Work Text:
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Entre cuatro paredes ensombrecidas, con la melodía dando tonadas lentas junto a su romántica letra. El timbre de llamada sonando en conjunto. Promesas de amor, besos infinitos, un juntos por siempre.
Todas y cada una de ellas… mentiras.
Mentiras hermosas. Palabras que se lleva el viento, pérdidas en cualquier lugar.
Todas dichas, ¿para qué? Solo para destrozar el corazón de los estúpidos enamorados.
¿Besos infinitos? Estúpido ¿mirar el cielo en el reflejo de los ojos contrarios? Absurdo ¿juntos por siempre? Por favor, que alguien arranque su cabeza para no volver a escuchar tremenda blasfemia.
¿Sabes qué era lo más gracioso? Que él mismo había compuesto cientos de esas. Álbumes dedicados especialmente a una persona. A la inigualable persona por el que actualmente lloraba. Desde los que fueron publicados hasta los que se quedaron para el deleite de ambos en la privacidad de una habitación con las manos unidas. Y maldita sea, quería culparlo de su dolor. ¿Debería hacer como esos compositores despechados que escribían acerca de la ruptura? Siempre vio eso como algo patético, como alguien que no entendía un simple “terminamos”. Helo aquí estando en la misma posición.
El timbre dejó de sonar.
La canción terminó dando comienzo a la siguiente. Qué letra tan tonta, pensó.
Gemidos lastimeros aumentaron, las lágrimas salieron exageradas. Ambos brazos rodeándose a mí mismo. Esta canción…
Era la primera canción que le había escrito, la primera que le cantó, una de las que nunca se publicó porque era solo para él. La canción con la que se confesó y fue correspondido. Ahora no era más que un triste recuerdo.
¿Qué había hecho mal? ¿Cuál fue la razón para perder el amor de la otra persona? Sabía que era un tonto llorón, también se quejaba demasiado. Tal vez Tanjirou se hartó de todo eso, tal vez dejó de intentar aguantarlo. Quizás nunca lo amó y sólo aceptó salir con él por lastima.
Podría ser.
Tal vez.
Quizás.
¿Era siquiera alguien que podría ser deseado?
El sonido de la llamada volvió.
Una parte dentro de Zenitsu quería con todas fuerzas culpar a su antigua pareja, quería dejarle todo el peso de la ruptura, que él sintiera lo vacío que se encontraba por dentro. Esperaba que su corazón se sintiera insociable sin su presencia, con necesidad de buscarle. ¿Tanjirou estaría sufriendo? No quería admitir que esperaba que la respuesta fuera un sí. Era un sentimiento egoísta y cruel, lo sabía, pero no quería ser el único al que su mundo se le desmoronaba, el que se lastimaba tratando de levantar pedazos de cristal quebrado llamado corazón.
A pesar de que entendía que no era su culpa. ¿Cómo podría ser la culpa de Tanjirou si fue su corazón el que decidió que no valía sus latidos? ¿No sería mejor terminar con todo y no darle falsas promesas? O una traición.
Las lágrimas no dejaban de salir, ¿hasta qué punto llegarían como para irse sin dejar rastro? Esperaba que pronto.
Tanjirou, Tanjirou, Tanjirou.
¿Por qué?
El tono se detuvo.
¿Dónde están las promesas que hizo cuando profesaba su amor con las estrellas de testigo? ¿Dónde están sus abrazos que dijo eran suyos? No eran más que mentiras ¿cierto? Pensamientos en caos dentro de aquella cabeza amarilla.
El chico honesto que alguna vez conoció había mentido. ¿Dónde quedo su cara de tonto al decir eso? ¿cómo pudo ocultarlo?
Tanjirou, ¿por qué no sale de su mente? ¿por qué dejó sus recuerdos grabados con tinta en su pobre corazón? ¿por qué le sigue amando? Se supone que debería superar estos dañinos sentimientos por él, pero ¿cómo? Como podría dejarlos ir cuando fue de las primeras personas en amarlo, cuando todo lo bueno que le pasó alguna vez fue por él. Fue ese chico amable que le presentó con personas maravillosas, fue el ancla cuando el abuelo se despidió de este mundo, fue Tanjirou el que no lo dejó solo para pudrirse en el dolor, en la autocompasión.
¿Cómo espera que lo olvide entonces? ¿en serio creyó que decirle que ya no lo amaba de esa amable manera haría más fácil todo? ¿por qué siquiera pasó eso por su mente?
Adivina, idiota. ¡No funcionó!
Por eso seguía dentro de estas frías paredes, esperando. ¿qué? No sabe, probablemente su voz, sus manos, su mirada. A lo mejor solo esperaba que llegara con una sonrisa para decir que aún lo amaba, que le hacía feliz, que siempre estaría con él. Como dicen por allí, la esperanza es lo último que muere ¿no?
El celular olvidado vibró retornando su sonido.
Todavía podría volver, Zenitsu lo aceptaría nuevamente. Lo aceptaría todas las veces necesarias, aún si necesita tiempo, incluso si le gustara alguien más y no llegara a funcionar. Él estaría esperando porque era lo único que le quedaba en esta vida, la única persona que podría amarle y es a la única que amó.
Pero necesita que vuelva.
Necesita su luz para seguir viviendo. Necesita a Tanjirou.
Si quería que dejara de llorar, lo intentaría con todas sus fuerzas. Si quería que dejara de quejarse, lo haría por él. Únicamente tenía que decir que le molestaba de Zenitsu, que debería cambiar para que lo quisiera de nuevo.
Sólo tiene que volver a rodear con sus brazos su débil ser, susurrarle en el oído cuánto le amas, mirarlo con amor mientras escuchan canciones compuestas por él, ir a cenar con su amorosa familia. La misma que dijo que amaría a Zenitsu con simplemente conocerlo. Tanjirou sólo tiene… sólo tiene… tiene que…
No.
Eso era egoísta, cruel, avaro, mezquino.
¿Qué derecho tenía de pensar eso? Tanjirou era una persona propia y sus sentimientos eran importantes. Dolía, maldita sea que le dolía. Pero es como es. No puede obligar a nadie a amarlo, no puede obligarse así mismo a esperar algo que jamás llegará.
El aparato dejó de sonar.
Tenía que superarlo, seguir adelante.
Incluso con el corazón destrozado, aun con la oscuridad envolviéndolo de nueva cuenta.
Debió formar su propia luz desde el comienzo para no tropezar estando en ella para no robársela a alguien tan puro. Tal vez era una señal para hacerlo por fin. Puede que todo haya sucedido para que aprendiera la lección.
Sin embargo.
¿Por qué? ¿Por qué así?
¿Necesidad de destrozarlo?
¡Jódanse dioses que se ríen a cuestas de pobres almas deplorables!
Y sabe, tiene que seguir adelante. Incluso sin la mano que lo guiaba alumbrando su camino. Aun si las personas con las que convivió durante un tiempo lo alejaban por preferir estar con la luz más brillante, cálida.
Adelante, adelante, adelante.
La suave melodía de fondo siguió su curso, el celular igual con la misma persona detrás de cada llamada.
Pero. Simplemente, no era el momento. Porque la herida estaba abierta y goteaba sangre, dolía tanto que no podía ni tocarla. Tenía que llorar, dejar que las lágrimas corrieran como ríos salados por sus mejillas. Dejar salir todos sus sentimientos en cada gota derramada, sin importar el tiempo que durará. Y cuando eso pasara, cuando el dolor dejará de ser insoportable, podría al fin desinfectar, vendar y cuidar la herida para su sanación. El camino no será fácil, menos si vuelve a ver a la persona que amaba feliz conversando con otras personas, viviendo sin estar a su lado, riendo y olvidándose de él.
Agarró el aparato deslizando el círculo verde, llevándola a su oreja sin mirar de quien era la llamada, con esperanza incrustada en su corazón. Una voz masculina escuchó al otro lado de la línea, no era él, no era Tanjirou. Bajó su mano junto con el móvil, sus ojos trataron de enfocar el nombre que las lágrimas no le permitían ver. Inosuke , decía.
Zenitsu supuso entonces que en esos momentos podría aferrarse a las palabras dichas por su abuelo, donde decía que era fuerte, que no importaba si lloraba o corría, nunca debía de darse por vencido.
Porque algún día podrá brillar por cuenta propia, algún día podrá volver a ver la cara de Kamado Tanjirou sin arrepentirse de haberlo amado, algún día podrá volver a hablarle como amigos que alguna vez salieron justo como Tanjirou propuso cuando rompió la relación.
Algún día.
Pero por ahora…
Colgó la llamada.
« Déjenme llorar »
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