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El pasado no se puede cambiar, el futuro está en tus manos

Summary:

Lan Qiren tiene varias conversaciones con distintos grados de incomodidad. Lan Zhan hace todo lo que está en sus manos para convencer a Wei Wuxian de que no los pueden echar de La Profundidad de las Nubes. Se presentan opciones y se toman decisiones y puede que el clan Lan no vuelva a ser el mismo.

Notes:

Pensaba subir esta tercera parte de la traducción hace mucho, mucho (no quiero ni pensar cuánto tiempo). Pero me dije que ya que aún quiero hacerlo, puede ser que a quienes les han gustado las partes anteriores, les interese todavía leer esta.
A la distancia de los meses, esta historia me sigue pareciendo hermosa y me da gusto poder compartir mi traducción con ustedes.
¡Que la disfruten!

Chapter Text

La mañana se levanta, clara y fría, en La Profundidad de las Nubes. Durante la noche cayó más nieve, dejando la tierra cubierta de un impoluto manto blanco que chispea ligeramente bajo la luz, débil y amarilla, del sol. En una mañana como esta, a Lan Qiren le gustaría meditar al aire libre en el pequeño patio cerca de sus habitaciones, respirar profundamente el aire helado y limpio, y dejar que la suave tranquilidad del invierno relaje su espíritu. Su mente necesita calma, la necesita con desesperación. Pero teme no estar en condiciones adecuadas para la meditación.
Remueve su arroz por tercera vez y vuelve a dejar la cuchara en el tazón sin probar bocado. Lan Guihong, cálidamente envuelto en gruesas mantas a pesar de los braseros encendidos en la habitación y bajo estrictas órdenes de que alguien lo acompañe de vuelta al pabellón de los curadores si se siente cansado o tose otra vez, lo mira desde el borde de su taza. El hombre parece totalmente divertido con la agitación que revuelve el corazón de Lan Qiren desde la tarde de ayer.
-Te aseguro que está completamente frío, si eso es lo que te preocupa, viejo amigo -dice cuando Lan Qiren va a remover su arroz una cuarta vez. Deja la taza de té y mira a Lan Qiren a la cara-. Y aunque disfruto de tu compañía, asumo que no me invitaste aquí para ver cómo fulminas tu desayuno con la mirada.
Lan Qiren remueve el tazón una vez más, hace una pausa y se vuelve a quedar quieto mientras suspira.
-No -admite, acariciándose la barba-. No, no te invité para eso -Aleja su desayuno (estás desperdiciando, dice automáticamente una voz dentro de él) y cruza las manos bajo la mesa-. Ayer me… mostraron algo, amigo mío. Y no sé qué hacer al respecto.
Lenta y tranquilamente, Lan Qiren cuenta toda la historia. Cómo descubrió que los discípulos más pequeños han estado acudiendo estos últimos días a alguien que no es su maestro regular, para recibir un poco de ayuda extra con sus lecciones. La apasionada petición de Lan Sizhui para que Lan Qiren se quedara y escuchara la improvisada sesión de práctica. El éxito que los estudiantes parecen tener, incluido el pequeño Lan Xin. La aptitud y el esmero con el que el instructor les enseñaba a los niños, evidente aún en ese breve momento. Para cuando termina, Lan Guihong sonríe y asiente, mientras un brillo emocionado chispea en sus ojos.
-¡Pero esas son excelentes noticias! -exclama cuando Lan Qiren termina de hablar-. Estoy de acuerdo con que Lan Fang es un excelente instructor, pero yo tenía mis reservas en cuanto a asignarle niños tan pequeños… Si este discípulo es tan apto como dices, me gustaría hablar con él de inmediato.
-No tan rápido. Esta persona… no es alguien del clan Lan. No exactamente.
Lan Guihong se desanima un poco.
-¿Un discípulo visitante de otro clan? Qué pena. De cualquier manera, quizá quiera ayudarnos hasta que encontremos un sustituto adecuado. Yo retomaré mis tareas en cuando pueda si es necesario, pero… bueno. Aunque mi corazón desea hacerlo, temo que no soy tan fuerte como en otros tiempos. ¿Quizá le puedo escribir al líder de la secta de este discípulo?
Lan Qiren cierra los ojos y se prepara.
-Innecesario también. No es un discípulo, Lan Guihong. Es Wei Wuxian.
Lan Guihong no reacciona con el horror que Lan Qiren estaba medio esperando. Horror y condena, que lo habrían absuelto de inmediato por haber siquiera pensado la posibilidad que ha estado revolviéndose en su mente desde que salió ayer del aula de práctica.
No reacciona con confusión, no se niega. Su reacción no es una de la media docena que Lan Qiren se había imaginado. Su viejo amigo, el venerado y respetable maestro que ha sido un pilar del clan y de la secta por casi un siglo, se inclina hacia adelante, acariciándose la barbilla mientras una arruga surca su frente.
-Hum -dice pensativo-. No puedo decir que me lo esperara. Pero ahora me sorprende no haberlo considerado yo mismo.
Por un momento, el atónito Lan Qiren hace una buena imitación de un pez al que han sacado del agua.
- ¿Haberlo… haberlo considerado… ¿por qué considerarías a esa amenaza? ¿Enseñando? ¡¿Aquí?!
Lan Guihong tiene la audacia de reírse de él. 
-Tómate el té, Qiren, a menos que quieras aquí a nuestra respetada sanadora principal revisándote los meridianos otra vez.
Lan Qiren balbucea. No hay otra palabra para eso. Balbucea y bufa como una tetera hirviendo y Lan Guihong sólo sonríe serenamente. Lan Qiren no se engaña. Tiene la clara impresión de que si las expresiones llamativas no estuvieran prohibidas de muchas maneras, Lan Guihong se estaría riendo de él a carcajadas. Cuando se calma, la cara del hombre se pone seria y concentra su mirada contemplativa en el té.
-¿Dijiste que Lan Xin hizo bien el ejercicio de la vela, con el joven Master Wei? -dice, con una voz baja y ligera como una hoja, atravesada por una emoción que Lan Qiren no logra identificar.
- Sí -responde, y Lan Guihong deja caer los hombros.
- Yo casi me había rendido con ese niño -dice mientras gira la taza de té sobre la mesa-. Mis métodos más probados y más fiables, mis mejores explicaciones, nada parecía ayudar. Me empezaba a preguntar si me había equivocado al evaluar su potencial.
Lan Qiren frunce el ceño, pero con simpatía.
-Por lo que tú y Lan Fang decían, ese era el consenso entre los instructores.
-Y sin embargo, al parecer ha logrado cierto grado de competencia en unos días, bajo la tutela del joven Master Wei. Lo que me dice que no es una cuestión de potencial, es una cuestión de instrucción. Hubo un tiempo en el que algo así no se me habría escapado -voltea a ver a Lan Qiren, con una sonrisa triste en su rostro curtido.
-Tu servicio y dedicación a los jóvenes de esta secta es irreprochable -dice fervientemente Lan Qiren.
-Y parte de ese servicio y dedicación es reconocer que ya no lo puedo hacer dando lo mejor de mis habilidades -sonríe otra vez-. Estoy viejo, querido amigo, y estoy listo para retirarme a la vida de viejo. Quiero hacerlo.
El silencio cae sobre la mesa mientras Lan Guihong toma unos bocados de su comida. Lan Qiren sirve un poco más de té y mira fijamente el vapor que se levanta con delicadeza de las tazas, como si tuviera todas las respuestas del universo. Pasado un momento, Lan Guihong inclina la cabeza y fija su mirada aguda en la de Lan Qiren con un destello de astucia.
-¿Por qué querías hablar conmigo está mañana? ¿De verdad tenías tanta esperanza de que yo te prohibiera inmediatamente confiar mis estudiantes al joven Master Wei?
Lan Qiren se remueve en su lugar, bajo la mirada divertida del maestro, pero finalmente asiente.
-Me haría la vida más fácil -murmura, negando con la cabeza-. Me doy cuenta de que no soy el más… objetivo… cuando se trata de él.
La expresión de Lan Guihong se suaviza.
-Tienes razón. Nadie de nosotros lo es, en verdad. Y no me malinterpretes, no es que esté ignorando sus delitos del pasado.
-Y aún así, no me estás prohibiendo de inmediato confiarle a tus estudiantes.
Lan Guihong asiente pensativo mientras se da golpecitos en la barbilla con el dedo.
-Si realmente creyeras que Wei Wuxian es un peligro para alguien en La Profundidad de las Nubes, ya no estaría aquí, Qiren. Por más que tu sobrino quisiera. Tu servicio y dedicación a la secta también son irreprochables, lo sé.
-Sólo porque no creo que vaya a levantar un ejército de cadáveres en la Sala de las Orquídeas, no significa que lo considere una persona virtuosa.
-Y sin embargo, estás considerando permitirle dar clase a los principiantes, un puesto que requiere virtud, además de habilidades y conocimientos -Lan Guihong no se esfuerza en esconder una risita-. Perdóname, amigo, pero es que, tu cara… Nadie habla de lo pesados que pueden ser el honor y el pensamiento práctico, ¿no?  Sabes que tienes una respuesta a nuestro dilema, pero no es la respuesta que querrías tener.
-Es Wei Wuxian -dice, apretando las mandíbulas-. ¿Cómo puede ser él la respuesta a cualquier cosa? Un hombre que rechazó el camino correcto, ¡que es la antítesis de todo lo que representa la disciplina de Gusu Lan!
El rostro de Lan Guihong vuelve a ser solemne.
-Qiren… un hombre que nunca se desvía de la rectitud merece elogios y admiración. También un hombre que conoce la tentación del mal y se resiste a ella. Pero yo diría que un hombre que se rindió a esas tentaciones y encontró la fuerza para dejarlas atrás, no tiene menos valor -hace una pausa, mirando fijamente algún punto sobre el hombro de Lan Qiren-. A la generación de tu sobrino le robaron la juventud… no hay forma de saber si las decisiones que tomaron en plena guerra habrían sido diferentes. Y con lo que hemos sabido desde entonces sobre Jin Guangyao… -se interrumpe, sacudiendo la cabeza. Por un momento parece más viejo de lo que es; su piel delgada y transparente como el papel, los ojos tristes-. Estas últimas décadas han visto ríos de sangre inocente inundar nuestras tierras, Qiren. Y las manos del Patriarca Yiling no son las únicas manchadas con ella. Quizá es tiempo de que se nos permita a todos seguir adelante.
Terminan de comer en un silencio tranquilo y pensativo.