Work Text:
Zuko:
En todos estos años después de la búsqueda del avatar, este es uno de los primeros lugares donde me siento en calma. El templo del aire del oeste es un lugar muy interesante para meditar. Después de ayudar a Aang a reconstruir los templos, que fueron destruidos por la nación del fuego, estos siguieron estando vacíos.
-- Ah, se siente bien no hacer nada por un tiempo-- digo con una sonrisa cansada plasmada en mi rostro.
Recuerdo el poco tiempo que estuve aquí con los chicos, antes de lo de Azula claro está, supongo que este lugar es pasaje al mundo espiritual si se lo desea.
Es irónico como las personas pueden cambiar con influencia de los otros, pequeñas acciones que pueden influir en el otro de maneras gigantescas, como me sucedió a mí, después del eclipse. El enfrentamiento con mi padre me hizo darme cuenta de muchas cosas sobre mi, aunque yo diría que tuve cambios abruptos desde la desaparición de mi madre.
--¿uh?, qué extraño--murmuró después de sentir una extraña brisa.
Supongo que tengo razón, puede que los espíritus me estén escuchando.
--mm, mejor empiezo a moverme antes de que me encuentren--digo, mientras estiro mi cuerpo, soltando un suspiro cansado empiezo a caminar hacia la salida. Mi paso no era ni rápido ni lento, estar escapando de mis problemas como señor del fuego por unos días me estaban dando factura.
--Sokka se va a enojar conmigo otra vez--suelto poniendo una mueca. Puede que merezca el regaño de mi prometido, pero en mi defensa tenía que escapar o iba a explotar en su cara.
"Deberíamos volver idiota"
"--...un día más--"
"Está preocupado y lo sabes, Mei no los distraerá por siempre y lo sabes"
"--...te odio--"
Suelto un pequeño quejido de molestia, mi conciencia a veces era demasiado para mi. Con molestia subí al globo el cual no estaba tan lejos del templo.
Esta pequeña travesía me estaba costando demasiado, o me iba a costar demasiado, después de todo sokka estará molesto…
*Flashback*
El salón del señor del fuego se encontraba vacío, las llamas apagadas y el silencio mandaba, un estruendo llegó desde la entrada, Zuko, el señor del fuego actual, abrió las puertas con ferocidad, su cara se encontraba enojada y frustrada.
—Hay que organizar otra búsqueda, la reina tierra viene de visita real, las tribus…—murmuró dirigiéndose a su trono, la frustración se escuchaba en su voz.
El señor del fuego zuko fue uno de los más jóvenes en llegar al trono, después de la guerra de los 100 años había muchas cosas que resolver, y planificar. Con paso fuerte se sentó en su trono, las llamas reaccionaron encendiéndose.
Por aquellas puertas extendidas entró un joven con ropas de la tribu del agua del sur, con una confianza en su mirada se dirigió al mayor.
– ¿Zuko? – llamó, su voz suave no concordaba con su rostro el cual parecía enojado.
– ¡Zuko! – el joven llamó más fuerte al darse cuenta que su amado no lo había escuchado.
Con un sobresalto el mayor reaccionó sorprendido.
– ¿Sokka? ¿Qué haces aquí? – preguntó el joven señor.
– En serio me preguntas el porque estoy aquí, acaso te olvidaste de tu promesa – el de piel tostada respondio y despues de un pequeño silencio suspensivo agrego – otra vez –
La sorpresa se asoma por el rostro del de ojos dorados, su prometido tenía razón, se había olvidado de que tenía una reunión sobre la boda. Esta de igual manera no era la primera vez que pasaba, el trabajo y la presión lo estaban matando. Agradeció internamente que no hubiera ninguna gran guerra, sino, no saldría de la sala del trono.
El joven de piel tostada cambió su posición, cruzando los brazos sobre su pecho demostrando su incomodidad. Nuestro joven señor se dio cuenta de este gesto, y con un suspiro se levantó de su trono, pero antes de poder moverse su prometido habló.
–¿Y? cuál es tu respuesta– la molestia se hizo aún más presente en su voz – Porque la estoy esperando, para saber que excusa vas a colocarme de nuevo —
Zuko sabía que su prometido estaba muy molesto con él, no lo ha visto en semanas, todo eso por culpa de pequeños eventos que han estado pasando. Aun así iba a dejar que se descargara con él y no con otra persona, es su culpa que Sokka esté de esa manera. “Zuko sabía que con esto se terminaría convirtiendo en una bomba de tiempo por culpa del estrés, pero eso no significa que explotara con Sokka, no, nunca se perdonaría a sí mismo si eso pasara”, ese pensamiento era el que se repetía una y otra vez en su cabeza.
– ¿Por qué no hablas conmigo? – más que una pregunta sonaba más como un ruego.
*End of flashback*
Una turbulencia despertó a zuko de su ensoñación, Se encontraba en mar abierto y hace unas horas había bajado la velocidad del globo.
– Seguramente Katara está buscando mi muerte, después de todo hice llorar a sokka– murmuró, el frío de alguna manera me empezaba a molestar así que con un poco de fuego control caliente mi cuerpo.
– Lo que no entiendo es el porque mis memorias son difusas, después de eso solo recuerdo el sonido de la puerta y los pequeños sollozos de mi ángel– su cabeza era un desastre, pero eso no quita el hecho de haber arruinado todo.
– Si me pide tiempo se lo daré– soltó como si fuese un secreto que no debía ser escuchado.
Él estaba consciente que amaba demasiado a Sokka, y que incluso si romper el compromiso le dolería hasta el alma, él lo haría. Aunque le estaba rezando a los dioses para que esto no pasara.
Aang:
Ya han pasado dos semanas desde que Zuko se esfumó en el viento, todos estamos preocupados por él, bueno excepto toph, ella parece tranquila sobre el tema. Sokka no ha dormido muy bien que digamos, pasa la mayoría del tiempo en el jardín con los pato-tortuga o con Appa, me preocupa ese hecho. Katara parece muy enojada, pero también preocupada aunque no se por quien se preocupa, si por Sokka o por esta situación anticlimática.
Con el señor Iroh hemos estado pensando y buscando lugares donde pudo haber ido pero ninguno tiene resultado.
Ahora mismo estoy buscando a Sokka. Quisiera saber qué fue lo que impulsó a Zuko a este método tan brusco como es escapar.
– oh! ¡Sokka! ¡te encontré! – se encontraba en el césped alimentando a los patos.
– ¿Aang? – Cuando Sokka volteo su cabeza, solo pude sentir tristeza y pena, se encontraba pálido y con ojeras gigantescas bajo sus ojos. Me senté al lado suyo, tomé un respiro profundo antes de lanzar mi bomba.
– Sokka, ¿Sabes que paso para que Zuko escapara? – demasiado directo, me reprendí. los ojos de sokka se abrieron y pude ver la culpa a través de ellos.
– y-yo– trago fuertemente, como si un nudo en su garganta hubiese aparecido– fue mi culpa– soltó mientra miraba el pequeño lago.
– ¿Como? – sokka parecía…culpable.
– Lo presione demasiado– me tuve que acercar disimuladamente ya que su voz iba bajando al punto de ser un susurro.
Sokka:
“Fue mi culpa, fue mi culpa” – estas palabras se repetían en mi cabeza una y otra vez.
— Sokka, ¿estás allí? — Aang se escuchaba preocupado por mi, me habré quedado mucho tiempo en silencio… si puede ser eso.
— Fue mi culpa Aang — sentía mis ojos ponerse húmedos por quien sabe cual vez en el dia.
— Lo presione demasiado — mis palabras se quedaban atascadas en mi garganta.
— Sokka ¿qué pasó exactamente? — La voz de Aang se escuchaba tranquila a pesar de todo.
— Fui a hablar con él, no estaba molesto con él ni nada. pero me frustraba no poder verle. —las palabras solo salían de mi boca sin ningún aviso. — al llegar a la sala, simplemente...simplemente lo encare, yo no quería pero me desahogue con el.
— Sokka, sabes dónde podemos encontrarlo — no quería ver a Aang, sabía qué estaba enojado conmigo.
— Él mencionó que quería hacer un viaje como en los viejos tiempos, solo que sin nadie tras nosotros. — recuerdo la sensación de paz que me trajo su mirada al decirme ese pequeño deseo.
Escuchar los pasos de mi cuñado alejándose me tranquilizo un poco, cuando menos me doy cuenta los recuerdos me golpean de frente. Sus hermosos ojos áureos, su sonrisa que a pesar de todo lo que ha pasado sigue siendo resplandeciente ante mis ojos, sus mejillas que se sonrojaban con mis cumplidos más tontos y su cicatriz que aunque él la detestaba yo la amaba por que era parte de él. Mis ojos se veían opacos en la laguna artificial, el dolor en mi corazón era mucho para mi.
Zuko:
Estaba oscureciendo cuando me volví despertar, el cielo estaba despejado y las estrellas brillaban con intensidad, me pare y revise el fuego del globo. La brisa pegaba fuerte en mi rostro y un ardor en mi lado derecho se hizo presente, mi mano temblorosa tocó mi cicatriz y el ardor se hizo presente. No era la primera vez que tenía ataques como este, el dolor en mi ojo, la sensación del fuego tocando mi piel, quemándola y dejándome casi ciego, el recuerdo vivido de lo que pasó aquel día. Con la mayor calma que pude reunir calme mi pánico sentado en el piso del globo, respire lo más profundo que pude, desde lo que pasó con sokka estos ataques se hicieron cada vez más frecuentes. Me da miedo lo que pueda significar este hecho.
— Estoy seguro que ese sueño no fue un sueño sino un recuerdo — susurre mientras me acomodaba el pelo.
Fue un sueño borroso pero las palabras siguen en mi cabeza presentes.
“¡Que acaso ya no me amas!”
“¿¡Quien dijo semejante mentira!?”
“Ni siquiera nos hemos visto en meses Zuko !MESES¡”
“¿Tan poco valgo para ti?”
“Sokka”
“….”
“¿Por qué no respondes mis preguntas? ¿Por qué no me miras?”
“Vete”
“¿Qué?”
“DIJE QUE TE FUERAS”
“...”
¡Carajo!
Lo arruine por completo.
Podía escuchar los sollozos de sokka en mi cabeza, una y otra vez como si quisieran recordarme que fue mi culpa. Sentí mis lágrimas caer, la amargura recorrer todo mi cuerpo, estaba tan molesto conmigo mismo, me estaba odiando a mi mismo. Pero aun así debía controlarme, no podía expresarme a través del fuego si es que quería seguir vivo.
Debí aceptar la propuesta de mi tio hace un tiempo atrás, solo ir a Ba Sing Se y servir té en la tienda, disfrutar de la calma con sokka, que bonito sueño. La ironía cubrió mi rostro y empecé a reír con amargura.
El sol empezaba a salir por el horizonte cuando visualicé a lo lejos los picos que rodean la capital, el viento de anoche favoreció mi vuelo supondre. Me levanté del suelo y empecé a dirigir el globo para no ser notado.
Después de casi dos semanas fuera de mi nación volví, el temor recorrió mi cuerpo y las ganas de volver atrás se hicieron presentes, pero me mantuve firme a mi decisión. Aprovechando las pequeñas sombras aterrice el globo muy adentrado al bosque, la capital quedaba lejos pero aprovecharía el tiempo, aunque estoy seguro que Toph me estará esperando unos cuantos kilómetros arriba.
Una vez abajo recogí la pequeña mochila que me había llevado y empecé a caminar por el bosque, tenía la esperanza que me encontrara Toph o Mei, aprecio mucho mi vida para que katara me la intente quitar.
Mei:
Ya habían pasado dos semanas desde que ayudé a zuko a salir de la ciudad, esperaba que llegara hoy, sino le diría al avatar todo lo que me dijo antes de irse. El chico de la tribu del agua lucía mal en peor al pasar los días, al igual que la mayoría de ese grupo, solo la chica ciega y el señor Iroh lucían tranquilos con la desaparición de Zuko.
— Tu eres la amiga de Zuko ¿no? — Me volteo y justo estaba la chica ciega, Toph creo que era su nombre.
— Si, supongo que si soy yo— Era raro hablar con ella pero, no me producía incomodidad.
— Se supone que debió llegar hace unos minutos— Su tono de voz era confiado, me agradaba — Zuko, hablo de zuko. Dijo que solo iba a estar dos semanas afuera.
— ¿Cuándo te lo dijo exactamente? — Mi curiosidad se volvió más mayor
— Él se lo dijo a Iroh, y Iroh a mi — Me respondió levantando los hombros como si me estuviese hablando del clima y no del desaparecido señor del fuego.
— De acuerdo — Me quedo callada cuando reacciono a algo— ¿Qué necesidad había para decirme eso?.
— Tus pasos sonaban como si quisieras matar a alguien — La sonrisa en su cara fue muy divertida para mi.
— Entonces, solo tengo que esperar a que ese idiota venga— Le pregunte con burla.
— Sip, si no lo obligamos y listo— En serio mientras más habla esta chica, mejor me cae.
— De acuerdo, esperemos — Ella empezó a caminar hacia la entrada de la ciudad y yo la seguí, si ella tenía razón Zuko debería entrar por allí.
Zuko:
Enserio caminar desde la playa hasta la capital sin seguir el camino principal es cansador, no sabría cuanto tiempo he estado caminando, pero al menos mis pensamientos han estado mejorando.
Un crujido se escuchó detrás mío y mis sentidos se agudizan, sea lo que haya hecho ese sonido tiene que ser una criatura grande. Suena un resoplido pequeño seguido de un gran rugido, reconozco el último sonido y me relajo, con una pequeña sonrisa me volteo y veo a Appa y Momo en su cabeza, voy a abrir mi boca para saludarlos cuando siento un viento fuerte dirigirse hacia mi y tirarme hacia atrás. Aang me estaba viendo parado en el lomo de Appa, su cara estaba muy enojada.
— Zuko — Escucharlo enojado me erizo la piel, me levantó con torpeza del piso y me sacudo un poco mi ropa.
— Aang, es un gusto verte — Se me escuchaba nervioso, de un movimiento Aang estaba enfrente mio con su bastón debajo de mi barbilla en modo defensivo.
— Dos semanas, llevas dos semanas desaparecido — mi cuerpo se tenso inconscientemente — Te voy a preguntar dónde estabas Zuko.
— En el templo del Oeste — mi respuesta fue rápida y concisa. El avatar al escuchar esto relaja su postura y quita su bastón de mi barbilla.
— Estábamos preocupados por ti — Al escuchar entendí que mi tío no dijo nada como le pedí — Aunque Katara quiere tu cabeza — su tono cambió a uno burlón y solté una risa nasal.
— Porque no me sorprende — Tendría que tener cuidado de no cruzarla por un tiempo. Aang empezó a caminar y yo lo seguí colocandome a su lado.
— Zuko, ¿Qué pasó? — su tono pasó a ser uno un poco más serio, pero notaba la curiosidad mezclada con preocupación por debajo.
— Realmente no lo se, mi memoria es borrosa, solo sé que Sokka y yo discutimos y que lo hice llorar, pero me falta la mitad de la discusión. Yo me fui por temor de hacer algo de lo que pudiera arrepentirme — Realmente mi cabeza no daba para nada más que mis pensamientos.
— Entiendo — Al verlo de reojo me di cuenta que estaba meditando la situación — Yo hable con Sokka ayer por la tarde, estaba destruido — el me mira con una cara seria y esto hace sentirme culpable de alguna forma — Según él fue su culpa, que te presiono y tu explotaste de cierta forma.
— Yo no explote, él fue el que se desahogo — Algo me dice que él ya sabía este hecho— A todo esto, cómo me encontraste.
— Estábamos dando un paseo cuando vimos el globo descender, los chicos y yo decidimos averiguar quién era, cuando nos dimos cuenta que eras tú, quisimos darte un susto — Su sonrisa era gigante, se le notaba el orgullo en ella. Atrás nuestro Appa resopló con diversión y momo chillo, esos dos estaban conversando sobre algo divertido supondre.
— ¿Cómo está? — Miro al piso tragándome un nudo en mi garganta que había aparecido de la nada.
— Mal, solo lo he visto afuera de su habitación para ver a Appa y Momo, o para alimentar a los patos tortugas— El silencio se adueñó del ambiente y la tensión hizo su famosa presencia de ser cortada con papel.
Seguimos caminando por un tiempo más, realmente pudieron ser horas en esta situación tan extraña y molesta entre nosotros dos. Los únicos sonidos que podía escuchar eran la conversación de Appa y Momo, el crujir de los árboles por el viento y las cigarras chillando a todo volumen.
Realmente odio este tipo de situaciones, el silencio y la ansiedad me matan lentamente.
— ¡Oh! Mira Zuko, es Toph y Mei — el entusiasmo de Aang fue visible en su voz, de alguna manera me tense al ver a las chicas en la entrada.
La mirada de Toph era divertida de alguna manera, mientras que la de Mei era más que nada tranquila, pero yo sabía que en el fondo se estaba riendo de mi sufrimiento.
— Seh, ya las vi — escuchó como Aang se ríe, o trata de no hacerlo.
Al llegar a la entrada siento como mi cuerpo se tensa. Katara estaba detrás de las chicas viéndome acusadoramente, sentí como su enojo y su decepción me analizaba de arriba abajo. Aang pasó al lado mío con una confianza muy alta para mi parecer y mi cuñada le saludó con una sonrisa, se dio la vuelta caminando directo al palacio. Mis hombros se relajaron al ver dicha acción, Aang le siguió y yo por detrás de ellos, las chicas reían sonoramente a mis espaldas.
Con paso tranquilo nos fuimos acercando al palacio. Mientras más cerca estábamos, más me dolía el pecho. Estaba asustado de la reacción de mi amado al verme, mi cabeza solo daba vueltas y vueltas de puras situaciones
