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Language:
Español
Stats:
Published:
2022-07-06
Updated:
2022-07-06
Words:
7,963
Chapters:
4/?
Comments:
1
Kudos:
16
Hits:
548

Lukadrien Shots

Summary:

Por amor a mí ship hago una sección donde colocaré One/two/three shots. Estos pueden ser AU e incluso songfics
.
.
.
Y para aclarar: si, soy el mismo King Bee que está en la W anaranjada. Vine para buscar un mejor ambiente :D

Chapter Text

Little Breath

 

Aquél pasillo era largo y silencioso, aún estando rodeado de personas que hablaban sin sonido y caminaban en algodón. Era brillante y oscuro a la vez, ya que podía ver su camino pero no el que deseaba, además de que lo enceguecía tanta luz. Su vista se fijaba solamente en la puerta y, cerrando sus oídos y entrando en modo automático, movía sus pies en dirección a su estrés: la multitud.

Fuera del edificio lo recibía una muchedumbre de fanáticos que desbordaban euforia, odio y deseo. Los guardias refrenaban a los adolescentes cuidando que no pasaran las cercas metálicas en cuanto salía por aquella gran y brillante puerta.

Una estaca helada se clavó en su cuello, haciendo que frunciera la boca levemente refrenando alguna palabra, suspiró y levantó la mano un poco. Una sonrisita se formó en sus labios y con los ojos por encima de la gente saludaba de lado a lado, tratando de aparentar cordialidad.

El freno del móvil frente de él le dió un motivo por el cual apurar más su caminar, haciendo una reverencia al llegar a la puerta; su felicidad por irse estaba más que clara.

Las luces se deslizaba sobre la superficie de las ventanas, colándose un poco en el oscuro interior del vehículo alumbrando el pesado semblante de chico con ojos esmeralda, así como también la gélida e inerte expresión de seriedad de su progenitor.

—Adrien —llamó el mayor, quitando los lentes de su vista y frotando ambos ojos con cansancio—, tu comportamiento no fue óptimo para el acuerdo entre L'darce y nuestra marca.

El joven se sentía una máquina, todo era "Haz esto", "Haz lo otro", "No hagas esto ni aquello", "No seas feliz". Bueno, técnicamente lo último nunca se lo había dicho, pero lo sentía de esa manera debido a los parámetros tan pequeños que le imponían; lo hacían claustrofóbico. Su padre lo utilizaba como un muñeco cuando sus potenciales interesados tenían algún hijo. Ya estaba harto y cansado de tener que aparentar que se llevaba bien con los críos de los socios de su padre, algunos les caían bien pero la mayoría eran demasiado insoportables.

«Me cansé de esto, quiero cambiar todo por ser un chico normal un día... Necesito un respiro»

Aquel pensamiento hacía eco en su cabeza, impidiendo el paso de las palabras que de decía su padre. El modo automático se había encendido al igual que su imaginación. No tenía idea de a qué accedía o qué era lo que estaba negando, pero no le interesaba porque tenía su método de escape. Miró su anillo y sonrió al recordar su doble vida en las calles de París.

Apenas entró a la mansión se dirigió escaleras arriba cerrando la puerta a su espalda al ingresar a su dormitorio y encaminado su cuerpo a la cama, lanzándose sobre el colchón

—Demonios —se quejó Plaga, su compañero, al salir de la camisa del muchacho—, esto de ser una súper estrella del modelaje me da dolor de espalda —frotó dicha zona y luego dio una pierueta—. Pero acepto las consecuencias porque, después de todo, no puedo ser inocente siendo culpable de mí belleza —ronroneó mientras traía un pedazo de queso entre las patas.

El rubio ahogó una carcajada en la almohada ante aquello, la verdad que agradecía tener a alguien como su compañero para levantarle el ánimo cuando su vida lo abofeteaba y su padre doblaba el golpe.

Las luces se apagaron y Adrien decidió descansar como era debido, aunque mucho no podría dormir ya que tenía una sesión fotográfica temprano.

Tic, tic, tic...

Ese sonido era insignificante pero aún así molestaba el letargo de ricitos de oro, optando por taparse la cabeza con una almohada aunque no funcionó ya que casi se asfixiaba con su aliento.

Al levantarse y prestarle atención al ventanal pudo ver que una figura estaba de pie afuera, golpeando con un dedo la superficie y haciendo ese irritante sonido. Dedujo que era masculino debido a la anchura de sus hombros con respecto a la cintura.

Preparado para transformarse si era necesario, se acercó silencioso en la oscuridad cuidando de no patear los muebles y, aparte de hacer ruido, romperse algún dedo. A medida que la figura era más lúcida su corazón palpitaba sin control y sus piernas se preparaban para correr si era requerido, sin embargo tenía la corazonada de que estar tranquilo sería lo mejor.

La ventana se abrió y aquel intruso ingresó a su dormitorio, a unos pasos de él. Esa verde y escamosa silueta la reconocía de lejos, obviamente mientras hubiera luz, era su compañero de patrullaje.

—Viperion —soltó con tranquilidad viendo aquella sonrisa.

—Hola, niño bonito —habló el héroe reptiliano, tratando de sonar seductor.

—Casi te mato del susto

—¿No deberías decir: "Casi me matas del susto"? —corrigió Viperion mientras Adrien negaba con la cabeza

—Oh no, literalmente casi te mato —mostró un bate de baseball y luego su anillo—. Primero el golpe y luego te desintegraba con mí Gataclismo.

Ambos se rieron un rato ante la escena y el héroe procedió a descansar volviendo a su forma de civil. Su cabello negro y azul hacían juego con sus ojos y atuendo, prácticamente esos colores era toda su vestimenta; en la mayoría de las ocasiones. Sobre el hombro del muchacho se asentó una criatura, la cual recibió el bocadillo que Plaga le ofreció, aunque no le gustaba mucho el queso.

—Así que... ¿Corazones? —habló el recién llegado mientras se sentaba en el suelo junto a la cama.

—¿De qué hablas, Luka? —cuestionó el de ojos esmeralda al ver que se reía.

—De tus calzones, los que tienes puestos. Esos que marcan aquellas montañas sensuales que tienes, cuya expedición me está restringida, ¿De qué más? —soltó sin pelos en la lengua, viendo cómo al rubio se le enrojecía la cara al tiempo que recibía un golpe con la almohada.

—Oye, a todo esto —trató de esconder la vergüenza que sentía en ese momento—, ¿A qué venías? —dijo recostando su cuerpo boca abajo y los brazos junto con el mentón sobre la almohada.

—Pues pasé cuando salías de EPM y ví tu cara fingida, además de que sentía que tu melodía estaba fría y desafinada. —El cabello de Luka cubría un poco su cara al momento de cruzar miradas, logrando esconderse un poco ante la vista del gringo— Entonces supuse que estabas afligido y que necesitabas un pequeño respiro, por eso vine a animarte un poco.

El joven modelo no podía creer como es que aquel guitarrista conocía tan bien a las personas con solo pasar cinco minutos a su lado. Adrien se perdió entre el cielo nocturno y le comentó lo que había ocurrido en El Palacio de la Moda, también todo el estrés que cargaba y los absurdos castigos que le imponía su padre.

—Adrien —Luka miró por la ventana acomodando su cabello—, tienes casi diecinueve años y pelos allá abajo. Aún no entiendo cómo es que, el tío jirafa refinada ese, te tiene tan encapsulado —Negaba con enojo, golpeando el suelo de la habitación—. Se supone que debería dejarte ser un poco más libre, sé que te gustaría poder salir al parque o ir al cine sin estar King Kong o la señorita estirada en medio de nosotros.

—Luka —le llamó logrando captar de inmediato su atención—, me conoces bien, cariño —se rió un poco y acarició la cabellera bicolor del chico—. Pero sabes que mí padre es así, lamento los malos ratos pero es algo que tengo que cargar hasta que tenga el valor de irme...

—Lo sé, gatito... Solo que... —gruñó un poco y pasó la mano por su negro cabello— Detesto que cargues con cosas que son problema de tu padre y eso te lleva a distanciarte de tus amigos... De mí —se volteó a ver a su compañero, admirando aquellas esmeraldas resplandecientes.

El silencio entre ambos era algo reconfortante y lograban relajarse en compañía del otro. Adrien acariciaba la melena del hermano de Juleka, mientras sonreía al ver aquellos zafios que conseguían desmantelar todo su ser. Por su parte el guitarrista se afligía al notar las ojeras que el rubio ocultaba con maquillaje.

El verse a los ojos y perderse en aquel brillo verde le recordó a Luka que a unas calles de la mansión abrieron un parque de diversiones hacía unas noches. Proponiéndole una invitación para relajarse y distraerse de sus obligaciones, aunque solo sea por una noche.

—Agradezco la invitación, cariño —acarició la melena azabache de su novio—. Pero estoy demasiado agotado —torció un poco el labio y miró con tristeza al muchacho.

—Entiendo —le respondió sonriendo un poco y apoyando el mentón sobre la cama del rubio.

—No necesito salir —le dijo mientras dejaba un beso en la frente de Luka—, ya me diste el respiro que necesitaba... Desde hace unos meses que no venías y eso era lo que más me preocupaba... Pensé...

—¿Qué me olvidé de ti? ¿Qué ya no tenía tiempo para ti? —soltó unas preguntas mientras cerraba los ojos— Eso jamás. Nunca dejo de pensarte, a veces no mantengo el contacto más allá de unos mensajes y una llamada por lo que pasó la última vez. Además no me haz visto porque, desde que empezaste a modelar para otras revistas, llegas cansado y no te das cuenta cuando llego ni cuando me voy... Siempre estoy aquí y Plaga puede verificarlo.

—Luka...

—Jamás te sientas solo, cariño. Porque no lo estás —sonrió mientras levantaba los párpados lentamente—. Solo debes mandarme un pequeño mensaje y vendré para pasar tiempo contigo y darte un pequeño respiro...

Adrien se acercó a los labios del guitarrista uniéndose en un beso tierno y dulce, dónde ambos compartían un sentimiento oculto que no deseaban estropear. Después de eso la conversación prosiguió mientras veían las estrellas, unidos en un abrazo. Sin embargo, habían pasado casi tres horas desde que Luka había llegado, el tiempo se les escurría entre los dedos cuando estaban juntos. Era momento de separarse hasta el siguiente encuentro.

—Así que ya sabes —le dijo el guitarrista luego de transformarse—, un mensaje y vendré lo más rápido que pueda para estar contigo —le dio un pequeño beso y se encaminó a la ventana.

—Está bien —alzó la mano para despedirse, viendo a su novio salir de la habitación.

Sobre que se había marchado, tomó el teléfono y texteó un mensaje, sonriendo mientras lo enviaba. Se volvió a tirar sobre la cama y, a los segundos de haberlo hecho, sintió como alguien más se acostaba junto a él. Alzando la vista y con una sonrisa besó los labios de Luka mientras lo abrazaba, rodeando su cuello.

—Eso fue rápido —se río un poco el más grande—. Se nota que no puedes estar sin mí

—Cállate, tonto —se quejó frunciendo el entrecejo.

—Cállame, niño bonito —le dedicó una sonrisa al rubio, recibiendo una respuesta inmediata.

—Te despertaré cuando amanezca —le informó Adrien, acomodándose sobre el pecho de Luka.

El corazón de Luka latía como tambor y parecía que se le saldría del pecho. Agregando a qué su cara se enrojeció un poco al maquinar cosas que no debería en ese momento, cuestión que lo estaba alterando un poco.

—Gracias —dijo dulcemente el rubio—. Eres un pequeño respiro en mí vida, agradezco que estés conmigo cuando lo necesito —hablaba mientras se acurrucaba.

—No es nada gatito —le contestó Luka enternecido por aquella escena

Ambos durmieron abrazados, con sus corazones latiendo al mismo compás, su amor crecía poco a poco. Aquella escena era contemplada por Plaga y Sass quienes, empalagados y con ascenso a diabetes por tal melosidad, se esfumaron para darles a los tórtolos un poco de privacidad.