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Le come la boca con desesperación, cómo si en cualquier momento fuera a desaparecer. Lo acorrala, hasta que el contrario está sobre la pared, reduciendo cualquier espacio entre sus cuerpos, mientras sus manos se concentran en su rostro y le separa las piernas con su rodilla dominante. Tiene los ojos cerrados y las mejillas coloradas; la palabra «adorable» se le cruza por un segundo en la cabeza, cuando su lengua se abre paso entre sus bonitos e hinchados labios.
Su mano derecha desciende lentamente sobre el otro, lo sigue besando y puede sentir el ligero temblor del cuerpo contrario cuando su mano toca su cuello. Baja más allá de su clavícula y se detiene ligeramente cerca de su pezón derecho, completamente erecto. La ropa le resulta molesta y los dedos le cosquillean, tentando los botones de esa horrible camisa, tratando de desabotonarlos lo mejor que puede desde su posición. Podría arrancarle la ropa en cualquier momento, pero piensa que en dónde quedaría la diversión en ello. Cuando su pecho está al descubierto, se permite romper el beso y separarse ligeramente para observarlo. Yuuji luce embriagado, es un desastre; la respiración entrecortada y sus ojos vidriosos son un deleite para su vista. Puede ver el bulto tras sus pantalones y se lame los labios.
Itadori reacciona a medias, tratando de ajustarse a la realidad. Sus manos, que todo el tiempo habían permanecido sobre sus hombros, tratan inocentemente de apartarlo, balbuceando palabras incoherentes. Están dentro de un armario mientras la reunión con los altos mandos da inicio, deberían estar ahí, dando testimonio de los últimos sucesos, pero ha decidido que ya tiene suficiente de todas esas tonterías. Y, por supuesto, prefiere ver a su estudiante favorito debajo de él, gimiendo y llorando antes de condenado y ejecutado.
Busca la mano izquierda de Yuuji y le besa los nudillos suavemente, sabe las consecuencias de sus acciones, pero quién podría detenerlos cuando el mundo de la hechicería ha decidido que Yuuji no es apto para seguir viviendo y para Gojo Satoru el mundo no tendría sentido sí de nuevo le arrebatan todo lo que tiene.
No piensa en el bien y el mal; en recipientes malditos o en el hombre más fuerte. Solo en Itadori Yuuji y Gojo Satoru.
