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Stiles no pretendía ponerse a limpiar detrás de todos, es que, a ver, a veces piensa que Derek los ha convertido en animales de verdad.
Se han estado reuniendo en la casa Hale durante mucho tiempo, el suficiente como para que Derek haya cedido por fin ante las miradas silenciosas de desdén de todos (bueno, de Lydia) y haya empezado a arreglarla. La primera habitación que acabó después del baño de abajo había sido la de Isaac, cosa que es demasiado adorable como para decirlo en palabras. Pero después de eso fue el salón, grande y espacioso, pero ahora muy acogedor después de poner las alfombras y cortinas y paredes de verdad. Luego fue la cocina, y ahora le toca el turno a lo que quiera que Derek tenga ganas de trabajar. Stiles se figura que ya se ha hecho su propio cuarto, pero nadie lo ha visto así que es difícil confirmarlo.
Así que, una vez que hay una casa de verdad en la que pasar el tiempo, y todo el mundo está allí hasta la noche cansándose hasta la extenuación con el entrenamiento, se vuelve algo más o menos normal que toda la manada haga una pila y vean películas malas, o a veces jueguen videojuegos. Normalmente convencen a alguien (generalmente Stiles o Derek, dada de la existencia de sus coches) para ir a pillar comisa. La cosa es que de verdad que Stiles no pretendía ir limpiando detrás de todo el mundo, pero en esta noche en particular es la última persona en ir a la cocina para tirar su plato de papel, y es simplemente asqueroso. Por eso, cuando Derek entra silenciosamente en la cocina, Stiles está metido hasta los codos en papel de cocina, limpiándolo todo. En serio, es una puta guarrada.
“Iba a hacerlo yo,” dice Derek en voz baja, observándole. Stiles se imagina que es cierto, porque la casa nunca ha estado horrible cuando llegan, aunque normalmente lo está para cuando se van. Es difícil imaginar a Derek limpiando su cocina, él solo por la noche, pero no hay otra explicación obvia.
Stiles se encoge de hombros. “No podía dejarlo así,” admite. “Es como si les hubieran educado lobos de verdad.”
Derek se encoge de hombros, imitando a Stiles. Probablemente lo hace de forma subconsciente, pero es difícil saberlo. Derek es mejor con el lenguaje corporal que con las palabras.
Derek cierra la puerta, apoyándose cómodamente contra ella. “¿Necesitas ayuda?”
“Nah,” dice Stiles. “Ve a matar zombies.” Puede escuchar los ruidos de la carnicería en el videojuego en el salón, aunque está amortiguado por la puerta.
“Están afianzando el vínculo de la manada,” dice Derek con facilidad. “No me necesitan al lado todo el tiempo.” Se endereza, con toda su gracia morena, y cruza la habitación, pasando una mano por la encimera recién limpiada. “Gracias.”
“No hay problema,” dice incómodamente Stiles, y mira como Derek vacía la basura con sus ridículos músculos. Stiles tiene bastante suerte de que no haya ningún hombre lobo interesado en preguntarle por ello, porque ni de coña les va a convencer de que no le estaba mirando el culo a Derek mientras salía por la puerta de la cocina, con la bolsa de basura detrás.
“Venga,” dice Derek un segundo después, sorprendido a Stiles. Nadie debería de moverse tan deprisa.
“Vale,” dice Stiles, porque tampoco queda nada más por hacer. Se van a ver como matan a zombies de forma sangrienta, y Stiles se siente sorprendentemente feliz.
Así que después de eso, se convierte en una especie de rutina. Todos vienen y comen, y después, Stiles y Derek se quedan en la cocina, supuestamente limpiando, pero en realidad disfrutan de la silenciosa calma de la noche. O al menos, eso es lo que saca Stiles de ello. Es difícil saber por qué Derek participa en ello, aunque parece más cercano y cálido, cuando están a solas así. Sigue sin hablar mucho, pero es cómodo, amigable. Parece gustarle estar con Stiles, dándole toques con el hombro, moviendo el brazo para colocar los vasos en el armario detrás de él. Stiles, bueno, a Stiles no le importa nada de nada.
Lo siguiente que pasa es prácticamente debido al resultado de Derek siendo un idiota, cosa que no sorprende a nadie.
Algún capullo de la primera línea del equipo de lacrosse va a hacer una gran fiesta para todos los guays, lo que quiere decir que Jackson y Scott van a ir (en el mismo coche, además) y Stiles está enfáticamente no invitado. Scott le dijo a Stiles que aún podía ir, pero no tiene ganas de ir a ver cómo la gente se molesta por su existencia en general. Así que en vez de eso acaba en donde Derek, teniendo una enérgica discusión sobre la biología de los licántropos y las plantas curativas. Derek está diciendo frases completas con palabras múltiples, así que la parte friki del cerebro de Stiles y la parte que disfruta secretamente del placer de Derek están contentas.
Isaac les interrumpe justo cuando Stiles está llegando a la parte buena del monólogo. Derek parece agradecido por el descanso.
“¿Vas a la fiesta?” le pregunta Stiles, sin malicia. Estos días todos los niños lobos son guays.
“Si,” dice Isaac, mirando un poco nervioso a Derek en busca de aprobación.
“Vuelve a las nueve,” dice Derek con brusquedad.
“¿A las nueve?” dice Stiles, incrédulo. “¡Tiene dieciséis años, no doce!”
“Estarán bebiendo,” protesta Derek, terco.
“¡No se puede emborrachar!” dice Stiles, porque esto es super ridículo.
“Otros si puedes,” dice Derek terco como una mula. “Conductores ebrios.”
“Curación sobrenatural,” dice Sties, y luego, sin pensarlo, “A medianoche.”
“A las 23:30,” dice Derek. Stiles se encoge de hombros hacia Isaac, intentando decir, elige tus batallas.
Isaac le sonríe a Stiles y asiente. “A las once y media. Vale.”
Después de que se vaya, Derek le mira desde el otro lado de la mesa de la cocina, pensativo. “¿Por qué no estás tú en la fiesta?”
“El ambiente no es para mi,” dice Stiles relajado, porque la respuesta de verdad es que le gusta esto, discutir con Derek cuando la noche es fría y callada, tener un sitio al que venir en donde pueda simplemente relajarse. Nunca hubiera pensado que la casa de Derek acabaría siendo el lugar zen de Stiles, pero aquí estamos.
Derek se encoge de hombros, pero Stiles no cree imaginarse la curva complacida de su boca. “¿Peli?”
“Claro,” dice Stiles, y es tan fácil como eso.
O no estaban sentados en el sofá tan separados como Stiles podría haber jurado que estaban, o Derek tiene unos putos superpoderes de ninja. Stiles apuesta por lo segundo, porque a mitad de película, Derek consigue quedarse dormido. Su cabeza se ladea con pesadez, y se detiene en el hombro de Stiles, y Stiles está positivamente seguro de que no estaban tan cerca como para que eso pudiera pasar, en plan, hace 30 minutos máximo. Pero no le importa. Es casi ridículo lo poco que le importa. Derek parece joven así, con el sueño suavizando las arrugas de su frente. Su rostro parece suave y abierto, vulnerable. Stiles no le había visto dormir antes, y está bastante seguro de que Scott tampoco, quizás ni siquiera Isaac. No sabe qué quiere decir eso, pero definitivamente algo. Stiles suspira y deja que Derek se apoye más en él, relajándose en el sofá para que Derek pueda meter estando dormido su nariz contra el cuello de Stiles y suspirar feliz. Debería de dar miedo, pero la verdad es que es agradable. Stiles echa un brazo alrededor de la ridícula y musculosa espalda de Derek e intenta no pensar en nada de nada.
En la pantalla de la tele llevaba el menú de la película un raro cuando Isaac llegó. Stiles lo había estado mirando al menos una hora, pero no puede soportar el pensar en mover a Derek, que está en el quinto sueño, con la respiración profunda y lenta contra la garganta de Stiles. Isaac se queda quieto en la entrada, sus ojos bailando entre ellos. Stiles intenta encogerse de hombros sin despertar a Derek. Isaac también encoge los hombros, sonriendo.
“¿Te lo has pasado bien?” vocaliza Stiles.
Isaac asiente, y algo en su cara se relaja, como si aun le costara recordar que tiene permitido ser feliz, que nadie le va a castigar por ello.
“Eso está bien,” murmura Stiles, removiéndose un poco. Su brazo está 100% dormido. Derek emite un pequeño y retumbante sonido de protesta y se deja caer con más pesadez sobre Stiles. Stiles intenta no amar su estúpida cara. No funciona.
Las siguientes semanas pasan sin pena ni gloria, excepto porque pasa algo con Erica.
“¿Qué pasa con Erica?” le pregunta Stiles a Scott. Están en la casa de Scott y Stiles está intentando meterle a Scott en la cabeza algo de álgebra, pero es que ni con calzador. Es agotador.
Scott se encoge de hombros, mirando al móvil. “¿Tienes hambre? Me podría comer una pizza ahora.”
“Tu madre ha dicho que iba a hacer la cena,” dice Stiles automáticamente. “¿De verdad no notas nada raro en Erica? Está en plan, no diría tanto como, ya sabes, agresiva, no como siempre.” Es la manera más amable de decir que Erica no le ha estado enseñando los dientes o gruñendo a nadie últimamente, lo cual es una anormalidad.
“Ni idea,” dice Scott. “No he notado nada, al verdad. ¿Seguro que no quieres pizza? Me podría comer una pizza y luego la cena.”
“¿Qué pasa con Erica?” le pregunta Stiles a Jackson en el entrenamiento, ese Viernes.
“Me la suda,” dice Jackson monótono, apartando a Stiles de en medio con el hombro con más fuerza de la necesaria. En realidad parece un toque de amor, pero Stiles pilla la idea.
“¿Qué pasa con Erica?” le pregunta Scott a Derek la noche siguiente. Están sentado en la mesa de la cocina bebiendo chocolate caliente, lo que francamente es hilarante porque es Derek. El chocolate caliente tiene incluso pequeñas nubecitas.
“Algo pasa,” dice Derek sombríamente, porque todavía no ha aprendido que no todo acaba automáticamente en tragedia. Stiles está intentando enseñarle, pero evidentemente esas cosas requieren de su tiempo.
“¡Lo sé!” dice Stiles triunfante. “¡Nadie me creía!”
“No habla conmigo,” dice Derek, y suena frustrado.
“Si, quizás porque eres tan sensible como un muro de ladrillos,” dice Stiles, sonriendo cuando Derek intenta golpearle. “Vale, vale, tú eres el ganador de los sentimientos,” dice, y roba una cucharada de las mini nubes de Derek mientras está distraído, sonriendo de manera honesta y abierta a Stiles. Derek los roba de vuelta, agarrando la cuchara de Stiles y lamiéndola, aparentemente indiferente.
Stiles siente el corazón dolorosamente prieto.
“A ti se te da bien hablar,” dice Derek inocentemente, alrededor de la cuchara.
“Oh no,” dice Stiles. “Definitivamente no. Absolutamente no. Ni de coña, na nai.”
Y así es como acaba hablando con Erica.
“Yo, uh, tú, uh, sentimientos, los tienes,” empieza Stiles. Derek tiene a Stiles y a Erica acorralados en el salón. Derek igual se cree que está siendo sutil, pero no. Stiles espera a que Erica haga algo típico, como estamparle contra la pared o amenazar a sus hijos nonatos o algo. Así que es un poco shock cuando en vez de eso estalla en llanto.
“Oh, uh, vale,” dice Stiles incómodo. “Um, ¿quieres hablar de ello?”
“Eres, en plan, tan malo en esto,” lloriquea Erica, pero el llanto parece haber desaparecido igual de rápido que vino. Stiles la ofrece un pañuelo, y Erica se suena la nariz.
“En serio,” dice Stiles. “¿Está todo bien? Incluso Derek está preocupado, y creo que eso es una de las señales del apocalipsis.”
Erica se ríe, de un modo algo húmedo y desdeñoso, pero sigue siendo una mejoría. “¿Tú crees que le gusto a Boyd?” pregunta ella de repente. Parece sorprendida, como si no hubiera pretendido decirlo.
“Bueno, si,” dice Stiles, porque tiene ojos, y Boyd también, y los usa casi siempre para mirar a Erica como si fuera lo mejor que ha visto en su vida. “Boyd ha dicho probablemente 20 palabras delante mío,” dice Stiles, “y al menos el 75% de ellas eran sobre ti. Para él eso es un sí rotundo.”
“Pero a mi no me ha dicho nada,” dice Erica, con pinta de odiarse a sí misma por admitir que le importa.
“Bueno, si,” dice Stiles de nuevo, porque esta es fácil. “Boyd es muy tímido, y tú eres muy atractiva e intimidante. Vas a tener que dar el primer paso, eso fijo.”
“¿Pero tú crees que dirá que sí?” dice Erica. Ahora tiene mucho mejor aspecto, como si empezase a estar bien con todo esto. Stiles es brusca y rápidamente recordado de que Erica no tiene experiencia con estos temas, que está tan perdida como probablemente estaría él, si estuviera considerando hablar de sus sentimientos en vez de acurrucarse de manera incómoda con un hombre lobo cañón.
“Ya te digo yo que sí,” dice Stiles.
“Gracias,” dice Erica, sonando algo sorprendida por estar diciéndolo. Hace una pausa, claramente considerándolo, luego añade, “Derek está más feliz cuando estás cerca.”
“Oh,” dice Stiles, sorprendido. “Eso es, um, eso es bueno. Me alegro.”
“Nosotros también,” dice Erica, y le pasa la mano por el pelo antes de salir dando saltitos del salón.
Es una sorpresa para exactamente nadie que Byd prácticamente se tropiece él solo en su prisa por decir que sí. Derek aparta a Boyd para tener una charla realmente divertida, en la que le dice a Boyd que no detendrá a Erica de arrancarle las pelotas o lo que sea si Boyd la hace daño. Boyd asiente con la cabeza y dice, “Estamos hablando de Erica, estoy más preocupado de que me coma vivo.”
Derek asiente con aire pensativo, y luego le da la misma charla a Erica. Es tan enternecedor que Stiles no puede soportarlo. “Crecen tan deprisa,” dice, cuando Erica y Boyd se han ido al cine. Derek le da una colleja, pero es tan suave que casi parece una caricia. Stiles intenta no imaginarse más de lo obvio con ello, pero empieza a ser difícil.
La siguiente vez que la manada viene para entrenar, el cielo se ennegrece con una lluvia torrencial y repentina que empapa a todo el mundo. El entrenamiento se convierte inmediatamente en una pelea de barro, e incluso Derek se revuelve en ello un poco, ladrando una marcada risotada de sorpresa cuando se resbala en un forcejeo con Scott y Jackson. Erica arrastra a Stiles en todo el medio, y está protestando pero en realidad no le importa, porque acaba presionado contra el caliente pecho de Derek, girando por todas partes hasta que acaban hechos un cuadro.
Todo el mundo se marcha a limpiarse, pero Stiles tiene cosas muy importantes que discutir con Derek sobre la investigación. Así que tiene todo el sentido del mundo aceptar cuando Derek dice, sonando tímido e inseguro, “Deberías de ducharte aquí.” Scott está alzando sus cejas hacia Stiles, y es un problema si Scott se está enterando de las cosas. Pero Stiles no quiere irse a casa frío y lleno de barro, así que finge no verlo.
Hay tres baños funcionales en la casa, pero Stiles acaba en el de Derek, porque el de Isaac da asco verlo, y el de abajo está lleno de trastos y huele a aséptico. En el de Derek hace calorcito y dan ganas de entrar, y huele un poco a su gel de baño, más incluso cuando Stiles lo usa, suspirando de felicidad mientras se quita el barro. La presión del barro es indecorosamente buena.
Escucha cómo se abre la puerta del caño, se congela durante un segundo pero luego se relaja porque solamente puede ser Derek. Stiles elige no considerar por qué la presencia de Derek no le preocupa. Apenas puede discernir el corte de los hombros de Derek a través de la cortina de baño, una forma oscura contra la luz cálida del baño. Huele a que acaba de ducharse, aunque Stiles no puede saber cómo lo sabe con todo el olor del gel que le rodea. Escucha a Derek buscar algo, el clic del cepillo de dientes y el sonido de él abriendo el grifo. Debería de ser raro, debería de ser tan, tan raro, pero en vez de eso se siente reconfortante. Stiles desea de repente que Derek se hubiera metido en la ducha con él, pero eso es más fantasía que realidad, así que aceptará en su lugar su compañerismo silencioso.
Cuando por fin sale de la ducha, ve que Derek le ha dejado un puñado de ropa doblada para él. Eso es muy amable, y Stiles no puede evitar presionar la camiseta de algodón contra su nariz e inhalar el agradable olor a tierra de Derek. Se odia a sí mismo un poco, pero el que está siendo tan considerado de dejar la ropa ha sido Derek, y Stiles no puede evitar pensar en ello y llegar a la conclusión lógica, y se pregunta cómo se sentirá Derek con lo de que Stiles lleve su ropa. Sacude con fuerza su cabeza, intentando despejarla, y se pone el estúpido conjunto.
Están empezando a bajar las temperaturas, pero cuando Stiles baja se encuentra con que hace una temperatura agradablemente calentita. Derek está sacando algo del horno, empanada de pollo, lo que es maravilloso. Stiles va hacia la puerta para decírselo, y es recompensando con una de las raras y honestas sonrisas de Derek. Stiles se la devuelve, e intenta no derretirse en el suelo.
Acaban en el salón, acurrucados en el sofá. Isaac aparece unos minutos después, evidentemente sacado de su cuarto por el olor a comida. Sonríe ampliamente a Stiles, luego le empuja a un lado y se sienta en uno de los extremos del sofá, dejando a Stiles medio encima de Derek. Derek alza una ceja hacia ambos, como si no entendiera a qué están jugando pero tampoco fuera a soportarlo, luego se mueve para que Stiles se apoye mejor contra él. Stiles no sabe qué hacer, pero está demasiado cómodo como para moverse, y aparte, Isaac está ocupando bastante espacio del sofá. Los hombres lobo pueden pensar que son sutiles, pero en realidad no lo son.
Más tarde, cuando han acabado de comer y Derek está haciendo cosas en la cocina, Isaac agarra a Stiles del brazo y se saca al pasillo, donde no pueden oírles.
“Hueles a él,” dice Isaac.
“Yo, uh, he usado sus productos para la ducha,” dice Stiles incómodamente. Esta conversación es lo peor.
“Siempre hueles a él,” contraataca Isaac, y antes de que Stiles pueda responder, añade, “Le gusta. Podemos notarlo. A tí también te gusta.”
“Um,” dice Stiles. La verdad es que no tiene más respuesta que esa.
“No pasa nada,” dice Isaac, y su rostro se suaviza, como si pudiera ver lo incómodo que es esto para Stiles. Bueno, bien por él, Stiles probablemente está apestando a incomodidad. “Queremos que sea feliz,” dice Isaac en voz baja. “Nunca había estado feliz, antes de esto.”
“¿Y ahora lo es?” pregunta Stiles, tan sorprendido que ya no está incómodo.
“Si,” dice Isaac, y de algún modo, es como si les tuviera dando permiso, lo que es ridículo en muchos niveles. “Ahora lo es. ¿Pero recuerdas lo que le dijiste a Erica, sobre Boyd?”
Stiles asiente. Sabe exactamente a donde va esto, porque no es un idiota.
“Bueno, pues Derek es igual,” dice Isaac, como si eso no fuera dolorosamente obvio. “En realidad es peor, creo.”
“Bueno, ya,” no puede evitar decir Stiles.
Isaac resopla una risa. “Solo, solo que sepas que le haces, uh,” ahora Isaac está algo rojo. “Le haces sentir de esa manera,” termina Isaac, y mira a través de sus pestañas a Stiles. De ese modo parece mucho más joven que Stiles, abierto y vulnerable. Hace que el corazón de Stiles se encoja en el pecho.
“Vale,” dice, aclarándose la garganta de forma un tanto incómoda. “Anotado.”
“Vale,” coincide Isaac.
“Oye capullos,” llama Derek desde la cocina, sin sonar para nada molesto. “Lavad vuestros platos.”
Es que Stiles tiene que amarle, ¿cómo no va a hacerlo?
“Pues,” dice Stiles, la siguiente vez que está a solas con Scott. “¿Tú crees que le gusto a Derek?”
“¿Que si le gustas?” pregunta Scott, sopesando las palabras de manera significativa.
“Si,” dice Stiles, incómodo. “Ya sabes, si le gusto.”
El rostro de Scott se despeja. “Si,” dice, como si fuera obvio. Lo que me sorprende es que no lo supieras ya.” A ver, tiene razón. Si Scott lo ha averiguado antes que Stiles, eso ya es decir mucho. De repente Stiles se da cuenta de que están diciendo que a Derek le gusta él, y entra en pánico.
“Colega, tu ritmo cardíaco,” dice Scott. “¿Estás teniendo un infarto o algo?”
“No,” dice con dificultad Stiles, “Estoy divino.” No está divino.
“Vale,” dice Scott, pareciendo satisfecho con esa no explicación. Vuelve a mirar el Facebook de Allison. “Buena charla, colega.”
“Ajá,” dice Stiles de forma ausente, porque le gusta a Derek.
Stiles no va a la casa Hale en los siguientes días, porque está extremadamente ocupado en averiguar cómo mirar a Derek sin soltar una verborrea de cosas vergonzosas sobre sentimientos y en como quizás le quiere lamer la cara a Derek. En las películas esta mierda es fácil. Se gustan de forma recíproca, así que debería de ser tan simple como eso. Deberían de ser capaces de atravesar una lluvia torrencial para ir a los brazos del otro, o quizás un campo de margaritas o algo así. Vale, igual Stiles ha estado viendo demasiado el canal de Lifetime, pero de verdad que necesita una guía. Pero Derek es Derek. Tiene todo el paquete de problemas, y Stiles se está volviendo loco por todos los modos en los que Derek podría decir que no, y todo porque Derek tiene demasiados traumas como para pensar que esto es algo que puede tener.
“Tú habla con él,” le aconseja Allison, cuando Stiles acaba petando y la llama.
“¿Así es como conseguiste que Scott te pidiera salir?” pregunta Stiles.
“Nah,” dice Allisn. “Scott no es bueno con esa clase de comunicación tan directa.”
“¿Y tú te piensas que Derek es mejor?” pregunta Stiles, incrédulo.
“Hmm,” dice Allison, estando de acuerdo con lo que quiere decir. “Igual le puedes hornear algo. A todos le gustan las galletas.”
Podría, pero ya han hecho galletas el otro finde, porque seguramente Derek no lo ha hecho desde que su vida era una tragedia, y Isaac quizás no lo hizo nunca. Habían comido demasiadas galletas con virutas de chocolate y Derek le había quitado a Stiles un poco de masa de galletas de su mejilla y se lo había lamido del dedo mientras miraba a Stiles con cariño, con tanta calidez que hacía daño. Derek nunca va a decir nada.
“No estoy interesada,” dice Lydia, cuando Stiles lo intenta con ella.” Pero creo que podrías seguir haciendo lo que sea que estés haciendo. Está bastante obsesionado contigo.”
“No me ayuda en nada, si no hace nada al respecto,” se medio lamenta Stiles, lanzándose en su cama en un ataque de despecho.
“Ajá,” dice Lydia, y aparentemente la conversación se ha acabado.
Se hace evidente que las cosas están empeorando cuando el resto de la manada se presenta en la puerta de Stiles.
“Has hecho que esté triste,” dice Isaac, sonando traicionado. Aparta a Stiles del medio y Boyd y Erica atraviesan la puerta, con Jackson siguiéndoles, con aspecto de estar bajo una gran coacción.
“No para de entrenarnos,” dice Boyd. “En plan, en medio de la noche. Yo trabajo, no puedo estar haciendo carreras a las 2 de la mañana.”
“Ya no sonríe nunca,” dice Isaac. “Cuando estabas cerca sonreía..” Lo consigue hacer sonar como si Stiles fuera lo peor de este mundo, cosa que ya se siente, así que genial.
“No quiero estar aquí,” dice Jackson de forma congestionada. “Pero esto tiene que parar. No puedo hacer más flexiones.”
“Te morderé la cara,” dice Erica. “Lo haré, y dolerá.”
“Vale,” dice Stiles, odiándoles a todos. “Es solo que no sé cómo hablar con él.”
“¡Has estado hablando con Derek todo el tiempo!” dice Erica, lanzando las manos al cielo de asco. “¡Averígualo!”
“Vale,” dice Stiles de forma categórica, y los saca a todos por la puerta a empujones.
“Um, ¿chaval?” dice el padre de Stiles desde detrás. ¿En serio? Su vida es lo peor. “¿Derek en plan Hale?”
“Um,” dice Stiles miserablemente. “Supongo que deberíamos hablar.”
Su padre le deja despotricar durante una buena media hora, hasta que Stiles está agotado. Su padre ha sacado la botella de whisky, pero solamente ha tomado un vaso, así que ni tan mal.
“Vale,” dice su padre aguantándose, teniendo piedad de él. “Ahora, sé que no debería de estar aprobando esto, por muchas, muchas razones.” Hace una pausa, ojeando el whisky, antes de continuar. “Pero has estado feliz, chaval. No te he visto así de feliz en años, desde-” su padre se calla, pero Stiles sabe lo que está diciendo. Traga la bola que se ha hecho en la garganta,porque si su padre de verdad ha visto eso, entonces esto es algo mucho más grande de lo que Stiles pensaba.
“Si te hace feliz,” dice el padre de Stiles de forma vacilante. “¿Porque te hace feliz, verdad? ¿No hace nada que tú, uh, no quieras hacer?”
“Papá,” dice Stiles, cortando ese hilo de pensamiento con suerte para siempre.
“Vale, vale,” dice, alzando las manos. “Vale. Entonces supongo que tendrás que ser el valiente, hijo. Ese chaval ha sufrido mucho. Puedo ver como no querría abrirse para sufrir más.”
“Vaaaaale,” dice Stiles, pero no puede evitar sonreír un poco. Sigue siendo increíble, y totalmente aterrador, pero que a su padre le parezca bien, eso ayuda.
“Bueno,” dice su padre. “Ve a dar el gran paso. No me cuentes los detalles engorrosos, o le tendré que enseñar a Derek mis armas, y eso no lo quiere nadie.”
“Vale,” dice Stiles. “Vale.”
“Vale,” repite su padre, pero antes de que Stiles pueda irse, se levanta y le abraza por encima de la mesa. “Usad protección.”
“Ug,” dice Stiles, pero también le abraza.
Lo que parecía un plan razonablemente sólido se disuelve en nada durante el breve trayecto hasta la casa Hale. Stiles nunca llegó a pensar en lo que iba a decir, y puesto que hablar con Derek es todo el plan, eso es una mierda. “Sé valiente,” se dice a sí mismo Stiles. Bueno, Derek dijo que se le daba bien hablar. Stiles supone que tendrá que usar sus habilidades.
Ha anochecido para cuando llega, pero la casa parece tentadoramente cálida, con luz saliendo por las ventanas. Stiles puede vislumbrar el calor apagado del salón, y el cuadrado más pequeño y brillante de la puerta de la cocina, a través de la cual puede una figura inclinada sobre la mesa. Claramente es Derek, porque solamente él puede estar así de pensativo con ese nivel de habilidad y determinación. Stiles le dice a su estúpido corazón que deje de latir tan rápido, y sale del jeep, frotando sus manos sudorosas en los vaqueros. Ug. Ser el valiente es difícil.
No entra por la puerta principal, porque por ahí hay una manada de licántropos cabreados, y la verdad es que nada hace que merezca la pena el hacer frente a su decepción colectiva. En lugar de eso entra por la entrada de la cocina, abriéndola lentamente para no sorprender a Derek.
De algún modo aún así lo logra, cosa que es rara porque normalmente Derek sabe que viene cuando está a casi dos kilómetros. Derek hace eso de comprobar dos veces que le está viendo, y rompe un poco el corazón de Stiles al ver como Derek se encoge sobre sí mismo, como si necesitara un escudo.
“Ey,” dice en voz baja, levantando una mano de manera torpe.
“Hola,” dice Derek bruscamente, no mirándole a posta.
“Siento no haber venido mucho,” ofrece Stiles. “Tenía algunas cosas que sortear.”
Derek le mira, entonces, como si no pudiera evitarlo. “Oh,” dice, sin ninguna entonación. No va a hacer esto más fácil para nada.
Stiles coge una buena bocanada de aire, lo considera, y luego decide que le den a todo y empieza a hablar. “Así que, la cosa es,” dice, sin pensarlo, “que te gusto.”
Derek hace un sonido, como si fuera a negarlo, como si pensase que fuera a perseguirlo luego si no lo hace.
“No, cierra el pico,” dice Stiles impaciente. “Te gusto, y obviamente tú también me gustas. Probablemente podrías olérmelo, si sacases la cabeza de esa nube perpetua tuya de miseria o lo que sea. Todo el mundo que conocemos es más que consciente de ello.” Alza una mano cuando Derek vuelve a intentar decir algo, con aspecto de estar siendo cazado. “Nop, no he acabado. Chitón hasta que acabe.”
Se siente como una posibilidad remota, pero Derek se desploma de nuevo contra la mesa.
“Estoy seguro de que tienes un montón de razones por las cuales esto no va a funcionar, ¿vale? Lo pillo. En serio. Pero la gente dice que no recuerda la última vez que estaba tan feliz como cuando estoy estando contigo, ¿vale? ¿Y tú? Nadie sabía que tuvieras la habilidad de sonreír, pero lo haces cuando estoy cerca. Eso quiere decir algo. Somos buenos juntos.” Stiles hace una pausa, porque lo ha dicho muy deprisa y necesita recuperar el aliento.
Derek levanta la cabeza, como si quisiera decir algo. Su cara está como Stiles no cree haberla visto nunca antes, abierta, y guau, esperanzada.
“¿Me vas a decir que esto no va a funcionar?” inquiere Stiles.
Derek niega con la cabeza.
“¿Alguna otra queja o queja?”
Derek vuelve a negar con la cabeza.
“Vale,” dice Stiles. “¿Entonces qué?”
“Stiles,” dice Derek, y su nombre sale ahogado, como si estuviera intentando no decirlo gruñendo, o quizás sin sollozarlo. “Ven aquí.”
“Oh,” dice Stiles, y su pulso se dispara, solo con eso, solo con esas tres palabras. Tropieza para ir con Derek, cerrando la distancia entre ellos.
Derek estira los brazos y posa sus manos en la cadera de Stiles. Tiene esa estúpida expresión en su rostro como si no supiera que ha hecho para merecer esto, y Stiles tiene muchas ganas de besarle.
Así que lo hace. Echa la cabeza hacia abajo e inclina su boca hacia la el rostro injustamente bonito de Derek, y luego se están besando, cálido y suave y perfecto, es decir, en un ángulo muy raro que no le podría dar más igual a Stiles.
Derek hace un sonido contra su boca y tira de Stiles para ponerle sobre su regazo, y eso es incluso mejor. Eso es todo calor y un deslizamiento húmedo de lenguas, y los dientes de Derek arañando amablemente el labio inferior de Stiles. Es demasiado bueno para ser cierto, en serio.
Stiles se aparta ligeramente, porque siente que se ha olvidado de como respirar. Toma grandes bocanadas de aire, sus manos están sujetando con fuerza los hombros de Derek. “Vale,” dice, y sale de un modo embarazoso y sin aire. “Vale, eso es genial. Eso es tan genial.”
Derek toca su frente con la de Stiles, mirando a Stiles. “Si,” dice quedamente. “Si, lo es.” Sus brazos se aprietan, uno alrededor de la cintura de Stiles, el otro echado sobre su espalda. “No vuelvas a irte.”
“No lo haré,” dice Stiles. “Al menos, no si me prometes que esto va a seguir pasando. Esto necesita seguir pasando.”
“Va a pasar mucho,” dice Derek, “Hasta que tú quieras.”
Eso es demasiado cuqui como para ponerlo en palabras, que Derek siga sin estar seguro de si Stiles de verdad le quiere, así que Stiles tiene que besarle algo más, y puede que haya algo de frotamientos inapropiados, especialmente en una cocina cuando hay gente en la sala de al lado. Así que por supuesto que es entonces cuando todos deciden entrar en tropel, porque Stiles está rodeado de capullos.
“¿Siguen discutiendo mami y papi?” pregunta Erica, sonando demasiado entretenida.
“¿Voy a tener que dormir en el suelo de Stiles los findes?” pregunta Isaac. “¿Es porque no me quieres lo suficiente?”
“Sois lo peor,” dice Stiles, pero no puede dejar de sonreír, porque Derek no está intentando quitársele de encima. De hecho parece estar sujetándole con más fuerza, como si tuviera miedo de que Stiles fuera a irse. Que mandón, y adorable.
“Me la suda todo esto,” dice Jackson, como si tuviera miedo de que pensase que ahora tiene un corazón o algo.
“Claro que si,” dice Boyd, y le agarra a él y a Isaac de los cuellos de sus camisetas. “Nos vamos a ir a ver una película,” dice significativamente, como si les desafiara a decir otra cosa, y todos salen arrastrando los pies y les vuelven a dejar solos.
“Nunca he visto tu cuarto,” dice Stiles, porque lo de hacer alusiones se le da de fábula.
Derek parece divertido. “¿Quieres ver mi cuarto?”
“Esto se te da de pena,” dice Stiles, pero es difícil decirlo en serio cuando físicamente no puede dejar de besar a Derek por toda la cara.
“Probablemente sea cierto,” admite Derek, y Stiles intenta tocarle más las narices, hasta que Derek usa esos molestos grandes músculos que tiene y lleva a Stiles escaleras arriba. Es una habitación bonita, pero Derek es mucho más bonito, en varias formas.
Al fin de semana siguiente, cuando toca noche de pelis, todos se colocan hasta que Derek y Stiles están sentados juntos, y Derek le echa el brazo por encima. Stiles se apoya sobre él, porque a veces las cosas son así de fáciles.
“Dais asco,” dice Scott, pero no lo dice en serio.
“Tú sí que das asco,” dice Erica, pero no es quien para hablar, porque la cabeza de Boyd está sobre su rodilla, y ella parece hilarantemente feliz por ello. Scott echa un brazo por encima de los hombros de Isaac a modo de compañerismo, y Isaac sonríe y le da un codazo amigable. Lydia pone mala cara hasta que Jackson va con ella, y Allison se hace hueco al otro lado de Lydia, riéndose. Derek envuelve su grande y caliente mano alrededor de la base del cuello de Stiles, y Stiles se da cuenta, de forma distante entre todo su gozo, que de algún modo han formado una familia.
