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wrinkled oranges, pigeons, and other sweet things to call your significant other (español)

Summary:

Título: naranjas arrugadas, palomas, y otras cosas dulces que llamarle a tu pareja

-Deku. – Dice, serio de repente. – Estoy jodidamente aburrido.

Izuku parpadea. – ¿De mí? Es un poco tarde para un divorcio, creo.

En la lenta, aburrida rutina de la vida de jubilados, los ex Héroes Profesionales Izuku y Katsuki están volviéndose inquietos.

Katsuki voltea hacia Izuku, su amor de toda la vida y precioso esposo, y dice, "Estoy jodidadmente aburrido."

Claro, tienen bastante más de setenta años. Pero eso no le va a impedir a Izuku el hacer los últimos años de sus vidas tan memorables como pueda.

Traducción al español.

Notes:

Hola, esta es la traducción de un fic de sapphicflower. Me gustan mucho sus trabajos entonces si tienen la oportunidad vayan a leerlos :)

Huge thanks to sapphicflower for letting me translate their work, I really enjoyed the translation process.

- Blue :D

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Izuku ha tenido el sueño ligero desde hace un tiempo, pero las cosas cambian cuando te haces mayor. Ahora, apenas y puede recordar la última vez que durmió por una noche completa.

La mayoría de las veces, casi no importa. Raramente había algo interesante que hacer en las horas de mañana y tarde. La vida después de jubilarse no tenía muchas oportunidades para la emoción – algo de lo que se dio cuenta después de su anuncio oficial de retirarse del puesto número uno todos esos años atrás.

Pero esta noche, le desespera. Se despierta sobresaltado con un rubor sudoroso, los restos de su sueño escapándose mientras sus ojos se ajustan a la luz tenue de su lámpara de noche. No recuerda el sueño, pero puede que eso sea lo mejor.

Izuku escucha los sonidos apagados de música antes de darse cuenta de la luz blanca de la cocina que se derrama por debajo de la puerta de la habitación.

Con un suspiro, Izuku se resigna a levantarse. Odia cuánto esfuerzo le toma levantarse de la cama, pero aprieta los dientes a través del crujido de sus huesos mientras empuja sus piernas hacia arriba y sobre el costado de su cama. Finalmente se alza para pararse a su estatura completa – o, bueno. Solía ser más gigante de lo que es ahora. Esta condenada joroba lo encoge más de lo que le gustaría.

No necesita el bastón tanto como Kacchan, pero igual usa las paredes y los muebles para apoyarlo y guiarlo mientras camina hacia el comedor.

Como era de esperar, Katsuki está sentado en la mesa haciendo algo con unas mandarinas. Su vecino de al lado resultó ser familiar de alguien que Katsuki había rescatado, así que siempre trataban de compensarlo por eso en cualquier forma que pudieran. Esta semana, le habían regalado a la casa Bakugou-Midoriya una bolsa llena de mandarinas de cosecha propia.

Izuku lo observa pelar la fruta, esos viejos dedos imposiblemente delicados y hábiles, antes de finalmente tambalearse hacia la mesa para tomar asiento junto a él.

-No sé por qué siguen insistiendo en pagarme como si me debieran algún tipo de deuda. – Katsuki se queja sin preámbulo. Los lentes de montura gruesa posados en su nariz hacían que sus ojos se vieran cómicamente grandes. Izuku siempre lo ha encontrado muy entrañable. – Yo sólo ‘staba haciendo mi trabajo.

-Kacchan, salvaste la vida de su hija. – Izuku resopla, el cariño claro en su voz. (Todavía está viendo a los lentes de Katsuki). – Si alguien hubiera salvado mi vida, ¿no querrías pagarles algo también?

Los labios de Katsuki se elevan ligeramente mientras le lanza a Izuku una mirada de reojo. – Nah. Probablemente les preguntaría por qué no sólo te dejaron morir. – Se encoge de hombros. – Además, yo soy el único que puede salvar a tu tonto trasero.

Izuku sonríe y sólo lo observa pelar otra mandarina. – Eso es cierto. ¿Significa eso que te debo algo? – Finge estar pensando mientras acerca su silla y se agacha para recargar su barbilla en el hombro de Katsuki. - ¿Qué tal si te doy un beso cada que me voltees a ver?

- ¿Qué tal que te pateo el trasero cada que abras tu boca para decir cualquier cosa?

Con esto, Izuku finalmente se ríe. – Pfft. Apuesto a que tu pierna ya ni siquiera puede llegar tan alto. Porque eres vieeeejoooo.

Katsuki ni siquiera protesta; simplemente deja mostrar una pequeña sonrisa. El silencio se apoderó de ellos mientras comenzaba a alimentar a Izuku con piezas de fruta naranja, e Izuku mastica apreciativamente mientras observa a Kacchan arrancarle las partes blancas. Se siente sólo un poco envidioso de la facilidad con la que lo hace.

Las manos de Izuku ya no funcionan de la misma manera después de todos esos años de llevarlas a su límite. Pero ha aprendido a vivir con ello. De cualquier forma, sus cicatrices físicas y debilidades son las últimas de sus preocupaciones ahora.

Después de unos largos minutos, Katsuki exhala bruscamente por su nariz – un gesto que Izuku asocia con insatisfacción.

- ¿Qué pasa, cariño? – Izuku implora, volteando su cara hacia su esposo y batiendo sus pestañas.

- ¿Cuántas veces te tengo que decir que pares con los tontos apodos? – Katsuki deja la mandarina y vuelve a suspirar. Izuku se regresa a su lugar, observando detenidamente la cara de Katsuki. ¡Ni siquiera un pequeño sonrojo! Hombre, extraña los días en los que Kacchan se ponía nervioso y se sonrojaba como un loco cada vez que Izuku se le acercaba aunque sea un poco.

-Solías ser tan tierno. – Izuku se queja, una mano apretando la mejilla de Katsuki y quitándola inmediatamente antes de que fuera aplastada. Katsuki le manda una mirada molesta por esquivar, antes de que relaje sus hombros y cruce sus brazos sobre su pecho.

-Deku. – Dice, serio de repente. – Estoy jodidamente aburrido.

Izuku parpadea. – ¿De mí? Es un poco tarde para un divorcio, creo. –

Katsuki pone los ojos en blanco. – No de ti. Estoy aburrido del maldito… - gesticula salvajemente hacia la habitación alrededor de él con una mano, - todo esto. Nunca hay nada que hacer. Apenas y puedo levantarme de la taza del baño por mí mismo, y ni siquiera hay nada interesante en la televisión. – Frunce el ceño. – Hicimos un trabajo tan bueno de mantener la paz en el país que apenas y hay tipos malos para patearles el trasero. ¿Qué carajos más se supone que debo ver? –

- ¿Te das cuenta de que eso es algo bueno? – Izuku dice, incluso si entiende lo que siente Kacchan completamente.

Ignorándolo, Katsuki simplemente continúa, su voz sonando cada vez más frustrada. – Este viejo saco de carne ya ni siquiera puede usar mi don, y la mitad de nuestros amigos ya están en el maldito suelo. ¡Por dios, el aniversario de la muerte de Sparky es en tres días! Y esta mandarina ni siquiera sabe tan bien.

-… está algo seca. – Su humor disminuye ante la mención del aniversario de muerte de Kaminari, pero cuando tienes la edad de ellos, las cosas como esa no tienen tanto peso como lo tendrían si fueran más jóvenes. Por un lado, siempre era un milagro que un Héroe Profesional se retirara, y mucho más que llegara a vivir más de setenta años. Entonces, para muchos de ellos, el evento no se sentía como una gran tragedia. Era más como una despedida agridulce.

Sus vidas como hombres retirados no eran tan relajantes como las personas aclamaban que serían. Los dos viven en un pequeño departamento junto con su gata, y sus vecinos son lo suficientemente amables como para no acosarlos pidiendo autógrafos a cada segundo del día, pero están tan inquietos todo el tiempo.

Al principio ocuparon su tiempo ejecutando y administrando la Fundación de Niños Sin Don de Izuku, pero después de que le pasaron las riendas a Eri el año anterior las cosas han estado… tranquilas. Aburridas. Sin color.

A Izuku no le gusta el estancamiento. Y ciertamente no le gusta ver a Kacchan triste.

Si Kacchan quiere algo interesante, piensa alegremente, ciertamente puedo proporcionarle eso.

-No me gusta la cara que estás haciendo. – Katsuki dice, entrecerrando los ojos con sospecha por la forma en la que la cara de Izuku parece alegrarse. Izuku se mete otra mandarina en la boca y la muerde felizmente. - Vas a intentar ser espontáneo, ¿verdad?

Izuku sonríe. – Kacchan, ¿estás cansado? – Cuando Katsuki le manda otra mirada cuidadosa, Izuku se acerca para darle un beso en la mejilla. – Ven, ¡vamos en una cita de medianoche a algún lado! Traigo antojo de WacDonald’s.

- ¿Tu idea de una cita es ir al maldito…? – Hace una pausa, considerando. – De hecho, al carajo. Vayamos a engordar.

Se levantan apresuradamente y agarran sus abrigos de invierno del perchero junto a la entrada. Después de que salen corriendo por la puerta, bajan en el ascensor, y se paran afuera en la calle vacía, Katsuki enrolla una bufanda de lana alrededor del cuello de Izuku y lo jala para darle un beso de la forma apropiada. Cuando se separan, Izuku le manda una gran sonrisa. La vida está regresando a los ojos de Kacchan, y las arrugas en su cara de están curvando hacia arriba en un raro caso de felicidad desvergonzada.

-Eres un idiota. – Dice Katsuki.

Izuku no puede evitar perseguir sus labios y besarlo otra vez. Incluso después de todos sus años juntos, es algo de lo que nunca se podrá cansar. - Pero me amas te todas formas. Parece que esto está en ti.

Katsuki resopla, su boca tan cerca de la de Izuku que casi puede sentir a Kacchan sonriendo. – Espero que te ahogues con tu hamburguesa y mueras.

- ¡Yo también te amo, Kacchan!


- ¿Sabes? Estoy comenzando a pensar que estabas bromeando sobre tener esto como parte de tu lista de cosas que hacer antes de morir. – Izuku dice un poco más de una semana después.

Están sentados en una banca en un parque que da hacia un pequeño lago. Entre ellos hay un plato de plástico lleno de pedazos de pan mojado, pasas, fruta seca, y pequeñas piezas trituradas de tocino sin sal.

Katsuki agarra un puñado de la mezcla y prácticamente lo arroja al suelo, donde una parvada de pájaros se apresura para tomarlos. – No tiene nada de divertido alimentar a estos pájaros de ciudad correctamente, Deku. ¿Tú crees que nada más me voy a sentar por ahí y ver cómo engordan? No están teniendo una dieta nutricional apropiada.

-Yo creo que tú sólo quieres verte aún más como un viejo. – Izuku lanza un puñado de pasas al suelo con una mano, la otra atrapada en la revista que tiene en su regazo como un separador temporal.

Cuando voltea hacia la derecha para mirar a su esposo, Izuku piensa que le gusta más este lado de Kacchan. Kacchan cuando está más callado: rostro impasible, contemplativo, y un poco concentrado. Pero entonces lo atrapa observándolo y frunce el ceño algo ferozmente, e Izuku se da cuenta de que no hay forma de que en algún momento pueda escoger un lado favorito.

- eres el viejo. – Katsuki contesta infantilmente. – De cualquier forma, ¿por qué cambiaste el tema? Sigue con lo de antes.

Izuku voltea a la portada de su revista (¡100 Formas Sexys de Coquetear con tu Nuevo Hombre!) antes de abrirla e intentar de nuevo. - ¿Eres un vegetal?

- ¡¿Qué carajos?! - Katsuki de hecho, en serio se ríe con esto. - ¿En qué mundo es eso sexy? No Deku, no soy un vegetal. Aún no, de cualquier forma.

-Kacchan, ¿eres un vegetal? – Izuku continúa, bajando la voz en un intento de sonar más sexy. – Porque te ves muy bueno, como verdura en temporada.

-Aburrido. Siguiente.

Izuku resopla y se encorva en la silla. – ¡Ninguno de estos está funcionando! Quisiera verte a ti intentándolo.

Katsuki avienta una pasa directamente a la cabeza de una paloma y voltea a ver a Izuku. – No es piña ni es mora. – Hace una pausa, viéndose completamente serio. – Es tu carita que me enamora.

Maldita sea, ese es bastante bueno. Izuku lleva una mano a su cara para ocultar su sonrisa, pero sabe que Kacchan la ve de todas formas. Kacchan es muy bueno para todo.

-Okey Kacchan. Me atrapaste con eso…

- ¿Quién dijo que ya había terminado? Deku, ¿Eres una naranja? – Katsuki continúa. Cuando Izuku voltea para levantarle una ceja, hay cierta alegría en los ojos de Katsuki que lo hace pausar. En serio parece disfrutar el placer de ver a Izuku ser dominado. – Porque quiero quitarte la piel y comerte. Además, estás arrugado y tus labios están secos. Tampoco tienes un don.

La risa que se le escapa espanta a los pájaros esperando pacientemente a sus pies. La situación entera es tan ridícula que Izuku no puede controlar la forma en la que se sacude con la fuerza de su propia alegría, una mano subiendo para agarrar el hombro de Katsuki.

- ¡¿Desde cuándo desarrollaste un sentido del humor?! – Se ríe, limpiando una lágrima. Katsuki se ve satisfecho por la reacción de Izuku, pero antes de que pueda abrir su boca para decir cualquier cosa, una paloma vuela hacia ellos y se posa en el hombro de Katsuki.

Ambos guardan silencio, observando cómo un segundo pájaro brinca hasta posarse en la rodilla de Katsuki como si fuera la cosa más natural en el mundo. Por un momento, se ve como una princesa de Disney.

- ¡VÁYANSE AL CARAJO Y MUERAN, PÁJAROS DE MIERDA! – Una muy agresiva princesa de Disney. Los corre violentamente y los pájaros se dispersan en el aire. Katsuki les manda una mirada fulminante. – Dales la mano y te quitan las bolas completas.

-No creo que así vaya el dicho. – Entonces, todavía afectado por gas de la risa, Izuku suelta otra risotada abundante. – Oh, espera, mierda, ¡este es bueno! Kacchan ¿eres una paloma? ¡Porque tienes un cerebro de pájaro y eres chaparro!

A pesar de la forma en la que termina sonando como una palabra, Izuku se dobla de la risa por su propio chiste tonto. Su estómago duele, y el sol de temprano en la tarde parece estar sonriéndoles mientras los saluda desde un hueco entre los árboles.

-Tu coqueteo de mierda no está funcionando, tú cursi nerd. – Katsuki dice, pero una mano está jalando a Izuku por el cuello para besarlo profundamente, y están cerrando sus ojos y sonriendo en la boca del otro, entonces Izuku lo cuenta como una victoria en sus libros.


-Tú depravado, cachondo, pervertido viejo, no puedo creer que hayas guardado esto…

Izuku se apresura a quitar su teléfono del altavoz y se lleva el teléfono a su oreja mientras ignora heroicamente la forma en la que todos en la tienda de electrónicos voltea para quedársele viendo.

- ¡Kacchan! – Sisea al teléfono, metiéndose al vacío pasillo de cargadores portables. Gracias a Dios que recordó traer sus lentes de sol, gorra y bufanda el día de hoy. Ojalá y nadie lo haya reconocido. – ¿Pusiste mi teléfono en altavoz otra vez?...

-Ven a casa ahora mismo, cabrón. – Se oyen unos crujidos y Katsuki maldice otra vez. – Esta fue la peor idea de mi maldita vida. Mierda. Te hecho la culpa por esto.

El corazón de Izuku se desploma momentáneamente. - ¿Está todo bien-?

Hay una corta pausa. – Sí. – Kacchan eventualmente contesta. Entonces, inesperadamente, se ríe levemente. - Sólo ven a casa, Deku.

El momento en que el taxi deja a Izuku, él camina tan rápido como sus protestantes piernas se lo permiten. Kacchan se había reído, entonces seguramente nada terrible había pasado. De cualquier forma, el corazón de Izuku está palpitando incómodamente fuerte en su pecho mientras piensa en varios escenarios en los que Katsuki se ha caído.

Sus débiles manos buscan a las llaves de su casa, y entra rápidamente.

-Kacch…

Desde el dormitorio, una voz contesta inmediatamente – Aquí.

La puerta está completamente abierta, pero Izuku sólo ve a Kacchan una vez que entra por completo. Y…

Ay Dios mío.

Sentado al pie de la cama, Kacchan lo mira (no se veía muy impresionado) mientras está vestido con un traje de porrista.

Izuku sólo se le queda viendo. Está vestido con esa ombliguera naranja con el símbolo de la U.A. en ella, y una falda que está demasiado corta como para un hombre tan viejo como él. Es el… Es el uniforme de porristas que Izuku había comprado para su primer…

-E…Eso es… - él balbucea, su cara volviéndose insoportablemente caliente. ¡Había envuelto ese atuendo en una envoltura opaca y lo había metido en las profundidades de su armario! ¿Cómo fue que Kacchan…? Ay dios. ¡Le había dicho a Kacchan que lo había tirado! – Kacchan, ay dios mío, ¿cómo…? ¿Por qué te lo…?

Ahora fue el turno de Kacchan de sonrojarse. – Quería sorprenderte, ¿okey? Estaba limpiando el cuarto y yo sólo… lo encontré tirado por ahí, y pensé… - Se interrumpe, frunciendo el ceño. – Esta mierda es sofocante. Ni siquiera me queda ya… oye, ¿qué carajos? Deku, ¿tienes una maldita erección en este momento?

Las manos de Izuku vuelan hacia su entrepierna. – ¡N… No! – Katsuki sólo lo mira boquiabierto, cejas fruncidas con algo parecido a horror. – Okey, está bien, tal vez estoy… un poco excitado, pero tu… sólo te ves muy…

-Santa mierda. – Katsuki sale de su shock para sonreír maliciosamente. – Todavía eres todo un bastardo cachondo. Se acerca sólo para agarrar a Izuku del cuello de su ropa y lo empuja encima de la cama. Se acomoda en una de las piernas de Izuku y se acerca hasta que están nariz con nariz. - ¿Qué dices, viejo? ¿Estás listo para poner esa asquerosa, arrugada salchicha tuya a trabajar?

Izuku cubre su cara con sus manos. – Vas a matar a mi erección si sigues hablando así, Kacchan.

- ¿Ah sí? Tú eres el que… - Se detiene y hace una mueca. – Mierda, esto en serio está muy apretado. Vas a tener que quitarme esto con tijeras o algo…


Un mes después, Izuku está listo. Okey, aún no lo ha perfeccionado, pero es suficientemente bueno por ahora. Normalmente no se conforma con suficientemente bueno, ¡pero ya no es como que tenga todo el tiempo del mundo!

-Ve a despertar a Kacchan. – Izuku le ordena a su gata con un susurro emocionado. Akio se le queda viendo curiosamente desde donde está posada en el marco de la ventana, su melena plateada teñida de azul en el temprano amanecer. Ella sacude su cola y continúa mirando a Izuku en silencio. Suspirando, la levanta del marco y la baja (tan abajo como su espalda le permite), antes de señalar a su habitación. - ¿Por favor?

Aparentemente satisfecha con los ruegos de Izuku, camina elegantemente a través de la puerta entreabierta. Izuku escucha el sonido de escandalosos maullidos, un torrente de groserías e insultos, y un bastón golpeando contra el suelo mientras Katsuki seguramente intenta correrla.

Se siente mal por interrumpir el sueño de su esposo, pero también está muy emocionado, entonces no tiene ningún arrepentimiento.

-Eres una maldita amenaza. – Katsuki se queja mientras sale de la habitación, aún no notando a Izuku sentado a la mesa prácticamente vibrando con emoción. – Ni siquiera dejándome dormir… ¿Quieres que te deje de alimentar?... – Continúa murmurando mientras pasa cojeando por la sala, parpadeando para deshacerse del sueño en sus ojos.

Izuku ajusta el teclado electrónico en la mesa, pone sus dedos en las teclas, y comienza a tocar.

Katsuki voltea su cabeza para mirarlo incrédulamente. - ¿Qué ca…?

Y entonces Izuku empieza a cantar.

Su voz mientras canta es áspera, sin práctica y amateur, pero al menos recuerda todas las palabras de su canción de bodas. Era una canción hecha específicamente para un episodio especial de San Valentín de Los Amigos y Amigas de All Might, el cuál solían ver religiosamente de niños. Katsuki siempre dijo odiarlo, pero Izuku lo había descubierto tarareando la tonada en más de una ocasión.

Izuku no tiene la suficiente confianza en sus habilidades en el piano para mirar directamente a Katsuki mientras toca y canta, pero sí levanta la mirada en algunos momentos para observar su reacción.

Oh, ama esa expresión. Katsuki es la imagen de sorpresa, sus ojos grandes y confundidos. Sus arrugas se ven menos ahora, y su usual ceño fruncido está en una línea recta.

Cuando termina la canción, levanta la mirada y ve a Kacchan riéndose en su mano. – Eres un cantante terrible. – Aiko brinca a la mesa e Izuku le acaricia su pelo en agradecimiento mientras se levanta.

-También soy un bailarín terrible. – Dice, sonriendo. Katsuki rueda los ojos ante esas palabras, sabiendo a dónde se está dirigiendo esto. Cuando Izuku se detiene frente a él, le extiende una mano. – ¿Me permites tener este baile, Kacchan?

Katsuki considera la mano con el mismo silencio que su gata floja. Sacude su cabeza y se da la vuelta, dirigiéndose de vuelta hacia su habitación. – De ninguna manera. No vas a ganarme esta vez. – dice él como explicación, la espalda todavía hacia él.

Cuando Vuelve a salir de la habitación, le lanza algo a Izuku en la cara. Izuku puede tener más de 70 años, pero sus reflejos siguen siendo tan agudos como siempre y lo atrapa en una mano.

Es un brazalete naranja de la amistad. Las letras K-A-C-C-H-A-N están unidas con cordón, atrapadas entre cuentas coloridas,

Y… su anillo de compromiso, que descansa junto al nudo.

Emociones surgen del pecho de Izuku, y las lágrimas brotan rápidamente de sus ojos. – Oh. Oh, esto es…

-Los encontré cuando estaba limpiando el cuarto el mes pasado. – Katsuki dice, apartando la mirada con mejillas sonrojadas mientras una de sus manos se mete a su bolsillo del pijama. – Las muñecas eran obviamente muy jodidamente pequeñas como para quedarnos ahora, entonces sólo compré hilo nuevo y más resistente y lo hice de nuevo.

Saca una pulsera verde a juego de su bolsillo y lo cuelga en frente de sus ojos. – Igual hice que se vieran mejor. Teníamos coordinación de colores de mierda de chamacos.

-Kacchan…

-Sí, sí, ya sé. Oye, grandulón, ¿en serio querías bailar sin ninguna música como un par de raritos? Voy a prender la bocina Bluetooth. Si vas a intentar ligarme, más te vale hacerlo correctamente.


Izuku ama los momentos en silencio. Sabe que Kacchan también.

La débil llovizna besa su piel, e Izuku siente cómo se cierran sus ojos. Incluso cuando la lluvia se intensifica, y el viento comienza a aullar, los dos hombres se paran juntos en el pequeño balcón de su departamento – cada pedacito tan antiguo y desgastado como el mundo alrededor de ellos.

Kacchan toma del té verde de su termo. Izuku se para junto a él en silencio con una taza de sopa instantánea.

Cada parte de él se siente eléctrica y viva. Es una sensación no muy diferente al tamborileo constante de One for All atravesando sus venas. El olor de la tormenta crepitante, la constante presencia de su esposo a su lado, el calor de la taza ardiendo en sus manos.

Cuando abre sus ojos, Izuku mete su mano a el bolsillo de la chamarra de Katsuki para poder apretar la mano de su esposo. Un trueno resuena en la distancia, y se voltea para ver a Kacchan, sólo para encontrarse ojos carmesíes mirándolo de vuelta.

Hablan sin palabras. Es algo entre te amo y me da gusto que podamos vivir este momento juntos.

Los específicos realmente no importan. Significa lo mismo de cualquier forma.


Él descansa en la cima de una colina mirando hacia la ciudad. A Katsuki le gusta imaginar que él está roncando ahí adentro, que con todo lo que ha dormido.

Un atardecer rosa cae sobre la inscripción dorada de su nombre en la lápida, encendiéndola con un fuego rosa dorado. Montañas de flores descansan sobre la losa frente a él, y aún más están plantadas en la tierra alrededor de él.

Katsuki se había burlado la primera vez que las vio. Deku siempre había sido el héroe más popular.

Sus rodillas están a un pelo de empacar sus maletas y dejarlo, pero se tambalea hacia debajo de todos modos. Existe la posibilidad de que no pueda volver a pararse, pero honestamente… no le molesta mucho eso. Ignora el dolor en sus articulaciones mientras el bastón en su mano izquierda cae al suelo y su mano derecha se eleva para detenerse de la lápida. Mientras se baja hacia el suelo, empieza su conversación de un sentido como es usual.

-Akio trajo otro ratón muerto hoy. – Comienza, cara transformándose en un ceño fruncido. – Está jodidamente desquiciada a veces. No fuiste lo suficientemente estricto con ella y ahora mira lo que pasa. – Sacude su cabeza en desaprobación. – Botando animales muertos por donde quiera.

Deku está en silencio, pero Katsuki lo puede sentir sonriendo. Hay una diversión en el aire que casi palpable.

-Oye, no estés tú alentando este comportamiento. – Se voltea hacia la tumba, cara marcada por líneas severas. – Ya me dejaste atrás para hacer el trabajo sucio.

Sus labios se curvan hacia un lado mientras continúa mirando la tumba de Deku frente a él.

Katsuki no lloró en el funeral. Sin embargo, todos a su alrededor lo hicieron. Amigos y familia, los niños sin don de la Fundación, los miles de personas a quienes ellos habían salvado. La tarde fue un coro de lamentos y lloriqueos y expresiones ahogadas de mis condolencias y Lamento mucho tu pérdida.

Tenían la razón sobre esa siendo una pérdida, pero no sabían que Katsuki no estaba verdaderamente triste. No, pronto estaría uniéndosele a Izuku. Simplemente lo sabe… lo siente en sus cansados huesos. No se siente como un viudo para nada.

Sin Deku en su vida, le falta un pulmón, un riñón y la mitad de su corazón. Es sólo una cuestión de tiempo antes de que él también se apague. Uno existiendo sin el otro… era imposible.

-Si mueres antes de mí, - Izuku dijo una vez, - Me encontraré contigo poco tiempo después. ¿Okey? Va a ser tan aburiiiiido sin ti cerca.

Tenía la razón. En serio es aburrido. Pero por ahora, en esta vida temporal que está viviendo, hay recuerdos que lo mantienen a flote. Los buenos, principalmente. Es en todo lo que piensa ahora. Honestamente, ya no queda espacio para nada más.

El mundo está ligero, espacioso y calmado. Katsuki ríe silenciosamente, el sonido emergiendo sin razón. – Al menos estás finalmente durmiendo un poco ahora.

Descansa una mano junto a él, sobre el frío concreto. Un brazalete verde de la amistad está enredado alrededor de sus nudillos, la pulsera naranja a juego está bien apretado dentro de su palma.

-Espérame. – él dice, y es callado y sombrío. – Te voy a alcanzar una última vez.

Las flores alrededor de sus piernas se sacuden en respuesta.

Katsuki se agacha y presiona sus labios a la lápida. – Gracias. - Gracias por dejarme vivir. Gracias por mostrarme lo que es el amor. No lo dice, pero Deku lo escucha de todas formas. (Realmente nunca habían necesitado palabras).

Una mano fantasma se eleva para cerrarse sobre la de Katsuki, y él cierra sus ojos.


Ellos descansan en la cima de una colina mirando hacia la ciudad.

Los visitantes están limitados a sólo ciertas horas del día, pero quien quiera que vaya va a poder decirte esto: ¿cuando estás parado frente a sus lápidas? La verdad no te puedes quedar triste por mucho tiempo. No cuando se siente como si ambos todavía estuvieran sentados uno al lado del otro, disfrutando juntos el tipo de amor que dura por toda la eternidad.

Notes:

Pido perdón, dije que iba a traducir esto desde hace como dos meses y medio pero honestamente no había tenido la motivación, además de que me estaba preparando para la etapa clasificatoria para la competencia nacional de atletismo (sí quedé!!!), mi salud mental estaba del asco, y la escuela me estaba haciendo sufrir.

Pero bueno, aquí está esto. Es mi segunda traducción aquí y pienso que quedó mejor que la primera. Díganme qué opinan en los comentarios si tienen algo que decir sobre la traducción, si tienen sugerencias de otras cosas que puedo traducir o sólo para platicar, y dejen kudos si les gustó. (No los obligo pero por favor alguien deje algo, vivo de validación).

03-06-22: Corregí algunos errores.

¡Hasta la próxima!

- Blue :D