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Language:
Español
Stats:
Published:
2015-09-09
Updated:
2015-12-28
Words:
26,725
Chapters:
4/10
Comments:
52
Kudos:
25
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283

La Culpa Es Tuya

Summary:

AU Es guapo, es rico y es un completo imbécil sin darse cuenta. Harry vive con todas las comodidades de su lado.

Louis no...

Notes:

Publicando mi segundo escrito y mi primer Fic .... así que como que me dan nervios!!

Gracias por leer!

Chapter 1: Primera Impresión

Chapter Text

Cerró los ojos fuertemente y apretó los dientes mientras esperaba que el grandísimo imbécil que tenía encima, terminará por completo dentro de él. Dos o tres estocadas más y el hombre se vació con un fuerte gruñido, dejando caer todo su peso sobre el pequeño cuerpo del menor. Respiraba hondo para recuperar el aliento que le había robado el orgasmo, mientras depositaba besos húmedos sobre el cuello de Louis, lo cual le desagradaba por completo.

Y no, claro que no, por supuesto que jamás podría acostumbrarse a algo tan despreciable como abrirle las piernas a gordos, grasientos y prepotentes ancianos. Sin embargo de algo tenía que vivir y ahora no tenía muchas opciones en la vida que ser una buena compañía para empresarios y políticos de Londres, por el momento.

- ¿Cómo logras seguir tan apretado después de todas las veces que te he follado? – preguntó el hombre sin aliento, saliendo de su cuerpo sin ningún tipo de cuidado – siempre superas mis expectativas, preciosa.

Louis sonrió de medio lado y se levantó de la cama para darse una buena ducha – Son 300 euros, cariño

- No tienes que repetírmelo, William – respondió colocándose el pantalón fino y dejando sobre la cama 500 euros - Igual pagaría más por ese culo tuyo

- Si, como sea – tomó el dinero y se aseguró de que estuviera completo - No olvides cerrar la puerta al salir

El mayor frunció el seño y terminó de abotonarse la camisa - A veces soy yo quien se siente como la puta – murmuró el hombre saliendo de la habitación y dejando la puerta abierta con toda la intención de molestar al dueño del departamento.

Louis no le dio importancia, ni siquiera se tomaba la molestia en recordar los nombres de sus clientes, aún cuando estos fueran atendidos regularmente.

Cerró la puerta del departamento, asegurándola y caminó a la cocina para guardar el dinero dentro de una caja de cereal. Él lugar secreto justo en medio del azúcar y la harina. Pronto dejaría ese terrible trabajo en cuanto lograra tener un poco más de ahorros. El dinero fácil, había lastimado su autoestima y era tiempo de ponerse a prueba en otras áreas, pero aún no era momento y tendría que soportar otros cuantos cuerpos más.

Veinte minutos más tarde, se relajaba bajo la ducha, cerrando los ojos y sintiendo las caricias que el agua repartía por todo su cuerpo. Amaba darse duchas calientes. Era reparador, lo regresaban a la vida y lo dejaban bien limpio después de sentirse para la mierda con todo ese sudor, semen y olor a sexo tras estar con un cliente.

Vivía solo en un departamento decente que alquilaba desde hace más de un par de años, el mismo tiempo que llevaba trabajando de chapero. No tenía verdaderos amigos, su familia lo despreciaba, todos o al menos la mayoría, le habían dado la espalda en el instante en que se declaró gay y al no tener un techo donde vivir después de que su padre lo echara de la casa, decidió escapar fuera de Doncaster y mudarse a Londres.

¿Qué podría salir mal? Es decir, la gente lo señalaba en las calles, el equipo de futbol al que había pertenecido lo golpeada al salir del colegio, su madre jamás lo defendió de los insultos de su padre y sus amigos se habían alejado de él para evitar la vergüenza de ser vistos con un homosexual. ¿Qué podría resultar peor de todo eso si decidía mudarse a Londres?

La respuesta era un estúpido proxeneta ruso que hacía de su vida y de su cuerpo lo que le venía en gana.

No estaba tan mal después de todo, podría haber sido peor. Al menos Essen era justo con la paga. No era un alcohólico y drogadicto abusivo. Eso contaba como algo positivo. ¿Cierto?

Por supuesto llevaba una rutina un tanto complicada y agotadora, sin embargo no pasaba más frío y hambre como en sus primeras semanas en Londres.

Louis no era una persona débil. El realmente se esforzaba diariamente por salir adelante. Quería superarse y no se rendiría tan fácil. Se había comprometido a no derramar una sola lagrima por más grande que fuera su sufrimiento, se había hecho una promesa, era un trago amargo el que la gente que quería le había mandado a la mierda pero estaba seguro que en algún momento, si trabajaba lo suficiente, podría regresar a casa y recuperar a su familia e incluso a algunos amigos.

Su papá diría algo como: “esta bien hijo, eres homosexual pero eres exitoso” y entonces lo aceptarían de vuelta. Quizás hasta los haría sentirse orgullosos de él y nada lo motivaba más que tener una cena navideña con toda su familia, nuevamente.

Era un pensamiento estúpido. Él sabía que era algo injusto el rogar cariño a su propia familia, sin embargo era mucho mejor que estar solo o que hundirse en una depresión absoluta.

Sus ojos ardían bajo la regadera y antes de seguirle la corriente a sus pensamientos, comenzó a cantar alguna canción de su grupo favorito, que se reproducía en su celular, así disipaba esas estúpidas lágrimas que querían salir burlonas por sus ojos. Últimamente se había encontrado más sensible que de costumbre, odiaba sentirse así: débil y vulnerable. Pero al menos nadie lo miraba ni hacía preguntas. Una de las ventajas de encontrarse solo.

Louis amaba cantar, otra de las cosas aparte de tomar duchas calientes. Ciertamente tenía una voz horrenda, según su madre, sin embargo no podía dejar de cantar en cualquier oportunidad. Siempre y cuando estuviera solo. Realmente amaba muchas cosas en la vida y se aferraba a ellas como sedantes de su verdadera realidad.

No es que estuviera mal, pero tampoco era algo que estuviese bien. El tenía sueños muy diferentes en Doncaster. El soñaba con estudiar Drama en la universidad, se había esforzado mucho durante la preparatoria para obtener méritos. Louis lo había hecho excelente. Además era una joven promesa en el mundo del futbol, eso tenía orgulloso a su padre.

Cómo era posible que una decisión había convertido su mundo perfecto en una absoluta pesadilla.

Okay

No era para tanto. No era una absoluta pesadilla, pero ahora su sueños se habían reducido a simples metas a corto plazo, como pagar la renta de su departamento, que hubiese suficiente comida en la mesa hasta la siguiente paga, que pudiera comprar ropa decente de vez en cuando.

No, no era una pesadilla pero no era feliz.

 

*****

 

- Estúpido iPhone – dijo el chico de ojos verdes, deteniéndose para recoger del piso el aparato que había salido de su bolsillo – siempre tienes que tirarte al piso para llamar mi atención

- Eso y que eres un completo descuidado – comentó su rubio amigo masticando un sándwich – no tiene más de dos días que te lo has comprado Harry y el pobre tiene más golpes que tu gran cabeza

- Cállate, no es mi culpa que sea tan resbaloso, ya no me gusta, necesito uno nuevo y sin golpes

- Necesitas no ser tan torpe con tus movimientos de bebé – siguió molestando el mayor – eres como una jirafa recién nacida

- Hoy amaneciste muy simpático Niall - contestaba, revisando los golpes nuevos que había adquirido su celular – ¿debo recordarte gracias a quién estas comiendo ese sándwich?

- Lo siento – respondió riendo – pero puedo apostar el tiempo de vida que le queda a ese pobre aparato, apuesto que no más de 3 meses, como el anterior

Harry lo miró con una sonrisa torcida y se abalanzó sobre el para quitarle el sándwich de las manos – así que soy torpe y lento – decía peleando contra el rubio por la posesión del emparedado –…y parezco una jirafa bebé

- ¡No Harry!, ¡estas arruinándolo! – decía mientras se quitaba de encima al más alto entre risas y defendía con toda su alma lo que quedaba de su almuerzo – Vamos idiota, déjame en paz … déjanos en paz… ¡Melman!

- Si yo soy Melman tu eres el puto chango que baila en la selva – debatió logrando quitarle, por fin, el sándwich de las manos a su amigo, no sin tenerlo todo embarrado entre los dedos y parte de la ropa

- No es un chango, grandísimo imbécil, es un lemúr – dijo refiriéndose a los personajes de Madagascar y limpiándose las manos en los jeans – eres tan odioso Harry, estaba delicioso y lo arruinaste

El menor no dejaba de reírse divertido por saberse vencedor, y por ver la cara indignada del rubio – eso te pasa por meterte conmigo – dijo lamiéndose los dedos - ya relájate princesa, te compraré otros 5 sólo para ti

- Vete a la mierda!

Harry lo abrazó por el hombro y siguieron caminando hacia la facultad de su universidad. Habían tenido un largo y pesado examen de Finanzas y ahora solo buscaban relajarse un momento

Ambos estudiaban Negocios en una prestigiosa universidad, sin embargo, la verdadera pasión de Harry era la Fotografía y la de Niall la música, pero con sus apretados horarios universitarios, apenas tenían tiempo para dedicárselo a lo que más les gustaba.

Eran amigos de toda la vida. Llevaban apellidos importantes de familia y sus padres hacían negocios juntos. Desde pequeños se descubrieron inseparables y así habían continuado hasta el día de hoy.

Ellos y Liam Payne, un chico apuesto y de ojos amables a quien habían conocido recientemente en la universidad. Grande y musculoso, pero con el corazón más sincero.

Los tres eran muy unidos, a pesar de que cada uno tenía actividades diferentes y amigos por todo el campus, siempre se buscaban el uno al otro al final del día. Liam era más introvertido que los otros dos, Niall siempre estaba de buen humor, con una energía ilimitada y Harry era increíblemente social con todos. Hacían una especie de mezcolanza perfecta entre los tres.

- ¡Hey! – se escuchó gritar a alguien hacía su dirección – los busqué por todos lados

- Liam – reconoció el rizado – te avisé 7 veces que tendríamos este estúpido examen de 3 horas

- Es verdad, debí olvidarlo – respondió con una mueca de incomodidad al verlos tan cansados y malhumorados - ¿qué tal les fue?

- No preguntes – respondió el rubio – mi cabeza esta palpitando, necesito comer

Harry lo miró curioso – acabas de comerte un sándwich - le recordó

- El cual arruinaste con tus estúpidas manos de troll

- Yo también tengo hambre – intervino Liam – comamos algo en el lugar más cercano

Los tres se dirigieron a una de las cafeterías más cercanas de la facultad. Niall pidió lo más delicioso que la pareció de menú y obligó a Harry pagarlo por haber destruido su emparedado a pesar de que ese también lo había pagado el menor.

- Estas muy raro, Liam – dijo de repente el rubio con la boca llena de comida

- Tus modales están peor que mis movimientos lentos – se burló Harry

Liam miró a ambos y rió , tenía algo en la cabeza que lo preocupaba y no estaba muy seguro de cómo resolverlo sin ayuda de sus amigos - tengo este proyecto – decía jugando el tenedor sobre su comida – de mi clase de sociología para calificación final…

- Continúa – lo apresuraba Niall

- Debo hacer una investigación a detalle sobre la vida promedio de las… de las personas que se venden por sexo

- “Prostitutas”, Liam, no se te caerá la lengua por decir esa palabra – se burlo Harry como cada vez que Liam omitía palabras que le hacían sentir incómodo

- Si, bueno – dejo el tenedor y se cruzó de brazos – debo hacer este proyecto y no tengo idea de cómo

- ¿Por qué a tu profesor le interesa saber algo así? Es estúpido

- No realmente, la prostitución es uno de los mercados más fuertes en Europa que maneja un alto porcentaje econó…

. Blah, blah, blah – le cortó el rubio antes de que profundizara más en el tema– Liam, por favor, te lo suplico, no más números ni estadísticas ni gráficas, te lo ruego.

- Estoy de acuerdo, ese examen lo redactó el diablo en persona – apoyó Harry – ¿Quieres que te ayudemos en algo, Li?

- ¿Lo harían? – preguntó emocionado - ¿De verdad me ayudarían?

- Si, siempre y cuando no tenga que pensar demasiado, ¿Qué debemos hacer, exactamente?

Liam se acomodó en su asiento y tomó un largo trago a su jugo de naranja. Miró a ambos a los ojos y suspiró como si estuviera a punto de contarles el mayor secreto del gobierno británico.

- Debo entrevistar al menos a 5 pros…

- Prostitutas – completó el rubio

- No sólo mujeres, también hombres e incluso adolescentes, lo cual me pone muy enfermo

Ambos levantaron las cejas y entendieron la verdadera preocupación de su amigo. Liam era un verdadero cachorro perdido en todo esto. Era la persona más noble y sincera y buena, por supuesto que le afectaría sobre manera hacer un proyecto así. Involucrarse en un mundo tan sucio y depravado pero a la vez tan necesitado y triste. Le revolvía el estómago.

- ¿No puedes cambiar el proyecto, Lee? – preguntó Harry

- Nos lo asignó específicamente a Andy y a mi – dijo derrotado, refiriéndose a su profesora de sociología – no tengo opción, esa profesora me odia y sólo tengo esta oportunidad para mantener mi promedio o perderé la beca

- Entiendo – respondieron ambos al mismo tiempo

- ¿Me ayudarían?

- Claro que sí, Liam, no lo dudes.

 

Liam tenía una beca completa en la universidad, debido a eso se esforzaba en sus trabajos y proyectos, estudiaba el doble de tiempo que cualquier estudiante promedio y se involucraba en proyectos escolares que le sumaran puntos a su historial académico.

- Sólo dinos qué tenemos que hacer y nos encargaremos de hacerlo bien

El rostro de Liam se iluminó como niño en navidad y comenzó a sacar su portátil para mostrarles el proyecto a sus amigos con mayor precisión – no saben como se los agradezco, chicos – dijo aun sonriente – podemos empezar este fin de semana, he investigado algunas de las zonas en donde los… es decir, estas personas hacen su trabajo

Niall y Harry se rieron por la forma en que Liam evitaba nombrarles. Según él, era una palabra ofensiva y quería buscar una que se adecuara mejor a la gente y hasta no saber como referirse a ellos, si sonar despectivo, les prohibía a Harry y Niall llamarlos así.

- Eso es lo que son – respondió Harry en la quinta vez que Liam le llamaba la atención por usar la palabrota – son prostitutos, gente sin dignidad ni moral, Liam

- No digas eso, no conoces sus historias

- Liam, por Dios, ellos tomaron la decisión de vender sus cuerpos por algunos euros, hay que llamarlos por la profesión que eligieron, putas, maricones; prostitutos y prostitutas, no hay más.

- No todos nacieron con las mismas oportunidades, Harry – defendió Liam

- Pero si con libertad de elección

- Tu jamás has estado en una situación de desesperación por el dinero, todo lo has obtenido con tan sólo tronar los dedos – Liam comenzaba a alzar la voz, enfadado

- Es lo mismo que con los drogadictos Liam, yo podría ocupar el dinero para hacerme de drogas y desperdiciar mi vida, sin embargo aquí estoy trabajando por lograr mis propios ingresos – respondió orgulloso

- No es lo mismo, Harry – comenzaba a frustrarse y se pasó las manos por el rostro – Tienes todas las herramientas para lograrlo. De niño sólo tuviste que decidir entre el juguete más grande de la juguetería o un viaje a la playa al otro lado del mundo, jamás pasaste por hambre o frío hasta verte orillado a decisiones desesperadas

- Vámos Liam, no seas estúpido – respondió claramente ofendido por verse un niño consentido – Hoy en día podría tomar decisiones equivocadas, a eso me refiero

- No te sientas superior a ellos por tener más de una alternativa

- Chicos… basta - intervenía el rubio

- Soy superior a ellos porque no estoy poniendo el culo a cuanta gente le apetezca

- No tienes ni puta idea de lo que hablas, Harry

- ¿Y tú si?

El silencio se extendió por más tiempo del que el rizado hubiera esperado. Liam no respondió y bajó la mirada a su portátil – ¿Estas jodiendo conmigo, Payne? ¿alguna vez lo has hecho? – se escuchaba miedo en su voz

- ¿Me juzgarías por eso? – preguntó dolido - ¿Dejarías de hablarme por algo asi?

Harry no respondió enseguida. Parpadeó un par de veces esperando a que fuera una estúpida broma. Quería que se lo negara, no que le diera más vueltas a la respuesta. Su ceño se volvió más pronunciado y su boca se abría y se cerraba sin saber que decir.

- No – continuó hablando Liam – jamás lo he hecho Harry - respondió más molesto que antes – pero si he tenido momentos de frustración por no poder pagar mis deudas o por no saber que comeré mañana, es por eso que puedo entender completamente a esas personas

- Pero no lo has hecho – dijo el menor, claramente aliviado – eso te hace diferente a ellos

Liam suspiró y se rindió ante la necedad de su amigo – pero no me hace superior –agregó en un tono bajo

 

*****

 

Louis se despertó pasando el medio día. Se sentía pésimo. Cómo si sus huesos fueran de cristal y se fueran a quebrar en cualquier momento . Sus párpados pesaban dolorosamente y sus ojos ardían como si hubiese llorado por días.

Se checó la temperatura y los escalofríos le confirmaron sus sospechas. Estaba enfermo. Enfermo hasta el tuétano. ¿Por qué mierdas le pasaban estas cosas? Justo el día en que más trabajo le asignaban. Es decir, él tenía que rendirle cuentas a alguien. No es cómo si el pudiera administrar su cuerpo, libremente.

- ¡Mierda de puto perro! – bufó levantándose de la cama para prepararse un buen té caliente que le quemará por dentro hasta llegar a sus huesos débiles.

Sus piernas temblaban como gelatinas y no sabía si era por las consecuencias de la noche anterior o porque verdaderamente no encontraba fuerzas para sostener su cuerpo enfermo.

Alguien llamó a su puerta y a pasos arrastrados y lentos se acercó para abrirla.

- ¿Qué te ha pasado, Tomlinson? – preguntó el chico frente a él, al verlo pálido y demacrado – estas jodido como un leproso

- ¿Dónde está la mentira? – preguntó sarcástico caminando de regreso al interior de su departamento y con un chico moreno siguiéndole los pasos

- ¿Tienes alguna enfermedad o sólo es un resfriado?

- Resfriado – mintió – no puedo trabajar hoy, hermano – podrías avisarle a Essen?

El maldito ruso mafioso que manejaba a su antojo un montón de jóvenes, adolescentes y niños mediante su infinito poder y riqueza. Rubio, altó, gordo y con manos ásperas y grandes que lastimaban siempre la piel que tocaban.

Era el tipo de persona que te promete la luna y las estrellas y te da una probadita de lo maravilloso que puede ser el mundo, antes de enterrarte las garras por la espalda y colocarte hilos de manipulación como un vil títere sin criterio propio.

Ese era Essen. Y Louis había caído.

- Se pondrá como un loco, Lou. la semana pasada no trabajaste dos días. No será fácil que lo crea de nuevo.

- Ya lo sé, y ya arreglamos la situación de la semana pasada – pronunció imitándolo burlón - pero esta es una nueva semana y una nueva enfermedad. Por favor Zayn, necesito un par de horas extra de sueño. Me duele un huevo todo el cuerpo.

El chico moreno rió y se rascó la cabeza pensativo – Necesitas medicina. ¿Quieres que te preste algo de dinero para ello? llevo algo encima de sobra

- ¿Y hacer mi cuenta más grande contigo? – preguntó colocándose un suéter encima – te debo demasiado ya, esto se me pasará con dormir un poco más

- Nunca te he prestado dinero y los favores no te los estoy cobrando, Tomlinson. Realmente te ves muy mal

- Gracias, cariño – respondió calentándose las manos con la taza de té que sostenía - ¿podrías avisarle, entonces? Dile que mañana trabajaré el doble para recuperar las cuotas de hoy

- ¿Sabes que hay clientes que sólo vienen este día por ti?

- Por favor… - rogó con ojitos de cachorro

- Bien – se rindió –veré si puedo convencerlo de que me deje alguno de tus clientes y así no se enfadará tanto

- ¿Realmente harías eso por mi? – preguntó incrédulo, nadie había mostrado actos de compasión por él antes, desde que tenía memoria, al menos no desde que llegó a Londres

- Ya te esta yendo bastante mal – dijo medio en broma, medio en serio

- Eres el mejor, Zayn, prometo compensarlo

-No pasa nada, descansa y recupérate

No tenía mucho tiempo de conocer a Zayn, era un chico extranjero que había llegado de Pakistan hace algunas semanas, sin embargo habían congeniado muy bien. Ambos tenían el mismo sentido del humor y podían platicar de muchas cosas sin cansancio. Louis creía que era lo más parecido a un amigo, pero no podía estar muy seguro.

- Gracias – agradeció sentándose en la orilla de su cama – amm… ¿querías algo además de saludarme porque me extrañabas mucho?

El chico moreno sonrió pero no dijo nada más. Zayn era un año menor que Louis, era indiscutiblemente guapo. Rostro simétrico, pestañas largas y tupidas. Cuerpo delgado y cabello negro. Louis no entendía porque alguien con su belleza tenía que estar en su misma situación. Era un chico inteligente por lo poco que lo había conocido. Bastaba con que engatusara a un ruco adinerado y ¡bam!, no necesitaría seguir haciendo eso. Aunque realmente no conocía sus aspiraciones.

Algún día le preguntaría.

- Recupérate, ¿si?, ahora mismo hablo con Essen y te mando un texto

- Zayn… - lo detuvo antes de que se marchara, pues ahora tenía la duda de porqué lo había ido a ver – realmente no viniste a verme, ¿cierto?, ¿qué necesitas?

El azabache caminó hacia la puerta de salida y volteó para mirarlo antes de cerrar la puerta – Creelo o no, Tomlinson. Sólo pasaba a saludar – dijo sonriendo coqueto y cerrando la puerta al salir del departamento.

Louis no estaba muy seguro de qué pensar, las únicas personas que lo visitaban eran los clientes, las personas a las que les debía, los que creían que podían conseguir una revolcada gratis y de vez en cuando Essen. Esperaba que Zayn no quisiera acostarse con él. Le agradaba mucho y no quería decepcionarse.

Tomó otro sorbo a su taza de té y se acostó nuevamente en la cama.

 

*****

 

Harry estaba angustiado por su “pelea” con Liam. No le gustaba discutir con sus amigos. A la gente que apreciaba mucho la cuidaba demasiado. No entendía porque Liam se afanaba con defender a esa estúpida gente prostituta. Le desagradaba completamente la idea de que su amigo, haya pensado en llevarlo a cabo. Era verdad que Liam provenía de una familia con escasos recursos pero era demasiado astuto para dejarse caer en esa situación. No, Liam no.

Sabía que eso no era algo que podría suceder, lo conocía demasiado y no sería capaz de soportar una vida así, ganándose la vida a costa de revolcones. Era grotesco, bajo, sucio y antimoral, todo lo opuesto a lo que era su preciado amigo.

Su celular vibró con un mensaje de NIall.

“¿Siguen molestos?”

El de rulos lo pensó un momento, no es que se hubieran enojado , simplemente no se habían dirigido la palabra.

“¿Crees que es mi culpa?” escribió de regreso

“Liam es amante del amor y la bondad” resondió el rubio “ya se le pasará, no es para tanto”

“No sé porque se pone así, el me conoce y sabe como soy y el completo asco que me causan esas personas, no tengo porque fingir empatía con esa gente si no me agradan” iba a mandar como respuesta, sin embargo se arrepintió y borro para luego cambiar su mensaje “…¿Tu qué piensas de todo esto?”

“Sobre la prostitución?”

“Sip ¬¬”

“No lo sé, tenía un tío que se metía con muchas y decía que las prostitutas contaban orgullosas, quién de ellas había tenido más enfermedades de transmisión que el resto, como una competencia” –Harry frunció el entrecejo al leer , el estaba tan, tan asustado de contraer alguna, jamás lo hacía sin protección, ni por error y tenía mucho cuidado con su elección de parejas sexuales “pero también nos contó – continuó escribiendo - que una de ellas fue vendida por sus padres desde los 7 años, no conocía otro mundo más que ese, así que también debe ser difícil”

“Ya veo” respondió luego de procesar la información “hablaré con Liam”

“Tu y yo tenemos mucha suerte, amigo” respondió Niall al instante “Jamás nos llegaremos a identificar con esas personas, pero Liam es Liam y seguramente ha pasado por momentos difíciles”

Harry hizo un puchero con su boca al imaginarse a Liam sufriendo por no tener los recursos necesarios, por estar enfermo y no pagarse un buen médico o simplemente por no poder permitirse la comodidad con la que él y Niall, gozaban.

El venía de un pequeño lugar llamado Wolverhampton, con sus padres y sus dos hermanas. Era el único de la familia que continuaba estudiando, ya que uno de sus profesores notó el potencial en él y le ayudó a conseguir la beca en la universidad. La cual se merecía completamente, era estudioso, aplicado, generoso con los demás compañeros de clase y sobre todo inteligente. Los profesores disfrutaban de sus tareas y proyectos, pues ponía toda su capacidad de estudiante en cada asignatura.

Su objetivo era conseguir un buen empleo y ayudar a su familia lo antes posible con las deudas de su casa. Nadie dudaba de que lo consiguiera. Liam Payne ya era conocido por la mayoría de las facultades debido a su excelente desempeño.

“Hey, Li” escribió Harry y a los pocos segundos notó como las palomitas se ponían color azul en señal de que su mensaje había sido visto

“No me ignores” insistió

 

“ No te ignoro, Harry” llegó en respuesta “¿Qué sucede?”

 

“¿Me aceptas un café? :D”

 

“Tengo pendientes que hacer…”

 

“Tarea y más tarea” se burló el menor “serán sólo unos minutos”

Liam no respondió

“¿Yo llevo el café a tu dormitorio?”

“Hecho” Leyó y sonrió porque sabía que Liam, lo había perdonado

“☺”

 

*****

- …. muy listo?! – escuchó de golpe en sus oídos y abrió los ojos desorientado y aturdido debido a que unas manos lo jaloneaban de la playera – Conmigo no vas a jugar estúpido maricón de mierda!

- ¿Essen? – preguntó enfocando la vista en la persona que lo lastimaba y le gritaba

- ¿Se puede saber por qué mierdas no estas chupando pollas?

Louis seguía mareado y ahora enfadado por la manera en que lo trataba - ¿Qué demonios te pasa? ¿Por qué mierdas entras a mi departamento sin permiso?

Sintió una bofetada que le partió el labio en la comisura izquierda. Su vista se nubló . El golpe se había sentido increíblemente doloroso. Sentía el dolor de la cabeza a los hombros.

- ¿Crees que puedas hacer lo que te salga de la puta polla? – gritó furioso el mayor - ¿Crees que los clientes van estar esperando por tu culo hasta que decidas salir de la puta cama?

- Por Dios, Essen, relájate – respondió tocándose el labio y sintiendo la sangre que se hacía paso por la herida – Me sentí enfermo, no creí que fuera para tanto

Error. Los ojos de Essen se inyectaron de sangre como si esas simples palabras hubieran provocado la banca rota en las finanzas del mayor.

- ¿Qué me calme, dices? – lo tomó del cuelo de la playera y lo sacó violentamente de la cama sin un solo gramo de esfuerzo. Dios, ese ruso, era enorme y fuerte – No se te ocurra volver a pedirme que me calme, ramera estúpida

Louis se tambaleó sobre sus pies que sentían muy adormilados y no soportaban su peso. Cuando el otro lo soltó con rudeza, no pudo mantenerse en pie y cayó sobre el piso. Se sentía tremendamente débil.

- Hoy vas a regresar a que te partan el culo todos aquellos que no has atendido durante estos días, ¿me escuchaste puto mamón?

Louis no entendía porque estaba tan agresivo por haberse tomado unas cuantas horas de sueño, ni siquiera había anochecido, ¿cuantos clientes pudo haber perdido?, no más de dos estaba claro. Zayn no habría hablado con el, seguramente no le avisó. Maldito imbécil, no debió confiar en el.

- ¡Responde cuando te hago una pregunta!

- Si, te escuche – respondió abrumado y adolorido aún en el piso frio – ahora mismo tomo una ducha y comienzo

Essen pateó una silla que hizo que se sobresaltara asustado. Pocas veces lo había visto colérico pero no podía comprender porqué se ponía así por algo tan insignificante. Lo vio marcharse y se sobó la mejilla en dónde le había golpeado.

A qué se refería con “todos estos días”… faltó la semana pasada pero ya habían aclarado es asunto. ¿Por qué lo sacaba nuevamente a relucir?, tal vez quería aprovecharse y darle más trabajo con esa excusa.

Escuchó unos pasos apresurándose en su dirección y por un momento creyó que Essen había regresado a terminar de golpearlo. Se encogió sobre si mismo y sintió una mano tibia sobre su hombro.

- Louis, ¿estas bien? – era Zayn, arrodillado junto a él, con una expresión de preocupación, marcada sus finas facciones.

- Si – dijo alejando el rostro cuando Zayn intentó revisar su labio

- Creí que habías muerto o algo

- ¿De qué estas hablando, Zayn? – dijo haciendo una expresión de cansancio, no entendía ni una palabra - ¿Estabas drogado cuando te dije que me sentía mal? Te pedí que le avisaras a Essen

- Y por supuesto que le dije, Louis

- Si claro, pues no lo habrás dicho muy convencido – dijo molesto, mientras intentaba levantarse del suelo, sus piernas aún se sentían débiles y su cuerpo tembloroso – No pude dormir más de una par de horas…

- Louis - le dijo interrumpiéndolo y sosteniéndolo por los hombros a modo de apoyo, una vez que se encontraron de pie - ¿Tienes idea de cuánto tiempo dormiste?

- No tengo ni puta idea – respondió más molesto que antes

- Tres días

El mayor no reaccionó en seguida. Esperaba ver una sonrisa que delatara su intento de broma, pero sólo encontró seriedad y preocupación. Frunció el ceño. Le miró a los ojos y de pronto se sintió un gran vacío en su estómago.

Miró hacia la mesa de noche y tomo su celular que encontró descargado. ¿Realmente había dormido tres días? ¿Cómo demonios pasa algo así? ¿Sin comer, sin levantarse en lo absoluto, simplemente dormir y dormir?

- ¿Qué? – dijo despacio mirando hacia la cama donde había estado durmiendo

- Te mandé textos y al no responder, vine a buscarte. Toqué a tu puerta mañana, tarde y noche. No tenía ni puta idea de que pasaba contigo. Incluso pensé que te habías largado – explico ayudando a Louis a sentarse en una silla. Misma que Essen había pateado momentos antes – pero luego supuse que te veías realmente enfermo así que consideré que seguías en la cama

- Tres días – susurró mientras se miraba el desastre que era y lo mal que seguro olía

- Es mejor llamar a algún médico o ir al hospital, Louis, no es normal y puede causarte daños cerebrales o algo.

- Essen me matará si lo hago, no te preocupes. – respondió mirándolo por primera vez – ya me siento mejor, necesitaba un buen descanso.

Zayn torció la boca y pareció derrotado. Se fue al baño a mojar la punta de una de sus playeras que se encontraban en el piso, para hacer presión sobre el labio lastimado del mayor

- No parece que entiendas la gravedad de esto, Louis. Te ves muy mal, no me fio que además tengas que trabajar en un par de horas

- ¿No hay muchas opciones cierto? – preguntó dejándose hacer – Me tomaré un puñado de aspirinas y retomaré la compostura.

- ¿Qué puedo hacer, Louis? – pregunto mirando el resultado final en el labio del mayor

- ¿Hacer de qué? – preguntó confundido

- ¿Para que te sientas mejor?, al menos déjame prepararte una sopa caliente. Debes tener el estómago vacío.

- Oh cariño, no te preocupes – sonrió enternecido, hace mucho que no le importaba a la gente, se sentía realmente bien – estoy bien, de verdad. Si me siento mal iré al doctor inmediatamente.

Zayn no se convenció, sin embargo acepto y depositó un suave beso en su mejilla lastimada – yo te acompañaré, ¿bien?, pídemelo e iré contigo.

Louis no sabía porqué el menor se tomaba tantas molestias con el y su expresión confundida lo delató.

-¿Qué? – preguntó el moreno

- ¿Por qué haces esto?

- ¿Hacer qué? – respondió verdaderamente intrigado

- Si, Zayn, ¿esto? – dijo haciendo un circulo con un dedo para señalar la “situación” – ser amable y atento, ¿por qué te preocupas? – preguntó intentando encontrar una respuesta en los ojos ajenos – ¿Quieres follar conmigo?

El menor se echó hacia atrás como en auto reflejo de una verdadera molestia, pareció increíblemente ofendido con aquella pregunta -¡¿Qué?!

- Es que no lo entiendo

- Mierda, Louis – respondió después de confirmar que era una pregunta seria – Eres una persona increíble y la única que ha sido muy buena conmigo desde que llegué. Te considero probablemente un amigo. No quiero follar contigo. Es decir… no me mal interpretes, estas muy bueno y tienes el mejor culo que he visto en mi vida – los colores le subieron al rostro antes la soltura con la que se lo decía – pero no pienso follar contigo, sería incorrecto

El mayor sonrió y sintió algo caliente expandirse en su pecho. No recordaba la última vez desde que alguien lo llamó amigo y tampoco recordaba la última vez en que alguien le hubiese hecho un cumplido sin el afán de meterse en sus pantalones.

- Si, lo siento Zayn, no estoy muy acostumbrado a las buenas intenciones – dijo con una sonrisa triste

- Pues aquí me tienes, hermano – respondió sonriendo de la misma forma, colocando una mano sobre el hombro de Louis – sé que tu harías lo mismo por mi, es todo… ahora date una ducha y yo te prepararé algo en la cocina

 

……………………….

 

El fin de semana había llegado y justo como habían prometido, tenían que ayudar a Liam con su investigación sobre la vida de una prostituta o prostituto en su defecto.

Llevaban aproximadamente 2 testigos y no contestaban más de tres preguntas, en conclusión no contaban con mucha información. Niall estaba comenzando a tener hambre y se ponía de malas cuando no tenía nada en el estómago.

- Nadie nos dará respuesta – decía Liam frustrado – seguramente se sienten intimidados.

- Seguramente no se sienten motivados – respondía Harry sarcástico– ninguna de ellas va a hablar sino es con dinero, Liam

- Harry tiene razón, además estamos en la peor zona de Londres, toda esta gente puede hacernos daño. Nos miran sospechosamente y presiento que en cualquier momento se transformarán en bestias para atacarnos

Liam giró los ojos – de acuerdo, vayamos a la zona céntrica, aunque ahí definitivamente no hablaran absolutamente nada si no les ofrecemos algo.

- No problema – dijo Harry, poniendo en marcha el motor del auto – mi reino por salir de aquí, pagaré lo necesario por no volver a tener contacto con esta gente sucia y descuidada

- Harry…. – advirtió Niall desde la parte trasera – no comiences a ser despectivo

- ¡Pero mamáaaa! – chillaba el menor con un tono de niño chiquito – la gente me da miedo y no tiene dientes

Rieron tras el comentario y se dispusieron a revisar las preguntas del cuestionario - ¿Por qué no intentamos esta vez con un hombre? – preguntó desinteresadamente, Liam – tal vez ellos sean más despreocupados respecto al tema

- ¡Que asco, chicos!, no me obliguen a dirigirle la palabra a un prostituto.

- Ni siquiera lo has hecho, Harry, no te quejes – intervino Andy, revisando el mismo las preguntas en su Tablet – realmente no perderán su tiempo contestando las preguntas de un puñado de niños

- ¿Qué propones? - pregunto el rubio

- Rentar el servicio. Será lo mismo y soltarán la sopa porque en lugar de sexo obtendrán una sesión de charla – explicó divertido – no tenemos que decirles que es un proyecto o investigación eso suena estúpido a sus oídos

- ¿Quieres decir que tenemos que encerrarnos con esa gente y platicar durante, no lo sé, una hora o dos? – preguntó Harry con cara de pocos amigos

- No seas dramático Harold, serán 20 minutos a lo mucho – intervino el rubio desde el asiento trasero – no suena nada mal y así obtendremos mejores respuestas y acabaremos justo a tiempo para la cena y unas cervezas

- No estoy muy seguro chicos, es decir, no es nada barato rentar un prostituto.

- Ese es el menor de los problemas, Liam – dijo el Harry cambiando la canción de su iPod – el problema es que me convenzas de aceptar hacer esa locura

 

*****

 

Treinta minutos más tarde, se estacionaron cerca de la casa de citas más conocida de Londres. Harry tenía expresión de desagrado, Liam de temor y Niall de aburrimiento, mientras que Andy estaba emocionado por alguna extraña razón.

- Opino que Andy sea el que haga el trato – Harry esperó a que todos bajaran de su Range Rover para activar la alarma – rentamos un par y le sacamos la sopa, es decir, en lugar de abrir las piernas, tiene que abrir la boca, ¿no?

Niall rió por lo bajo procurando no hacer enfadar a Liam. Sin embargo este parecía estar de acuerdo con Harry - ¿Estas seguro? – preguntó Liam dudoso

- Por supuesto, necesitan por lo menos 5 personas que nos cuenten sus trágicas historias, ¿no es así?

El restó asintió con la cabeza - Rentamos 3 prostitutas y dos maricones y antes de las 9 de la noche ya quedó su proyecto listo

- ¿Rentar 5, estas loco? – soltó Andy – Con ese dinero es más fácil que paguemos porque alguien más nos haga el trabajo

- No podemos hacer eso, la profesora nos hará un examen oral y …. Y yo realmente no quiero hacer trampa

- Liam, Liam, Liam …

- ¿Cuánto puede costar? – preguntó Harry – sólo es sexo no pueden cobrar más de 500 euros

 

Llamaron a la puerta y tras 4 largos minutos, salió una mujer, vistiendo únicamente lencería negra, debajo de una bata de seda color rosa chillón. Los hizo pasar con una mueca seductora y movimientos felinos. Como si estuviese viendo los hombres más sexys del planeta.

- Bienvenidos a Bunny Ranch, mis amores

Los cuatro entraron al lugar incómodos y confundidos. Todo parecía normal y elegante. No era un lugar sucio y mal oliente como Harry esperaba, o lleno de jaulas y mujeres desnudas como creía Niall, o incluso con cadenas y personas llorando como se imaginaba Liam.

- Así que estamos festejando entre amigos – continuó la mujer muy cerca del oído de Liam y este se puso colorado y nervioso – ¿prefieren una habitación temática para todos o prefieren algo más privado para cada uno?

La recepción era pequeña e iluminada. Sin embargo la presencia de la mujer, les recordaba constantemente el propósito de aquel sitio.

- ¿A que debo tan exquisita visita?

- Ammm – comenzó Niall – nos gustaría algo más privado, una chica…

- ¿Una para los cuatro?, eso no está permitido dentro de las políticas del establecimiento – respondía la mujer con toda la seriedad en sus facciones, como si no fuera un burdel el lugar del que se trataba – Una por persona a menos que quieran rentar a domicilio

- No meteré a una de esas cosas a la fraternidad – saltaba Harry de pronto

- Shhh - lo callaba Liam - ¿amm cu-cuáles son los… los costos, madame?

Harry, Niall y Andy soltaron una risita burlona por la manera en la que la había llamado – 500 euros una hora y se permite sexo oral, sexo anal, hand job, bondage…

- Bien, bien!! – dijo Harry perturbado – deme cuatro de esos

NIall y Liam lo voltearon a ver confundidos - ¿Cuatro de esos? - Preguntó la mujer igual de sorprendida – ¿Acompañantes?

- Si, lo que sea, lo que tenga primero a la mano

- Harry, no son galletas – susurró Liam

- Este lugar me causa escalofríos Liam – respondió – rentaré uno para cada quien, los entrevistamos por separado, abarcamos más, adquirimos más información y salimos de aquí para jamás, jamás regresar en lo que me resta de puta vida

- Bien

- Bien

- ¿Bien? – preguntó la mujer – Veo que es la primera vez que nos visitan ¿no es así?, no tienen porque sentirse nerviosos. Nuestras chicas y chicos son excelentes relajantes

- Cuatro por favor, confirmó el rubio – incomodó igual que el resto

-¿Cuál es su preferencia?

Los cuatro se miraron y discutieron quien de ellos tomaría una mujer y quien de ellos un hombre. Ya que era un proyecto equitativo

- Me da igual, no me la voy a tirar – respondió Niall

- Yo ni muerto voy a cruzar palabra con un hombre, a mi ni pensarlo - respondió Harry – apenas puedo soportar la idea de conversas con una de esas.

- Yo tomaré un hombre – contestó Liam - no tengo problema, además es nuestro proyecto, tu y Niall pueden entrar con alguna chica

- No me hagas esto Lee! – intervino Andy – es nuestro proyecto pero sabes lo homofóbico que soy. Me estoy estresando de sólo pensar

- Bien - dijo rodando los ojos el rubio – Yo y Liam un hombre, tú y Harry una mujer

Los cuatro estuvieron de acuerdo y lo comentaron con la mujer a cargo quien tenía cara cansada y desesperada.

- Perfecto. Serían 800 euros por adelantado y 300 euros a sus respectivos acompañantes

- ¡Jesús! – exclamo Liam – es demasiado, Harry, ¿estas seguro? ¿500 euros por persona?

- No tengo problemas por ayudarte a mantener la beca Liam, además ya estamos aquí .

Sacó su tarjeta de crédito y se la entregó a la mujer – muy bien corazones, ahora pasen tras esa puerta y en un momento más les presentaremos a nuestros modelos para que puedan decidir.

- “Modelos” – se burló el menor – presiento que tendrán herpes hasta debajo de las uñas, ¿están seguros que eso no se contagia por mantener una charla?

- No seas ridículo, Harry – regaño Liam entrando a la habitación señalada y sentándose sobre un cómodo sillón largo, color rojo – te pido que no seas grosero con esta gente, por favor

- No lo seré Liam – prometió sentándose del lado izquierdo de Liam, mientras que Niall tomaba el opuesto y Andy se mantenía de pie – sólo no me pidas que sea amable, me mantendré neutral.

- Bien chicos, ya tienen las preguntas, graben las respuestas con su celular e intenten sacar toda la información posible.

Dentro había un hombre de traje, leyendo una revista sobre su regazo, seguramente esperando a que trajeran a su compañía de esa tarde. Los tres lo ignoraron así como el hombre los ignoró a ellos.

Los cuatro amigos estaban poniéndose de acuerdo y organizando las notas cuando la puerta se abrió y por ella entró nuevamente la mujer que les atendía.

- Querubines… – pronunciaba melosa y con un tono exagerado – aquí les traigo a las 7 personas más hermosas de todo Londres para que elijan – guiño un ojo con sus largas pestañas postizas

-Había 4 mujeres increíblemente atractivas y con un cuerpo bien definido. Vestían lencería de colores y zapatillas altísimas que se veían verdaderamente incómodas. Por otro lado había 3 chicos. No podían decir que no eran atractivos, indudablemente lo eran. Vestían únicamente unos jeans y unos tirantes color rojo que atravesaban sus torsos desnudos. No eran muy altos pero tenían facciones sorprendentes. Uno de ellos, el castaño, tenía el rostro lastimado y la mirada en el piso. En ningún momento levantó la vista hacia ellos, lo cual llamó la atención de Harry.

No parecían tener herpes hasta por debajo de las uñas, como pensaba, muy por el contrario se veían limpios y saludables. Tampoco parecían ser unos adictos al sexo, de hecho podrían pasar como cualquier compañero de clase en la universidad. Lo cuál lo tenía un poco extrañado.

- ¡Oh por Dios! – se oyó exclamar al rubio amigo – son preciosas, no sé si pueda hacer esto – les comentó a sus amigos – ¡miren eso!

- Recuerda a lo que venimos – susurró Liam

El hombre vestido de traje se levantó y le sonrió a una chica rubia y a otra morena. Las tomó de las mano y le hizo una señal a la mujer encargada para darle a entender que ellas serían sus servidoras. La mujer asintió sonriente.

- Excelente elección, Mr. LabBeouf – dijo y le entregó una tarjeta rosa, adivinando sería la que abriera su habitación – siempre es un placer servirle.

Los tres desaparecieron tras la puerta y Harry, Niall y Liam no tuvieron tiempo de elegir antes que el hombre saliera por la puerta con ambas mujeres. Estaban concentrados en la soltura con que se desenvolvía aquel hombre. Como un hábito de fines de semana. Se preguntaban que tipo de gente vendría, y si algunos de los clientes serían incluso conocidos o hasta familiares de ellos. Era sumamente extraño.

 

Quedaba una chica peliroja y una morena. Niall estaba embelesado por la belleza de la segunda. Sus grandes ojos marrones y su pequeña nariz respingada lo habían atrapado y este parecía correspondido, pues la chica le sonreía coqueta mientras jugaba con su cabello.

- Estos son nuestros chicos disponibles – interrumpió la mujer los pensamientos del resto – sólo queda nuestra hermosa Natalie, Aurora y nuestros apuestos chicos William, Javvad y Ashton

- ¿Cómo? – preguntó Harry desorientado y aun distraído por la situación anterior - ¿Qué?

- Lo siento tanto, Harry – se apresuró el rubio y tomó la mano de la chica morena - pero siempre te he dicho que tu lentitud no te llevaría a nada bueno

- ¿Qué mierdas? – reaccionó el de rulos – No puedes hacerme esto, soy tu puto amigo

- Y yo soy un hombre enamorado – rió el rubio, extendiendo la mano hacia la mujer para que le entregara su respectiva tarjeta

- Joder, Niall, eres un hijo de puta, acordamos una cosa – dijo mirándolo con ojos de pánico – por favor, te compraré el desayuno el resto del semestre

El rubio negó divertidísimo y salió con la chica detrás de él, ignorando las suplicas de su amigo.

- Hijo de puta, te vas a arrepentir – continuó maldiciendo y gritando aún cuando el rubio ya no se encontraba adentro.

Harry realmente parecía devastado. Estúpido irlandés. Estúpido “amigo” de toda la vida. Se las iba a cobrar muy caro de eso no habría duda.

Al darse la vuelta se dio cuenta que Andy estaba conversando con la última chica que sobraba y por supuesto que no. Eso si que no. El había pagado por esto y no se iba a quedar así. No era ningún estúpido.

- Andy – le llamó molesto – aléjate de ella

El aludido le mostró la tarjeta en mano y comenzó a caminar hacia la salida con la chica de la cintura – Harry jamás me imaginé que bellezas como esta trabajaran aquí y sabes muy bien que estoy cumpliendo mi parte del trato

- Ese no es mi puto problema – respondió colérico – Yo pagué por esto y soy quien tiene el poder de elección además si estoy aquí es por ustedes.

- Lo siento, guapo. Realmente estas aquí por Liam – sonrió mostrándole la pantalla de su celular a su amigo donde indicaba una transferencia a su cuenta bancaria por 1000 euros - Además ya no te debo nada y ahora si es tu puto problema

Harry vió como se alejaba la segunda pareja de aquella habitación y no podía ser posible que en cuestión de segundos se hubieran burlado cruelmente de el. Estúpidos “amigos” se vengaría, por supuesto que si.

- Harry… - escuchó decir a Liam – ¿quieres esperar un par de horas? – preguntó tímido - es el tiempo en que se desocupará una de las chicas

- No, Liam. Me da completamente igual – respondió sin dejar de mirar la puerta por donde habían salido Niall y Andy, aún con el coraje a flor de piel – como prefieras, pero acabemos ya.

Liam asintió, aunque Harry no lo vio. Se acercó a los tres chicos y se paró tímidamente frente a ellos, a pesar de que el era más alto, se sentía intimidado – Bien… - comenzó – Hola, mi… mi nombre es Liam

No recibió respuesta, sólo una mirada confundida por parte del chico moreno. El otro ni siquiera lo miraba y él no tenía ni idea de cómo se manejaba una situación así. No podía simplemente ser como el hombre de traje. La seguridad y experiencia que tenía para con las chicas, estaba claro que no existían en Liam.

- Yo te puedo llamar Liam y tu me puedes llamar como mejor te convenga - dijo el tercero de ellos con una voz un tanto afeminada, mientras colocaba un brazo seductor en la cintura del más alto.

- Aléjate de mi amigo, no lo toques así - saltó Harry al no poder soportar aquella escena tan bizarra y desagradable

- Tranquilo hermano – lo calmó su amigo apoyando una mano en su hombro – debes tranquilizarte por favor, esto es su trabajo, no están haciendo nada malo

El chico parpadeo un par de veces y con los dientes apretados respiró profundo – sé que esto no estaba en tus planes amigo, ni en los mios – continuó Liam apartándose unos pasos de lo confundidos chicos, para que no pudieran escucharlos - agradezco mucho lo que estas haciendo pero no tienes porque soportarlo, deberíamos irnos

Harry lo miró a los ojos y le vio verdaderamente preocupado – No, está bien – suspiró – hagamos esto de una vez por todas y basta de perder el tiempo

Sintió la mirada del castaño sobre su rostro – estoy bien Liam, hagamos esto – terminó por confirmar ante la incredulidad de su amigo.

- Gracias Harry

- Amm… - vaciló regresando a donde estaban los chicos – Okay, aquí vamos – jugaba con sus manos nerviosamente - ¿qui-quién de ustedes… amm… quién de los dos quiere ve-venir conmigo? – señalo específicamente a los que hasta ese momento, no habían hablado

El chico moreno hizo la mueca más graciosa de confusión y le dio un codazo a su compañero, como si no pudiera creer lo que estaba oyendo.

Fue la primera vez que el castaño levantó la mirada del piso desde que entró a la habitación y miró el rostro de Liam. Desde donde se encontraba Harry, se le veían los ojos más geniales que había visto, eran como un azul súper profundo. Como el mar, tal vez como el cielo, quizás como una mezcla de ambos, incluso probablemente no eran azules del todo. Parecía incluso grises. Apostaba que si los miraba más de cerca, podría descifrar con mayor exactitud los colores.

Lo miró pestañear y sus tupidas pestañas eran tan largas que formaban un perfecto abanico dorado. Increíbles ojos. Es decir, lo suyo no eran los hombres, pero estaba claro que podía apreciar la belleza en otros. Podría jurar que los clientes no podrían dejar de mirar esos ojos mientras se lo folla….

!!!¿QUEEEEE?!!!

¿Qué putas mierdas estaba pensando? ¿De dónde coño saco ese horrible pensamiento? Dios, ese lugar le estaba afectando, seguro que tenía alguna especie de hechizo en las puertas. Como que al cruzarlas te cayera una maldición sobre pensar en sexo, sexo, sexo… no importaba el género o la preferencia

- ¡Harry! – le llamó Liam y dio un respingo por verse descubierto con aquellos pensamientos - ¿Qué te pasa hombre? ¿Estas bien?

- Sssi,

- Amigo, de verdad podríamos irnos si tu lo pides, simplemente nos vamos, no pasa nada Harry. Este no es tu problema y no me debes nada

- No, no es eso – se pasó una mano por el cabello, acomodándose los largos risos, de lado – estoy bien, sólo serán unas cuantas preguntas, ¿cierto?

Liam lo miró curioso y afirmó lentamente - Le he preguntado a la señora, si podría regresarnos el dinero y me ha dicho que no hay rembolsos. Disculpa

- Descuida, Liam – hagamos esto y mantén el celular contigo, ¿bien?

- Por supuesto , Hazz – dijo sonriendo más aliviado – Yo iré con Javvad y tu con William, ¿te parece?

“oh, oh” pensó

- Bien, nos veremos aquí en un par de horas.

 

*****

 

Louis no tenía ni puta idea de lo que estaban haciendo exactamente. Es decir, llevaban cerca de 7 minutos sentados en la cama sin decir media palabra. Sumándole el momento incómodo en el que caminaban silenciosamente hasta la habitación. Normalmente los clientes no dejaban de hablar y decir tonterías, pero sobre todo, no perdían el tiempo en meterle mano y arrancarle la ropa.

Suponía que este chico o era muy tímido o era su primera experiencia, lo cual lo llevaba a ser callado y extraño.

No sabía si dar él el primer paso, o darle tiempo para que se sintiera en confianza. Nunca le había tocado un cliente así. Al menos no uno tan putamente callado además de joven. Porque ¿qué mierdas?, ese chico no pasaba de los 23. Y no es que el muriera por acostarse con él o conversar amenamente, pero si no lograba satisfacer a los clientes, restarían eso de su paga como un castigo por no ser lo suficientemente bueno, según palabras de Essen.

- Amm… - comenzó despacio - ¿te sientes cómodo?

Le vio alzar las cejas y negar con la cabeza. Parecía frustrado.

- Bien, mmm… ¿puedo hacer algo al respecto?

- ¿Co-cómo que? – preguntó jugando con los anillos de su mano, parecía nervioso

- No lo sé, ¿Quieres decirme tu nombre?

- No

- Okay… - lo pensó un poco más – mmm…. ¿Quieres….que … te… to-que?

- ¡Mierda! – se levantó de la cama, alejándose lo más que podía de ese chico con ojos de mar – No, no, no… nada de eso

- Bien, escucha – dijo aun desde la cama, perdiendo la paciencia – esto no es una cita para tomar el té, no se que esperabas niño, pero más te vale que te decidas de una vez que es lo que vas a hacer conmigo

- No soy ningún puto niño, ¿entiendes? – dijo el más alto, ahora enojado – y no es que no sepa, simplemente me da un tremendo asco todo esto. Lo mio no son las putas.

“Perfecto”, pensó. No es que no lo hubieran ofendido antes. Estaba bastante acostumbrado a todo tipo de insultos dirigidos a su persona. Es sólo que esto era nuevo. Normalmente eso venía después o incluso durante el sexo. No antes, por Dios, ¿qué pretendía?

- Bien, yo no fui el que pagó por una

- Lo sé y eso es lo que más me jode – se recargó en la pared frente a Louis – Sé que no es tu culpa, pero…

- No hay devoluciones…

- ¡Eso también lo sé! – parecía enojarse aún más, cada vez que el castaño soltaba algo

- Okay – susurró

Pasaron poco más de 2 minutos en completo silencio. Incómodos y cansados. Louis definitivamente se había rendido. Vaya que era guapo. Si al menos la tercera parte de sus clientes fueran la mitad de guapo de lo que ese chico era.

Alto, delgado. Esos rizos chocolates que se escurrían por toda su cabeza. Sus labios en forma de rosa y sus ojos intensamente verdes. Cualquiera lo diría. Era el tipo de persona que podría llevarse a la cama a cualquiera sin necesidad de pagar por ello. Podría conseguirse alguien mucho mejor que Louis. Aunque pagar por sexo podría ser alguna especie de fetiche suyo. Quien sabe, hoy en día todos estaban locos.

- ¿Qué te pasó en el labio?

Escuchó de pronto y enfocó la mirada sobre la verde. Esperaba que le confirmara si lo que había oído era correcto. En fin, que más daba, probablemente era de esos que creaban historias en su cabeza antes de follar. Ahora fingirían que se conocían, congeniaban y se acostaban.

Le seguiría la corriente.

- Me caí de la cama – mintió torpemente sin mucha importancia

- ¿Es en serio?

Louis no respondió

- De todos modos no volveremos a vernos. Puedes contarme.

¿De verdad ese era el plan del rizado? ¿Platicar corazón a corazón? Era completamente absurdo. Estaba desperdiciando 500 euros en una platica sin sentido. Dios, se sentía tan enfermo

- Me golpeó mi jefe por quedarme dormido durante 3 días – decidió decirla verdad, ¿qué más daba?

- Es decir, ¿dormir del verbo no despertar en tres días? O ¿simplemente no quisiste hacer nada durante ese tiempo?

- Del primero – las cejas de Harry se unieron en su centro, dudoso, pero en realidad si le creía.

- ¿Tienes depresión o estas enfermo del síndrome de Aurora?

El castaño sonrió ligeramente. No estaba muy seguro. No se consideraba un persona depresiva, pero ciertamente estos últimos días no tenía buenos ánimos y se encontraba cansado la mayoría del día, dolores musculares y de cabeza incluidos. En algún lugar leyó que eran algunos síntomas de depresión

- No creo estar deprimido, mi vida es fantástica, ¿no lo ves? – dijo sarcástico - y realmente espero no tener ese síndrome porque no tengo ningún príncipe que me salve.

Escuchó a Harry reír y le pareció algo fascinante. Le agradaba provocar esa risa en alguien que no fuera mayor de los 40 años. No estaba muy acostumbrado a tener conversaciones últimamente con personas de su misma edad. A excepción de Zayn

- Entonces debes tener alguna enfermedad para dormir tanto tiempo – continuó con la platica el más alto – sobre todo en esta vida que llevas, es muy fácil que se te pegue algo. Tal vez tengas sida, VIH, herpes….

- ¿Estas bromeando? - preguntó no sabiendo muy bien que responder a eso, pasó de ser agradable a un completo imbécil en menos de 10 segundos

- No - se cruzó de brazos – probablemente no lo sepas pero no es muy higiénico acostarse con medio mundo, tiene consecuencias

- A ver si estoy entendiendo… ¿Pagaste dinero por juzgarme? – preguntó incrédulo desde la cama – Es decir, ¿me quieres dar clases de ética y moral?

- Por supuesto que no – respondió sonriendo como si estuviera tratando de explicarse ante un niño de 5 años – la ética y la moral no existe en la gente como tu, sólo digo que por salud deberías de revisarte y así podrías informarle a tus clientes cuales enfermedades les vas a contagiar.

Un momento. “¿Qué?” “¿Este hijo de puta cree que puede divertirse humillando a la gente sólo por la posición que el dinero le da?” La respuesta es un rotundo sí. Pueden humillarlo de la manera y forma que mejor le plazca siempre y cuando pague por ello.

- No tengo enfermedades de transmisión sexual – dijo serio y cansado

- ¿Estas seguro?

- Nos hacemos exámenes regularmente y jamás lo hacemos sin protección. Está escrito en el reglamento.

- ¿Tienen un reglamento? – preguntó verdaderamente sorprendido – ¿Trabajar de prostituto tiene un reglamento? ¿Qué más?

Louis frunció el ceño al no entender la pregunta

- ¿Prestaciones de ley? ¿Bonos de empleado? ¿Salario fij…

- Escucha, no sé que pretendes – interrumpió lo que para él era una conversación estúpida y sin sentido, sus ojos se sentían llorosos debido al cansancio que comenzaba a sentir, sólo quería recostarse un momento – Todo cuanto hayas pensado en decir para degradarme, alguien más ya lo hizo. No perdamos el tiempo, ¿de acuerdo?

- No intento humillarte – respondió y parecía incluso sincero – no sé como tratar con gente como tú

- ¿Gente como yo?

- Si, gente que hace de todo por algunos euros, ya sabes. No sé porque tendría que explicartelo

Suficiente, no podía más con alguien como él. Que Essen se desquitara como quisiera por rechazar a un cliente. No le importaba. Pero algo de dignidad si le quedaba y no podía permitir que alguien le hablara de aquella forma. Dolía porque en el fondo sabía que eran adjetivos adecuados a su persona. El hacía lo que hacía por dinero. Era justo. Pero se sentía tan ofendido y humillado y triste. Nadie lo había hecho sentir tan miserable. Prefería mil veces que se lo follaran y lo trataran como lo que era. Sin embargo que alguien lo dijeran en voz alta, le causaba incomodidad y repulsión a su persona.

- De acuerdo – se levantó de la cama sintiendo punzadas en sus débiles huesos y se dirigió a la salida – voy a hacer que te regresen el dinero para que no tengamos que seguir con esto

Louis salió por la puerta indignado y enojado, dejando atrás al chico de los rulos de chocolate.

 

*****

 

Ocho minutos después para ser precisos. Se encontraban nuevamente con la mujer que los había atendido y el castaño discutía sobre regresar el dinero al cliente.

- Essen no lo permite William, tu mejor que nadie sabe que eso no es posible

- Me importa una mierda si lo permite o no, no voy a atender a este imb… cliente.

Harry lo miraba curioso, no creía que los prostitutos se ofendieran tan fácilmente y si era sincero con él mismo, sólo estaba sacando información, no media mucho sus palabras en el momento de dirigirse con él. No creía que se tuvieran que medir. Lo que es, es, ¿no era asi?

La mujer ahora estaba al teléfono y el menor estaba recargado sobre el mostrador como si no pudiera evitar mantenerse de pie por su cuenta. Se le veía cansado.

- Harry Styles, ¿cierto? – preguntó la mujer desde su lugar – ¿podría esperar unos minutos por favor?

Se encogió de hombros y se sentó en el sofá donde anteriormente había estado. Su vista se dirigió al chico que aún estaba frente a él y sus miradas se encontraron.

- ¿Van a regresarme mi dinero? – preguntó indiferente

Sin embargo Louis no contestó, en cambió lo miraba rabioso como si no pudiera creer lo que estaba escuchando.

Harry no hizo más preguntas. Una parte de él estaba aliviado de recuperar su dinero y salir pronto de ese lugar.

 

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- ¿Estas diciendo que no quieres follar?

- Sólo… sólo quiero platicar contigo si eso te parece bien

El moreno levantó las cejas sorprendido. Había escuchado de clientes que de vez en cuando sólo buscaban platicar pero normalmente ocurría con señores casados y desesperados o ancianos solitarios. Jamás con personas tan atractivas como el que tenía en frente.

- No tengo inconveniente con eso – dijo colocándose una playera encima y deshaciéndose de los tirantes estorbosos - ¿de que quieres platicar, Liam?

- Háblame de ti…

Zayn levantó la vista para mirarlo a los ojos, curioso y descifrando alguna verdad no dicha - ¿Quieres que hablemos de mi?.... bien, pero no sé que decirte.

- ¿Por qué trabajas en un lugar como este?, por ejemplo

- Oooookay – se frotó el cuello y se sentó en una silla cerca de la cama donde se encontraba Liam – yo llegué de Pakistan hace algunos meses y no tenía muchas opciones para comenzar – se encogió de hombros despreocupadamente

- Debe ser difícil…. ¿Tu familia lo sabe?

- No es difícil, es algo que he hecho desde hace tiempo… estoy acostumbrado – sonrió incómodo, desviando la mirada

Liam guardó silencio esperando a que respondiera la otra pregunta, más no parecía querer hacerlo o probablemente no le había puesto atención - ¿Qué es de tu-tu familia? – insistió

- No la recuerdo muy bien – le vio tomar aire y suspiró – mi madre y mi hermana mayor murieron cuando yo tenía 5 o 6 años – hizo una pausa antes de agregar – mi padre las asesinó con ácido

Liam no supo que decir a eso. ¿Cómo? … No sabía como manejar el tema. Era un estúpido por haber insistido con aquella pregunta. Debió callarse la puta boca. Sentía el estómago apretado y se sentía increíblemente apenado. ¿Qué su padre había hecho qué? ¿Estaba bromeando? ¿Alguien podía ser tan hijo de puta?

- Lo-lo siento tanto

- Realmente no recuerdo mucho el incidente – sonrió restándole importancia – él me abandonó tiempo después porque yo no era digno de llamarme su hijo, al venir del vientre de una ramera – bostezó y se levantó de la silla para sacar dos cervezas del frigobar - ¿Te gustan claras u obscuras?... las cervezas

No entendía como podía hablar de un tema tan delicado con tanta soltura e indiferencia. Era verdad que había sucedido hace muchos años, sin embargo seguía siendo algo triste y delicado. Un imbécil había asesinado a su familia. No sólo un imbécil, sino su propio padre que además le abandonó tan pequeño e indefenso.

Ahora entendía completamente el porqué estaba acostumbrado a trabajar en esas condiciones. Realmente no estaba acostumbrado, sólo estaba resignado a vivir así porque probablemente no conocía algo mejor. Probablemente desde pequeño vivió en ese mundo que no ofrecía nada más. .

El chico era increíblemente guapo. Se preguntaba cuantos desgraciados habían pasado sobre de él mientras era un niño frágil e indefenso que no podía defenderse. ¿Quién habría sido el primer hijo de puta en robarle la inocencia a un pequeño de 5 años? ¿Eran todos así en Pakistan? ¿Había logrado escapar después de tanto tiempo? ¿Por eso estaba en Londres? Quizá era una persona increíblemente valiente que a pesar de todo no se daba por vencido. Quizá esto era lo máximo a lo que él creía que podía aspirar.

Eso era algo difícil de asimilar

- Oye… ¿estás bien? – escuchó la voz de Javvad regresándolo a la realidad- ¿Estas llorando?

No se había percatado de las lágrimas atrapadas en sus ojos. Se sentía estúpido de verse tan afectado por una historia contada con tanta insensibilidad. El no hubiese podido soportarlo. A pesar de haber tenido una vida difícil, su familia era muy unida y jamás se harían daño entre ellos. Liam los tenía a ellos, a sus preciosas hermanas y sus maravillosos padres. ¿Javvad a quién tenía?

- Lo- lo siento tanto – se limpió las lágrimas con las mangas de su suéter azul

- ¿Quieres hablar de tema?

- ¿Qué? ¿Cuál tema? – preguntó confundido

- ¿Sobre lo que sea que te haya puesto así?

- ¿Qué? – repitió aún más confundido, ¿estaba jugando? ¿No era obvio?

- Es decir, ¿por qué estas a punto de echarte a llorar? – dijo pasándole una cerveza y tomando de la suya propia – puedes contarme, no te juzgaré

Liam frunció el ceño, porque ¿realmente no había entendido que era por lo que acababa de contarle?

- Javvad… lo-lo que me has contado es muy triste… - dijo jugando con la lata de cerveza entre sus manos – yo… yo no debí, es decir… no quise presionarte a que me contaras algo así

El silencio se hizo presente por poco más de medio minuto en el que se estaba convirtiendo en algo incómodo

- ¿Estas de broma? ¿Te doy lástima?

- Por supuesto que no – respondió en seguida – muy por el contrario si soy sincero

El moreno frunció el ceño como si fuera la mentira más grande o la mayor estupidez que había escuchado en su vida – Entonces ¿Me admiras?

- No has tenido una vida fácil, ¿no es así?

- Realmente no lo sabes, Liam – dijo dándole un sorbo a su cerveza y prendiendo un cigarrillo –difícil tampoco ha sido

El más alto no entendía a que se refería exactamente, estaba a punto de preguntarle cuando su celular vibró y no dudó en revisarlo por si se trataría de alguno de sus amigos.

“Me voy a casa en cuanto me regresen mi dinero, lo siento Xx”

Harry había escrito en un mensaje el cual puso a Liam en alerta

“¿Qué sucedió?”

“Realmente no lo sé, debí decir ofensivo :/”

Maldición – susurró - “¿Dónde estas?”

“En la recepción… Me pidieron que esperara pero llevo como… 15 min”

-¿Ocurre algo? – preguntó el chico frente a él

- Se trata de mi amigo, el que se fue con el chico de los ojos azules – se explicó respondiendo un “voy” a Harry – Creo que hubo algún problema y más vale que eche un vistazo

- ¿Louis? …. Es decir ¿William?” – se miró preocupado - ¿Qué ha sucedido?

- No lo sé, al parecer harán una devolución del dinero – se levantó de la cama y caminó hacia la puerta

- ¿Puedo acompañarte o… prefieres que espere?

- Claro que puedes – respondió extrañado, ¿acaso tenía que pedirle permiso?

 

*****

Cuando ambos llegaron a la recepción. Harry conversaba con un hombre en un traje que se miraba costoso. Era robusto e imponente. Liam adivinó que se trataría del dueño del lugar.

- ¿Harry? – preguntó no queriendo ser grosero al interrumpir - ¿Todo bien?

- Si Lee, todo bien, están haciendo la primera devolución en la historia de Bunny Ranch, ¿Cierto? – se dirigió con tono burlón, hacia el hombre robusto

- Le aseguró que esta situación no se repetirá en su próxima visita, Señor Styles – tenía un acento fuerte y marcado

- No hace falta, no regresaré de nuevo…

Harry y el hombre, estrecharon las manos. Parecía seriamente molesto por haber perdido un cliente. Liam no se imaginaba que podría haber pasado para que a pesar de las normas de “no evolución”, su rizado amigo lo hubiese conseguido.

- ¿Qué sucedió? – le preguntó luego de que el hombre se retirara

- Al parecer herí los sentimiento de mi querido acompañante

- ¿Que hiciste? – preguntó preocupado

Harry rodó los ojos y se despidió de la recepcionista para dirigirse a la puerta de salida – nada Liam, lo prometo. El simplemente esperaba que me lo follara seguramente y se hartó de platicar o yo qué sé

- ¿Fuiste grosero?

- No lo sé, al menos no intencionalmente.

Liam volteó a ver a Javvad que se encontraba discutiendo con el chico de los ojos azules. Se le veía preocupado - ¿Qué te hizo entonces para que no tuvieran otra opción que regresarte el dinero?

- Curiosamente yo no lo pedí, el se encargó de todo – dijo mirando en la misma dirección que el castaño – Seguramente le llegará un buen castigo

- ¿De qué hablas? - le miró confundido

- ¿Vez el golpe en su labio? – Liam asintió – me contó que su jefe se lo hizo. No se si habrá mentido o no pero si es verdad…. tssss

- William – se escuchó la voz de la recepcionista con el teléfono en mano - Essen te está esperando en la oficina

A ojos de Harry, el chico pareció tensarse una milésima de segundo. Sin embargo no quiso profundizar en el tema. Creía estar equivocado sobre lo que le había contado a Liam, pero ahora parecía ser bastante atinado.

- Ya que no tengo más que hacer… me voy a casa y mandaré a mi chofer a recogerlos en una hora

 

Sin más que agregar, Harry salió del lugar dejando a Liam angustiado. Odiaba este estúpido proyecto y realmente esperaba sacar la nota más alta para que todo eso valiera la pena.