Work Text:
Baji comenzó a notar que los pequeños espejos en el departamento de Kazutora estaban desapareciendo, los de gran tamaño fueron cubiertos por lienzos de tela, cuando preguntó la razón su novio se encogió de hombros.
“De hecho es algo bastante aburrido, no le des importancia”
Dijo con indiferencia llevando el tema de conversación a otro sitio, sin embargo Keisuke conocía a su pareja mejor que nadie en el mundo, tal vez Kazutora era demasiado egocéntrico pero eso no evitaba que se comparara con otras personas y a veces tenía que ingeniárselas para recordarle lo atractivo que era ante sus ojos.
Para ello, preparó el escenario perfecto, invitó a Kazutora a pasar el rato en su departamento sin alertar su movimiento lo llevó hasta su recámara.
“Si querías follarme solo tenías que pedirlo Edward, no hace falta hacerte el misterioso”
Mencionó Kazutora antes de lanzarse a devorar la boca del más alto, envolvió sus brazos alrededor de su cuello, siendo un choque necesitado, eliminado cualquier mínima distancia que existiera entre ellos.
Keisuke arrastró sus manos por la delicada cintura de su novio hasta llegar a su firme trasero, Kazutora estaba perdido en la emoción del momento al sentir las manos del mayor sobre su cuerpo y lentamente lo arrastró hasta que pudieran llegar a la cama ignorando el gran espejo frente a ella.
Keisuke fue guiado hasta que se sentó en el borde de la cama y Kazutora aprovechó para montarse a horcajadas sobre él y continuando con su apasionado beso, se encargo de chupar la lengua de Keisuke, los obscenos sonidos inundaron la habitación.
Kazutora comenzó un erótico vaivén sobre su regazo, lo que no ayudó a su necesitado miembro que ya se encontraba duro por los gemidos que soltaba la boca del mayor, Baji se deshizo de las molestas prendas de ropa que cubrían el cuerpo de su novio y pálida piel quedó expuesta a su merced, podía ver la espalda de Kazutora reflejada en el espejo, su delgada cintura quedaría marcada por la fuerza con la que lo sujetaba.
El miembro de Kazutora chorreaba líquido pre seminal y Baji sonrió al sentirlo aún sobre su ropa.
“Deberías quitártelos, me gustaría que estuviéramos en igualdad de condiciones Keisuke”—susurró antes de comenzar a lamer su cuello.
“No lo creo cariño ya tengo mis propios planes”
Y ciertamente no quería distraer a su pareja con su propio físico, esto se trataba de Kazutora, podía deshacerse de su ropa cuando cumpliera su objetivo.
Kazutora frunció el ceño ante la respuesta, a punto de comenzar una discusión sobre ello fue silenciado por los dedos del mayor introduciéndose a su boca, con su lengua cubrió con avidez los largos y gruesos dedos de su pareja, chupando su extensión como si de una polla se trata-se.
“Shhh, confía en mí, amor, voy a recordarte lo encantador que eres. Solo espera por ello”
Arrastrándose por la suave cavidad de su amante dejando un hilo lleno de su saliva dirigió sus empapados dedos hasta la entrada de Kazutora, miraba en el reflejo frente a él como sus dedos se perdían en el calor de su amante y gimió con mayor intensidad al sentir las tensas paredes de Kazutora, pronto se soltarían para Baji y podría ir más profundo.
Su novio no parecía notar la presencia del espejo y soltaba jadeos por la intrusión en su agujero.
“Estabas hambriento por esto ¿no es así?, tus paredes aprietan mi dedo tan mal que no puedo esperar a meter mi polla dentro de ti”
Keisuke comenzó a provocarlo, sus seductoras palabras solo ocasionaban que la erección de Kazutora palpitara y sus paredes se estrecharan deliciosamente.
“Ah~ sabes que un solo dedo no es suficiente, no seas delicado conmigo cuando he tomado tu polla sin preparación, no me subestimes Kei”
Kazutora estaba acostumbrado al trato rudo con su novio, un dedo no bastaba para darle el placer al que estaba acostumbrado. Keisuke lo miró sin aliento y con la voz ronca respondió:
"Quería ser delicado contigo, pero no me dejas otra opción"
Como si fuera una orden Keisuke metió los dos dedos restantes, sus caderas buscaban aumentar el contacto, restregando su polla aún vestida con la desnudez de Kazutora y acariciando sus suaves muslos no podía despegar su mirada del espejo.
Gruñidos salieron de sus bocas, la velocidad aumentando con cada movimiento, sus dedos abusaron de aquel punto que sacaba sonoros gemidos de Kazutora, ambos se aferraron el uno con el otro cuando alcanzaron la cúspide del placer.
“Fuiste muy bueno para mí bebé, ahora voy a darte lo que tanto anhelas”
Dejó un último beso en sus maltratados labios, y volteó a Kazutora en dirección al espejo, sacó su miembro y comenzó a deslizarlo, rozando su ya necesitado agujero.
Su novio seguía perdido en la ola inicial del placer, gimió al sentir a Keisuke deslizando su polla hasta la base y fue ahí cuando miró frente a él.
Su desnudez era lo primero que llamaba la atención, su cuello lleno de marcas rojizas, su pálido cuerpo era sostenido por las fuertes manos de Keisuke y solo podía pensar en cuanto amaba el contraste que existía entre el y su novio aun permanecía vestido, su ropa desarreglada, su cabello alborotado y la vena que sobresalía de su frente por el esfuerzo que hacía para no follarlo de inmediato. Simplemente salvaje y desenfrenado.
“¿Qué es lo que quieres que mire Kei?”
Dijo con dificultad, la polla de Keisuke presionaba cerca de su próstata y dificultaba a su boca y mente expresar algún pensamiento coherente. Sólo quería que comenzara a moverse.
“Creo que es bastante obvio, deseo que puedas verte de la forma en que yo lo hago”
Susurró cerca de su oreja ocasionando un ligero rubor en sus mejillas.
Kazutora sin poder creerlo, giró su rostro con incredulidad.
“No bromees. Hay vistas mil veces mejores que esto y-“
Fue interrumpido por los afilados colmillos del mayor que se enterraron en la suave piel de su clavícula, una mordida dolorosa que sería solo el inicio, comenzó a embestir su apretado agujero, sus ojos castaños se oscurecieron por la lujuria, Kazutora podía observar cada reacción del mayor a través de su reflejo.
“¡Ah, ah, ah~ no tienes que ser tan brusco, podrías avisarme primero!!!”
Kazutora movía sus caderas al ritmo de la fuerza de sus embestidas, jadeos y gritos de placer salían de sus labios, Baji golpeaba con destreza directo contra su próstata.
“Sólo mírate Kazutora”
Keisuke no utilizaría su nombre si no fuera algo serio, sabía que se daría cuenta de su problema con su aspecto pero nunca creyó que haría algo tan…
Significativo e íntimo.
Dirigió su atención al gran espejo que no había notado por el placer, siempre que estuviera con Keisuke este tendría toda su atención, así que tenía sentido que haya pasado por alto el gran objeto frente a su cama.
Kazutora se encontraba rebotando en la dura erección de su novio, sus piernas eran sostenidas por los fuertes brazos de Keisuke, abiertas de par en par para que no pudiera despegar su mirada del maldito espejo, no podía reconocer su rostro lleno de placer, sus ojos vidriosos y sus labios entreabiertos soltando suspiros y cortos gemidos.
La polla de Keisuke entraba y salía de su entrada, se había corrido más de una vez y los fluidos se escurran por sus muslos ocasionando una erótica imagine para cualquiera que los observara.
“Esa es la imagen grabada en mi mente todos los días Kazutora, todo en ti es perfecto mi amor”
Las lágrimas no tardaron en aparecer cuando Keisuke arremetió violentamente en su interior mientras susurraba tan amorosas palabras, liberó una de sus piernas para frotar su roja erección que clamaba por atenciones, movimientos rápidos y certeros llevándolo a un nuevo orgasmo.
“Mírate, te ves bien con mi polla dentro de ti ¿por qué sigues creyendo que no tienes ningún encanto”
Subió lentamente tocando su abultado vientre lleno de su polla, acariciando sus sensibles y rosados pezones que se endurecieron ante su toque.
“Cada parte de ti es preciosa, te amo tanto que no puedo soportar que pienses que no eres lo más bello de este mundo”
Se corrió dentro de su novio una y otra vez hasta que su deseo estuvo saciado, observó el cuerpo con espasmos de Kazutora tratando de asimilar la carga sensorial y emocional del momento. Abrazó su cintura y besó su tatuaje antes de salir de su calidez, su semen se derramó sobre sus pantalones y Kazutora se disculpó en medio de delirios.
Recostó a su novio mientras preparaba un baño para ambos, limpió superficialmente sus fluidos corporales y salpicó de suaves besos el rostro de su amado que expresaba una mirada llena de amor por él.
Con cansancio llevó su mano hasta las mejillas de Keisuke y acercó sus narices para un tierno roce.
Un sincero “gracias” fue silenciosamente expresado.
Esperaba que fuera suficiente para liberar a su amante de sus negativos pensamientos, aunque si era sincero consigo mismo no le molestaría repetirlo un par de veces más.
