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¿A poco no? 🍊 El chico del borde

Summary:

Debajo del asqueroso sabor de aquel vino podía jurar que aún estaba el sabor de su piel.

Comprobando aquello, pasó la lengua por sus labios resecos y lo confirmó. Comparar esa ambrosía con el vino no era su intención, pero quería tenerlo ahí consigo cuando se marchara.

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Nunca supo cuando tomó tanta valentía pero desnudó al chico de la ventana de ojos violetas. Lo reclamó entre lluvias torrenciales y sombras difusas. Ni siquiera sabía su nombre para gritarlo, así que el rubio clavó sus uñas en su espalda con algo de cuidado.

Adoró su olor, adoró su sabor, lo adoró entero.

🍊

En algún lugar de Italia, una botella de vino totalmente vacía robada, haciendo eco contra el suelo. Un chico sucumbia ante la oscuridad, aquel borde que siempre lo llamaba fonalmente le habia alcanzado.

Notes:

Work Text:

La oscuridad amenaza con tragarme entero. El borde me llama, susurrando mi nombre entre la bruma. Ambos luchan reñidamente por destrozarme y no sé quien gane primero...

 

La primera víctima de las circunstancias de la vida era Narancia Ghirga. Él había dejado de ver lo bueno del mundo. Bueno, lo veía a la mitad.

Eso desde que había perdido su ojo izquierdo. Aunque consideraba estar ciego, porque no ver era mucho mejor que ver un mundo a medias, sin él.

Técnicamente su ojo podía recuperarse. Podía, pero no sería así. Se tocó la venda manchada de sangre y el dolor al que tan acostumbrado estaba hizo aparición, punzando más que su ojo.

Había probado lo dulce que podía haber en el mundo pero siempre supo que no era suyo. No lo merecía, así que se vió forzado a tomar los tragos más amargos que había bebido jamas. Vendió un celular viejo por vino y compró unos minutos en aquel lugar. La botella de vino a medias reposaba en su regazo con la ayuda de su mano, dirigiéndose a su boca de vez en cuando.

No quería estar demasiado lúcido cuando muriera. No sabía si morir se sentía bien, aunque recordaba como si fuese ayer a su bella madre con una sonrisa pacífica adornando sus labios despidiéndose de él y del mundo. Aunque en su ojo sano pudo ver cristalizada una gran preocupación. A ella no le importaba irse, le importaba lo que dejaba detrás. El futuro de su hijo era muy incierto, y ella ya no podía hacer nada.

🍊En ese entonces, yo estaba un poco más viejo

Dió otro trago al recordar a la segunda persona que más había amado y nisiquiera ese vino barato con más gusto a veneno que uva se le antojó tan amargo y letal.

Pero aunque estaba alcoholizado recordaba absolutamente todo. La primera vez que sus miradas se encontraron, y pudo divisar en sus ojos una bruma que había visto antes. No lo miró con asco, o pena, o con desdén. Lo miró con una genuina preocupación, y eso bastó para desarmarlo.

Habia refugiado su ser en un edificio viejo, cayendose a pedazos. Alli podia contemplar el borde todo lo que quisiese, sin miradas inquisitivas, sin gente juzgandolo. Pero esa noche no logro ser el chico del borde, no pudo.

Eran suaves pero aun asi logro captar y distinguir el sonido: pisadas. Contemplo en silencio como la ventana de la habitacion frente a donde estaba se abria de par en par. Tuvo que acostumbrar la vista a la luz y ahi lo diviso: un chico de ojos violetas, al borde. Como el.

🍊Ya soy un hombre mucho más joven que eso

Aunque el mismo color sus ojos eran de un tono totalmente diferente a los de su madre, era una sensación similar. El chico se veía perfilado, arrogante, orgulloso. Su postura corporal así lo dictaba.

Pero esa calidez que le irradiaba su mirada jamás lo había visto en ningún lugar. Ese amor a primera vista que había sentido estaba totalmente justificado. Y todo lo que sentía era más fuerte que cualquier duda o inseguridad. Lo había visto por unos segundos a los ojos, pero ya lo amaba.

Confiaba plenamente en sus propios ideales. Él no conocía conceptos ni estándares como belleza, estilo o perfección. Pero maldita sea, ese chico parecía absolutamente perfecto. La fórmula con la que había sido creado estaba en cantidades justas y medidas exactas, haciendo de el un ángel perfecto. Y malhumorado.

🍊Y odio decir
Que tu rostro es la raíz
Del problema, de frente o perfil

Un pequeño trago. Quería recordar vividamente bien su cara antes de partir, independientemente si merecía aquel "honor" o no.

Su cara era perfecta, como todo él. Los padres del rubio eran unos seres abominables pero maldita sea, si les debía algo: las gracias. Su ang... No, aquel ángel rubio era una bendición. Fue el oasis del que pudo tomar agua una última vez antes de que el gran desierto hiciera lo que mejor sabía hacer.

🍊Y que el mío te embruja también
¿A poco no?

Recordó cuando al verlo, en las circunstancias que se conocieron, se dió la vuelta y se marchó. Parecía buscar algo entre sus cosas.

Saltó desde su ventana hasta aquel edificio por él, para auxiliarlo.

🍊Hubo alguna vez
Una noche en algún mes
¿A poco no?
Que nos entendíamos hasta en japonés

No profirieron palabras en los primeros minutos de conocerse. Fugo se había limitado a curar su herida en su ojo con los pocos elementos a la mano en su botiquín de primeros auxilios.

Recorrió en su memoria cada detalle, desde que sus miradas se cruzaron por primera vez hasta la última vez que pudo verlo.

Le quedaba poco contenido a su botella.

🍊Ya basta de ti, ya basta de ti
Voy a colorearlo gris
Aunque seas tú mi razón para vivir

Cuando vió su rostro dudoso lleno de culpa aquella tarde lo supo. Supo que lo había perdido.

Había ido a buscarlo pero el rubio se negó en rotundo. Le pasó un papel con números temblorosos escritos repetidas veces desdibujados en los primeros intentos por algo húmedo, presuntamente lágrimas.

Nunca le había sido de su pertenencia, pero se sentía especialmente mal al observarlo. No sabría decir porqué, pero de alguna manera aquel chico estaba extremadamente triste. Su postura quería expresar fortaleza, pero en el borde de su alma podía ver una tristeza inmensa delineada entre los escombros de unas ruinas en peligro. Sentía que Fugo lo miraba con lástima hacia sí mismo dentro de esos barrotes que Narancia no tenía fuerzas para romper. Deseo ser diferente para poder salvar a Fugo, pero él no podía salvarse ni a sí mismo...

Le miró como se miran las cosas bonitas que no se podían tener. Fugo era una pieza de joyería bonita y cara que su billetera vacía no se podía permitir...

El mundo desaparecía entre confusión y brumas de colores. Era incierto, irónico, doloroso.

🍊🍓No niegues que se ataron nuestros corazones

🍓🍓🍓

🍓Me arrepiento de no haber actuado acorde a mi edad

Las fotos no tenían ninguna clase de escritura detrás, el sobre tampoco tenía remitente. Pero el mensaje estaba bastante claro.

Debía regresar.

Fugo entonces decidió encajar en el molde, procurando no salirse ni un sólo milímetro. Porque pasando esto, quien más amaba pagaría las consecuencias. Narancia no podria soportar algo así, y Fugo muchísimo menos.

Sus padres lo hicieron regresar con una amenaza sutil: le harían daño a Narancia, y eso el no podía permitirlo.

Así que con su ingenio armó un plan. Sacó una cuenta bancaria a la que instruyó al joven para retirar dinero en cualquier emergencia y también le dejó un teléfono al que nunca lo llamó. No pudo. Por supuesto que sus padres sabían cada uno de sus movimientos, pero siempre y cuando él cumpliera con su deber nada malo debía pasar. Narancia estaría bien.

Se equivocaban

🍓Ese ingenio que escucho en tu hablar

Fugo no pudo olvidarlo en esa semana, dónde todo tenía que ser absolutamente perfecto en su jaula dorada. Sentía náuseas.

Un mundo lógico y perfecto dónde Narancia no estaba sonriendo, transmitiendole calor o besándolo hasta los confines de su cordura no estaba bien. Sólo podía ver "error" por todas partes.

🍓Esa gracia al caminar

Incluso le presentaron a varios chicos y chicas, quién fuere de su gusto y conveniente para el patrimonio de los Fugo era digno de un casamiento arreglado.

🍓No existen en nadie más
¿A poco no?

Pero nadie, en ningún lugar, podía imitar un alma como la suya. Como una cruel broma de la vida, las personas aspirando a ser su pareja hacian un intento barato de su... De Narancia.

Todo lo que podía pensar era en él. Necesitaba que estuviese bien, pero cuánto se equivocaba...

Cuando Fugo pidió un estado de cuenta, ningún movimiento ni retiro fue ejecutado en esos días. Actuar era vital, pues el estado del chico escalaba exponencialmente cada segundo. ¿Cómo pudo ser tan estúpido y pensar que dejarlo solo funcionaría?

🍊🍊🍊

Debajo del asqueroso sabor de aquel vino podía jurar que aún estaba el sabor de su piel.

Comprobando aquello, pasó la lengua por sus labios resecos y lo confirmó. Comparar esa ambrosía con el vino no era su intención, pero quería tenerlo ahí consigo cuando se marchara.

Como una cruel broma del destino, sonaba de fondo una canción que conocía muy bien. No le quedaban fuerzas, pero podía cantar.

🍊Hubo alguna vez
Una noche en algún mes
¿A poco no?

Después de cuidarlo, empezó a llover. Hacía frío.

🍊Que no había piso alguno bajo nuestros pies

El chico del borde de ojos violetas se quitó su chaqueta cara y se la puso sin siquiera detenerse a pensarlo mucho. Lo protegió del frío, de la infección, de la soledad...

🍊Ya basta de ti, ya basta de ti
Ya me voy de este país
Aunque seas tú mi razón para vivir

De la oscuridad.

Encendió una vela y arrastró un colchón algo grande pero fino hasta aquel edificio presuntamente abandonado. Le trajo comida. Le dio medicamento. Y se quedó con él.

Nunca supo cuando tomó tanta valentía pero desnudó al chico de la ventana de ojos violetas. Lo reclamó entre lluvias torrenciales y sombras difusas. Ni siquiera sabía su nombre para gritarlo, así que el rubio clavó sus uñas en su espalda con algo de cuidado.

Adoró su olor, adoró su sabor, lo adoró entero.

🍊Estaba lleno de "y si...?"

🍊Yo no soy el primer, ni el último seré
Sucede esto todo el tiempo

Con el pasar del tiempo pudo tener más detalles. Su nombre, su historia, sus páginas. Narancia no sabía leer pero lo hojeo de arriba abajo, completo, desnudo, con pausas.

Se aseguró de leer entre líneas, porque era un tomo raro y complicado. Y aún no entendiendo no dejaba de leer. Justo cuando llegaba al final, se iba a la página 1.

Dios bendiga la lógica.

Cantó con la poca energía que le quedaba:

🍊Eventualmente sé, que yo te olvidaré
Más no lo veo en el horizonte
Y yo no creo que pase en breve, eh
Hubo alguna vez
Una noche en algún mes
¿A poco no?
Que hasta perdiendo nos ganábamos de a tres
Ya basta de ti, ya basta de ti
He tratado más de mil

Los últimos acordes de aquella canción desaparecían el arte tras tonadas decadentes, mientras él repetía las últimas 12 palabras como un mantra.

Algo tan desastroso como la muerte podía ser artístico. Una sonrisa rota se dibujó en sus labios. Cerró los ojos disfrutando de los recuerdos.

🍓🍓🍓

A Fugo le importó una mierda los gritos de su madre o las nada sutiles amenazas de su padre. Necesitaba saber que él estaba bien. Era lo único que importaba. O de eso se quiso convencer.

Hizo un recorrido por su pasado, esperando que fuera también su futuro. Aveces se esperaba para siempre, porque el chico no estaba en ninguno de esos lugares. No podía encontrarlo.

🍓Siempre fuiste mi razón para vivir

Así que fue a casa de su abuela sin nada de aliento. No dió explicaciones, sólo hizo un corazón con sus manos dirigiéndolos hacia su abuela, siendo incapaz de hablar. Subió las escaleras a toda velocidad y casi derriba la puerta de las bisagras de una sola patada. Observó por la ventana. El más mínimo indicio del muchacho le daría la suficiente fuerza de voluntad de desafiar a sus padres multimillonarios, toda una sociedad y hasta al mismísimo Dios si hacía falta. Ya estaba oscuro así que saltó hacia el balcón ajeno.

🍊Ahora eres mi razón para morir

Fugo nisiquiera permitió que su visión se acostumbrara a la inmensa oscuridad. Pero no necesitaba ver. Su interior y su exterior por segunda vez en la vida se ponían de acuerdo. Iba a colapsar.

La primera vez que todo su ser tuvo coordinación más allá de la lógica y de los sentimientos fue la primera vez que su mirada se encontró con él. La segunda vez era esta.

En algún lugar de Italia, una botella de vino totalmente vacía robada, haciendo eco contra el suelo. Un chico sucumbia ante la oscuridad, aquel borde que siempre lo llamaba fonalmente le habia alcanzado.

Narancia ya no estaba.

🍊🍓

Pannacotta estaba de vuelta en su cuarto, sentado en el borde de su cama, sus ojos estaban totalmente hinchados y rojos. Ya no le quedaban lágrimas.

Siempre había pensado que era un cobarde, siempre huyendo. Y tenía razón, lo era. Incluso la persona más jodida que conoció jamás había sido tan valiente como para llamarlo a gritos entre las rejas de su mansión.

No recordaba lo que Narancia le había dicho. Fue una palabra. Y conociéndolo bien, había sido "Restare". Recordaba lo que le había dicho de vuelta: "a presto". Fugo quería destruir esos barrotes de metal y fundirse en un abrazo con el chico de la ventana de ojos violetas, para luego tomarlo de la mano y huir hacia un futuro incierto en donde lo tenía a el, en donde no existía ese borde...

El borde...

No pudo escuchar las últimas palabras que Narancia le había dedicado alguien, quizás a él. Su corazón martilleaba con tanta fuerza en su pecho que era ensordecedor. Sentía sus propios latidos en el tímpano.

El borde lo estaba llamando, como siempre lo hacía.

Se fue acercando poco a poco, contemplandolo todo en segundos.

🍓Estaba lleno de "tal vez".

Deseaba que todo fuera diferente.

🍓🍊🍓🍊

El chico del borde creyó, al cruzarse con esa mirada violeta extremadamente triste que se extinguía poco a poco, que esta dentro de poco moriría. El chico del borde tenía razón.

Tal vez la oscuridad consumió por completo al chico del borde de ojos violetas, o el borde arrastró hacia el desaire y olvido al chico del borde de ojos violetas. Quizás ninguna de las dos, tal vez ambas. Después de todo así era la vida... ¿A poco no?

 

 

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Fugo no podía simplemente rendirse. Contemplaba al vacío, sintiendo que le faltaba algo.

Le faltaba alguien exactamente, pero aún así. Algo faltaba. Y el odiaba esa sensación.

Los detalles lo eran todo, y perder uno solo, por más insignificante que sea, cambiaba totalmente al juego y sus reglas.

Se paró de un salto, sintiéndose inmensamente estúpido. Sus pies cansados se movieron en medio de la noche.

Echó un vistazo al callejón lateral del restaurante al que fueron por primera vez alguna vez, pero no se le ocurrió revisar el callejón trasero.

Allí estaba.

Algo dentro de ellos murió por unos minutos al pensar en que jamás se volverían a ver. Pero ese abrazo fue como una especie de desfribilador para su alma.

Estaba vivo, estaba con él.

Se tenían, lo tenía.

Estaba bien. Estarían bien.

¿A poco no?

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