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Reparación de Corazones Rotos.

Summary:

Nene Yashiro ha sufrido un pequeño percance amoroso en su trabajo recientemente, y habiendo un remedio justo a la vuelta de la esquina, ¿quién diría que no?

 

Está inspirado por el arte oficial de Aida Iro de San Valentín 2023.

Notes:

¡Este es el primer fic que publico aquí! Estoy un poco nerviosa, pero espero que os guste.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Estamos ante un mundo posdictadura en el que los afectados tienen que acostumbrarse a los cambios. En Alicante hay una joven mujer de veintitrés años que, en pleno año 1985, quiere reparar los daños causados a su corazón por un compañero de trabajo, que le dijo que era la única mujer de sus ojos.

Nene Yashiro iba caminando lentamente pero con certeza hacia la tienda de Reparación de Corazones Rotos, o ‘RCR’, como le llamaba todo el pueblo. Ella nunca había estado allí, pero se oían verdaderas maravillas de los que sí habían tenido la gran oportunidad de visitar el lugar.

“¡A mí me devolvieron mi amor en forma de una joya preciosa y reluciente!” Esa frase, con algunas variaciones dependiendo de la persona, era algo que Nene escuchaba a diario. Por lo que le habían contado, la RCR vendía joyas hechas de amor procesado de las personas hartas de rechazos. Además de eso, la tienda vendía accesorios normales, y también compraba amor que los clientes no querían por un precio justo. ¡Era una tienda multiusos!

Su corazón se había roto recientemente, así que Nene decidió ir a la tienda y probar suerte, a ver qué piedra preciosa le podían ofrecer por su amor dañado. Si no le gustaba el trato, simplemente podría negarse y no sufriría daños.

Al llegar a su destino, Nene abrió la puerta de cristal. Una pequeña campanilla sonó encima de su cabeza, indicando su llegada a la grandiosa RCR.

La tienda era realmente caótica, se veían utensilios poco habituales en las estanterías llenas de polvo. Colgadas del techo, se encontraban jaulas llenas de réplicas de corazones hechos de tela. También, curiosamente, había lo que muchos denominarían “demasiados” relojes, cada uno apuntando a una hora diferente. Encima de los muebles más bajos se podían apreciar unos ricos bombones de chocolate recién hechos y, al fondo de la tienda, había una escalera de caracol que llevaba a un piso más alto, del que nadie nunca hablaba.

Nene se acercó mejor al mostrador y se dio cuenta de que no había nadie.

—¡Bienvenida, jovencita! ¿Estás aquí para vender un poco de amor? Tomaré cualquier cosa, sin importar cuán dañada pueda estar.— Nene giró la cabeza rápidamente hacia la dirección de la que provenía la voz de un hombre, dando un pequeño salto. Ella tomó un segundo para apreciar sus características: no era un muchacho muy alto o, por lo menos, no más alto que ella, y tenía los ojos saltones, además de una sonrisa un tanto inquietante pegada a su rostro.

Justo cuando volvió a abrir la boca, otra voz sonaba, esta vez desde la parte alta de las escaleras de caracol.

—Si está aquí para vender su amor, entonces véndamelo a mí. Le fabricaré una gema brillante que se venderá por un alto precio.

El segundo hombre tenía un parecido escandalosamente cercano al primero, Nene supuso que eran hermanos gemelos: el mismo pelo, la misma estatura y la misma voz, pero se los diferenciaba bien, ya que el segundo hombre carecía de la mirada punzante y la sonrisa siniestra de su hermano. También se podían apreciar unas ojeras bajo sus ojos color miel, probablemente debido al cansancio de atender clientes apenados casi todos los días. Nene no podía negar que el segundo hombre le parecía un poco atractivo.

—¿¡Quiénes sois vosotros?!

—Pues somos los dependientes de la tienda, claro está.— Aclaró el segundo hombre. En sus respectivos identificadores estaban sus nombres escritos; el primer hombre se llamaba Tsukasa, y el segundo, Amane.

—¿Qué la trae por aquí, señorita?— Preguntaba Amane.

—¡Sí, sí! ¿Qué te trae por aquí?— Imitaba Tsukasa.

—Quería preguntar por las cosas que ofrecéis aquí, para un corazón roto.

—Por supuesto, señorita. Tenemos servicios desde reparar corazones heridos hasta coleccionarlos para venderlos. Casi cualquier cosa que usted nos pida nosotros haremos lo posible para cumplirla.

—Muchas gracias. Pues me gustaría...

Nene no llegó a terminar su frase, ya que fue interrumpida por el entusiasmo desbordante de Tsukasa, que, de repente, recordó la promoción que le debe hacer saber a todos los clientes.

—¡Oye, oye! ¡Tenemos una lotería especial por San Valentín! Si ganas, puedes escogernos a uno de nosotros dos para que arreglemos tu amor a nuestra manera y gratis, si es eso lo que buscas. ¡No hay nada que perder! ¡Inténtalo ya!— Tsukasa saltaba para un lado y para otro, tratando de llamar la atención lo más que pudiera.

—¿Una lotería? ¿Cómo funciona?

—Solo necesita escribir su nombre en este papel que le voy a dar.— Decía Amane, suspirando. Estaba visiblemente cansado de la hiperactividad de su gemelo. Él se acercó a Nene y le entregó un trozo rectangular de papel, adornado con corazones y palabras bonitas en honor al Día del Amor. Nene, pensando que no tenía nada que perder, escribió su nombre en la línea central del papel y se lo devolvió al amable hombre de ojos cansados.

—¡Muy bien! ¡Ahora dame ese papel y giraremos el bombo de la suerte ahora mismo, solo para ti!— Tsukasa le arrebató el papel a Nene y, antes de que ella se pudiera dar cuenta, el gigante bombo al fondo de la tienda ya daba vueltas rápidamente mientras un solo foco brillaba para dar un toque de emoción. Los ojos de Nene se quedaron fijos en la gran bola giratoria. Ella sabía que sus probabilidades de ganar eran infinitamente pequeñas, pero algo le decía que podía tener algo de esperanza, aunque fuera solo esta vez.

En ese momento, el bombo paró de girar.

Nene contuvo su respiración mientras los gemelos sacaban el papel ganador.

Tsukasa analizó el nombre escrito en el trozo de papel, y se hizo el silencio mientras los dos miraban el resultado, ojipláticos.

—¡Felicidades, señorita Nene Yashiro! ¡Has ganado el gran premio de la lotería de San Valentín! ¡Muchas felicidades!— El confeti salía disparado de los pequeños cañones extraños que tenían de decoración. Tsukasa saltaba y corría frenéticamente alrededor de Nene. Mientras tanto, Amane se acercaba silenciosamente a ella, poniendo una mano sobre su hombro y sobresaltándola un poco.

—Muchas felicidades, jovencita. Parece que ha ganado.

Nene no se lo podía creer. ¡Había ganado el gran premio de San Valentín! Estaba tan feliz que no se lo podía creer. Los dos gemelos, con su respectivo nivel de entusiasmo por la situación, se colocaron hombro a hombro uno con el otro enfrente de la ganadora, listos para enseñar sus habilidades dado en de ser elegidos.

—Y bien señorita, ¿a quién va a escoger para manejar su amor?

Nene se quedó mirando indecisa a los dos gemelos. Tsukasa era llamativo, excéntrico y un tanto curioso; sería difícil confiarle una tarea como la que Nene quería. Aunque, si estaba ahí como dependiente, muy malo no podía ser. Por otra parte, Amane tenía un aire misterioso, era bromista y definitivamente parecía más guapo, lo cual era un aspecto importante para Nene Yashiro, auto proclamada “Reina de ir a por los guapos y fallar estrepitosamente cada vez.”

—Quiere que su amor sea tratado con cuidado, ¿no es así? Si me escoge, haré que su amor brille intensamente. Será una joya única, una que resplandecerá para siempre. Nunca podrá olvidarlo.— Decía Amane, mostrando sus habilidades.

—Tienes algo de amor que estás lista para tirar, ¿verdad? Si me eliges, tomaré ese corazón que no necesitas, tu amor no correspondido, lo aplastaré y lo mezclaré TODO y lo convertiré en un accesorio para ti. ¡Dejaré que te olvides de todo!— Decía Tsukasa, haciendo lo mismo.

Nene se decantó por Amane, ya que parecía ser más gentil y, sobre todo, más guapo.

—Te escojo a ti, Amane.— Nene apuntaba al joven hombre. —Me gustaría que refinaras mi amor y lo hicieras deslumbrar, por favor.— Nene miraba decididamente al dependiente de la tienda, sus ojos brillando de emoción.

—Parece que yo gano.— El muchacho soltó una carcajada. —Bueno, entonces me llevaré sus sentimientos de amor. No se preocupe. Después de que lo refine será tan bonito que no podrá distinguir el color original.— Amane se puso a trabajar de inmediato, yendo a la parte de atrás de la tienda donde tenían todos sus materiales de trabajo, Nene lo seguía con ansias para verlo en acción.

Al llegar allí, Amane frenó en seco, haciendo que Nene se chocase contra su espalda. El dependiente se giró de manera brusca y la agarró de los hombros, asustándola un poco. Antes de que Nene pudiera procesar la situación, ¡él ya le había dado un beso en la mejilla! ¡Pero bueno! ¿Qué significaba eso?

Nene lo miró aturdida, la sangre subiendo hacia sus mejillas y orejas.

—No se emocione, señorita, este es el procedimiento natural para poder extraer su amor. Acabo de ponerle un sello mágico a su corazón.— Explicaba Amane. —Aunque, si prefiere tomárselo de forma romántica, no habría ningún problema por mi parte.— ¡Con esto sí que estallaba Nene! ¿Un chico guapo ligando con ella? ¿Acaso quería romperle el corazón también para hacer más negocio o qué?

¿Un sello mágico en el corazón? ¿A través de la mejilla? ¿Qué tendrá que ver el corazón con la mejilla? ¿Me está mintiendo? ¿Realmente está siendo honesto al ligar conmigo? ¿Qué es lo que quiere de mí? ¿Y si...?

El tren de pensamientos de Nene paró en seco al ver que Amane se ponía manos a la obra.

—Muy bien, veamos los detalles de este amor...— El dependiente miraba intensamente al amor en su mano, como queriendo descifrarlo. — Ah, dice que el compañero de trabajo que usted admiraba ya tenía 5 novias. Ya veo, bueno, ¿por qué no vamos ya al procesamiento de joyas?— Amane era amable, o eso quería creer Nene. ¡Primero diciendo cosas así, y luego riéndose como si nada para aliviar todo! Nene tenía un conflicto interno sobre si debería enfadarse o no.

La mujer, siendo tan curiosa, se quedó mirando fijamente a la mano experta del joven dependiente, haciendo maniobras con el amor, supuestamente intocable para muchos, y haciéndolo brillar poco a poco. A veces, la vista de Nene se desviaba a la cara del muchacho para apreciar su belleza, pero de eso no se habla.

Después de unos minutos hipnotizantes, Amane ya había terminado.

—Bueno, parece que su joya ya está lista. Tenga.— Nene salió de su trance al ver el amor, ahora sólido, en frente de ella. Reluciente, hermoso y renovado. Casi estalla de alegría al ver que de sus rechazos continuos había salido algo tan bello.

La joven muchacha pegaba brincos de alegría, y corrió hacia la ventana con la joya en la mano para apreciarla mejor, admirando el rojo de la piedra preciosa a la luz del sol.

—¡Muchas gracias, de verdad! ¡Les hablaré a todos sobre esta tienda!— Anunciaba Nene mientras salía por la puerta, feliz como una perdiz.

—¡Ah, me siento tan renovada! ¡Es increíble que un corazón roto se pueda convertir en una joya tan bonita como esta! De ahora en adelante, cada vez que mire esta joya brillante, recordaré esta experiencia maravillosa.— Después de tal alegría, hasta las calles de Alicante relucían de amor.

Desde dentro, los dos gemelos se quedaban satisfechos.

—Vuelva cuando quiera.— Decía Amane con cierto anhelo, aunque la mujer ya estaba lejos para poder escucharlo.

—Oye, Amane, quería preguntarte sobre lo de antes del sello mágico ese. Eso era una mentira de las grandes, ¿no?— Tsukasa lo miraba fijamente a los ojos, buscando algo interesante en sus sentimientos. Debido a esto, Amane se ruborizaba un poco, apartando la mirada. Él puede ser todo lo bromista y atrevido que quiera, pero su naturaleza es la timidez pura.

—Ya, bueno, no me hables de eso.

Pero Tsukasa, que bien conocía a su gemelo, seguía preguntando: —¿Qué te gustó de ella? ¿Su cabello rubio? ¿Sus ojos grandes y oscuros? ¿Sus labios con carmín?

— ... ¿Supongo que me gusta todo?— Hasta él mismo sonaba inseguro sobre su respuesta. Tsukasa se quedó unos segundos más observándolo, intentando recordar todos los rasgos de Nene. De repente, se acordó de algo importante.

—Perdí. ¿Qué quieres que haga?— Le preguntó Tsukasa.

—¿Eh? Oh, es cierto. Bueno, para empezar, dame un poco de chocolate.— El rubor de Amane se iba gradualmente, y en su estómago se asentaba el hambre.

—Aquí tienes.

Notes:

¡Muchas gracias por leer!