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¡Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti! — Cantaba la considerable multitud de invitados a nuestro querido y afortunado Ian quién hoy, 25 de julio del 2022. Ian realmente estaba disfrutando de la compañía de sus familiares y amigos del colegio, y los compañeros Pokémon de algunos de éstos, aunque en el fondo no podía dejar de sentirse avergonzado debido a que él ya estaba bastante grandecito como para que le cantaran "Feliz cumpleaños" Aun así, lo agradecía mucho, sobre todo porque iba a recibir regalos de niño grande, que no iban a ser nada más que tarjetas de Google Play, Xbox, Spotify, etcétera ...
Pero no había nada más por lo que estaba emocionado que por el regalo que sus padres le darían, él sabía a la perfección que era el regalo de sus padres. El Pokémon que siempre había añorado, no sabía que podía ser. Bulbasaur, Pikachu, quién sabe… A lo mejor podía ser el dueño de un poderoso Zoroark como el de su amigo, o incluso un elegante Absol, no lo sabía, sus padres le dijeron que no lo sabría hasta el final de la celebración, y ya llevaba tiempo esperando puesto que la la fiesta había comenzado a las 4:00 de la tarde y desde entonces ya habían pasado 3 horas.
Muchas gracias, padre... madre... amigos... —Dijo Ian mientras daba un vistazo rápido a sus conocidos que estaban alrededor de la mesa con el pastel frente a él. —Muchas gracias por aceptar nuestra invitación. —Sonríe.
No hay de qué agradecer, Ian. —Dijo Iván, uno de los pocos buenos amigos de Ian, de 16 años era más alto que él, 1.70 y 1.83. Se había hecho amigo de Ian cuando Iván lo defendió de unos abusivos cuando iban en Primero de Secundaria, desde entonces han sido buenos amigos. —Recuerda que somos mejores amigos, nunca faltaría al cumpleaños de mi mejor amigo
Ian sonríe un poco al oír esto. Después de aquello pasan directamente a partir del pastel, pero no sin antes…
¡Que lo muerda, que lo muerda! —Comenzó nuevamente la multitud para que Ian le de una mordidita al pastel. Ian ahora si estaba muy avergonzado por dentro, se negaba rotundamente a hacerlo, no iba a sacrificar su dignidad por un par de tarjetas de regalo, jaja, por supuesto que no... ¡Plash! Fue sacado de sus pensamientos por su primo pequeño el cual empujó a Ian hacia el pastel haciendo que su cara se llenara de chantilly. Molesto, Ian comienza a buscar detrás de él y debajo de la mesa, pero no encontró al responsable de tal humillación, en cambio las miradas y risas hacia el comenzaron y lo único que pudo hacer fue también reír nerviosamente. Para su fortuna, su madre vio esto y fue a auxiliar a su hijo llevándoselo de ahí mientras limpiaba su cara con un paño de tela mientras que su padre se puso a cortar y repartir a los invitados.
¿No estás enojado, verdad Ian? —Pregunta su madre, Verónica, para cerciorarse de que su hijo estaría bien.
Descuida, estoy bien. —Dice negando con la cabeza. —Solo un poquito molesto porque mi cabello ahora está arruinado. —Sacudiendo de un lado a otro su cabellera con su mano, notando como éste estaba pegajoso por la crema batida, haciendo una cara de ligero fastidio. —Tardé una hora arreglándolo y ahora está…
Lo sé, pero por favor no te enojes con tu primo, solo tiene 5 años y es normal que haga eso. —Dice mientras envolvía a su hijo en un abrazo. —Además, —Deshaciendo el abrazo. —ya falta poco para darte nuestro obsequio, solo un par de horas más ¿Okey?
Esta bien, —Suspirando así relajándose. —Solo... subiré a bañarme... otra vez. —Haciendo énfasis en lo último.
Su madre solo asintió y salió de pieza del chico bajando por las escaleras a ayudar a repartir el pastel con los invitados.
Ian abrió la llave del agua caliente, esperó un par de segundos a que comenzara a brotar agua caliente, luego, abre la llave del agua fría para ajustar la temperatura del agua, mete la mano un poco para calar el agua y al estar a la temperatura perfecta ingresa a la ducha. Rápidamente empieza a frotar su cabello para desprender toda la crema batida, añadiendo abundante champú para remover los rastros de azúcar que han quedado. —Niño estúpido. —Murmura. Estaba enojado, no tanto por el cabello, si no por la humillación, que vamos, no es la peor que ha recibido, pero aun así no podía dejar de sentirse avergonzado, su amigo había invitado a un par de chicos que no conocía bien, solo, aunque no los había notado alrededor de la mesa con los demás y esperaba que ninguna de sus tías estuviera grabando, oh no, por Arceus esperaba que no.
Tres minutos después de haber lavado todo el pelo hasta remover todo rastro de caramelo y azúcar. Después procedió a dar una lavada rápida al resto de su cuerpo, ya se había metido a bañar esta mañana para la ocasión, pensaba que una buena primera impresión ayudaría a enlazar una amistad más fuerte entre él y su futuro Pokémon, según las varias investigaciones que había realizado durante toda la semana anterior, había aprendido cosas sorprendentes sobre los Pokémon. Por ejemplo: Si enseñas a usar una Tablet o un Smartphone a tu Pokémon, podrías hacer que la comunicación entre tú y él sea mucho más precisa, podría entender lo que ambos querían expresarse entre sí. Pensaba en todo lo que investigó la semana pasada, quería que todo fuera perfecto, quería que el primer contacto con su primer Pokémon fuera lo más natural posible, no quería que su Pokémon tuviera una mala impresión de él. Muchos pensamientos rondaban su mente de un lado a otro, hasta que el sonido de alguien tocando la puerta del baño hizo que espabilara, por un pequeño momento creyó que había sido su imaginación, ya que el ruido constante del agua cayendo al piso hacía inaudible cualquier otro sonido, cerró un poco la llave para oír mejor y una vez más escuchó tres toques a la puerta y unas palabras que esta vez fueron totalmente reconocibles.
¿Está bueno el vídeo? —Pregunta burlonamente la voz de Iván detrás de la puerta.
Jajaja... —Risa falsa. —¿Qué quieres, Iván?
Nada en especial, solo vine a avisarte que ya me voy. —Recargándose en la pared cerca de la puerta.
¿Qué? ¿por qué? —Exclama Ian un poco decepcionado.
Tengo unas cosas que hacer, —Explica. —Mi padre tiene que salir a un viaje de negocios y yo me tengo que quedar a cuidar la casa, ya es muy tarde y Zoroark está sola y también tengo que hacer cargo, sobre todo hoy —Hace una breve pausa mientras suspiraba. —Hay algo "especial" que ocurre de vez en cuando en estas fechas
Oooh entiendo... —Cerrando las llaves de la regadera, después agarra su toalla para secarse. —Está bien, nos vemos mañana entonces.
Si quieres, —Parándose frente a la puerta del baño. —Mañana puedes venir a mi casa, así nuestros Pokémon se podrán conocer y quizás se vuelvan amigos, igual que nosotros.
Si... tienes razón —Subiéndose el pants, después los ajusta con los cordones y los amarra. —Entonces, mañana nos vemos en tu casa ¿Está bien?
Está bien, nos vemos y ya no te la jales tanto. —Corriendo hacia las escaleras después de decir eso último, topándose con sus amigos subiendo las escaleras, Keith, Ethan y Adrián, de 15, 17 y 16 respectivamente. Subían precisamente a buscar a Iván.
¿Qué estabas haciendo? —Pregunta molesto uno de sus amigos, Keith. —¡Ya es tarde! ¿Olvidas que la temporada celo está a punto de empezar? —Exclama en voz baja para así evitar alarmar a las personas allá abajo.
Lo sé, lo sé. Sólo me estaba despidiendo de Ian, tonto.
¡Oigan! Bajen la voz, —Dice Ethan, tratando de evitar una pelea. —alguien nos puede escuchar, ya vámonos. —Reanudando el viaje para bajar las escaleras mientras que los demás lo seguían por detrás. —Tu amigo, ese tal Ian, ¿tiene un compañero Pokémon? ¿le dijiste sobre la temporada de apareamiento?
Aún no y no, sé que investigó mucho sobre los Pokémons, a estas alturas que está a punto de tener uno ya debe saberlo. —Responde a los cuestionamientos, aunque la respuesta al último de ellos es errónea.
Pero entonces, ¿no sería mala idea que lo tenga en plena temporada de celo? —Pregunta el otro amigo, Adrián. —sólo digo, que tal vez sea un tanto apresurado y raro que probablemente lo primero que haga su Pokémon al verlo sea hacerle el amor como loca. O por qué no… como loco. —Riéndose en voz baja ante eso último.
¡Okey, okey. entiendo lo que tratas de decir! —Dichas palabras lo tomaron por sorpresa e hicieron que se detuviera frente al umbral de la puerta principal, tenían razón… en parte pero tenían razón. Pues dependiendo de la especie y etapa de evolución que tuviera su Pokémon, el celo le afectaría en menor o mayor medida, y de ser el caso en el que sea de alta intensidad junto al hecho de que Ian ha tenido nulas experiencias íntimas, generaban en Iván una incertidumbre sobre el tipo de encuentro que tendrá Ian. —Pe-pero no todos lo Pokémon tienen su celo el mismo mes, mucho menos la misma semana, no creo que Ian tenga que lidiar con ese "problema" como sea, ya es tarde y debemos irnos. —Reanuda su paso hacia la salida, abriendo la puerta y saliendo de la casa al patio y ahí encontraron a la madre de Ian, despidiéndose todos con la mano y diciendo "Nos vemos"
Entonces, salieron del terreno de la casa y caminaron por la acera hasta salir a una calle principal, luego giraron a la derecha hasta llegar a una rotonda luego siguieron por la izquierda y llegaron a cruce en dónde en una cuadra había un parque, en otra había una sección de tiendas y negocios, en otra, una cancha de Fútbol y en la otra y en la que donde estaban una sección de casas comunes.
Entonces, aquí nos separamos. —Comenta Iván mirando a sus amigos. —Nos vemos pasado mañana al mediodía.
Nos vemos Iván, Keith y Adrián. —Se despide Ethan de sus amigos yéndose por la izquierda.
¡Igual, nos vemos! —Grita Keith corriendo apresurado por la calle de la derecha. —¡Vamos, Adrián!
¡Si, si! ¡Nos vemos Iván! —Corre detrás de Keith.
Todos se fueron a sus casas a hacer el importante asunto que tenían que resolver. Mientras que Iván se quedó solo en la calle, sacó su celular de su bolsillo y lo usó para pedir un Uber, pues de todos él era el que más lejos vivía, aproximadamente a 20 minutos de la casa de Ian. Con cuidado de mirar a ambos lados, caminó hacia parque y se sentó en una banca debajo de la tenue sombra de un árbol, una vez ordenado el Uber, se sentó ahí a esperarlo.
[…]
La casa se quedó en silencio, la celebración ya había terminado. Eran ya las 8:00 de la noche, Ian y su madre estaban limpiando el moderado desastre que quedó después de la fiesta, como se dijo antes, no fueron muchas personas al cumpleaños, por lo tanto, no hubo muchos niños pequeños que pudieran hacer demasiado desastre, además de que los Pokémon que asistieron pasaron la mayoría del tiempo dentro de su Pokeball. Ian se encontraba recogiendo los platos, vasos, cucharas y tenedores desechables, tirándolos dentro de una bolsa de plástico para después salir al patio de su casa a tirarla en un contenedor de basura más grande.
Cuando entró de nuevo a la casa y se dirigió a la sala de estar, vio a sus padres sentados en el sofá grande, sus padres lo miraron serios y le hicieron una seña para que se sentara con ellos en medio de los dos, e hizo caso acercándose corriendo en cámara lenta.
¿Q-qué pasa? —Comenzando a sentarse dónde se le había indicado, poco a poco comenzaba a intuir a dónde iba esto. —¿Pasa algo mal…?
Hijo, —La voz solemne de su padre lo nombraba, una sensación de zozobra comenzaba a llenar el ambiente. —¿Sabes? Nos has demostrado que eres alguien responsable, éstos últimos meses has estado cumpliendo con tus tareas, tu madre me dijo que ya tiendes tu cama cuando te levantas, lavas los trastes y la ayudas a barrer.
También ha sacado buenas notas. —Interrumpe su madre alzando el dedo índice afirmando.
¡Si, si! —Manteniéndose expectante a las palabras de sus padres. —¡Y sin hacer copiar ni hacer acordeones. —En realidad, solo lo último era mentira.
Por eso, hemos decidido recompensarte por todo tu esfuerzo. —Le dice su madre pasando su mano por su cabeza revolviendo su pelo, luego va hacia una cajonera en dónde de dentro del cajón una Friend Ball. Ian ve esa bola rosa con detalles en blanco con total emoción y deseo. Su madre se la ofreció y sin dudarlo sujetó entre sus manos a la Pokéball de la amistad, la apreció por unos momentos, el pensar en su compañero o compañera hacía que su cuerpo se electrizara. Y sin pensarlo, se colocó en posición de lanzamiento.
Oh por Arceus, que podrá ser... —Poniendo la mano en alto para arrojar la Pokéball y decir: —¡Sal ehh... ...este...! ¡Sea lo que seas, Yo Te Elijo!
Arrojó su Pokéball, midiendo su fuerza para evitar que rebotara y saliera rodando lejos, y en efecto esta cayó poco de más de un metro y medio respecto a la posición de Ian. La Pokéball se abrió y una luz blanca salió de esta rápidamente transformándose en una figura alta, más alta que incluso Ian. Cuando la luz desapareció, Ian finalmente pudo ver al Pokémon que sus padres le habían regalado, un Lycanroc Nocturno o... ¿Nocturna?
L-lycan...
rev. 1.0.0.1
