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Era la ultima linea y Shinichiro Sano finalmente podía vivir plenamente junto a su familia, para él era encantador ver crecer a sus hermanos y traer a los otros a su lado sin embargo... no era fácil ser un maldito saltador del tiempo y recordar todo lo que había sufrido en sus vidas pasadas. Cada angustia, dolor, rechazo, orgasmo, impulso violento, todo lo podía recordar y sentir y para él era putamente injusto ¿A quien se le había ocurrido que traer a un muerto al mundo de los vivos había sido buena idea?
No era buena idea que sintiera sus adicciones más fuerte que nunca y tampoco era buena idea que fuese consiente del futuro de cada persona a la cuál había visto desde el más allá y no era para nada conveniente que mientras aquella cosa maligna se uniese con su alma la obsesión con su pequeña vecina fuese creciendo.
No paraba de repetirse que la pequeña Midori tenía la edad de Emma y que este se enojaría si tocaban a su hermana, tampoco se le olvidaba que él era por mucho mayor que ella y jamas pasaría por alto que ella le veía como un hermano mayor. Pero maldicion, ella al igual que Emma estaban cada día más crecidas y aunque a él le parecía que su hermana era solo una niña no podía sacarse de la cabeza que pronto cumpliría ella la edad legal para que el pudiese tocarla y que ella estaba tan sola que no necesitaba más que convencerla para joderle la mente y ser el rey de su vida.
Wakasa tampoco ayudaba mucho, no era secreto para nadie que a Wakasa no le importaba la edad, el genero o los lazos cuando se trataba de meter su pene en algún agujero. Desde personas lindas, feas, delgadas, rellenitas, sin importar el color o la nacionalidad, si le parecías interesante a Wakasa él haria que te sintieras la persona más bella del mundo mientras te follaba.
ーVamos, si tanto te quema la cabeza solo hazlo ーLe apoyo Wakasaー una sola vez no matara a nadie Shinichiro.
ー¿Y si alguien se entera y voy a la cárcel?
ーNo tiene amigos y su padre no esta en casa ¿que es lo peor que podría pasar?
Con el paso de los días Shinichiro Sano no podía sacar el comentario de Wakasa de su cabeza ¿que es lo peor que puede suceder? Se pregunto a si mismo el Sano mayor.
En su mente ella le coqueteaba cuando salia de su casa en pequeños shorts y su bicicleta para ir a la tienda, en su imaginación Midori se le insinuaba cada vez que pasaba por su casa y le saludaba con una sonrisa mientras iba a la secundaría y su subconsciente le repetía una y otra vez que cuando ella le pedía ayuda era en realidad porque quería que le hiciese suya y no porque fuese el hombre más cercano con el que podía contar.
Y así fue como en enero del 2005 empezó la trágica y decadente historia de Shinichiro.
Era una mañana de invierno, el sábado ocho de enero para ser más exactos cuando Midori llamo a la puerta de los Sano totalmente abrigada mientras en su mano llevaba su monedero.
ー¿Puedes llevarme al súper mercado? ーPregunto Midori quien apenas y le llegaba al pecho, sus bonitos ojos grisáceos le encantaban al mayorー es que hace mucho frío como para ir en la bicicleta.
Shinichiro la miro atónito ¿acaso esto era una señal del destino?
ー¿Tu padre no esta en casa? Pense que había pasado la navidad aquí ーShinichiro primero debía tantear el terrenoー es que es muy temprano y apenas iba a comer y...
ーMi padre viajo a Brasil para una conferencia y no vendrá hasta finales de marzo, porfavor Shinichiro san lléveme a la tienda ーMidori hizo una reverencia profunda a modo de suplicaー yo le comprare algo en el camino si me hace el favor.
Shinichiro se quería hacer el difícil pero podía escuchar a Mikey e Izana en el piso superior a punto de bajar y sabía que ellos la llevarían sin reparo.
ーIre por las llaves del auto, espérame.
Media hora después Midori caminaba frente a Shin con su abrigo atado a la cintura ya que la calefacción del súper mercado estaba alta. Para el mayor le era fácil imaginar que eran una pareja y no era para menos, él llevaba el carrito de compras mientras ella compraba comida para una o dos personas y le pedía opiniones sobre algunos productos.
ー¿Por que compras tuberías Mimi chan? ¿Vas a arreglar algo? ーPregunto Shinichiro al notar como esta compraba cosas de una listaー ¿Para que es?
ーEl baño esta mal, la ducha, papá dijo que llamara a alguien para que se encargara de eso y me dejo el dinero pero no se que comprar de todo esto ーMidori enseño su lista a Shinー ¿conoces de alguien que arregle tuberías?
Shinichiro lo pensó un poco y luego nego, tomo la lista y luego tomo su teléfono llamando a Wakasa.
ー¿Sabes arreglar baños? No, no es para mi, si, si te van a pagar ¿estas libre? ーShinichiro asentía mientras Wakasa le daba algunas indicacionesー bien, mandame la lista por mensaje y luego nos vemos en mi casa.
Midori sonrió ante la determinación de Shinichiro, era asombroso como mientras su padre evito el tema del baño de invitados toda su estadía Shinichiro lo afrontara en segundos.
Si, sin duda le parecía atractivo, no tenía nada de malo si lo pensaba bien, después de todo era imposible que él se fijara en una simple mocosa como ella ¿o no?
《●》
Aquella tarde Midori se encontraba pasándole herramientas a Wakasa mientras Shinichiro se tomaba una cerveza a sus espaldas, al parecer el daño era un poco más grave de lo que habían pensado y necesitarían un poco más de tiempo para arreglarlo.
ーDame el pegamento ーPidió Wakasa extendiendo su manoー ¿Le pondrás cerámica a la parte del baño que rompimos?
ーHay cemento y cerámica en el sótano, así que has lo que sea necesario ーMidori le entrego el pegamento a Wakasaー ¿Te traigo algo de tomar?
ーUna cerveza porfavor ーPidió Wakasaー Shinichiro ¿puedes tu acabar la pared cuando yo haga la tubería?
ーCuando termines yo me encargo del resto ーShinichiro tomo una cerveza del six pack y se la entrego a Wakasa y luego observo a Midoriー ¿tu bebes?
Midori negó, ella jamas había bebido y le parecía muy raro estar cerca de gente que lo hiciera.
ーVamos Midori, no seas una niña, solo es una cerveza ¿no confías en nosotros? ーse quejo Wakasaー es solo una.
Midori dudo pero finalmente acepto la cerveza que Shinichiro le ofrecía, habían comprado mucha cerveza para Wakasa ya que este dijo que le quería que le pagaran con tan preciado liquido que a él le encantaba por lo que no le era dificil si quiera arreglar un avión si le ofrecían alcohol de por medio y a Midori le saldría más barato que pagarle a un profesional.
ー¿Te gusta? ーPregunto Shinichiro al ver como Midori daba un sorbo a su cervezaー te vez linda cuando bebes.
Midori se sonrojo un poco y miro hacía otro lado.
ーNo, no me gusta, es demasiado amarga ーSe quejo la chicaー es fea.
Shinichiro negó y luego bebió de su lata.
ーAnda, bebe otro poco ¿si? A lo mejor es porque aun no sientes el verdadero sabor ーWakasa le animo a Midoriー solo dos latas más.
Hubiera sido fácil negarse pero su joven mente no podía preveer el peligro, la primera lata la mareo y la segunda le hizo sentir que volaba, tres, cuatro, cinco, diez, doce latas y ya estaba casi inconsciente en el sofá mientras Shinichiro entre sus piernas hacía el mejor sexo oral que alguna vez en su vida había hecho, Wakasa observaba todo mientras disfrutaba del sillón masajeador que le pertenecía al padre de la menor.
ー¿Que tal esta Shin? ーPregunto Wakasa mientras cambiaba los canales de la televisiónー ¿Valió la pena arreglar el baño gratis?
Shinichiro simplemente asintió, en ese momento no quería separse de la pequeña vagina que no paraba de derramarse en su boca al tener el cuarto orgasmo consecutivo, Midori era una pequeña masita chorreante de gemidos la cual era opacada casi por completo por Shinichiro quién no quería abrirla con sus dedos, el esperaba que la lubricación que había alcanzado fuese suficiente para poder entrar en ella de la forma correcta.
ーWakasa el lubricante ーPidió Shinichiro mientras empezaba a desnudarse a un lado de la menor, el golpe de frío le hizo estremecer, empezaba a llover y el frío era tal que juraba que estaban a menos dos gradosー lo necesito Imaushi apúrate.
Wakasa se levantó del sillón y apago el televisor tomando una cámara de video que había encontrado le entrego a Shinichiro el lubricante con retardante que Imaushi solía usar para ocasiones especiales, apunto la cámara a la pareja que estaba frente a él y le dio la señal a Shinichiro que ya estaba grabando.
Shinichiro asintió y sin decir más esparció el lubricante sobre su miembro y bombeo un par de veces para obtener el tamaño que necesitaba, una vez se sintió listo apunto su miembro a la pequeña entrada de Midori empezando a empujar pero frustrandose al notar que tras cada intento este se salía de su lugar debido a la estrechez de la menor.
ーMaldición ーSe quejo Shinichiro, se estaba poniendo ansiosoー pondré más.
ーDejame ayudarte ーWakasa lamió sus dedos y luego introdujo uno en el interior de la chica, apretaba tanto que sabía que sería un poco doloroso la intromisión de Shinichiroー sujeta sus caderas.
Wakasa tomo el miembro de Shinichiro y puso el glande de su amigo en la entrada de Midori y sujeto el miembro en su lugar para que no se saliera, mientras lo hacía grababa, aquel sería un gran recuerdo.
Shinichiro empujo sus caderas y al darse cuenta que no se salía gracias a la ayuda de Wakasa dio una fuerte estocada metiendo la mitad de su miembro lo cual hizo que Wakasa se retirara y quedara solo en la cámara grabando a su amigo.
ーYa la tienes Shin, la maldita era virgen ーWakasa se emocionó al ver el diminuto hilo de sangre que salia de la entrada de la chicaー te envidio.
ーJoder si~ ーGimió Shinichiro al dar una nueva estocada y meter casi la totalidad de su pene en el interior de la chicaー ya es mía... es mi perra.
Shinichiro llevo su cabeza hacía atrás deleitandose con los fuertes espasmos que le daba Midori a su miembro, ella gemía débilmente e intentaba empujarlo pero simplemente no podía, él cada vez estaba más dentro y ya nadie lo sacaría de ahí, su pequeño rincón favorito.
Estocada tras estocada, Shinichiro se introdujo más y más hasta que sintió sus testículos golpear la pelvis ajena y un pequeño bulto en su vientre, él era su maldito dueño y debía marcarla.
Cada estocada era más fuerte que la anterior, Shinichiro tenía las piernas de Midori flexionadas contra su pecho mientras el saltaba sobre su pequeño coño introduciendo su miembro dejando ir carga tras carga de semen, Wakasa ayudaba a masturbar a la menor mientras Shinichiro follaba para darle una mayor lubricación, las cervezas y la marihuana lo tenían en las nubes, aquella era una de las mejores tardes de su vida.
Durante todo el fin de semana ella le perteneció a Shinichiro en cuerpo y alma, el no la dejo en paz más que para comer y hacer sus necesidades y estaba seguro de que ella le pertenecería completamente.
Odio, enojo, resignación, apego emocional, comprensión y finalmente el síndrome de Estocolmo rindió efecto. Midori jamas había convivido con su padre más de unas semanas al año y Shinichiro era algo nuevo, tal vez si hubiera tenido un ejemplo masculino sano o si hubiera tenido amigos se habría dado cuenta del abuso físico, psicológico y mental que el le infligía, sin embargo aquello era imposible, la única persona que le había mostrado amor en toda su vida era su maldito verdugo.
《●》
Para Midori Shinichiro no era su única preocupación, su esquizofrenia cada vez más realista se hacía presente frente a ella y también frente a otros ¿estas loco cuando el monstruo que duerme bajo tu cama le jala los pies a tu acompañante?
Problemas físicos y psíquicos, reales o irreales le bombardeaban en todo momento haciendo que cayera víctima de Shinichiro una y otra vez ¿como se alejaría de él si tenía miedo a las sombras de la noche? ¿Como podría decirle que se fuera si cuando estaba sola cien almas se hacían presentes pidiendo ayuda? No... no podía dejarlo ir.
Desde pequeña ella había sido un completo desastre, su madre había huido con un inmigrante español y su padre un orador motivacional que reunía a miles de personas se la pasaba de viaje, nunca había tenido a nada ni a nadie, siempre iban y venían las niñeras y ahora estaba sola, ahora lo único que tenía era a Shinichiro quien más que un ser humano era un maldito monstruo.
Sea lo que fuese que tuviese Shinichiro ella no podía ignorar que él era tan fuerte y sádico como ningún otro, su presencia era tan tenaz que a su parecer podía opacar a cualquier cosa que le acechara ¿Rey débil? No, el era el Rey sadico.
Incontables fueron las veces en las que Midori fue gritada, zarandeada y abusada por Shinichiro, el amor se iba convirtiendo en miedo y cuando menos lo esperaba a tan solo once meses de relación ella se sentía mucho más cómoda con aquello que acechaba en la oscuridad que con él. No podía hablar con compañeros de clase ni salir de la casa sin su permiso sin que este fuese una basura con ella ¿como esperaba que estuviera siempre con él? Ella también quería salir y divertirse y no quedarse todos los días observando como Shinichiro y la primera generación de Black Dragons bebían hasta el cansancio.
La noche de su aniversario Midori estaba más que decidida, Shinichiro Sano y ella terminarían.
Aquella noche él volvió a llegar con sus amigotes a la casa de Midori, llevaban alcohol y marihuana como de costumbre, una vez estuvieron dentro Shinichiro se acerco a Midori para besarla pero esta negó.
ーDebemos hablar Shin.
Todos miraron extrañados al pelinegro y este asintió, subieron a su habitación y él se sento frente a ella en la cama.
ー¿Pasa algo Mimi chan? ーPregunto un poco indeciso mientras acariciaba la mano de ellaー ¿estas bien?
ーEstoy embarazada y tengo miedo, papá quiere echarme de casa y...
Shinichiro se levantó de inmediato, aquello no podía ser cierto él... no, él no sería papá.
ーMidori no, maldición ¿por que no te cuidaste? ーShinichiro cubrió sus ojos enojadoー dime que es mentira.
Midori negó, jamas aceptaría eso. Shinichiro estaba frustrado, la situación en casa cada vez era más difícil y el debía solventar los gastos de su familia ¿como podía tener un hijo?
ーAmor juntos podremos tener al niño ¿si? Calmate
ー¿Que me calme? ¿Quieres que me calme? No seas estúpida.
ーShin yo... ーMidori se levanto dandole un abrazo pero este le apartó de un empujonー Yo te amo Shin.
ーSi me amaras no hubieras quedado embarazada.
ー¡TU ERES EL ADULTO TU DEBISTE HABERTE CUIDADO!
ー¡¿COMO TE ATREVES A GRITARME?! ーLe regaño Shinichiro.
ー¡NO ES MI CULPA QUE SEAS UN PEDÓFILO!
Shinichiro no pudo reaccionar, antes de lo que pensaba le había dado un puñetazo en el vientre y luego otro y otro y otro y cuando menos pensaba tenía sangre en sus manos, él acababa de golpear a la chica que le gustaba de una manera brutal. En ves de llamar a la ambulancia o brindar su ayuda simplemente beso su mejilla.
ーNo debiste haberme gritado Mimi chan...
Shinichiro salió de la casa junto a sus amigos y Midori aturdida por el dolor dejo caer una lagrima de alivió, él se había ido para siempre y ella por fin era libre.
La recuperación fue lenta, le dijo a su padre que se habían metido a robar en casa y por eso le habían atacado, cambiaron las cerraduras, aumentaron el sistema de seguridad a uno con infrarrojo, le dio a su hija más dinero para que se moviera en taxi y en pocos meses ella había vuelto a ser la chica sonriente de antes, y todo estaba bien, bueno casi todo...
Shinichiro no dejaba de sentirse mal, le había pedido perdón una y mil veces pero ella lo ignoraba, no le hablaba y ni siquiera le respondía las llamadas, no podía entrar o el sistema de seguridad alertaria a la policía...
Sin embargo aquella noche cuatro meses después de su ruptura mientras le espiaba por la ventana con su Glock (Pistola nueve milímetros automatica) en la mano y un vaso de Whisky en la otra se fijo en algo, aquella pequeña línea de piedras y sal que ella mantenía intacta con la excusa que le alejaba de los fantasmas.
Shinichiro termino su vaso y se subió a su motocicleta, arrasó con gran parte de la linea de protección y se fue a beber con sus amigos, no sabía si lo que la acechaba era real pero si esperaba que pasara un mal rato por haberla dejado.
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03:24 am, Midori despertaba de su sueño con hambre ¿había cenado? No, no lo había hecho, recogió su cabello luego de sentarse en la cama y se puso sus pantuflas. Al salir de la habitación el frío caló sus huesos, temblando miro hacía el pasillo donde decenas se espectros y demonios la observaban, aquello era malo, demasiado malo, sin embargo una sola pregunta se formaba en su cabeza ¿quién había sido tan hijo de perra como para hacerla caer en el infierno?
