Actions

Work Header

Frühling in Paris

Summary:

❝ Al abandonar la calidez del cuerpo contrario, ocurrió: La primavera había sangrado en París ❞

Songfic inspirado en 'Frühling in Paris' de Rammstein (tal como lo indica el título)

— 𐑂

yk, i wrote this in spanish :( bcuz, my grammar is crap... however, i hope y'all enjoy it! ♡

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Con sus labios tibios se encargaba de saborear las últimas notas de la amargura del vino tinto que atravesaba su garganta en ese instante. Sus dedos largos y delgados acariciaban con parsimonia el barandal del balcón en la habitación y en la tormenta de recuerdos arremolinados en su cabeza, se hallaba flotando en una nube de ilusión, la primera vez que había visitado París.

Lejos de ser un recuerdo agrio como el trago que se encontraba degustando, era dulce, cómo las uvas que se habían recolectado en su momento para hacer el mismo vino.

Era tan solo un adolescente, uno peculiar que desde su nacimiento estaba destinado a entregar su vida a la mafia portuaria; sin embargo, el hecho de que sus manos ya se hubieran manchado en incontables veces de sangre, no ocultaba la verdad de su naturaleza oculta: era un niño que había sido privado toda su vida de las experiencias comunes y humanitarias que caracterizan la infancia, además de no tener un único recuerdo de su temprana juventud que no involucrara muerte, chantaje o tortura. Osamu no sabía más allá de si mismo que el hecho de que era el demonio prodigio de la Port Mafia y el heredero de Mori.

Tampoco tuvo necesidades más de las estrictamente necesarias que consideraba, su cuerpo requería para funcionar con normalidad. ¿Qué eran realmente los sentimientos? ¿Qué era el placer? Esas entre más sensaciones, las desconocía. ¿Cómo se permitiría 'vivir' cuándo era el heredero de una poderosa organización criminal?

Por lo que no supo que hacer con sigo cuándo a sus dieciocho años en un bar parisino, justo en medio de un viaje de negocios, vió por primera vez el cuerpo de la lujuria enfundado con gracia en un traje de luz. Lo había atraído con una sonrisa en labios y una coqueta mirada de dos brillantes zafiros.

Oh, lo recordaba como si hubiera sido esa mañana. El ser humano le temía a lo desconocido, por ello, recordaba la vulnerabilidad que sintió ese momento al sentir su alma expuesta ante tan penetrante mirada, que ni el imponente título que llevaba encima podría cubrir; ni siquiera era capaz de entender el idioma con el que el muchacho pelirrojo le hablaba, pero analíticamente fué capaz de traducir el deseo que se filtraba como un susurro a través de esa venenosa y adictiva lengua. Lo estaba llamando. Lo estaba tentando a pecar.

En algún momento de la noche, en medio de su inexperiencia y del trance en el que la presencia contraria lo había dejado. Se permitió con libertad el fluir entre aquellos delgados brazos que lo sostenían a él y a todas sus inseguridades. Los carnosos belfos del contrario acariciaron los suyos, jamás había besado antes y aún así con seguridad afirmaba que ese sería el mejor beso de su vida.

Lo que pasó a continuación oscilaba en su cabeza entre lo nítido y lo extremadamente borroso, pero tras diez años de ese suceso, aún sentía las caricias en su piel ardiente, cómo sí el placer que le propiciaba aquel demonio pelirrojo tratara de quemarlo de adentro hacía afuera. También alcanzaba a palpar todavía la calidez del cuerpo de su amante, el cuál guiaba sus inexpertas manos a través del río de éxtasis que conformaba su silueta; era aún vívido el temblor que sintió al abandonar la humedad de su boca, inmediatamente reemplazado por una calidez mayor que lo envío a conocer el cielo sin tener que estar en él.

En los múltiples estudios que se había visto obligado a cursar en sus dieciocho primaveras, se hallaba la astronomía. Y definitivamente no podría explicar mejor aquella sensación cómo la colisión de una supernova, tan majestuosa y magnífica como inalcanzable al ojo humano: una estrella con una brillante cola de desecho galáctico explotando, la muerte de la misma estrella.

Al abandonar la calidez del cuerpo contrario, ocurrió: La primavera había sangrado en París.

Entre jadeos anhelantes, su joven amante buscó la expresión en su rostro con aquel par de orbes azules. Se sintió bien. Entonces le sonrió y con una leve reverencia en su cabeza, dió por terminado el espectáculo de esa noche. No debía ser mayor a él, pero sus hábiles manos y sus exquisitos gestos habían logrado dejar su cuerpo en un estado casi deplorable, no sin antes iluminarlo con la luz que irradiaba a borbotones; sabía que aunque era su primera vez, no era la del contrario. Un hombre de varios labios y una noche que seguramente tendría una vida no menos turbulenta que la suya.

Pero no se arrepentía.

Desde entonces se había dedicado a la aventura, a buscar en los rincones más remotos una aventura cómo aquella, sin embargo no la había encontrado; ahora se la pasaba el día a día con una sonrisa en el rostro y con el latente recuerdo de aquel individuo del cuál hasta su nombre desconocía.

Aún así, no se arrepentía.

Notes:

¡hola! realmente esperé que la interfaz de escritura fuera más fácil de manejar (tengamos en cuenta que es la primera vez que publico algo acá xd) pero de igual manera disfruté de escribirlo, así como espero que ustedes hayan disfrutado de leerlo.

pd: éste trabajo también está publicado en mi cuenta de wattpad bajo el mismo nombre ♡