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No todos los Slytherin son malos

Summary:

Después de los sucesos de la guerra mucha gente quedó herida, muchos quedaron huérfanos, ahí agregados están Albus y James Potter quienes no sabe absolutamente nada de sus padres, pero aparentemente eso no es suficiente para que las personas no los juzguen.

Notes:

Se debe aclarar, muchos de los personajes son invento mío, esto no sigue para nada los eventos de el legado maldito y muchas cosas fueron cambiadas del canon para adaptarlas a mi anterior fanfic.

También se advierte que habrá contenido trans y de autismo –que quizá no este muuy bien desarrollada pero se hace lo que se puede con experiencias vividas, aun así son libres de comentar para corregirme– los capítulos serán relativamente directos, no soy muy fan de que se tarde quinientos capítulo todo hasta descubrir que sucede –como en los libros – pero si habrá sus relativas aventuras para la ejecución de todo intentaré no hacer Mary Sue's etc.

Si alguien no está de acuerdo con lo de arriba y si quiere algo más elaborado diganme y sin problema puedo intentar dar más contenido, lo mismo va con las parejas, si alguien quiere algo más de una pareja con gusto se los puedo dar, si me dicen.

Disfruten

Chapter Text

Hogwarts, para James una nueva aventura que vivir y un lugar nuevo donde causar desastres, para Albus una pesadilla.

Mientras sus tíos Fred y George llenaban la cabeza de James con miles de cosas asombrosas que podría hacer ahí dentro, le contaban de sus pasadizos secretos, la mercancía exclusiva que ellos acababan de hacer y que James podría usar con todo el placer del mundo, pero a Albus le había tocado la plática con su tía Hermione y solo podía sentirse mareado al oírla hablar de tantas tareas, exámenes, libros y todo lo que a su tía le gustaba, había buscado ayuda en su tío Viktor, pero el búlgaro siempre se defendía diciendo que como él no había ido a Hogwarts no podía opinar mucho.

El día de su cumpleaños se acercaba y Albus no podía dejar de pensar en como sería realmente Hogwarts.

— Hemos llegado — Albus se sentó en su cama al oir la voz de su tía Lavander

— ¡Tío Ron! — grito James en el piso de abajo

Albus se apresuró a bajar al oir eso, su tío Ron era de sus tíos favoritos al ser auror solía contarles historias increíbles y raras que tenía en su trabajo y Albus amaba las historias.

— Tío — grito Albus al llegar al final de las escaleras abrazando al pelo rojo — Al fin vienes! Haz tardado más que los demás

— Tuve una persecución de último minuto — explicó riendo abrazando su ambos

— ¿En donde?

— ¿Y en que?

— En un barrio mágico escondido por el puente de Londres, tuve que perseguir a un circo ilegal montado en un

— Las pláticas para después — regaño Molly ignorando los reclamos de sus sobrinos — Ron, las manos, Lavander querida ayudame con los platos, cometemos a fuera, niños saquen las sillas

— Ya oyeron a su abuela — se defendió Ron alzando sus manos inocente para irse

Los mellizos hicieron ruidos de queja a eso y fueron a tomar las sillas necesarias para toda la familia. Su onceavo cumpleaños estaba por llegar sería mañana temprano, pero sus parientes habían decidido hacerla un día antes para estar todos bien atentos cuando su carta a Hogwarts llegará.

Pero Albus tenía una razón secreta por la que ya quería cumplir once, no era por Hogwarts no totalmente, si no porque un día vio una carta de su tío Ron llegar y por lo poco que Albus pudo leer antes de que su abuela tomara la carta decía que les debían decir la verdad y eso lo emocionaba mucho.

¿Al fin le hablarían de sus padres? ¿Le contarían donde estaban? ¿Por que los abandonaron? Albus siempre había tenido esa duda, siempre había querido saber que hizo que sus padres los abandonaran a él y a su hermano mayor, sus abuelos casi nunca hablaban de ellos evitaban el tema lo más posible y como si el fantasma del ático estuviera de su lado cada que preguntaba a uno de sus tíos o tías, el fantasma golpeaba con fuerza las tuberías para no oir nada.

— Albus, piensa rápido

Albus se dio la vuelta al oir la voz de Fred y soltó un grito al tener una bomba colorante a nada de explotar y la lanzo a su hermano.

— ¡Albus! — pero el menor de los mellizos ya se había ido a esconder

Un James de color verde fosforescente persiguió a su hermano menor hasta dentro de la casa, los gritos asustados de Albus por que su hermano se vengara y los gritos de enojo de James por venganza se oían por toda la casa, después de darle dos vueltas a la sala Albus se escondió en el armario cuando no escucho a su hermano.

James conociendo ya el lugar secreto de su hermano había entrado primero y se había quedado hasta atrás siendo cubierto por los abrigos, Albus respiraba pesadamente, nervioso, preocupado y con miedo de que su hermano le encontrará y decidiera vengarse con una nube portátil o volviera  a poner rocas explosivas en su cama mientras no lo veía, pero James esperando el momento justo para espantar a su hermano se detuvo al oir la voz de su tío y abuela, si ellos lo atrapaban en la broma lo regañarían y como su tío Fred siempre aconsejaba, era mejor no ser visto y fingir  inocencia que ser visto y ser castigado, así que espero.

— Debemos decirles — era la voz de Ron

— No, no y no, hemos hablado ya de esto Ronald y no quiero seguir tocando ese tema

— Debemos hablarlo mamá — era la voz de su tío Charlie —  Creo que es el momento

— No, no lo es, nadie les dirá nada — la voz de su abuela era severa y muy sería — Deben entender, comprender que...

— Tu eres la que debe comprender — interrumpió Ron frustrado — Esos niños irán al mundo exterior conocerán personas aparte de Hermione y Viktor, gente que sabe la verdad y no temera a decirla

— ¿Cual verdad? No se de que hablas — fingió demencia la mayor de todos

— Molly, allá afuera habrá personas que no se lo van a guardar — la voz tranquila de su abuelo Arthur — Personas que los van a criticar por sus orígenes y yo creo que...Lo mejor sería decirles para que vayan preparados

— ¿Y que quieren que les diga? — la voz de Molly sonaba cansada y triste — Deberes contarles la verdad y lo que la gente cree y no encuentro el modo de decir "Tu padre es aquel que nadie nombra"

Los adultos pararon su plática al oir un ruido en el armario causado por Albus quien por la sorpresa de esa revelación había chocado con James, el menor se asustó por sentir a alguien más en el armario, pero James le tapó la boca a tiempo antes de que reaccionara; los adultos lo ignoraron pensando solo había sido el fantasma de la casa.

— Puedes darles el libro de Ron, ahí viene todo lo que deben saber — era la voz de su tío Percy

— Como si James se fuera a leer las quinientas páginas — burló Fred o George soltando una leve risa — Podemos contarselos nosotros si quieres mamá, será divertido

— Y no sentirán tan horrible la noticia — concluyo el otro gemelo con calma

— Nadie contara nada hasta que yo lo decida y punto, no quiero oir más del tema — el ruido en la chimenea se escucho — Hermione, Viktor — exclamó emocionada yendo hacia allá

Mucho ruido se escucho en el comedor y ambos hermanos se vieron y salieron en extremo cuidado para ir a su cuarto a hablar en privado. Aquel Que Nadie Nombra ¿A que se referían con eso? Ninguno de los dos jamás había oído ese nombre en su vida.

— ¿Crees que significa que nuestro papá era...

— ¿Alguien malo? Pero claro! — exclamó en voz baja Albus pensativo — Si fuera alguien bueno y que diera suerte dirían su nombre a cada rato

— Ya...Pero ¿Que crees haya hecho?

— Supongo que matar personas, hablaron también de un libro

— ¡Oí eso también! No sabía que el tío Ron había escrito un libro — dijo James sacudiendo su ropa — Debe ser fácil encontrarlo ¿No crees? Dudo el tío Ron haya escrito muchos libros

— Pero no podemos pedir nada por lechuza, la abuela se daría cuenta — quejó Albus frustrado

— No, pero iremos al callejón Diagon, yo distraído a la abuela y tu compras el libro y lo escondes

El plan parecía perfecto y tras pasar su cumpleaños con su enorme familia y muchos regalos y dulces secretos de su tío Jordan, su carta a Hogwarts llegó la siguiente semana un lunes muy temprano, su carta a Hogwarts llegó, pero no a sus manos, si no a las de su abuela.

— Pero queremos leerlas ¡Hemos esperado esto por mucho! — quejó James

— Lo se, lo se, pero debo ver que necesitarán los libros cambian cada año — explicó pacientemente la mujer mirando la lista de útiles — Veamos...Ajá el Libro de Animales fantásticos y donde encontrarlos de Luna y Rolf Scamander , creo aún guardo los ejemplares que les mandaron en su cumpleaños

— Veremos a los gemelos — susurro Albus emocionado al recordar la carta que venía junto con el regalo decía regresarían a mediados de Junio

— Ya quiero ver que cosa nos nueva nos enseñaran — susurro James emocionado

— Creo podemos ir al Callejón Diagon los tres juntos, así evitó sus tíos los mimen

Los mellizos se vieron y bufaron al mismo tiempo dejando caer sus cabezas a la mesa, sonaba muy cerca el día que su abuela planeaba llevarlos al Callejón diagon, pero en sus Cabezas desesperadas cada día pasaba más lento que el anterior y a ambos eso los mataba lentamente, tenían curiosidad, demasiada curiosidad más que nunca en sus once años de vida.

Cuando eran más jóvenes los hermanos se hicieron una historia propia de sus padres, su madre era una mujer fuerte y hábil con la varita que amaba las plantas mientras su padre era un auror poderoso y respetado que todos adoraban y les gustaba pensar que su madre los había tenido que dejar un solo día a cuidado de su abuela y fue a hacer su último encargo antes de dedicarse a sus hijos, pero una planta horrible le había hecho algo y ella no había podido volver y su padre en una pelea con algún maligno mago había muerto salvando a muchas personas y varios muggles.

Pero ahora ninguno podía irse a la cama sin imaginar lo peor, sus padres eran una pareja de Magos oscuros que había asesinado su miles de muggles y magos solo por diversión o que eran magos tenebrosos que habían sido atrapados en un horrible ritual antiguo que ocupaba un sacrificó – ese se dio por un libro muggles que leyeron – y habían sido condenados a Azkaban, todo era horrible en sus mentes y no había espacio para volver a recordar las imaginadas caras que les habían asignado a sus inexistentes padres.

Para el quince de Junio su abuela les dio permiso de ir a casa de los Scamander o anteriormente conocida como la casa Lovegood.

La casa de los gemelos Lysander y Lorcan Scamander no estaba nada lejos de la de los Weasley y James no podía con toda la emoción de ver a Lysander algo que para Albus era inconsistente pues su mejor amigo era Lorcan, tras subir la colina que los separaba Albus sentía su pequeño corazón en crecimiento a punto de explotar, pero James por otro lado tenía energía suficiente para algo más.

— ¡Ly! — grito emocionado el azabache mayor estirando su mano

— Estamos....Lejisimos — quejó Albus intentando recuperar relación aliento — No te escuchará

— Albus apurate ya quiero tener contacto humano — quejó James

Albus rodo lo ojos molesto y cansado de caminar buscó el lugar con menos rocas en la colina y se acostó para rodar hasta el final de la colina y se levantó a prisas antes de que James le aplastara.

La casa Scamander era algo que ninguno de los dos se cansaba de ver; era un enorme cilindro verde por las enredaderas en que le cubrían totalmente y dejaba solo a la vista ventanas con colores extravagantes, pero lo emocionante era lo que rodeaba la casa, varios establos con animales curiosos que nunca antes ellos habían visto corriendo libremente por el lugar y en algunos lados unos domos hecho de ramas que hacia imposible a las criaturas voladoras que cuidaban escapar.

Y revisando uno de los domos parecido a un arbusto estaba un rubio de cabello largo atado en una gruesa trenza mal hecha, enredada y sumamente abultada anotando unas cosas en una libreta, Lysander tomaba notas de los animales que habían dejado brevemente para viajar a China en una nueva búsqueda de animales nuevos.

James se posicionó tras Lysander y tapó sus ojos con sus manos y ligeramente su nariz el chico soltó risas alegres y fingió pensar.

— James y...Tarta de duraznos con canela

— Le haz atinado!

Lysander tenía un olfato muy agudo y entre él y James solían jugar a que había sido lo último que James había tocado – claro James acostumbraba a que fueran cosas agradables al olfato – un juego que habían inventado de niños cuando Lysander descubrió el escondite de galletas de la abuela Molly.

— Jamie, Al — saludos emocionado desde una de las ventanas otro rubio — Ya bajo

— Hola Lorcan — saludo Albus

El rubio mayor se salió de su ventana sentándose en el marco de esta y poniendo un pie en una cubeta bien escondida por las enredaderas, Albus se hizo su un lado por seguridad y Lorcan se dejó caer agarrado a una soga de un elevador muy improvisado por el chico mismo hizo.

— ¿A donde fueron ahora?

— Hong Kong — comentó emocionado saltando el último tramo de distancia entre el suelo y él — Fue emocionante, vimos un dragón chino autentico ¡Casi me come! — explicó con gran emoción — Y a Lysander lo agarro y se lo llevó volando!

— Ví todo Hong Kong desde las nubes — narró con su voz soñadora y serena mientras sonreía con calma — Y me tiro en el mar, tardaron tres días en encontrarme

— ¡Fue una locura! Porque ahí encontramos un hipocampo es un caballo acuático, tiene patas delanteras solo dos pero no existen patas traseras es solo una larga cola como de...De...

— Un metro y medio

— ¡Si eso! Papá intento tocar su cola al ver un hilo de pesca atorado en ella, pero el hipocampo lo golpeo y arrojó al mar — narró fascinado Lorcan

Albus y Lorcan hablaron de eso por un rato y James dejó de escuchar cuando Lysander lo llevó a otro lado donde no escuchará los gritos de su hermano.

— Lamento no estar en tu cumpleaños, por mi culpa nos hemos atrasado, de no haberme perdido hubiéramos llegado — se disculpó con la mirada perdida en otro lugar

Lysander jamás le miraba a los ojos, a nadie de hecho, Lysander era extraño, siempre miraba a todas partes y sus manos solían aletear mucho, jamás se quedaban quietas, él debía estar siempre en movimiento y jamás debía ser tocado, James sabía todo y solo lo respetaba.

— Mamá dijo que podías sentirte decepcionado, o triste porque no estuvimos en tu cumpleaños, así que papá me ha aconsejado regalarte esto — de su gran suerte Lysander saco un adorno rojo con un leve entrelazado de flor y luego al final una moneda dorada que dejaba libre varios hilos — Un amuleto de la buena suerte, pensé lo necesitarías para el comienzo de clases, yo también tengo uno, pero mamá lo ha arreglado para que sea un arete

El rubio corrió su largo cabello atrás de su oreja dejando ver el pendiente improvisado hecho con un amuleto idéntico.

James agradeció emocionado el regalo y lo guardo rápidamente. Los gemelos eran básicamente todo contacto con niños que ellos tenían, sus demás tíos no habían tenido hijos, bueno estaba Victoire, pero ella se la pasaba en casa con su otra abuela y casi nunca la veían por eso, tenían a Molly y Roxanne, pero a Albus y James no les gustaba estar mucho con ellas porque cualquier cosa que las dos oían se las iban a contar inmediatamente a todos los adultos.

Toda la familia de su generación eran niñas y menores que ellos, por lo que hacer fiestas de té y jugar con muñecas ya no eran algo que les gustara seguir fingiendo que les gustaba y divertía, a veces James iba pero solo para quitarles galletas cuando su abuela Molly no quería darle más.

— ¿Estas listo para ir a Hogwarts? — pregunto Lorcan emocionado abriendo la puerta para Albus

— Un poco, mi tía Hermione me ha llenado la cabeza de tonterías de exámenes, demasiadas tareas y cosas de ese estilo al igual que mi tío a Percy, así que realmente me da más miedo no hacer algo bien

— Tu eres muy listo, seguro saldrá bien e irás a Ravenclaw , yo quiero ir a Hufflepuff como mi papá, pero mamá y él apuestan a que iré a Gryffindor, pero yo creo que ahí ira Lysander

— Yo creo iremos a Gryffindor, toda nuestra familia es de ahí

Albus solo sabía que en todos lados de su casa había alguna túnica roja y negra junto con una bufanda roja y dorada por el enorme legado Gryffindor que estaba ligado su familia.

— Hola Albus  llegaron mucho más temprano de lo que pensé — saludo con alegría el castaño mayor

— Hola tío Rolf, ya sabe, James se muere si no ve a Lysander

Su tío soltó una carcajada enorme dándole la razón y luego entregándole una caja de envoltorios múltiples mal pegados, Lorcan lo describió como su regalo de cumpleaños y por la forma en la que la caja se movia Albus pudo imaginar era algo vivo por lo que Albus se apresuró a abrir la caja por seguridad viendo a una bellísima lechuza negra con ojos verdes enormes.

Duraron en casa de los Scamander todo el día comieron ahí las extrañas combinaciones culinarias de su tía Luna y disfrutaron jugando en las nuevas escobas de los gemelos una Yún 203 – según ellos en China eran la sensación – que según Lorcan su padre las había comprado para que iniciaran a prepararse para entrar a los equipos de Quidditch.

A James le encantaba la casa de sus tíos llena de animales raros que se le subían por el cuerpo y algunos que causaban su cabello se levantara por la estática que producían, James amaba estar ahí porque siempre había algo nuevo que ver. Era un lugar donde no se podía sentir mal y solo reía hasta que su estómago doliera.

No se fueron hasta la hora de la cena que fue cuando oyeron los gritos de su abuela avisándoles debían ir a comer.

— ¿Podemos ir a dejarlos en las escobas? — pregunto emocionado Lorcan mirando a sus papás por la ventana de la cocina

— Supongo que pueden, pero cuidado, que no los vayan a ver — aceptó la rubia con una sonrisa despidiéndose de sus sobrinos — Los vemos luego niños

— Adiós Tía Luna, Tío Rolf — despidieron ambos

Subieron cada uno a una escoba y fueron directamente a casa, Albus se fue con Lorcan, algo malo pues el mayor de los gemelos hacia varios trucos con la escoba haciendo a Albus casi vomitar los fideos con salsa de naranja que su tía había hecho mientras que los otros dos ignoraban enormemente a sus hermanos y se concentraban en hablar de lo bonito que eran las estrellas.

— Oye Lysander — habló James  aprovechando estaban solos — Alguna vez haz oído algo de Aquel que nadie nombra

— Es un apodo raro — comentó simplemente el rubio con la vista fija en el pasto — Pero no, no lo creo haber oído nunca quizá es solo un invento como eso de que nuestras varitas son cambiadas al ser mayores de edad para que ya nadie nos pueda encontrar

James solo atinó a reír vagamente al haber esperado su amigo si tuviera información sobre eso que tanto quería saber. James también quería entender que era eso que tanto ocultaban, quería creer que no se trataba de sus padres quizá Aquel que nadie nombra era un asesino y él mató a sus padres, sí, quizá era eso y sus abuelos no se lo querían decir por alguna razón adulta que la mente infantil de James no entendía.

Sí, quizá era eso, James se aferraba a eso.