Chapter Text
La humanidad es interesante.
Su tiempo en la Tierra es finito y extremadamente corto comparado con la existencia misma, son suspiros en el universo y aun así las acciones de un solo hombre pueden llegar a revolucionar al mundo entero en ese diminuto suspiro. Ha sucedido antes y seguirá sucediendo.
La existencia de estas personas siempre viene acompañada de la admiración o el miedo de las personas que los rodean, son aclamados como santas, genios o demonios, siempre dejando a la humanidad deseando por más.
Pero hay seres que sin importar el tiempo existen un grupo de seres que son conscientes de cuándo y dónde aparecerán entre la humanidad. Seres que desde el inicio de los Tiempos saben quiénes serán, pero desconocen el cómo.
Saben que serán, saben su final, pero desconocen el proceso y sus hazañas, desconocen sus acciones y pensamientos. Conocen las consecuencias de interferir en la vida humana más allá de sus límites.
Pero… ¿Qué pasa cuando un humano niega su destino y rompe el equilibrio?
Negar tu destino es un tabú sin precedentes y algo que se creía imposible y aun así alguien lo estaba haciendo. Normalmente la muerte no interfiere con el destino, la muerte es algo inamovible de lo que ningún mortal puede escapar, el problema es el tipo de muerte que escogió cierto individuo.
Las guerras desgraciadamente son algo normal para los humanos, algo sangriento, deprimente y tristemente normalizado; sucedió hace 800 años en una montaña celestial convirtiéndola en el infierno en la Tierra; pero hay guerras que son importantes incluso en el cielo, como la que actualmente se desarrolla justo debajo de este.
Una guerra que definiría el ascenso o descenso de cierto individuo era el nacimiento de un nuevo Dios o Calamidad. Sin importar el resultado, su destino estaba marcado y con esto el nacimiento de una de las almas mas poderosas, el alma del heredero.
El problema comenzó en el momento en que ven las primeras grietas. Lo habían estado observando desde el primer día que llego al mundo, su destino era brillante, el mejor de lo mejor, hasta que la codicia de la gente intervino. Lo llevó a su límite hasta que aquel ser que vio el mundo con ojos llenos de vida y alegría paso a ser un contendor anhelando desaparecer.
Se estaba rompiendo, era un suicidio.
Muchos estaban enojados por los últimos acontecimientos, más el Dios del tiempo, estaba enfadado con la humanidad a más no poder, fue él el que estaba más emocionado por el destino del joven antes de que la oscuridad de quienes se supone eran sus aliados lo invadieran .
El campo de batalla era inestable, aquel joven de ropas negras caminaba sin rumbo alguno, su alma estaba casi acabada, estaba roto. Fue entonces lo que más enojo presentó tanto al cielo como al infierno, no era su momento.
Con aquel pensamiento de los inmortales decidir que era momento de intervenir.
Dentro de aquella batalla un hombre de morado acababa de dejar la marca de su espada en el pecho del pelinegro con la intención de acabar con su vida sin saber que el contrario estaba más en la muerte que en la vida; aun con ello, el de túnicas negras lo miro a los ojos y sonrió, no era su sonrisa habitual que tenía el poder de llenar el mundo de una luz radiante, no, era una sin vida, una sin alma.
Eso solo enojo más al contrario, quería que el otro suplicara por su ayuda, que mostrara arrepentimiento o tristeza, simplemente quería que mostrara algo, ese ya no era su hermano, su hermano radiaba de energía, el que tenía enfrente era un desconocido ante sus ojos.
Confundido por el mar de emociones dentro suyo saco su espada del cuerpo del pelinegro con la intención de fundirla es su carne para acabar con aquel contenedor, no lo logro.
Antes de que su espada pudiera tocar al contrario una ráfaga blanca apareció frente suyo produciendo una onda de energía que mando lejos a casi todos los que intentaron acercarse al patriarca, menos a uno, un hombre de blanco continuaba de pie cerca del nigromante, lo suficientemente cerca para poder agarrarlo antes de que este toque el piso totalmente.
— ¡Nos ha atacado! ¡Busca matarnos! — Grito un hombre de amarrillo entre la multitud una vez logro pararse.
Los gritos apoyándolo no tardaron, intentaron acercarse de nueva cuenta solo para ser detenidos por una barrera de energía desconocida, una luz blanca aun rodeaba al nigromante de forma protectora. Los gritos en su contra no se hicieron esperar, inmediatamente atacándolo con sus palabras; fue un hombre de blanco cual jade que se percató de la persona que cargó entre sus manos al de negro.
— ¿Wangji? ¿Qué estás haciendo? — Pregunto decepcionado, no entendía por qué su hermano se esforzaba tanto en cuidar de aquel hereje. El mencionado ni siquiera lo volteo a ver, toda su atención estaba puesta en hombre en sus brazos.
— Él no está haciendo nada. — Réplica una voz desconocida. — Nosotros somos los responsables, pero ustedes son los únicos culpables de no poder acercarse.
Entre aquella luz tres siluetas se hicieron presentes, todos los miraron con admiración y temor, la energía que desprendieron era inmensa, totalmente desconocida y fuera del alcance de todos los presentes. Una mujer de tez blanca con belleza descomunal y pelo plata vestida con una túnica blanca cual escarcha con detalles azules cual las nubes, a su derecha su clon exacto con pelo negro cual manto nocturno de túnicas oscuras acompañada de detalles dorados; justo en frente de ellas un hombre de tez morena y pelo dorado cual sol de túnicas doradas. Cada uno de ellos irradiaba poder desde cualquier parte de sus extremidades, aunque la expresión de los jóvenes no mostraba sentimiento alguno, la cara del mayor reflejaba una ira descomunal. Aunque aquel detalle paso desapercibido por todos los presentes,
Esto no es asunto suyo— Gruño el líder Nie.
— ¿Cómo podría no ser problema nuestro si es que puede iluminarnos? — Respondió la joven de plata.
Nie Mingjue — Este es asunto entre las sectas y el demonio a sus espaldas, es un tema de justicia.
— ¿Justicia dice? — Continuo el de oro. — Por favor líderes de Secta ¿Podría decirnos el por qué su "justicia" difiere tanto con los cielos?
Los cultivadores quedaron callados, la mayoría ya había adivinado la procedencia de las personas frente a ellos, no fue muy difícil si contaban con el hecho de que las figuras de esos se encontraron en todos los templos centrales de cada pueblo y ciudad; pero eso no impidió la desconfianza de los presentes al notar como parecían proteger al ser al que venían con la intención de destruir.
— Disculpen mi curiosidad— Se atrevió un hombre de amarillo de baja estatura. — Pero ¿Quiénes son ustedes?
— Lamento nuestra descortesía, yo soy Tian¹, mi hermana Yewan²— Apunto a la de negro quien no se movió, pues pensaba firmemente que aquel grupo de mortales no merecían ni su nombre. — Y mi esposo Taiyang³
Los nombres solo confirmaron los miedos de los presentes, ¿Cómo no lo haría? ¡Estaban en presencia de tres de los siete dioses primordiales⁴! Y por lo que pudo percibir, no estaban de su lado.
— Ahora que las presentaciones se han hecho, podrían responder a nuestra pregunta, díganme, ¿Qué les hace creer que están cometiendo un acto de "justicia"?
El líder de una secta pequeña fue el primero en atreverse a hablar con la creencia de poder poner a los dioses de su lado.
— Ese demonio a sus espaldas en culpable de acabar con la vida de miles de personas y confabular en contra del mundo del cultivo, ha desarrollado un cultivo demoniaco a base de la energía resentida, es un monstruo por crear semejante herejía, sus pecados son incontables .
Sus compañeros y discípulos dieron gritos de aceptación.
— Si su cultivo es "demoniaco" como ustedes lo llaman, entonces, ilustres caballeros, ¿Cómo considerando a mi hermana? Después de todo, ella es la energía "resentida" como ustedes le llaman. — Los cultivadores palidecieron, siempre pensaron que la energía resentida era la maldad en el mundo, no la diosa que tenían en frente quien se negaba a hablar o ni siquiera mirarlos directamente. —Y sobre esos "pecados que mencionan" ¿Qué pecado ha cometido? Lo hemos observado por años, para que una acción sea considerada pecado debe venir acompañado de una mala intención, si tenemos presente ello su único pecado fue matar al hijo de Wen Ruohan por venganza junto a sus aliados, pero incluso dentro de la guerra jamás ataco a aquel que considero inocente, ahora,
Con un movimiento dedo una luz blanca fue colocado dentro de cada cultivador presente, cada luz fue tornándose de distintos tonos de negro, siendo dos pertenecientes al líder de secta Jin junto a su hijo bastardo las más negras, llegando casi a ser imperceptibles si no fuera por el amarillo de las ropas.
Sorpresivamente ni siquiera aquellos pertenecientes a la secta Lan se salvaron de los tonos oscuros, ni el mismo primer jade se salvó del tono gris.
Por su parte, el líder Jiang tenía una extraña mezcla de un negruzco y una pequeña parte del tono más blanco existente.
— Interesante, veo que nuestra teoría era cierta, — murmuro la de plata mirando al de túnicas moradas. — Esa luz que pueden observar son sus propios pecados y deseos. — Continuo ahora dirigiéndose a los demás. — Todos ustedes tienen pecados mayores, ¿Qué tal si doy el ejemplo con los más interesantes? — Comenzó a desplazar su mirada blanquecina hasta los dos de amarillo. — Líder Jin, enumeremos unos cuantos, de sus deseos y pecados, empecemos por los menores ¿Le parece? Traición, corrupción, estafa, asesinato, engaño, violación, maltrato, ha estado usando su puesto en contra de los necesitados, desea el poder del hombre a mis espaldas, anhela el control aquel artefacto que se encuentra en manos de nuestro protegido, calumnio a todo aquel que se encontraba en su contra y mato a toda persona que deseo demostrarlo.
Los presentes estaban más que sorprendidos, después de todo estaba hablando de aquel que les sobresalieron las terribles acciones del Patriarca.
— Jin GuangYao — Tomo la palabra el de oro — Tú no eres peor que aquel al que llamas padre, lo único que no ha hecho ha sido la violación y uso del poder, pero ¿Qué hay de los demás? Usaste a tus hermanos de corazón para llegar a tus objetivos — Los parecía lo miraron fijamente, uno parecía que ya se lo esperaba pero aún conservaba un grado de decepción en sus ojos, el otro en cambio parecía estar en un estado de negación completamente; el de amarillo solo bajo la mirada evitando completamente al de su ahora juez— Deseas aceptación pero sobre todo poder y venganza, planeaste la emboscada y el asesinato de tu hermano mayor, eres la mente maestra detrás de cada plan del ser al que dices padre.
Jiang Wanyin escuchó aquella confesión con sentimientos encontrados, pero aun con el odio cegándolo, repitiéndose una y otra vez que nada de eso había pasado si aquel al que alguna vez encontró hermano no hubiera existido, convencido de que todo terminara una vez que acabe con la vida del susodicho.
— Zewu-Jun, ¿Qué ironía de título no cree? — expreso la de plata — Usted como el líder Nie son un caso complejo, se dejó llevar por las palabras de los demás dejando a un lado sus enseñanzas y juicios, desconfiaron totalmente de aquellos a los que juraron proteger, cejados totalmente contra sus prejuicios en contra de un apellido, ayudaron al exterminio de inocentes, ¿Dónde esta se justicia?
El Lan bajo la cabeza en símbolo de sumisión mientras que su compañero rugió en desacuerda corriendo en contra de los inmortales para solo chocar y ser lanzado por la misma luz del inicio.
Continuaron nombrando y enumerando los pecados y deseos de los presentes teniendo en su mayoría el deseo de poseer el poder del nigromante. Fue hasta que llegó al líder Jiang que la de negro habló por primera vez.
— Jiang Wanyin, ante mis ojos eres uno de los peores, has vivido toda tu vida con envidia y celos, traicionaste a aquel al que juraste proteger, lo culpaste de cada error que cometiste, apoyaste el asesinato de aquellos a los que les debes la vida y cultivo, deshonraste la última petición de tu hermana de protegerlo del mundo, te dejaste guiar con las palabras de otros desde una edad temprana, ¿Acaso eso no te convierte en un mal agradecido?
— ¡Usted no tiene la menor idea! — Gruño en respuesta— ¡Ese bastardo me ha quitado todo!
— Usted es el que no entiende, si no fuera por aquel al que osas llamar bastardo tu no tienes nada, pero no te preocupes, lo comprenderás en un momento. — Comento la de negro sin siquiera mirarlo. — En un momento comprenderás el porqué del punto blanco en tu ser.
— Bueno — Tomo la palabra la de plata — solo quedan dos más.
El color blanco de aquella energía que los rodeaba desapareció, un par de personas intentaron acercarse nuevamente pensando que la protección contra el patriarca había desaparecido para volver a ser lanzados hacia atrás.
— HanGuang-Jun — A diferencia del tono burlesco usado en el título del jade mayor, su voz emitía respeto hacia el mencionado. — ¿Le parece adecuado que usemos el procedimiento en su persona?
— Mn
El mismo movimiento fue realizado hacia el de túnicas blancas, algunos de los presentes se decepcionaron al no ver que no se volvía oscuro como las propias, por el contrario, adquirió un tono cremoso a nada de blanco.
— Anhelas proteger, deseas cuidar y defiendes la verdad, tu único error es apegarte a las reglas y dejar de lado tu juicio, pero eres el único presente que no tiene ninguna intención maliciosa, felicidades HanGuang-Jun — Se inclina ante el en forma de respeto — Ahora, ¿Qué les parece si vemos a aquel al que juran ser la encarnación de mal?
Los presentes volvieron a ganar confianza, después de todo estaban hablando del Patriarca de Yilling, estaban seguros de que presenciarían el alma más negra del lugar. Cuando el color del alma se muestra más de uno quedo incrédulo, por no decir todos.
— Jajaja — Sonó la risa cargada de cinismo del de oro. — ¿Quién lo diría del mayor ser de "maldad" de todos no?
Frente a ellos un resplandor puramente blanco salió del interior del pelinegro, un blanco casi tan puro como el de los inmortales presentes.
— Aunque como pueden ver, alguien más aquí tiene una pisca del alma de su tan temido Patriarca— Comento la de negro para comenzar a caminar hacia el de túnicas moradas. — Te explicaré el significado de mis palabras líder Jiang. Aquella luz blanca que ahora vive en tu interior fue puesta ahí por aquel al que tanto deseas aniquilar, la fuente de tu poder es propiedad del hermano al que le diste la espalda, tu cultivo... se lo debes al hombre al que tantas envidias .
Con esas palabras se alejó del menor para volver al lado de su hermana. Muchos no entendieron sus palabras pues la mayoría desconocía la historia detrás de estas, pero para el implicado fue como una cubeta de agua fría sobre su orgullo, aun negándose a aceptar las palabras se derrumbó en su mismo sitio. Nadie se atrevió a decir una sola palabra, no pudo refutar ninguna de las cosas ahora mostradas.
— Ustedes juran hacer esto por "justicia" ¿Qué clase de justicia es la que intentan implementar? ¿Quieren acabar con su vida? Felicidades, lo lograron. — Ante las palabras de Dios el de túnicas blancas regreso a su mirada al hombre entre sus brazos. — El alma que tanto buscan erradicar comenzó a disiparse hace un tiempo ya por culpa de sus acciones, no han estado peleando con nadie más que contra un cascaron a punto de vaciarse provocando un gran revuelo en el cielo y en el infierno. Les entregamos un tesoro hace 22 años dotado de fuerza y poder, les entregamos a aquel que representaba el inicio de una nueva era en los cielos para que lo protegieran y enseñaran, y ustedes... Ja ¿Qué fue lo que hicieron ustedes? Destruyeron a nuestro heredero para intentar buscar poder...
— Jin GuangYao, ni siquiera lo intente. — El nombre dejo de hablarle a uno de los cultivadores Jin y miro a la de plata. — Por más que lo intenten la barrera solo dejara pasar a aquellos con buenas intenciones, a todos aquellos con malas intenciones serán lanzados y poco a poco drenados de energía.
— Aun después de conocer la verdad buscan el poder, — protesto decepcionado— continuemos con nuestro asunto, no se preocupen, no falta mucho para que acabe. Yewan, Tian, podran hacernos el honor de mostrarnos contra quien realmente se estaban enfrentando.
Las mencionadas asintieron caminando hacia el joven de negro, la pelinegra miro al joven de blanco en busca de aprobación, Lan Wangji capto el mensaje y acepto en un silencio, con cuidado se lo paso tratándolo de ambas partes como si fuera el objeto más frágil, podría sentir la mirada de los presentes en cada una de sus acciones.
La de plata forma un capullo de energia alrededor del cuerpo del contrario con ayuda de la de negro, una mezcla de luz negra y blanca comenzo a hacerse presente siguiendo a las personas a su alrededor; cuando la luz desapareció un llanto fue lo primero que llamo la atención, entre los brazos de las diosas aquel hombre había sido remplazado por un niño de pelo negro cual carbón amarrado en una coleta alta con una cinta roja, sus ojos grises como luna miraban a ambos jóvenes como si sucediera su mayor refugio, su piel blanca estaba mojada por las lágrimas que descendían por sus ojos, aquel niño no podía tener más de tres años. La diosa paso a la criatura a su hermana de plata y se encamino hacia el Jiang Wanyin quien miraba al niño desde el piso.
Para cualquier persona aquel infante podría ser cualquiera, para el Jiang, sabía que era al que antes llamo hermano, lo reconoció perfectamente.
— Jiang Wanyin, me temo mis siguientes medidas son totalmente necesarias, pero no se preocupe, el sacrificio del joven Wei seguirá estando, continuara teniendo su tan preciado núcleo dentro suyo, solo tomare la esencia del alma.
El chico no le había prestado la más mínima atención aun centrándose en el infante que apenas se había calmado al estar en los brazos del jade, no fue hasta que un hilo blanco comenzó a salir de su pecho que noto lo sucedido, antes de poder recordar las pocas palabras de la diosa negra, miro la pequeña esfera plata entre las manos de la nombrada comenzaron a tomar un tono rojizo, sabía que significaba, conocía ese rastro de energía, pero se negó a aceptarlo.
La Diosa coloco la pequeña esfera rojiza en el lugar donde debería estar el núcleo del nigromante.
— Lamentamos el inconveniente— Rompió el silencio la de plata — Su castigo, por desgracia de ustedes, no está en nuestras manos... serán juzgados por la misma alma a la que han atormentado, eso es todo lo que tienen derecho a saber.
Los cultivadores estaban más que asustados, ¿De qué otra forma seria? Acababan de ser informados de que eventos castigados, y no por nadie, no. ¡Serian castigados por el mismísimo Patriarca! Aquel al que momentos antes buscaban aniquilar ahora tenía sus destinos en sus manos. No podra evitar el recordar aquellas historias sobre la venganza que cometio el nigromante en contra de Wen Chao, la mayoria aun temia sufrir el mismo camino o peor.
Antes de siquiera poder replicar a su favor, la luz blanca volvió a hacerse presente rodeando a los dioses, cuando la luz ceso, no había rastro de esas cinco figuras, se habían ido tal y como llegaron, pero no se fueron solos.
Decir que no estaba confundido seria mentira, no sabía bien lo que había pasado, pero parte de él agradecía eternamente que aquellos seres salvaran a su amado. Estaba muy confundido, lo agradecía, pero no lo entendía. ¿Por qué intervenir tanto? ¿Qué pasara ahora?
Tenía miedo, miedo por las palabras que logro escuchar. No podía aceptar que aquel pequeño bulto en sus brazos fuera lo único que le quede de aquel chico. No sabía que hacer a partir de ahí, tenía en sus brazos su alma; una pequeña alma que temía perder. Tenía miedo de que se fuera.
Cuando logro abrir los ojos ya no estaba en medio de un caos de muerte y oscuridad. Le costó adaptarse a la cálida luz de aquel recinto.
Estaba en lo que parecía ser un gran salón, o por lo menos eso era lo que parecía. No había ventanas ni puertas, ni siquiera paredes como tal más que una al fondo. Toda la estructura blanquecina parecía estar sujetada por largos pilares tallados, pudo notar el porqué, el lugar era rodeado por un pequeño jardín con una amplia barda de piedra que impedía entrar o salir.
Miro con más cuidado, el lugar tenía mínimas decoraciones es su mayoría de tonos dorados. Grandes macetas se posaban debajo de cada pilar perfectamente ordenado. En medio de aquella amplia sala una circunferencia sobresalía, era el único punto que se veía más amueblado.
En su superficie había una cuna blanca de bordes dorados tapados con una seda traslucida, a sus costados diversos juguetes entre dorados y azulados se veían esparcidos, pero a su vez ordenados. Lo que más resaltaba eran aquellas cintas rojas sujetando los extremos de la seda que cubría la cuna, impidiendo que se cerrara totalmente sobre aquella superficie. Era un cuarto para un bebe.
— Veo que llegaste sin inconvenientes, me alegro. — Miro a la joven de negro que se encontró a sus espaladas, verla ahí contrastaba totalmente con los colores del lugar. Asintió a su comentario, quería preguntar muchas cosas, pero temía a la respuesta y no sabía exactamente cómo plantearle sus dudas. Para su suerte no fue realmente necesario para cuando la joven pelinegra volviera a hablar.
— No tema, joven maestro Lan, aquí están a salvo. Se encuentra en el palacio celestial Wei. —
Estaba consternado, conocía los relatos acerca de la corte celestial y sus palacios, estar en uno es algo que sospechaba asombroso, pero el nombre del recinto fue lo que lo confundió.
— Se lo que piensa, pero estoy seguro de que ya ha notado a quien debería pertenecer. Por desgracia, no podrá ser, por lo menos no en esta realidad. Por favor, deje al joven Wei dentro de su cama, me temo que debe estar agotado y necesitara descansar antes de partir y yo debo hablar con usted.
— ¿Partir? — Los orbes oscuros se encontraron con los plateados ante esas palabras, apretó más su agarre ante el infante dormido sin llegar a lastimarlo, la acción fue notada por la mayor, quien le dio una sonrisa calmada para después asentir.
Con cuidado dejo al bulto sobre la cuna intentando que este no despierte, lo miro un momento más antes de mirar de nuevo a la inmortal. Al igual que él, Yewan miró con nostalgia al infante, miró sus largas y gruesas pestañas, sus ojos ligeramente hinchados, su piel blanca sonrojada, sus labios ligeramente abiertos por pequeños suspiros, todo en ella reflejaba añoranza.
Volvió a romper el silencio. — Joven maestro Lan, conozco sus miedos e incertidumbres, noto sus interrogantes, pero me temo que gran mayoría de ellos no pueden ser respondidos, no ahora.
— No puedo responderle todo, pero puedo darle calma y explicarle parte de lo que está pasando, pero no todo. Lo he observado Lan Wangji, conozco más de usted de lo que cree, he de admitir que se ha ganado el afecto de mi padre y de mi hermana, también mi gratitud. Esa es parte de la razón por la que está aquí.
Lan Wangji la observo en silencio, se sintió levemente orgulloso de sí mismo por las palabras de la inmortal, la observo mejor, pudo encontrar similitudes entre ella y su amado, la forma de su nariz, el cómo relajaba levemente la comisura de sus labios como cuando estaba triste o abatido, aquellos ojos plateados que pudieran parecerse a la misma luna.
— Le explicare frecuentemente lo que sucederá. No debe preocuparse, no se alejará del joven Wei, bueno, no del todo, me temo que tendrá que enfrentar unos años con su ausencia. — Los ojos dorados se abrieron un poco por la sorpresa, le dolían esas palabras. — Como ya se habrá dado cuenta, lo que ha cargado todo este tiempo no ha sido más que lo que queda del alma de A-Ying.
"No puede regresar a su tiempo de esta forma, sin embargo, padre encontró una forma, vera Lan Wangji, el destino es un tema frágil, no es algo con lo que deba jugar. No es fijo, eso es verdad, las acciones de cada individuo cambia el curso del tiempo y sus variantes, sin embargo, hay algo que nunca debería cambiar en el destino. no importa lo que hagan, su tiempo está establecido desde el principio."
"Esa es una de las razones por los que hacemos esto, pero tomamos una decisión que lo incluye a usted. No debe preocuparse, ¿Le dolerá? Es lo más seguro, eso es algo inevitable, pero valdrá la pena. Escuche mis palabras Lan Wangji, usted entiende parte de mis habilidades y responsabilidades, al igual que las de mi hermana, por lo que les daremos autorización tanto a usted como al joven Wei. Podrán decidir y cambiar la vida y la muerte de las personas a su alrededor, no directamente, no. Los cambios se harán por sus acciones, en pocas palabras, tendrán la oportunidad de modificar el destino. Pero a cambio de ello queremos pedirle un favor."
No comprendía todas las palabras de la inmortal, pero no lo admitiría, era un tema en el que pensaría más tarde.
— Mn
— Le pedimos, que cuando encuentre de nuevo al joven Wei le demuestre que no está solo.
— Lo juro con mi vida. No dejare solo a Wei Ying.
— Confiamos en usted, es de los pocos que ha mostrado su apoyo a ese revoltoso. — Regreso su mirada de nuevo al chico en la cuna.
Pasando su mano sobre su pecho una tenue luz rojiza envolvió al menor.
— Es momento de que partan, le daré una pequeña advertencia Hanguang-Jun, su espíritu y mente será lo que viajara, por lo tanto, también su energía o como ustedes le dicen cultivo, estará escondido hasta que cumpla los 6 años, más no podemos aplazarlo, sin embargo, ustedes notaran que su nivel de cultivo real aumentara igual desde el primer dia que regresen. Con respecto al cultivo de energía Yin dentro de Wuxian, este tampoco cambiaria, poseerá todos sus conocimientos al igual que usted. El alma nunca olvida joven amo Lan.
— Comprendo. — No, no lo hacía, pero confiaba que a lo que sea que se refiera lo comprendería en su momento.
— Es momento de que partan.
Una nube negra comenzó a envolverlo lentamente, al inicio desconfío de aquella energía, la reconoció, era similar a la que Wei Ying utilizo durante la campaña para derribar al Sol, sin embargo, al ver la sonrisa calmada que la joven le dio tanto al infante como a él, lo tranquilizo.
Después de todo, fue ella quien salvo a la persona que ama, así que. ¿Qué hay que temer? Tenía su objetivo fijado, y aprovecharía la oportunidad de volver a ver a Wei Ying, así tenga que esperar 10 años o mil para volver a su lado.
