Actions

Work Header

Regla Número Uno: Nunca te enamores

Summary:

El Alfa Lan WangJi rápidamente ascendió entre las filas de la mafia Lan, convirtiéndose en su asesino más joven, sorprendiendo incluso a su hermano. Tenía la reputación de ser frío e inflexible. No cometía errores, y no perdonaba a quien los cometía. De todas las reglas que él seguía, era personal y extremadamente estricto con la Regla Número 1: Nunca te enamores.

Wei Wuxian había estado esperando la oportunidad de atrapar a Wen Chao fuera del complejo principal Wen en Nightless City. Tuvo suerte al descubrir un club exclusivo a las afueras del territorio Wen que el hombre frecuentaba. El único problema era que el club era dirigido por Hanguang-Jun, de quien se rumoreaba era el ejecutor número 1 de la mafia Lan, y era casi imposible entrar. Los únicos que tenían garantizada la entrada eran los VIP (lo que Wei Wuxian en definitiva no era), o cualquiera que sea el omega al que Hanguang-Jun se estuviera follando ese mes. Y como Wei Wuxian se ajustaba a su tipo en particular, decidió hacerse pasar por la distracción más reciente del amo del crimen estando éste fuera de la ciudad, imposibilitado de verificar su identidad.

Desafortunadamente, su información era errónea. Hanguang-Jun no estaba fuera de la ciudad.

Notes:

  • A translation of [Restricted Work] by (Log in to access.)

Esta es una traducción autorizada por KizuKatana quien fue muy amable en darme su aprobación para traducir su historia al español. Todos los créditos a su persona :D

Chapter 1: Se suponía que no estarías aquí

Chapter Text

Wei Wuxian se encontraba sentado en la banca de un parque en el centro de Lanling City, tipeando frenéticamente en lo que parecía ser un teléfono mientras observaba el punto rojo en su pantalla avanzar por las calles de la ciudad que se veía en el mapa. El video en tiempo real de las cámaras del auto ayudaba a Wei Wuxian a asegurarse de que no matara a ningún otro más que a la persona a la que pretendía liquidar. Tipeó un nuevo comando, y el auto viró bruscamente a la derecha, tanto en pantalla como en la realidad, unos cuantos bloques más allá de su posición actual.

Incluso con el transmisor y auriculares mejorados que él y Wen Ning habían instalado en sus teléfonos, (junto con un par de otras adiciones), aun así tenía que tener cuidado con permanecer dentro del rango del automóvil que estaba rastreando. Sin embargo, le permitía a Wei Wuxian el evitar estar tan cerca de Koi Tower para desencadenar cualquier atención no deseada.

Wen Ning estaba a salvo en casa cerca de Yiling, monitoreando a distancia las líneas de comunicación de los Jin, él le daría a Wei Wuxian la alerta por si las cosas empezaban a salirse de control. Resulta que la desventaja de dirigir una familia criminal hedonista es que era extremadamente fácil cargar todo tipo de software espía y otros virus muy convenientes en sus sistemas. Bueno, una desventaja para los Jin, no para Wei Wuxian. 

Si tan sólo las demás organizaciones mafiosas importantes fueran así de fácil de infiltrar como Koi Tower.

El punto rojo se movió rápidamente por lo que Wei Wuxian sabía era una calle estrecha que terminaba en una pared de ladrillo sólido. Los dedos de Wei Wuxian volaron sobre las teclas del teléfono, y el auto rápidamente aceleró. Un fuerte estruendo se escuchó a unas cuadras de distancia, y el punto abruptamente desapareció de la pantalla. Con la velocidad con la que el vehículo estaba moviéndose sería prácticamente imposible que alguien en el asiento delantero sobreviviera, aun así, Wen Ning supervisaría las comunicaciones del despachador de los socorristas para estar seguros.

Tanto Wen Ning como Wen Qing habían tenido cuidado en cerciorarse de ser vistos en Yiling hace menos de una hora. No es que alguien fuese a suponer que unos ‘civiles’ estaban implicados en un golpe al crimen organizado, sin embargo Wen Ruohan podría pensar en hacerles una visita a sus sobrinos, sólo para asegurarse. Era de conocimiento común que Jin Zixun había sido el líder de la red de tráfico de personas que secuestró un significativo número de niños y jovencitas del pueblo natal de los hermanos Wen. De todos ellos, Wei Wuxian consiguió rescatar a un único niño y a un puñado de personas mayores. El resto jamás fue encontrado.

Pese a eso, las autoridades no habían buscado demasiado bien. La combinación de soborno por parte de Jin GuangShan y el hecho de que muchas de las víctimas tenían el apellido ‘Wen’ significaba que a la policía realmente no le importaba. Ellos preferían dejar que las familias criminales lidiasen con sus propios asuntos, a menos que éstos afecten las vidas de la ‘gente común’. Y no distinguían entre quienes estaban realmente implicados en organizaciones criminales vs quienes simplemente tenían el mismo apellido.

Wen Ruohan había hecho de la vista gorda ante la incursión de los Jin en su territorio, probablemente porque la ciudad de Dafan no había estado cooperando con permitirle montar algunas refinerías para producir el precursor químico necesario para su próspero comercio de estupefacientes. Su pequeña y remota locación habría sido ideal, por lo que él no estuvo nada complacido con su falta de cooperación.

Wei Wuxian se puso de pie y emprendió camino hacia la estación de tren que lo llevaría de vuelta a Yiling. Wen Ruohan iba a aprender cuán ‘poco cooperativa’ la gente podía llegar a ser.  

Sacó una pequeña libreta negra de su bolso mientras caminaba, y tachó un nombre de la lista. A Jin Zixun le encantaba fanfarronear sobre su Tesla, y cómo podía estar tan borracho como quisiera, o hacer lo que se le diera la gana con las chicas que tenía en su poder. Pero hoy, Wei Wuxian se había asegurado de que estuviera solo.  

—Van tres, faltan cinco —murmuró Wei Wuxian mientras caminaba casualmente hacia la estación, sin llamar la atención sobre sí mismo vestido con su ropa holgada y anodina, con una gorra cubriendo sus ojos. Wen Qing había desarrollado bloqueadores de aroma que no sólo ocultaban su aroma, el cual sería notorio, sino que también lo convertía en un suave aroma beta que era el equivalente olfativo al ‘ruido blanco’. Por lo que nadie lo miró dos veces mientras caminaba.

Jin Zixun distaba mucho de ser el nombre más importante de la lista. Él había efectuado las órdenes de alguien más. Sin embargo el placer con el que hubo fanfarroneado sobre lo que hizo fue lo que selló su destino. Aun así, él sólo era un simple jugador menor a fin de cuentas. Y con él fuera del camino, Wei Wuxian vería quien reaccionaba y tomaba su lugar. Eso le daría algunas pistas de quien era realmente el que dirigía las cosas en la organización Jin, porque tan cierto como el infierno, ese no era el gilipolla egocéntrico de Jin GuangShan.  

Miró el siguiente nombre en la lista y sonrió.

Sí, con Wen Chao definitivamente iba a proceder de distinta manera que con Jin Zixun. Él iba a saber a ciencia cierta quien lo estaba matando cuando exhalara su último aliento. Wei Wuxian se lo debía, por todo lo que le hizo a los Jiang así como también, todo lo que le hizo a los Wen de Dafan City. 

Y Wei Wuxian por sobre todo, era un hombre que pagaba sus deudas.

El sonido de las sirenas llenó el aire, corriendo en dirección contraria a la que Wei Wuxian se dirigía. Wen Ning grabaría todo lo que la policía y los paramédicos dirían a través de sus sistemas de comunicación, para asegurarse que no quedasen cabos sueltos. Pero Wei Wuxian era bueno. Sabía con certeza que no habría ninguno.  


—¡Xian-gege! —el feliz saludo de A-Yuan ablandó la filosa y brusca personalidad de Wei Wuxian cuando abrió la puerta de la modesta granja a corta distancia de Yiling. Visto desde el exterior, este era el último lugar en el que alguien se esperaría que viviese un destacado miembro de una organización criminal, lo que lo hacía tan perfecto. Eso, y el hecho de que era bastante imposible aproximarse a la casa sin ser observado desde al menos 2 km a la redonda.

En esta casa, él no era Wei Wuxian, el primer lugarteniente del Amo de la Montaña Fengmian de la Triada Jiang. Aquí, en su hogar, él simplemente era Wei Ying, el huérfano que había estado viviendo en las calles de Yiling cuando lo reclutaron para la organización Jiang.

Aquella organización estaba extinta, junto con Jiang Fengmian, quien había sido el que le otorgó el nombre de ‘Wuxian’ a Wei Ying cuando se unió a la mafia. Ahora sólo quedaban tres miembros de la triada Jiang con vida. Wei Wuxian y los dos hijos de Jiang Fengmian. Antes del golpe, Wei Wuxian logró sacarlos bajo las órdenes del Amo Fengmian. Sin embargo Jiang Cheng había acusado a Wei Wuxian de traición y le prometió muerte por Ling Chi si alguna vez lo volvía a ver, por lo que Wei Wuxian tuvo que desaparecer.

No obstante, él no había olvidado el juramento hecho a Jiang Fengmian. Continuaría protegiendo a Jiang Cheng y a Jiang Yanli, aun si fuese desde las sombras. Así como protegería a los Wen con los que vivía. Él todavía era un puñal para ser empuñado, aun cuando el hombre que lo había afilado y pulido ya no estaba con vida para contarlo.

Wei Ying se agazapó para tomar a A-Yuan en brazos y hacerlo girar antes de bajarlo y sacarse los zapatos.

—¡Hey! ¡Me voy sólo un par de días y te pones tan grande! ¿Quién te dio permiso de crecer mientras no estoy? ¿Acaso tu Ning-gege ha estado plantándote en la tierra sin mí?

Wen Ning apareció desde la salita, llevando una laptop, mientras que A-Yuan salía corriendo a buscar el dibujo que había hecho mientras Wei Ying estuvo ausente.  

—La hora de muerte de Jin Zixun fue a las 14:52. Murió en la escena. El nivel de alcohol en su sangre fue de 0.18. La policía ha dictaminado que fue un accidente.

Wei Ying asintió. —¿Y los Jin?

Wen Ning se encogió de hombros. —Están argumentando en contra. Quieren examinar el auto.  

—No encontraran nada —señaló Wei Ying. Tanto él como Wen Ning eran muy buenos en lo que hacían como para ser descuidados. No llamaban a Wen Ning el General Fantasma por nada.

—¿Qing-Jie todavía está trabajando? —preguntó Wei Ying.

—Sí. De nuevo tenía el turno nocturno en Emergencias.

Wei Ying volvió a asentir. Wen Qing nunca había querido ser parte del mundo delictivo. Su pasión siempre había sido la medicina. Su tío jamás la hubo perdonado por ello, asegurándose de que ella fuese vetada de trabajar en cualquier hospital de Qishan. Yiling estaba bastante lejos de su alcance por lo que fue capaz de conseguir un trabajo. Nadie la buscaba por estos lares, y Wen Ruohan ya había obtenido su venganza al permitir que los Jin hicieran lo que se les dio la gana con su extensa familia. Rompió comunicación con ellos y asumió que uno de sus muchos enemigos terminaría el trabajo que él había comenzado al matarlos.

Con lo que no contaba era con que ellos conocieran a Wei Wuxian y se ganaran su lealtad al ayudarlo con un malherido Jiang Cheng.

No obstante, su frágil protección cambiaria si alguien descubría la procedencia de A-Yuan, y conectaba los puntos con el número de guardias Jin y Wen y los traficantes que habían muerto cuando A-Yuan escapó. Wen Ning y Wei Ying necesitaban permanecer bajo el radar lo suficiente como para no amenazar su seguridad. Pero estaba bien, ninguno de ellos quería comenzar una nueva triada.

Sólo querían asegurarse de que lo que le sucedió a sus familias no le sucediera a nadie más. Wei Ying no tenía idea de lo que haría cuando finalmente terminara con su lista. Toda su instrucción y entrenamiento habían sido al servicio de los Jiang. Oficialmente, y hasta donde sabía, él no existía en ningún sistema. Ningún registro académico, ninguna boleta de calificaciones, ningún antecedente laboral. El aparecer de la nada probablemente llamaría la atención tanto de las autoridades como de los viejos enemigos de los Jiang que todavía lo estaban buscando.

Wei Wuxian había sido extremadamente bueno en lo que hacía, y a un montón de personas le gustaría encontrarlo. Fue algo bueno que Jiang Fengmian nunca se molestó en su papeleo cuando sacó a Wei Ying de las calles. No había registros de su nacimiento, educación, ni ninguna constancia escrita de su tiempo con los Jiang. Él era un fantasma, uno completamente irrastreable. La gente podría buscar cuanto quisieran, mas no tenían nada para guiarse. Eso, sin embargo, haría que lo lícito fuese extremadamente difícil.

Pero eso era un problema para Wei Ying del futuro. El actual Wei Ying iba a disfrutar con su pequeña familia, y hacer lo que tuviera que hacer para protegerla.  


Wei Wuxian se observó con ojo crítico en el espejo del baño del hotel. No había tenido tanto tiempo como le hubiera gustado para apuntar todos los detalles, pero –puesto que el hombre con el que corría mayor riesgo de que viera a través de su disfraz estaba fuera de la ciudad, Wei Wuxian había decidido no arriesgarse a perder la pista que tenía de Wen Chao esperando más tiempo.

—Oye Wen Ning, ¿Qué te parece?

Wen Ning levantó la vista de su laptop donde había estado trabajando, volviendo a revisar la distribución del club. Parpadeó, claramente para nada acostumbrado de ver al antiguo despiadado ejecutor de los Jiang vestido con ropas de club tan provocativas. Ciertamente tampoco era algo que Wei Wuxian hubiera esperado usar, pero –entre ellos tres– Wei Wuxian era el único que se acercaba a los requisitos físicos de este particular disfraz.

Sin embargo, eso no lo hacía menos raro.

—Wow. Supongo que está bien ya que lo que quieres es que te noten —comentó Wen Ning, sonrojándose ligeramente mientras regresaba su mirada a su laptop. —¿Al menos puedes ocultar un cuchillo en eso?

Wei Wuxian se echó a reír. La mayor parte del tiempo, ser un omega era un fastidio. Wei Wuxian se había presentado tarde como omega, y –para ese entonces, él ya era el sicario más joven de la organización Jiang. Delgado, pero alto y rápido, con una áspera fuerza y nivel de agilidad que lo hacían casi imparable en peleas cuerpo a cuerpo.

Pero trabajar fuera de la protección de una familia importante era mucho más arriesgado. Era absolutamente crítico permanecer todo el tiempo por debajo del radar de las principales organizaciones. En el mejor de los casos, intentarían reclutarlo. En el peor… pues.

Wei Wuxian no malgastaba tiempo pensando en ello. Pero eso significaba también que tenía que abordar los trabajos de manera diferente a como lo habría hecho en el pasado.

Todas las organizaciones eran dirigidas por un alfa. Simplemente así eran como se manejaban las cosas, así había sido por siglos. Los alfas eran más grandes, más fuertes y ‘depredadores naturales’ –o lo que sea que esa mierda signifique.   

En su oficio, Wei Wuxian hubo eliminado un montón de alfas, y ninguno de ellos le pareció un depredador cuando sus ojos se llenaron de terror tras percibir lo que se les venía. Así que Wei Wuxian no se tragaba toda esa estupidez de la superioridad alfa. Y aunque solía cabrearlo lo mucho que la gente se creía esa idiotez, ahora, le era de un enorme provecho.

Le haría entrar por las puertas de una organización rival con el mínimo escrutinio. Si su objetivo siquiera se daba cuenta de lo que había sucedido, jamás sospecharía que un omega estaba detrás de todo. Wen Chao no era lo suficiente listo como para pensar con originalidad.

—No necesito de un cuchillo para matar a alguien. Pero esta noche no se trata de matar, sino de obtener información. Su muerte se posterga para más tarde.

Se volteó para observarse el trasero en el espejo, y pudo ver el punto de Wen Ning. Su vestimenta era escotada y casi trasparente, en realidad no se prestaba para ocultar armas. De todas formas, quizás ese había sido el punto. Hanguang-Jun era el dueño del club al que necesitaban infiltrarse. Con lo poco que Wei Wuxian había aprendido de él en las últimas semanas (lo que no era mucho, dado lo reservados que eran en la Triada Lan, y lo severo que era el castigo que ellos impartían por ‘chismosear’), el hombre no era ni de cerca tan estúpido como Wen Chao.

Él no bebía. No consumía drogas. No apostaba. No aceptaba sobornos.

Su único vicio conocido era que le gustaba follar, aunque incluso eso era reglamentado y completamente bajo los propios términos de Hanguang-Jun. Aun así, por lo que decían los omegas con los que había estado, él era increíblemente bueno en ello. Pero también era inteligente al respecto. Con la frecuencia suficiente los revisaba para nunca arriesgarse a dejar un vínculo de olor ni ninguna forma de conexión. Jamás se encontraba con ellos en ningún otro sitio que no fuese el club (el cual estaba establecido en los límites del territorio Lan, y era utilizado para albergar a pandillas rivales y figuras políticas, por lo que tenía una seguridad demencial para que así no quedasen pruebas incriminatorias tiradas por ahí para que alguien las encontrase). Básicamente todos le eran intercambiables e irrelevantes, reduciendo así el riesgo de ser manipulado o influenciado de alguna manera, ya sea directamente por ellos o a través de una amenaza hacia ellos por parte de uno de sus enemigos.

Como alguien que estaba a punto de usar los instintos básicos de los poderosos alfas contra ellos como una debilidad, Wei Wuxian podía respetar esa elección.

No obstante, el principal ejecutor de los Lan se había entregado por completo a su vicio predilecto. Por lo menos, esa era la hipótesis de Wei Wuxian basado en el conjunto que les hacía usar mientras estaban en su club. Los pantalones blancos se aferraban a las caderas de Wei Wuxian, cayendo de forma suelta alrededor de sus piernas hasta terminar en sus tobillos. Sin embargo, la tela era suave y elástica, haciendo que fuera fácil quitarlos sin molestarse con cremalleras o botones. Hechos para un fácil acceso, y sin más pretensiones. La tela también era lo suficiente fina que no podía ocultar la forma exacta del trasero de Wei Wuxian, con una cinturilla baja que dejaba al descubierto los dos hoyuelos en ambos lados de la espina dorsal de Wei Wuxian justo por encima de la curva de su trasero, dando paso a una tela ligeramente transparente a la altura de la pierna, no lo suficiente para poder ver su piel, pero sí para revelar la vaga forma de sus extremidades inferiores.

La camiseta estaba recortada para mostrar varios centímetros del vientre plano de Wei Wuxian, con un cuello abierto lo suficiente amplio para llamar la atención hacia las hendiduras de sus clavículas y su cuello delgado. La blanca gargantilla alrededor de su garganta acentuaba todavía más su look. Wei Wuxian se había colocado una camiseta un poco más suelta de lo que se supone debía de ser, para esconder los tonificados músculos de sus brazos. El efecto en su totalidad lo hacía lucir mucho más delicado de lo que realmente era. El blanco no era su color preferido, pero el atuendo que llevaba encima serviría para el trabajo para el que estaba destinado.

—Este es mi boleto de ingreso. Todo lo que verán es a uno de los juguetes sexuales de Hanguang-Jun. Se rumorea que ellos tienen acceso al club incluso en las noches en las que él no se encuentra. Y vestido así, luzco bastante como el último de ellos.

Wen Ning se estremeció ante la burda palabra. O quizá fue ante la mención del asesino principal de la Tríada Lan. Armar un montaje en los terrenos de otra familia era arriesgado, y ambos lo sabían. Los Lan tenían la reputación de ser más implacables que la mayoría sobre castigar las violaciones de sus reglas o sus territorios.    

Pero ir demasiado pronto al territorio Wen era peor. Ellos sabían que alguien había liberado a los remanentes Wen, y estarían en mayor alerta. El club de los Lan era el único lugar en el que Wen Chao había sido visto, a excepción de las bien vigiladas calles de Nightless City. El club no albergaba un burdel, lo que lo hacía un lugar un tanto extraño para que Wen Chao pasara el rato, lo que sí, es que era muy costoso y muy exclusivo. Evidentemente, atraía a suficientes personas hermosas que tenían la esperanza de llamar la atención de alguien rico, lo que debía hacer que valiera la pena el tiempo de Wen Chao.

Si Wei Wuxian quería hacer un movimiento contra Wen Chao sin mostrar sus cartas demasiado pronto, el club era su única opción.

Desafortunadamente, no había tenido mucho tiempo de tomar sus correspondientes precauciones ni del club ni de su dueño, y la información de la organización Lan fue difícil de conseguir. No obstante Wei Wuxian ya no podía aplazarlo más. Wen Chao recientemente había estado pasando tiempo en ese lugar, pero eso podía cambiar en cualquier momento. 

—Hanguang-Jun los viste a todos de la misma manera, dudo que vayan a mirarme muy de cerca. Al menos, es así por lo que he visto en las últimas semanas —dijo Wei Wuxian con un encogimiento de hombros. Era una confianza que no sentía precisamente, mas no quería que Wen Ning se preocupara. Wei Wuxian podía librarse de cualquier situación. Sólo que esperaba no tener que recurrir a eso. Siempre y cuando sus datos del paradero de Hanguang-Jun fueran exactos, todo estaría bien.

—Creí que los Lan no eran como los Jin —murmuró Wen Ning.

—No lo son. Jin GuangShan es un cerdo. Muchas de las mujeres que toma son forzadas. Y ese tipo pasa por múltiples parejas a la semana. La mitad del tiempo, ni siquiera se ocupa de que sus negocios se realicen porque está muy ocupado con tener su polla metida en un hueco. Es por eso que en realidad nadie cree que él sea el que está detrás de los grandes movimientos que los Jin han estado haciendo últimamente, expandiendo sus territorios. No sé sobre el resto de los Lan, pero fui por la ciudad y tonteé por ahí como si estuviera buscando captar su atención para ver lo que los demás dirían sobre él. Tiene fama de gustarle un tipo específico de omega, pero siempre es todo consensuado y honesto. Él no finge que se preocupa por ellos ni les hace promesas de una relación como Jin GuangShan. Tiene un perfil en específico que busca en algunas apps. Escoge al que más le gusta y le da un pase de jade para que ingresen a su club —Wei Wuxian tocó su colgante de jade en su garganta. —Él conserva a su omega de turno un par de semanas y luego cambia al siguiente.

Wei Wuxian no le contó a Wen Ning que más se decía de Hanguang-Jun… que el hombre era conocido por ser tan duro e inflexible en la cama como fuera de ella. Nadie afirmaría que Jin GuangShan era un amante fantástico. Las mujeres que fueron a su cama voluntariamente (y hubieron muchas que no fueron por su voluntad) lo hicieron por la promesa de tener acceso a su dinero o al poder. Casi siempre no recibían ni lo uno ni lo otro, pero esa era la promesa que él usaba para atraerlas a su cama. 

Ciertamente no era por su apariencia o por su encantadora personalidad.

Sin embargo, los omegas que buscaban meterse a la cama de Hanguang-Jun parecían estar tras la experiencia de ser follados por él, más que cualquier otra cosa. Él tenía la fama de tener una fuerza y resistencia casi inhumana en la cama. A diferencia de Jin GuangShan y muchos otros poderosos alfas, Hanguang-Jun únicamente tenía a alguien en su cama un par de veces al mes, no diariamente. Se los follaba duramente cuando quería liberar algo de estrés, pero no parecía considerarlo como otra cosa más que como una necesidad biológica de un alfa con exceso de feromonas y estamina que necesitaba un conveniente desahogo.  

Él jamás mostró una pizca de sentimentalismo o apego emocional a ninguno de los omegas con los que se acostaba. Se los follaba, luego los dejaba seguir su camino. Si el omega estaba demasiado exhausto para dejar el club tras acabar, entonces se le daba una habitación distinta en el club para dormir pero Hanguang-Jun nunca pasaba la noche con ninguno de ellos.

Únicamente hablaba con ellos para decirles que hacer en la cama, y –luego de un par de semanas, les pediría que le devolvieran el colgante de jade y encontraría a alguien nuevo para garantizar que no se produjera ningún vínculo de olor o apego emocional. Inclusive la manera en como los vestía a todos iguales dejaba en claro que eran intercambiable, simples cuerpos calientes proporcionando un servicio.

En un principio, Wei Wuxian había dado por sentado que Hanguang-Jun debía de pagarles por su compañía, sin embargo todo lo que les proporcionaba era la ropa que les pedía usar (las cuales podían conservar, a diferencia del colgante), así como las bebidas y comidas mientras estaban en el club. No más que eso. Obviamente, era considerada una insignia de honor capturar su atención durante todas las noches que él los usaba. Hasta había un foro en internet sobre cómo aumentar las probabilidades de ser elegido, lo que Wei Wuxian encontraba francamente ridículo.  

Wei Wuxian no podía imaginarse el intentar atraer a un alfa que probablemente pensaba más en su próxima reunión de negocios que en el omega que se follaba. A menos claro, que fuera para asesinarle, o robarle.

O… para infiltrarse a su club y hackear el teléfono de otro gánster.

Quizá se debía a que se presentó como omega muy tarde, pero Wei Wuxian nunca había sentido la gran atracción que tanto alfas como omegas hablaban. El aroma de la mayoría de los alfas únicamente le irritaba la nariz, y el aroma de los omegas era demasiado empalagoso. La otra y única persona que conocía que tenía una similar falta de interés era Wen Qing. Ella era alfa pero simplemente… no le interesaba nada de eso.

Como beta, Wen Ning no comprendía cómo los cambios extremos en las feromonas podían afectar las habilidades de un alfa o de un omega para enfocarse o ser racional. Wei Wuxian nunca había tenido muchos problemas con ello (aunque Wen Qing diría que Wei Wuxian no era del todo cuerdo la mayoría de las veces), pero lo había presenciado lo suficiente como para saber que era un riesgo, especialmente para los alfas con trabajos de mucho estrés.

Como ser el principal matón de una organización criminal

Sexo transaccional no era una mala estrategia para evitar toda esa mierda biológica, lo que probablemente era otra razón para que Hanguang-Jun hiciera lo que hacía. Si al fin de cuenta tenía que hacerlo, ¿Por qué no hacerlo placentero?

No obstante, Wei Wuxian tenía más experiencia matando alfas que acostándose con ellos, y estaba más satisfecho con que las cosas permanecieran así. 

Parte del éxito de los Lan en mantener sus negocios privados era que ellos jamás permitían intrusos cerca de sus cuarteles. Si los negocios necesitaban ser hechos con otras organizaciones o funcionarios del gobierno, sucedían en este club. No obstante eso hacía que entrar al club fuera complicado, sin una explicita invitación. A no ser que uno le fuese conocido al portero, pero ser ‘sexy’ no era una apuesta segura para ingresar, después de todo mucha gente sexy iba a ese lugar. Wei Wuxian no había querido arriesgarse.

Hacerse pasar por uno de los ‘acompañantes de un solo uso’ del dueño haría que Wei Wuxian lograra ingresar sin que le hagan preguntas. Todos los omegas de los que Wei Wuxian pudo encontrar fotos se ajustaban al mismo tipo: hombres de complexión esbelta, redondo trasero, cabello largo, y rasgos faciales delicados de una forma similar. Wei Wuxian era un poquito más alto que la mayoría de los omegas, y su rostro no era tan redondeado y suave como Hanguang-Jun parecía preferir, pero con optimismo eso no sería un problema. Podía usar una máscara una vez dentro, a pesar de que el gorila de la puerta siempre pedía ver el rostro de todos antes de entrar.

Usar mascaras en un lugar donde criminales conocidos de facciones rivales hacían negocios no era tan inusual, lo que era algo bueno ya que Wen Chao podría reconocer el rostro de Wei Wuxian. No había habido muchos registros de Wei Wuxian en Lotus Cove, pero nunca había estado seguro si los Wen tenían una foto suya en algún lado. Era mejor no correr el riesgo.

Wei Wuxian tenía el ojo de un artista (o mejor dicho, de un falsificador,) para los detalles, así que replicar las ropas, el collar, y el colgante que Hanguang-Jun los hacía usar no había sido un problema.

Había estado vigilando el club durante un par de semanas desde el café ubicado al otro lado de la calle, y estaba bastante seguro de que el colgante no desprendía señales electrónicas. Lo que significaba que su réplica debería estar bien.

—Me cambiaré tan pronto logre entrar. ¿Has revisado la distribución de las cámaras para saber dónde están los puntos ciegos?

Wen Ning asintió. Una vez dentro, Wei Wuxian necesitaría encontrar un lugar para cambiarse donde no pudiera ser observado o rastreado, entonces podría mantener vigilado a Wen Chao sin llamar la atención hacia sí mismo como lo haría al vestir de un blanco reluciente. Había empacado un conjunto de ropa rojo y negro, más del típico estilo que Wen Chao parecía prestar atención. Wei Wuxian se soltó el cabello, para demostrar lo largo que era, llegando más allá de sus hombros al estilo que Hanguang-Jun parecía preferir.

—La seguridad no es tan rigurosa como pensé que sería. Fue bastante fácil conseguir la distribución de su sistema —informó Wei Ning, echándole un vistazo a Wei Wuxian para luego regresar su mirada a la pantalla.

De las cinco principales familias criminales (cuatro ahora, con los Jiang básicamente exterminados), los Lan posiblemente eran los más antiguos, pero también los que Wei Wuxian conocía menos y de la cual tenían menos información. Ellos no habían estado envueltos en la caída de los Jiang y jamás se involucraron en ningún tipo de tráfico humano, por lo que ellos no eran la prioridad de Wei Ying.  

—El club es donde llevan a cabo sus negocios con personas ajenas a su organización. Te apuesto mi mano izquierda que, incluso si tuviera tiempo para registrar el lugar de arriba abajo, no se encontraría nada.

—Por favor no pierdas ninguna parte de tu cuerpo esta noche —manifestó Wen Ning con seriedad.

Wei Wuxian ladeó su cabeza a un lado, mentalmente comparándose con los otros dos omegas que había visto entrar vistiendo el mismo atuendo en las últimas tres semanas.

—¿El itinerario de Hanguang-Jun todavía lo señala en Nightless City? —preguntó Wei Wuxian. Si bien estaba seguro de que podría engañar al portero, engañar al mismísimo Hanguang-Jun sería otro cantar, algo que Wei Wuxian actualmente no quería enfrentar.

—Las reservaciones en el hotel no han cambiado. Se han realizado llamadas telefónicas, pero están encriptadas. Necesitaríamos acceder a su teléfono para descodificarlas. Nada fue hecho mediante mensajes ni email.

Wei Wuxian suspiró. —Ugh. Todo el mundo usa mensajes o Weibo o algo de más fácil acceso hoy en día. ¿Por qué los Lan siguen utilizando unas simples puñeteras llamadas telefónicas para comunicarse? Y hasta por lo general también pagan en efectivo. Te lo juro, esos viven en un siglo diferente.

—Mn —Wen Ning concordó. Su información no era tan sólida como a Wei Wuxian le gustaría, pero realmente no había otro camino. Él había estado esperando semanas por una noche donde Hanguang-Jun estuviera fuera de la ciudad, y Wen Chao estuviera en el club.

—Todavía creo que es raro que Wen Chao vaya a estar allí estando Hanguang-Jun ausente. En ese lugar no hay prostitutas. Si no está allí para encontrarse con Hanguang-Jun, ¿entonces por qué va? —cuestionó Wei Wuxian.

A él no le gustaban cuando las cosas no encajaban, y Wen Chao yendo al club no encajaba del todo…

Wen Ning se encogió de hombros, luciendo igual de insatisfecho, mas no tenían muchas opciones si querían alejar a Wen Chao de su casita y de la mira de su papito. Ellos aún no estaban listos para ir a por Wen Ruohan. 

—¿Ya elegiste tu otro atuendo? —preguntó Wen Ning.

Wei Wuxian asintió hacia donde su atuendo estaba preparado, sobre la cama del hotel. Era negro y rojo y mucho más apretado que el actualmente tenía puesto. Ante la ligera expresión horrorizada de Wen Ning, Wei Wuxian se echó a reír.

—Sí. A Wen Chao le va eso de ‘mira a esta puta desesperada’. Ese perro es así de básico.

Wen Ning hizo una mueca, pero asintió ante la descripción exacta de su primo menos favorito. Miró las prendas demasiado delgadas y volvió a hacer una mueca.

—Bueno, al menos los demás no le prestarán demasiada atención a tu rostro.

—¡Wen Ning! —Wei Wuxian se carcajeó, encantado.

Sin embargo aquello era verdad. E intencionado, claro. A diferencia de los últimos golpes, donde necesitó actuar desde las sombras, para esta misión, claramente estaba vestido para ser notado. La gente era fácil de engañar si se le balanceaba un objeto reluciente en sus caras para distraerlos, olvidando prestarle atención a todo lo demás. Especialmente los alfas ricos y poderosos que estaban acostumbrados a que todos saltaran a obedecer cada capricho suyo.

Esta noche, Wei Wuxian sería el objeto reluciente. Específicamente, su pequeña y arrebatadora cintura y su trasero antigravedad.

Wei Wuxian se había delineado las esquinas de sus ojos, haciéndolos parecer aún más grandes. Sus pestañas eran lo suficiente largas que no necesitaba usar rímel, pero a él le gustaba el efecto que el delineador le daba. Sus labios tenían un brillo gloss de un rojo más profundo que era sólo un tono más brillante que el que podía considerar ‘natural’, llamando así la atención sin siquiera exigirla.

Sus labios se veían llenos y su sonrisa –cuando la esbozaba, era amplia y natural. En numerosas ocasiones le habían dicho lo estupendo que se verían sus labios envueltos en la polla de alguien. La mayoría de las personas que lo había dicho estaban muertas, pero eso no hacía que aquella declaración fuera menos cierta.

Wen Qing le había advertido a Wei Wuxian que un día se iba a encontrar con un alfa al que no podría engañar (aparte de ella, obviamente, pero para Wei Wuxian ella no contaba porque él jamás intentó ocultarle lo que realmente era, ni a ella ni a su hermano beta), sin embargo eso hasta ahora no había sucedido.

Wei Wuxian conocía lo suficiente a Wen Chao para estar cien por ciento seguro que él no era esa clase de alfa.

No obstante Wen Ruohan sí que podría serlo, precisamente por eso habían decidido que Wei Wuxian tenían que sacar a Wen Chao fuera del territorio Wen de ser posible. El hecho que Wei Wuxian hubiera dejado a Wen Zhuliu fuera de servicio tras ‘un muy desafortunado incidente’ con su medicación (cuyo conocimiento técnico Wen Qing había proporcionado) significaba que Wen Chao ahora sería mucho más fácil de lidiar.

—Muy bien. Estoy listo. ¿Me tienes? —preguntó Wei Wuxian.

Wen Ning bajó la vista a su pantalla, donde un punto verde mostraba la ubicación de Wei Wuxian. Así podría monitorearlo durante toda la noche. Si Wei Wuxian comenzaba a alejarse del club, Wen Ning tenía su motocicleta lista para seguirlo y rescatarlo de ser necesario.

—La señal es clara. Pero recuerda, esta noche es sólo para hackear su teléfono. Envíame una señal si necesitas que cree una distracción y te saco de ahí. Procura no matar a Wen Chao a la vista de todos —dijo Wen Ning, repitiendo las palabras que su hermana le había dicho a Wei Wuxian el día anterior antes de que se marcharan.

—Sí, tengo claro que no voy a ese sitio a empezar una guerra —respondió Wei Wuxian con una sonrisa que Wen Ning no pareció encontrar del todo tranquilizadora.

Matar a Wen Chao en territorio Lan complicaría las cosas. Lo haría si tuvieran que, pero ellos en realidad no buscaban comenzar una verdadera guerra entre familias. Esta noche era únicamente para obtener información. Puede que Wen Ruohan mantuviese muy bien garantizada la seguridad alrededor de Nightless City, pero Wen Chao era la clase de idiota que guardaba todo tipo de cosas que no debería en su teléfono.

Cosas como códigos de seguridad que él tan estúpidamente anotaba en su teléfono para poder recordarlos.


Wei Wuxian no podía creer lo fácil que fue atravesar las puertas. Al principio le preocupó que el portero pudiera hacer preguntas respecto a un nuevo omega apareciendo cuando el jefe no se encontraba, sin embargo únicamente le pidió a Wei Wuxian que se inclinara más cerca para así poder mirar el colgante de jade en su garganta, luego miró a Wei Wuxian de arriba abajo (sus ojos permanecieron en la estrecha cintura de Wei Wuxian) y asintió para que ingresara.

Wei Wuxian fue capaz de fácilmente esquivar las cámaras del interior sin parecer que esa era su intención, luego se escondió en un armario para los abrigos que estaba ubicado bastante cerca de la entrada que tendría bastante uso en invierno, pero que ahora estaba vacío.

Desde ya podía oler las sofocantes feromonas alfas que plagaban el salón, y el empalagoso olor dulzón que realzaba el aroma de los omegas.

Vació las ropas del bolso blanco que había traído consigo. El bolso era reversible, con un interior rojo el cual se apresuró a voltear. Se quitó la camiseta blanca y el collar y los metió en el bolso para reemplazarlos por un top sin manga de un rojo transparente y un jersey ombliguero de color negro. Los pantalones eran apretados, negros y de tiro bajo al ras de las caderas.

Wei Wuxian no estaba intentando ser sutil. Quería que su apariencia gritara ‘omega en busca de un sugar daddy’, ya que así caería en una categoría fácilmente olvidable que no se registraría como una ‘amenaza’ en el radar de nadie.

Se puso una máscara plateada que cubría la mitad de su rostro, similar a la de algunos clientes que había visto usar cuando no deseaban exponer su identidad. Rápidamente se hizo un moño alto y desordenado que permitían a sus rizos enmarcar su rostro en una manera que sabía era favorecedora pero que también atraía la atención a su delgado y desnudo cuello. Estuvo en el armario por menos de dos minutos. Cuando salió, no lucía para nada a como había entrado, y ninguna cámara había captado la transformación.

Caminó casualmente por la línea del punto ciego de la cobertura de las cámaras que Wen Ning le había mostrado hasta que fácilmente se pudo mezclar con los cuerpos de la pista de baile. Muchas personas lo miraron con admiración cuando él comenzó a mover su cuerpo fluidamente al ritmo de la música, pero ninguno de ellos lo miró con sospecha.

No le tomó mucho encontrar a Wen Chao. Su grupo era escandaloso y detestable, ocupando los asientos de más de la mitad de la barra. Sus voces eran irritantes, sus palabras eran burdas y con aires de superioridad. Wei Wuxian sintió una ira invadirlo cuando recordó cómo los cuerpos de Jiang Fengmian, de Madam Yu, de todos los guardias, inclusive la de las familias de éstos habían sido esparcidos por todo el recinto de Lotus Cove. Ninguno había sido perdonado, ni siquiera los niños.

Y el hombre que había orquestado el golpe estaba sentado en la barra de un club de primera categoría, manoseando a su novia y observando a la mitad de los omegas que estaban cerca.

Wei Wuxian no podía esperar para despedazarlo miembro por miembro, hacerlo trizas. Pero si quería tener una oportunidad de acabar con Wen Ruohan –el hombre que había ordenado la masacre, tenía que jugar el juego largo.

Se volteó hacia el otro extremo de la barra, respirando hondo y lento mientras caminaba en busca de un lugar vacante lejos del grupo de Wen Chao.

—Quisiera un doble shot de baijiu. 

El bartender le dio a Wei Wuxian una mirada de arriba abajo. A juzgar por su aroma apagado y neutral, el hombre era un beta. —Si esperas un minuto o dos, no tendrás que pagar por tu propio trago.

Wei Wuxian le dedico su mejor sonrisa. En numerosas veces le habían dicho que su sonrisa era bastante encantadora. —¿Es una invitación?

El bartender vaciló, luego sacudió la cabeza con pesar. —Estoy en mi turno, es contra las reglas.

Wei Wuxian se encogió de hombros. Teniendo en cuenta lo que había oído del control estricto con el que los Lan se dirigían, no le sorprendía. Habría sido útil tener al bartender de su lado, pero no era algo de vital importancia. Después de todo, Wei Wuxian no planeaba regresar a este club.

 —Entonces, tal parece que por ahora voy a tener que pagar.

El hombre se dirigió a preparar la bebida, y Wei Wuxian usó ese tiempo para poner su cabeza en orden. No había estado en la misma habitación con Wen Chao antes, y era más difícil de lo esperado jugar la parte que le correspondía en ese momento. Wen Ning lo conocía mejor de lo que se conocía a sí mismo, al parecer.

Estaba pensando en la mejor forma de acercarse al grupo de Wen Chao cuando el bartender regresó con su vaso, más lleno de lo que Wei Wuxian había ordenado.

Wei Wuxian enarcó una ceja interrogante, y el hombre respondió con una tensa sonrisa.

—Cortesía del hombre de traje rojo al otro extremo de la barra —dijo el bartender.

Wei Wuxian mantuvo el control de su rostro, sabiendo exactamente a quien se refería, aun así fingió sorpresa y abrió grande los ojos mientras dirigía su mirada a donde el bartender indicaba.

Wen Chao le sonreía, mientras que su novia, Wang Lingjiao, a su lado se enfurruñaba.

La misión de Wei Wuxian se tornó mucho más fácil a partir de este punto. Levantó su vaso hacia el hombre en un brindis, luego se lo bebió todo de un saque. Al verlo, Wen Chao se mostró encantado.

Por el rabillo del ojo, Wei Wuxian vio como el bartender fruncía el ceño ligeramente.

Wei Wuxian se volteó hacia él.

—No te agrada —declaró Wei Wuxian, preguntándose si podía obtener alguna información de este hombre. —Sería educado de mi parte ir y agradecerle por el trago. ¿Debo preocuparme?

—No bebas nada de lo que él te entregue —advirtió el bartender. Volvió a mirar a Wei Wuxian de arriba abajo. —O espera hasta que el jefe regrese. Tú pareces su tipo.

Wei Wuxian sinceramente esperaba que el hombre estuviera refiriéndose a cuando regrese en un par de días, como estaba planeado, y no ‘en un par de horas’. En cualquier caso, Wei Wuxian ya estaba aquí y ya había capturado la atención de Wen Chao. Si alguien en este lugar necesitaba protección, era Wen Chao, no Wei Wuxian.

—Gracias por la advertencia —dijo, sonriéndole al bartender mientras se erguía. —Estaré atento con él.

Wei Wuxian se encaminó hacia donde Wen Chao esperaba por él. El tipo estaba vestido costosamente, pero de una forma que claramente evidenciaba el adagio ‘el dinero no puede comprar el buen gusto’. 

Él tenía el tipo de aroma alfa que Wei Wuxian más detestaba. Era asfixiante y –por lo menos para Wei Wuxian, olía como si el tipo necesitase un baño. Jamás entendería a los omegas que se deshacían en elogios sobre el ‘fuerte aroma alfa.’

—Gracias por el trago —agradeció Wei Wuxian, dedicándole la sonrisa matadora que hace años había perfeccionado mientras se movía por el espacio vacante de uno de los guardaespaldas de Wen Chao. La satisfacción de saber que Wen Chao ahora necesitaba de cuatro para reemplazar a Wen Zhuliu hizo que sonriera aún más ampliamente.

—Ese era un fuerte trago para un omega tan bonito —Wen Chao sonrió malicioso. Tenía las mejillas coloradas y los ojos vidriosos. A pesar de ser relativamente temprano en la noche, era claro que el hombrecito llevaba su buena cantidad de copas encima. 

Wei Wuxian le brindó una sonrisa vaga, jugando fácilmente el rol de alguien que también se había echado sus buenos tragos.

—Un amigo mío me dijo que lo probara —comentó Wei Wuxian, intencionalmente hablando más lento para sonar como si estuviera intentando no articular mal las palabras.

La mirada maliciosa de Wen Chao se intensificó e hizo un ligero gesto con la mano. Wei Wuxian sintió el movimiento detrás de él antes de que el contacto fuese hecho, mas se dejó ‘chocar accidentalmente’ y tropezó con Wen Chao. 

La mano de Wen Chao de inmediato lo agarró por la cintura ‘para estabilizarlo’, luego la deslizó hacia abajo para toquetear su trasero.

—Cuidado —dijo Wen Chao, como si no acabase de hacer que uno de sus hombres empujara a Wei Wuxian hacia él para poder meterle mano. —Ven, puedes sostenerte de mí, parece que lo necesitas. Vamos a conseguirte otro de esos, ya que tu amigo tuvo una gran idea al decirte que lo pruebes.

Wen Chao se volteó hacia el bartender para ordenar otro trago, y Wei Wuxian aprovechó la oportunidad para deslizar sus dedos en el bolsillo de la chaqueta donde había visto a Wen Chao guardar su teléfono. El adhesivo era fuerte y fácil de colocar en el reverso del artefacto. Había visto suficientes fotos de Wen Chao como para saber que su teléfono era rojo, por lo que él había hecho el pequeño transmisor del mismo color. Sería muy difícil notarlo a menos de que se lo mire con escrutinio. Con suerte, Wen Chao se limitaría a mantener su teléfono en su bolsillo. Estaba lo suficiente borracho como para que le interesara, aunque por lo general Wen Chao no era muy listo cuando se trataba de ese tipo de cosas.

Honestamente, a Wei Wuxian le sorprendía que Wen Ruohan no lo hubiera matado por sí mismo, sólo para reducir el estorbo que era. A Wei Wuxian no le agradaba Wen Xu, pero al menos el hombre era competente en su trabajo.

Wei Wuxian se hizo hacia atrás, notando la forma en que Wang Lingjiao se inclinaba hacia delante para intentar obtener de nuevo la atención de su novio. El olor de ella era intensamente dulce, como un jarabe floral, y Wei Wuxian se preguntó si ella estaba usando potenciadores de olor o si su aroma realmente era así de agobiante. Wen Chao no pareció notar sus intenciones, lo que únicamente la molestó más.

Wei Wuxian estaba más que feliz de dejárselo todo para ella. Ya había colocado el hardware, pero le tomaría al menos una hora poder transferir todo el contenido del teléfono de Wen Chao al suyo, incluso con el amplificador de señal que tenía. Realmente esperaba no tener que pasar todo ese tiempo con Wen Chao.

—Oh, vaya. No es mi intención interrumpir su noche —dijo Wei Wuxian, mirando entre Wen Chao y Wang Lingjiao. —Sólo quería agradecerte por el trago, es todo. 

Wen Chao se volteó, siguiendo la dirección de la mirada de Wei Wuxian, luego le frunció el ceño a su novia. Wei Wuxian usó la momentánea distracción para abrir la app de su propio teléfono que comenzaría la transferencia de archivos. Siempre y cuando él permaneciera dentro del edificio mientras la transferencia se ejecutaba, estaría bien.  

—No te preocupes. A JiaoJiao sólo le importa que yo sea feliz. No le molestará si paso un poco de tiempo haciendo un nuevo amigo, ¿verdad, JiaoJiao? —la voz de Wen Chao estaba cargada de un filo que la mujer reconocía bien y de inmediato bajo los ojos. Wei Wuxian casi se sintió mal por ella. Tener su vida centrada en alguien tan egoísta y malcriado como Wen Chao tenía que ser insufrible.

La mano de Wen Chao todavía estaba puesta en su trasero, y Wei Wuxian retrocedió un paso para así romper el contacto, pero –en vez de eso, Wen Chao apretó más su agarre. Wei Wuxian buscó la mirada de Wen Chao, esperando con eso que el hombre lo recordase la próxima vez que se encontraran, cuando él estuviera a merced del cuchillo de Wei Wuxian. Wen Chao aprendería el costo de intentar tomar más de lo que podía tener.

El bartender volvió con la bebida de Wei Wuxian, sin embargo parecía más centrado en la habitación detrás de ellos. Wen Chao notó el trago, y con su mano libre empujó el vaso en dirección de Wei Wuxian.

—Bébelo. Te ayudará a relajarte —Wen Chao sonrió con satisfacción. —Me sorprende que todavía puedas mantenerte en pie después del primer trago. 

Pobre iluso. Wei Wuxian podía beberse la botella entera y aun así permanecería en pie, pero Wen Chao no necesitaba saber eso.

En ese momento percibió otro aroma, abriéndose paso entre la bruma de las otras feromonas en el salón. Definitivamente era el aroma de un alfa, mas no uno con el que Wei Wuxian alguna vez se hubiese encontrado. De algún modo era tanto fuerte como limpio, con una subyacente nota a sándalo, y mucho menos pesado que el ‘sudoroso almizcle’. Wei Wuxian inspiró hondo, tratando de obtener más de él. Consideró girarse para buscar el origen, pero Wen Chao estaba sosteniendo la bebida de Wei Wuxian. No era posible darle la espalda si se presentaba la necesidad de beberlo para así ganar tiempo mientras se ejecutaba la descarga.

—¿Por qué no te lo terminas y luego nos vamos a buscarte un lugar donde puedas acostarte? —sugirió Wen Chao, empujando el vaso prácticamente en la cara de Wei Wuxian.

—Preferiría quedarme aquí, gracias —dijo Wei Wuxian, forzando una sonrisa dentada que parecía más una amenaza que coquetería si Wen Chao hubiera sido lo suficiente inteligente para notarlo.  

Tomando el vaso lo asentó en la barra para evitar que se le derrame todo el contenido encima con la forma en que Wen Chao estaba empujándoselo. Si se lo bebía de inmediato, Wen Chao sería aún más insistente sobre ir a un lugar más privado. Y si lo tenía en su mano, estaría muy tentado a arrojarlo todo en la cara de Wen Chao, y eso podría interferir con el plan si Wen Chao se iba furioso o Wei Wuxian fuera echado de aquí antes de que la transferencia finalizara.

La mirada maliciosa de Wen Chao se tornó en una de enfado cuando Wei Wuxian no le siguió el juego al instante. Definitivamente no estaba acostumbrado a recibir un ‘no’, especialmente no de un omega. Era evidente que pasaba mucho tiempo bajo la protección de su papito. El más joven de los herederos Wen clavó sus dedos en la cadera de Wei Wuxian lo suficiente fuerte como para magullarle mientras lo acercaba hacia sí. Wei Wuxian pudo oler el agrio aliento del tipo, y se preguntó cuánto se joderían las cosas si le partía el cuello a Wen Chao ahora mismo. Le tomó toda su fuerza de voluntad resistir la urgencia de hacerlo.

Abruptamente, el agarre indeseado en su trasero desapareció y Wen Chao miró con ojos desorbitados y ligeramente con pánico sobre el hombro de Wei Wuxian. El aroma que Wei Wuxian había percibido antes era mucho más fuerte ahora, y pudo sentir una sólida presencia detrás de él.

Una mano grande sostenía a Wen Chao por la muñeca, girándosela en un ángulo que terminaría por quebrársela si continuaba así.

Wei Wuxian se giró, teniendo desde ya un mal presentimiento de quien se encontraba detrás. Incluso fuera del territorio Wen, existían pocas personas a las que un hijo de Wen Ruohan temería. Pocas que lo confrontaría directamente frente a testigos.

—Ha dicho que no —dijo Hanguang-Jun, sus ojos eran unos témpanos mientras miraba fijamente a Wen Chao. 

Las fotos que Wei Wuxian había visto del hombre no le hacían ninguna justicia. El cerebro de Wei Wuxian se esforzó por encontrar una forma de lidiar con el hecho de que el hombre era casi etéreamente hermoso, pero también lucía completamente mortífero. No parecía que esas dos cosas deberían caber en una sola persona hasta tal extremo punto.

Hizo a un lado esa línea de pensamiento, sin embargo, ya que lo más importante en este momento era que la única cosa que estropearía el plan por completo acababa de suceder. Wei Wuxian no había tenido tiempo de tomar las debidas precauciones con respecto a Hanguang-Jun cómo para saber a qué atenerse.  

Su espalda chocó contra la barra en su intento por poner algo de distancia entre él y el dueño del club que definitivamente no se suponía que estuviera aquí. ¿Cómo es que él había regresado sin que Wen Ning lo registrara? Con su teléfono en su bolsillo, no había manera de que Wei Wuxian no hubiera sentido la vibración de la señal ‘saca tu culo de ahí ya’ de Wen Ning si éste la hubiera enviado.

Su única esperanza era que Hanguang-Jun no descubriera cómo fue que Wei Wuxian logró entrar hasta después de que se hubiese marchado.

—¡Lan WangJi! —exclamó Wen Chao, su voz era apaciguadora y quejosa al mismo tiempo. —¡Él me aceptó el trago! —intentó girar su mano para liberarse del agarre aplastante de Hanguang-Jun (de Lan WangJi), sin embargo el hombre apenas y pareció notarlo.

Lan WangJi volteó su cabeza para mirar a Wei Wuxian fríamente. Wei Wuxian estaba acostumbrado a ser capaz de leer a la gente en un instante. Era un instinto de supervivencia que había perfeccionado siendo un huérfano de las calles, y luego como uno de los principales asesinos en la familia Jiang.

Mas no pudo leer absolutamente nada en los ojos dorados que lo miraban con aparente desinterés. Wen Chao continuaba farfullando e intentando liberar su mano mientras Lan WangJi simplemente… miraba a Wei Wuxian.

—... ¡no está marcado como uno de los tuyos! —Wen Chao decía.

Esas palabras parecieron capturar la atención de Lan WangJi, le echó un vistazo a Wen Chao antes de soltar su mano. —Hm. Eso se rectificará.

Lan WangJi regresó su mirada a Wei Wuxian, ignorando por completo los intentos balbuceantes de Wen Chao por salvar cara. Uno de los hombres de Lan WangJi avanzó y le dijo algo a Wen Chao para apaciguarlo, no obstante toda la atención de Wei Wuxian estaba en el alfa parado a sólo unos pasos de él mientras su mente se apresuraba a idear posibles estrategias de salida.

La mirada de Lan WangJi se deslizó por todo el cuerpo de Wei Wuxian, manteniéndola momentáneamente en sus caderas y en su abultado trasero. Wei Wuxian habría pensado que el hombre estaba examinándolo, pero no parecía haber ningún interés en el inexpresivo rostro de Lan WangJi. En el fondo de su mente, Wei Wuxian había albergado la idea de realmente intentar seducir a Hanguang-Jun en la remota posibilidad de que lo atraparan. Pero tal parecía que incluso ese plan mediocre se fue al diablo. Ahora con los planes de la A hasta la Z fuera del juego, Wei Wuxian tendría que pensar rápido.

Cualquier esperanza de una salida libre se desvaneció con las siguientes palabras de Lan WangJi.

—Te cambiaste de ropa.

Mierda. Lan WangJi lo sabía. Wei Wuxian abrió la boca para intentar conseguirse algo de tiempo, pero Lan WangJi se le adelantó.

—Tenemos cosas que discutir —dijo Lan WangJi con la voz de un hombre acostumbrado a ser obedecido.

Hizo un gesto con el brazo a Wei Wuxian para que siguiera a uno de sus hombres que ya se estaba encaminando hacia uno de los salones interiores. Wei Wuxian tenía hasta que llegaran a la puerta para idear un plan para salir de esta situación. Con Lan WangJi caminando detrás de él, Wei Wuxian no se atrevió a extender su mano hacia su bolsillo para tomar su teléfono y mandarle la señal a Wen Ning. Necesitaba evitar atraer la atención hacia el dispositivo si iba a tener alguna posibilidad de salir de aquí sin provocar una pelea y exponer por completo quien era.

Su información había sido errada.  

Lan WangJi no se encontraba fuera de la ciudad.

El plan se había jodido.


Continuará…