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El viaje se le hizo eterno, si si, dos horas en el aire puede ser un tiempo normal para cualquiera, pero no para Marcos, su ansiedad no deja de escarbar en su cabeza, no deja de pensar en todos los acontecimientos que ocurrieron y los que faltan por acomodar. Esta semana en Salta fue bastante mejor que aquella anterior, sentir el consuelo el apoyo y todo lo que pudo hablar con la mamá le dieron la seguridad, esa última pizca, que le faltaba. Su corazón arde de amor, se siente un fuego arrasador cuando piensa en él, por que, seamos sinceros, no lo puede apartar un segundo de sus pensamientos y de su piel. Este fin de semana va a ser otro más de viaje con presencias y fotos y todo el bochinche que poco le importa, ya que cuando tiene que poner en la balanza lo que realmente quiere hacer, es estar con su agu', pero es trabajo y también lo persigue la desesperación por recaudar todo el dinero que pueda, para poder hacer lo que quiere por su propio mérito. Una parte de él está relajado, Agus tenía razón, el quilombo de la fama es efímero y pronto iban a dejar de pedirle fotos y besos a cada paso que dé, de hecho, fue muy poca gente la que le pidió eso esta noche ( quizás sea por la hora en que tomó el vuelo a Buenos Aires, o que de hecho suele moverse en modo ninja con como mostrarse en redes, que se yo) o quizás sea por la manera discreta en que se está moviendo ahora, sus zapatillas blancas viejitas y rotosas, pantalón de gimnasia, remera gris, una campera que cubre su torso, gorrita negra y la mochila con lo básico, total, la ropa es lo de menos.Antes de irse a Córdoba tiene que pasar por el departamento de su amigo, que ahí quedó lo demás. Mientras camina a la salida del aeropuerto prende su teléfono, tiene que buscar la dirección del departamento del Airbnb donde tiene que dirigirse en Palermo que le pasó ag…
-Marcos!! ¿Sos vos?- lo intercepta una chica. Marcos le hecha una mirada rápida, quizás es alguien que conozca: tiene una mochila y una valija carrito, jean, buzo amplio, regordeta, unos metro sesenta y algo, anteojos de marco browline negro, cabello castaño con algunas canas ondulado y flequillo de costado, adornados por una sonrisa pispireta y cansados ojos marrones. No, no la vió jamás en su vida.
-si, si, soy yo hermosa, como estas?
-jajaja, estoy bien, tengo mi primer vuelo en la vida en un ratito y estoy con el corazón en la garganta- se lleva la mano al cuello, ensanchando más su sonrisa y agrega- que lindo que estés por estos pagos de vuelta! ¿Cómo estás vos? Como está curándose tu ojito? ¿Comiste algo? Viniste solito? No te acompañó marquitos?
Muchas preguntas para pocas fracciones de segundo, piensa Marcos mientras la mira contagiándose de su entusiasmo con una sonrisita.
-si, estoy bien, el ojo está mucho mejor y no comí nada todavía porque recién llego.
-bueno, ayyy me encanta que estés por acá- procesa su histeria saltarina tomándolo de una mano - sé que tengo que dejarte en paz para que hagas tus cosas, yo también tengo que hacer las mías, pero, ¿te puedo pedir una foto? Porfa.
-si claro, no hay problema.
La petisa le pasa su teléfono a Marcos, ya que el tiene los brazos más largos, y antes de abrir la cámara, encuentra que la foto de fondo de escritorio de su teléfono es una foto muy conocida por el, la que le sacaron con Agus cuando salió del programa, fue su confirmación al comportamiento de esta chica. En un flash rápido saca cuatro fotos iguales, ambos sonrientes tomados de una mano, él con el cuerpo hacia ella, ambos con las caritas pegadas.
-muchas gracias Mar, espero que queden guardadas las fotos por que a veces la aplicación falla y no las guarda- revisa un momento su celu- sisisisi, quedaron, aww, sos un bizcochito!
Le agradece con puras sonrisas la chica y él, no pudiendo evitar el rubor que se le va acumulando en sus mejillas, toma coraje para pedirle un favor.
-quería pedirte algo, si no te molesta, digamo'.
-si si, decime- le dice distraída mientras busca algo en su mochila
-podría' publicar tu foto mañana en las redes? Si es que usas redes.
La chica lo mira y un brillo de entender todo aparece en sus ojos.
-apaaa, pibe, el tiempo que necesites que te cubra, te lo banco, de hecho puedo hasta no publicar ni decir nada, soy una Margus - guiñando un ojo cómplice y haciendo ademán de cierre sobre su boca. Las mejillas de Marcos explotan con una sonrisa llena y le agradece con los ojos chiquitos.
-es más- retoma la margus sacando un sobre negro de tarjetas con un logo de avión chiquito en una esquina- esta es una tarjeta de mis redes, la de Twitter es puro margus, si alguna vez querés chusmear lo que quieras, pegate una vuelta por ahí.
-dale dale, mucha' gracias- mira la tarjeta con entusiasmo pero no encuentra su nombre- cómo te llamas?
-ah! ☝🏼 eso es secreto de estado, jijiji, lo que importa es el handle, nomás. Anda nomás campeón- vuelve a guiñarle el mismo ojo mientras lo palmea en el brazo - que te retuve demasiado y se te enfría la comida.
-te puedo dar un abrazo- le pide Marcos y la chica alza sus cejas divertida, dejando acumularse las líneas de su frente.
-¡Claro que quiero un abrazo de uno de mis papás!
No sabe si sentirlo como una señal o como un recuerdo ocasional, pero le parecía muy simpáticas las ocurrencias de sus margu'. Con una pequeña sonrisa plasmada, enfrenta la noche pesada de Buenos Aires, una humedad que disfraza el frío otoñal y seguramente traerá lluvia. Con el cielo encapotado de fondo, consigue un taxi que está en la fila de salida. Al subirse se encuentra con un señor mayor, de esos que al llegar a su casa, se sienta a ver las noticias con un vaso de cynar en la mano. Su voz aguardentosa lo saluda y le pregunta el destino, sin más. Aunque ocasionalmente lo mira por el espejo retrovisor, Marcos entiende que quizás no lo reconoce, mejor así, puede acomodarse y guardar la gorrita en la mochila. Mientras tanto va revisando el teléfono, saca la tarjeta que le dió la chica del aeropuerto y se mete a su Twitter, hizo un posteo hace 3':
@xxxxxxxxx
Leo que piden interacciones, por favor, es un hermoso día para estar en quiet peace. Dejen descansar a los bbs.
¿Será que esa chica entendió a qué venía a Buenos Aires? De ser así, era verdad que son como una especie de FBI. el viaje es tranquilo, de fondo suenan unos tangos, entre ellos uno que decía: sin embargo me atormento, por que en la sangre te llevo y en cada instante febril y amante, quiero tus labios besar… y no puede evitar preguntarle al taxista el nombre de ese tema.
-ese es un tango, se llama pasional, de Jorge Falcon, el pibe era una estrella con un futuro enorme, era el hijo de Ada Falcon, una artista argentina muy reconocida- relataba con su voz de pucho y billares y él se lo imagina debatiendo de cualquier tema en un bar con sus compañeros taxistas entre el trabajo- pero se murió muy joven en un accidente y ella con el tiempo se distanció de la escena. Murió casi a los 100 años, la conocí, vivía recluida en la iglesia de Pompeya.
-ah, mirá vo'- alcanzó a acotar Marcos, no tenía idea de quiénes estaba hablando, solo le había gustado el tema.
Comienza a sonar otro tango.
-este se llama 'será una noche' el que canta es Roberto Goyeneche, este tipo lo conocí cuando era pibe…- Marcos se pierde en lo que dice la letra y no puede evitar pensar en su agu', en todo este tiempo lejos de él, en cuanto lo extraña. Hablar con él no es lo mismo que tenerlo a él, y no hay historia de instagram o Tik Tok que llegue a expresar del todo las entrelíneas de sus sentimientos, y esos temas que está escuchando lo llevan a una nube donde son solo el y el rulito que se está haciendo mientras llega a destino. Nube que se evapora de un frenazo que pega el taxista
- QUE TE CRUZAS, FORRO! QUIEN TE CREES QUE SOS, EL DUEÑO DE LA CALLE, LA CONCHA BIEN DE TU TÍA!!
También debe ser puteador cuando mira los partidos, como mi agu' -piensa para sus adentros - cierto, no le mando mensaje a Agu' que estaba llegando.
+Ya estoy cerca, me olvidé de avisar. Como estás vos?
Agus
buenísimo, ya casi llego. Recién salgo de hacer un stream con Coty.
+No era con Juli que tenías el stream hoy?
Agus
Hubo cambio de planes, la pipi tenía que irse y la enana me quedaba cerca, pero estaba con su stream, así que me sumé, te explico cuando llegues 😽
+Dale agu, te mando ubicación
Agus
Ah, estás cerca de verdad. Compré una pizza, no hay muchas opciones a esta hora
+No hay ningún problema, al que quiero comerme ahora es a vos.
Agus
Parece que alguien viene con todas las intenciones de mojar hoy 😈
+Te extraño mucho ❣️
Agus
Y yo, no sabes cuanto
Agus
buenisimo, se me rompió la garrapiñada en la mochila. Voy a tuitear eso, ja!
Cuando llega a destino, baja con su mochila en mano directo al edificio, es una calle tranquila y no hay gente en la vereda. Mirándose en los espejos del ascensor se acomoda el pelo, chequea que esté bien presentable y llega al 4to piso. No le hace falta llamar al departamento, Agus está esperándolo en la puerta, se ve tan adorable, chiquito y abrazable con ese buzo ocre que su corazón salta del pecho y va rápido a su encuentro, abrazándolo, casi cayendo sobre él. Agustín los mete a ambos dentro del departamento y una vez que cierra la puerta, toma con sus manos ambos lados de su cara y lo llena de besos, recorriendo su mejilla, su nariz, su ceño, sus ojos, su mentón, su boca, repartiendo besos como si mariposas aletearan la cara de Marcos, no puede sentirse más a gusto, con los ojos cerrados y una sonrisa que derretiría todo lo que llegue a iluminar. Decide reincorporarse, agarrando la cara de su compañero, pero mira esa hermosa boca rosada que lo tienta a chupar esos labios, como si pudiera sacarle jugo si lo intentase lo suficiente y se abalanza a besarlo con todas las ganas. En un remolino de besos y lenguas danzantes, la temperatura corporal y del ambiente castigan como una noche de enero. No pueden apartar sus manos del otro, como si acaso quisieran. En un corto descanso de esa efusiva bienvenida, se separan mirándose a los ojos
-como estás? Todo bien?
-ahora que llegaste estoy regio. Como estás vos?
-estoy feliz, te extrañé demasiado.
Marcos vuelve a abrazarlo, haciéndose chiquito con la cara sobre el cuello de Agus y tomando toda su cintura entre sus brazos. El otro va llevando toda la carga con sus brazos sobre los hombros de su bebé gigante por la sala, intentando hacer que lleguen a la mesa.
-Traje unas birras, una pizza, unas empanadas y medialunas, así no tenemos que salir mañana a comprar. Vamos a comer? Meto la caja en el horno un ratito así recupera calor.
-mgh, no no, quedate conmigo- protesta sentado, abrazando a su agu', besando su pecho.
-dale Gino, no podes estar tanto tiempo sin comer. ¿Cuántas horas pasaron desde que saliste de lo de tu mamá? Seguro no comiste nada en el aeropuerto.
Marcos lo mira desde abajo, con sus ojos brillantes y pucherito de cachorro
-ya te dije que a quien quiero comerme es a vo'
Mientras Agustín acaricia su melena, se acerca para besarlo nuevamente una, dos, tres veces.
-no seas caprichoso, tenés que comer, yo tampoco comí esperándote a vos. No va a tomar nada de tiempo.
Con una sonrisa coqueta, Marcos refuerza su agarre en las caderas, atrayendo a Agustín sobre su regazo
-no te me va' a escapar fácil vos
Los ardientes besos y feroces caricias dentro de sus ropas que se prolongan en ese espacio íntimo son un tormento, con la excitación explotando en sus pantalones y la silla que no es lo suficientemente cómoda para alojarlos a ambos. Jadeantes por la exploración, Marcos le pregunta a Agus
-dónde está la pieza, amor?
-la puerta blanca- señala- vamos.
Con las ropas cayendo en un sendero de migajas, llegan a la cama, Marcos los recuesta a ambos con Agus de espalda al acolchado de flores y al apoyar el peso completo sobre la cama se la escucha rechinar -ñeeec- eso quizás puede ser un problema más adelante. Entre besos y tirones tientan las ropas que restan por sacarse, Marcos revolea las zapatillas, una pega sobre la pared que da al baño, dejando una pintoresca marca sobre la pared, justo al lado de una mancha de humedad que está semi cubierta por un mueble.
Nada importa, son casi las 2 de la mañana, el viento afuera ulula con más intensidad y en ese espacio iluminado por la luz que entra por la ventana, sobre esa cama de madera con sábanas amarillas estaba todo lo que él necesitaba, su agu'. Se arrodilla entre sus piernas para poder mirarlo: tan hermoso, tan provocador, con sus rulitos revueltos, sus azules ojos viciosos de placer, sus labios colorados e hinchados por los besos, con esa piel tan blanca y tan marcable, lo quiere todotodotodo para el. Pero ambos saben que ya no pueden ponerse muy rústicos con los mimos. Las primeras veces hubo que esperar unos días a que se vayan las marcas visibles, o tapar con maquillaje. Con la exposición que tienen, esos son detalles que no pasan desapercibidos, incluso hubo un tiempo que sus fans le regalaron manteca de cacao... Agustín retoma la tarea mientras marcos se tilda unos segundos mirándolo y divagando, se levanta de cama asegurando su agarre en sus hombros, pasando por sus brazos, babeante sobre su pecho, chuponea sus tetas, acaricia su espalda, lo venera centímetro a centímetro mientras marcos se pierde en sus rulos masajeando su nuca y abrazándolo con su mano libre vuelve a recostarlo hasta cubrirlo por completo con su cuerpo. Todos los sentidos, y el chirriar de la cama, están sensiblemente conectados, el placer de sus gemidos, la necesidad de sus manos recorriendose y manoseandose las pijas húmedas que duelen de tanta calentura. Agustín frena en seco la amasada:
-pará que tengo las cosas en la mochila.
Sale disparado para la sala y vuelve con la mochila, se sienta en la cama a buscar el lubricante y los forros mientras Marcos lo abraza por atrás y le da besos y mordiditas en la nuca.
-Ahh.. acordate lo de los chupones, bebé - le recuerda
-si agu', no te haga' problema- pero no puede parar de disfrutar de ese manjar delicioso que es su piel, chupando su cuello, mordiendo su hombro y tanteando sus muslos en un apriete firme.
-la puta madre, acá están- vociferó victorioso al encontrar los forros y el pomo.
Revoleando la mochila cerca del mueble que está enfrentado a la cama, ahora puede volver a concentrarse en su amado, que es un revoltijo de pelos y rubor, con los ojos llenos por la lujuria y la boca húmeda. Con semejante vista enfrente suyo, no puede evitar morder su labio inferior
-mierda, que hermoso que sos, Mar.
Marcos acuna su rostro con una mano y le dice con una sonrisa ladeada y voz ronca
-y vo', parece un ángel caído, así que me voy a aprovechar de tu desgracia y te voy a chupar hasta el alma.
Saliendo de un salto de la cama, se arrodilla entre sus piernas y vuelve a besarlo, lento, brumoso, buscando que el momento se alargue lo máximo posible hasta que el tiempo mismo se detenga y regocije con ellos. Baja lento por su cuello, su pecho, acariciando, besando y chupando cada centímetro de su piel. Mientras sigue succionando una tetilla, con dos dedos pellizca la otra, Agustín gime, nublado en las oleadas de punzante placer, pierde la estabilidad que mantenía en su posición erguida, volviendo a subirse a la cama, a la posición que estaba anteriormente. Marcos vuelve a subirse lento, no se le va a escapar la presa, toma su pie derecho y lo sube hasta su boca, dándole besos chiquitos en el empeine hasta que llega al dedo gordo y lo chupa con fuerza
-pará boludo! Que estuve todo el día de acá para allá, debo tener una mugre en las patas- suelta Agus entre risas provocadas por la sensibilidad cosquillosa en sus pies.
-que me importa? Ya te dije que quería comerte entero y es lo que voy a hacer.
Ah, Sisi, definitivamente estaba con hambre…
6 de la mañana, Marcos se despierta por un terrible sonido de la lluvia torrencial cayendo sobre Buenos Aires, sobre ese rincón donde estaban descansando después de una noche muy movida. La lluvia golpeaba sin cesar la ventana que daba a la calle y lo sacó demasiado rápido de su sueño como para que sea placentero. Sacó su cabeza de la almohada, parecía pesar más que de costumbre, para mirar a su agu' que despertaba despatarrado boca abajo, devolviéndole la mirada con un ojo
-buen día, venís por acá seguido?
-no, pero puedo venir si quere'- le dice coqueto besando su frente.
-Bueno, me parece que esta lluvia de mierda no va a parar. Que querés desayunar? Traje café, te, mate cocido y en la heladera dejé las medialunas, las puedo calentar en el horno.
-mmm, mate cocido con pizza fría me tienta…
-dale, preparo eso y traigo todo para acá, aprovecha a descansar. O no se si preferís que desayunemos en el comedor que está la tele.
-dame 5' que lo pienso.
-jajaa, te quedaste flojito de anoche, donde fue a parar el Marcos atlético? Campeonazo.
Se levantó rápido, no le dió tiempo a responder o agarrarlo para hacerle una llave sobre la cama, a pasitos apurados dejó la habitación para comenzar un hilo de puteadas en la pieza contigua.
-Que pasa? Que 'ta loco con lo' grito'?
-entró banda de agua del balcón en el comedor, es un asco voy a tener que pasar el secador, ya puse la pava, me estoy meando.
Ante la última información, abrió grande sus ojos verdes y decidió levantarse, ya sabía por lo que había visto lo que le esperaba.
-LA PUTA MADRE! que habíamos hablado, marcos? Parece que me agarró Drácula de nuevo- dijo Agustin en un tono decreyente a medida que Marcos entraba al baño y lo abrazaba por atrás.
-perdonperdonperdon no lo vuelvo a hasher, no me di cuenta- le dice en tono chiquito para que ese enano berrinchudo se calme un poco- igual no es tanto, el del cuello es uno nomás y es chiquito…
-si, menos mal que no tengo que andar mostrando el resto del cuerpo, parezco un mapa, caníbal. Pero la pu, ya te dije que la gente ve todo y los de nuestra comunidad nos van a re quemar de nuevo.
-mhmm, puede ser- mientras continúa con ese abrazo mimoso en el bañito que los resguarda de la tempestad - pero también estarían contentas nuestras margu'...
-... Y -soltándose del abrazo para verlo de frente- despertando la ira de ese otro lado - alzando una ceja, planta un pequeño beso en ese rostro inflado por el ejercicio de respiración de su compañero y lo contiene con ambas manos los costados de su cadera- Eu, tranqui, ya debe estar el agua, me ayudas a sacar el agua del comedor mientras preparo el mate cocido?
-si, si, primero me lavo lo' diente' y ahí voy, primito
-todavía me sigue dando cringe que me sigas diciendo primo - entre risas- te dejo, hace tranqui que ahí te paso la mochila.
-jajaa, e' la costumbre, gordito
La mañana transcurrió con mucha paz, el noticiero hablaba de barrios inundados, casos de inseguridad y precios de verdulerías, mientras escurrieron el agua que había entrado por la lluvia, limpiando el piso color terracota, guardando las empanadas en la heladera y desayunando abrigados, había bajado bastante la temperatura. Hablaron de las actividades de los días pasados, de la insistencia de Coty porque Agus se quede a cenar los sorrentinos que tenía en el Freezer, de los streams y planes que tenía Agus para los próximos días y del viaje a Córdoba y campañas que debía encarar Marcos en pocos días. Luego de dos horas, la lluvia parecía calmar y ya no había riesgo de volver a inundarse, Agustín se veía notablemente cansado, habían dormido muy poco y para colmo tenía que volver a La Plata para prender stream a la noche. Decidieron al unísono volver a la cama, a dormir un ratito nomás, pero luego de tanto viaje, andar y cojer, necesitaban una ducha como mínimo. A pasito remolón se dirigieron al baño abrazados, Agus enfrenta el bañito de ese departamento que se le ocurrió alquilar, para que puedan estar tranquilos sin molestar a nadie, pero no es cómodo como el otro lugar, ya está pensando con un creciente dolor de cabeza en que fue una mala idea luego de todos los contratiempos: La pava eléctrica no cortaba, la pieza era húmeda y fría, la cama era un concierto de ruidos apenas se la miraba, el ventanal al balcón no estaba sellado y casi se inunda el comedor y ahora esto, la ducha era bastante incómoda para dos, un multifaz! No se habían extinguido esas cosas?
Se bañaron por turnos, Marcos primero, para así poder seguir durmiendo.
Claro que dormir era una opción discutible cuando había una buena oportunidad para retomar los mimos que ambos estuvieron guardando mientras estuvieron alejados. Cada día separados duele un poco más y los momentos juntos eran oro puro, no querían perder el momento de poder perderse el uno en el otro.
Al salir de la ducha, Agus pasa al comedor para colgar las mochilas en el perchero, enchufar los celulares, apagar la tele y la luz, vuelve a la cama y gatea sobre la quejumbrosa cama donde yace Marcos, fresquito después de la ducha, desnudo acostado boca arriba, respira aletargado con los ojos entreabiertos, entregado completamente. Persiguiendo su cuerpo como un imán, sube para perderse en su abdomen, lengüeteando su ombligo, mordiendo suavemente sus abdominales y acariciando sus caderas con devoción. Sube hasta su boca para raclamarla y Marcos recibe la apuesta abrazándolo a dos brazos completos, para que no se le escape. Los besos se vuelven necesitados, exploradores, deliciosos y babosos. Recuperan el calor sofocante que vuelve a inundar la pieza con sus cuerpos, con caricias suaves pero eficientes, con palabras de cariño entre el revolcón furioso.
Con una mano agarra la necesitada pija de su compañero, que saltaba tiesa con el juego previo. Le da un pequeño beso en la punta y lo mira descarado inclinando su cabeza hacia un costado con su sonrisa gatuna:
-queres que te la chupe y te la meta yo esta vez?
Marcos, que se inclina apoyado sobre sus codos, lo mira con sus ojos entrecerrados y visiblemente excitado, asiente con rapidez
-dale amor, si quiero verte
Jubiloso ante la atenta mirada que recibía, recorre sin premura su pija con la lengua, desde la base hasta la punta, jugando con el frenillo y el glande, es tan exquisito a sus sentidos que sin más se la mete en la boca succionando con fuerza mientras mira como su compañero gime sin apartarle la vista ni un solo segundo mientras acaricia sus rulos húmedos, con la vista vidriosa y fascinado con ser él quien puede darle ese placer continúa tragándose su pija con ganas, chupando y llenando de babas su miembro mientras su vista continua clavada en esa carita ruborizada y esa mirada lánguida que lo vuelven loco.
-te voy a cojer, donde quedaron los forros?- le pregunta mientras continúa bombeando su pija con una mano, más lento para que los espasmos logren calmarse un momento
- ah allá- mueve Marcos su mano en dirección a la mesita de luz donde dejó los preservativos y el lubricante la noche anterior.
Mientras Agus se estira hacia los productos para preparar a su amado, Marcos se ubica una de las almohadas debajo de su espalda baja para ganar altura y sea más cómodo. Con sus dedos embadurnados en lubricante, procede a preparar su agujero lentamente y con cuidado, acercándose al pecho contrario para besarlo, Marcos se inclina presuroso para reclamar los labios de su agu', lo ve tan hermoso, excitado y desastroso que se le descompaginan los conceptos, el tierno beso que buscaba en un principio se vuelve descuidado por la estimulación que siente en su ano, son todo dientes y lenguas devorándose, le derrite las neuronas su gordito.
-ya me parece que voy a entrar bien así - le informa jadeante luego de meter el tercer dedo en el orificio de su ano.
-bueno amor, como te sentí' de la espalda? No preferís que vaya yo arriba así no te cansa' de más?
-me convendría, todavía me duele un poco la cadera.
Con un movimiento ágil, Marcos apoyado sobre un codo revolea la almohada que tenía debajo suyo y rodea con su brazo a su Agu' tirándolo boca arriba sobre la cama, como si fuera un muñeco, quien no para de reírse por la sorpresa del ataque del contrincante
-eso aprendiste con las artes marciales?
-shhh, no diga' esa' cosa' - reclama con una sonrisa ruborizada.
Estaba dilatado y no quería perder más tiempo, así que le dió una chupada corta metiéndose el miembro hasta el fondo de la garganta en un bombeo rápido y le pone el preservativo a la pija tiesa para luego sentarse sobre ella. Coloca sus codos a los costados de la cabeza de Agustín mientras este persigue con el tacto como va entrando su pija en el recoveco cavernoso de su ano, para luego posar ambas manos en su cintura. A embestidas completas se mantienen en corta distancia de sus caras, mirándose fijamente con los ojos vidriosos y jadeando en voz baja, para que los gemidos no repercutan en el resto del edificio, ya suficiente ruido tenían con el que hacía la cama. El bombeo no tiene descanso, es rápido, certero, mareante, y sintiéndose al borde de acabar, Agustín lo masturba con fuerza mientras le activa la imaginación con algunas cochinadas sobre su aspecto sudoroso y la fascinación por los movimientos de su cuerpo. En la desesperación Marcos acaba con fuerza con un gemido estrangulado y alguna lágrima escurriendo de sus ojos, pintando el tórax de Agus con rayas de semen, los espasmos de las contracciones hacen acabar a Agustín casi al mismo tiempo, dejándolo agotado. El mañanero puede que haya sido corto, pero fue tremendamente satisfactorio, la cama no se rompió, ese es otro punto a favor. Marcos se desploma sobre Agus para mimosearlo, sin darse cuenta termina enchastrándose él también con el semen desparramado y comienza a buscar con la vista algo para limpiar a ambos, Agustín le señala su boxer olvidado a los pies de la cama desde la noche anterior, que también habían usado como toalla, diciéndole que no había drama, tenía uno limpio en la mochila. A ritmo perezoso se limpiaron, desecharon el preservativo y acomodaron en cucharita bajo el acolchado, con la paz de el espacio seguro que eran los brazos del otro, mientras tanto ese lugar en CABA vivía su ritmo frenético de barullo y bocinazos y la llovizna volvía a golpear la ventana.
Agustín abre los ojos de golpe, el cielo es plomizo y no tiene ni idea de que hora es. La cabeza duele, el cuerpo se siente como si lo estuviera aplastando un camión, de hecho, hace rato Marcos quedó dormido sobre el. Soltarse sin despertarlo no es posible, está aferrado a su cintura con ambos brazos y con una pierna sobre su cadera. Así que prueba palmeándolo en el brazo con la mano que puede mover, nada.
-mar, maaarcos ¡Marcos!
-mmn, sisi, ya va
-amor, me tengo que ir
-ajá… como estás?
-aplastado, podes moverte un poco?
-uyy, si, ya me corro
Cuando finalmente puede moverse, echa una mirada a su compañero y lanza una carcajada, los pelos están disparados para todos lados y la mitad de la cara con marcas coloradas por el tiempo que pasó dormido sobre ese costado, sobre su cabeza. Cabeza que ahora duele infernalmente
-eu, que pasa churito? - se alarma Marcos ante su mueca de dolor.
-Me siento como si me pasó un tren por encima, voy a buscar el celu que ni sé que hora es.
-quedate que lo busco yo. Dónde quedó?
-en la mesa de la tele, cargándose con el tuyo
Marcos sale a paso lento, arrastrando los pies, tarda un rato en el baño y le pregunta en voz alta
-quere' un té?
-si, dale, los saquitos están en la mochila… ah! Y en la heladera están las medialunas, si les das un golpecito de horno quedan re god.
-jaja, si, dale, lo que su majestad mande.
-no te olvidés el celular!
-ya va
A los minutos entra Marcos a acercarle el celular, vistiendo el buzo ocre de leviatan que había quedado en el respaldo de una de las sillas.
-'ta haciendo frío
-que hermoso que te queda- dice, mordiendo su labio inferior
-a ute' le queda más hermoso, lo hace má' chiquito- plantando un beso en su nariz
Agustín sale de su estado de embobación para recordarle que la pava eléctrica no corta.
Mientras Marcos vuelve a sus actividades en la cocina, Agus prende el celu, con todo lo ocupado que estuvo no lo había enchufado y esta mañana se había apagado mientras revisaba las redes y tiraba likes en Twitter. Cuando el sistema inició casi muere
-Nooo! LA PUTA MADRE! Son las 5 de la tarde! Me tengo que ir ya!
-pero paraaa, tranqui, por que son lo' grito' ahora? - dice Marcos mientras entra con la caja de medialunas recién sacada del horno envuelta en un repasador y prende la luz de la pieza
–que me tengo que ir, voy a llegar tarde a casa, tengo el stream - refunfuña mientras patea el acolchado para destaparse.
-pero te duele la cabeza, y el alquiler es hasta mañana
-me van a achurar si no prendo hoy, tengo que irme- mientras se pasa ambas manos por la cara, frustrado.
-y si te quedás?
-nono, hace días que no prendo
-avisa que no va' a pode' y te queda' conmigo- explica mientras apoya la caja de medialunas sobre la cama, usando el repasador como mantel
-no es así nomás, Marcos! Que voy a poner? 'hoy no voy a prender stream por que me duele la cabeza'? Se me van a cagar de risa.
-y por qué no? Nadie se va a dar cuenta
-si se van a dar cuenta, eso te lo firmo- alzando sus cejas mientras manotea la primer medialuna.
-ute' cómo que se e'ta persiguiendo mucho. Hágame caso. Ahí traigo el té
-en el bolsillo chiquito de la mochila tengo ibuprofeno, me traes uno por favor?
-siii
Las opciones que tenía eran pocas, y si, quizás Marcos tenía razón, quién iba a imaginar otra cosa? De hecho si le dolía, y mucho, la cabeza… bueno, no solo la cabeza. Abre la cámara del celular para ver el estado en que quedó, bueno, el chupón es chiquito, mientras no se vean las otras marcas que tapan la remera, y se deja crecer un poquito la barba, va a zafar. Fue, es una excusa muy tonta -piensa- pero se está haciendo muy tarde para salir disparado a La Plata y necesita descansar.
Mientras Marcos entra con las tazas, Agustín tuitea lo que le había sugerido, apenas postea ocurre lo de siempre, las notificaciones entraban agolpándose en la aplicación, se tentó a ver cuáles eran las primeras reacciones, supuestamente positivas. Decidió cerrar la app, bloquea su celu y lo apoya con cuidado sobre la mesita de luz, como si fuese un explosivo de fricción.
-listo, ya está, puse lo que dijiste- informa a la mirada verdosa que lo miraba expectante.
-va' a ver que no va a pasar nada, gordito. Como están las medialunas?
-les faltó un poquito de calor, pero están muy buenas.
Levanta su mirada hacia Marcos, que inclinado hacia él lo miraba atontado con una sonrisa chiquita
-que pasa?
-tené' caramelo de la medialuna en la boca- le señala
-ah! Que boludo- se limpia la comisura equivocada, provocando la sonrisa más amplia en su compañero, quien se acerca para pasarle la lengua sobre la boca.
-so' muy dulce, sabías?
