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JJSA - Usuario #1

Summary:

Cuando vio el anuncio sobre esa nueva página web en otra jodida página web, no lo pensó dos veces. Clickeo para ser dirigido a esta.

Al accesar al link pudo ver cómo no requería ninguna clase de usuario y contraseña sino que sólo un nombre de usuario, una foto que eligiera y una pequeña descripción con un límite de 500 caracteres. También estaba la opción de poner un segundo nombre. No era un usuario como tal, pero también servía para identificar. Pronto descubrió que tenía que poner el carácter numeral seguido de un nombre.

Eso estaba ligado a su dirección IP, con el propósito de evitar plagiar una identidad. El llamado "stand" era este nombre único y la razón del nombre de esa página web. El nombre era irrepetible y así podías reconocer poder hablar con una persona(porque los chats no se guardaban como tal a menos que ambos usuarios así lo acordarán en la configuración del chat) aún si decidían cambiar el nombre, la foto o su descripción. Incluso de salas.

¿Que podia encontrar en sitios como aquel? y sobre todo... ¿Estaba dispuesto asumir el riesgo?

Work Text:

Era interesante como no tenía que poner datos, procesos complicados o una interfaz estresante que lo ofuscara con toda su información y opciones como las típicas redes sociales. Buscaba paz, paz que esas plataformas no ofrecían.

Escribir en total anonimato también era atractivo. No tenía que ser especificar nada. Podía fingir ser rey de Inglaterra y nadie lo iba a juzgar por ello. Odiaba poner su cara, odiaba gente conocida poniendo estupideces.

Al querer decidir dónde entrar para poder hablar con completos extraños, primero puso el cursor en el buscador. Con palabras específicas podía encontrar salas albergando usuarios hablando de esos temas. El concepto de hecho era muy viejo pero era sumamente refrescante. Después de todo, no había nada nuevo debajo del sol.

Decidió tras un rato lo que lo identificaba, cerró sus ojos y cliqueo en una sala totalmente al azar.

Estaban hablando de música. A la derecha se encontraba la lista de personas disponibles en aquella sala, y a la izquierda un chat general en el cual estaba puesta una playlist colectiva. En ese momento concluían los últimos acordes de "Somebody that I used to know" para dar paso a "Dude looks like a lady".

No habían muchas cosas escritas en el chat general, de hecho solo estaban los anuncios de las personas entrando y los comandos de las canciones.

Al contar con poca información de aquella sala, leyó un poco los perfiles que fueron apareciendo.

MyMelonsaregoodforurhelth
#Babyface

La foto de perfil era la estatua de una mujer con un busto prominente, apenas cubriendo sus pezones. La descripción era así:

Soy una persona que adora hacer amigos. Si te da pudor lo obsceno retrocede. Busco divertirme, y que pase lo que tenga que pasar. Que sea lo que Dios quiera. Si, Dios plan 🙏

Eso lo hizo reír un poco. Antes de escribirle alguien en particular decidió leer un poco más acerca de los usuarios, viendo fotos de perfil un poco explicitas. Si bien no eran partes muy descubiertas, no dejaban nada a la imaginación dejando una estela de erotismo y curiosidad. Se sintió extraño al querer preguntar "que hay debajo de esa sábana de seda blanca" a #GoldExperience o "que pasaría si bajas más tu mano" a #Metallica.

Eso no era habitual en el, de hecho desconocía esa parte. Se le hacía ajena a su persona. El erotismo formaba parte de su imaginación, en su total intimidad.

Un sonido breve pero agradable lo sacó de sus pensamientos, y una nueva sección se abrió ante aquella sala. Alguien había tomado la iniciativa y le había escrito.

"Por tu perfil espero que sepas de lo que hablo:

The rusted chains of prison moons
Are shattered by the sun"

Sonrió. Cómo no sabría que es? Respondió siguiéndole la corriente:

"I walk a road, horizons change
The tournament's begun"

La respuesta llegó de inmediato. La otra persona estaba en la pequeña ventana perteneciente ambos.

"🤝"

De todas formas aquello le extrañó, asi que accedió al perfil y lo leyó.

Thecourtofthecrimsonkng
#KingCrimson

"The yellow jester does not play
But gently pulls the strings
And smiles as the puppets dance
In the court of the crimson king"

Sólo una parte de la canción, lo que presumía era su parte favorita. Nada más.

Aquello lo hubiera impulsado a cerrar la pestaña dentro de la sala virtual y seguir con su vida pero ejercía todo lo contrario. Tan poca información le inspiraba a escribirle, saber de él...

"Hola. Es mi primera vez haciendo esto"

"Mi mente fue a todo, menos a las salas virtuales"

Doppio mordió su labio inferior, la sonrisa no abandonó su rostro

"En cuanto a eso no, no sería mi primera vez"

"No es muy pronto para provocarme?"

"No lo sé, es mi primera vez..."

Sonrió victorioso ante la provocación. Usualmente la coquetería o la seducción no formaban parte de él, pero si que lo hacían. Por fuera se veía como una criatura indefensa y sin idea de que puede ser todo aquello, pero en sus aposentos le gustaba el erotismo solo que no había tenido oportunidad de compartirlo con nadie... Hasta hoy.

Decidió preguntar cosas más puntuales para desviar la conversación.

"Como te llamas?"

"Dime Diavolo"

"Diablo? Me piensas castigar?"

"Mereces ser castigado?"

"Una pregunta no se responde con otra pregunta"

"Aquí las órdenes no las da el castigado."

No supo porque, pero frotó sus piernas con algo de lentitud. Acomodó su portátil en sus piernas, mientras otra respuesta aparecía en el chat.

"Y si, todos merecen ser castigados. De forma personalizada, dependiendo de cada quién"

"Enserio?"

"Sí. Por ejemplo, no todos soportarian que le pellizquen los pezones pero sí que los estimularan con las yemas de los dedos o la lengua. Por eso es importante personalizar el infierno"

"Prefiero un combo de los tres"

"No es eso muy ambicioso? Es mejor un castigo a la vez. Pero si, Provecho"

Antes de que una risa sonora saliera de sus labios tapó su boca con su mano derecha, era de madrugada y no se podía permitir hacer ruido. La ciudad dormía... Pero el erotismo en el despertaba.

"Gracias. Mientras más, mejor"

"No pidas más de lo que estés dispuesto a soportar"

"Tomaré el riesgo"

Otra duda le surgió, la persona al otro lado de aquella computadora era un total desconocido. Uno que le llamaba la atención, pero desconocido al fin. Cada detalle lo armaba en su cabeza.

"A que te dedicas, Diavolo"

"Primero dime tú nombre. No sé cómo llamarte"

"Dime Doppio"

"Como el café"

No era una pregunta, pero no estaba de más responder

"Sí"

"Doble... No me gusta el café, pero contigo puedo hacer una excepción. Me dedico a mandar"

"Es justo. El café es asqueroso. Eres político?"

"No, un poco menos"

"Entonces eres director"

"Tampoco, más"

"Si te gusta mandar tienes gente por debajo de ti. Espero que no demonios"

"Algunos se acercan a demonios pero no, son personas. Soy empresario"

"Jefe. Me gusta más que Rey"

"Ah, si?"

"Si. Si eres un jefe y también eres el diablo, eso te hace mi jefe?

"Si"

"Quiero cambiar tu nombre. Su pudiera hacerlo lo haría"

"De hecho si puedes. Si me cambias el nombre en la configuración superior durará 24 horas"

"Eso me gusta"

"Que nombre me pusiste"

"Cómo sabes que ya te lo cambié?"

"No te importa"

"No tolero la insubordinación. Eso merece castigo"

Se movió un poco en su sofá cama, acomodando mejor la laptop en su regazo

"De qué forma planeas castigarme?"

"Eso es personalizado. Apenas se que eres Doppio, un insolente"

"Te puedo dar una pequeña descripción de mi"

"Adelante"

"Mido 1.75,mi cabello es rosa, mis ojos son color avellanas,mi nariz y pómulos tienen muchísimas pecas, mi cuerpo es delgado pero no marcado. Tengo largas piernas..."

"Dónde estás ahora"

"En mi sofá. Tengo una laptop"

"Estoy entre tus piernas?"

"Técnicamente, si"

"Como Dios manda"

"Blasfemo."

"Que tienes puesto?"

"Una camiseta verde pastel bastante ancha. Llega hasta la mitad de mis muslos. También tengo unas medias verdes a juego"

"De las tortugas ninja?"

"No, de ranitas"

"🧐"

"Qué? Es adorable! Me gustan las ranitas"

"Queda claro por tu foto de perfil. Sostienes una ranita a la luz de un atardecer en Cerdeña. Presumo que es verano"

Esto lo sorprendió

"Eres de Cerdeña?

"Sí"

"Que interesante. Habitamos en el mismo sitio y nunca nos hemos visto"

"Quien dice que no?"

"No me gusta mucho salir así que es muy improbable que nos hayamos visto antes. Todo desde casa y las tiendas locales"

"El mundo es un pañuelo. Prefiero que me veas a describirme, te mandaré una foto. Primero tienes que activar la opción"

"Enserio? Como hago eso?"

No esperó por una respuesta y hurgó en las configuraciones que podían desplazarse desde la parte superior del chat. Mostraba como "Diavolo" había aceptado todo. Fotos, videos, videollamadas sin audio...
Que tan lejos se pudiese llegar esa noche estaba totalmente en sus manos.

Tamborileo las yemas de sus dedos contra sus muslos. Quería verlo? Si, era curioso. Pero... Quería que lo viera?

Mientras sopesaba sus opciones un mensaje apareció luego del suyo.

#KingCrimson ha enviado una foto

No era visible porque no había aceptado. El pulgar de su mano libre se desplazó por su muslo hasta llegar a su liguero, jugando con la goma que sujetaba sus medias de encaje. Metió el pulgar por debajo de esta y jugó con la piel disponible. Aceptó la opción.

De forma inmediata se reveló la foto: "Diavolo" estaba sentado en un sillón personal de terciopelo azul oscuro, casi negro. Podía ver su cuerpo de cuello para abajo. Apreciaba una coleta baja atada ya que tenía cabello largo pero no pudo distinguir el color de su pelo. El torso y regazo del "diablo" eran lo más llamativo, Su piel estaba algo bronceada y sólo lo cubría un pantalón morado, dejando a la vista sus abdominales trabajados. Tenía un cuerpo fornido pero no exagerado y Doppio lo consideró perfecto. Sus brazos estaban totalmente tatuados, no de una forma que se esperaría de un empresario. Estaba sosteniendo una copa de vino en su mano derecha, haciendo soporte con su muslo. Sus uñas estaban pintadas de negro. Unas manos anchas, grandes, fuertes. Capaces de clavarse en... Mientras...

Todo en la foto era llamativo: su pose dominante, aquella copa de vino casi acabandose, sus brazos fornidos, sus abdominales... Pero lo que más le llamó la atención fue su creciente erección.

"No sabía que el vino podía causar una erección"

"No. Pero el café sí."

Doppio sonrió de medio lado ante la respuesta. El diablo sabía que teclas tocar para tener las reacciones que queria arrancar de él. Pero no solo el diablo sabía provocar, un simple mortal como él también podía jugar a ese juego

Que era lo peor que podía pasar?

"Sabes. Antes te mentí"

"Ajá?"

"Sí. No tengo medias de ranitas. Usualmente si las llevo pero hoy quise hacer algo diferente"

Presionó enviar. Odiaba tomarse fotos, pero hablar con un desconocido lo hacía más fácil de alguna manera.

En la foto podía apreciarse su sofá cama color blanco hueso. Las sábanas estaban a su espalda, deshechas. Estaba en posición fetal, con las piernas cruzadas. Su camiseta verde pastel estaba arremangada para dar protagonismo a sus piernas, a gusto de su receptor: un liguero de encaje negro, el cual era una tanga, enmarcaba sus caderas y muslos. Sostenían por apenas cuatro delgadas cintas las medias de encaje negro con decorados rojos en forma de rosas. Sus lindas y largas piernas transparentaban su figura, delineandose a través de la delgada tela. Sus pies estaban arqueados para hacerlo más estético.

Durante un rato el chat se quedó estático. Ni el escribió, ni "el jefe" respondió. Al cabo de unos minutos por fin respondió con otra foto.

Dios bendijera aquel demonio, pensó Doppio. Esta vez no tenía el pantalón de tela gris a rayas negras que tenía en la otra foto, sino que estaba en bóxers. El cinturón de cuero marrón estaba en su mano izquierda.

¿Con qué fin estaba allí?

"Eso definitivamente no lo hizo el vino"

"No"

Se puso de pie, y se dirigió a su armario. Encontró los dos objetos que andaba buscando y regresó a su sofá.

La foto que mandó el pecoso no distaba mucho de la anterior, sólo que esta vez una correa verde abrazaba su cuello en un acto de total picardía, con intención de provocar al mayor. Su mano izquierda jugaba con el borde de su ropa interior mientras la derecha dirigía la correa a la cámara.

Esta vez no recibió una foto, o una respuesta sino un mensaje de advertencia. Antes de leer tamborileo sus dedos contra la piel de sus muslos para clavar las uñas.

#KingCrimson desea habilitar las videollamadas. Para participar, modifique las configuraciones en la parte superior del chat

Definitivamente quería ser visto en esa faceta que nadie había visto hasta ese momento. Aceptó.

Del otro lado de la pantalla pudo ver más de lo mismo, sus bóxers negros apenas y podían contener su erección, el producto de sus provocaciones. No pudo evitar sonreír con arrogancia ante aquello.

Su mano pasaba por encima de esta, tratando de aliviar un poco la molesta sensación.

El lo ayudaría con eso...

Activo su cámara para permitir que su jefe lo viera. Un mensaje apareció en el chat.

"Tus pecas son adorables."

Una sonrisa se extendió por sus labios, adornando su rostro. El millar de pecas de su nariz y pómulos resaltaron como estrellas en la noche gracias al violento sonrojo que tenía.

"Gracias"

Doppio actuaba inconscientemente. Aveces se le olvidaba que alguien detrás de aquella pantalla observaba hasta el más minúsculo movimiento. Veía como se mordía el labio inferior; como se llevaba el dedo índice a la boca, por la vergüenza; como sonreía con coquetería de a ratos y de altanería otros tantos. El solo sonreía de lado ante esos gestos.

"Ya se cómo te llamas. Ya se a que te dedicas. Ya se cómo te ves pero no conozco tu voz. Es díficil imaginarla"

"No tienes que imaginarla. Hay una forma segura de comunicarnos"

Doppio apreciaba mucho la forma en la que protegía su privacidad. Era, sino igual, más quisquilloso que él con ese asunto.

Su jefe buscaba la forma de poderse llamar sin tener que usar sus números reales, ya que Doppio no contaba con una llamada flota (un segundo número o celular para diversos usos) así que debía buscar otra alternativa. Mientras Diavolo hacia esto no dejaba de mirar que estaba haciendo el pecoso entre tanto y tanto.

Primero lo provocó suavemente, alzó su camiseta lo suficiente para liberar su pezón perforado y rozarlo con delicadeza mientras emitía gemidos que Diavolo aún no podía escuchar. Estimularse a su mismo para castigar a su jefe era una espada de doble filo que lo estaba hiriendo.

Lo apretó suavemente, sintiendo el contraste de lo cálido de sus dedos y lo frío del metal.

Diavolo se quedó quieto, interrumpiendo su tarea un momento.

"Detente. No puedo escucharte"

Lo segundo fue pasar sus dedos por su niveo cuello, en la piel disponible que el cinturón no obstruia. Suavemente fue descendiendo desde su mentón hasta su clavícula deteniéndose un poco en cada hombro, dándole atención individualmente.

Su jefe acariciaba su erección de una forma más agresiva e insistente. Cuánto tiempo duraría bajo esa tortura?

Lo último que hizo fue sentarse como sapo sobre su sofá e introducir su dedo índice y corazón en su boca, rozando las yemas de sus dedos con su propia lengua. Usó su otra mano entre sus piernas para poder apoyarse, masajeando entre tanto y tanto su piel desnuda.

Esta vez no escribió nada, sólo sonrió. Eso de alguna forma asustó y excitó al chico de igual manera. Diavolo, aparentemente ignorando aquello último, le dió instrucciones para usar un número desechable. Gracias a un código pudo estar con su teléfono a la oreja, esperando por su llamada.

Segundos después, el suave tono se hizo presente. Descolgó la llamada en el segundo más eterno.

—¿Jefe?

—Mi hermoso Doppio...

Si, ese hombre definitivamente era el diablo. No sólo se veía condenadamente bien, no solo escribía como los dioses sino que también sonaba como el pecado hecho voz. Profunda, atrayente, magnética. Todo lo contrario a su voz, algo suave y aguda.

—Ahora: sabes perfectamente lo que toca.

Oh, si. Tocaba el premio que su jefe creía que era castigo. Seria tan placentero como tortuoso, y el estaba totalmente dispuesto.

Tell me what's your kink, gimme the dick
Spank me, slap me, choke me, bite me...

—Es una canción interesante. Nunca la había escuchado.

La voz de su diosa Doja Cat llenaba la estancia lo justo

Wanna know what it's like
Baby, show me what it's like
I don't really got no type
I just wanna fuck all night
Yeah-yeah, oh-whoa-whoa Baby, I need to know-ow

—Por favor, continua complaciendote.

—Alguna área en específico, jefe?

—Quiero que concluyas con aquel recorrido que empezaste. Pero esta vez deshazte de ese estorbo.

Se fijó en el monitor, su jefe señalaba su propio torso desnudo. Se retiró el teléfono de la oreja un momento y lo posó sobre el reposa brazos de su sofá. Ascendió con lentitud desde sus rodillas hasta el borde de su camiseta, arremangada hasta el inicio de su cintura. Aún más despacio se aferró al borde para tirarse de este a un punto de no retorno: se retiró la camiseta revelando los pequeños tatuajes enmarcando su costado y sus costillas. Descubriendo su torso pálido y alborotando su pelo, tomó nuevamente el celular.

—Tu piel se ve muy suave.

Haciendo eco su voz sobre su cuerpo, continuó el recorrido: desde el mentón, siguiendo por su cuello, mimando sus clavículas, dándole la merecida atención a sus pezones, delineando sus marcada cintura, su abdomen plano y por fin: el borde que separaba lo mundano del paraíso: delineó el borde de su ropa interior y siguió hasta los lazos que sostenían las medias. Devolvió todo su recorrido y regresó hasta su mentón y más allá: delineó sus carnosos labios para entrar sus dedos y lamerlos.

Escuchó una risa sensual del otro lado de la línea, una que vibró en su interior, incluyendo su pelvis.

—Es bueno que te prepares. Tienes lubricante?

Doppio asintió sin mediar palabra. Los estímulos de su propio cuerpo, la voz de aquel hombre y la visión de su cuerpo semidesnudo fueron más que suficiente para callarlo.

—No hablas mucho pero no te preocupes, te haré gritar.

Una dulce promesa con una amenaza letal de fondo. Justo eso era lo que quería.

—Alguien te ha visto tocarte alguna vez?

—No

Su dulce voz sonó más a un gemido ansioso que a una palabra coherente.

—Entonces si será tu primera vez. Me permites verte?

Doppio no respondió, sólo acomodó mejor la laptop para ofrecerle una buena visión.

Chupó con ganas sus dedos índice, corazón y anular para lubricarlos bien. No contento con esto, los sacó de su boca para seguir lamiendo desde la unión de sus dedos hasta las yemas de estos.

No sólo la reacción de su propio cuerpo ante la anticipación era deliciosa, sino que las reacciones de su jefe y el efecto que ejercían en el eran gloriosos.

Ubicó la laptop en uno de los reposabrazos de su sofá, para poder recostarse y darle mejor visión. Puso el teléfono en su oreja y esperó instrucciones.

—Primero quítate todo, excepto las medias.

Hizo lo que le pidió lentamente.

—Con una mano estimula uno de tus pezones y con los dedos mojados estimula tu entrada.

Seguir acariciando sus pezones era tan doloroso como placentero. Quería parar, pero no terminaba de hacerlo. Se sentía realmente bien.

—Buen chico. Ahora entra al Eden.

Usó su dedo corazón para la intromisión. Gimió suavemente contra el teléfono, tratando de callar sus gemidos ante la ciudad.

Gracias a las indicaciones de su jefe se preparó y aunque ya sabía hacerlo, bajo sus indicaciones era mucho más placentero. Aún más .

Sus dulces gemidos pasaron a ruegos agitados, finalizando con súplicas a gritos.

—Ahora que estás preparado quiero que lo lleves al próximo nivel. Busca tu juguete.

—Porque crees que tengo un juguete?

—Soy tu jefe. Ahora búscalo

Extendió su mano y lo alcanzó.

—Entonces él es Epitaph.

Miró al dildo rosa con brillitos reposado en su cómoda. Asintió, consciente de que lo veía.

—Bien. Seria bueno tener su ayuda. Ahora enséñame que tan artístico puede ser el sexo. Luego te castigare.

Doppio se mordió el labio inferior, aún sonriendo.

—Algo más?

Su voz se perdía en la bruma del placer, siendo apenas un susurro.

—Si. Ponte en cuatro.

📱

Was his body like oh oh
Was he on ya like oh oh
Tell me: did he taste like sweet surrender?
Was it hot to think I knew?
And you're preaching like oh oh
Was he screaming like oh oh
Tell me: does it get you off to watch me watching you?
(Era su cuerpo como "oh,oh"
Estaba el sobre ti como "oh,oh"
Dime: sabía él a dulce rendición?
Fue caliente pensar que yo sabía?
Y estas alabando como "oh,oh"
Estaba el gritando "oh,oh"
Dime: te apaga verme viéndote?)

Su jefe tarareaba con su ronca voz muy alegremente Voyeur de Matthew Koma. Apenas y pudo reconocer la canción porque le encantaba. Podía escuchar como sacudía el cinturón en su propio muslo,imaginando lo que el deseaba.

Mientras Diavolo observaba como se daba placer bajo sus indicaciones, Doppio escuchaba su voz y sus palabras sucias. Era un trato bastante justo.

Minutos morían a manos del tiempo mientras Doppio sentía el placer más grande de su vida.

Diavolo tomó todos sus nervios y con ellos hizo un arpa. Lo tocaba, armonizaba y lo hacía suyo de formas totalmente nuevas...

Sin siquiera estar en la misma habitación, sin ponerle un dedo encima...

—Jefe, por favor. Lo siento.

—Detente.

¿Cómo podía hacerlo? Había estado a punto de venirse cuatro veces y lo había detenido cada maldita vez. Lo estaba volviendo loco. Aminoró la intensidad.

—Doppio...

Su voz estaba agitada. El bóxer había quedado olvidado en alguna parte de su habitación, ya que se complacía viéndolo. En su voz queda había una advertencia jugando al escondite y una sutil amenaza delineando cada sílaba. Sería peor si continuaba.

—Sacalo.

Si, definitivamente era peor. Detener progresivamente la intromisión era muchisimo menos molesto. Hizo caso para no prolongar su sufrimiento.

—Entralo como te enseñé

Lo introdujo de forma lenta, hasta el fondo.

—Ahora como te enseñé.

Su mano libre se aferró al borde del sofá buscando alguna clase de apoyo o alivio para las sensaciones que sabrían harían eco por todo su cuerpo. Fingió sacar su juguete para luego introducirlo de golpe.

No podía aguantar más con aquella tortura de casi tres horas.

—Jefe, por favor...

—Vas a seguir portandote mal?

—No.

—Me vas a decir el puto nombre?

—Si. Mi jefe, te puse mi jefe

Su voz salió rota, fragmentada por cada oleada de placer que invadía su interior.

Su jefe por fin se apiadó y entre susurros e indicaciones lo hizo llegar al tan ansiado paraíso.

📱

 

Estaba desecho sobre su propio sofá, entre la consciencia y la inconsciencia. Reducido a un manojo de nervios temblorosos, principalmente sus piernas y sus manos.

—Que tal estuvo?

—Perfecto, Jefe.

—Puedo decir lo mismo. Necesitarás dormir.

—Aja.

—Bien, mi hermoso Doppio. Si quieres más sabes cómo encontrarme.

—Buenas noches, Diavolo

Escuchó la risa en su voz, de alguna forma.

—Descansa

La llamada fue cerrada

La videollamada fue cerrada

#KingCrimson se ha desconectado

#Epitaph se ha desconectado

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