Chapter Text
Harry conocía bien a Louis. Sabía lo que le gustaba o disgustaba. La manera en la que removía su Nesquik en la leche, siempre deshaciéndose de todos los grumos que hubieran quedado por el camino. Cuánto odiaba los pepinillos en la hamburguesa o madrugar, a pesar de que parecía ser el que más energía tenía en toda la universidad cuando lo hacía o cómo esperaba con ansias los sábados donde los cinco amigos comían pizzas y veían películas. Harry conocía todo eso de Louis y más. Por dios, ellos se conocían prácticamente desde que nacieron, a pesar de no haberse visto desde que Louis se mudó cuando ambos eran unos niños sin casta fija.
El problema era que, desde su ingreso en la universidad (de lo que hacía un año), Louis había tenido comportamientos extraños que nunca había explicado o Harry por su propia cuenta nunca había conseguido descifrar. Había días que Louis sencillamente desaparecía del departamento que compartían y se iba al de su madre, apareciendo unos días después con sutiles aromas dulces, según él procedentes de una de sus amigas, y objetando excusas transparentes que nadie cuestionaba. Nadie tenía dudas de las palabras que vendía, nadie excepto Harry que llevaba semanas intentando entender qué podía ser en realidad lo que sucedía con el beta.
Pensaba averiguarlo.
"Vas de farol, puedo verlo," Niall argumentó, martillando con los dedos de su mano derecha el material de la isla donde se encontraba apoyado, mientras con la izquierda sostenía sus cartas. Las analizaba con detenimiento, alternando siempre su mirada entre sus cinco cartas y su amigo.
Era sábado por la mañana, el único día de la semana en el que los cinco se reunían en el apartamento que Harry y Louis compartían para su típica noche de, como ellos lo llamaban, pelis y manta. Por ello, mientras esperaban a que las pizzas se hicieran, Niall había convencido a Harry para jugar póker juntos.
"No lo hago," Harry dijo finalmente, habiendo estudiado las pupilas excesivamente brillantes y dilatadas del alfa a su lado, lo que era sinónimo de una mala mano.
"Demuéstrame que no lo haces," le retó efusivamente, levantando su mano en el aire con un nuevo billete y diciendo, "Apuesto diez más." El alfa asintió, aceptando el reto y añadiendo otros diez a su vez.
Finalmente ambos mostraron sus cartas a la vez. La sonrisa triunfal de Harry le hizo saber quién había sido el ganador en aquella ocasión. Niall aborrecía esos gestos en los que el alfa disfrutaba las derrotas del resto, pero lo ignoró para comentar, "Tengo curiosidad sobre algo."
"¿Sobre qué?"
Niall le dio un trago a su zumo de naranja, considerando el efecto que pudieran tener sus siguientes palabras.
"Me he estado preguntando si serías capaz de tener sexo con un beta alguna vez."
"¿Eso a qué viene? ¿Por qué te has estado preguntando eso sobre mí?" Su expresión confusa fue evidente mientras recogía el dinero que habían apostado. Niall se limitó a encogerse de hombros, barajando las cartas para una siguiente ronda.
"No lo sé. Te he dicho que solo es curiosidad." Niall habló en un tono plano, verdaderamente desconocedor de lo que esa pregunta causaba en su compañero. Harry parpadeó un par de veces, no creyendo todavía la cuestión inesperada, como si el alfa hubiera leído sus pensamientos sin querer.
"Solo curiosidad, eh..."
"Sí."
"Yo..."
Parecía casualidad o simple diversión del destino que en ese momento Louis, el único beta en el grupo de amigos, decidía aparecer en su campo de visión preguntando qué hacían. Después de explicárselo, Niall insistió en que jugase con ellos, pero Louis se rehusó, alegando que sería un mero espectador mientras se preparaba su té favorito. Otra cosa que Harry conocía bien de él.
"¿Por qué estáis jugando a eso de todas formas?" Louis indagó, estirándose en su máxima altura para conseguir el paquete que por razones obvias el alfa dejaba en la estantería más baja. Aun con ello, normalmente Louis tenía que sacudirse en varios saltos para conseguir su objetivo.
"Estamos matando tiempo hasta que las pizzas estén listas."
Podrían haber matado el tiempo en el sofá, viendo la televisión como lo habían estado haciendo Louis, Zayn y Liam, tragándose la programación basura que el estado vendía en forma de anuncios. En su lugar, el alfa irlandés prefería los juegos de mesa y solo le dio pena a Harry cuando rogó.
"¿Y Harry ha aceptado jugar eso?" Se burló entre risas.
Nadie podía verlo de espaldas, pero Harry intuyó las delgadas líneas que se formaban en sus ojos cuando se reía así.
"¿Qué quieres decir? Yo puedo jugar cualquier cosa"
Harry no podía apartar la mirada en ese punto. Imbuyéndose en pensamientos que no debería tener sobre su compañero de piso, su mejor amigo. Pero, vamos, ese cuerpo era demasiado para un beta. Entonces recordó la pregunta que Niall tan torpemente había realizado, serías capaz de tener sexo con un beta. Por dios, si ese beta era Louis, claro que lo sería.
"Cualquier cosa, claro." Louis repitió de forma sarcástica (la única manera que conocía a veces de decir las cosas), mientras esperaba a que el vaso de agua con té se calentara en el microondas. "El Monopoly que rompiste y tuvimos que tirar no opina lo mismo."
"Es porque estabas haciendo trampas."
"Nadie lo estaba haciendo, lo que pasa es que tú eres un mal perdedor."
Harry frunció el ceño.
Maldito carácter picante. Definitivamente tendría sexo con él, reduciendo sus gestos y su carácter rebelde en un mohín de labios torcidos y voz entrecortada, haciéndole gemir su nombre como si fuera la única palabra que conociese, la única palabra que existiese en su vocabulario. No sabía cuántos días había estado pensando así sobre Louis. Quizá desde aquella vez que había pasado más tiempo del debido encima del beta, haciéndole cosquillas como venganza en sus partes más sensibles que tan bien conocía. Era una posibilidad.
"Harry, Harry, tus cartas," Niall exclamó, cruzándose de brazos sin notar siquiera un resquicio de los sucios pensamientos que su compañero había estado teniendo segundos atrás. "Por dios, ¿en qué estarás pensando?"
"Sí lo haría," respondió de repente en una voz más profunda que de costumbre, liberando algunas de sus feromonas en el proceso; menta y madera húmeda agitándose en el aire de la habitación. "Tendría sexo con un beta." Harry miró directamente los ojos azules de Louis, quien tragó ante la indirecta deteniendo el tiempo del microondas.
"Lo sabía. Sería un poco difícil un alfa con un beta pero no imposible. Buena suerte." Niall no parecía notar el ambiente cuando habló y Harry no sabía si no quería o no podía, pero sonrió ladino ante la torpe reacción de Louis, el cual se despidió con excusas inventadas y el alma en la garganta. Le temblaba la voz y Harry supuso la razón.
Le dejó ir por el momento. Tenía más oportunidades.
"Esta vez apuesto veinte," sentenció el irlandés.
Harry repasó su jugada, escalera real de color. Compraría algo bueno con su dinero, lubricante y condones por ejemplo.
