.
Louis frunció el ceño y negó con su cabeza. Harry lo confundía, realmente. No entendía por qué demonios estaba actuando como si fueran mejores amigos. Lo estaba incomodando.
- ¿Quieres quedártelo? – Preguntó. Louis se encogió de hombros. - ¿Es eso marihuana?
Louis asintió.
Harry extendió su brazo y quitó el porro de sus dedos.
- Coge esto. – Dijo doblando el poema mientras sostenía el porro entre sus labios. Louis definitivamente no pensó en lo sensual que lucía. Harry forzó el pedazo de papel contra las manos de Louis. – Guárdalo como un tesoro, porque lo es. – Louis soltó un bufido. - Creo que esa fue la primera evidencia del rompecorazones que serías años después. Tu ser de 18 años estaría orgulloso.
- Basta. – Pidió Louis rodando sus ojos.
- No, es gracioso.
No lo es, pensó Louis, pero no dijo nada. Lo que hizo en cambio fue meter el pedazo de papel en su bolso y caminar hacia la pizza. Harry lo siguió.
- ¿Escucharon cuando Niall dijo que los artistas dibujan desnudos en su taller de arte? – Preguntó Harry metiendo un enorme pedazo de pizza a su boca. Louis trató de no observarlo por demasiado tiempo.
Niall se rió al notar que Harry estaba atrayendo atención al tema.
- Liam me envió un mensaje de texto antes de que llegáramos, el tono del mensaje me sonó a shock total. – Contó Niall con entusiasmo. - Dijo que había un hombre artista de aproximadamente dos metros, 100kg, de color, y Zayn lucía más metido en el artista que en los modelos.
- Tal vez Zayn es uno de nosotros. – Agregó Harry fingiendo sorpresa, apuntando hacia Louis, Jake y a sí mismo. Louis frunció el ceño, mirando automáticamente a Jake.
Jake lucía tan confundido como él.
- ¿Cómo nosotros? – Preguntó Jake.
- Ya sabes. No-heterosexual.
Jake asintió, solemne.
- Así que no eres heterosexual. – Dijo Jake. Harry negó con su cabeza luciendo demasiado feliz, a Louis no le gustó eso.
- No.
- ¿Desde cuándo? – Preguntó Jake. Niall estaba callado al lado de ellos, metiendo pedazo tras pedazo de pizza en su boca. Lucía algo incomodo también. – La última vez que eché un vistazo estabas saliendo con una chica bastante atractiva.
- Es cierto. – Dijo Harry. – Pero ya no.
- Estás soltero. – Dijo Jake. No era una pregunta. Harry asintió.
- Espero que no por mucho tiempo. – Dijo Harry, sonriendo, quitando los champiñones de su pizza para comérselos por separado.
- Seguro que no. – Siguió Jake. – He escuchado que conoces tus maneras para ligar.
- Y has escuchado bien, Jake. – Dijo Harry mencionando su nombre con desagrado, aún. – Si tan sólo mis maneras pudieran funcionar con la persona que quiero.
Y entonces miró hacia Louis, intenso.
Niall empezó a toser al lado de ellos. Louis le dio pequeñas palmadas a su espalda y definitivamente no se preguntó cuán genuino había sido su breve ahogo.
Cuando Niall no dejó de toser a pesar de la ayuda de Louis, ambos se abrieron camino hacia la cocina. Louis le dio agua y Niall la tomó con rapidez.
- ¿Qué demonios fue eso? – Preguntó.
Louis se aclaró la garganta, nervioso.
- No sé de qué hablas.
- Oh, por favor. Ya sé todo. – Respondió con cansancio. – Harry me explicó todo en el auto.
- ¿En serio?
- No, es decir, no usó nombres, pero fue igual de obvio que con Jake. Por cierto, ¿por qué demonios estaba tratando de intimidar al pobre chico? ¿Se siente amenazado por él?
Louis se encogió de hombros.
- No sé. – Respondió evasivo. Luego, sólo porque tenía curiosidad: - ¿Qué fue exactamente lo que Harry te dijo en el auto?
Niall salió de la cocina y checó si Harry o Jake estaban cerca. Cuando estuvo seguro que no lo estaban, regresó a su lugar y colocó una mano en el hombro de Louis.
- Está enamorado. – Contó haciendo que Louis sintiera sus piernas inestables. – No es algo nuevo. Desde antes que terminara con Mandy nos confesó a mí y a Zayn que estaba enamorado de otra persona que no era ella, y que era un hombre.
Louis tragó con fuerza.
- Había estado algo feliz al respecto, ya sabes, tan feliz como un chico que había creído sus 21 años de vida que era totalmente heterosexual. Pero luego lo notamos decaído y dijo que estaba triste.
- Oh.
- No nos habló del misterioso hombre en detalle hasta hace días.
- Y en el auto... – Dijo Louis. - ¿Qué más te dijo hoy en el auto?
Niall hizo una mueca.
- Lo usual. Dijo que estaba enamorado, propiamente esta vez, lo cual apestaba porque la persona que quería no estaba interesado en él por unas cosas estúpidas que hizo.
- Mm. – Dijo Louis jugando con su labio inferior, distraído.
- Tu y Harry no están en los mejores términos, ¿cierto? Lo golpeaste recién.
- No, no lo estamos. Y sí, lo hice.
- Harry y su chico misterioso tampoco lo están.
Louis sonrió con tristeza pero no dijo nada. No importaba si lo estaban o no, no había manera alguna que las cosas entre ellos pudieran funcionar, primeramente porque Louis sentía genuino odio hacia él, y porque Harry era un imbécil. No importaba si estaba propiamente enamorado de él. Ambos habían dañado a Marine y la habían orillado al suicidio.
Harry honestamente podía irse al demonio, él y sus estúpidos sentimientos.
Caminó hacia la sala de estar y se sentó ahí a la espera de Liam y Zayn. SI Marine no hubiera muerto probablemente Marine estaría sentada a su lado, mirando una película en la tv con él sin planearlo, pateándose con diversión el uno al otro hasta que uno de ellos se enfadara de verdad y empezara a discutir. Había odiado entonces que su relación con Marine sólo fueran discusiones, pero ahora echaba de menos eso.
A pesar de todas las mentiras, y la manipulación y los engaños, se había sentido bien con ella, como si pudiera decirle todo, como si pudiera sentarse por horas para escucharla discutir sobre las cosas que no le gustaban de él. Y sabía que era algo jodido, que su relación con Marine había sido tóxica, lo sabía, pero todas las cosas que le importaban lo eran, empezando con su familia, pasando por Harry y terminando con Marine.
Lo que había tenido con Marine había sido especial para él, algo nuevo, no sólo porque había confianza para aniquilarse el uno al otro ya fuera con palabras o acciones, sino porque a pesar de todo habían estado dispuestos a arreglarlo, a quedar como amigos, a esperar si el tiempo y el destino les tenían deparado algo para ellos dos, juntos.
Louis inclinó su cuerpo hasta doblarse por la mitad sentado en el sofá, con su cabeza entre medio de sus rodillas.
No quería hiperventilar o tener un maldito ataque de pánico enfrente de los chicos.
Louis estaba jodido. Su pecho tenía peso propio y no lo dejaba respirar correctamente. Marine se había suicidado en su maldita cama y Louis había sido una de las principales razones por las que lo había hecho.
Louis la había ayudado. Marine le había dicho que la había ayudado a entender algunas cosas, y esas cosas habían sido que no había ningún tipo de esperanza para ella. Louis le había hecho darse cuenta que no podía encontrar felicidad en nada.
Louis había fallado en hacer feliz a una persona depresiva. La había hecho sentir tan jodidamente miserable que había tomado una gran cantidad de antidepresivos hasta quitarse la vida.
- Louis, ¿estás bien?
Oh, Dios.
- Estoy bien. – Respondió antes de que pudiera decir algo más. Era Harry, por supuesto que era Harry. Harry y su maldito afán por acosarlo y siempre tenerlo en la mira. – Estoy bien. – Repitió sentándose apropiadamente ahora, tomando un largo respiro.
- No te miras bien.
- Lo estoy. – Insistió poniéndose de pie. - ¿Qué miraremos entonces?
- Parece que The Dark Knight. – Respondió Harry con los ojos entrecerrados, inspeccionándolo con cuidado.
- Bueno, eso apesta. Tú querías ver Clueless.
- Sí, quería, pero el enamoramiento de Liam con Christian Bale es de importancia nacional, parece. Además Zayn también quiere verla.
- Liam secretamente quiere follarse a Batman. – Comentó Zayn apareciendo en la sala de estar. Ya traía un porro con él.
Jake al escucharlo hizo contacto visual con Louis e hizo un gesto de sorpresa, como si le quisiera informar que ahora entendía que era una broma entre ellos y no algo que Louis había improvisado.
Niall colocó las pizzas en la mesa de noche y latas de soda que definitivamente no habían estado en la nevera de Louis. Liam se encargó de poner la película mientras los demás se organizaban.
- Hey, ese lugar es mío. – Se apresuró a decir Jake cuando notó que Harry estaba a punto de tomar el asiento al lado de Louis.
Louis estaba sentado en el extremo derecho del sofá y había bastante espacio a la izquierda que Harry pudo haber tomado. Zayn estaba en el otro extremo. Niall había hecho otro viaje a la cocina así que no tenía un lugar todavía.
- Recórranse conmigo. – Dijo Zayn mirando a Louis con intensidad, como si quisiera enviarle un mensaje con eso. Louis no quiso pensar demasiado en ello, de todos modos Harry ya había recibido el mensaje de que no deseaba estar cerca de él y que Jake no lo quería cerca de él tampoco, así que se recorrió un asiento más, y dejó el espacio que tenía anteriormente libre para Niall. Jake se sentó a la izquierda de Louis.
- De acuerdo, entonces. – Dijo Harry en voz baja con algo de molestia, disfrazada en una sonrisa forzada. Luego se dejó caer en el lugar que Louis había apartado para Niall recibiendo miradas fastidiadas por parte de Jake.
Niall apareció con un vaso de jugo en sus manos, del mismo que había rechazado semanas atrás. Louis quería decirle que tuviera cuidado con eso, que probablemente ya había alcanzado su fecha de caducidad, pero no dijo nada.
- No puedo beber soda. Estoy teniendo gases. – Explicó sin vergüenza. Liam se rió y se dejó caer entre Jake y Zayn.
- Puedes sentarte en mis piernas. – Dijo Zayn palmeando sus muslos.
- Oh, Zayn. Te aplastaría, te rompería los huesos. – Respondió Liam con cariño en su voz. Zayn chasqueó su lengua para hacerle saber que no le importaba, pero Liam no se dejó convencer. Lo que hizo fue hacer que Zayn se pusiera de pie para él poder sentarse en su lugar y tener a Zayn sentado en sus piernas.
- Que lindos ustedes dos. – Dijo Harry desde el otro extremo del sofá. – Parecen novios. Liam y Zayn sentados en un árbol. – Empezó a cantar. – B-e-s-á-n-d-o-s-e.
- ¿Qué diría Danielle si de repente te gustaran los penes, Liam? – Preguntó Niall.
- Probablemente lo castraría y amenazaría con devolvérselo hasta que le gustaran los coños de nuevo. – Respondió Harry rompiendo en carcajadas. Liam se rió también, algo incomodo, desde luego, pero se rió de todos modos.
Jake estaba serio a su lado. Louis tenía un mal presentimiento con todo eso.
- ¿Eso fue lo que hizo tu novia, eh, Harry? – Preguntó Jake.
Liam y Harry dejaron de reírse abruptamente.
Había diferentes tipos de bromas pesadas. Estaba el tipo de broma pesada que la decías con la intención de hacer sentir mal a la persona, no porque la odiaras sino porque eras un imbécil y nada más, estaba el tipo de broma pesada que la decías porque ese era el tipo de humor entre ustedes, y estaba el tipo de broma pesada que decías porque odiabas a la persona y querías buscar una reacción en esa persona.
Jake claramente estaba buscando una reacción en Harry, y Louis estaba entre medio de ellos y no tenía salida.
- La película está empezando. – Dijo Liam con falso entusiasmo para quitar la tensión.
Harry se removió en su lugar. Se aclaró su garganta y estuvo inusualmente serio mirando hacia la pantalla. Jake en cambio estaba emanando victoria. Louis más que nada quería rodar sus ojos hasta poder ver el interior de su cerebro.
Eran tan estúpidos, los dos.
Si Louis fuera ingenuo probablemente creería que la razón por la que se llevaban mal era porque los dos estaban tratando de ligar con él, pero ni siquiera era eso, era sólo que ambos eran jodidamente competitivos y en la cabeza de ambos Louis era el trofeo que se llevaría el que supiera ligar mejor que el otro.
Fuera como sea, Louis se estaba cansando de ser visto como un pedazo de carne por Harry y Jake. Por su maldito jefe también, o por cualquiera en realidad.
Cuando el Joker estaba haciendo su truco de magia con el lápiz Harry se removió una vez más en su lugar con intención.
- ¿Qué te importa a ti mi ex novia de todos modos, Jake? – Preguntó Harry con molestia, acomodando su cuerpo hacia Jake y Louis. - ¿Qué harías si yo dijera algo privado de ti?
- No podrías. No sabes una mierda de mi vida privada. – Respondió Jake con burla.
- Sé algunas cosas. – Dijo Harry. Zayn pausó la película. Liam y Niall estaban mirando hacia ellos, expectantes.
Louis sólo deseaba no estar en el medio.
- ¿Qué cosas podrías saber? – Preguntó Jake soltando un bufido.
- Para empezar, sé que te quieres follar a Louis y no estás siendo muy sutil al respecto. – Respondió Harry haciendo que todos soltaran una exclamación de sorpresa e incomodidad.
Louis se cubrió el rostro con sus manos. Eran tan imbéciles, los dos. No lo podía creer.
- De acuerdo, creo que es apropiado ponerle un final a la noche. – Dijo Liam
Louis se puso de pie y salió del departamento. Encendió un cigarro y fumó afuera mientras escuchaba la discusión de adentro.
Jake le estaba diciendo a Harry que había ido demasiado lejos y que definitivamente había leído mal sus intenciones. Harry se estaba riendo con todas sus respuestas mientras le decía que no sucedería de todos modos. Liam les estaba diciendo que se tranquilizaran y que en lugar de discutir comieran algo de pizza. Niall y Zayn no decían nada. Tal vez ya no estaban ahí.
La localización de Niall y Zayn dejó de ser un misterio para él cuando ambos salieron del departamento. Zayn se recargó contra la pared y Niall se quedó de pie enfrente de Louis con una expresión llena de pena.
- Harry ha perdido la cabeza. – Dijo Niall. – Está diciéndole a Jake que no follarías con él. – Louis no dijo nada. Louis honestamente quería entrar y golpear a Harry otra vez.
- ¿Qué está pasando entre ustedes dos? – Preguntó Zayn. Su tono de voz no había salido acusador, pero probablemente sólo estaba siendo suave con él porque su novia se había suicidado en su cama.
- Nada. – Respondió evitando hacer contacto visual.
Harry el gato estaba sentado en sus patas traseras en el centro del pasillo. Estaba mirando hacia Niall y el pedazo de pizza que tenía en una de sus manos. Louis quería ir hacia él y acariciarlo; tal vez eso lo haría sentir mejor.
- ¿Estás seguro? – Insistió.
Louis había asesinado a Marine. Sasha, Harry y él habían asesinado a Marine.
Sus manos estaban temblando.
- Sí. – Asintió para agregar más énfasis. También apagó el cigarro con la suela de sus converse para que no notaran lo obviamente afectado que estaba por todo. Sus manos no estaban temblando por Harry de todos modos, ni por sus estúpidas palabras, o por Jake. Sus manos estaban temblando porque el cuerpo de Marine había sido quemado hasta ser cenizas y él era una de las principales causas.
- ¿Por qué Harry está discutiendo con Jake entonces? – Preguntó Zayn. No le creía, de acuerdo. Louis entendía, sabía que era raro que Harry estuviera adentro discutiendo con Jake en defensa de su honor, o el honor de su trasero, lo que sea, pero Louis no quería seguir hablando sobre eso. Quería que todos se fueran para poder pretender que lo que seguía en su día era dormir en su propia cama.
- Es un amigo protector. – Respondió Niall de repente, ganándose la atención de ambos. - ¿Cuándo no lo ha sido? Además no conocemos bien a Jake, ¿cierto? Probablemente sólo está poniéndolo a prueba.
Zayn no lucía convencido.
- ¿Estás saliendo con Jake? – Preguntó Zayn.
- Dios, no. – Respondió Louis metiendo sus manos a los bolsos de sus jeans. – No tengo en mente salir con nadie por el momento.
- Es un poco pronto, es cierto. – Dijo Niall. – Han pasado, ¿qué? ¿Dos semanas? – Louis asintió. – Harry sólo está poniendo a prueba a Jake para estar seguro, eso es todo.
Zayn continuó fumando y no dijo nada más. Le ofreció uno nuevo a Louis, pero lo negó. Niall sí aceptó uno.
- Miren a ese gato. – Dijo Niall apuntando hacia Harry el gato. - ¿De quién es?
- No tengo idea. A veces me hace compañía en las noches. – Respondió Louis colocándose en cuclillas, llamándolo. Harry el gato maulló y se acercó a ellos con rapidez. – Es bueno. – Dijo acariciando su pelaje. – Es un buen gato.
- Entonces, ¿te sientes solo en las noches? – Preguntó Zayn.
Louis tragó con fuerza y evitó rodar sus ojos. Zayn estaba haciendo demasiadas preguntas y lo estaba incomodando.
- No.
- Dijiste que es bueno que ese gato te hiciera compañía en las noches.
- Bueno, sí, lo es.
- Sabes que si te sientes solo puedes llamar a cualquiera de nosotros, ¿cierto? – Louis le dijo que sí. – No creas que nos estarás molestando, porque no es verdad. Puedes llamarme, si quieres, o a Niall. A cualquier hora de la noche.
- Dios. – Soltó Louis. Se puso de pie y caminó lejos de ellos para respirar. Harry el gato corrió lejos de ellos.
- ¿Qué? – Preguntó Zayn. Niall se estaba mordiendo las uñas. Ya no tenía ningún pedazo de pizza en sus manos.
- Sé que quieren ayudar, pero esta no es la manera de hacerlo. – Respondió riendo histéricamente. – Creen que me están ayudando reuniéndose en mi departamento para ver películas cuando en realidad ni siquiera quiero estar aquí. Creen que me están ayudando llamando todo el tiempo para preguntar cómo estoy. No estoy bien, pero me las arreglaré, no me sentiré mejor sabiendo que están pensando en lo miserable que estoy siendo todo el maldito tiempo.
- Te dije que era una mala idea. – Murmuró Niall sin dejar de morderse las uñas.
- No quieres estar aquí. – Dijo Zayn, pensativo. - ¿Quieres ir a algún lugar?
- No. Ahora mismo quiero estar solo.
- ¿Qué más quieres? – Insistió Zayn. Louis sentía el corazón en su estomago y garganta. Sentía que entraría en pánico otra vez.
Quería estar solo pero al mismo tiempo quería estar con alguien, pero no quería hablar, ni tampoco quería ver a nadie, simplemente quería saber que alguien estaba con él ahí. También quería golpear a Harry en su estúpido atractivo rostro y hacer lo que hizo Sasha con él en el departamento de Niall.
Quería compartir la responsabilidad, quería hacerlo sentir como mierda. Quería dañarlo. Quería hacerlo llorar.
- Nada más. – Respondió con un hilo de voz. No sentía que tuviera el suficiente aire en sus pulmones como para hablar con su voz normal.
A la distancia podían escuchar a Harry riendo y a Jake tratando de poner en claro que Harry estaba equivocado con sus suposiciones. Todo era tan ridículo.
Inclinó su cuerpo hacia adelante, dejando descansar en la nada su torso con sus brazos caídos. Sentía que empezaría a hiperventilar y eso siempre ayudaba.
- ¿Estás bien? – Preguntó Niall.
- Que si estoy bien. – Dijo Louis irguiéndose falto de aire. – Mi novia murió en mi cama. No estoy bien.
Entró al departamento seguido de los dos. Lo primero que vio fue a Jake y Harry en el espacio personal del otro discutiendo con intensidad, estaban tan cerca que parecía que estaban a punto de besarse.
- Deténganse los dos. Deténganse todos. – Pidió Louis en voz alta.
Harry y Jake dejaron de hablar, pero no se movieron de sus lugares. Louis tuvo que meterse entre medio de ellos para hacer que se apartaran. Se veían como unos idiotas cavernícolas amenazando con golpearse como una forma anticuada de reclamar algo que no era de ninguno de ellos para empezar. Louis estaba cansado.
- Tu. – Dijo apuntando hacia Jake. – ¿Qué demonios estás haciendo? – Luego apuntó hacia Harry. – Tú eres un imbécil.
- Oh. – Soltó Liam, de pie, derecho y obediente al lado de Louis. Niall y Zayn no lucían sorprendidos.
Harry tragó con fuerza, visiblemente incomodo y dañado por haber sido llamado así enfrente de los demás. Louis quería pedir disculpas, pero no creía que Harry se mereciera su perdón por algo que era prácticamente correcto.
- Sólo quiero estar solo. – Dijo hablándole a los cinco. – Aprecio lo que están haciendo pero sólo quiero estar solo.
- Nos iremos entonces. – Dijo Liam con seriedad. Louis se sentía terrible por echarlos, pero honestamente si estaba cerca de Harry por una hora más terminaría cometiendo una idiotez enfrente de los demás.
- ¿Estás seguro que eso es lo que quieres? – Preguntó Harry.
- Sí, Harry, eso es lo que quiero, gracias.
Harry retrocedió inconscientemente. La hostilidad en la voz de Louis hacia él había sido clara.
- ¿Tu plan es este entonces? – Preguntó Harry lanzando sus brazos con derrota. – ¿Alejarnos?
- No.
- Dime cuál es porque no entiendo qué demonios quieres.
¿Por qué Harry estaba hablando de planes todo el tiempo? ¿Qué le importaba cuál era su plan para empezar? No tenía ningún jodido plan.
- Harry, hey. – Dijo Niall. – No hay necesidad de maldecir aquí.
- No sé qué es lo que quiero, sólo sé que ahora mismo quiero estar solo. – Respondió Louis sintiéndose como un imbécil. Los cinco habían guardado un poco de su tiempo para estar con él y hacerlo sentir mejor, a su manera, y Louis no lo estaba apreciando, porque esa era la verdad, no lo estaba apreciando. No era eso lo que necesitaba y estaba harto de poner primero la comodidad de otras personas por sobre la suya.
- ¿Quieres que nos vayamos? – Preguntó Harry una vez más. Se veía arrepentido por explotar.
- Ahora mismo, sí. Lo siento.
- Eso haremos. – Dijo Liam fingiendo optimismo. – Si eso es lo que quieres, entonces lo haremos. No te preocupes.
- Gracias. No es que esté enojado con alguno de ustedes o algo. – Mintió. Dios. Estaba furioso con Harry y Jake. – Soy yo. No se me hace justo malgastar el tiempo de todos ustedes cuando ni siquiera estoy siendo entretenido.
- ¿Crees que vinimos aquí porque queremos entretenimiento? – Preguntó Zayn. Se oía dolido de que Louis siquiera lo hubiera considerado.
- No, es decir... no. – Dijo Louis. – Sólo quiero estar solo, por favor.
- ¿Podemos hacer algo mañana entonces? – Preguntó Liam. - ¿Otro día?
- Tal vez. Sí. Suena bien.
Liam sonrió y empezó a quitar la película. Louis se cubrió el rostro con sus manos y respiró con profundidad. No tenía idea qué demonios haría cuando se fueran.
Dormir estaba totalmente fuera de sus manos.
Los chicos se fueron luego de repetirle a Louis miles de veces que si cambiaba de opinión podía llamar a cualquiera de ellos para pasar el rato. Louis les dijo que sabía que contaba con ellos pero por el momento sólo quería estar solo. No entendía qué era tan complicado de entender, sólo quería estar solo, no había necesidad de que convirtieran el tema en algo que no era.
Louis no estaba deprimido o lo suficientemente triste como para recurrir a hacerse daño o hacer algo estúpido. Solamente quería estar solo.
Sólo eso.
Harry asintió en su dirección como su forma de despedida luego que Louis luciera a punto de correr cuando se acercó para abrazarlo. Le había dolido, y había visto tristeza en la expresión de Harry al rechazarlo así, pero honestamente no sabía cómo hacer para informarle que ya no quería ser su amigo. O que al menos le diera tiempo hasta que lo pensara mejor. No podía estar en su cara todo el tiempo sin darle un jodido respiro. Harry lo había manipulado y usado y herido a su antojo.
Eso había ocurrido menos de un mes atrás, no años. Era reciente. No podía olvidarlo simplemente porque ahora estaba siendo cuidadoso y gentil.
Lo último que dijo Zayn antes de que todos se marcharan fue ‘consigue otro teléfono móvil’, lo cual era cierto.
No tenía nada más que hacer. Estaba planeando en ir a comprar uno con los que sólo era posible hacer y recibir llamadas y mensajes de texto. Era lo más accesible y económico que tenía, sólo necesitaba salir y caminar un par de cuadras para obtenerlo en una tienda de autoservicio. Le serviría de distracción, también.
Jake todavía estaba ahí a pesar de que el resto de los chicos se habían marchado.
Louis iba a despedirse, pero Jake lo interrumpió.
- Sé qué es lo que necesitas. – Dijo con seriedad. Louis se aterró sólo por un segundo, creyendo que diría algo inapropiado. También necesitaba eso, si era honesto consigo mismo, pero sentía que era demasiado pronto como para tener sexo con alguien otra vez.
- ¿Sí?
Jake asintió. Extendió su mano pidiendo mudamente que Louis la tomara. Louis lo hizo, porque no perdería nada.
- No puedes dormir, ¿cierto? – Preguntó entrando a su departamento. Louis sentía que podía respirar un poco mejor al estar en otro lugar que no fuera el suyo.
- No. ¿Cómo sabes?
- Además de que es obvio por la situación y tus ojeras, Kat te miró sentado afuera a las 4am con su gato.
- Oh.
- Tengo algo que puede ayudarte. – Dijo Jake sacando una botella con líquido. Ya estaba usada, así que Louis asumió que Jake había tomado eso o lo continuaba haciendo. - Hidrato de cloral. – Presentó dándole la botella.
- ¿Un sedante? – Preguntó Louis leyendo las instrucciones.
- Sí. Puedes tomar eso, o si quieres quedarte con los supositorios, puedo darte. – Louis volteó a verlo, sólo un poco asqueado con la idea.
- ¿Cuánto me va a costar esto? – Preguntó con cuidado. Decía que tenía que agregarse a un vaso lleno de agua hasta la mitad, y eso era todo. Fácil. Práctico.
- Úsalo esta noche y si consigues buenos resultados puedo conseguirte una receta para que puedas comprarlo. Ese es mío.
- ¿Tienes problemas para dormir también? – Preguntó Louis, curioso. Jake se encogió de hombros.
- Es más una adicción ahora, pero ya no puedo dormir a menos que lo tome.
- Oh. De acuerdo. Gracias. ¿Cuánto me costará? – Insistió. Jake pensó por un rato mientras Louis rogaba internamente porque no pidiera algo inapropiado.
- Por 414mg me cuesta a £12.
- ¿Es como esta de grande? – Preguntó. Jake asintió. – Suena bien.
- Si te funciona sólo debes tener cuidado para que no termines como yo. - Louis sonrió. Jake no se veía tan mal, es decir, para un adicto, o ex adicto. - Oh, y debes tomarla con un alimento. Provoca dolores estomacales si no lo haces.
- De acuerdo. ¿Me lo puedo llevar entonces? ¿O vas a darme una dosis?
Jake lució agradecido cuando lo mencionó. Se acercó para quitarle el hidrato de cloral y cuando regresó con él traía una dosis en una taza.
- Gracias. – Repitió Louis.
- No es nada. – Dijo Jake, nervioso. Parecía que quería hacer o decir algo más. – Escucha, lo siento por lo de recién. No fue mi intención discutir con Harry sobre... ya sabes. Jamás habría dicho algo así, acerca de eso.
- Lo sé.
- También lamento que siempre encontremos una manera de arruinar el día, él y yo. No sé qué diablos le sucede conmigo. Me odia y ni siquiera me conoce.
- Descuida, es así con todos los hombres que se acercan a mí que no son los chicos o él. – Respondió Louis con cansancio. Suponía que era justo que Jake estuviera al tanto de que el incidente probablemente se repetiría si continuaba encontrándose entre medio de él y Harry.
- Oh. – Soltó Jake fingiendo sorpresa. - ¿Hubo algo entre tú y él? Porque eso me suena a celos, y no de amigos.
Louis hizo una mueca.
- Es complicado.
Jake no preguntó nada más, pero pareció entender el mensaje. Louis no se perdió tampoco la falsedad que había en su sorpresa.
Dios. ¿Acaso todos podían notar que algo había ocurrido entre él y Harry?
Harry definitivamente les había dado algo en qué pensar a los chicos con su comportamiento esa noche. Louis no quería pensar en lo que vendría después, pero no podía evitarlo. Uno de los chicos juntaría los puntos y llegaría a la conclusión de que si algo ocurrió entre ellos debió haber ocurrido cuando Marine todavía estaba viva y en una relación con él. Y si seguían juntando los puntos entenderían por qué Marine se había suicidado. En su maldita cama.
Entonces se darían cuenta que Louis le había hecho tanto daño y la había decepcionado a tal grado que no había encontrado otra salida además de la muerte.
Louis apretó la taza en sus manos y salió del departamento de Jake, rápido. Tal vez murmuró otro ‘gracias’, pero no estaba seguro.
Si Harry arruinaba aún más las cosas para él, con sus amigos, Louis literalmente dejaría de hablarle.
Era como si no respetara o ni siquiera le importara lo que había sucedido con Marine. Era como si sus estúpidos sentimientos y nueva identidad fueran más importantes que todo y por consecuente tenían y debían ser importantes y de máxima prioridad para Louis.
Dios. Lo odiaba tanto.
No compró el teléfono móvil hasta que estuvo en camino a su empleo por la mañana. Su mamá lo había llamado de nuevo para informarle que lo visitaría en un par de días. La idea puso estrés en su cuerpo, primeramente porque siempre era estresante encontrarse con ella, y también porque sabía que tendría preguntas para él e independientemente de lo que Louis contestara, se las arreglaría para ver a través de él y encontrar la verdad.
Además, la noche anterior había sido la primera noche en la que había podido dormir en su cama. No por voluntad propia, pero lo contaba como un progreso.
Escribió ‘este es mi nuevo número – Louis’ y lo mandó a los números que se sabía de memoria, con excepción del de Harry. Recordaba el de Sasha también, pero no se sentía preparado para hacerle saber que todo estaba cool entre los dos después de su último encuentro en el departamento de Niall.
Más tarde sentado en su escritorio le mandó el mensaje de todos modos.
Jake era un buen amigo, dejando de lado que claramente quería tener sexo con él a pesar de que seguía de luto, y que probablemente sólo era gentil con él porque quería llevárselo a la cama, era un buen amigo.
Le consiguió la receta para el hidrato de cloral y le daba marihuana, gratis. Ganador. Si seguía así probablemente lo consideraría como el candidato perfecto para tener sexo por primera vez desde que Marine había decidido quitarse su vida en su departamento.
Era justo.
Fuera como sea, ahora que tenía un teléfono móvil Harry lo empezó a acosar con mensajes. Zayn, Liam o Niall debieron habérselo dado.
“te echo de menos”
“sabes que si te sientes solo o mal puedes llamarme, cierto? puedes contar conmigo siempre a pesar de que no estemos en los mejores términos...”
“qué puedo hacer para arreglar todo dime algo”
“lo que sea... lo haré. estoy desesperado. de verdad te echo de menos”
No fue hasta que Harry empezó a crear una charla comentarista sobre uno de los episodios de Breaking Bad que Louis arrojó su nuevo teléfono móvil contra la pared en un vano intento por detenerlo.
El teléfono no se rompió, sólo se quedó sin batería pero cuando Louis se puso de pie para ponerla en su lugar funcionó perfectamente.
Entre uno de los mensajes de Harry estaba uno nuevo de Sasha.
Decía, “como si me importara”.
Para las 10pm no tenía absolutamente nada que hacer, y sabía que podía cambiar su noche si le mandaba un mensaje de texto a alguno de los chicos, incluso al Dr. Maddox, o a Jake, pero no quería ver a nadie, no quería socializar con nadie, pero tampoco quería estar solo. Necesitaba a alguien que llenara el lugar de Marine también, alguien con quien pudiera hablar sobre nada y no sintiera que estaba malgastando el tiempo de otra persona. Alguien con quien pudiera quedarse en la cama haciendo cosas bobas.
Louis de verdad, de verdad, de verdad echaba de menos a Marine.
Empezó a buscar el libro de recortes sólo porque era un idiota masoquista y porque de alguna manera estaba buscando sentirse peor. Se lo merecía, de acuerdo. No sentía que estuviera sufriendo lo suficiente por lo que había provocado.
Marine pudo haber seguido adelante sin él, pudo haber encontrado a otro chico y pudo haber empezado una relación menos tóxica, crecer, madurar, casarse, tener hijos. Marine no podría hacer ninguna de esas cosas ahora. Marine estaba muerta y era su culpa.
No tenía sentido que el único castigo para él fueran malas noches de sueño, pesadillas y soledad.
El libro no estaba por ninguna parte.
Louis hizo un desastre para poder encontrarlo, aunque sabía que probablemente no estaba en ningún lugar de su departamento, después de todo los chicos habían hecho limpieza cuando él estaba con los Deleeuw y se habían deshecho de las pertenencias de Marine. Lo único que le quedaba a Louis de ella era la carta. Estaba guardada en algún lugar; cambió su búsqueda del libro hacia la carta, pero luego de un par de minutos sin poder encontrarla empezó a patear cosas.
Eventualmente quedó sentado en el suelo, cansado y enojado.
Estaba respirando con profundidad tratando de no entrar en pánico cuando su teléfono móvil sonó a la distancia. Era un mensaje.
Se puso de pie con trabajo para leerlo, porque todo era mejor que estar sentado en el suelo hiperventilando.
El mensaje era de Harry y decía “que duermas bien”, el maldito. Louis escribió de vuelta, furioso: “eres tan jodidamente egoísta. qué mas tengo que hacer o decir para dejarte claro que te odio y no quiero saber nada más de ti?”. Todas sus letras estaban en mayúsculas, sólo para que de verdad le quedara claro lo enojado que estaba con él, ya que aparentemente su comportamiento hacia él no había sido suficiente para que lo entendiera.
Si tuviera en ese momento el hidrato de cloral se iría a la cama inmediatamente, pero no lo tenía. Ni siquiera podía conseguirlo en la farmacia que recurría porque Niall sabría que era una falsa prescripción y se daría cuenta de lo jodido que estaba en realidad y Louis honestamente no quería preocupar a nadie.
Todo estaba bien.
Salió de su departamento y tocó una vez la puerta de Jake. Un chico salió de ahí, no para abrirle sino para retirarse. Pasó casi a través de Louis con rapidez y sin disculparse por casi mandarlo hacia el suelo. No fue hasta que el desconocido estaba bajando las escaleras del departamento que Jake salió para recibirlo.
- Hey, Louis.
- Hey. ¿Podemos fumar algo? Tengo dinero. – No tenía, pero se le hacía algo mierda de su parte simplemente llegar a pedir sin dar nada a cambio.
- Seguro. – Dijo Jake dándole el paso.
- ¿Quién era ese? – Preguntó Louis recargándose contra la pared.
- Mi hermano.
Quería decir algo acerca de la oportunidad que perdieron para presentarse, pero Jake ya lucía lo suficientemente incomodo con el tema, así que lo dejó.
Fumaron mientras miraban tv, con Louis removiéndose en el viejo sofá de Jake, quitando pelusas del apoyabrazos y cambiando de posición cada minuto.
- Si fueras yo. – Dijo Louis en voz alta. Jake volteó a verlo. – Si fueras yo y tu novia se hubiera suicidado en tu departamento, en tu cama...
- De acuerdo.
- ¿Qué harías?
Jake respiró con profundidad, pensativo.
- Probablemente me mudaría. – Respondió haciendo una mueca. – Probablemente regresaría a meterme lo que sea que me ofrecieran para no tener que lidiar con, ya sabes, sentimientos y emociones.
Louis asintió mirando a la distancia.
- Bueno, estoy en quiebra. No puedo mudarme o conseguir drogas.
- Me imagino que es terrible dormir en el lugar que lo hizo. – Dijo Jake de repente. Louis lo miró como si le hubiera dado al clavo. Nadie le había dicho eso antes. Todos le repetían que lo sentían y que si necesitaba compañía o ayuda recurriera a uno de ellos, pero ninguno había tratado de ponerse en sus zapatos para ver cómo era. – No sé cómo lo haces. – Continuó Jake dándole una calada a su porro.
Louis asintió otra vez.
- A veces, cuando estoy solo en mi departamento siento que me volveré loco. – Contó sin pensarlo. Se sentía bien, decirlo en voz alta. – No puedo dejar de pensar en... – Hizo una pausa. No podía decirle que no podía dejar de pensar en lo culpable que se sentía por la muerte de Marine. No confiaba tanto en Jake como para hacerlo. – Cosas.
- Sí. Nunca es bueno pensar tanto, eso es lo que dicen.
- Mi mamá me visitará pronto. – Dijo de repente. Jake asintió. – No cree que todo está bien conmigo, y obviamente nada lo está pero no es necesario que eso lo sepa ella, ¿sabes? – Jake asintió otra vez. – No me creerá si sólo estoy yo para asegurárselo, y si le pido ayuda a uno de los chicos probablemente me meterán en problemas con ella de todos modos. No saben mentir, mucho menos si se trata de algo serio.
- ¿Quieres que yo mienta por ti? – Preguntó. Louis le dijo que sí. – ¿Eso te hará sentir mejor?
- No lo sé. – Dijo Louis encogiéndose de hombros. – Sólo sé que me ahorrará más problemas.
Jake aceptó estar con él cuando su mamá lo visitara, y si eso no apuntaba el comienzo de una muy, muy buena amistad, Louis no sabía qué lo haría.
Por la noche recibió una llamada de los Deleeuw. Louis ignoró la llamada.
Su mamá venía con Lottie. Ambas lo abrazaron bastante y le dieron su pésame. Dolía aún, y revivir todas esas emociones con ambas lo dejó cansado y decaído.
Había limpiado un poco su departamento del último desorden que había provocado cuando había tratado de encontrar el libro de Marine, pero no había sido suficiente.
Si Louis le preguntaba a los chicos por el libro era posible que le dijeran en dónde estaba, pero una parte de él no quería ver ese libro otra vez, o al menos aún no, así que no preguntó.
Lottie había hecho un buen trabajo en mantener su secreto a salvo. Su mamá no tenía idea que había salido con un hombre de la edad de su papá, y ni siquiera entendía realmente por qué se lo ocultaba. No era como si le fuera a dar la espalda, estaba seguro que no lo haría. Quizá tenía miedo que lo juzgara, o que le preguntara por qué no había confiado en ella.
Teniéndola en su departamento le hizo sentir que sería fácil decirle, pero simplemente no le veía el caso. No estaba saliendo con nadie, y había perdido a Marine semanas atrás. No tenía sentido que le dijera que también le gustaban los hombres y que en otoño salió con un director de películas. Era irrelevante ahora.
Lottie le preguntó por Jackson y le exigió toda la historia. Louis le dijo todo, incluso acerca de su hijo, Matt, y de los regalos costosos que le había hecho. Le mostró fotos y se rió bastante cuando notó su rostro aburrido en la mayoría de ellas. Cuando estaba solo con Jackson en las fotos había algo que faltaba en sus ojos. Faltaba más brillo, comparándolas con otras fotos que había en la carpeta de imágenes de su laptop, se notaba rápido que algo estaba fuera de lugar.
Su mamá y Lottie se quedarían por tres días y ambas lo hicieron sentir de vuelta en Doncaster. Comía bien, se sentía bien, no despertaba sintiéndose como si le estuvieran oprimiendo el pecho y por primera vez en semanas se sentía un poco cómodo en su departamento con la presencia de ellas ahí.
Jake mintió por él. Los dos fingieron que era totalmente normal que Jake estuviera ahí. Louis sabía cómo funcionaba su mamá, sabía que le haría preguntas a Jake tan pronto como se excusara para ir al baño.
Al final de esa noche su mamá lo había abrazado y le había dicho que estaba orgullosa de él, y que por nada del mundo sintiera que había sido su culpa que Marine se hubiera suicidado.
A pesar de eso su mamá evitó entrar a su habitación, claramente reprobadora ante el hecho de que la misma cama estuviera en su habitación. Louis Incluso notó a Lottie mirando hacia la cama, a lo lejos, como si estuviera tratando de recrear la escena en su cabeza.
- ¿Tal vez sea tiempo de mudarte? – Sugirió su mamá con casualidad mientras cenaban la segunda noche.
- Tal vez. – Dijo Louis, distante.
- Me da escalofríos cada vez que tengo que pasar por tu habitación. – Continuó. Louis no dijo nada, sólo siguió masticando su comida. – ¿Tu no lo sientes?
Sentía algo peor, de hecho, pero no tenía por qué compartir eso con ella.
- No.
- Deberías invitar a los chicos a comer mañana. Será nuestro último día aquí y sería agradable verlos otra vez.
- De acuerdo.
- Dile a Harry que traiga a Gemma. – Dijo Lottie con emoción.
- Lo haré.
Louis entró a su habitación con un vaso de agua, conteniendo la respiración. Buscó en su buró hasta el fondo de su ropa interior y sacó el hidrato de cloral. Vertió el líquido hasta llenar el vaso y lo bebió todo, rápido.
Se removió sus jeans con dificultad pretendiendo quitarse la camisa también, pero el cansancio lo venció y prefirió arrojarse a la cama así, con los jeans a mitad de sus piernas. Se echó la almohada en su rostro y la apretó con sus brazos.
- ¿Estás tratando de asfixiarte hasta morir? – Preguntó Lottie. Louis aventó la almohada fuera de su rostro y se sentó.
- No. Dios. No.
- Estoy bromeando, por cierto. – Dijo Lottie, sonriendo. Estaba bajo el marco de la puerta y no parecía estar segura si quería entrar. Louis pateó sus jeans fuera de sus pies. - ¿En realidad esa es la cama? – Preguntó nerviosa. – Ya sabes, ¿la misma cama?
- Sí. – Dijo Louis cerrando sus ojos con fuerza. Probablemente se quedaría dormido a mitad de la conversación si Lottie pretendía mantener una con él en ese estado. - ¿Quieres un tour?
Lottie no dijo nada.
- Aquí es donde se tomó todo su frasco de pastillas hasta morir. – Dijo golpeando con debilidad el colchón. Lottie se encogió en sí misma. – Allá es donde solía tener su maleta. – Apuntó hacia la esquina de la habitación. – Porque estaba viviendo aquí, conmigo. – Lottie asintió. – Allá tenía su maquillaje y cosas para el cabello. – Apuntó hacia el tocador. – Aquí iban sus zapatillas y botas y demás. – Apuntó hacia el piso. – No era muy organizada, así que estaban por todas partes.
- Oh, Louis.
- Tú preguntaste.
- Lo sé, lo siento. Sólo quería quitar tensión, tonta de mí.
- No, no te disculpes. – Le pidió Louis mirándola, tratando de enfocarla en su campo visual. - ¿Tienes miedo de entrar? – Preguntó al notar que estaba de pie sin moverse bajo el marco de la puerta.
- No, sólo... no sé, siento como que es un lugar demasiado privado, o algo. Es tuyo, y solía ser de ella también. Me sentiría incomoda.
Louis asintió.
- Me hubiera gustado que la conocieras. – Le contó sonriendo. Su cabeza se sentía demasiado pesada. – Todas ustedes.
- A mi también, Lou. Estoy segura que hubiéramos sido muy buenas amigas.
- Le hablé sobre ustedes, sabes. No sé por qué nunca se dio presentarlas. Lo siento por eso.
- Está bien. – Le aseguró Lottie agarrada con fuerza de la manija. Louis no entendía por qué simplemente no entraba. Tenía la suficiente curiosidad como para echar un vistazo, pero no tenía las agallas para entrar. Él tenía que forzarse a dormir ahí todas las noches. Algunas veces no lograba hacerlo, pero últimamente lo hacía, y despertaba con la peor sensación del mundo. – Buenas noches, Louis.
Cerró la puerta y entonces se fue. Louis quedó en la oscuridad e inmediatamente empezó a sentir que se ahogaba.
Se puso de pie con torpeza y bebió directamente del hidrato de cloral, porque en su estúpida cabeza tenía sentido irse a dormir más rápido si bebía más.
Cuando tocó la cama otra vez se aferró a las mantas y quiso sollozar. Había llanto reprimido en su cuerpo, pero estaba demasiado cansado como para sacarlo.
No creía que hubiera algo peor que reuniones indeseadas, pero Harry le estaba probando que su presencia era el agregado para el desastre.
Estaba actuando como si nunca le hubiera enviado el mensaje donde claramente le informaba que no quería ser su amigo otra vez. Lo seguía por toda la casa y trataba de bromear con él. Le ofrecía bebidas que él mismo podía conseguir y estaba intentando ser servicial e increíble con su mamá. Gemma lucía incomoda cada vez que Harry hacía algo así, por lo que Louis asumió que Gemma tenía una idea de cómo estaban las cosas entre ellos.
Niall trajo consigo una guitarra y le estaba enseñando a Lottie cómo tocarla. Zayn y Liam estaban observando, pidiendo por turnos también. Harry estaba en la cocina con su mamá y Louis estaba sentado en el mismo sofá que Gemma. Ninguno de los dos sabía qué demonios decir. Todo estaba demasiado incomodo.
- Ha estado insoportable desde que dejó a Mandy. – Contó Gemma de repente. Louis actuó como si estuviera interesado, aunque no dejó pasar el hecho de que Harry había sido quien había terminado la relación, no Mandy. – Está manejando todo el tema de su nueva sexualidad de una forma problemática, por ejemplo, ¿los estereotipos? Dios. Es terrible.
- Le encantan esos. – Dijo Louis sin poder contenerse. Harry era un imbécil.
- Me he dado cuenta. Algo que salió de su boca, y no estoy mintiendo, fue “ahora que sé que me gustan los hombres también, alguien podrá notarlo o tengo que actuar femenino enfrente de los hombres para poder ligar?”
Louis apretó sus dientes.
- Dice que tú has sido de gran ayuda con su descubrimiento. – Continuó. Louis se congeló, rogando porque Harry no le hubiera dicho nada sobre ellos.
- ¿Cómo?
- Dice que tú le ayudaste a aceptarse. Eso fue bastante agradable de tu parte, gracias por hacerlo.
- Oh. – Eso era... mentira. Louis no había hecho una mierda para ayudar a que se aceptara a sí mismo. De hecho podría importarle menos que Harry estuviera teniendo un mal momento aceptándose.
Harry salió de la cocina y caminó directamente hacia ellos.
- Mis personas favoritas. – Dijo sonriendo. Hizo espacio entre los dos y se sentó en el medio. Gemma hizo todo un show de golpear su brazo y entonces los dos se estaban riendo. Louis quería desaparecer.
- Le estaba contando a Louis sobre tu vergonzosa confesión. – Dijo Gemma lanzando uno de sus brazos por sobre los hombros de Harry.
- ¿Ah, sí? ¿Cuál de todas?
Gemma miró a Louis tal vez esperando ver curiosidad, pero se encontró con un rostro en blanco, desinteresado.
- Como sea. Le conté de la vez que me dijiste que él te había ayudado a aceptarte.
- Oh, esa historia me encanta. Louis es un buen amigo.
- Genial. ¿Y qué hay de ti? – Le preguntó Louis. Gemma abrió sus ojos con sorpresa. - ¿Tu eres un buen amigo?
- Me gusta creer que sí. – Respondió Harry mirándolo con intensidad.
Louis soltó un bufido. Se puso de pie y caminó lejos de ahí. Harry, naturalmente, lo siguió. Louis no lo había hecho con ese propósito, pero ahora que estaba a solas con él, sabiendo con seguridad que Niall y Lottie y el resto de los chicos estaban ocupados con la guitarra, que Gemma no se acercaría y que su mamá estaba en algún otro lugar lejos de ellos, actuó por impulso.
Cogió a Harry del cuello de su camisa y lo arrinconó contra la pared. Harry lo dejó hacer lo que quisiera. No se veía asustado o confundido, se veía emocionado, como si eso hubiera estado esperando todo el día: una reacción de Louis.
- ¿Qué estás haciendo? – Le preguntó Louis. No había odio en su voz, pero sentía odio por dentro, de verdad.
- No estoy haciendo nada. – Respondió Harry mirando hacia sus labios fijamente, hambriento.
- No hagas eso. – Le pidió Louis.
- No estoy haciendo nada. – Repitió Harry elevando sus brazos como si quisiera mostrar que estaba indefenso ahora. Que no usaría sus manos.
- Cuando vinieron aquí para limpiar. – Empezó Louis. Tenía que saberlo. - ¿Qué hicieron con las cosas de Marine? ¿Las tiraron?
- No. No haríamos eso. Nunca. – Dijo Harry, rápido. – No creas ni por un segundo que te haríamos algo así.
- ¿Dónde están sus cosas?
- Algunas están conmigo, pero la mayoría están en casa de los padres de Marine.
- Dios.
- ¿Las quieres?
- El libro. – Dijo Louis con desespero. - ¿Quién tiene el libro?
- No lo sé. ¿Tal vez yo? No estoy seguro. Tendría que buscar.
Louis dejó descansar su frente contra el pecho de Harry. Todo estaba arruinado y todo era terrible. Quería poder confiar en alguien, quería tener de su lado a alguien, y lo peor era que quería que fuera Harry, pero no podía ser él. No después de lo que le hizo a él y a Marine.
- Te echo de menos. – Susurró Harry tocando sus hombros con cuidado, como si temiera que Louis huyera en el momento que tuvieran contacto. – Déjame arreglar las cosas. Seré mejor ahora, lo prometo.
- No. No funciona así.
- ¿Cómo funciona? – Preguntó. Se oía desesperado también. – Haré lo que sea. Sólo... Dios, sólo no me alejes de ti.
Louis negó con su cabeza. Si Harry no podía entenderlo usando su sentido común, y si ya había dado señales de no entender aunque se lo deletreara, no creía que tuviera mucho caso responderle. De hecho le puso algo triste escucharlo preguntar cómo tenía que funcionar, porque la cosa era que, no funcionaría, así de simple. De ninguna manera.
- Necesito ese libro. – Dijo en cambio. Harry quitó sus manos de sus hombros. Louis casi echó de menos el contacto al instante.
- Te lo traeré entonces.
- Iba en serio lo del mensaje. – Le recordó apartándose de él.
- Lo sé. – Dijo Harry con solemnidad. – Dolió, sabes.
- No me importa.
- Yo creo que sí te importa. – Insistió Harry con un hilo de voz. Se oía agitado.
Louis se encogió de hombros. Era irrelevante si le importaba o no, o si Harry de verdad estaba enamorado de él o no, las cosas estaban demasiado jodidas y honestamente no veía un futuro como pareja o amigos con él sabiendo lo que habían provocado, aunque quisiera.
- Estoy tan enojado contigo, Harry. – Le confesó con cansancio. – Literalmente quiero golpear tu rostro cada vez que te miro.
- Hazlo.
- No, no entiendes. No es algo literal, no es un odio que pasará en el momento que haya decidido que te hice sufrir lo suficiente. Nunca se irá a ningún lado, siempre te odiaré, aunque despierte un día y piense que quizá todo está mejor entre los dos, siempre habrá una parte de mí que te odiará.
Harry tragó con fuerza, mirando hacia todos lados en busca de alguien que pudiera interrumpirlos. No había nadie.
- Estoy enamorado de ti. – Fue lo que dijo, lo cual hizo enojar a Louis, porque no tenía derecho a decir eso ahora. Pudo haberlo dicho antes de que empezara con su estúpido juego en el cual estaban él y Marine para manipular a su antojo.
- No, no lo estás.
- Estoy enamorado de ti. – Repitió con voz profunda. Lo estaba mirando con intensidad, con su espalda contra la pared y sólo Louis en su campo visual. – De una forma en la que no lo he estado antes con nadie. Jamás.
- Bien por ti. No estoy interesado.
Mentira.
- Siento que estoy perdiendo la cabeza. – Agregó Harry riendo un poco, delirante. – Saber que te estás forzando tanto en rechazarme me está matando. Sé que me lo merezco, ¿de acuerdo? Sé que fui un imbécil, pero cambié, Louis. Desde que me di cuenta totalmente de lo que sentía por ti y de lo fuerte que era, cambié. De verdad cambié.
- Fuiste terrible. – Dijo Louis con un nudo en su garganta. Su voz había salido débil y rara, más aguda e inestable. – Fuiste desagradable. Me heriste.
- Lo sé. Lo siento, de verdad.
- No es suficiente.
Harry cerró sus ojos y golpeó la parte trasera de su cabeza contra la pared, fuerte.
- ¿Qué tengo que hacer? – Preguntó mordiéndose los labios. - ¿Quieres que llore? ¿Quieres que te ruegue más?
- No quiero que hagas ninguna de esas cosas, sólo quiero que me dejes en paz. No quiero ser tu amigo ni tu novio. Alguna vez sí lo quise, lo deseé, de hecho, pero ahora no.
- Estás mintiendo. – Dijo Harry fingiendo seguridad. Louis sí estaba mintiendo, pero el hecho de que Harry se sintiera amenazado con sus palabras lo hizo sentir un poco mejor. Si Harry lo creía entonces sería más fácil para él creerlo también.
- No me importa que creas que estoy mintiendo. Ya tuvimos esta misma conversación antes, no entiendo por qué es tan complicado para ti entender eso.
- Porque no tiene sentido. – Dijo Harry susurrando con desespero. – Fuimos mejores amigos desde siempre, confié en ti y tú confiabas en mí, yo todavía lo hago. Supe que estabas interesado en mí desde hace años pero nunca hice nada al respecto porque estaba aterrado de que todo se arruinara entre nosotros. Siempre arruino lo que tengo con las chicas con las que tengo sexo, no quería hacer eso contigo.
Louis no quería escuchar eso ahora. Literalmente era lo último que quería escuchar.
- No, detente. – Le pidió entrando en pánico. No podía explicarle todo eso en ese momento. Estaban discutiendo, estaba terminando su amistad con él por enésima vez, Harry no podía tratar de explicarle las razones por las que nunca actuó a su estúpido e ingenuo enamoramiento.
No era justo que lo hiciera ahora.
- No quería hacer nada al respecto porque tenía miedo de perderte, pero tampoco quería que salieras con otro hombre porque estaba aterrado de perderte también. No sabía qué demonios hacer. Me sentía mejor sabiendo que estabas con una chica, y fui terrible, ¿de acuerdo? Lo acepto, fui horrible y merezco que no me quieras hablar, y que quieras golpearme cada vez que me miras, y que quieras desterrarme de tu vida, lo entiendo.
- No, no entiendes.
- Lo hago. – Insistió Harry cogiendo las manos de Louis para apretarlas entre las suyas. Las manos de Harry estaban temblando. – De verdad lo hago. Y ahora tengo miedo de que todas las cosas que estás diciendo sean verdad. Quiero arreglarlo, Louis, realmente. Quiero volver a ser tu amigo. Quisiera que pudiéramos empezar de cero.
- No funciona así. – Repitió Louis. No quería decirle con crudeza lo que había provocado, pero se estaba quedando sin opciones.
- ¿Por qué no?
Dios.
- Porque no sólo se trata de lo que salió mal entre tú y yo. – Gritó en un susurro. También se deshizo de las manos de Harry con hostilidad. – Se trata de Marine, ¿de acuerdo? Marine se suicidó. Marine estaba enferma y yo no tenía idea. Me manipulaste para que saliera con ella porque te sentías mas “a salvo” conmigo saliendo con una chica. Te aprovechaste del poder que sabías que tenías sobre mí y me forzaste a empezar una relación con ella, me hiciste creer que sería una buena idea.
- Louis...
- No, déjame terminar. Después, cuando estaba feliz y cómodo con Marine, empezaste a acosarme, a besarme y tocarme cuando yo no tenía idea qué demonios estaba sucediendo. No me explicaste ni una sola vez cuáles eran tus intenciones, pero aparentemente creías que no iba a haber ningún problema si me besabas o tocabas a espaldas de ella. Y tuviste razón, no hubo ningún maldito problema porque soy un jodido idiota cuando se trata de ti.
- Louis, lo siento.
- Jódete, Harry. ¿Recuerdas la primera vez que tuvimos sexo? – Preguntó. Harry cerró sus ojos otra vez, derrotado.
- No hagas esto.
- Me hiciste daño. Usaste mi cuerpo para conseguir placer y no te importó para nada si yo lo sentí también. Pero hey, tengo noticias para ti: no lo tuve. Me heriste, me sentí usado y mal y enfermo. ¿Y recuerdas la segunda vez en mi departamento? Me trataste como un objeto otra vez. Me sentí usado otra vez y me dejaste sintiéndome mal otra vez.
- ¿Cómo puedo arreglarlo? – Preguntó Harry. Había lágrimas en sus ojos. Dios.
- No puedes.
- No sabía, Louis, no sabía lo mucho que te estaba lastimando, a los dos. Tenía miedo y no supe cómo tratarte. Ahora lo sé, déjame probarlo.
- No, jódete. No puedo darte otra oportunidad, ¿no lo entiendes? No sólo se trata de nosotros, se trata de lo que le hicimos a Marine también. Aunque un día decida que fue suficiente y que podemos arreglar lo nuestro, no será justo. Nunca será justo.
Harry no dijo nada.
- ¿Lo entiendes ahora? – Preguntó Louis. Estaba terriblemente triste, porque por una parte parecía que Harry finalmente había captado el punto, pero eso también significaba que podía perderlo para siempre y no sabía qué haría sin él si Harry decidía dejarlo en paz de una vez por todas. Sabía que eso era lo que estaba pidiendo porque sabía que era lo correcto pero no era exactamente lo que quería.
- Sí, creo que lo hago.
- No podemos estar juntos. – Dijo Louis, serio.
- Lo sé ahora. – La voz de Harry estaba hecha un nudo. - Lo siento también, por haber arruinado todo.
Ambos voltearon hacia el sonido de pasos acercándose. Era Niall.
- Hey, ¿qué hacen? ¿Todo bien?
- Sí, sí. – Respondió Harry con falso entusiasmo, pasando una mano por su rostro.
- No se van a golpear otra vez, ¿cierto? Creo que a Johannah no le gustaría.
Harry se rió y le mostró a Louis donde lo había golpeado. La marca casi había desaparecido, pero Louis recordaba.
- Lo siento por eso. – Se disculpó tocándose su propio rostro. No entendía exactamente cómo había creído que sería una buena idea golpear a Harry enfrente de todos los demás. Fue un milagro que los chicos no lo acosaran al respecto con mensajes y llamadas, aunque suponía que el hecho de que su teléfono móvil estuviera roto entonces había ayudado un poco. Nadie había llamado a su teléfono de casa de todos modos, le habían dado espacio.
Había pasado poco tiempo, pero sentía que había hecho un buen progreso. Semanas atrás estaba lleno de odio y deseos de destruir y golpear, ahora simplemente se sentía resignado y cansado.
- Nah, no fue nada. – Dijo Harry sonriendo.
- ¿Ya están bien los dos? – Preguntó Niall. - ¿Son amigos otra vez? ¿Son HarryYLouis otra vez?
Louis inclinó su cabeza, mirando el suelo. Harry respondió por él.
- Somos amigos otra vez, sí. – Dijo acercándose a Louis para colocar su brazo por sobre sus hombros. – Nos queremos con locura otra vez. Los planes para nuestra boda siguen en pie, pero todavía no estamos seguros si recibirás una invitación. – Contó Harry haciendo una mueca de tristeza.
Louis negó con su cabeza sonriendo forzadamente.
- Gracias a Dios. Era bastante extraño verlos separados. – Dijo Niall riendo con frenesí. – Lou, tu hermana aprendió a tocar una parte de It’s Time de Imagine Dragons y todo gracias a mí. Me debes un millón de libras.
- Eso es genial, Niall. – Dijo Louis fingiendo emoción. – Lastima que estoy en bancarrota. ¿Te puedo pagar con besos?
Niall colocó su mejilla en su dirección. Louis se rió y en su lugar fingió abofetearlo. Luego de eso los tres caminaron hacia la sala de estar, pero antes de hacerlo Louis quitó el brazo de Harry de sus hombros.
- Debería empezar a dar clases de guitarra. Me haría rico. – Comentó Niall separándose de ambos, caminando hacia Lottie, Zayn, Liam y Johannah.
- ¡Louis, ven! – Gritó Lottie desde el sofá. Louis había tenido sexo con Marine en ese sofá.
Louis probablemente no debería estar pensando en eso en ese instante.
- Escucha. – Dijo Lottie cuando Louis estuvo más cerca. Gemma estaba mirándolos raro a ambos, pero Louis no pensó demasiado en ello.
Lottie empezó a tocar los acordes de It’s Time concentrándose bastante en no arruinarlo. Fue rápida y se escuchó desafinada, pero Lottie lucía increíblemente orgullosa y feliz de estar lográndolo y Louis aplaudió con exceso entusiasmo y se hizo espacio en el sofá que su hermana estaba ocupando para pedirle que le mostrara otra vez.
Harry se sentó al lado de Gemma y si Louis planeó un resto del día en paz y tranquilidad, se fue al caño con las miradas inquietas de Gemma y Harry hacia él hasta que se retiraron.
Louis no estaba deprimido. Estaba triste, sí, pero no estaba deprimido. Si ignoró las sobras que su mamá guardó en su nevera y prefirió desayunar cereal y no probar algo más que agua y redbull el resto del día fue porque era un idiota autodestructivo que probablemente debería hablar con un psicólogo, o alguien, quien sea.
No le importaba mucho su salud y bienestar, esa era la verdad. No le importaba comer bien, o recordar hacerlo, no le importaba demasiado asearse, estaba seguro que ni siquiera hiciera el esfuerzo en ducharse si no fuera por su empleo. Pero no estaba deprimido, sólo era un idiota que estaba triste y que no creía que nada de lo que estaba ocurriendo en su vida tuviera sentido o fuera justo.
Harry no había regresado con el libro de Marine, y ya habían pasado dos días. Había mandado mensajes de texto que Louis no había leído por temor a que dijeran algo como ‘te echo de menos’ y también lo había llamado pero había ignorado sus llamadas. No era totalmente culpa de Harry que Louis no tuviera idea qué había sucedido con el libro de Marine, tal vez Harry lo había intentado llamar para decirle que estaba teniendo problemas encontrándolo, o para informarle del día exacto que lo llevaría. Fuera como sea, Louis quería que esa entrega fuera rápida.
Quería que llegara, se lo diera, ni siquiera entrara a su departamento y se fuera de ahí tan pronto como hubiera llegado.
De hecho había pensado en citarlo en el parque o en un café para no tener que encontrarse en su departamento. Así de asustado estaba de lo que podría suceder si Harry lo encontraba solo en un lugar en el que pudieran hacer lo que quisieran sin pensar en las consecuencias.
Mientras tanto pasó sus noches con Jake fumando marihuana o bebiendo alcohol, contándole todo sobre sus hermanas y su mamá y Marine. Jake probablemente no quería escuchar nada de eso, pero si quería follar con él tenía al menos que sobrevivir a esas charlas.
Jake no actuaba enfadado o con deseos de callarlo cuando pasaba toda la noche en su sofá hablando sobre cosas que no le interesaban, lo cual Louis se lo agradecía internamente. Además continuaba sin cobrarle por la marihuana o el alcohol, y tampoco parecía estar harto de sus constantes visitas por la noche.
A veces se iba demasiado tarde y jodía el amanecer para los dos, pero desde que su mamá y Lottie se habían marchado, Louis quería saber lo menos posible de su departamento. Había tirado por el retrete el hidrato de cloral pero no pensaba mucho en ello porque tendría ganas de golpearse por lo estúpido que había sido. Le había costado dinero, y le ayudaba a dormir. Sabía que la decisión de deshacerse del hidrato de cloral había sido increíblemente estúpida, pero sentía que si su cuerpo aclamaba estrés y el estrés aclamaba noches de insomnio, entonces eso sería lo que tendría.
No le parecía justo tener noches tranquilas cuando Marine jamás experimentaría lo que era tener una noche de descanso con el privilegio de despertar a la mañana siguiente y seguir con su vida.
Se lo contó a Jake una noche con una voz orgullosa, porque genuinamente sentía que deshacerse de la ayuda que tenía para dormir era un paso a la dirección correcta.
Jake lo miró raro.
- Tú sabes lo que haces. – Dijo entre un bufido. - ¿Ahora cómo diablos dormirás? – Preguntó. Louis se encogió de hombros.
- No lo haré. No me importa. Fueron un par de noches buenas, mientras duró.
- Te preguntaré de nuevo en una semana para checar si todavía no te importa. – Dijo Jake, riendo.
- Lo sé, soy un idiota, pero en realidad siento que deshacerme del hidrato de cloral fue una buena idea.
- ¿Cuándo lo hiciste?
- Ayer.
Jake asintió, pensativo.
- ¿Cuánto has dormido desde entonces?
- Tres horas, tal vez. No lo sé. Quizá más, quizá menos.
Jake se rió otra vez. Luego miraron ambos hacia la tv, distraídos. Louis no estaba prestando atención, en realidad no le prestaba demasiada atención a nada últimamente. Le parecía alucinante que pudiera seguir una conversación sin empezar a gritar que había orillado al suicidio a su ex novia.
En un punto volteó hacia Jake sin proponérselo y lo encontró mirando hacia otro lugar que no era la tv. Estaba distraído también y se sintió nervioso por no saber qué estaba pensando.
- ¿Cuál es la mayor causa por la que no puedes dormir? – Preguntó Jake sin dejar de mirar el mismo lugar. No hizo ningún esfuerzo en hacer contacto visual con Louis tampoco. - ¿Son pesadillas?
Louis tenía pesadillas, pero las olvidaba tan pronto como despertaba. Sólo sabía que debían ser pesadillas por lo agitado que despertaba todo el tiempo.
- ¿O es simplemente tu cama y el lugar lo que te hace sentir tan incomodo y poco seguro que te es imposible conciliar el sueño?
Entrar a su departamento le hacía encoger el pecho, le hacía sentir que estaba empezando a ahogarse tan pronto como ponía un pie dentro.
- Es el lugar. – Respondió. Jake asintió, pensativo.
- Puedes dormir aquí, ¿sabes? No te estoy diciendo que puedes mudarte o algo, porque soy un compañero de cuarto terrible, sólo... ya sabes, puedes dormir aquí.
Oh.
El resto de los chicos habían ofrecido lo mismo, pero no se sentía cómodo con la idea de encontrarse en una posición tan vulnerable en la cama o sofá de alguno de ellos. Con Jake era diferente. A Jake no lo conocía tanto como a los chicos y no le importaba demasiado si despertaba en medio de la noche hiperventilando y Jake despertaba para notarlo.
La idea le gustaba.
- ¿Estás seguro? – Preguntó Louis. Jake lo miró a los ojos, sincero.
- Estoy seguro. Puedes dormir en este sofá, o mejor aún, hay días que no duermo aquí, entonces puedes tener la cama.
- Suena bien.
- Te ofrecería la cama pero tengo problemas de espalda. – Se apresuró a decir con pena. Louis sonrió.
- No aceptaría tu cama aunque me la hubieras ofrecido, amigo, de verdad, gracias. El sofá está bien.
Jake abrió la boca para decir algo pero la cerró de inmediato.
- ¿Qué? – Preguntó Louis. Jake se rió con pena.
- Te iba a decir que podrías hacer un tendido en mi habitación con tu colchón pero...
- El problema es el maldito colchón, sí. – Dijo Louis riendo también.
- Por eso me quedé callado, porque me di cuenta de lo estúpido que iba a sonar.
Louis de verdad apreciaba a Jake, no sólo porque le proveía marihuana y alcohol gratis, sino porque en realidad parecía interesado en hacerlo todo un poco mejor para él.
- Gracias. – Le dijo Louis cuando dejaron de reír, y sólo porque podía se inclinó hacia Jake y le dejó un beso en la mejilla.
Fue dulce, y Jake no pidió por más.
- ¿Cuándo podemos empezar entonces? – Preguntó Louis abrazándose a sí mismo. Jake al verlo con sus brazos alrededor de sí mismo lo abrazó y lo atrajo un poco hacia él pero Louis no alejó sus brazos de su propio cuerpo de todos modos. Esa era la primera vez que Jake estaba tan cerca de él sin alcohol en su sistema.
- Hoy, si quieres.
- De acuerdo.
Louis durmió sin dificultad esa noche.
Por la mañana entró a su departamento para ducharse y prepararse para trabajar. Estaba cepillándose los dientes cuando escuchó que alguien tocó su puerta.
Louis, naturalmente, entró en pánico. Sabía que sería Harry. No estaba esperando a nadie más y era una hora que tenía sentido para Harry también. Quizá había tenido clases suspendidas y había aprovechado para llevarle el libro de Marine a las 7:30am. Era posible. Louis escupió en su lavabo, se limpió el rostro con su toalla y se preparó para sufrir el peor momento de su día.
Y de acuerdo, quizá Louis había aclamado que no quería verlo, y quizá había pensado también que prefería encontrarse con Harry en cualquier lugar que no fuera la privacidad de su departamento, pero una parte de él quería eso. Quería tener tiempo a solas con él y hablar y gritar y discutir y quizá besarse, o lo que sea que terminaran haciendo. Quería tener eso sin que estuvieran checando por sobre sus hombros si alguien estaba cerca escuchándolos, mirándolos.
Su corazón se subió a su garganta y sus piernas se pusieron inestables.
Abrió la puerta y lo que vio no era exactamente lo que esperaba.
No era Harry. Era Sasha.
- Hey. – Lo saludó con pena. Louis intentó recuperarse de la decepción para poder sentir la sorpresa que estaba sintiendo.
Sasha no estaba usando maquillaje y su cabello era un desastre. Una de sus medias estaba rota de una de sus rodillas y Louis no tenía idea si era parte de la estética de sus medias o si había tenido un accidente. No quería seguir checando, aunque estaba seguro que si continuaba mirando podría encontrar la respuesta.
Las ojeras de Sasha eran terribles, indicando que no había estado durmiendo bien. Sasha no tenía puesto su uniforme de colegio. Traía un abrigo de piel que llegaba hasta sus rodillas y unas botas.
- Sé que es temprano, pero necesito decirte algo. Es urgente. – Explicó. Louis esperó a que pasara a través de él con rudeza porque eso era lo que Sasha haría en cualquier otra ocasión. Pero Sasha se mantuvo en su lugar, paciente.
Louis le dio el paso y la invitó a sentarse en el sofá. Luego se quedó de pie enfrente de ella, tratando de digerir lo que estaba sucediendo.
Sasha estaba en su departamento y no tenía idea cómo demonios lo había encontrado.
- Niall me dio tu dirección. – Respondió Sasha rodando un poco sus ojos. - ¿Puedes sentarte, por favor?
Louis jaló el sofá individual hasta estar enfrente de ella.
- ¿Qué está pasando? – Preguntó Louis realmente confundido, y preocupado. - ¿Estás bien?
- Me ofrecieron un trabajo de modelaje. – Contó sin entusiasmo, ignorando su pregunta. Louis asintió.
- De acuerdo.
- Desde que tuvimos aquella conversación sobre Marine en el departamento de Niall no he sido yo misma. Me he peleado con mis padres un millón de veces y hago esta estúpida cosa donde huyo de mi casa y me quedo en moteles yo sola.
- Oh, Sasha.
- No, no seas así. Yo y Marine solíamos tener pijamadas en mi casa. En mi pared hay fotos de ella, en mi tocador hay maquillaje de ella, en mis libros hay notas de ella, en mi baño hay un cepillo de dientes que ella usaba cuando dormía conmigo. En mi cama hay una almohada que ella solía usar. Siempre que entro a mi habitación no puedo evitar llorar y culparme. – Louis tragó con fuerza. Así se sentía él. Exactamente así. – Quebré mi espejo porque reconocí los labios de Marine en él con lápiz labial. No lo quebré porque estuviera enojada conmigo, sabes. Lo quebré porque estoy enojada con ella. Me prometió que nunca se haría algo así.
Louis tomó sus manos. Con Sasha siempre era así. En un momento quería huir tan lejos de ella como fuera posible y de repente quería abrazarla y darle galletas y mantenerla a salvo y cálida.
- Nunca me pasó por la cabeza que el hecho de quebrar mi espejo me metería en problemas, pero cuando estuve en el motel esa noche recuerdo lo irresponsable que me sentí al haberme marchado así. Uso la tarjeta de crédito de mi papá para hospedarme, así que él siempre sabe en dónde estoy. Me da espacio, sabes, los dos.
- Eso suena bien, ¿cierto? – Preguntó Louis, aunque no sonaba bien. Sasha lucía como que necesitaba que se lo dijera de todos modos.
- Sí, es algo bueno. – Dijo con más entusiasmo. – Lo es, de verdad. No he estado yendo a clases tampoco, paso mis días de un lado a otro, he hecho nuevos amigos. Las chicas dejaron de hablarme, Manon es la única que sigue a mi lado pero no me apoya para nada en mis decisiones actuales. Y no la culpo, ¿sabes? Sé que estoy haciendo algo irresponsable pero... – Sasha se encogió de hombros. - La semana pasada un hombre se acercó a mí y me preguntó que si estaba interesada en modelar. Me dio su tarjeta y todo.
- Oh. – Soltó Louis fingiendo entusiasmo. En realidad estaba bastante triste por ella, porque no sabía si tenía el apoyo adecuado de sus amigos. Él no lo tenía, pero Louis no era un adolescente de 17 años huyendo de su casa para pasar las noches en moteles. - ¿Y estás interesada en hacerlo?
- Suena bien. Viajaría a Nueva York. Mencionaron Singapur. Siempre he querido ir a Singapur.
Louis asintió. Todavía no sabía exactamente qué estaba haciendo Sasha en su departamento a las 7:30am, pero suponía que venía del motel en el que se quedaba por las noches.
- Las cosas que te dije aquél día. – Dijo Sasha en voz baja, casi en un susurro. Estaba mirando hacia sus manos unidas. – Acerca de que tú y yo habíamos asesinado a Marine, todavía creo que son ciertas, ¿sabes? – Louis lo sabía. – Pero definitivamente no debí decírtelo así. Sólo... sólo quería que me acompañaras en esto para sentirme mejor.
- Lo sé. – Dijo Louis. – También me siento así, pero no soy tan fuerte como tu como para admitirlo tan fácil.
- Lo estás haciendo ahora. – Dijo Sasha, mirándolo. Louis asintió.
- Con nadie más lo haría.
- ¿Nadie te ha preguntado?
- No.
Sasha se rió con sorpresa y tristeza.
- Tienes suerte. Mis amigas me culparon desde el primer día. Son inteligentes, sabes, unieron rápido todos los puntos importantes. También creen que fuiste tú la razón por la que lo hizo, pero la diferencia es que a ti no te han dicho nada y definitivamente no te acosan en Facebook y por mensajes de texto al respecto.
Louis tragó con fuerza. En realidad nadie le había dicho nada, y no sabía por qué. Recordaba haberlo esperado, recordaba sentir miedo y una sensación de paranoia que le hacía sentir que todos sabían y si no decían nada lo estaban pensando de todos modos. A veces despertaba con la misma sensación, pero más que nada ahora sólo despertaba triste. Louis de verdad no creía que eso fuera justo. Sasha estaba viviendo lo que él había esperado que le sucedería, y de verdad, de verdad no era justo.
- ¿Qué puedo hacer para ayudar? – Preguntó, solemne. Sasha se encogió de hombros.
- Continúa en contacto conmigo aunque acepte el contrato para modelar y nunca nos miremos otra vez. Aunque ambos seamos totalmente terribles el uno con el otro, somos los únicos que entendemos por lo que estamos pasando. – Louis asintió. Era verdad.
- De acuerdo, eso puedo hacerlo.
- Creo que voy a aceptar el contrato. – Continuó, pensativa. – Ya no quiero estar aquí y frecuentar a las mismas personas. Todo está arruinado de todos modos. Debo buscar nuevos amigos y una nueva, ya sabes, una nueva rutina, o como sea. Además me gusta bastante la idea de ser famosa.
- Estoy seguro que sí. – Dijo Louis con una sonrisa. Sasha era una persona bastante peculiar, Louis estaba seguro que si algo esperaba por ella no sería otra cosa que la fama.
- Así que, ese es mi plan. Pensaré un poco más en ese contrato y continuaré en contacto contigo y fuera de eso espero poder librarme de todo lo demás. ¿Cuál es tu plan?
Louis dejó de sostener las manos de Sasha. Sabía que estaba siendo dramático, pero estaba realmente cansado de que otras personas creyeran que tenía un plan. No tenía ningún maldito plan.
- ¿Louis?
Louis la estaba mirando, serio.
- No sumirme en una profunda depresión y no considerar la idea de gastar mi dinero en drogas. – Respondió de forma mecánica, como si esa no fuera la primera vez que lo decía.
- ¿Ese es tu plan? – Preguntó Sasha con sorpresa. Louis asintió. – Oh, wow. Ese es el espíritu, supongo. – Luego se puso de pie. - De acuerdo, no te quitaré más tiempo de tu ocupada agenda y me iré.
Louis la acompañó hasta la puerta y pensó en acompañarla. Iba hacia afuera él también después de todo.
- Espera, te acompañaré hasta abajo. – Le dijo rápido. Regresó al interior y cogió su cartera, su teléfono y sus llaves.
- Niall dijo que trabajabas con un dentista. – Contó Sasha mientras bajaban las escaleras.
- ¿Son muy amigos ahora, tu y Niall? – Preguntó en cambio. Sasha soltó una risa nerviosa.
- Es lindo.
- Oh, no estarás pensando en ligar con él, ¿cierto? – Insistió chocando su brazo con el de ella apropósito para captar su atención; cuando la tuvo le sonrió para que supiera que estaba bromeando.
- Nah, no es de mi tipo.
- ¿Cuál es tu tipo? – Preguntó Louis haciendo la nota mental de jamás decirle a Niall lo que Sasha había dicho. Podría herir sus sentimientos.
- Castaños.
- Sabes, Niall es naturalmente castaño, pero se tiñe.
- Que información tan más interesante. – Dijo Sasha fingiendo seriedad. – No, en serio, escucha, ya sabes cuál es mi tipo.
- ¿Lo sé?
- Mi tipo de hombre es aquél que no puedo sorprender con mi etérea belleza y atractivo sexual. Mi tipo de hombre es probablemente gay o está en una relación con otra persona. – Luego se encogió de hombros. Louis no dijo nada hasta que llegaron a la parada del bus donde se dividirían. – Mantente en contacto, Tomlinson. – Dijo apuntando amenazadoramente hacia él mientras se alejaba. – Volveremos a hablar de nuevo, cuando sea famosa y asquerosamente rica.
- Suena bien. – Dijo Louis mirándola marchándose.
Se sentía extrañamente triste, si era honesto consigo mismo. Era como si hubiera cerrado un capítulo importante de su vida, y a pesar de las cosas terribles que hizo con Sasha y con su ayuda, la apreciaba y la echaría de menos.
De verdad lo haría.
Louis tenía que contestar las llamadas de Harry, de una forma u otra no podía continuar permitiendo que las llamadas de Harry quedaran sin contestar. Habían pasado seis días desde que Harry le había prometido que encontraría el libro de Marine y lo único que Louis había recibido habían sido llamadas que se rehusaba a tomar.
De hecho había empezado a sentir que Harry no le daría el libro hasta que le contestara una de sus llamadas, y aunque sabía que podía estar equivocado la sola idea le hacía hervir la sangre.
Estaba en el departamento de Jake mirando Pulp Fiction cuando sintió su teléfono vibrar a su costado. Cuando revisó de quién era la llamada no le sorprendió que fuera de Harry; en realidad se sintió aliviado porque había estado esperando que llamara otra vez para preguntarle qué demonios le estaba costando tanto enviar el libro. De igual manera le molestó que hubiera logrado distraerlo de Samuel L. Jackson y su discurso sobre la supuesta intervención divina y las balas que había logrado esquivar sin mover un solo músculo; concentrarse en su distracción era más fácil que admitir que su corazón se aceleraba cada vez que Harry mostraba que aún le importaba.
Jake pausó la película cuando miró a Louis ponerse de pie para regresar la llamada en un lugar más privado.
- Hey. – Lo saludó Harry contestando al primer timbre.
- ¿Por qué te está tomando tanto tiempo enviarme el libro? – Preguntó Louis sin saludar. Harry se rió nerviosamente a través de la línea.
- Tuve unos días ocupados, lo siento. Ya tengo tu libro.
- Fantástico. No lo leas, es privado.
- Lo sé. – Dijo Harry con seriedad. – No lo he leído, ¿sabes? Por si te lo estabas preguntando. Nadie lo ha abierto. No somos tan terribles.
- Lo sé. – Dijo Louis cubriéndose el rostro con su mano desocupada. Quería disculparse. – Lo siento, he estado de un humor extraño últimamente.
- Descuida. – Dijo Harry. Luego: - ¿Quieres hablar al respecto? Puedo quedarme un rato cuando te lleve el libro. O tú puedes venir por el libro y quedarte aquí. Compraré comida rápida, o puedo cocinarte algo. Tú elige.
Oh, Dios, no.
- Como sea. – Dijo Louis. – Perdón por ignorar tus llamadas. – Agregó. Harry se rió, dejando a Louis sólo un poco confundido. - ¿Qué?
- Nada, nada. Niall me apostó que no me estabas ignorando y yo le dije que lo estabas haciendo, totalmente. Gané.
- ¿Qué ganaste?
- Alcohol gratis.
- Mm. – Louis empezó a jugar con su labio inferior, distraído. Harry lo hacía sentir una gran cantidad de cosas: desespero, odio, cariño, confusión y tristeza. No entendía exactamente por qué escucharlo reír por una estúpida apuesta lo había hecho sentir una mezcla de todas esas cosas. Quizá había sido el hecho de que Harry había hablado con Niall sobre las llamadas y que todas habían sido ignoradas. Quizá había sido que Harry no había dejado de llamar a pesar de que sabía que lo estaba ignorando.
- Hey. – Dijo Harry. - ¿Soné como un idiota al decirlo? – Preguntó con cuidado. – Porque si crees que soné como un idiota deberías decirme. Me retractaría.
Louis se encogió de hombros. Cuando recordó que Harry no podía verlo se aclaró la garganta.
- No, está bien. ¿Cuándo haremos esto?
- ¿Estás seguro que está bien que lo haya dicho? – Insistió Harry con voz cuidadosa. Louis se restregó el rostro con su mano y le repitió que sí. – De acuerdo, entonces. ¿Qué te parece mañana? Iba a llevarlo mañana de todos modos.
- ¿Aunque no te hubiera contestado ninguna llamada? – Preguntó Louis. Luego lo escuchó sonreír a través de la línea.
- Aunque no lo hubieras hecho, sí.
- Dios. Eres raro. – Dijo Louis sonriendo también.
- ¿Raro por qué? – Preguntó Harry. - ¿Por tratar de arreglar lo nuestro aunque tú creas que es una buena idea terminar incluso nuestra amistad?
- No, sólo... – Louis se volvió a encoger de hombros. No pudo evitarlo. – Estás actuando raro. No eras así, ya sabes, antes. Estás raro ahora.
- Estoy siendo amable ahora, ¿eso me hace raro?
- No lo sé. Tal vez.
Louis estaba cansado.
Estaba cansado de obligarse a odiar a Harry. Estaba cansado de sentirse culpable por no estar ni siquiera un poco menos enamorado de él. Estaba cansado de pasar todos sus días recordando que Marine estaba muerta y que era probablemente a causa suya. Estaba cansado de convencerse de que no se merecía cosas buenas.
Ambos guardaron silencio por un par de segundos. Louis escuchó a Harry queriendo empezar a decir algo con incómodos ‘um’, pero no habló hasta que Louis pensó en colgar la llamada, como si hubiera sentido que no tendría una oportunidad de hablar otra vez hasta que trajera el libro.
- Te amo, sabes. No es mentira.
- Harry.
- No, no uses ese tono conmigo. – Pidió con determinación. Louis sabía exactamente a qué tono se refería. Era su tono cansado y condescendiente; ese que quería transmitirle el poco sentido que tenía que se lo dijera, o que no importaba que lo dijera ahora por razones que ya le había listado en más de una ocasión. - Sé de lo que hablo. Sé que estoy enamorado de ti y sé que suena jodidamente idiota, créeme, lo sé, pero esa es la verdad.
Louis caminó hacia donde había estado sentado con Jake. Jake continuaba ahí. Estaba escribiendo algo en su teléfono.
- Escucha, tengo que colgar.
- No, no tienes que hacerlo. – Dijo Harry con tristeza.
- De hecho sí. Estaba mirando una película con Jake antes de que llamaras. Me está esperando.
- Jake. – Dijo Harry pronunciando el nombre con el mismo desagrado de siempre. Si Louis no estuviera tan malditamente cansado y triste probablemente se reiría.
- No seas celoso. – Susurró en cambio, dándose el lujo de decirlo aunque sabía que era una mala idea. Cuando Harry se lo decía en aquellos tiempos cuando ambos eran adolescentes y Louis estaba patéticamente y tontamente enamorado de él, siempre hacía que las ilusiones de Louis se dispararan por los cielos.
Y ni siquiera sabía si Louis lo había dicho por maldad, si era honesto, no sabía si lo había dicho porque sabía lo que se sentía o porque deliberadamente quería que Harry recibiera esos mensajes y los interpretara justamente de la forma que Louis esperaba.
- No estoy siendo celoso. – Dijo Harry entre una risa nerviosa.
- ¿No?
Harry soltó un bufido.
- Bueno, tal vez un poco. – Después, totalmente serio: - Espera. ¿Lo dijiste porque te molestó? Porque si te molestó haré un esfuerzo en—
- Cállate. – Dijo Louis rodando sus ojos, interrumpiéndolo. – No me molestó, sólo fue..., ya sabes. Una observación.
- En ese caso, odio a Jake. – Confesó Harry en un susurro, como si Jake pudiera oírlo. – Odio a ese chico. Nunca eres un imbécil con él, aunque claramente sabes que quiere follarte.
- Sí, lo sé. – Dijo Louis reprimiendo una risa. Jake volteó a verlo por sobre su hombro al escucharlo fracasar en su intento. – Tengo que colgar, es en serio. Estoy mirando una película.
- De acuerdo. ¿Cuál están viendo? ¿Por Favor Ten Sexo Conmigo Atentamente Jake?
Louis se rió.
- Basta. Es en serio, adiós. Te espero mañana. Avisa antes para saber a qué hora debo estar en mi departamento.
- Lo haré. – Dijo Harry. – Y gracias por..., ya sabes, por no gritarme y por dejarme hablar. Y por contestar la llamada.
Louis no dijo nada. Esperó por algo más por parte de Harry y cuando la línea permaneció en silencio, colgó.
Regresó con Jake al sofá y se acomodó a su lado, con su brazo contra el de Jake y su cabeza apoyada en su hombro.
- ¿Era Harry? – Preguntó. Louis le dijo que sí. – Sonó bien. Te escuchabas feliz. ¿Ya no están enojados?
- No sé. – Respondió, honesto. - No es como si fuéramos mejores amigos otra vez, pero, es lo que es, supongo.
- Eso es bueno, Louis. – Dijo Jake. Sonaba genuino. – Me gustaría poder llevarme mejor con él también, sabes. ¿Por qué es tan complicado? – Preguntó apuntando con el control remoto hacia la tv, sin embargo no reprodujo la película. - ¿Siempre ha sido así?
- Dios, sí.
- ¿Vale la pena aguantar su terrible comportamiento? – Preguntó.
Louis se congeló.
¿Había valido la pena continuar siendo amigo de Harry aunque lo hizo sentir incomodo y mal de sí mismo y por sí mismo por ser lo que era durante toda su adolescencia? ¿Había valido la pena permitir que Harry se burlara de él y del estúpido y obvio enamoramiento que tenía en él? ¿Había valido la pena que Harry lo usara y lo manipulara aunque ambos hubieran estado en una relación con otra persona? ¿Había valido la pena que Harry lo follara casi a fuerzas sólo porque estaba caliente sin importarle que Louis recibiera placer sexual? ¿Había valido la pena que junto con él Louis fuera cómplice del suicidio de Marine por ser tan jodidamente fácil por él?
Louis honestamente no sabía cómo responder, aunque Jake no le hubiera preguntado eso exactamente. Sabía que no podía odiar a Harry por siempre, y también sabía que sólo era cuestión de tiempo para que se quedara sin razones para justificar la terrible persona que era por continuar enamorado de Harry.
Quería hacer las cosas bien. Quería ser justo, y sabía que lo justo era desaparecer a Harry de su vida, pero no podía simplemente eliminarlo. No era tan fácil. Lo echaba de menos. Quería abrazarlo y besarlo otra vez. Quería que estuvieran juntos, como amigos o amantes, y le estaba matando que la sola idea le provocara deseos de gritar hasta quedarse sin voz, porque eso no era lo correcto, eso no era lo justo.
- No lo sé, Jake. – Respondió sintiéndose terriblemente cansado de nuevo. – Creo que... creo que me iré a la cama temprano, ¿está bien?
- Oh. Por supuesto, podemos seguir viendo la película mañana, u otro día.
- De acuerdo. – Louis asintió y empezó a prepararse para crear un tendido en la habitación de Jake. Había probado el sofá el primer día pero la mañana siguiente lo había recibido con un molesto dolor de espalda. No había funcionado; el tendido en el piso de la habitación de Jake era más cómodo. Lo había hecho desde entonces y su cuerpo aún no se quejaba. - Buenas noches, Jake.
- Que duermas bien, Louis.
Louis asintió. Esperaba poder hacerlo.
A mitad de la noche empezó a hiperventilar. Se puso tan mal que necesitó salir del departamento para respirar.
Jake no se dio cuenta.
Había cosas peores que presentarse al trabajo como un zombi, Louis estaba seguro de ello. Tampoco era la primera vez que lo hacía, así que no había sido totalmente terrible. Además, una de las cosas buenas de que su jefe se lo quisiera follar era que podía salirse con la suya si su cabeza empezaba a caerse y sus parpados empezaban a cerrarse en contra de su voluntad.
Al Dr. Maddox le había parecido adorable, de hecho. Lo había dejado salir temprano.
De vuelta en su departamento pensó en llamar a Harry para decirle que podía dejar el libro ya, si podía, pero prefirió tomar una siesta antes.
Louis no tenía idea por qué había creído que podría dormir en su departamento, en su cama. En la misma cama que Marine había muerto, o en el mismo sofá donde habían tenido sexo, o en el mismo departamento donde habían vivido juntos.
Estaba cansado y tenía sueño pero no podía dormir. Desde que había tirado el Hidrato de Cloral sólo había dormido un par de horas cada noche y estaba tan cansado que todos sus días los pasaba al borde de perder el conocimiento.
Media hora después de estar revolviéndose entre las mantas terminó de pie, pateando la cama y luchando contra el colchón hasta tenerlo en el suelo donde sólo porque podía empezó a patearlo también.
Después empezó a llorar como idiota.
Lloró porque estaba enojado y porque no podía solucionar nada. Había tratado de ser mejor y de salir adelante. Había empezado a dormir donde Jake para poder tener más horas de sueño y había decidido hablarle a Harry a pesar de que su principal idea había sido golpearlo cada vez que tuviera la oportunidad y no dirigirle la palabra en ninguna ocasión.
Todo le había salido mal. Harry continuaba en su vida y todavía rompía en llanto a causa de sus patrones de sueño. Estaba cansado y triste y enojado y era como si hubiera regresado al comienzo del camino.
Estaba sentado sobre el colchón en el suelo mirando hacia la ventana con lágrimas corriendo por sus mejillas y mocos corriendo por su boca cuando su teléfono empezó a sonar.
Louis sorbió por su nariz miserablemente y cuando trató de ponerse de pie se tropezó y eso sólo le hizo querer llorar más.
Su vida era patética, realmente.
- ¿Puedes hablar? – Preguntó Harry en el momento que Louis contestó su llamada.
- Sí.
- ¿Qué te parece si paso por ti al trabajo cuando salgas y luego regresamos juntos a tu departamento? Ya sabes, lo que siempre hacíamos. Siempre nos funcionó.
Louis apretó sus parpados con los dedos de su mano derecha, fuerte.
- Estoy en mi departamento, de hecho.
- ¿En serio? – Preguntó Harry con voz aguda, sorprendido. - ¿Estás enfermo? Se escucha rara tu voz, ahora que lo mencionas.
- No, no, sólo... Puedes venir a la hora que quieras, aquí estaré.
- Oh. – Hizo una pausa, pensativo. – Iré lo más rápido que pueda, entonces.
- De acuerdo, como sea, como dije, aquí estaré.
Harry iba a decir algo. Louis escuchó que su voz empezó a querer formar una palabra, pero Louis terminó la llamada antes de que pudiera completar algo. Luego se tiró sin cuidado al colchón en el suelo sobre su espalda y miró hacia el techo.
¿Qué sucedería si no pasaba absolutamente nada entre él y Harry cuando estuviera en su departamento? ¿Si no se besaban, si no tenían sexo? ¿Si no hablaban?
¿Qué sucedería si hacían todo? ¿Iba a cambiar algo? ¿O lo iba a empeorar?
¿Qué era mejor? ¿Ignorar el enorme elefante en la habitación y actuar como lo habían hecho desde que Harry se había forzado en su vida otra vez, o dejar todas las cartas sobre la mesa, recibiendo con responsabilidad y madurez las consecuencias?
¿Qué era lo justo para Marine?
Louis sabía que lo justo para Marine era recibir su libro y pedir de vuelta todas sus cosas, después cerrar la puerta en el rostro de Harry, regresar a Doncaster o viajar a Nueva York para jamás tener que volver a encontrarse con él.
Pero Louis no quería eso. Su corazón no quería eso. Su razón tampoco.
Eventualmente salió del colchón y lo colocó en su lugar para que no quedara rastro de su crisis.
Eran poco después de las 6pm cuando Harry llegó. Traía comida y sodas con él, más el libro de Marine y otras cosas más en una bolsa de plástico.
- ¿Qué es todo eso? – Preguntó Louis sin poder contenerse.
- Algo que encontré en mi habitación. – Respondió dejando una porción de sus cosas en la mesa. Dejó su teléfono, sus llaves y la bolsa, luego regresó donde Louis con el libro en sus manos. – Tarde pero seguro.
Louis sonrió forzadamente.
- Gracias. ¿Qué es eso? – Insistió apuntando hacia la bolsa. Había una caja ahí que le parecía extrañamente familiar. Estaba bajo la comida.
- Algo que encontré en mi habitación. – Repitió con diversión. – Y Guardians of The Galaxy en DVD por si quieres ver una película conmigo más tarde. Arruiné la última vez, así que. – Se encogió de hombros. – O puedes verla tú solo, o con Jake. El punto es que la compré para ti. Es un regalo, verás.
- Un regalo. – Repitió Louis, confundido. – No es mi cumpleaños.
- No te compré nada tu último cumpleaños. Estábamos...
Enojados, Louis lo recordaba.
- Sí. – Dijo con incomodidad. Ninguno de los dos dijo la palabra en voz alta, probablemente porque aún lo estaban, de alguna manera.
- Traje comida también. Es comida india.
El estomago de Louis hizo ruido con sólo escuchar. No había comido nada desde el cereal que había tenido como desayuno.
- Brillante. – Dijo sonriendo. Harry regresó a la mesa para sacar las dos cajas de comida. Luego sacó la caja de madera que Louis reconocía ligeramente, y no fue hasta que la sacó totalmente de la bolsa que recordó finalmente. – Oh, Dios mío. ¿De dónde sacaste eso?
Harry abrió una de las cajas de comida y el olor hizo que su estomago casi gritara por ella. Harry se rió y le pasó su comida.
- Te dije, lo encontré en mi habitación. Espera a que veas lo que hay dentro.
- Muéstrame. – Pidió sentándose cerca de la caja de madera. Harry ocupó la silla al lado de él y Louis no perdió tiempo en abrirla. – No. – Dijo con sorpresa y melancolía al ver todo lo que había dentro.
La caja no era grande, era un poco más grande que la palma de su mano, pero era profunda. Adentro estaban las pulseras que él y Harry solían usar. Eran iguales, con la diferencia de que tenían sus nombres grabados. Harry usaba la suya y Louis usaba la de Harry. Había también un teléfono móvil con el que solían llamar a chicas para tratar de ligar porque era más fácil hacerlo así que en persona. El teléfono tenía calcomanías por doquier. Era viejo, ni siquiera se podía descargar timbres con él. Había cartas de Pokémon y fotos que mostraban a un Harry de al menos 14 años haciendo gestos graciosos en dirección a Louis.
Dios. Sus cortes de cabello eran horribles entonces.
Había cartas de Póker con mujeres desnudas en ellas. Louis recordaba odiar esas cartas, siempre lo hacían sentir incomodo. Harry al contrario las amaba. Siempre las mostraba cuando hacían un nuevo amigo. Louis nunca había entendido por qué adquiría más confianza y orgullo al mostrarlas, era estúpido.
- Odiaba estas cartas. – Dijo en voz alta, riendo. Harry se rió también. Luego encontró los tickets de cine de cuando fueron a ver Constantine. Habían compartido la misma soda ese día. – No puede ser. ¿Cómo es que todavía tienes todas estas cosas? – Preguntó Louis mirándolo intensamente. Una parte de él quería que Harry respondiera con un ‘porque fueron tan importantes para mí como lo fueron para ti y no quería perder estos recuerdos’, pero estaba seguro que sólo había tenido suerte.
Pero entonces...
- Porque son importantes para mí. – Respondió haciendo que la cabeza de Louis hiciera una doble toma, genuinamente sorprendido.
Todavía olvidaba que Harry estaba haciendo el esfuerzo por cambiar. Todo era demasiado nuevo, raro y no-Harry. Era extraño; le hacía sentir fuera de lugar. Le hacía sentir vulnerable también, y algo enojado, porque Harry era el único que estaba haciendo un cambio para bien, mientras que Louis sentía que daba un par de pasos en la dirección contraria cada vez que se dejaba convencer y doblar por sus buenas acciones. No le gustaba la sensación.
Ambos continuaron comiendo en silencio. Louis metió todo de vuelta en la caja, inspeccionando por un rato las cartas de Pokémon y las del Póker pornográfico.
- Nunca te conté por qué terminé con Mandy. – Dijo Harry de repente cuando Louis estaba raspando con el cubierto el cartón de su comida rápida.
- No, no lo hiciste.
- Terminé con ella un par de días después del funeral de Marine. – Louis asintió. Realmente no quería escuchar la historia, pero tampoco quería permanecer en silencio con Harry al lado suyo. Era incomodo. – Su otro novio todavía estaba en su vida de todos modos. Quería más tiempo para terminar las cosas con él, aparentemente, y yo continuaba recibiendo amenazas. Era lo mejor.
- Estoy seguro que sí. – Dijo Louis, distante.
- No le dije que la verdadera razón era porque me sentía terriblemente mal por lo que hicimos a espaldas de ella y Marine, y porque te había perdido a ti a final de cuentas. No me sentía realmente bien como para continuar con la relación. Sólo pensaba en ti.
Louis se limpió las manos con una de las servilletas que venían en el empaque de la comida. Apuñó una de sus manos y la colocó en su mentón por soporte, con su codo contra la mesa.
- Pensé que te había perdido. Creí que... – Harry tragó con fuerza. Había sonado seco, y lleno de pánico; necesitó darle un trago largo a su soda. – Creí que no ibas a perdonarme nunca. En su momento no entendía exactamente por qué me sentía tan culpable, y no sé por qué demonios me tomó tanto tiempo darme cuenta, o por qué necesité que me lo tuvieras que explicar, pero ahora lo entiendo, ¿de acuerdo? Y me siento terrible. Desde que sucedió me siento terrible.
- Bienvenido a mi mundo. – Dijo Louis sin ganas. – Multiplica ese sentimiento por cien y probablemente te darás una idea por lo que yo tengo que pasar.
- No, lo sé, es decir, sí me doy una idea. Por eso traté de ser mejor para ti más que nada. Acepté que fui un imbécil y a pesar de que sabía que existía la posibilidad de que fuera demasiado tarde para un cambio, de todos modos me esforcé en hacerlo, en... ya sabes, en ser una mejor persona. Es jodidamente complicado para mí. Así no es como soy yo. Soy un imbécil por naturaleza, lo sabes.
Louis se rió un poco. Harry ciertamente era un imbécil y siempre lo había sido. Era algo refrescante que lo admitiera en voz alta.
- He estado hablando con los chicos sobre esto que tengo contigo. No les he dicho qué eres tú del que hablo, pero les he estado diciendo algunas cosas. Quiero que sepan que eres importante, que no estoy jugando y que te di tiempo para decidir lo que harías conmigo sin forzarte exactamente a que me perdonaras sólo porque ya les había contado a ellos.
- Te dije bastantes veces que no quería saber nada de ti y continuaste apareciendo. – Le recordó Louis. Harry se rió.
- No te forcé. Rogué. Nunca en mi vida le había rogado a alguien.
Louis sonrió forzadamente. Más que nada quería llorar, porque sabía que el esfuerzo de Harry era mínimo y no tenía por qué celebrar que estuviera convirtiéndose en una persona decente.
- Como sea, insististe y no respetaste lo que yo quería. – Dijo Louis cruzándose de brazos. Harry se cruzó de brazos también. Su comida estaba olvidada en la mesa, aunque Louis estaba bastante seguro que aún no terminaba.
- Pero era realmente lo que tú querías ¿o sólo eras tú queriendo autodestruirte? – Preguntó. Louis soltó un bufido.
- No seas tan lleno de ti mismo. – Dijo tratando de reír. No era gracioso, así que estaba teniendo dificultades lográndolo.
- No lo estoy siendo.
- Acabas de dejar entredicho que yo queriéndome alejar de ti era yo siendo autodestructivo. ¿Cómo diablos me hace ser destructivo el querer deshacerme de... ya sabes?
- ¿Lo sé?
Louis rodó sus ojos.
- No me hagas decirlo. – Le pidió.
- No, dime. ¿Deshacerte de qué?
- De... – Louis de verdad no quería decirlo. – Deshacerme de cosas que no me hacían ningún bien. De cosas que genuinamente no quería en mi vida. De cosas que no me servían para nada.
Harry se irguió un poco más derecho en su silla, pensativo, serio.
- No creo que lo hayas deseado de verdad. – Insistió. Louis volvió a rodar sus ojos.
- Lo que sea que te haga dormir mejor por las noches, Harry.
- No, no. – Dijo Harry poniendo una de sus manos en la mesa. - Te conozco. La primera vez que me dijiste que ya no querías que fuéramos amigos fue tan bizarro. No sonó como tú, estuvo totalmente fuera de carácter. En realidad sentí que alguien te había forzado a hacerlo.
Louis tragó con fuerza, nervioso.
Técnicamente, alguien sí lo había forzado, pero había tenido sentido en su momento. Louis le había estado haciendo algo peor a ella de todos modos. Había sido justo que Louis eliminara de su vida lo que más quería. No le hacía ningún bien, sólo le provocaba problemas. Era tóxico, como había dicho Marine.
Y continuaba siéndolo, pero el hecho de que Harry estuviera cambiando para bien le hacía sentir esperanza. Como si aún pudiera salvar su amistad.
- Como sea. – Dijo Louis encogiéndose de hombros.
- Ya no piensas así, ¿cierto? – Preguntó Harry.
Louis se encogió de hombros una vez más.
- Tal vez no.
Harry sonrió.
- Me alegro. – Luego suspiró. – ¿Entonces somos amigos otra vez? – Preguntó haciendo reír a Louis.
- Supongo, sí. – Dijo Louis rodando sus ojos al ver a Harry haciendo una señal de triunfo con su puño. – Dios. Eres tan idiota.
- No me importa. Por cierto, tengo otra pregunta que podría hacerte sentir deseos de golpearme el rostro otra vez, ¿puedo hacerla?
- Oh, adelante. Hazla. – Dijo Louis sin poder dejar de reír. Horas atrás había estado pateando su colchón en un mar de lágrimas y ahora estaba sosteniéndose el estomago al reírse. Harry había hecho eso.
- Es sobre Jake. – Dijo chasqueando su lengua.
- Por supuesto que es sobre Jake. ¿Qué hay con él?
- ¿Estás follando con Jake? – Preguntó, serio. Louis abrió sus ojos fingiendo sorpresa. Si no conociera mejor a Harry quizá no habría visto venir esa pregunta.
- Wow.
- Sólo quiero saber para, ya sabes, tratar de no ligar contigo cuando él esté cerca.
- Follar no significa estar saliendo. – Señaló Louis con un tono sabiondo. Harry sonrió.
- Lo sé, pero Jake emana posesividad y violencia. No sé, de acuerdo, sólo quiero mantener mi rostro lejos de los puños de otras personas.
Louis se rió un poco. Ahora que lo mencionaba, el rostro de Harry había recibido bastantes golpes últimamente. Empezando con Jake en la fiesta donde lo suyo con Marine realmente había empezado, luego por el primer novio de Mandy y otros hombres que Harry no había podido identificar. Luego por él.
- No, Harry, no me estoy follando a Jake.
- ¿Lo has pensado? – Insistió.
Louis cogió la caja de su comida y empezó a hacerle agujeros con el final de su cubierto.
- Sí. Soy humano, Harry.
Harry se rió.
- Qué respuesta es esa. ¿Louis, cómo estás hoy? Bien, soy humano, Harry. ¿Louis, quieres salir esta noche? Sí, soy humano, Harry. ¿Louis, desde cuándo no follas con alguien? En serio. Eres increíble.
- Oh, cállate. – Le pidió Louis, riendo. - Y desde hace un mes, esa es la respuesta a tu última pregunta.
- ¿No tienes sexo desde hace un mes? – Louis negó con su cabeza. Harry lucía algo aliviado de escucharlo decir eso. – Wow.
- No es tan sorprendente. Simplemente no ha estado en mi cabeza ese tipo de deseo.
- ¿Puedo ser honesto? – Preguntó con una mueca de dolor. Louis le dijo que sí, aunque probablemente no le iba a gustar lo que Harry diría. - Creí que ya te habías follado a Jake. Múltiples veces.
- ¿Es por eso que siempre eres terrible con él? – Preguntó ignorando que su pulso se había disparado.
- Sí. Soy un maldito imbécil, lo siento.
- Descuida. Pronto estarías en lo cierto de todos modos. Jake ha sido bastante agradable conmigo, me ha ayudado a distraerme de cosas que ninguno de ustedes podría.
Harry frunció el ceño.
- ¿Ibas a follar con él sólo porque ha sido agradable contigo? – Preguntó. Louis ni siquiera necesitó leer su mente para saber lo que estaba pensando. Harry siempre había creído que era alguien fácil, y esa había sido la razón por la que había creído en primer lugar que ya había tenido sexo con Jake múltiples veces. Louis no entendía por qué estaba fingiendo sorpresa y confusión.
- Es lo que tengo más cerca. – Dijo Louis encogiéndose de hombros. – Además sé que no me dirá que no.
- Oh. – Harry miró hacia la mesa, intenso. Louis se sentía un poco mal por decirle esas cosas, pero todavía había algo dentro de él que quería lastimarlo. – Yo tampoco te diría que no, sabes.
- Lo sé, pero si lo hago contigo podría arruinar el avance que llevamos.
- Pero..., es decir, ¿cómo sabes que eso nos hará tomar dos pasos hacia la dirección equivocada? ¿Qué sucede si nos hace progresar más?
- ¿Cómo podría? – Preguntó Louis genuinamente interesado.
- Bueno, primeramente me aseguraría de hacerlo bien, de no pensar sólo en mí. Sería más gentil también, y lo haríamos de forma apropiada para que sea bueno para los dos. He estado leyendo cosas, sabes. Intenté enseñarme algo mirando porno gay pero todos eran demasiado violentos el uno con el otro.
- No lo hiciste. – Dijo Louis sonriendo ligeramente.
- Lo hice, totalmente. Pero ese no es el punto, el punto es que no creo que vayas a cometer un error al tener sexo conmigo otra vez. Ya no soy como solía ser.
Louis dejó de hacerle agujeros al cartón vacío de su comida y se sentó tranquilo, mirando hacia Harry con atención.
- No he tenido sexo desde el último día de Diciembre. Es casi Febrero ahora. – Señaló sin poder creerlo. Lo máximo que había pasado sin sexo habían sido dos semanas y en el momento que lo había conseguido no recordaba haberse sentido lleno.
- Sí, en tres días es mi cumpleaños.
Eso era cierto. Y Louis no tenía idea si tendría una fiesta de cumpleaños. Tampoco le gustaba pensar demasiado en que Harry no había planeado invitarlo, a menos que su intención fuera invitarlo en ese momento ahora que sabía que continuaban siendo amigos.
- ¿Quieres tenerme como regalo de cumpleaños? – Se escuchó decir, sin pensarlo.
Harry cambió de posición en su asiento a una postura más alerta.
- Si eso es lo que tú quieres, sí. Dios, sí.
Louis asintió tratando de mantenerse serio, pero sus labios estaban queriendo formar una sonrisa a pesar de su esfuerzo.
- De acuerdo entonces.
- ¿Puedes esperar tres días? – Preguntó Harry de pronto preocupado, como si creyera que Louis no era capaz de mantenerse sin sexo por 72 horas más.
- Creo que puedo hacerlo, sí.
- Bien.
- Bien. – Repitió Louis. Después ambos sonrieron.
Las manos de Harry se estaban sosteniendo con fuerza en su propia silla; no parecía saber qué hacer con ellas, así que Louis decidió acercarse a él. Se puso de pie y se detuvo enfrente de Harry.
- ¿Me prometes que no vas a arruinar esto otra vez? – Preguntó totalmente serio. Estaba un poco triste por dentro porque no era una buena señal que ya hubiera existido una primera vez. No debió haber sucedido así, no debieron haber arruinado tanto algo que orillaron a Marine al suicidio, pero le hacía sentir bien la expectativa. - ¿Prometes que no permitirás que ninguno de los dos lo arruinemos tanto como la primera vez?
Harry se puso de pie.
- Lo prometo. – Dijo tragando con fuerza. Louis pudo ver su garganta y manzana de Adán funcionando con trabajo. - ¿Puedo besarte ahora?
Louis no había besado a Harry desde su fiesta de cumpleaños adelantada. La sola idea de poder volver a hacerlo en segundos le estaba haciendo sentir inadecuado, como si no lo mereciera, o como si estuviera cometiendo un error.
Se iba a odiar después, estaba seguro de ello. Pero lo deseaba demasiado.
Louis asintió.
Harry fue el primero en moverse. Lo cogió de sus hombros con cuidado, le sonrió con delicadeza e intimidad, como si estuviera genuinamente feliz de poder besarlo. Louis lo estaba, no podía hablar por Harry además de interpretar esa sonrisa como el mismo sentimiento, pero Louis de verdad lo estaba. Sólo quería que todo estuviera bien otra vez, quería no sentirse terrible todo el tiempo, quería besarlo y abrazarlo sin sentirse culpable.
- Me gustas. – Susurró Harry antes de tomar el mentón de Louis con delicadeza, uniendo sus labios superficialmente por un segundo. – Y estoy enamorado de ti.
Louis sonrió.
- Dios. Esto se siente tan diferente y raro. – Confesó. Harry rodó sus ojos con diversión.
- Louis. Estoy tratando de ser romántico aquí.
- Lo siento, lo siento. – Dijo Louis cubriendo la otra mano de Harry, la que no estaba en su mentón.
- Cuando te dije que estaba dispuesto a ser todo por ti no estaba mintiendo. – Dijo Harry mirándolo con intensidad.
- Lo sé.
- Todavía está en pie la oferta, sabes. Todavía puedo ser para ti lo que quieras que sea. Amigo, amante, novio, lo que sea.
- Esclavo. – Mencionó Louis. Quería ser serio pero no podía. Sentía que empezaría a llorar si lo tomaba totalmente en serio.
Marine estaba muerta. Marine ya no regresaría. Y él lo había hecho, él la había orillado a hacerlo.
Marine se había suicidado en ese departamento y Louis estaba teniendo un momento especial con Harry. No parecía justo, eso era todo.
- Esclavo. – Repitió Harry entrecerrando los ojos, pensativo. – Por qué no.
Luego lo besó, rápido e intenso, con propósito. A Louis lo tomó por sorpresa pero no tardó demasiado en seguirle el ritmo.
La mano de Harry abandonó su mentón y se ancló en su brazo. Louis no dejó de sostener su otra mano en ningún momento.
Cuando Harry se apartó no lo hizo totalmente. Estaba sonriendo y su frente estaba contra la de Louis.
- Los chicos están planeando una fiesta de cumpleaños sorpresa para mí en mi propio departamento. – Louis hizo un sonido que esperaba hubiera sido percibido como un ‘continúa’. No creía que pudiera formar palabras, todavía no. Estaba procesando todo aún. – No se supone que debo saber esto, pero Niall se descubrió solo.
- Empieza a actuar de forma extraña cuando está ocultando algo. – Dijo Louis con trabajo. Harry sonrió.
- Sí. Es divertido.
- ¿Me estás invitando, entonces?
- Lo estoy haciendo, sí. Zayn y el resto han estado tratando de preguntarme si estamos bien, tú y yo, genuinamente. Creo que estaban esperando una respuesta final para poder contarte sobre el plan. Pero como sea, decidí decírtelo yo.
- De acuerdo, iré.
Harry se apartó y llevó su mano junto con la de Louis hasta sus labios. Luego besó el dorso de la mano de Louis.
- Oh. – Soltó Louis tratando de no mostrar que estaba muriendo poco a poco por dentro con sus acciones.
- ¿Miramos la película o quieres que me vaya? – Preguntó Harry entonces.
Louis no quería que se fuera, aunque sentía que debía despedirse de él antes de que algo saliera mal.
- De verdad quiero ver la película contigo. – Empezó a decir. – Pero no creo que sea una buena idea para ninguno de los dos hacerlo.
- ¿Por qué no? – Preguntó sin mostrar ningún tipo de decepción o molestia con su decisión.
- Porque si nos sentamos juntos para mirar algo sin alguien que esté entre medio de nosotros, no voy a poder contenerme.
Harry guardó silencio, mirando a Louis con algo que parecía lujuria y hambre.
- No me mires así. – Le pidió pasando una de sus manos por su rostro.
- No, tienes razón. No creo que me pueda contener tampoco. Ahora mismo estoy conteniéndome bastante a no quitarte toda la ropa y follarte contra la pared y no estamos haciendo nada sugestivo que me hiciera desear esto tan de repente.
Louis sacó el aire de sus pulmones lentamente, atento y sintiéndose totalmente excitado.
Quería pedirle que se quedara, para que lo hicieran. Quería tener sexo con Harry otra vez. Quería tenerlo dentro otra vez, quería que lo cubriera con su cuerpo y lo follara contra la pared, como él quisiera. Quería que lo hiciera fuerte.
- Gracias por la comida, y el DVD. – Dijo con un hilo de voz. Harry sonrió.
- Subiré al auto con la peor de las erecciones. – Le contó casi con dolor. Louis se rió.
- No me hables de tu erección. No he tenido sexo en un mes, es cruel.
- Tú lo hiciste. – Le recordó. Estaba a un paso de distancia; estaba muy lejos de él, normalmente estaba en su cara, tocándolo, pero Harry estaba de pie a un paso de él con sus manos en sus bolsos, mirando hacia el techo a intervalos con desespero. – Deberías ayudar.
- No. – Dijo Louis empujando a Harry hacia la puerta desde su pecho. Había tenido que forzarse físicamente a no mirar hacia la entrepierna de Harry donde podía marcarse perfectamente su erección. – En tu cumpleaños.
- Falta demasiado para mi cumpleaños. – Se quejó Harry impactando suavemente contra la puerta.
- ¿Y crees que es fácil para mí? – Le preguntó Louis con su pecho contra el de Harry. Quería besar su cuello y morder la carne ahí, así que lo hizo.
Harry gimió y lo sostuvo de sus mejillas para besarlo con desespero y hambre. Dio un par de pasos hacia la dirección del sofá pero Louis lo regresó a su lugar con diversión.
- No. – Repitió. – Es en serio, si tocamos ese sofá juntos no vas a salir de aquí hasta mañana.
- Ese era mi plan. – Contó en un susurro contra su oído. Louis rodó sus ojos.
- 72 horas. – Dijo Louis abriendo la puerta.
Harry asintió caminando hacia afuera.
- No folles con Jake. Espera por mí.
- No puedo prometer nada. – Dijo Louis fingiendo estar genuinamente entre la espada y la pared. – Jake es demasiado irresistible, a veces.
- Odio a Jake. Ojalá camine justo sobre un par de legos. – Dijo mientras se ajustaba su entrepierna para no mostrarle su erección a todo aquel que estuviera caminando por el pasillo. - Ojalá se ahogue en rosetas de maíz.
- Nos vemos en tres días. – Dijo Louis, sonriendo.
Harry asintió, dio vuelta hacia su derecha y bajó los escalones de dos en dos.
Louis cerró la puerta y se mantuvo de pie ahí para procesar todo lo que había sucedido. Después se hizo cargo de su propia erección.
Sasha le mandó un mensaje esa misma noche para decirle que había aceptado el contrato, que ya había firmado y que esperaba poder marcharse de Londres lo más antes posible. No agregó que lo echaría de menos, lo cual lo había puesto algo triste, pero no pensó demasiado en ello.
Definitivamente no pensó en que una adolescente de 17 años tenía más resuelta su vida que él.
Cuando Louis tenía 17 años sólo pensaba en Harry y en no decepcionar a su mamá y hermanas. Eso era literalmente en todo lo que pensaba. Definitivamente no pensaba en independizarse y volar a otro lugar del mundo para exponer su cuerpo.
Cuando regresó al trabajo al día siguiente se preparó mentalmente para mencionarle de nuevo el préstamo al Dr. Maddox. La última vez había actuado como si Louis le hubiera hablado del clima y no de algo sumamente importante que podría o no salvarlo de autodestruirse en su propio departamento.
No podía dormir donde Jake toda su vida, ni tampoco podía depender de un sedante para poder dormir. Necesitaba salir de ahí. Rápido, y el Dr. Maddox parecía ser su última esperanza.
Louis se lo dijo antes de marcharse a casa, más que nada porque era decirlo en ese momento u otro día, o nunca.
El Dr. Maddox sonrió con pesar al escucharlo.
- Eso puede estar difícil. – Dijo Bruce mientras cerraba. Louis se ajustó su abrigo mientras golpeaba el suelo con la suela de su calzado. Estaba congelado afuera. Quería teletransportarse hacia su departamento y que alguien lo noqueara hasta quedar inconsciente en su cama. - ¿Cuánto ocupas? – Preguntó.
- £400. £300, mínimo.
Bruce silbó. Su silbido no había sonado positivo en absoluto. Louis trató de balancear sus facciones. Estaba aterrado y desesperanzado, pero no podía mostrarle más de la mitad de lo que en realidad estaba sintiendo. Le daría demasiado poder.
- Voy a pagarlo, lo juro. – Dijo Louis. Había sonado como un ruego. Dios. - Ni siquiera estuviera pidiéndote el préstamo si no fuera urgente. De verdad lo necesito.
- Sé que lo pagarás, es sólo que... Estamos cortos de dinero aquí.
Louis asintió, derrotado, desesperado. Sabía que Bruce podía prestarle ese dinero, pero tal vez no notaba lo realmente necesitado que estaba de esa ayuda en ese momento.
Pensó en ofrecerle algo de él, pero decidió no hacerlo. No iba a haber vuelta atrás si se ofrecía a Bruce por 400 míseras libras. Valía más que eso.
- De acuerdo, entonces. Nos vemos mañana. – Dijo con naturalidad emprendiendo su marcha.
Bruce lo llamó para detenerlo pero cuando Louis se detuvo a escuchar, Bruce sólo se disculpó por no poderlo ayudar.
Louis habría entendido si no fuera porque sabía perfectamente que sí tenía ese dinero para prestarle, pero era obvio que Bruce ya había tenido el suficiente tiempo para pensar en una manera para conseguir algo de él a cambio.
Cuando estuvo en su departamento hablando con Zayn y Perrie vía Skype con una taza de cereal en sus piernas cruzadas, su teléfono empezó a timbrar. Desde que había conseguido un nuevo teléfono móvil nadie que no fuera su madre o un número equivocado lo llamaba al teléfono de su casa.
- ¿No vas a contestar? – Preguntó Zayn cuando Louis dejó el teléfono timbrar.
Louis hizo una mueca.
- No creo que quiera hacerlo. – Le confesó soltando una risa cansada.
- ¿Quién es? – Preguntó Perrie, curiosa.
- Mi jefe, probablemente.
- Oh, Dios, Louis. ¿Te van a despedir? – Preguntó Perrie haciendo un rostro preocupado.
- Nah. Es... esperen.
Louis lo dejó sonar hasta que su contestadora se hizo cargo. Era Bruce, por supuesto. Era demasiado tarde para que fuera su mamá.
Zayn y Perrie se mantuvieron atentos desde el otro lado de la pantalla, murmurando entre sí. Louis escuchó paciente a Bruce, tratando de no mostrar lo disgustado que estaba por lo que el hombre estaba ofreciendo.
No había sonado tan desagradable como Louis había esperado, pero la oferta era la misma.
“Me he dado cuenta que hemos estado coqueteando el uno con el otro desde hace tiempo”. Eso era mentira. “Puede que sí tenga esos £400 para ti, sabes, incluso £500, si quieres”. Louis sabía que los tenía. “Dime si todavía los ocupas para solucionar algo. Si decides hacerlo no tendrás que pagarme nada. Me gusta cuando todos salimos ganando”.
Cuando terminó la llamada Louis fingió tener arcadas.
- ¿Acaso acaba...? – Soltó Zayn frunciendo el ceño. Louis se cubrió el rostro con sus manos mientras sentía tenso el resto de su cuerpo. – Ew.
- ¿Era tu jefe? – Preguntó Perrie. Cuando Louis se descubrió el rostro los encontró a los dos genuinamente sorprendidos. Perrie tenía la mano en su boca.
- Sí.
- ¿Para qué necesitas £400? – Preguntó Zayn de repente más serio. Louis tragó con fuerza.
- Para mudarme.
- Oh. – Soltó Perrie mirando a Zayn.
- ¿Desde cuándo planeas mudarte? – Preguntó Zayn. - ¿Y por qué no sabía sobre esto hasta ahora? - Louis se encogió de hombros. – Louis. ¿Está todo bien?
- Sí.
- No mientas. – Pidió Zayn.
- Oh, cariño. – Soltó Perrie. – Los dejaré para que hablen, ¿de acuerdo? No te quedes mucho tiempo. Es tarde.
Zayn asintió. Louis miró a Perrie besar la cabeza de Zayn y después desaparecer de la pantalla mientras Zayn miraba hacia Louis totalmente serio. Louis odiaba cuando preocupaba a Zayn.
- ¿Qué está ocurriendo? – Preguntó Zayn con suavidad. Louis negó con su cabeza.
- Nada. Sólo he decidido mudarme. Eso es todo.
- ¿Es por Marine? – Preguntó. Louis le dijo que sí. - Oh, Louis.
- No, no es lo que crees. Simplemente no puedo estar aquí. Siento que no seguiré realmente con mi vida hasta que salga de aquí.
- ¿Puedo ayudarte en algo? Por cierto, no aceptes el dinero de ese pervertido. – Dijo riendo. Louis se rió también. – Es decir, puedes, si quieres, pero no creo que sea una buena idea.
- No lo haré, descuida. Pero ahora tengo que empezar a buscar otro empleo, supongo.
- Sí, no creo que sea cómodo continuar trabajando ahí después de esa llamada.
- Lo sé. Lo cual me complicará aún más conseguir el dinero.
Zayn asintió.
- Puedo ayudarte con £100.
- No, no lo hagas.
- Después puedo darte más. Estoy seguro que el resto de los chicos te ayudarían también si les dices.
- Sé que lo harían, pero no quiero hacerlo de esa manera. Me estoy quedando con Jake, así que no es como si..., ya sabes, está bien así. Sólo no puedo dormir aquí, eso es todo, ese es el único problema por el momento.
- Puedes quedarte con Niall también. – Le recordó Zayn. – Conmigo, incluso. A Perrie no le molestaría.
- No, no podría. Si algo sale mal, como, no sé, que Jake se harte de mi o algo, le diré a Niall. No tienes que preocuparte por mí.
- ¿Estás seguro que no quieres el dinero? – Preguntó Zayn. Louis asintió.
- Sí, estoy seguro.
Zayn insistió otra vez, pero Louis le aseguró que no era necesario que lo ayudara, que pronto averiguaría cómo conseguir el suficiente dinero para mudarse. Zayn por su parte se ofreció a acompañarlo a buscar departamentos.
- No le digas a los chicos que me mudaré. – Le pidió. No sabía exactamente por qué no quería que supieran, pero se sentía incomodo con la idea.
- De acuerdo. – Dijo Zayn sin cuestionarlo. – Me tengo que ir. Mantente en contacto.
- Lo haré. Nos veremos de nuevo pronto. – Dijo sonriendo. – Por el cumpleaños de Harry.
- Creí que no irías.
- Por supuesto que iré.
- Lo sé, pero... ya sabes, creí que continuaban enojados. No sabíamos si sería apropiado invitarte cuando estaban en malos términos. Niall nos dijo que habían hecho las paces, nos juró que le habían dicho que eran amigos otra vez, pero Liam y yo no estábamos muy seguros que hubieran sido sinceros.
- No, no lo fuimos, pero ahora sí está todo bien.
- Me alegro. – Dijo Zayn.
- Yo también. – Dijo Louis mostrándole sus pulgares.
Le sopló un beso antes de terminar la conexión, miró Guardians of the Galaxy, definitivamente no pensó en Harry, caminó en sus calcetas hacia el departamento de Jake y se fue a dormir en su tendido.
Las siguientes dos noches las pasó con Jake, no sólo en su habitación y el resto de su departamento sino en compañía de sus amigos.
Al principio había sido un poco incomodo porque no conocía a nadie, pero pronto se aprendió sus nombres y empezó a sentirse bienvenido entre ellos.
Sentía vibras extrañas en algunos de ellos, seguro, y notaba totalmente como un par trataban de evitarlo a como diera lugar, como si tuviera la plaga. Fuera como sea no eran desagradables al respecto, simplemente murmuraban a sus espaldas y quizá se reían también.
Jake también le había vendido su viejo teléfono móvil a un precio bastante accesible para Louis considerando todas las funciones que tenía. Había querido regalárselo, pero Louis tuvo que rechazarlo. No creía que fuera una buena idea aceptar regalos de chicos que querían follarlo.
Había sido cumpleaños de un tal Ben, la segunda noche, y cuando Jake lo había invitado a Louis no le había parecido justo decir que no. Después de todo Jake había aceptado acompañarlo a la fiesta que habían dado en nombre de Liam, y Jake no había conocido absolutamente a nadie entonces, además de Louis—por aproximadamente quince minutos—, así que fue.
En la fiesta estaba el hermano de Jake. Danny, como había dicho Jake que era su nombre, y Louis absolutamente había notado el tono de desdén que había usado, lucía como un completo imbécil. Lucía como Harry en su etapa de imbécil por excelencia, cuando era apenas un adolescente de 18 años con el mundo bajo sus pies. Danny aparentaba más edad de la que tenía. Jake le había dicho a Louis que Danny apenas cumpliría 21 años en dos meses.
Danny era grande. Estaba fornido en los lugares adecuados y en general parecía una persona divertida para juntarse. Parecía atlético también. De hecho Louis pasó un par de minutos exclusivamente observando los brazos de Danny a la distancia, tratando de averiguar qué tipo de deporte practicaba.
Probablemente jugaba Rugby. Probablemente tenía tanta fuerza en sus brazos que podría manejar fácil a alguien en la cama.
Probablemente Louis no debería dedicar tanto tiempo pensando en la vida sexual del hermano menor de Jake, pero no tenía nada mejor que hacer. La fiesta no era de su tipo. Louis nunca había visto tantas drogas en su vida, si era honesto. Había sido algo decepcionante que no pudiera tocar nada, considerando que por primera vez estaba haciendo un esfuerzo por ser una mejor persona y aspirar cocaína no parecía ser una buena decisión de vida, no cuando podía recuperar a Harry y finalmente dejar de ser tan jodidamente miserable.
Además, Jake había mentido cuando les dijo que estaba limpio. Jake era un drogadicto y en toda la noche no hizo ningún esfuerzo en mantener a su hermano menor lejos de las drogas. Aunque Danny en ningún momento hubiera aspirado nada, siempre tenía una nueva cerveza en sus manos. Tal vez Jake confiaba en Danny para no aspirar coca, o quizá simplemente sabía que la coca no entraba en el repertorio de su hermano. De cualquier manera esa fiesta le había servido a Louis para sentirse mejor consigo mismo al no decidir follarse a Jake.
Jake era una basura, realmente.
Louis mayormente había hablado con un chico bastante peculiar llamado Thomas sobre como todo lo que veían no estaba ahí y sólo lo veían porque sus cerebros habían sido entrenados para verlo. Louis creía que Thomas había pasado demasiado tiempo mirando The Matrix, pero fuera de eso había sido encantador. Ciertamente había sido su único centro de entretenimiento hasta que fue demasiado para él y necesitó salir para hacer una llamada.
Había tratado de usar el baño para encerrarse ahí y no salir jamás, pero el único baño disponible estaba ocupado y había una fila ridículamente larga para usarlo.
Harry contestó al primer timbre.
- Hay un chico lindo en esta fiesta. – Le anunció Louis caminando rápido hacia la salida. Harry se rió.
- ¿Ah, sí?
- Sí, el único problema es que probablemente es heterosexual y me golpearía el rostro si tratara de ligar con él.
- Ese es un problema. – Dijo Harry, pensativo.
- Además le prometí a alguien mi primera vez teniendo sexo en un mes.
- Suena a que ese alguien es bastante afortunado. – Comentó Harry siguiéndole el juego.
- Lo es, de verdad lo es. ¿Qué estás haciendo? – Preguntó deteniéndose cuando encontró un lugar donde no se escuchaba tanto la música y había algo en lo cual sentarse.
- Acabo de regresar de con unos amigos. – Respondió. Louis escuchó el ruido de papeles a la distancia.
- ¿Algo de la uni?
- Algo así. Le pagué a alguien para que me hicieran un trabajo. Un pobre chico nerd que quizá pensó que abusaría de él si me decía que no.
- Eres terrible.
- No voy a negarlo. – Dijo Harry sonriendo. – Jamás lo habría golpeado si me hubiera dicho que no, por cierto.
- Sólo lo hubieras abusado psicológicamente hasta el final de sus días.
- Tal vez lo habría molestado un poco. Como sea, me reuní con él en un par de ocasiones así que no es como si, ya sabes, como si le hubiera dejado todo el trabajo.
- Que considerado de ti. – Dijo Louis mirando a la distancia.
- Lo sé, soy genial. – Dijo Harry. Después, con falsa ofensa: - ¿En qué fiesta estás y por qué no estoy invitado?
- Es una fiesta de un amigo de Jake. No estoy seguro si alguien cumple años exactamente, pero sé que hay pastel.
- Que divertido.
- No, hey. No es tan aburrida como suena, créeme. – Dijo Louis recordando la coca.
- No importa. Mi fiesta de cumpleaños será mejor. – Dijo Harry con presunción.
- Estoy seguro que sí.
- Y mi regalo de cumpleaños será mucho mejor.
- Lo sé, escuché que te follarías a alguien.
- Escuchaste bien.
- ¿Quién es? – Preguntó Louis. Danny salió de la fiesta y caminó con rapidez hacia uno de los autos. Estaba haciendo una llamada también y se estaba riendo. La forma en que le ajustaba la camisa hacía ver sus bíceps enormes. Louis tragó con fuerza.
- No puedo decirte.
- ¿Cómo es? – Insistió.
- Es realmente lindo y tiene un culo para morirse.
- ¿En serio?
- Sí. Es un buen polvo, el mejor, dicen.
- Mm.
Danny subió al auto y se retiró del lugar, rápido. Louis tuvo un segundo para lamentar el estado de ebriedad en el que estaba el chico. Probablemente lo detendrían, y sería lo mejor, porque seguro era eso o un accidente.
- Harry. – Dijo Louis. Su voz había sonado aguda, más de lo normal.
- ¿Qué?
- Estoy caliente. – Dijo. Lo que escuchó en respuesta fue el sonido de papeles cayendo al suelo, tal vez.
- Oh, diablos. – Se quejó Harry. Por un segundo lo único que hubo en la línea fue el sonido de Harry ajustando el teléfono y moviéndose de lugar. – Eres oficialmente la persona más cruel del planeta tierra.
- ¿Por qué? Te dije la verdad.
- Dios. ¿Así hubiera sido si no hubiera arruinado todo desde el comienzo? – Preguntó. Louis no contestó. - ¿De esto me perdí por ser un imbécil?
- No sé. Probablemente, supongo.
- Podemos tener sexo por teléfono. – Sugirió Harry sin dejar de moverse.
- ¿Qué estás haciendo? ¿Qué es todo ese ruido?
- Estoy prácticamente corriendo a mi habitación. Algunos de mis amigos todavía están aquí y tengo una erección. Gracias, por cierto.
- Como sea, suena divertido pero no puedo tener sexo por teléfono. Estoy en la intemperie, congelándome los huesos, literalmente.
- Dios. ¿El regalo de cumpleaños tiene que ser exactamente mañana? – Preguntó con sufrimiento haciendo reír a Louis.
Pasó casi un mes sin tener sexo, sin pensar en que había pasado demasiado tiempo sin acostarse con alguien, sobreviviendo a base de masturbación y sin sentirse tan miserable al respecto, pero en el momento que Harry se lo recordó fue como si ya no pudiera esperar más. Louis estaba caliente todo el maldito tiempo. Había pensado cosas inapropiadas del hermano menor de Jake, ese era ya todo un nuevo tipo de crisis para él. El chico tenía el corte de cabello más estúpido de la historia.
- Puedes pasar por mí, si quieres.
- ¿A dónde? – Preguntó Harry, agitado.
- Aquí. Puedes pasar por mí. Cuando lleguemos será otro día. Valdrá.
Eran casi las 11pm, a Harry no le tomaría ni siquiera quince minutos llegar, pero no importaba. El primero de febrero podía ser ese día, podía ser en ese instante, si querían, si lo deseaban lo suficiente.
- De acuerdo. – Dijo Harry fingiendo calma. - Dime dónde estás, voy en camino.
El departamento de Louis quedaba más cerca que el de Harry.
De alguna manera eso fue en lo único que discutieron con entera calma y seriedad mientras estaban en el auto. Lo discutieron como si estuvieran hablando de lo que sea que no fuera el lugar más cercano para detenerse y follar.
Louis se rió en un par de ocasiones, porque estaba nervioso y porque era eso o salir del auto y caminar hacia el tráfico.
No quería detenerse a ser razonable. No quería pensar en que estaba cometiendo un error. No quería pensar en que estaba siendo estúpido y egoísta. No quería pensar en lo culpable que se sentiría después.
Quería tener sexo. Y quería ser feliz. Y quería tener a Harry de vuelta, no sólo como amigo sino como amante. Harry lo quería, él lo quería también. No había nada, literalmente, que los estuviera deteniendo.
- En mi departamento. – Dijo Louis con finalidad.
Harry golpeó el volante con emoción y después hizo su señal de triunfo con el puño.
- Eres tan idiota. Estoy así de cerca de cancelar todo. – Dijo Louis, bromeando, mostrándole un pequeño espacio entre su dedo pulgar y el índice.
Harry se rió con fuerza echando su cabeza hacia atrás. Louis apuntó hacia el frente para que pusiera atención.
- Mantén tu mirada en la carretera. – Le dijo. – No quiero morir virgen.
- No eres virgen. Estás bastante lejos de ser virgen. – Dijo Harry con una sonrisa atrevida. Louis rodó sus ojos.
- Ya sabes a lo que me refiero.
Empezaron a besarse en el momento que entraron al edificio. Era un domingo por la noche entrando a la madrugada, no había nadie que los pudiera ver y molestar.
Era como si fueran adolescentes otra vez, pero en esa ocasión estaban besando a la persona adecuada. Harry tenía el rostro de Louis en sus manos, estaba subiendo los escalones hacia atrás, confiando en que Louis lo sostendría si se tropezaba o caía. Louis tenía sus manos en los brazos de Harry, lo tenía sostenido con fuerza y sus ojos estaban cerrados, así que en realidad era irrelevante si Harry lo había puesto a cargo de cuidar por la seguridad de los dos. Si uno de ellos tropezaba sería el fin de su noche, de la de ambos.
...Ninguno tropezó. Al menos no lo suficientemente dramático como para hacerlos caer. Louis había perdido un escalón y había roto el beso con su atraso, pero lo que habían hecho había sido reír.
- Shh. – Siseó Harry con diversión, llevando uno de sus dedos a los labios de Louis.
Louis se lo mordió.
- Mira ahí. – Dijo apuntando hacia el final de las escaleras donde Harry el gato estaba observándolos.
- ¿Quién es? – Preguntó Harry actuando como si el gato fuera una persona y estuviera realmente molesto por su interrupción.
- Ese de ahí es Harry el gato. – Lo presentó Louis con cordialidad.
- ¿Tiene mi nombre?
- Le puse así porque es igual de imbécil que tu. – Contó mientras subían las escaleras apropiadamente. Harry el gato corrió lejos de ellos en el momento que terminaron de subirlas.
- Mm.
- Sólo se acerca a mí porque sabe que le daré algo para comer, el bastardo. – Agregó. Estaba siendo un imbécil, lo sabía, pero Harry no se veía tan incomodo como lo había esperado.
- Me gusta que pensabas tanto en mí que nombraste a un gato en mi honor. – Dijo Harry impactando con suavidad a Louis contra la pared, después abrió la boca de Louis con sus dedos en su mentón. Louis dejó sus músculos flojos, esperando por lo que sea que Harry quisiera hacer con su boca.
Ambos se observaron por un par de segundos, como retándose el uno al otro, qué podría hacer Harry y cuánto podría aguantar Louis. Al final Harry sólo sacó su lengua y lamió superficialmente sus labios. Después lo soltó y esperó paciente a que Louis abriera la puerta.
Harry entró primero. En el momento que Louis terminó de asegurar la puerta Harry lo sostuvo de la mano y lo atrajo hacia él con fuerza y desespero, como si no tuvieran toda la noche para ellos solos.
- Quiero mamártela. – Susurró Louis contra el oído de Harry.
- Dios. – Soltó Harry tragando con fuerza, serio. – De acuerdo.
Louis lo besó y lo guió hacia el sofá mientras Harry al mismo tiempo intentaba quitar la ropa de Louis. Louis por su parte no perdió tiempo en desabrochar los botones y bajar el cierre del jean de Harry. Cuando llegaron al sofá Louis físicamente necesitó cerrar su mente para no pensar en lo incorrecto que era hacerlo ahí.
Quería tener sexo con Harry y nada lo detendría.
Harry se arrojó al sofá, sentado y con sus brazos extendidos hacia sus costados. Louis se arrodilló y le ayudó a bajar sus jeans hasta sus rodillas.
- Sabes desde cuando no había visto otro pene que no fuera el mío. – Soltó Louis sosteniendo el pene de Harry con su mano, observándolo con atención y adoración, como si fuera algo fantástico jamás antes visto por el hombre.
- ¿Desde cuándo? – Preguntó Harry, distraído.
- Desde la última vez que te vi el tuyo.
Harry no lucía sorprendido. Probablemente no le había creído, como sea. Louis tenía otras cosas en las cuales prestar toda su atención.
Empezó a lamer la extensión y cuando humedeció la gran mayoría empezó a abarcarlo todo con su boca, rápido.
Harry gimió y colocó una de sus manos en la cabeza de Louis, entrelazando sus dedos en su cabello pero sin poner fuerza. Louis succionó y cuando no estuvo conforme se levantó totalmente y golpeó el muslo desnudo de Harry para captar su atención.
- Puedes poner fuerza. – Dijo con naturalidad. – De hecho quisiera que lo hicieras. Quiero que esto sea sucio y rudo. No he follado en un mes. Quiero que sea lo más sucio y rudo que haya hecho en mi vida, ¿crees que puedas ayudarme?
Harry tenía su boca ligeramente abierta.
- Dios, sí. – Respondió aturdido. - Sí.
Lo siguiente que supo fue que Harry hizo justamente eso. Mantuvo su cabeza contra su entrepierna, sintiendo sus vellos púbicos contra su nariz y sintiendo literalmente que le estaban cortando la respiración durante largos segundos hasta que Louis le advertía con un golpe en su muslo para que lo dejara respirar. Harry se detenía ni bien Louis elevaba su brazo para golpearlo, lo cual hacía que Louis se decepcionara un poco. Lo que estaba buscando era más que eso. Quería que Harry lo sostuviera aunque le estuviera golpeando su muslo. Y si era posible quería estar lleno desde el otro final también.
Harry se inclinó hacia adelante, sostuvo el rostro de Louis y lo besó profundamente como si quisiera probarse a sí mismo. Después se encargó él mismo de los condones y el lubricante. Mientras estaba fuera del sofá se deshizo totalmente de su ropa y Louis hizo lo mismo.
- Mírate. – Dijo Louis buscando un lugar cómodo en el sofá. Había un sentimiento pesado en su pecho, pero era más irracional y atrayente su lujuria. Louis era una horrible persona. – Siendo tan caballero y servicial.
- Siempre. – Dijo Harry masturbándose un poco con lubricante en sus manos antes de colocarse el condón. – Quería que fuera lento y pasional pero rudo y sucio funciona.
- Por supuesto que funciona. – Dijo Louis acostándose contra su pecho. – Hacer el amor es para maricas.
- Lenguaje.
Louis le sonrió encantadoramente mientras le mostraba su dedo del medio. La fricción de su pene contra el material del sofá lo estaba enloqueciendo. Literalmente desde su adolescencia no se había sentido tan malditamente caliente y desesperado.
- Tengo una idea. – Dijo Louis cuando miró a Harry subiendo detrás de él.
- Cuál.
Louis lo apartó al tenerlo arrodillado sobre él para colocarse de espaldas en el sofá.
- Así puedo mirarte el rostro mientras lo hacemos, ¿ves? Será romántico.
Harry sonrió y sostuvo el rostro de Louis entre sus manos casi con adoración. A Louis le gustaba cuando Harry hacía eso. Lo hacía sentir pequeño y cuidado.
- Me gustan tus ideas.
Luego lo besó.
Sin romper el beso Harry abrió las piernas de Louis hasta subirlas en sus antebrazos.
- Cuántos dedos quieres. – Le preguntó jadeando contra su boca. Louis sonrió.
- Tres, probablemente. Pero empecemos con uno.
Harry fingió soltar un bufido poco sorprendido y Louis fingió abofetearlo. Los dos rieron, pero la risa de Louis se convirtió en un gemido cuando Harry empezó a usar uno de sus dedos empleando el lubricante que ya tenía en su pene.
El rostro de Harry se iluminó como un árbol de navidad al escucharlo.
Los dedos de Harry eran mágicos. Louis estaba gimiendo y apretando los finales del sofá o los brazos de Harry mientras sentía sus dedos trabajando dentro de él. Para el tercer dedo Louis era todo un desastre de incoherencias saliendo de su boca.
- Cómo demonios aprendiste a hacer eso. – Dejó salir Louis cuando Harry empezó a tocar su próstata sin ningún tipo de problema después de solo un minuto de tener tres de sus dedos en su interior.
- He estado practicando. – Respondió con una sonrisa arrogante.
- ¿En quién? – Insistió Louis. Afortunadamente Harry no pensó en preguntarle si estaba celoso, porque lo estaba, totalmente, aunque no supiera de quién exactamente.
- En mí.
Oh.
Y eso había sido jodidamente ardiente de imaginar.
- No has... – Empezó Louis antes de interrumpirse a sí mismo con un gemido. – No has tenido sexo con otro hombre, ¿verdad?
Harry sacó sus dedos y alineó su pene en su entrada, pretendiendo penetrarlo pero al final sólo provocando.
- ¿Tu qué crees? – Preguntó Harry inclinando todo su cuerpo contra el de Louis, empujando su pene totalmente dentro.
Louis apretó los dedos de sus pies y soltó algo más parecido a un grito que a un gemido.
- Oh Dios, oh Dios. Estás grande.
- Hey, gracias.
Louis se rió y por tener algo que hacer para no gritar mordió el hombro de Harry mientras Harry continuaba penetrándolo. Sus embestidas no eran cortas, Harry salía hasta dejar la punta dentro y empujaba con fuerza hacia dentro.
Su sofá estaba empujándose hacia adelante cada vez que Harry entraba, Louis era un desastre de gemidos reprimidos y aruñones en la espalda desnuda de Harry y mordidas en su hombro, Harry era un desastre de gemidos silenciosos y jadeos, ambos eran un desastre de fluidos, el sonido húmedo de las penetraciones y el de piel contra piel.
Los pies de Louis colgaron flojos hasta que Harry decidió cambiar de posición. Elevó una pierna de Louis forzándolo hacia atrás desde el resto de su cuerpo y continuó penetrándolo justo en el lugar adecuado.
No quería admitirlo, sobre todo por la maldita sonrisa arrogante que todavía estaba en el rostro de Harry, pero estaba sintiéndose venir con sólo tenerlo dentro de él. Harry no había tocado su pene en ningún momento salvo para provocarlo y hacerlo gemir más. No lo había masturbado apropiadamente todavía y aún así Louis ya se sentía al borde del orgasmo.
Cuando se vino en sí mismo por todo su estomago Louis decidió darle todo el crédito a la frotación y fricción de su pene contra el estomago de Harry cada vez que se inclinaba hasta tener juntos sus pechos y no al increíblemente buen polvo que había resultado ser cuando follaba sin ser un imbécil egoísta.
Louis dejó caer sus brazos sobre su pecho y observó a Harry mientras lo penetraba, cada vez más rápido y fuerte y errático, alcanzando su propio orgasmo.
Harry no salió de él por un rato, respirando profundamente sobre su cuerpo con una sonrisa boba en su rostro.
Louis había provocado eso.
- ¿Cómo estuve? – Preguntó Harry sin moverse. Louis fingió pensarlo por un momento.
- No estuviste tan mal. – Respondió recibiendo un golpe en su mentón por parte del dedo de Harry. – Estuviste terrible. – Continuó. Harry rodó sus ojos, apoyando su frente en el brazo de Louis con cuidado y cariño.
- Dime. Quiero saber.
- Estuviste bien.
- ¿Sólo bien? – Insistió Harry haciendo una mueca triste.
- Mas que bien, tal vez.
Harry hizo su señal de triunfo con su puño. La acción le salió cansada y pequeña. Louis respondió con un beso en su frente, porque podía y porque estaba sintiéndose cursi.
Harry lo amaba. Harry estaba enamorado de él. Las cosas podían salir bien, por primera vez.
Louis hiperventiló de nuevo esa madrugada.
Harry no lo notó.
El cumpleaños de Harry lo recibieron en su sofá. Louis despertó temprano para prepararle un buen desayuno. De hecho tuvo que salir del departamento para conseguir la comida. Su nevera era un desastre, sólo había jugo, leche y sobras en mal estado de cuando su mamá visitó. Limpió eso también, y lo hizo todo a tiempo.
Tuvieron sexo antes de empezar a desayunar y lo hicieron de nuevo cuando se ducharon.
Louis dejó a Harry en su departamento porque no se preparó rápido para salir. Louis se fue a trabajar y le confió a Harry la seguridad de su hogar.
Con el Dr. Maddox las cosas estaban igual de incomodas que desde la ocasión que Louis le pidió el préstamo. Bruce claramente continuaba esperando que Louis le diera una respuesta porque aparentemente era lo suficientemente estúpido como para no notar que el hecho de que Louis hubiera dejado de reírse con sus bromas significaba que no quería su sucio dinero cerca de él nunca más, a menos que se lo hubiera ganado, por supuesto.
Harry le mandó mensajes toda la mañana y tarde. Se tomó una selfie al salir de su departamento al lado de la puerta perfectamente cerrada y se la envió mostrándole su pulgar hacia arriba. Le envió otra foto de sus amigos de uni y los pastelitos de chocolate formando su nombre que le compraron por su cumpleaños. Le envió un mensaje contándole que una compañera de clase le declaró su amor y no supo qué demonios hacer con esa información así que empezó a bailar de forma irlandesa a su alrededor porque era eso o quedarse de pie sin decir nada. Le envió una selfie de él tomando un baño de tina sin mostrar nada inapropiado y luego le escribió un mensaje preguntándole que si quería fotos sucias.
Louis le dijo que sí, aunque aún estaba en horas de trabajo. Harry entonces le envió una foto de su cuerpo desnudo en la tina y Louis necesitó mantener su rostro totalmente firme enfrente de una mujer y su hijo esperando por entrar al consultorio.
¿Estaban saliendo? ¿Estaban pasando un buen rato solamente? Louis no tenía idea, pero definitivamente era mejor que lo que tenían antes.
Había globos en el techo de Harry.
Había música también, pero lo que más resaltaba era el hecho de que los chicos sabían que algo había cambiado entre los dos. Para empezar, Harry lo recibió con un abrazo prologado y un beso en sus labios. Estaba ebrio y definitivamente arrastraba bastante sus palabras y su aliento a alcohol lo delataba, pero la cosa era que, lo había besado enfrente de los demás y nadie había reaccionado con sorpresa.
Nadie. Sólo Niall que parecía estar conteniendo una sonrisa.
- Feliz cumpleaños. – Dejó salir Louis intentando sonreír naturalmente. Sus ojos estaban escaneando el lugar en busca de alguien que estuviera juzgándolos, pero nadie lo estaba haciendo.
- Louis. – Dijo Harry, sonriendo. Aún tenía sus brazos alrededor del cuello de Louis. Aún estaba en su espacio personal, intentando besar sus mejillas. – Louis. – Repitió alargando las dos últimas letras de su nombre.
- No compré nada para darte. – Dijo Louis haciendo una mueca adolorida. Harry se rió. Louis de hecho había planeado comprarle algo, pero el lugar donde lo compraría ya estaba cerrado cuando él salió.
- No importa. Tú eres el mejor regalo que alguien me ha dado.
- Eso es lindo. – Dijo Niall acercándose a ellos finalmente. Intentó quitarle a Harry de encima, pero Harry se aferró al cuello de Louis. – Y tú estás borracho.
- ¿Por qué es eso? – Preguntó Louis genuinamente confundido. – No son ni siquiera las 10pm.
- No, escucha Niall, Louis podrá no haberme comprado algo material, pero me hizo recibir el día de la mejor manera posible. – Contó Harry guiñando un ojo, ignorando que el tema ya no iba por ahí. Louis trató de cubrirse el rostro, totalmente avergonzado.
- Oh, Dios mío.
- ¿Ah, sí? – Preguntó Niall fingiendo interés. – Cuéntame más.
- ¡No! – Gritó Louis cubriendo la boca de Harry. – Eres terrible. – Agregó dirigiéndose a Niall.
- No importa. – Dijo Niall encogiéndose de hombros. – No necesito detalles para saber que follaron. Y ellos. – Apuntó hacia atrás donde estaban Zayn y Liam con Perrie y Danielle. - ...que no me creyeron que decía la verdad cuando les dije que ya habían solucionado sus cosas.
- Es mi novio ahora. – Dijo Harry guiando a Louis lejos de Niall y de sus demás amigos que definitivamente a esas alturas estaban prestando atención. – Es todo mío ahora.
- ¿Cuánto has bebido, Harry? – Preguntó Louis sosteniendo el mentón de Harry para hacerlo voltear hacia él mientras se dirigían a algún lugar del departamento. Harry estaba definitivamente ebrio, pero de una buena manera. Estaba feliz, eso era obvio. Louis quizá se sentía un poco nervioso porque lo único que relacionaba con un Harry ebrio eran palabras fuera de lugar y reproches.
- No estoy tan ebrio pero si actúo como si lo estuviera nadie se cuestionará mis acciones, ¿ves? Soy inteligente. – Contó deteniéndose un momento para soltar a Louis y abrazar a otra persona.
- De acuerdo. – Dijo Louis, aunque Harry no estaba exactamente sobrio.
Louis se mantuvo detrás de Harry mirando a su alrededor.
Reconocía a la mayoría de los invitados pero no podía llamarlos amigos cercanos aunque tratara. Había salido ocasionalmente en grupo con ellos porque Harry lo arrastraba con él a sus salidas alegando que quería compartir esos momentos con Louis también, pero al final terminaba ignorándolo porque eran más los chicos de su curso demandando su atención e historias con su chica de momento.
Louis por un momento se sintió terriblemente expuesto.
Esos chicos conocían al Harry de antes. Al Harry que follaba con todo lo que tuviera una vagina entre las piernas. Al Harry que alardeaba sobre sus conquistas y que intimidaba a chicos como Louis.
¿Qué estarían pensando en ese momento sobre ellos? ¿Sobre él? ¿Que él había convertido a Harry en uno de los suyos? Probablemente estaban disgustados pero no podían hacer nada al respecto. O tal vez estaban actuando como si no les importara porque Harry ya había hablado con ellos.
¿Qué les había dicho? El Harry de antes probablemente les habría dicho que sólo estaba jugando, que sólo estaba haciéndole creer a Louis que eran algo cuando en realidad sólo se reía de él a sus espaldas. El Harry de ahora... Louis no estaba muy seguro. No había pasado demasiado tiempo con el nuevo Harry para saber qué pudo haberles dicho a sus amigos.
Y eso lo asustaba.
- Hey, eres Louis, ¿verdad? – Preguntó uno de los amigos de Harry acercándose a él. Su nombre era Billy. Louis lo recordaba mayormente por una historia que Harry le había contado acerca de él. Billy veía demasiada pornografía y su novia lo había dejado por desear una relación sexual irreal. Por supuesto, Billy había intentado convencerla de tratar el sexo anal, pero la chica en cambio lo había mandado a volar.
Louis asintió.
- Y tú eres Billy, ¿creo?
- Lo soy, sí.
Billy era de los que buscaban problemas con extraños. El cumpleaños número 20 de Harry lo festejaron en el restaurante en el que Louis solía trabajar, y Billy había tratado de empezar una discusión con alguien que les había pedido que no fueran tan ruidosos. También Billy lo había visto raro en el momento que Harry mencionó que a Louis le gustaban los penes luego de que hubieran tratado de emparejarlo con una chica que nunca en su vida había visto sólo para reírse del resultado.
Billy era terrible.
- Así que, tu y Harry, ¿eh? – Empezó a decir. Tenía sus manos en los bolsos de su jean y parecía casi nervioso.
Louis no respondió, sólo sonrió.
- En realidad no me sorprendió tanto cuando nos dijo. – Continuó. Puso una mano en la espalda de Louis y lo guió hacia otro lugar. Louis miró por sobre su hombro a Harry hablando con dos chicos. Parecía entretenido y también parecía haber olvidado que lo había dejado esperando. – Hablaba bastante sobre ti con nosotros, a veces tenía la sensación de que te conocía tanto como a él.
- Oh.
- Como sea, parece feliz. Harry. – Dijo Billy. Louis no sabía qué demonios decir o hacer. Billy era un imbécil. No tenía sentido que estuviera siendo tan agradable con él y con Harry estando juntos. – No sé qué cosas harás para tenerlo así, pero están dando un buen resultado. Míralo.
Louis lo miró.
Harry estaba abrazando a los dos chicos, meciéndose al ritmo de We Can’t Stop de Miley Cyrus. Estaba cantando la canción en voz alta como si fuera un himno.
- Antes de que tú sucedieras pasaba sus cumpleaños bebiendo alcohol y follando con una chica al azar.
- Lo sé. – Dijo Louis, porque era cierto.
- Mandy entregó volantes hoy. – Contó después con voz sombría. Louis volteó a ver a Billy, curioso.
- ¿En dónde?
- En la uni. Esperó afuera y los entregó como si estuviera haciendo un tipo de propaganda. Los volantes decían que Harry era gay y que era un hombre asqueroso. Que nadie más tuviera sexo con él otra vez porque estaba lleno de enfermedades.
Louis frunció el ceño y giró su cuerpo para ver a Harry otra vez. Parecía feliz. No había ninguna clase de seña en él que delatara que había tenido un momento terrible en su día.
- ¿De verdad hizo eso? – Preguntó Louis sin dejar de mirar a Harry.
- Sí. Fue bastante mierda de su parte. Creí que Mandy era cool. ¿Tú conociste a Mandy? – Louis asintió. - ¿Ya estabas follando con Harry cuando Mandy estaba con él? Porque en sus volantes lo llamó infiel también.
Por supuesto que lo había hecho. Louis negó con su cabeza, mas por la sorpresa de que Mandy fuera en realidad tan terrible cómo había juzgado desde el comienzo, y en parte para que Billy creyera que esa era su respuesta, un no.
Louis cambió el tema y empezó a hablarle a Billy de cosas más agradables, como el nuevo episodio de British Bake Off. Billy le siguió el juego y no volvió a mencionar a Mandy o lo que sea que Harry le haya dicho a él y al resto de sus amigos.
En un punto Louis se desprendió de la conversación totalmente y caminó por el departamento hasta detenerse en las bebidas. Había cervezas y un tequila barato. Louis cogió una cerveza y cogió de los aperitivos también porque podía. Se recargó contra la mesa y observó a Harry desde la distancia como un escalofriante acosador, o al menos así se sentía. Intentaba mirar hacia otras partes también, pero su mirada siempre regresaba a Harry.
Liam y Zayn se unieron a él eventualmente y empezaron a charlar sobre todo menos de lo que claramente querían hablar. No fue hasta que Niall apareció que tocaron el elefante en la habitación.
- No sé si es la mejor idea que jamás tuvieron o la peor idea que pudieron llevar a cabo. – Dijo entre risas. Traía un tarro de cerveza en una de sus manos. Louis se preguntó si podía tener un tarro él también. Se veía cool. – Es como que. Boom. – Niall a continuación trató de formar una explosión con sus manos. – Son polos opuestos, tú y Harry.
- Los polos opuestos se atraen, ¿cierto? – Preguntó Liam tratando de ayudar. – Eso es lo que dicen.
- No es lo que ustedes creen. – Dijo Louis. Los tres lo miraron con confusión.
- ¿Cómo? Tú y Harry están follando ahora, ¿cómo es posible que no sea lo que creemos? – Preguntó Zayn.
- No estamos... ya saben. – Louis gesticuló con sus manos, sintiéndose incomodo con la palabra que estaba buscando.
- ¿Qué? – Preguntó Zayn.
- Saliendo. – Lo soltó al final, totalmente fuera de lugar. Harry no “salía” con nadie. Cuando estaba saliendo con Mandy no tenía problemas con que le diera una mamada a alguien más, o él mismo no tenía problema alguno con estar acostándose con otra persona a espaldas de ella. Louis honestamente no quería ser parte de las tantas personas con las que Harry había “salido”, porque todo siempre tendía a terminar mal. Planeaba que lo que sea que tuviera con Harry durara más que eso.
- ¿Qué están haciendo entonces? – Preguntó Niall, confundido.
- No sé. Pero me sentiría eternamente cómodo si no tuviéramos que mencionar esto de nuevo. No lo hicimos cuando tú empezaste a salir con Ellie. – Dijo Louis con honestidad.
- ¿Por qué no podemos? – Insistió Niall.
Louis iba a contestar, pero Liam lo hizo por él.
- Louis tiene un punto, escuchen, con Zayn nunca lo hicimos así, ni conmigo. En el momento que empezamos a salir con nuestras chicas ustedes asumieron que hacíamos lo que todas las parejas normales hacen y nunca lo mencionaron. ¿A eso te referías, Lou? – Preguntó colocando una mano en su espalda. Louis a veces sentía tanto aprecio por Liam que quería besarlo.
- Sí, más o menos.
- Pero es diferente. – Dijo Niall dirigiéndose a Liam. – No podíamos decirte nada a ti sobre Danielle o a Zayn sobre Perrie porque ellas son chicas y porque ya sabemos lo que hacen de todos modos. Con Harry y Louis es otro caso, porque son dos hombres y son amigos nuestros y no tenemos idea cómo diablos funciona el sexo gay. Nunca habían tenido problema en desnudarse para reírse un rato ustedes dos. – Dijo apuntando hacia Louis y Harry detrás de ellos aún riendo y cantando y siendo feliz con el resto de sus amigos. - ¿Por qué habría tanto problema que lo comentáramos ahora con ellos siendo una pareja? Es fantástico. Es lo más interesante que ha sucedido en todo el año.
- Porque no somos pareja. – Respondió Louis rodando sus ojos. También quería pedirles que no los fetichizaran, o que los trataran como una rareza, porque no lo eran. Dios. Eran normales. – Y porque no es tan interesante.
- ¿Quién se la mete a quién, entonces? – Preguntó Niall rompiendo en carcajadas. Louis fingió reírse también, porque Niall estaba ebrio y probablemente no estaba planeando sonar tan rudo.
Zayn tomó un paso hacia Niall.
- ¿Quieres que te ayude con el trago? – Preguntó quitándole el tarro de su mano. Luego bebió directamente de ahí.
- Estamos compartiendo gérmenes. – Anunció Niall con orgullo en su voz.
Liam y Louis se miraron.
- Gracias. – Le dijo Louis, honesto.
- No hay problema. Creo que soy el único sobrio de esta fiesta.
Louis estaba bastante sobrio también. Fue por eso que caminó de nuevo hacia las bebidas y se sirvió un trago del tequila barato. Estaba sirviéndose el segundo trago cuando alguien entrelazó brazos ajenos alrededor de su pecho desde su espalda. Louis se congeló por un momento hasta que reconoció el olor.
- Hey. – Dijo apartándose para mirarlo de frente.
- Vamos a mi habitación. – Dijo Harry acercándose hasta tocar su nariz con la suya.
- De acuerdo. – Dijo Louis, porque no había sido una pregunta o una sugerencia, así que suponía que no tenía demasiada voz en eso. Además era su cumpleaños, si Harry quería follar de nuevo con la expectativa de ser descubierto por uno o más de sus amigos Louis suponía que podía dárselo.
Harry lo tomó de la mano y mientras caminaban hacia su destino Harry saludó a más personas. Louis no tenía idea cuantas personas había ahí. Tal vez más de cincuenta. Todos ahí conocían a Harry; había chicas tan atractivas que parecían modelos y aún así Harry lo había elegido a él.
Aún estaba digiriendo eso, si era honesto. No sentía que fuera real, pero ahí—con la mano de Harry entrelazada con la suya y Harry sonriéndole con complicidad—eso era real. Eso tenía que ser real.
Harry lo folló contra la pared de su habitación entre besos y risas por parte de ambos, con el sonido ahogado y sordo de la música desde afuera, con los nudillos de alguien impactando contra la puerta de vez en cuando, y fue tan perfecto como pudo ser.
El resto de la fiesta Louis la pasó bebiendo con los chicos y conociendo a nuevos amigos de Harry que no había tenido el placer de conocer antes.
Harry por su parte se mantuvo ocupado tratando de ser un buen anfitrión para las nuevas personas que llegaban, aunque su hermana ahora estaba ahí para ayudarle. Aún así no duraba más de media hora en regresar donde Louis y apretar su trasero para llamar su atención sin importarle quién veía o a quién le importaba. Louis por su parte estaba lo suficientemente ebrio como para no importarle tampoco.
En un punto jugaron Twist y gracias a eso una chica y un chico empezaron a ligar. Al parecer eso fue razón para hacer un falso brindis así que bebieron más, todos juntos. Harry, Louis y el resto de los chicos tomaron el papel como anfitriones luego que Harry les confesara que era demasiado para él y Harry y Louis tuvieron sesiones de besos en la cocina cuando nadie estaba mirando.
Para las 2am el lugar empezó a despejarse.
Para las 4am Louis y Harry se estaban besando en el sofá de su sala de estar, solos finalmente. Louis estaba sentado y Harry estaba encima de él, sosteniendo su rostro y tratando de hacerse espacio en el sofá con sus rodillas en los cojines a cada lado de las caderas de Louis. Louis tenía sus manos dentro de los jeans de Harry, por detrás, tocando la carne de su trasero.
- Me encanta esto. – Dijo Harry apartándose un momento sin dejar de sostener su rostro. – Todo este tiempo lo desperdicié siendo un imbécil. Dios.
- Hey, está bien. – Susurró Louis. Porque de verdad lo estaba. No importaba demasiado en ese momento qué cosas hizo Harry meses atrás. A esas alturas había aceptado que nada ganaría si continuaba obsesionado con lo negativo, sin darse una oportunidad para perdonar a Harry cuando parecía realmente arrepentido de haber sido un imbécil. Él mismo tampoco había sido bueno de todos modos.
- No, no lo está. ¿Cómo fue que me soportaste tanto tiempo? – Preguntó soltando una risa nerviosa. – Viendo en retrospectiva me golpearía el rostro por lo terrible que fui.
- Bueno. – Dijo Louis encerrando sus ojos, pensando. – Sí te golpeé.
- Sí lo hiciste. – Dijo Harry, riendo. – Me hiciste llorar también.
- Lo siento.
- No. Me lo merecía entonces, pero ¿sabes qué merezco ahora? – Preguntó apartándose del cuerpo de Louis.
- ¿Qué? – Preguntó Louis. Harry extendió su mano hacia Louis esperando que la tomara. Cuando Louis la tomó y estuvo de pie hizo unos gestos extraños con sus manos. – ¿Qué significa eso? No tengo idea qué quieres.
- Remueve tu ropa. – Pidió. – Toda.
- Mm. ¿Vamos a follar aquí? – Preguntó mirando a su alrededor. Había botellas vacías o semi-vacías de alcohol y papel maché y confeti. También había un particular aroma a vómito en el ambiente. – Que romántico.
- Quiero follarte contra el sofá.
- No me digas, Sherlock. – Dijo Louis rodando sus ojos, empezando a quitarse sus jeans. Eran sus jeans buenos, los ajustados, así que casi cayó enfrente hacia Harry cuando trató de quitárselo desde sus pies. No tenía mucho equilibrio en ese momento.
- Me gustó hacerlo en un sofá. Quiero que estés sobre tu estomago.
- De acuerdo. Dame un segundo.
Harry desapareció por un momento hacia a algún lugar mientras Louis terminaba de desvestirse. Louis asumió que había ido por un condón y lubricante a su habitación. En el tiempo que estuvo solo, sin embargo, Louis recordó lo que Billy le había dicho, sobre Mandy y los volantes, y se sintió raro al respecto.
Se sentó en silencio y observó hacia una botella vacía en especial hasta que Harry regresó.
- ¿Me echaste de menos? – Preguntó Harry con felicidad en su voz, desnudo también, y oh no. Louis no podía hacer nada sin antes preguntarle si estaba bien.
- Te quiero preguntar algo. – Dijo Louis moviéndose de lugar en el sofá. Harry se sentó a su lado con el lubricante y el condón en sus manos.
- Dime. – Dijo Harry, sonriendo.
- Um. – Louis respiró con profundidad. No sabía si era una buena idea hablar sobre eso en ese justo momento, pero estaba ebrio y preocupado y quería saber. – Billy me dijo algunas cosas, sabes, acerca de Mandy.
La sonrisa de Harry se fue de su rostro.
- ¿Qué te dijo?
- Sobre los volantes.
- Ah. – Harry hizo una mueca que parecía querer comunicarle que las cosas eran como eran y no podía cambiarlas. – Es una imbécil.
- Me di cuenta, sí. – Dijo Louis riendo nerviosamente. - ¿Cómo estás?
- ¿Qué quieres decir? – Preguntó Harry apretando el lubricante y el condón con sus dedos.
- Trató de humillarte públicamente sobre algo personal, me imagino que fue bastante terrible para ti. Si me lo hubieran hecho a mí, en mi cumpleaños de todos los días, ahora mismo no estuviera actuando tan tranquilo como tú. – Dijo Louis, porque Harry definitivamente se estaba tomando todo ese incidente demasiado bien para ser verdad.
- Bueno, cuando llegué me tiré en mi cama con mi rostro contra la almohada y mordí y grité tan fuerte y quizá lloré un poco también.
- Oh Harry.
- Nunca lo mencioné porque no creí que sería sexy.
Louis se cubrió el rostro con sus manos.
- Sabes qué. – Louis en realidad no estaba para nada seguro si se arrepentiría de lo que diría a continuación. – Sabes que si haremos esto, ya sabes, esto de estar juntos, debes contar cosas como estas. No voy a juzgarte o creer que eres molesto. Que estemos juntos no quiere decir que dejaré de ser tu amigo y dejarás de contarme cosas.
- Pero estábamos felices y no quería arruinar todo con temas pesimistas. – Explicó descansando su cabeza contra el hombro de Louis.
- De acuerdo, pero la próxima vez recuerda que puedes hablar todo lo que quieras conmigo. Trataré de encontrar la manera de hacerte sentir bien.
- ¿Y qué pasa si yo quiero hacerte sentir bien a ti? – Preguntó. Louis se rió, porque mientras quizá su pregunta había sido hecha con la intención de ser seria, tenía una mirada atrevida.
- Puedes hacerlo, definitivamente.
- Contra tu estomago entonces. Ahora. – Dijo poniéndose de pie, rápido.
Louis lo hizo.
Una vez que estuvo como Harry lo quería, Harry pasó una pierna por sobre su cuerpo y lo ancló hasta que las piernas de Louis no pudieron abrirse. Harry se arrodilló sobre la parte trasera de las piernas de Louis, se inclinó hacia adelante y cogió ambas de sus nalgas para apretarlas. Después dejó un beso delicado en cada una de ellas.
Louis se rió.
- Oh, Dios. Estoy muy ebrio para esto.
- ¿Estás juzgando mi dedicación a tu trasero? – Preguntó Harry abriendo el lubricante.
Louis se rió y descansó su cabeza en los cojines del sofá. Harry empezó a trabajar uno de sus dedos mojados en lubricante dentro de Louis, y si Harry dijo algo más, Louis no tuvo idea.
Tener citas con Harry no era tan diferente a pasar el rato con un amigo. La diferencia era que había besos robados y manos en público donde no se suponía que debían estar. También había una sensación nueva de tranquilidad. Era como, “estamos aquí, y estamos bien a pesar de todo”. Era increíble.
Harry pasaba por él cuando salía de trabajar y se aseguraba de apretar a Louis contra su cuerpo cada vez que el Dr. Maddox estaba cerca, quizá para provocarle celos, quizá para molestar, o quizá simplemente porque quería. Louis estaba planeando dejar ese trabajo lo más rápido que pudiera, pero aún no era tiempo.
El Dr. Maddox ya no se acercaba a él de forma inapropiada, pero tampoco era agradable. Era como si ahora que sabía que Louis no estaba dispuesto a darle nada sexual, Louis ya no mereciera ningún buen trato por parte de él.
Honestamente, el Dr. Maddox podía irse a la mierda.
Jake tampoco era el mismo después de que Louis le dijo a medias que estaba viéndose con Harry. Se alejó un poco pero continuó en contacto, más que nada porque Louis lo visitaba por las noches cuando regresaba, o al menos cuando no optaba por dormir donde Harry, y ambos terminaban quedándose dormidos en el sofá mirando tv. Louis sabía que estaba mal, porque estaba con Harry ahora, pero si Jake no estaba con él no podía dormir. Y ni siquiera era la presencia de Jake lo que le ayudaba, simplemente necesitaba a alguien durmiendo en otro lugar que no fuera su cama para poder descansar, quien sea.
A una semana de estar saliendo con Harry, Harry y el resto de los chicos decidieron obsequiarle un colchón nuevo. Había una nota, y un moño enorme en el medio. La nota decía ‘úsalo con precaución’, y pegado, detrás, había un condón de sabor.
Harry y Louis manejaron lejos con el colchón donde Marine se había quitado la vida hasta que encontraron un lugar adecuado para verlo arder. Llevaron alcohol y observaron con atención mientras Unforgettable de Nat King Cole se reproducía en el teléfono de Harry sobre una de sus piernas.
Ambos estaban sentados en rocas, y sus manos estaban unidas.
Verlo arder definitivamente había sido mejor que imaginar el lugar donde Marine había muerto siendo tratado como basura.
Había sido un buen cierre. Un buen fin.
Louis había empezado a tener un plan en el momento que habían empezado a salir, y ese plan había sido convencer a Harry de ser el mismo que era antes porque era jodidamente raro sentir que era una nueva persona, considerando que se había enamorado de la primera versión de Harry, la que era basura, y tratar también de no discutir sobre cosas estúpidas, y no ser la clase de pareja celosa que hacía una tormenta en un vaso de agua. También quería que lo suyo durara.
Y el plan iba bien las primeras semanas, pero de repente Harry empezó a actuar distante. Se veían lo suficiente, pero era como si Harry no estuviera ahí, de alguna manera. Tenía su cabeza en otro lugar, y también lucía culpable por estar así.
Louis asumió que algo había ocurrido con Mandy, o quizá alguien lo estaba molestando. Tampoco quería preguntar porque estaba aterrado que hasta ahí hubiera llegado la buena voluntad de Harry por cambiar y estuviera conteniéndose casi físicamente a no salir corriendo para buscar a alguien con una vagina entre sus piernas.
Fuera como sea, estaba seguro que la respuesta le llegaría pronto. Harry nunca podía guardar las razones de su mal humor.
Habían regresado de cenar y de tener un buen rato con el resto de los chicos y todo había ido bien hasta que habían entrado al auto para conducir hacia el departamento de Harry para tener sexo.
Louis había pasado su tiempo en el asiento del copiloto intercambiando mensajes en WhatsApp con Zayn, que continuaba sin poder creer que Harry y Louis estuvieran follando, con Stan, a quien todavía no le decía porque Stan conocía al Harry Imbécil Styles y no sabía cómo explicarle que era una buena idea empezar a salir con él, y con Sasha.
Sasha al menos tenía buenas noticias.
Había viajado a Nueva York, según le había contado, y ya había modelado en un par de ocasiones; incluso tenía las fotos para probarlo en su Instagram.
“genial, yo estoy atrapado en un auto en compañía de harry, el novio más complicado del mundo”, envió, mirando de reojo a Harry, que manejaba en silencio mientras se mordía su labio inferior.
“todavía no supero que estás saliendo con harry. Te dije que tenía herpes”.
“no tiene herpes. Su pene es limpio y sensual”.
“sabes qué... no me hables de penes, aquí todos los hombres con los que hablo son homosexuales o ya tienen una novia en casa. es terrible, he estado pensando en convertirme porque las chicas son increíblemente atractivas, mira a esta, subiré una foto. espera”.
Sasha subió una foto de ella con una chica pelirroja a su Instagram. Louis para nada estaba checando su página lamentando el giro bueno pero no emocionante que había dado su vida en comparación a la de Sasha.
“es linda. si resulta que en tu experiencia como modelo descubres que tienes algo por las mujeres, podemos ser amigos bisexuales, los más cool, los más geniales”.
“creí que eras gay?”
- ¿Iremos a tu departamento? – Preguntó Harry de repente.
- Pensé que iríamos a... – Louis no terminó de hablar, porque estaba bastante seguro que Harry sabía lo que habían planeado en un principio. Era como si quisiera expresar que estaba distraído, o que no le había prestado atención cuando discutieron eso. Louis quería golpear su brazo.
- Podemos dormir en mi cama, si quieres. – Dijo Harry.
Louis golpeó su brazo.
- Y podemos quedarnos en mi departamento también, si quieres, pero creí que ya habíamos planeado que llegaríamos a tu increíble baño y probaríamos las poses que viste en aquella porno.
Harry sonrió.
- Es cierto. Dios, lo había olvidado.
Una de las poses en realidad se veía algo complicada, pero había aceptado intentarlo. Básicamente cubría todos los puntos: una mamada en la tina, de pies y manos dentro de la tina, también fuera de la tina, Louis con sus piernas totalmente abiertas apoyadas a cada extremo de la tina con sus manos contra el interior de la tina, sobre su cabeza, y luego Louis tenía que apoyar su espalda y todo el peso de su cuerpo en la esquina de la tina mientras Harry lo sostenía desde su vientre y otra pose era Louis con sus brazos contra la pared en busca de soporte mientras Harry hacía lo que quisiera con el resto de su cuerpo.
La idea probablemente terminaría en un accidente, pero en las circunstancias en las que estaban no importaría demasiado si algo salía mal. Probablemente se reirían de todos modos.
Nada salió mal. Al final Louis decidió que le gustaba bastante el sexo en la tina de Harry.
Harry despertó por la madrugada, primero actuando raro e indeciso. Louis tuvo que sacarle el hecho de que quería tener sexo otra vez, lo cual había sido una experiencia extraña porque algo que Harry no era, y todos los sabían, era ser pudoroso en el plano sexual.
Fuera como sea, aunque Louis había sentido que la razón por la que había estado despierto dejando besos desde sus clavículas hasta el centro de su estomago había sido por otra cosa que no tenía nada que ver con querer follar, Louis abrió sus piernas y lo dejó entrar.
Cuando Louis despertó por segunda vez eran las 6am, pero antes de checar si le había ganado a su alarma, y de recordar que no estaba en su departamento sino donde Harry, notó que Harry ya estaba despierto a su lado. Estaba sobre su espalda con sus manos detrás de su cabeza como apoyo mirando hacia la tv sin sonido.
En realidad Louis ni siquiera creía que estuviera prestando atención a la tv, y no era como si los infomerciales fueran muy interesantes, pero Harry lucía... ido, y preocupado.
- Hey. – Susurró Louis. Harry dejó de mirar hacia la tv y le sonrió débilmente. - ¿Por qué estás despierto tan temprano? – Preguntó sentándose con trabajo, besando el hombro desnudo de Harry.
- No podía dormir. – Respondió Harry con un tono culposo. - ¿Te desperté?
- Nah. Es mi alarma biológica. No fuiste tú, no te preocupes.
- Gracias a Dios. – Soltó Harry riendo un poco. – No me habría podido perdonar si hubiera interrumpido tu hermoso sueño. – Agregó con dramatismo.
Louis soltó forzados “ja, ja” y golpeó el brazo de Harry con debilidad.
- ¿Está todo bien? – Preguntó entonces, porque a pesar de que Harry estaba haciendo bromas, aún había algo apagado en él. Incluso lo notaba más pálido de lo usual y estaba empezando a preocuparle que algo anduviera mal con Harry, algo personal, y no supiera cómo decirle, justo como con lo de Mandy.
Harry asintió, pero estaba haciendo una mueca.
- Harry.
- No, escucha, no es... – Harry se interrumpió a sí mismo, soltando un ‘agh’.
Cuando Louis confirmó que algo efectivamente estaba molestando a Harry, se sentó más firme y derecho. Harry hizo lo mismo, y cuando Louis notó que se había alejado un poco más de él trató de no entrar en pánico.
- Dime. – Insistió con voz neutra. Harry se cubrió el rostro con sus manos por un momento.
- Vas a enojarte.
De acuerdo. Era sobre él, sobre Louis.
- No lo haré. – Dijo, aunque no tenía idea qué le diría.
¿Ya estaba harto de él? ¿Ya no quería salir con él? Quizá finalmente había llenado su fantasía de follar con él cuando quisiera, cómo quisiera, y ahora quería mandarlo a volar. Harry le había prometido que si Louis quería podrían visitar a sus familias y decirles que estaban saliendo. Desde que habían empezado a salir no habían mencionado ese detalle, de hecho ni siquiera hablaban demasiado sobre ello con los chicos. ¿Era eso? ¿Era demasiada responsabilidad para él? ¿Dos semanas habían sido suficientes?
Louis estaba empezando a hiperventilar, pero estaba tratando de evitarlo, tomando largos y controlados respiros.
- Dime. – Repitió con más firmeza, riendo nerviosamente.
- No, no creo que sea el momento para hablarlo. – Respondió flexionando sus piernas contra su pecho. Luego las abrazó con sus brazos y apoyó su mejilla en sus rodillas.
- ¿Por qué no?
- No sé.
- Bueno, claramente te está molestando. – Dijo Louis tratando de mantenerse tranquilo. – Has estado actuando raro últimamente, si decirme hará que dejes de actuar así, adelante.
- Vas a enojarte. – Repitió ocultándose con sus piernas. Louis quería golpearlo. Su mandíbula estaba apretada y su respiración estaba saliendo cada vez más agitada.
Si Harry lo hacía tener un ataque de pánico... Dios, lo golpearía de verdad cuando se sintiera mejor.
- Harry... – Empezó a decir, asegurándose de transmitir la advertencia en su voz. – Si crees que me quedaré tranquilo y actuaré como si todo esto no hubiera ocurrido, no me conoces en absoluto.
- No, te conozco perfectamente, por eso sé que no es momento de hablarlo. – Dijo finalmente quitando su cabeza de sus rodillas.
- ¿Pero sí fue un momento apropiado para preocuparme con lo que sea que tengas en mente? – Preguntó cambiando de posición en la cama. No estaban lado a lado ahora, estaba frente a frente con él. - ¿Te follaste a alguien más? ¿A una chica?
- ¿Qué?
Había confusión en el rostro de Harry, y dolor también. Louis negó con su cabeza, riéndose. ¿Cuántos años tenía? ¿Doce? ¿Quién diablos creía que sería una buena idea expresar que algo andaba mal para después decirte que basados en lo mucho que conocían tu personalidad no era tiempo de hablarlo aún?
Louis salió de la cama.
- Louis, hey. – Dijo Harry saliendo de la cama también. – No me he follado a nadie, ¿estás loco? – Preguntó atrapando su brazo, regresándolo a la cama. – Acabo de ganarte de vuelta, lo último que haría sería follarme a alguien más.
Louis le creía, pero eso no le respondía su pregunta a qué demonios lo estaba preocupando. Algo en Louis le decía que era algo que él había hecho. ¿Era demasiado aburrido? ¿Demasiado fácil, aún?
- Qué es entonces.
- ¿Podrías sentarte otra vez? – Pidió Harry con calma. Louis se sentó a su lado al pie de la cama, pero se aseguró de no tocarlo para no quedar como un idiota si Harry terminaba con él, o algo.
Harry se restregó el rostro, derrotado y resignado.
- Vas a odiarme.
- Deja de repetir eso.
- No puedo. – Confesó mirándolo con cansancio. – Es..., Dios, vas a odiarme o golpearme o dejarme, o las tres cosas.
Louis tragó con fuerza, dejando de ocultar el hecho de que su respiración era un lío.
- Sólo suéltalo, lo que sea que tengas en mente, luego veremos cómo resolverlo, lo que sea que tengas para decirme, lo juro.
Harry juntó sus manos, como si estuviera preparándose para rezar. Louis estaba aterrado y los segundos de suspenso que Harry estaba agregando no estaban ayudando para nada.
Pero finalmente, finalmente, Harry dijo:
- Leí la carta de Marine.
Y oh.
Oh no.
La respiración de Louis se atascó en su garganta, pero aún así su primera reacción fue dudar. ¿Cómo y cuándo había ocurrido eso? Harry no tenía acceso a la carta.
- ¿Cómo... cuándo? – Preguntó, porque no podía no saberlo.
- Quizá estaba en el libro, no sé. Debió caerse. Estaba intentando juntar el resto de sus cosas para llevarlas a tu departamento y la miré. Estaba ahí, y no estaba cerrada. No estaba doblada perfectamente, pude ver que había algo escrito ahí. Sólo quería saber qué era. Dios. Lo siento, no lo hice apropósito, lo prometo.
Tal vez había pánico en la voz de Harry, tal vez había arrepentimiento real, pero en serio. ¿Qué tanto había leído?
Louis se lo preguntó. Su voz se oía falsa ante sus propios oídos. Sentía que estaba flotando y que nada de eso estaba ocurriendo.
Harry no respondió inmediatamente, y Louis vio todo rojo.
- La leíste completa. – Soltó Louis poniéndose de pie otra vez. Lo primero que hizo fue empezar a buscar su ropa. Sus manos estaban temblando, sus piernas estaban temblando. Su maldita voz estaba temblando.
- No pude detenerme. – Dijo Harry desde la cama, sentado aún. – Louis. Marine te obligó a dejar de hablarme, a no verme otra vez.
- Eres tan imbécil. – Dijo Louis poniéndose sus jeans. – Nunca has dejado de serlo, estabas oculto solamente, todo este tiempo estabas pretendiendo, pero continúas siendo un imbécil. Gracias por confirmarlo.
- ¿Cómo me hace ser un imbécil leer una carta que estaba en mi habitación? – Preguntó Harry abandonando la cama, caminando cerca de Louis.
- Yo no fui el que tuvo la idea de entrar a mi departamento para empezar a confiscar sus cosas como si fuera un maldito desequilibrado mental que no puede lidiar con la muerte de alguien. – Dijo Louis encontrando su camisa. La búsqueda del resto de sus cosas era la excusa perfecta para no mirar a Harry a los ojos.
- Tu novia se suicidó, Louis. – Dijo Harry, como si Louis no fuera consciente de esa parte. – En tu departamento. En tu cama.
- Wow, te informaste bien, ¿quieres una galleta?
- No sólo perdiste a alguien. No podíamos—Dios, Louis, no podíamos dejar que volvieras a tu departamento y que todas sus cosas estuvieran esperando por ti.
- No debiste leer la carta. Era personal, era para mí. – Dijo en cambio, porque no tenía cabeza para pensar en lo que los demás habían sentido que era lo mejor para su bienestar. Todos habían estado mal, al final.
- ¿Sus padres saben sobre esto? – Preguntó entonces.
- ¿Qué?
- ¿Sus padres saben que dejó una nota suicida?
- No es una maldita nota suicida. – Dijo Louis sentándose en la cama otra vez para amarrarse las agujetas.
- ¿Qué diablos es entonces? Porque recuerdo haber leído que listó las razones por las que lo hizo. Sus padres tienen derecho a leer la carta, tienen derecho a saber que existe una para empezar.
- No debiste leerla. – Repitió. Terminó con sus agujetas y cogió su abrigo.
- ¿A dónde vas?
- Me voy.
- ¿A dónde?
Louis no respondió. Sólo quería salir de ahí, quería dejar de verlo para que las preguntas se detuvieran.
Harry todavía estaba desnudo, así que no podía detenerlo.
- Y necesitas darme la carta. Es mía.
Louis se apresuró a salir de ahí para eliminar la opción de ser seguido por Harry.
Estaba a punto de tomar el bus cuando escuchó a Harry gritando que esperara por él.
Sus jeans no estaban puestos apropiadamente y estaba colocando su camisa mientras corría. Además estaba descalzo.
- ¿Podrías dejarme en paz, por favor?
- No. Escucha, no estoy molesto por lo que sea que hayas hecho por ella.
- ¿Crees que me importa que estés molesto? Dios. Tus sentimientos son lo que menos me importa ahora mismo.
- No digas eso. – Dijo Harry; sus labios estaban perdiendo color. No estaba abrigado, seguro estaba muriéndose de frío. – Somos novios.
- Voy a golpearte si no desapareces de mi vista. – Advirtió.
- No me importa. Escucha, tienes que creerme. No pienso diferente ahora que sé que estabas siendo manipulado cuando me rompiste el corazón, sólo no entiendo por qué no les has dicho a sus padres que Marine dejó una carta. No puedo dejar de pensar en eso.
- No te rompí el corazón. – Dijo Louis. Estaba tan enojado que sentía que vomitaría. Si lo hacía esperaba hacerlo sobre Harry, así toda esa gente mirándolos tendría algo más divertido para contar que una historia sobre un demente indecentemente vestido para el clima corriendo detrás de otro chico. – Y la carta no era para sus padres de todos modos.
- Los menciona.
- Y no es una maldita carta suicida tampoco.
- Louis. No es justo para ellos. Perdieron a su hija.
- ¿Desde cuándo te importa tanto ser justo? – Preguntó empujándolo fuera de su camino. – Déjame solo.
Luego empezó a correr detrás del bus equivocado, porque era mejor ir en otra dirección que quedarse a escucharlo.
En el bus tuvo el ataque de pánico de su vida. El conductor necesitó detenerse luego que algunos pasajeros empezaran a gritar que alguien dentro necesitaba ayuda.
Louis eventualmente se calmó, pero la experiencia y la vergüenza de haber llorado y enloquecido enfrente de todas esas personas no se la quitó nadie.
No fue a trabajar. En cambio fue al departamento de Zayn y Perrie porque sabía que Zayn tenía el día libre y porque sabía también que no le preguntaría nunca si algo andaba mal si Louis no lo mencionaba antes.
Tomó algo para desayunar con ellos y dejó que Perrie jugara con su cabello y permitió que le hablara de sus compañeras de trabajo aunque Louis no conocía a ninguna de ellas. Y fue agradable, a pesar del inconveniente que había tenido con Harry, el rato que pasó con Perrie y Zayn fue realmente agradable.
Harry no dejó de llamar todo el tiempo.
Perrie eventualmente se fue a trabajar y sólo quedaron Zayn y Louis. Entonces jugaron videojuegos y todo estaba bien hasta que Harry empezó a acosar a Zayn por teléfono también porque por supuesto que Harry tenía una idea a dónde se había ido.
- No le digas que estoy aquí. – Le pidió Louis.
- ¿Vas a explicarme? – Preguntó Zayn antes de responder. Louis asintió.
Zayn tomó la llamada y no lo delató. Dijo exactamente lo que Louis le pidió que dijera. También había puesto la llamada en altavoz y Louis pudo escuchar cuán preocupado Harry estaba por él y por lo que Louis podría hacer después, lo cual era tonto, porque no tenía nada de lo cual preocuparse. No era como si fuera a terminar con él por haber leído la carta, simplemente estaba molesto y necesitaba alejarse antes de golpear el rostro de Harry.
- Lo tienes realmente preocupado. Cree que lo dejarás. – Dijo Zayn.
- Lo sé, escuché la llamada también. – Respondió Louis con rudeza. Zayn frunció el ceño. – Lo siento.
- No, está bien. ¿Por qué cree que lo dejarás?
- Porque cree que estoy loco y que un detalle pequeño me hará tomar grandes y disparatadas decisiones. – Zayn se rió nerviosamente. - Honestamente no lo sé.
- Bueno, deberías hablar con él. ¿En realidad salió corriendo descalzo?
- Sí. Tendrá suerte si no necesitará que le amputen sus dedos.
- Eres terrible. – Dijo Zayn riendo ahora de forma más natural. – Harry de verdad te quiere, ¿sabes? De verdad se preocupa por ti, y sé que a veces puede ser algo intenso. Diablos, seguro tú conoces más caras en él de las cuales yo y el resto de los chicos no tenemos idea, pero deberías darle tiempo para mejorar y superarlo.
- ¿Superar qué?
- No lo sé, superar que finalmente te tiene, tal vez. A veces te mira como si no pudiera creer que estás con él.
Louis rodó sus ojos.
- Mentira.
- Es en serio. Dios, debiste escucharlo cuando nos hablaba del misterioso hombre de sus sueños. Así te describía, por cierto, como ‘hombre de sus sueños’, no es algo que inventé. Niall y yo teníamos que aguantar romper en carcajadas. Liam no, Liam creía que era lindo y adorable.
- Por supuesto que lo creía.
- Cuando lo golpeaste en el baño lloró después, cuando te fuiste. – Continuó, serio.
- Detente. – Le pidió cubriéndose el rostro con sus manos. – Me harás llorar también. Me siento mal ahora.
- Lo que quiero decir es que seguro tenías tus razones para hacerlo creer que terminarías con él.
- Ese no fue mi objetivo en absoluto, sólo quería marcharme pero no me lo permitía. Me desesperé.
- Está bien, Harry lo entenderá. De hecho estoy seguro que estará aliviado de saber que no terminarás con él después de todo.
- Me siento como un imbécil. – Confesó Louis soltando el aire de sus pulmones con fuerza.
- Habla con él entonces. – Dijo Zayn.
- No.
Todavía no. Todavía no había pensado en qué decirle, así que pasó las siguientes horas con Zayn, comiendo y distrayéndose, incluso tomaron una siesta juntos.
Aún así después de resignarse a simplemente enviarle a Harry un mensaje diciendo “dónde estás?”, implicando que estaba listo para reunirse con él, se quedó en la parada de buses dejando pasar uno tras otro, sólo pensando en qué podría hacer en caso de que Harry hubiera decidido terminar con él en todo el tiempo que le tomó a Louis hacerle saber que todo estaba bien entre ellos todavía.
Harry estaba esperando por Louis en su departamento, recargado contra la pared en compañía de Jake. Extrañamente estaban siendo civilizados el uno con el otro.
Louis respiró y se preparó para actuar casual.
- Ahí viene. – Dijo Jake haciendo que Harry volteara inmediatamente hacia Louis. – El Sr. Drama.
Louis negó con su cabeza, golpeando el brazo de Jake.
- Cállate.
Jake sonrió de forma ajustada y palmeó la espalda de Harry como una forma de despedida. Después se fue.
- ¿Entonces qué? ¿Son amigos ahora? – Preguntó Louis.
- Oh, sí. Mejores amigos. Estábamos planeando comprar brazaletes que dijeran Mejores Amigos Por Siempre pero nos interrumpiste.
- Gracioso.
- No, me miró aquí de pie como un maldito raro y me preguntó si necesitaba algo. Entonces le dije que estaba esperando por ti y no se fue a ningún lado. Me estaba diciendo que deberíamos salir juntos, él y yo.
- Oh, eso es raro.
- ¿Crees que quiera ligar conmigo, ya que no tuvo buenos resultados contigo? – Preguntó Harry fingiendo estar realmente confundido. Louis trató de no reírse, para no arruinar el juego.
- Tal vez quiera asesinarte y esconder tu cadáver.
- Cierto. ¿Por qué no lo había pensado antes?
- Tal vez no le gusta la competencia, y ciertamente estás ganando. – Continuó Louis acercándose para abrir la puerta.
- Bueno, ya es demasiado tarde. Acepté beber con él el próximo fin de semana.
- En ese caso asegúrate de revisar tu bebida, quizá le echa algo cuando no estés mirando. – Dijo Louis. Luego, en un susurro dramático: - Veneno.
- ¿De dónde sacas todas estas ideas? – Preguntó Harry entrando al departamento seguido de Louis.
Cuando aseguró la puerta desde el interior se recargó contra ella, mirando hacia Harry de pie en el centro. Se veía pálido y raro, como si tuviera miedo de algo.
- Harry, escucha, lo siento.
- No, yo lo siento. – Se apresuró a decir, tomando un par de pasos hacia Louis. – No debí decir nada. No debí leer la carta, no debí hacer nada.
- No, no es tu culpa haberlo hecho. Debí reaccionar mejor. Sí es una nota suicida, es sólo que... – Louis no era un tonto, sabía que debía mostrarle la carta a los Deleeuw, pero había estado aterrado de hacerlo, todavía lo estaba. Estaba incluso aterrado de contestar sus llamadas. – Dios.
- No te enojes conmigo otra vez, pero sus padres necesitan saber. Te juro que no he dejado de pensar en esto desde que la leí. ¿Has sabido algo de ellos? – Preguntó tomando sus manos.
- No.
- ¿Quieres decirles? Deberías hacerlo. – Dijo Harry mirándolo directamente a los ojos.
- ¿Y si preguntan por qué no lo hice antes?
- Diles que hasta hoy la encontraste entre sus cosas.
- Estaría mintiendo entonces, ¿eso no es peor?
- Tal vez, pero al menos lo sabrán. Tienes que darles un cierre.
Louis quitó las manos de Harry de entre las suyas y se cubrió el rostro. Sabía que sería una mala idea hacerlo, primero porque definitivamente se preguntarían por qué le había tomado tanto tiempo decirles, y con qué razones había sostenido esa información. No sentía que le creerían si les decía que apenas había encontrado la carta, pero tampoco le parecía justo mantenerlos privados de la nota que dejó Marine, de lo último en lo que pensó su hija antes de tomar las pastillas y suicidarse.
- No lo sé, Harry.
- No tienes que hacerlo hoy, o mañana. Sólo piénsalo.
- Lo haré.
Louis de verdad lo pensó, lo pensó toda la noche hasta hacerse hiperventilar enfrente de Harry.
El Dr. Maddox no tuvo piedad de él cuando le dijo que había tenido un día terrible, y a pesar de que Louis se disculpó por no haber avisado que no llegaría el día de ayer, no aceptó nada. Fue innecesariamente duro e injusto con él todo el día.
Al final de su turno estuvo totalmente convencido de que Harry tenía razón. Debía decirles a los Deleeuw que Marine había dejado una nota suicida.
Se reunió con Harry y ambos leyeron la carta en voz alta. No había nada ahí que hiciera creer que Louis había tenido la culpa, sino al contrario, citaba las palabras de apoyo que Louis le había brindado. No había manera que Louis quedara mal con los Deleeuw.
- ¿Cuándo lo harás entonces? – Preguntó Harry. Ambos estaban mirando 2012 en Netflix acurrucados en el mismo sofá.
- Podría hacerlo ahora mismo. – Dijo Louis. – Pero preferiría esperar un par de días más.
Harry se inclinó para besar sus labios, entrelazó más sus pies con los de Louis y asintió.
- Como tú quieras, Lou.
Harry estaba preparándose para ir a beber con Jake, quien en sus propias palabras, en las de Jake, sólo quería conocerlo un poco mejor para poder ser más parte del grupo de amigos de Louis y para dejar atrás el pasado y el puño que lanzó hacia el rostro de Harry. Si Louis había aprendido algo de Instagram, era que Niall y Liam ya habían aceptado a Jake como alguien a quien invitaban a sus fiestas y demás, aunque Zayn todavía no confiaba en Jake, Harry era en el que más trabajo tenía que poner.
Jake había dejado totalmente de coquetear con Louis, así que no sentía ningún tipo de resquemor ante la idea de que Jake quisiera acercarse más a Harry. Parecía un buen plan, así Harry también podía deshacerse de la idea de que Jake continuaba queriendo follar con Louis solamente, sin ningún tipo de interés hacia su amistad.
Harry era un chico inteligente, Louis confiaba en que Jake y Harry estarían en buenos términos cuando salieran del pub.
“cómo luzco? crees que quiera follarme?” Envió Harry en un mensaje con una foto suya adjuntada.
Lucía bastante atractivo, el bastardo.
“si al menos no le cruza esa idea por la cabeza probablemente está ciego o necesita pensar mejor en la clase de hombres que le gustan”, escribió de vuelta. Louis conocía a Jake, sabía que no diría nada o haría algo fuera de lugar. Todo era un juego.
“tú le gustas, yo diría que su gusto en hombres está totalmente bien”
Louis se tomó una selfie haciendo una cara fea. Luego se la envió a Harry.
“ah, mi atractivo novio”, envió Harry. Después envió “estamos hechos el uno para el otro” con una foto de él haciendo una cara aún más fea.
Alrededor de quince minutos después, más veinte mensajes después, Harry estuvo en camino al pub donde se encontraría con Jake.
Louis se quedó sentado en el centro de su cama, pensando.
Su plan era ir con los Deleeuw y hablarles de la carta, enseñárselas, quizá permitirles quedársela, si eso los hacía sentir mejor. No quería hacerlo al lado de Harry porque era algo que sabía que necesitaba hacer solo.
Harry ya sabía que no lo haría a su lado de todos modos, tenía que saberlo. No era como si se fuera a sentir traicionado de que Louis no esperara por él. No era asunto suyo. Eso era entre Louis y los Deleeuw.
Louis decidió llegar con los Deleeuw sin avisar. Probablemente no estaban, de hecho no le molestaría haber tomado un bus y caminar un par de cuadras en vano. Estaría totalmente bien si resultaba que no estaban, porque así tendría una razón para esperar. Pero si sí estaban, también estaría bien. Nunca se sentiría lo suficientemente preparado para hacerlo.
Escuchó a Woodkid en el camino y sonrió cuando en mitad del viaje Harry le envió una selfie con Jake pretendiendo ahorcarse mutuamente con el comentario “nos estamos llevando bien, no te preocupes”.
Cuando estuvo fuera de la casa de los Deleeuw se mantuvo un momento ahí, respirando, pensando.
Todavía algo dentro de él le decía que sería una mala idea. Y tenía miedo—Dios, estaba aterrado, pero tampoco estaría tranquilo si no lo hacía. Se había evitado pensar en ello por esa razón. Si Harry no lo hubiera mencionado, nada habría cambiado, todo seguiría igual. Louis se sentiría a salvo.
Restregó su rostro con la cabeza hacia arriba y mantuvo sus manos ahí por un rato.
- Odio esto. – Se dijo a sí mismo. – Odio esto. Dios, odio esto.
Louis tocó la puerta.
Se alejó después de hacerlo y se cubrió mejor con su abrigo, de repente sintiendo más frío de lo usual.
El Sr. Deleeuw abrió, y al verlo sus facciones cambiaron rápidamente de sorprendido a genuinamente confundido.
- ¿Louis?
- Sr. Deleeuw. – Dijo, asintiendo. La mamá de Marine se acercó también y sonrió enormemente al verlo. – Hola, Sra. Deleeuw.
La mamá de Marine se lanzó hacia él y lo envolvió en un abrazo, fuerte, como si lo hubiera echado de menos.
- Oh, Louis. Cuánto tiempo. Pasa.
El Sr. Deleeuw continuaba mirándolo raro. No parecía entender exactamente qué hacía Louis ahí.
Le ofrecieron asiento y algo para beber. Louis negó todo lo que le ofrecieron.
- ¿Qué sucede entonces? – Preguntó el Sr. Deleeuw. – Que raro de ti, estar aquí.
- Lo sé. Lo siento por no venir antes.
- No te preocupes, seguro has estado ocupado. – Dijo la Sra. Deleeuw.
- Es algo tarde. – Continuó el Sr. Deleeuw. A Louis le estaba empezando a incomodar el hecho de que no parecía ser bienvenido en absoluto, considerando la forma en que el hombre continuaba mirándolo, como un extraño.
- Tengo una razón para estar aquí, de hecho, una buena razón. – Dijo mientras se removía en su asiento para sacar la carta. No tenía idea cómo hacerlo, cómo explicar que tenía una carta escrita por Marine, cómo mentir que apenas acababa de encontrarla.
La Sra. Deleeuw se inclinó hacia adelante, curiosa. Su esposo continuó con el ceño fruncido, pero en el momento que Louis empezó a desdoblar la carta, fue como si ya supieran.
El rostro de ambos se desmoronó.
- Oh, Dios. – Soltó la mujer, cubriéndose la boca.
Louis respiró profundamente mientras extendía su brazo para entregarle la carta al hombre. La mamá de Marine parecía demasiado sorprendida como para reaccionar.
- ¿Dónde la encontraste? – Preguntó el Sr. Deleeuw con voz atascada.
Louis apoyó su espalda contra el sofá con alivio.
De acuerdo, no había salido tan mal. No creían que Louis había mentido. Ellos mismos habían asumido que Louis acababa de encontrarla.
- En sus cosas, estaba ahí desde siempre, parece.
La Sra. Deleeuw se puso de pie y se mantuvo detrás de su esposo mientras ambos leían la carta. Ambos empezaron a llorar.
- ¿Creí que habían regresado todo aquí? – Preguntó el Sr. Deleeuw.
- Yo creí eso también, pero ahí estaba. Siempre estuvo ahí.
- Mi bebé. – Dijo la Sra. Deleeuw, llorando.
– Lo siento. Siento no haberla traído antes.
Y ahí estaba, esa era su disculpa sincera.
- Encontrado. – Agregó luego para corregirse. – Por no haberla encontrado antes. Lo siento por eso.
Ninguno de ellos lo estaba escuchando. En un punto la Sra. Deleeuw extendió uno de sus brazos hacia Louis, invitándolo a llorar junto con ellos. Louis no tenía demasiadas ganas de llorar, pero al estar cerca de ambos compartiendo el mismo dolor no pudo evitarlo.
Louis dejó la carta de Marine con sus padres. Le costó hacerlo, porque era suya, porque la había escrito para él, pero no había sabido cómo pedirla de vuelta sin sonar como un insensible imbécil.
Mientras caminaba de vuelta a la parada del bus—aunque ya era probablemente demasiado tarde como para encontrar uno disponible—Louis checó los mensajes de Harry que no había leído. Había una foto de ambos posando como si fueran modelos de revista, y otro mensaje donde Harry le confesaba que Jake era, de hecho, bastante agradable y gracioso, como si con eso pusiera su bendición en su amistad con Jake, como si fuera un ‘no te creí cuando tu lo dijiste, pero ya está, lo apruebo ahora’. Había sido sólo un poco irritante, aunque probablemente no lo era y sólo estaba buscando una razón para molestarse con Harry, porque por culpa de él había perdido lo último que había hecho Marine antes de morir.
Al final Louis tuvo suerte y pudo regresar a su departamento sin tener que llamar a Harry. Llegó antes que él también.
No fue hasta media hora después que Harry le preguntó por mensajes de texto si aún estaba despierto, porque le apetecía dormir con él y tener sexo. Louis no tenía deseos de follar con él, porque estaba triste y se sentía inadecuado, pero de todos modos actuó emocionado con la idea y le dijo que estaría esperando por él.
Mientras Harry llegaba, Louis intercambió mensajes con Sasha, habló de todo y nada con ella, y jamás le mencionó que había visitado a los Deleeuw, o que Marine había escrito una nota suicida y la había mencionado. Louis no entendía por qué era tan jodidamente complicado para él hablar sobre eso, no era como si fuera algo inesperado para él comentarlo, o como si no estuviera justificado. No era exactamente porque no quería molestar a otras personas con sus mierdas tristes, era que no quería molestarse a sí mismo con algo que no tenía solución, y algo con lo que no estaba haciendo absolutamente nada para superarlo porque tenía miedo.
Su mamá todavía llamaba de vez en cuando, y siempre preguntaba cómo estaba, cómo seguía desde lo que había sucedido. Louis le respondía cada vez que no quería hablar sobre eso, y en realidad sentía algo de desprecio hacia ella cada vez que lo mencionaba porque para él era como si su mamá quisiera verlo triste y enojado, no había otra explicación hacia el por qué demonios continuaba hablando al respecto. Ya habían pasado casi dos meses desde que Marine se había ido. No entendía por qué todavía querían hablarlo. Era triste y desesperante y terrible. ¿No podían superarlo o actuar como si nunca hubiera sucedido? Louis opinaba que era más fácil, y mejor.
Había intentado hacerlo desde que había empezado a salir con Harry y nada había salido mal hasta que lo habían comentado.
Louis miró de nuevo la foto de Harry y Jake posando como modelos y se vio a sí mismo cambiando de opinión.
Se follaría a Harry, y lo haría en el momento que entrara. Harry era atractivo, normalmente, pero cuando actuaba como si de verdad lo creyera lucía indecentemente atractivo, casi irreal. Y Jake era de verdad bastante atractivo, pero en la foto Harry lo hacía ver como un chiste en comparación.
¿Harry se dejaría follar algún día? ¿Permitiría que Louis lo penetrara? ¿Entraría en pánico si lo mencionaba? Probablemente lo haría. Por el momento todo estaba bien mientras Louis fuera el que abriera las piernas. Louis de verdad no quería decepcionarse una vez más, pero no podía evitar preguntárselo.
Quería hacerlo, también. Sentía que sería agradable tener un cambio.
Louis se duchó y dejó a la mano el lubricante y un condón; también prendió una vela aromática y esperó por Harry en ropa interior.
Harry llegó un par de minutos después, y estaba ebrio, y se estaba riendo demasiado, feliz. En el momento que cerró la puerta de su habitación Louis salió de la cama y lo encontró en la mitad, saltando sobre él confiando en que no lo dejaría caer.
Y no lo hizo. Ajustó sus brazos en la espalda de Louis y lo besó con la misma hambre con que Louis lo estaba besando. Su risa se apagó como si hubieran oprimido un botón y pareció estar sobrio en el momento que ambos cayeron a la cama, Harry encima de él.
Follaron así, ambos mirándose. Harry lo hizo terminar primero con su boca y lo hizo terminar una segunda vez con la sola fricción de su pene contra el estomago de Harry mientras Harry lo penetraba.
Harry sabía a alcohol y a ese sabor específico que era sólo de él. Harry no se salió de Louis a pesar de que había terminado, y Louis pensó en que también le apetecía que Harry se lo hiciera sin condón, para sentirlo correrse dentro de él. Nunca había tenido sexo sin protección, con nadie, pero Harry parecía la persona correcta para hacerlo. Louis confiaba en él.
- Deberías follarme sin condón. – Soltó Louis mirando hacia el techo, con la cabeza de Harry al lado de la suya.
- ¿Mm?
- Sin condón. – Repitió apartándose un poco para mirarlo a los ojos. – Sexo sin protección.
Harry no dijo nada, sólo lo observó. Después mordió su cuello y se movió un poco adentro.
- Duele. – Le recordó Louis mordiendo su hombro de vuelta. Harry lo volvió a hacer. – Hey.
- ¿De verdad lo quieres hacer así? – Le preguntó Harry, sonriendo casi de forma tímida.
- Sí.
- ¿Confías tanto en mi?
Louis sonrió y acortó la distancia para besar sus labios, después besó la punta de su nariz.
- Sí.
Honestamente no sabía cómo le estaba haciendo para mantenerse tan tranquilo, para no empezar a gritarle por haberle hecho perder la carta de Marine. Harry no debió leer la carta. Harry no debió decir absolutamente nada después de leerla.
Louis tragó con fuerza y lo quitó de encima de él con cuidado. Harry se deshizo del condón y cuando estuvo en una posición cómoda de vuelta en la cama, Louis entrelazó una de sus piernas con las de Harry, acariciando sus pies descalzos.
- Louis. – Dijo Harry a su lado. Estaba de costado con sus manos juntas debajo de su mejilla. Louis lo miró y elevó sus cejas, preguntando mudamente qué quería. - ¿Quieres tener una cita conmigo mañana? ¿Cuándo salgas?
- ¿Una cita? – Preguntó Louis, sorprendido. – Oh. Esto es... wow.
- No actúes tan sorprendido. – Pidió Harry cubriéndose el rostro con sus manos, rodando hasta quedar sobre su espalda. – Quiero llevarte a cenar. Otra vez, pero solos, no con los chicos.
- Suena bien, Harry. – Dijo Louis en un susurro, suave. – ¿Y luego me follarás sin condón? – Preguntó con el mismo tono de voz.
Harry se rió.
- Siempre tan romántico, tu.
Louis se irguió en la cama y se subió encima de Harry, con cada una de sus piernas contra las caderas de Harry.
- Es en serio, nunca imaginé que fueras tan dulce y romántico, estoy impresionado. – Continuó Harry.
Louis lo besó para callarlo.
Era demasiado temprano cuando Louis despertó a causa del incesante golpeteo de nudillos contra la puerta principal.
Harry ni siquiera estaba en la cama. Cuando Louis checó el reloj decía que eran menos de las 7am y eso lo hizo soltar un gruñido.
- Louis. – Llamó Harry desde el baño. - ¿Vas a abrir? – Preguntó.
- En eso estoy. – Respondió Louis saliendo de la cama con molestia. Cogió lo primero que encontró, que fue la camisa que Harry estaba usando anoche y sus jeans, tal vez. Luego caminó descalzo hacia la puerta.
Quien sea que estuviera afuera no había dejado de tocar y Louis estaba planeando gritar en su rostro en el momento que abriera.
Abrió rápido y de golpe, mostrando claramente su molestia, pero cuando miró quién era el mundo se le vino encima.
Retrocedió inconscientemente, dejándolo entrar, permitiendo que hiciera lo que le viniera en gana, en realidad. Había estado esperando por ese momento desde que había predicho que sucedería.
- Tú lo hiciste. – Fue lo primero que dijo el padre de Marine, apuntando hacia Louis. – Te metiste con su mejor amiga. Josephine nos dijo todo.
Josephine. Dios.
Louis quería decir que no había sido así, porque no lo había sido, pero no tenía voz. Sentía que estaba flotando.
- Discutían todo el tiempo. – Continuó el Sr. Deleeuw, enojado, apretando sus puños y después apuntando con sus manos distendidas, como si no supiera qué hacer exactamente con ellas. Louis estaba bastante seguro que el Sr. Deleeuw quería golpearlo. – Mi hija confió en ti, y tú le diste la espalda. Nosotros confiamos en ti. Creímos que estaba a salvo contigo. Dios.
Lo siento, quería decir. No tenía voz. Todo su ser estaba temblando.
- ¿Desde cuándo tenías esto? – Preguntó sacando la carta de Marine de uno de sus bolsos. La empujó contra Louis con odio, como si no significara nada para él, o como si estuviera tan enojado que no podía pensar en no dañar algo tan importante como la despedida de Marine hacia ellos. – ¿Desde cuándo? – Gritó moviendo uno de sus brazos hacia Louis.
Louis se encogió en sí mismo, esperando un golpe que nunca llegó.
A lo lejos escuchó a Harry apresurándose a llegar hacia ellos. Estaba en sus bóxers y tenía su cepillo de dientes en una de sus manos.
- ¿Qué está pasando aquí? – Preguntó.
El Sr. Deleeuw miró a Harry de reojo, pero sólo eso. Su atención estaba totalmente en Louis.
- La editaste. – Dijo el hombre arrugando la carta, convirtiéndola en una esfera, en basura. – La falsificaste.
- Hey, hey, hey. – Dijo Harry acercándose al Sr. Deleeuw. Colocó una de sus manos en su espalda, tratando de tranquilizarlo.
- ¡No me toques! – Gritó apartándose bruscamente de Harry y de su tacto. Louis cerró sus ojos, haciéndose cada vez más pequeño en sí mismo. - ¿Por qué ignoraste todas nuestras llamadas, Louis? ¿Era por qué tenías miedo de lo que pudiéramos preguntar? ¿Dónde está la carta real? – Preguntó. Louis abrió sus ojos; el Sr. Deleeuw estaba llorando y su rostro estaba rojo, como si estuviera a punto de explotar. - ¿Dónde está la carta que dice las razones por las que de verdad se quitó la vida? ¿La carta donde te culpa a ti?
- Sr. Deleeuw, esa es la única carta que hay. – Respondió Harry casi metido entre ambos.
El Sr. Deleeuw miró a Harry con atención, de pies a cabeza. Después se apartó con sus manos apuñadas en su propio cabello, alucinado.
- ¿Tu eres Harry? – Preguntó. Harry asintió.
- Yo soy Harry, ¿por qué?
Louis tragó con fuerza, mirándolos a ambos. No fue hasta que el hombre hizo contacto visual con Louis otra vez que Louis gritó un “No”, porque el Sr. Deleeuw lo miró como si quisiera asesinarlo, o causarle un daño físico, mínimo, después trató de echarse encima de Louis.
Harry atrapó ambos brazos del padre de Marine y los flexionó contra el pecho del hombre, haciéndolo retroceder hasta hacerlo chocar contra la pared.
- No quieres hacer esto. – Le dijo Harry al hombre, que estaba respirando con agitación y tenía una expresión inconsolable en su rostro.
Louis no sabía qué era peor, que Harry estuviera en bóxers salvándole la vida de algo que se merecía totalmente, o que el Sr. Deleeuw lo estuviera mirando con tanta traición.
Había confiado en él, lo había confortado cuando Louis lo había necesitado y Louis sólo—Dios. Lo había arruinado todo.
- Lo siento. – Dijo Louis desde su lugar, lejos del peligro.
- No digas que lo sientes, no lo sientes en absoluto.
- Lo siento, de verdad. Yo no lo hice.
- ¿No te acostaste con la hija del Sr. Luss? – Preguntó el hombre sabiendo exactamente cuál sería la respuesta de Louis. Harry miró hacia Louis por sobre su hombro, esperando, pero se encontró con silencio. Harry frunció el ceño. - ¿Y qué hace él aquí, Louis?
- Es un amigo. – Respondió Louis abrazándose a sí mismo.
- Estaban teniendo una pijamada, entonces. Algo inofensivo.
- ¡Es un amigo! – Repitió Louis, gritando. – No es nadie. No es... Dios. No es nadie. Es un amigo solamente.
Harry ajustó su agarre en los brazos del Sr. Deleeuw cuando intentó zafarse con brusquedad.
- Estás en problemas, Louis. – Dijo el Sr. Deleeuw contra la pared, sonriendo enloquecido. – Mataste a mi hija, sabes. Eso es un crimen. Irás preso por esto.
- No, no lo hice. – Dijo Louis al mismo tiempo que Harry dijo ‘él no lo hizo’.
- Mi hija estaba enferma y la usaste emocionalmente, donde era más débil. – Continuó. Louis quería cubrirse los oídos y dejar de escuchar mágicamente. También quería correr lejos de ahí. – Eres sólo un marica asustado de ser tu natural marica ser y usaste a mi hija para sentirte normal. Repugnante.
- ¿Qué? No.
Harry apretó más al hombre contra la pared, enojado.
- Me temo que tienes que irte. – Le dijo Harry al hombre. – Ahora mismo.
- ¿Qué crees que el Sr. Luss tenga para decir si le digo que te follaste a su hija menor? – Preguntó el Sr. Deleeuw en el momento que Harry lo liberó, bloqueando su paso hacia Louis. – Además de un asesino, un violador de menores, eso es lo que eres.
- ¡No lo hice! – Respondió Louis. – Dios. Vete de aquí. ¡Vete!
- Ustedes dos son repugnantes. Tú en especial. - Apuntó hacia Louis. - Deberías ser el que estuviera hecho cenizas, no mi hija.
Después se fue.
Los respiros de Louis no estaban completándose. Intentó respirar sólo por su nariz, pero no tenía el suficiente aire en sus pulmones como para llegar hasta el final.
- Louis. – Dijo Harry con voz dulce, tomándolo de los hombros. Louis lo apartó con rudeza. – Hey, todo está bien ahora.
No, no lo estaba.
Louis caminó lejos de Harry para tranquilizarse y dejar de desesperarse por no poder respirar bien. Sabía cómo funcionaba esto, si se asustaba sólo lo empeoraría.
- ¿Estás bien? – Preguntó Harry intentando acercarse. Louis se arrodilló para coger el cepillo de dientes que Harry había arrojado cuando peleó contra el padre de Marine. – Louis.
Louis apuntó el cepillo de dientes hacia Harry, esperando que eso le comunicara que no lo quería cerca. Respiraba menos si se acercaba. Necesitaba espacio.
Harry esperó, paciente, con una mirada preocupada mientras Louis se tranquilizaba.
Cuando lo hizo rompió en llanto y se dejó abrazar por Harry, aunque quería golpearlo porque era su culpa que todo eso hubiera ocurrido en primer lugar. Todo estaba bien cuando lo había ignorado.
- No iremos a ningún lado este día, ¿de acuerdo? – Dijo Harry en un susurro. – Cancelaremos todo. No estás bien, no te dejaré solo.
Louis asintió. No estaba bien, pero estaría aún peor si no se distraía con algo, aunque ese algo fuera tan molesto como su empleo y el Dr. Maddox.
Harry y Louis salieron del departamento horas después, en completo e incomodo silencio y manejaron al lugar de Harry, donde Harry le pidió que le ayudara a cocinar y trataron de actuar con normalidad mientras miraban Doctor Who en la cama.
Louis casi olvidó el drama con el Sr. Deleeuw hasta que recibió un mensaje de Sasha que decía “por qué mi papá me está haciendo preguntas sobre ti???”
Louis arrojó su teléfono lejos de él y se cubrió el rostro con sus manos. No se podía meter en problemas por haber sido asaltado sexualmente por una menor, ¿cierto? ¿Por haber permitido que Sasha le diera una mamada? ¿Eso realmente lo convertía en una porquería de ser humano? ¿De verdad justificaba al Sr. Deleeuw diciendo que Louis merecía morir?
Probablemente.
Harry se mantuvo en silencio a su lado, sin preguntar nada. Cuando Louis se descubrió el rostro Harry se recorrió en la cama para estar más cerca de él, pero Louis lo apartó. Ya no podía soportarlo más; tenía que sacarlo.
- Todo esto es tú culpa. – Dijo con desespero. Harry frunció el ceño.
- ¿Todo esto?
- Que el padre de Marine descubriera que tuve la carta por más tiempo, que me dijera todas esas cosas, que merecía morir, todo eso. – Dijo Louis, angustiado. Recogió sus piernas contra su pecho y apoyó su cabeza en sus rodillas, negándose a mirar a Harry.
- Sabes que nada de lo que dijo es verdad, ¿cierto? No mereces morir, ninguno de los dos. Además el hombre cree que falsificaste la maldita carta, ¿qué tan equivocado puede estar sobre todo lo demás? Es ridículo.
- Estoy cansado. – Dijo Louis. – De todo esto.
- ¿Qué es todo esto? – Preguntó Harry. Louis lo escuchó cambiando de posición en la cama; ya no se sentía tan cerca de él como antes.
- De sentirme culpable por lo que Marine hizo, y de tener que pensar en ello, y de sentirme culpable por estar contigo.
- Oh, Louis.
- Creo que... sabes, creo que todo esto fue un error.
Lo había sido. Dios, lo había sido desde el comienzo. Debió haber empacado sus cosas y huir a Nueva York, o al menos debió volver a Doncaster. No debió quedarse ahí, no debió mantenerse cerca de Harry.
- Ahora el padre de Marine cree que estoy contigo y que siempre lo estuve, a espaldas de ella.
Harry se aclaró la garganta.
- ¿Y eso no es lo que siempre hiciste? – Preguntó.
- ¿Qué? – Preguntó quitando su cabeza de sus rodillas, mirando a Harry con confusión.
- Estuviste conmigo a espaldas de ella, pero eso no quiere decir que provocaste su muerte, lo sabes ¿verdad? Nadie se suicida sólo porque su novio se estaba follando a alguien más.
Louis lo observó por un rato, parpadeando lentamente, genuinamente sorprendido de que hubiera dicho eso.
- Marine estaba enferma, Harry. No era una situación normal.
- Tú no lo sabías. No es tu culpa que Marine tuviera algo mal en la cabeza.
- “No es tu culpa” – Lo imitó Louis con una voz para nada como la de Harry. - ¿No sabes decir otra cosa? No debí hacerlo. No debí meterme contigo, ninguna persona en su maldito sano juicio se hubiera metido contigo, pero no dejabas de acosarme, y yo fui un maldito imbécil por aceptarte cada jodida vez.
- ¿Qué?
- Me oíste. – Dijo Louis saliendo de la cama.
- Oh. ¿Pelearemos otra vez? – Preguntó Harry con molestia. – Porque esto se está poniendo viejo.
- Jódete, Harry. Eres tan putamente insensible. Su maldito padre literalmente fue a mi departamento para amenazarme y golpearme por haber llevado a su hija, mi ex novia, al suicidio ¿y sólo tienes para decir que todo esto se está poniendo viejo? Trata por un puto segundo de ponerte en mis zapatos. Checa si estarías tranquilo en mi lugar.
- ¡Pero tú no lo hiciste! – Gritó Harry desde la cama. – Tu no le diste las malditas pastillas, tu no hiciste nada, ¿cómo puedes tomarte en serio sus amenazas?
- ¡Porque tengo miedo! – Respondió Louis. – Desde el día que sucedió sentí que pude haberlo evitado y que era mi culpa que lo hubiera hecho porque estaba follando contigo a sus espaldas y no podía detenerme, aunque quería, y ahora su propio padre literalmente me lo confirmó, ¿que no lo entiendes?
- Y yo te estoy diciendo que no lo hiciste, ¿qué maldita diferencia hay?
Louis no respondió. La diferencia era que Harry era basura al igual que él. No importaba demasiado su opinión, no hacía ninguna maldita diferencia.
- ¿Crees que estaría contigo si hubieras tenido realmente la culpa de la muerte de alguien?
Louis volteó instantáneamente hacia Harry, en shock. No podía creer que Harry fuera tan estúpido.
- Oh, gracias, Harry, esto me ha hecho sentir mucho mejor. Gracias, de verdad.
- ¿Qué?
- No, hagámoslo sobre ti. – Dijo Louis. – Por favor, que el mundo gire alrededor de ti una vez más. Probablemente fui la causa del suicidio de mi novia, algo que llevó a cabo en mi cama, por cierto, ¿qué piensa Harry de todo esto?
- Louis...
- Harry piensa que no hay nada mal en eso. Sigue adelante, dice. No debes odiarte, dice. Tómame de regreso en lugar de ser pesimista, eso es para los aburridos, pasaron dos meses, ya fue suficiente. Folla conmigo y sé mi novio, dice. Estoy más cómodo así, sólo olvida toda esta mierda para mi propio confort.
- Maldita sea. – Dijo Harry poniéndose de pie, caminando hacia Louis. - ¿Qué demonios quieres que diga entonces? – Preguntó metiéndose en su espacio personal con brusquedad. - ¿Quieres que te diga que la asesinaste? ¿Quieres que te diga que pusiste las pastillas en sus manos, que la ayudaste a meter una por una en su boca?
- ¡No! Pero al menos quisiera que no te esforzaras tanto en decir lo que crees que quiero escuchar. – Respondió Louis. – Esto ha sido así desde el comienzo, has sido falso desde el primer día que hiciste tu meta que te perdonara por todas las porquerías que hiciste. ¿Quién eres ahora, Harry?
- Estoy tratando de ser una mejor persona. – Dijo con obviedad. – Claramente no me funcionó para nada ser un hijo de puta, ¿qué hay de malo con tratar de ser mejor?
- Que nunca lo serás, y no te queda.
- Oh Dios mío, Louis... Eres imposible.
- Debiste dejarme tranquilo cuando te lo pedí. Debiste dejarme solo.
- ¿Y qué sería de ti ahora mismo si yo no hubiera interferido? ¿Qué crees que habría sucedido contigo? – Preguntó tomándolo de los hombros, como si quisiera hacerlo reaccionar, o como si Louis no estuviera siendo sensato.
Harry estaba tan lleno de mierda, estaba haciendo todo eso para volver a su espacio de confort. Todo se trataba de él, como siempre.
- ¿Qué quieres decir? – Preguntó Louis. - ¿Que gracias a ti no estoy tan jodido? ¿Que eres mi héroe, mi príncipe azul, mi salvación?
- No. Dios, Louis, no. Sólo... Estarías en una situación más mierda si no hubieras tenido tu cabeza en otras cosas.
- Oh. Gracias, entonces. Muchas gracias, por ayudarme.
- ¿Podrías dejar el sarcasmo por un segundo?
- No.
Harry negó con su cabeza.
- ¿Vas a marcharte entonces? – Preguntó Harry con enfado. – Eso es lo que harás ahora, ¿no es cierto? ¿Irte?
- ¿Me estás corriendo? – Preguntó Louis, sorprendido. No había planeado irse. Tenía miedo regresar a su departamento y que el Sr. Deleeuw lo buscara otra vez.
- Bueno, claramente no me quieres cerca en este momento, ¿cuál es la maldita alternativa?
- Me estás corriendo. – Repitió Louis, pero esa vez no era una pregunta. – Bien.
- Bien. – Dijo Harry.
- No llames, no mandes mensajes. No voy a contestar.
- Nada nuevo. – Dijo Harry arrojando una camisa a la cama que había cogido para usar.
- Eres tan imbécil. No llames nunca, no mandes mensajes nunca.
- ¿Qué? – Preguntó Harry deteniendo su andar hacia el baño. – Oh Dios mío, ¿estás hablando en serio? – Continuó cuando entendió a lo que Louis se refería. – Putamente genial, ¿estás terminando conmigo ahora?
Después se rió, el imbécil.
- No debí estar contigo nunca en primer lugar. Todo esto fue un error, y ahora nuestra amistad está arruinada. Gracias por nada.
- Oh, ¿esto también es mi culpa?
- Es tu culpa. Yo jamás hice nada con lo que sentía por ti porque no quería perderte como mi amigo. Jamás, jamás, Harry, jamás hice un movimiento para avanzar en lo que sea que haya soñado tener contigo cuando era un adolescente. Nada de esto hubiera sucedido si no hubieras estado tan putamente lleno de ti mismo.
- Fantástico. Una cosa más de la que soy culpable. ¿Qué más provoqué? ¿Que tu relación con el cincuentón de Jackson no haya funcionado?
Louis no respondió, porque de hecho—sí, eso lo había provocado también. Harry era un puto parasito que se comía todo lo que tocaba.
- Te odio. – Dijo Louis.
- Genial, porque yo también, Louis. Ahora mismo te odio.
- Bien. – Dijo Louis. Después: - Gracias por, ya sabes, ayudarme a mantener mi cabeza en otras cosas. Imbécil.
Recogió sus cosas rápido y salió de ahí, temblando. No tuvo un ataque de pánico, tampoco hiperventiló, pero se sentía miserable.
“terminé con Harry, me quiero morir”, escribió y lo envió al número de Jake. Había querido enviárselo a Zayn, pero ya lo había molestado lo suficiente.
Tomó un taxi a su departamento y en todo el camino no dejó de temblar.
Louis tenía dos cosas claras cuando llegó a su departamento.
La primera, ya no podía continuar viviendo en ese departamento, y la segunda, debía dejar su empleo, literalmente no podía seguir así, tenía que forzar un cambio si no quería continuar cometiendo los mismos errores una y otra vez.
Subió las escaleras con rapidez e ignoró el saludo de Kat. Sus piernas se sentían inestables y sus manos no dejaban de temblar. Cuando entró fue directamente al comedor, se subió a una base y buscó en la alacena hasta que encontró lo que estaba buscando.
El reloj de Jackson era costoso, lo sabía, pero no estaba seguro qué tan costoso era. ¿Le alcanzaba para conseguir otro departamento? Tal vez no, o tal vez sí.
Louis cogió su laptop y tipió el nombre del reloj en el buscador de Google. Pasó un par de minutos mirando los relojes hasta que encontró el suyo.
El reloj era Frederique Constant y el material del brazalete era de cocodrilo. Costaba £3,424.
- Oh.
Si Louis no se sintiera tan jodidamente miserable probablemente bailaría.
Escribió: “tengo un reloj frederique constant, cuesta £3,424 en perfecto estado. puedes conseguir a alguien interesado en comprarlo?”, y se lo envió a Jake. Jake no había contestado aún su mensaje sobre su rompimiento con Harry, lo cual era rudo, pero como sea. Louis estaba demasiado entumecido como para que le importara.
Había perdido a Harry, otra vez. Demonios, demonios, demonios.
“qué te preguntó?” le escribió a Sasha. Sasha respondió de inmediato.
“me preguntó que si había tenido sexo contigo. le dije que no, negué todo lo que me preguntó. qué demonios está pasando?”
“el papá de marine quiere arruinarme. gracias por decir que no, aunque sería justo que dijeras que sí si soy honesto”
“estás loco??? si digo que sí, que por cierto no tuvimos sexo... para nada, pero si le digo que sí, podrías meterte en problemas. no soy mayor de edad aún louis. no digas estupideces”
“tienes razón, estoy siendo un idiota. gracias por cuidar de mi”
“no creas ni por un momento que eres de la clase de hombre que el sr. deleeuw te quiere hacer creer que eres, y por supuesto que negaría todas esas estupideces, no sucedieron para empezar, tq. cuídate”
Sus manos no habían dejado de temblar.
Jake no llegó al departamento hasta la mañana siguiente, temprano, lo cual no fue un problema porque Louis no había dormido bien de todos modos. Zayn sabía ahora que las cosas con Harry habían terminado mal por enésima vez, pero Louis se negó a compartir una llamada porque no quería llorar, también le pidió que le diera espacio y le dijo que no quería ver a nadie.
Louis no preguntó, pero Jake se excusó diciendo que había estado en casa de sus padres y que las cosas eran un lío allá. Jake nunca hablaba de su familia, ni siquiera de su hermano, y Louis a veces tenía curiosidad, pero ahora tenía más curiosidad que nunca porque sentía que necesitaba escuchar las mierdas de otras personas para sentirse mejor con las suyas.
- ¿En serio? ¿Qué ocurrió? – Preguntó. Jake lucía cansado y como si no hubiera dormido bien tampoco.
- Ya sabes, ¿mi hermano?
- ¿Danny? – Jake asintió. - ¿Qué hay con él?
- Es un lío, ese chico. Desde siempre lo ha sido. Desde que nació no recuerdo un día que no haya causado problemas.
- Es joven, todos a esa edad somos terribles.
- No, pero con Danny no es un terrible normal, sabes, es un terrible excesivo. Es demasiado.
- No puede estar tan mal. – Dijo Louis increíblemente curioso. Ya se sentía un poco mejor al saber que la vida de alguien era tan terrible como Jake contaba.
- No tengo muchas oportunidades para quejarme, así que abrocha tu cinturón. – Dijo Jake soltando una risa nerviosa.
- Vamos. Soy todo oídos.
- ¿No te importa? – Preguntó Jake. – Terminaste con Harry, entenderé si me dices que cierre la boca.
- No, no, esto me hace sentir mejor. – Admitió con naturalidad. Jake se rió otra vez.
- De acuerdo, entonces. Desde que nació supe que sería un pequeño demonio, pero no fue hasta que nuestros padres se separaron que todo empeoró realmente. Nuestros padres no son muy brillantes, y no sé cómo fue que creyeron que sería un buen plan, pero cada uno se quedó con uno de nosotros, yo me quedé con mi papá y Daniel con mi mamá.
- Mm.
- Uno creería que el que se quedara con el hombre terminaría más jodido, ¿cierto? pero en este caso fue Daniel el que la pasó mal. Mi mamá se volvió a casar y se llevó con ella a Daniel, pero luego regresó con mi papá tres años después, Daniel tenía 13 años entonces y era... Louis, era indescriptible. No lo sé, creí que estaba poseído por un demonio o una mierda parecida.
- De acuerdo, eso es algo exagerado. – Dijo Louis entrecerrando sus ojos.
- No lo es, para nada. Gritaba y mordía y golpeaba y maldecía. Me lo hizo a mí varias veces, de hecho, pero no podía golpearlo de vuelta porque mi papá decía que Daniel no estaba bien de la cabeza. Culpó a mi mamá por su cambio, así que empezaron los problemas otra vez.
- ¿Lo llevaron a ver a alguien para arreglarlo? – Preguntó Louis. El hermano de Jake había lucido normal cuando lo había visto en aquella fiesta.
- Con un padre, sí. Mi abuela materna convenció a mi mamá de que Daniel estaba poseído. Yo me lo creí también.
- Oh Dios mío, ¿hablas en serio? – Jake asintió. – Wow.
- Daniel pasó por un par de exorcismos para nada legales, pero no creo que algo de eso le haya afectado realmente. Primero estuvo asustado, pero luego fue como un chiste para él. Daniel ya venía así, y nunca supimos qué demonios le sucedió en los tres años que se fue con mi mamá. Daniel nunca habló sobre eso. Cuando lo trataron con una psiquiatra, tampoco dijo nada. Dibujaba cosas agradables y era un niño respetuoso cuando se lo proponía, pero en el momento que llegaba a casa me golpeaba y escupía y no podía hacer absolutamente nada al respecto, sólo tomarlo. También golpeaba a mi papá, y él lo permitía.
Louis asintió. Estaba entiendo por qué Jake siempre se ponía incomodo cuando estaba cerca de su hermano o cada vez que tenía que mencionarlo.
- ¿Lo odias? – Preguntó Louis.
- Antes sí. Dios, soñaba con patearlo hasta que no pudiera ponerse de pie, pero era porque no entendía que lo que tenía Daniel era algo serio que había jodido con su cabeza. Pero como sea, hoy en día es un lío, y no estoy diciendo que yo estoy libre de eso, es decir, soy un jodido ex adicto, cierto, pero con Danny es... no sé, es triste. No estamos en los mejores términos, todo está jodido entre él y yo, y entre él y mis padres.
- Me imagino. – Dijo Louis asintiendo.
- Hace días golpeó a uno de sus amigos porque lo llamó marica. Uno de los chicos que estaba ahí dijo que había sido un juego, que nadie lo dijo en serio, pero Danny sólo—se cegó, tal vez. Lo golpeó hasta dejarlo inconsciente. El chico tenía 18 años y sus padres están tomando medidas legales. Probablemente Danny sólo tendrá que hacer servicio comunitario por eso, pero... es difícil, sabes, saber que todavía tiene ese tipo de ataques. Que todavía le está afectando lo que sea que le haya ocurrido cuando se fue con mi mamá. A mis padres les afecta toda esa mierda, pero no pueden hacer que Danny se detenga.
Louis tragó con fuerza.
- Bueno, todo esto ha hecho que mi rompimiento con Harry suene como un dulce paseo a la playa. Muchas gracias. – Dijo Louis. Jake se rió.
- No, no, lo tuyo es otro tipo de jodido. Hay niveles, el de Danny está al tope, tal vez.
- De verdad que sí.
- Acerca del reloj, quizá conozca a alguien interesado. – Dijo Jake de la nada. Louis sonrió.
- Bien.
- No creo que pague exactamente el dinero que cuesta, pero te daría £2,000, máximo, porque es usado.
- Lo usé como tres veces. – Dijo Louis.
Jake se encogió de hombros.
- Sólo digo que no creas que te dará las 3,000 libras porque no lo hará.
- Como sea, tomaré lo que me ofrezca.
Zayn lo acompañó a buscar un departamento nuevo mientras Jake se hacía cargo de vender a un precio decente su reloj. Louis estaba en busca de uno que estuviera lejos, muy lejos; también le había pedido que no le dijera a Harry a dónde se iría, si es que encontraba uno en su primera búsqueda, o cómo consiguió dinero.
- ¿Por qué terminaron de todos modos? – Preguntó Zayn mientras recorrían uno que definitivamente estaba demasiado pequeño para el gusto de Louis. – Harry está evitándonos, lo cual significa que está molesto. ¿Fue algo que tú hiciste?
- No. – Respondió, pero luego. – Sí, tal vez.
- ¿Qué hiciste?
- ...Fui real. – Dijo con evasión, extendiendo su brazo para tocar la pared. – Fui un imbécil también, no voy a negarlo. Los dos lo fuimos, pero es como..., ya sabes.
- No lo sé, claramente. – Dijo Zayn.
- Nunca debimos juntarnos. Nunca debí darle otra oportunidad y él no debió insistir en, ya sabes, juntarse conmigo románticamente.
- No entiendo, ¿creí que eso era lo que ambos querían? Parecían felices.
- Sí, pero no fue... – Louis soltó un bufido. – Harry estaba buscando positivismo y algo que yo todavía no estaba preparado para ser. Me sentía forzado a no ser terrible todo el tiempo, a no estar triste y a no sentirme culpable de... – Louis hizo una pausa. - Cosas.
- Oh, creo que entiendo.
- Es más complejo que eso, créeme.
- Entonces no funcionó. – Dijo Zayn. No era una pregunta, era algo obvio.
- No.
- ¿No quedaron como amigos tampoco?
- No lo creo, no.
Zayn asintió. Se veía incomodo, y Louis entendía. Él y Harry jamás debieron involucrarse sentimentalmente, porque independientemente de que si Marine hubiera terminado como terminó, en algún momento las cosas habrían salido mal y cada quién tendría que elegir lados, o quedaría un hueco cada maldita vez que se juntaran. Todo estaría mal, incomodo y fuera de lugar.
Louis y Harry habían provocado eso. No parecían ser la mejor de las combinaciones. Nunca lo habían sido.
- Odio este departamento. – Dijo Louis restregándose el rostro con sus manos.
El siguiente departamento que visitaron no cubría sus expectativas tampoco, y al final del día estaba cansado y de mal humor y hambriento y quería regresar para caer muerto en su cama.
Zayn quedó con Louis de acompañarlo la próxima semana para buscar más departamentos, sólo si no encontraba uno en los siguientes días. Louis no recordaba que fuera tan jodidamente complicado decidirse por uno.
En el momento que tocó su habitación se arrojó a su cama y cogió las mantas para cubrirse con ellas. No salió de ahí en un buen rato, deseando dormir, pero no podía.
Su cabeza estaba tratando de pensar en Harry, y en decirle que había sido un error terminar las cosas, también parecía querer decirle que no habían terminado en serio, y que en cualquier momento Harry se contactaría con él en busca de hacer las paces.
Harry no mandó mensajes ni lo llamó en todo el tiempo que estuvo dentro de su cama. Y Louis con cada hora que pasaba se sentía cada vez más y más miserable.
Estaba seguro que no era sano sentirse tan necesitado por Harry.
Tal vez salir y conocer gente nueva le ayudaba a aclarar su cabeza. Eso es lo que hacían las personas solteras, ¿cierto? Salir y buscar a alguien con quien follar.
Jake estaba a la vuelta, y Jake era alguien seguro, pero honestamente no quería follar con Jake. Jake le ayudaba demasiado, y no quería perderlo al tener sexo. Por más atractivo y deseable que fuera a la vista, no se acercaría a su pene aunque fuera el último que quedara en el planeta.
La persona que compró el reloj pagó £2,100 por el, lo suficiente para que Louis se considerara jodidamente rico, de momento.
Louis llegó a su empleo con el Dr. Maddox esperando que lo despidiera, considerando que ahora había sumado dos días sin ir sólo porque no quería, pero Bruce no lo despidió. Lo trató mas mierda de lo usual, pero Louis podía soportar eso. Lo que no podía soportar era ser despedido de su único empleo y tener que pedirle ayuda a alguien como si fuera un total perdedor, que lo era, pero esos dos días habían sido necesarios.
Por la noche salió con Niall y bebió hasta que no encontró vergonzoso mover su trasero contra la entrepierna de Niall luego que el mismo Niall se lo pidiera, enfrente de un grupo de chicas que encontraron todo el show bastante entretenido. Niall se había partido de la risa, pero Louis sólo se había sentido solo y patético todo el tiempo. La idea había sido quizá encontrar a alguien con quién tener sexo porque estaba enojado todavía y porque parecía la cosa correcta para hacer, pero habían visitado el club equivocado. Todo lo que Louis había recibido habían sido miradas reprobadoras y un par de insultos por hombres homofóbicos que creían que Louis podría contagiarlos si se ponía de pie cerca de ellos.
Definitivamente de esa manera no había esperado que fuera su noche.
A una semana de haber terminado con Harry, o de haberse tomado un tiempo, no estaba seguro, le llegó el primer rumor por parte de la última persona de la que esperaría escuchar.
- Un amigo de Liam miró a Harry besándose con una chica. – Dijo Danielle y Louis casi falló en actuar casual.
Había sido un rumor, y no había manera en que Louis pudiera saber si era real o no, pero se había sentido terrible, y enojado.
Danielle había sonado apenada por tener que decírselo, pero claramente no se había sentido tan apenada al respecto, de otra manera se hubiera limitado a saludar y contarle algo agradable y vergonzoso sobre Liam.
Louis quería llamar a Harry y discutir. Sabía que era una malísima idea, pero tenía que hacerlo. La parte irracional de él no podía entender que no había absolutamente nada por hablar.
Canceló su búsqueda y cuando estuvo en la parada de buses lo llamó. Harry había sonado confundido e indeciso cuando Louis le preguntó en dónde estaba.
- Estoy con unos amigos... ¿por qué? – Louis podía escuchar risas en el fondo. ¿Se estaban riendo de él? Sus manos estaban temblando.
- ¿En dónde? – Insistió.
- ¿Quieres el lugar? – Louis le dijo que sí. – Estoy en el Weeping Chef. Con amigos. – Agregó con advertencia.
Louis colgó la llamada.
El Weeping Chef estaba cerca de donde él se encontraba, realmente. Sólo tuvo que andar en bus por un par de minutos para llegar. Louis bajó tranquilo y caminó con naturalidad hacia el restaurante. Estaba vacío dentro, salvo por tres mesas ocupadas. Harry y otros tres chicos estaban ocupando una, la más cercana.
Louis miró a uno de ellos golpeando a Harry en las costillas con su codo para advertirle que Louis estaba ahí. Otro de ellos se rió. Louis sabía que era enteramente posible que estuviera avergonzándose a sí mismo yendo ahí, pero no podía controlarse. Tenía que saber si habían terminado de verdad.
En la mesa que estaban ocupando había una silla sin usar. Louis ocupó esa silla.
- ¿Podemos hablar? – Preguntó. Se sintió orgulloso de él mismo por no hacer una escena.
Harry asintió. Salió de su asiento con dramático cansancio por la situación y Louis sólo tuvo que contenerse un poco a no mandar a la mierda su diplomático comportamiento para empezar a hacer una escena.
Ambos salieron del restaurante y se sentaron innecesariamente lejos el uno del otro.
- ¿Qué quieres, Louis? – Preguntó Harry. Dios. Había sonado como un imbécil, pero era probablemente porque estaba realmente enojado con él. Louis entendía, sólo... necesitaba saber si eran algo todavía, y no podía saberlo por una llamada telefónica.
- Quiero hablar. – Respondió, serio.
- Lo sé, ya lo dijiste. ¿De qué quieres hablar?
Louis frunció el ceño.
- De nosotros.
- ¿Qué hay con nosotros? – Preguntó. Louis cerró sus ojos, reuniendo paciencia.
- Sólo quiero saber si, ya sabes. Si terminamos realmente, o si sólo nos estamos dando un tiempo. Yo sé en qué página estoy, pero no sé en qué página estás tú. No hablamos esto lo suficiente.
- Oh. – Soltó Harry fingiendo sorpresa. – Wow.
- No seas imbécil ahora mismo, Harry, estoy tratando de ser serio con esto.
- Lo sé. Sólo... me está volando la cabeza que finalmente hayas pensado en lo jodidamente estúpido e inmaduro que fuiste al actuar así.
- Como sea. Dime qué estamos haciendo, según tu.
- ¿Según yo?
- No tengo idea si seguimos juntos. – Confesó Louis. Por dentro estaba enojado, y quizá esa no era la mejor manera de sentirse para discutir sobre el futuro de su relación, pero honestamente no confiaba en Harry para que se mantuviera leal hacia su relación, si es que aún tenían una. Sentía que era mejor hablarlo lo más rápido posible.
Harry se encogió de hombros.
- No me importa. – Dijo, lo cual. Wow.
- ¿No te importa? – Le preguntó Louis. Harry negó con su cabeza.
- No. He tenido tiempo para pensarlo, sabes, todo esto, lo que tenemos, o tuvimos.
- Y te diste cuenta que sólo querías follarme y que sólo fui tu pequeño experimento y no te gustó demasiado lo que era estar con un hombre pasando por un mal momento. – Dijo Louis siendo un imbécil.
Harry no reaccionó.
- No. Recordé lo que me dijiste hace tiempo, eso que dijiste, ya sabes, que me odiarías siempre, y que aunque un día despertaras y sintieras que no me odiabas demasiado después de todo, aún así me odiarías por siempre. Y es verdad, cada vez que discutimos eso es lo único que veo. No puedo estar así contigo, Louis. Tengo sentimientos, sabes, contrario a la creencia de todos, los tengo, y son nuevos, y son propensos a dañarse fácil.
Louis tragó con fuerza.
No sabía qué demonios decir.
- Eso no es... no es, no es verdad. – Respondió tartamudeando. ¿Lo era?
- Así que, ¿nos estamos dando un tiempo? – Se preguntó Harry a sí mismo. Estaba apretando sus propios dedos, nervioso. - Tal vez, si eso quieres, pero por mi parte no estoy muy preocupado. He estado bien esta semana. Triste y enojado como un imbécil perdedor, pero más que nada he estado bien. He salido con mis amigos, he intentado divertirme y nadie me ha llamado idiota o me ha acusado de nada. Así, que, tengo eso ahora.
- Me dijeron que besaste a una chica. – Dijo Louis. Sentía que el corazón se le escaparía por la garganta.
- Lo hice, sí. – Respondió Harry, frío. – Y a mí me dijeron que estabas tratando de follarte a alguien, así que estamos a mano.
- Oh, Dios mío. No estaba tratando de follarme a nadie. Sólo...
- Puedes follarte a quien quieras ahora, si quieres. – Dijo Harry. Se escuchaba realmente enojado, y como si esa hubiera sido la razón por la que estaba actuando así. – Eso querías todo este tiempo, ¿cierto? Follar con Jake, follarte a alguien más.
- ¿Qué demonios?
- Puedes ser el mismo puto fácil de antes, Louis. – Dijo Harry poniéndose de pie. Louis estaba en shock. - Nadie te está deteniendo. Sé libre.
- ¿Estás hablando en serio? – Preguntó mirándolo caminar hacia al restaurante. – El nervio que tienes, si tú eres igual.
- Yo no me follo a nadie a cambio de relojes. – Respondió Harry caminando al revés para poder ver a Louis. – Eres un buen polvo. No eres material para novio leal. Eres sólo un agujero en donde meterla. Sólo eso.
Louis iba a defenderse, pero no tenía palabras.
Se mantuvo en su lugar y a través de las paredes de cristal pudo ver a los amigos de Harry riéndose luego que Harry les dijera algo.
Louis se sentía realmente, genuinamente mal.
Regresó a su departamento, fumó marihuana con Jake y no le mencionó en absoluto su encuentro con Harry. A nadie se lo dijo.
Se sentía avergonzado de sí mismo.
