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Namor/Shuri "Estrellas en el Mar"

Summary:

Shuri solicitá ser llevada en presencia de Namor.
Una vez en su reino, le es obsequiado un conjunto de ropa que debe llevar para presentarse con Kukulkan.
Ella notá que la prenda es un diseño identico a la ropa que normalmente usá en Wakanda ¿Será que Namor la habia visto antes?
Tal vez ese ultimo año desde la muerte de T'challa. Mientras Shuri buscaba consuelo en las aguas del rio, ella no estaba del todo sola.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

alt=Namorshurikiss/>Shuri hacia algunos minutos había recibido un conjunto de ropa regalo de Namor.

Mientras se vestía, sintiéndose algo ansiosa notó que la prenda era muy de su estilo, casi como sí hubiese sido inspirada en su propio guardarropa de Wakanda.

—¿Cómo? Acaso este tipo…— comento para sí misma. Acaso Namor había estado espiándole desde tiempo atrás y ella no había notado ¿nada?.

Realmente el ultimo doloroso año lo había pasado en su laboratorio y aunque Shuri nunca lo admitiría, al igual que su madre lo había hecho antes. Ella, en más de alguna vez habría salido a caminar al rió en busca de consuelo, un consuelo que solo el agua de aquel Rio le brindaba con su calma, paz y fluidez.

¿Acaso Namor estuvo allí con ella?

Bueno, era algo que realmente no tendría respuesta, tal vez no ahora.

La ropa, regalo de Namor le quedaba bien y se podía notar la pedrería utilizada era muy fina, digna de la realeza de Talokan.

Su ansiedad no mejoró pues una vez vestida se dirigió a entrevistarse con el mismísimo Tu’kulkulkan.

Namor a su vez se encontraba en espera de la osada Princesa en su sala personal , compartía la ansiedad de ser por primera vez el anfitrión de una persona de la superficie.

Esto, esta situación para Namor era solo un conjunto de casualidades y una maraña de pros y contras, una mas improbable qué la otra.

Su amada madre, siempre amo la superficie y todo cuanto habitaba allí, él por su parte odiaba la superficie pero amaba a su madre. La única nación hermana en cuanto a recursos no quería cooperar. Y la única nación por la cual sintió simpatía, la que mas de una vez se sintió en confianza de visitar secretamente ahora podía irremediablemente convertirse en una nación enemiga y por si fuera poco. Aquella dama que lloraba desde hacia un año junto al rió no era nada más ni nada menos que la Princesa de Wakanda, y qué aunque no quisiera admitirlo le recordaba de alguna forma a su madre.

Y aunque más de alguna vez deseó presentarse ante ella y consolarla, no lo hizo por temor a exponer a su pueblo y también por la idea que así como su madre, aquella joven solo tuviera “amor” por la superficie.

Pero... esa misma joven había solicitado ser llevada ahí, al fondo del océano, a su reino. Y durante el ultimo año había estado llevando sus lagrimas al rió en busca del consuelo qué la superficie no le daba.

Tal vez… un halo de esperanza viniera junto con Shuri.

—Namor… ya estoy aquí. Saludó Shuri.

El gobernante del océano, se hallaba pensativo mirando con atención un mural pintado por el mismo. El saludo de Shuri lo saco de su concentración.

—Princesa, Bienvenida espero que la ropa que le envíe le quede bien y sea de su agrado.

Shuri asintió con una sonrisa aflable.

Namor sonrió de vuelta, de pronto la ansiedad de había ido.

Claramente las circunstancias eran distintas para ambos, Shuri no tenia una lanza, ni Namor estaba haciendo amenazas.

Esta vez, estaban solos.

En el Reino de Namor y Shuri era su invitada, aunque fuera la primera vez qué hablaban se sabían en ese tipo de confianza qué no se habla, se siente.

Él, Namor platico entonces el origen de su pueblo y el porqué de su odio al exterior. También sobre el origen de su nombre.

Shuri, escuchaba atenta y respetuosamente.

La princesa notó qué la muerte de la madre de Namor aún dolía a pesar del tiempo, como a ella le dolía la muerte de su hermano, tanto como el primer día. Por lo mismo no pudo evitar simpatizar con aquél gobernante de orejas puntiagudas y alas en los tobillos.

—Vamos, deseo mostrarte mi pueblo Princesa.
Invitó Tu’kukulkan, continuó.
—Realmente nunca pensé que llegaría el día en qué alguien del exterior conocería Takolman. Por este motivo no hemos creado trajes propios para invitados, pero recientemente conseguimos un traje.

Shuri sin perder tiempo se adentro en el enorme traje.
Y así siguió a Namor al agua.

Era peligroso, todo lo era. Pero junto a Namor, Shuri se sentía sorprendente mente segura. Una sensación qué creyó perdida junto a la muerte de su hermano, la sensación de seguridad qué solo puede brindar un buen gobernante.
Volvió a asustarse en las corrientes de agua, en aquellos túneles marinos de agua.

—¡Namor!

Gritó, asustada mientras Namor sonreía divertido tratando de brindarle algo de confianza.
Mientras cada tanto Namor se aseguraba de que Shuri siguiera en la corriente, la cuidaba constantemente.

La joven, no sabia qué Namor no permitiría que le sucediera algo.
Además él era el habitante de Talokan más capaz y más poderoso.

Y así, sin hablar, dejándose llevar por el agua ambos llegaron al majestuoso reino de Kulkulkan, “Talokan”.
Shuri se halló encantada por la cuidad, su alegría y vida apabullante contrastaba mucho con el frió del fondo del océano.

Shuri miró el comercio por trueque, el juego de pelota.
Sabría era un ritual además de un juego. Aquello la consternó porqué siempre había rechazado las costumbres de rituales de su tierra, de Wakanda.
Pero ahora se encontraba fascinada por las costumbres y rituales del pueblo de Namor.

Pensó… en un momento, en medio de su andar submarino en qué si tan solo los habitantes de Talokan tuvieran más tecnología, la vida de ellos sería mejor.

Poco podía ofrecer ella a Wakanda, era una mente brillante. Sí, pero también su pueblo lo tenia todo.
Y desde qué había fallado tratando de salvar a su hermano, sentía que Wakanda ya no confiaba tanto en ella.
La sensación de saberse necesaria, le conforto de repente aún así solo fuera una idea.

El pueblo de Namor prosperaba pero la tecnología era su derecho al ellos también poseer vibranium.

—Le regalé el Sol a mi pueblo.
Dijo Namor orgulloso, atento a la reacción de Shuri.
Ella sonrió fascinada, tal vez incluso más de lo que le hubiera gustado demostrar.

El viaje de regreso fue tranquilo, ella y Namor poco podían hablar debido al traje.

Shuri notó, iban de regreso a la sala personal de Kukulkan.
Ahí seguro hablarían, pues se encontraba más cerca de la superficie y había oxigenó.

Una vez ahí, Namor mostró a Shuri un brazalete bastante antiguo pero hermoso.

—Era de mi madre.

Dijo Namor solemnemente, continuo, mientras se acercaba a Shuri con intención de ponerle el brazalete.

—Tómalo como un obsequio, es mi deseo lo tengas y lo lleves contigo a la superficie qué mi madre tanto amo.
Shuri, se sintió extraña, la honraba el regalo, pero le sorprendía Namor quisiese dárselo y más si había sido de su madre.

Extendió la mano y su muñeca, sintió la calidez y fuertes manos de Namor tratando de ser cuidadosas y delicadas, y el gélido brazalete que hermosamente adornaba su mano.

Al ver el brazalete en Shuri, Namor sonrió añorando el momento.

Shuri a su vez vio la ensoñación de Namor, su candidez. Tan nueva en él.

—Gracias Namor, lo llevaré conmigo a la superficie.

La palabra “superficie” amargo un poco el momento.
Él y Shuri aún debían hablar sobre la problemática científica que debía morir.
—Shuri… entrégame a la científica, por favor. Su sola existencia pone en peligro a mi pueblo.

—Namor, yo… tu pueblo es maravilloso entiendo que lo quieras proteger, ustedes son las estrellas del mar. No te puedo entregar a la científica y no puedo permitir que sea asesinada, pero puedo quedarme aquí en su lugar… puedo dotar a tu nación de mecanismos de defensa, podemos ser aliados, naciones hermanas, además Wakanda se hará cargo de que la científica no vuelva a crear detectores de Vibranium.

—¿Me estas diciendo que te ofreces como mi consorte, Shuri? Qué Talokan y Wakanda sean naciones aliadas.
Contesto Namor espontáneamente, con una naturalidad y obviedad que ruborizo al instante a la Princesa de Wakanda, Namor continuo.
—Te vi… este ultimo año, nunca se lo dije a nadie pero siempre e buscado aquello que mi madre tanto amo de la superficie, a veces visito las playas, los ríos, de lugares deshabitados y el único lugar habitado que visito es tu tierra, Wakanda es la única nación que me inspira “confianza” ahí te vi y… creo qué al fin después de cientos de años encontré en ti, todo lo que mi madre amo de la superficie, en ti puedo verlo, tan claro como el cielo.

Shuri escucho sin poder creer la confesión que Namor le estaba haciendo ¿La quería? ¿Se había enamorado de ella? Además le confirmaba que en el Rio ese ultimo año ella no había estado sola, Namor continuo.
—Princesa tu oferta es más que generosa y la acepto, aún si solo quieres estar aquí y no ser mi consorte, tu presencia llenará de más luz a mi pueblo qué el sol que les di.

Shuri asintió, tratando de procesar las repercusiones de su oferta aceptada, debía avisar a su madre. Y establecer los términos de la liberación de la científica.

Pero la sonrisa ilusionada de Namor que no perdió tiempo en seguir hablando la distrajo por un momento. Su ritmo cardíaco se acelero de repente.
¿Le gustaba Namor? Se pregunto a si misma, algo abochornada.

—Nuestro heredero gobernaría ambas naciones, protegería los mares y a Wakanda.
Declaro orgulloso Kukulkan sin pizca de vergüenza, para bochorno de Shuri que nunca había pensado en casarse y ser madre del heredero de Wakanda ni mucho menos de otra nación.

Pero la dulzura y seguridad en las palabras de Kukulkan hicieron también que su estomago se sintiera extraño. Qué ella imaginará por un instante a un futuro gobernante fuerte de tez oscura, protegiendo y cuidando de ambas naciones como su hermano y Namor hacían. Y ese poderoso alguien fuera su hijo, e… hijo de Namor.

Lo peor era qué no le molestaba la idea aun después de tantos años de abnegada soltería dedicada a las ciencias, a las maquinas lo que creyó y procuro seria toda su vida ahora cambiada de un momento a otro y no se sentía mal al contrario se sentía como algo natural, lógico y necesario.

Tal vez Namor le gustaba más de lo que creía.

—Namor, ahora me sentiré mal de decirte “Namor” si somos aliados y si te digo “Amor” sea muy pronto. Será mejor que te diga Kukulkan.

Ambos rieron aligerando la tensión del momento, Shuri continuo un poco más seria.

—Aún no he dicho, es más desde un principio nunca insinué qué me quedaba como consorte o me ofrecía como consorte, Kukulkan. Me ofrecí a ser quien apoye a tu nación como si fuera mía, a dotarlos de las defensas que les permitan vivir tranquilos además Wakanda apoyará a Talokan a cambio de qué la científica viva.

Namor se sentía satisfecho con el acuerdo pero también lo decepcionaba un poco la razonable y respetable postura de Shuri.

Ella notó la mirada triste de Kukulkan y se animó a continuar hablando mientras se aventuraba a tomar la fuerte y cálida mano de Namor entre las suyas.
—Pero también tu idea, me agrada una alianza a ese nivel llenaría de prosperidad a nuestras naciones, no solo de tecnología si no a otro nivel donde nuestros pueblos sean uno solo, después de ser naciones privadas y alejadas del mundo.

—Pero y… ¿nosotros? Shuri… yo te lo digo claramente, te quiero y cada momento a tu lado me lo confirma más. Que seas Princesa de Wakanda es una inesperada casualidad. Si tu no me quieres, no te obligaré a nada. La científica seguirá siendo un problema pero confiaré en ti, a ti te confiaré la seguridad de mi pueblo y confiaré que nuestras naciones serán aliadas a partir de hoy.

Shuri acarició la mano de Namor entre las suyas con intención y hablo con sincera resolución.

—Creo qué también te quiero Namor, tu pueblo a logrado cautivarme como mi propio pueblo nunca pudo, quiero conocer más, quiero conocerte. La riqueza de tu pueblo solo es posible gracias a ti. Además ese año en el rió me ayudo a sobrellevar un poco la perdida de mi hermano y saber que estuviste ahí conmigo solo me hace aceptar más esta situación como una señal de mis ancestros, hoy puedo creer qué tal vez nuestras naciones estén destinadas a unirse, como nosotros.

Namor quiso llorar, gritar, reír pero solo pudo atinar a sostener con mas fuerza la mano de Shuri y acercarla a él.

Si bien aun no era amor totalmente por parte de Shuri, Namor estaba seguro qué Shuri acabaría amándolo además era un hecho que gobernaría con él y su heredero, heredaría ambas naciones. Él estaba seguro ya de sus sentimientos, le amaba, amaba a la princesa de Wakanda como en toda su larga vida nunca había hecho y ese algo que Shuri le ofrecía en ese momento era para el un todo.

Y ahí sentados junto a la entrada del océano de Talokan a las afueras de la sala personal de Namor.
Ambos se dejaron llevar por el momento.
De pronto las palabras sobraban, así como las sonrisas, las miradas.

Y Namor trajo hacia sí a Shuri y Shuri se dejo traer.

Namor sustuvo a Shuri y suavemente se acerco más y más a ella hasta qué la distancia fue minina, hasta que sus alientos chocaban.

Shuri acorto la distancia besando a Namor, fue un beso corto y casto. Después de todo era el primer beso de la princesa de Wakanda.

Namor devolvió el beso ansioso de prolongar más el momento.

Los labios delgados de Shuri estaban secos, pero no menos deseables para Namor que los humedeció al paso de sus besos más necesitados y prolongados.

Shuri disfrutaba del momento, lo analizaba al ser su primer beso, deseaba recordar cada sensación, el bigote de Namor le acariciaba el rostro su piel áspera sus manos acunándola, eran agradables, era una sensación que quedaría grabada en su mente por siempre.

Y aún si su experiencia fuera nula, Shuri se dio cuenta que Namor había deseado besarla desde hacia mucho, lo sabia por la intensidad de sus besos, de su entrega.
Como quien a estado solo mucho tiempo, como quien ama con todo el corazón.

Y Shuri solo podía atesorar el momento.

Shuri se convirtió en la reina consorte de Talokan y Namor en Príncipe de Wakanda. Ambas naciones crecieron como una sola, como la nación más poderosa de la tierra. Y el vibranium nunca salió de sus naciones ni fueron atacados.

Con el tiempo ambos trajeron al mundo a su heredero quién con el nombre de T’Challa Kulkulkan gobernó con justicia amabas naciones.

FIN.

 

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Notes:

¡Hola! Si llegaste aqui ¡Muchas gracias por leerme! Ayer (primer fin de semana del estreno) pude ver "Black Panter: Wakanda Forever" y e aqui el resultado. Algunos datos pueden no ser totalmente fieles pero es lo que logré con lo que pude recordar. Nada, espero os haya gustado.
Amor y Paz.
Tambien hago fanarts, estoy en Instagram como @gk_thorin.
Actualización. 27/12/2022
Agregue 2 fanarts NamorxShuri. Los dibuje yo. Espero les guste. Pensaba en hacer un Doujinshi/Manga/Comic del fanfiction pero solo e logrado hacer estos artes. El primero es específicamente el Beso de este fic.
Actualización no sé como usar Ao3. no me permite dejar imágenes. pero estarán disponibles en Instagram.