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Characters:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2015-07-24
Completed:
2016-09-14
Words:
48,549
Chapters:
11/11
Comments:
10
Kudos:
65
Bookmarks:
6
Hits:
1,717

Lo que un rey desea

Summary:

Siempre había encontrado una u otra forma de escaparse, pero tarde o temprano hiba a caer, no esperaba que lo hiba a encontrar en la orilla del mar y malherido. Esta vez se aseguraría de que permanecería a su lado.

Chapter Text

-Mira lo que el mar me ha traído…- Esa voz lo saco de su trance, creía que había escapado, que finalmente tras salvarse del mar podía descansar, pero de todos los lugares donde podía terminar, tenía que ser frente a Doflamingo, levanto su mirada ante la sombra del alto hombre, como siempre con sus extraños lentes oscuros, horrible abrigo rosa y torcida sonrisa.

Si alguna vez había estado en peligro, no se comparaba con la situación que se le presentaba en este momento, detrás el mar, en medio él con una herida atreves de su torso tan mala que sentía que cualquier órgano podía ser sacado fácilmente con las manos, desangrándose y por supuesto frente a él, la persona más loca y torcida que ha conocido.

Gruño adolorido, miro abajo a la arena de la playa teñida de rojo, el liquido diluyéndose fácilmente, seguramente ya había perdido unos litros de sangre, le costaba concentrase y seguramente caería inconsciente en cualquier momento, lo horrible sonrisa de Doflamingo parecía que se alejaba, pero se negaba a caer todavía, no era del tipo que se rendía fácilmente.

La adrenalina tratando de darle fuerza suficiente para escapar, se impulso con sus manos en dirección contraria al hombre sonriente, trato de convertirse en arena, no le importaba no poder controlarlo con tal que el viento lo llevara a cualquier lugar lejos de él, pero no podía, estando a la orilla de la playa el agua de las olas lo debilitaba inhabilitando su habilidad.

Doflamingo reía al ver al hombre arrastrándose, como partes de su cuerpo se desintegraban pero lo obligaban a regresar a su forma original.

–Oh vamos no hagas eso, no podre cargarte si te vuelves arena- Lo dejo moverse un rato hasta que finalmente parecía cansado y se dejo caer en la arena, fue entonces que finalmente se acerco a él para ayudarlo, con facilidad lo levanto y lo puso sobre su hombro derecho como si fuera un saco, Crocodile apretó los dientes tratando de amortiguar el dolor de tal acción que no era para nada delicada y que justamente presionaba la herida en su torso contra su hombro, todas esas plumas eran muy molestas estaban sobre toda su cara, apretó su mano en el abrigo en un débil intento de resistirse pero no podía hacer mucho, sentía que su cabeza iba a explotar y el simple caminar de Doflamingo lo estaba mareando, ni siquiera podía formular palabras.

No sabía cuánto tiempo había pasado pero podía notar como la sangre estaba manchando el abrigo de Doflamingo, bien, que se arruinara ese estúpido abrigo, no sabía cómo podía prestarle importancia a eso cuando seguramente le esperaba cosas peores. Ya no podía escuchar la voz de Doflamingo ni siquiera el mar, el dolor en su cabeza se iba y sus vista se tornaba borrosa, solo veía rosa y finalmente el color negro.

 

 

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Primero movió los dedos de su mano derecha, seguido del dolor punzante en sus pulmones al tomar aire, se sentía bastante entumecido, fue entonces que abrió sus ojos poco a poco viendo el techo de madera y el lento movimiento del abanico, bajando un poco la mirada logro ver una ventana abierta, la luz entraba fuerte iluminando el cuarto de colores cálidos que rebotaban de las persianas guindas, había una mesa grande con adorno de frutas en el centro, su abrigo se encontraba en una de las sillas.

Bajo la mirada para ver que tan mal estaba su herida pero se encontró con parches sobre la herida, parecían provisionales y estaban teñidos de rojo, palpo sobre ellos afirmando que todavía se encontraba bastante mal, se impulso con sus manos con la intención de sentarse el dolor en su espalda evidente, al girar su vista a la izquierda se dio cuenta que no estaba solo, maldijo su suerte, ahí estaba de brazos cruzados y sentado en una silla Doflamingo, parecía dormido pero al ver la sonrisa formase en su cara noto que estaba siendo vigilado, no se molesto en esconder su cara de disconformidad.

-Heh…De regreso con los vivos- Cuanto deseaba poder levantarse e irse, le esperaba un infierno y no podía hacer nada más que soportarlo, por más molesto que fuera sabía que podía lidiar con esto, después de todo la prisión más segura del mundo no pudo quebrantarlo - Obviamente no estoy de humor, mucho menos para escuchar tus disparates- pudo ver como su sonrisa se ampliaba y como chasqueaba la lengua – Claro, como si no fuera así siempre-

Se levanto y tomo unas cuantas cosas de una pequeña mesa detrás de él, parecían vendas y ungüentos – Como ya estas despierto, esto será más fácil, ¿Puedes levantarte?- Levanto una ceja con desconfianza, seguramente no pensaba tratar sus heridas el mismo ¿Cierto? Pero como leyendo su mente le contesto -¿Qué crees que nunca he hecho esto antes?-

Dejo escapar un gruñido pero prefirió no discutir el asunto, no quería alargar la discusión y si eso lo beneficiaba en recuperarse más rápido entonces lo permitiría, movió la sabana que cubría la mitad de su cuerpo y permaneció sentado en la orilla de la cama, fue entonces que percibió que estaba más…ligero, no tenía su garfio ni los anillos en su mano derecha, hacía que todo pareciera más extraño.

Doflamingo acerco la silla frente a él para tener mejor acceso a curar las heridas, tomo un trapo y lo mojo con agua de un recipiente al lado suyo -¿Dónde está mi garfio?- Congelo sus movimientos, pero señalo detrás de él hacia la mesa grande de la otra esquina - ¿Ya quieres matarme sin siquiera haber iniciado?- De nuevo con sus tontos comentarios – Lo quiero de vuelta-

-Después de esto- dijo simplemente y permaneció en silencio solo observando los parches de su herida, algo que le hacía perder la paciencia a Crocodile, como dándose cuenta que se había perdido durante unos segundos mostro sus usual sonrisa -No tengas miedo, seré gentil-

-Cayate de una vez y hazlo rápido-

-Si~, Si~- Retomo lo que estaba haciendo y volvió a mojar el trapo, esta vez acercándolo a los parches y remojándolos, Crocodile mirándolo cauteloso y siguiendo sus movimientos, el agua era tibia así que facilitaba que los parches se desprendieran sin mucho dolor, después de todo estaban algo pegados con sangre, le sorprendió lo cauteloso que era al hacerlo, quitando las gazas lentamente, probablemente lo quería hacer sufrir más tiempo, no esperaba que fuera piadoso y lo hiciera por “gentileza” como él decía.

Una vez que ya no habían mas parches, volvió a tomar el trapo para limpiar las heridas, con el mismo cuidado que antes, Crocodile miro su cuerpo, la peor parte entre su pecho y estomago estaba suturado, seguramente lo había hecho algún doctor de Doflamingo, tenía un largo corte que partía el torso a la mitad y a su lado otro paralelo no tan profundo, había una herida más en la parte baja de su costilla, se lo había hecho con una astilla de madera del barco, era más pequeño pero ciertamente más profundo que los otros, tenía suerte de no haberse perforado un órgano. – No dejara una fea cicatriz si es lo que estas pensando-

-Hump- Que más le importaba otra cicatriz, no era la gran cosa. Estaba vivo, su única queja era tener que lidiar con el tipo del abrigo rosa mientras estaba herido.

Cubrió sus dedos con una crema verdosa y la aplico sobre las heridas más abiertas, el contacto causándole dolor por primera vez, pero reprimió cualquier movimiento o gesto en su rostro, no quería saber cómo reaccionaría Doflamingo, por unos cuantos minutos más aguanto hasta que completo de tratar las heridas.

Doflamingo espero un instante, buscando la mejor forma de poner las gasas, como si se tratara de encontrar la mejor estrategia para algo tan simple, con bastante eficiencia logro completar la tarea, incluso Crocodile consideraba que no estaba tan mal, de igual forma se cuestionaba si había tendido que lidiar con este tipo de cosas en el pasado, quizás tratando sus propias heridas o las de alguien de su familia, de ambas formas era una imagen difícil de visualizar y creer.

Los dos habían permanecieron inmóviles por unos segundos, conforme pasaba más tiempo la tensión aumentaba, Crocodile esperaba que una vez que terminara Doflamingo se alejara, pero permanecía igual de cerca que antes, a pesar de los lentes oscuros era sencillo distinguir su mirada pero no había mucho que pudiera descifrar con eso, nunca le había agradado que ocultara sus ojos, era otro factor que aumentaba disconformidad considerando que con solo ver su vestimenta y caminar ya era bastante extravagante. De cualquier manera no le gustaba su cercanía, no le gustaba la mano que había puesto en su cadera ¿Qué es lo que quería? ¿Estaba esperando a que le dijera que se alejara?

Dejo salir un suspiro molesto, Doflamingo pareció comprenderlo y dejo más espacio entre los dos, sentándose cómodamente en la silla que estaba, Crocodile esperaba cualquier movimiento repentino pero solo veía como Doflamingo parecía incomodo, mirando hacia un lado sin decir nada, era algo bastante inusual de él pero era mejor que tenerlo entusiasmado y encima de él, finalmente se levanto y fue por su garfio como había dicho anteriormente, lo dejo a su lado y no tardo en ponerlo de vuelta en su lugar donde estaba su mano izquierda, no esperaba que ayudara mucho para defenderse, su mejor arma era su fruta en esta situación, sin embargo era un caso más de comodidad que de necesidad de protegerse, simplemente se había vuelto parte de él.

Paso los dedos sobre la liza superficie del garfio, volviéndose a acostumbrar a su presencia y su peso, fue en ese momento que estaba en sus pensamientos que Doflamingo aprovecho para besarlo, una mano posesiva sobre su cuello lo mantenía en un su lugar, era un beso hambriento como queriendo comerse sus labios, había pasado tanto tiempo, no recordaba la última vez que había estado cerca de alguien y la sensación no era del todo desagradable, aunque no toleraba que se le acercara sin permiso, como si tuviera el derecho de hacer lo que se le antojara, por esa simple razón intento alejarlo, puso su mano sobre su pecho empujándolo, al sentir esto el rubio se separo, no sin antes pasar la lengua por sus labios, degustando el beso que había robado.

Esa era otra que no le gustaba de Doflamingo, ni siquiera intentaba disimular sus intenciones con él, no era la primera vez y por eso no le sorprendía, pero como todo siempre había algo impredecible que simplemente se le escaparía y era ahí donde Doflamingo aprovecharía todo el control que pudiera obtener.

Con una molesta risa, vio como Doflamingo se levanto con la intención de salir del cuarto -Debes tener hambre, are que te traigan un par de cosas- sin darse cuenta dejo escapar un respiro que había estado conteniendo, un poco mas aliviado y a la vez no lo hacía sentir menos seguro, sabía que estaría atrapado un buen tiempo, eso si Doflamingo lo dejaba ir, muy a pesar de que el cuarto pareciera bastante sencillo y tranquilo, seguramente ya había puesto alguna medida de seguridad por si decidía escapar, no tenía caso hacerlo en este momento, apenas había despertado, era mejor esperar, en cuanto estuviera en mejor condición se largaría de la isla.

Pasaron casi 20 minutos cuando la puerta se abrió de nuevo, varios sirvientes entrando y saliendo, una mesa aun mas grande fue reemplazada en el cuarto, en el se fueron apilando diferentes platillos entre comidas y postres, con desconcierto observo la extraña escena, todos los sirvientes bastantes silenciosos y efectivos en su trabajo, alguno que otro se atrevía a girar la mirada y verlo, solo les regresaba una severa mirada que los hacía desviar sus rostros con miedo, todo mientras Doflamingo permanecía parado con los brazos cruzados y una tenue sonrisa, al finalizar de poner en su lugar el ultimo plato, los sirvientes desaparecieron con rapidez cerrando la puerta, dejándolo de nuevo solo con el shichibukai.

Se acerco a la mesa y tomo lugar en el centro de la mesa donde podía ver la pila de comida, ya estando cerca le pareció algo nauseabundo la cantidad considerando que solo era para dos, la mezcla de olores de los platillos agregaba otro factor desagradable para él -¿No es esto algo excesivo?-

-No sabía qué clase de comida te gustaría así que pedí solo un poco de todo- “poco” era quizás un concepto incompensable para él, con su extravagancia esto no era el peor de los casos.

-Podría haber sido más simple- Tomo un pedazo de filete y lo acerco a su plato, brócoli y una pasta que no estaba seguro que era pero se veía bien, Doflamingo tomo diversas frutas picadas acompañado con vino, comiendo sin mucho entusiasmo, probablemente no estaba hambriento y solo estaba tratando de acompañarlo.

Tras unos minutos en silencio solo veía a Doflamingo mover su tenedor en el plato, revolviendo la comida sin tomar bocado, dedicándose únicamente a observarlo, Crocodile trato de evitar su presencia y disfrutar la comida, mirando su plato y viendo si encontraba cualquier otra cosa de interés en la mesa aunque ya se encontraba bastante lleno.

-¿Quién fue esta vez?- La pregunto lo atrapo descuidado, no muy seguro de que estaba hablando, rápidamente llegaron viejos recuerdos de la última vez que le hizo esa misma pregunta, seguramente refiriéndose al causante de su actual herida, no veía mucho caso en darle vueltas al caso así que prefirió ignorarlo.

-Que más importa-

-Me importa- Dijo casi al insitante, pero no convencía a Crocodile de compartir su historia, terminado su copa de vino en un último sorbo. Dando un suspiro el hombre alto se dio por vencido -Bien, entiendo, no quieres hablar de eso, seguramente me contarías la historia más aburrida y tediosa del mundo- Sonaba molesto pero era más un berrinche.

-Sí, tienes razón- toda con tal que dejara el tema en paz, se levanto de la mesa y titubeo un segundo antes de dar un paso, asegurándose antes que su herida no se había abierto, causando sin querer la atención del tonto pájaro, que se acerco y lo levanto con facilidad –No tengo las piernas rotas, idiota-

-Eres terrible, no me dejas hacer nada - Lo dejo caer en la cama, haciéndole pagar por su mala actitud- Supongo que ya estas cansado de mi- Crocodile solo le ofreció una mirada fría

–Que cara más aterradora- Sostuve su rostro firmemente con una mano, obligándolo a verlo de cerca- Nunca aceptaras mi ayuda a las buenas ¿Entonces tengo que tratarte como una basura?- El contacto con sus ojos nunca se corto, parpadear parecía una amenaza, pero no dudo en desafiarlo con la misma mirada, eventualmente Doflamingo dejo escapar una sonrisa y lo soltó -Hump, descansa Crocodile- el sichibukai tenía toda la intención de marcharse pero la voz del hombre de cabello oscuro lo hizo detenerse.

-No recuerdo haberte pedido ayuda-

-Dije, descansa- El tiempo de retarlo se había acabado, ese tono indicaba que ya no estaba jugando, podía notar cómo se alteraban un poco las venas en su ceño, como su usual sonrisa había desaparecido de su rostro, lo observo con la orilla de sus ojos manteniendo un rostro firme, se dejo caer en la cama y cerrando los ojos aparentando dormir, no tenia caso alterarlo más, escucho solo el cerrar de la puerta y asumiendo que ya se había marchado, no le preocupaba la forma molesta en que se había ido Doflamingo, no iba a ocupar su mente con tales trivialidades, todavía estaba un sol brillante allá afuera pero no le costó mucho despejar su mente y dormir.