Chapter Text
Entre los edificios de Metrópolis se encontraba Lex Luthor volando bajo el estrellado cielo, tenía el mejor plan y nada malo podía salir, él es el ser más inteligente que alguna vez el mundo podrá ver, no existía nadie ni nada que lo pudiera vencer.
—Deténganlo. ¡Se robó el regulador de pulso!
—Ustedes patéticos tecnológicos de mal gusto, deben sentirse honrados de que Lex Luthor considere que su prototipo es algo decente para robar. ¡Adiós, imbéciles!
Mientras que Lex huía de Laboratorios S.T.A.R desarmaba el objeto robado con la finalidad de intensificar su propio dispositivo con la batería cuántica que poseía el regulador de pulso. Con sonrisa en el rostro se dijo a sí mismo: —Una vez que lo conecte al emisor de kryptonita podré tener todo lo que necesito para destruir a Superman.
—No lo creo, Luthor. Este es el final del camino —ante él se encontró a Kal-El, tenía una cara seria y flotaba en alto con los brazos cruzados.
—Para uno de nosotros, Superman. —apuntó al kryptoniano con su arma mientras sonreía con determinación.
Del dispositivo salió un rayo bicolor, el impacto envolvió a Superman en un resplandor rojo y azul, este al notar que nada sucede en su cuerpo sonrió con burla, y con orgullo puro mira directo a Lex. —Tendrás que hacer algo mejor que eso, Luthor.
—Imposible, mis cálculos eran absolutamente perfectos.
Con sorpresa miró directo a su arma, el villano no podía creer que no haya funcionado, su plan estaba perfectamente elaborado no cabía duda de eso, sin aun entender como algo había fallado observó como la piedra verde fluorescente tenía pequeños destellos de rojo y azul. Algo no estaba bien y no solo con su plan, lo noto de inmediato al escuchar al kryptoniano gritar de dolor. Ante él se encontraba un Superman rodeado de un destello de rojo que al segundo se convirtió en azul y volviendo a ser rojo repitiendo el patrón de rojo y azul. En un momento Lex fue consciente de lo que estaba pasando ante sus ojos, el último hijo de Krypton se encontraba poco a poco dividiéndose en dos de su versión original mientras estos se retorcían de dolor y con un último grito las mitades de Kal-El cayeron sobre el techo de un edificio.
—Eso fue... inesperado —menciona Luthor con notoria sorpresa en su rostro mientras desciende al techo del edificio donde se encontraban ambos Superman— ¿Quizás me equivoque con un par de números?
—Tú vienes conmigo, Luthor. —ambas mitades hablaron al mismo tiempo mientras lo apuntaban con el dedo.
Definitivamente algo no se encontraba bien, y no podría estar más que sorprendido al notar el color que poseían los superhombres que se encontraban ante él. Comenzó a reír para despejar su mente de la sorpresa que lo abrumaba al ver a un Superman completamente rojo y a otro Superman completamente azul, para después mencionar con calma un rotundo "No" ante la orden dictada por los coloridos hombres y así huir del lugar.
Ambos superhéroes corrieron hacia la orilla saltando en el trayecto con la suficiente fuerza para aterrizar en el techo de un edificio que se encontraba a diez metros de distancia. Con semblante serio, puños apretados y rodillas flexionadas los kryptonianos lanzaron su visión de calor al mismo tiempo hacia los propulsores que se encontraban en la parte de los pies del hombre calvo haciendo que este perdiera el control y de su traje saliera un humo negro.
—Cálmate, amigo. Debemos detener a Luthor pero no hay que ser crueles. —con sonrisa en el rostro Superman azul trato de razonar posando su mano en el pecho de su contraparte.
—¡Quítate de mi camino, impostor! —tomó la mano que se encontraba sobre él lanzándole con la fuerza para que el otro se estrellara contra el edificio continuo.
Rojo salió saltando entre los edificios para alcanzar a un Luthor que cayó sobre la avenida principal aterrizando sobre la espalda de este. Lo tomó de una pierna alzándolo por el aire para después dejarlo caer con violencia sobre el asfalto.
—Claramente empezamos con el pie equivocado —Azul llegó para detenerlo tomándolo por el hombro siendo amable al hablar.
—¡Entonces intenta con este! —el hombre carmesí estrelló su pie contra el pecho del hombre azulado.
Entre ambos superhombres se desató una pelea por mantener el control de la situación, Rojo trataba de matar a Azul mientras que este trataba de razonar soltando chistes para mantener el ambiente relajado. Con ambos superhéroes distraídos Luthor trató de escapar mientras se reía de la situación, entró en un callejón y un puño enguantado en su nariz lo recibió.
—Hasta aquí llegaste, Luthor. —Una voz tenebrosa surgió del murciélago.
—Aléjate ya, Batman. Ni siquiera yo sé lo que mi emisor podría hacer contigo. —Lo apuntó con el arma directo al pecho y disparó. Batman retrocede y soltando un ronco grito cae al suelo retorciéndose de dolor, pronto su cuerpo fue envuelto en un resplandor rojo y azul, y de él surgieron dos versiones, como sucedió con Superman. —Fascinante, al parecer la kryptonita mutada también afecta a los humanos.
—Tiempo para... ejercitarme. —Batman Rojo sonrió con malicia mientras tronaba los nudillos de sus manos lanzándose contra su parte azul tratando de darle un golpe en el rostro. —¡Ja!
—Batman. —Azul esquivaba los ataques del otro con mucha facilidad mientras sonreía con amabilidad y felicidad pura—Tengo mucho respeto por tus habilidades. ¡Vamos a conversar!
Ambos caballeros de la noche peleaban en medio del callejón, Rojo golpeaba con la pura intención de causar daño mientras Azul sonreía y bromeaba saltando de un lado para el otro esquivando los golpes que iban hacia él. Luthor aprovechó la distracción para huir por segunda vez para en esta ocasión ser Flecha Verde quien lo siguiera.
—¡Maldición! ¡¿De donde salen estos tipos vestidos con mallas tan ajustadas?!
—No escapes, Lex, vengo a jugar contigo —bromeó mientras corría detrás de él apuntando con su arco.
Cuando el Caballero Rojo iba a golpear a su contraparte, este fue arrojado con mucha fuerza siendo aplastado por un Superman azul.
—Oh, Brucie, perdón, no te quise hacer daño. ¿Te encuentras bien? Por favor, déjame ayudarte a levantarte, por estar discutiendo con ese tipo no vi que estabas aquí. No quise herirte, perdón —con lágrimas en sus ojos, Clark trataba de ayudar a un enojado Bruce a ponerse en pie— en serio no quería hacerte daño.
—¡Gran idiota azul! Hiciste que ese gran idiota rojo se llevara a mi otra parte. ¡Ahora no podré matarlo! —con gran enojo golpeó el pecho de Superman, cosa que parecía no afectar al Gran Azul.
—Lo siento, Brucie.
Clark jugaba con sus dedos mientras su mirada estaba posada sobre el destrozado suelo y movía la punta de su pie jugando con una pequeña piedra. Bruce miraba como su contraparte era llevado al estilo nupcial en brazos del Gran Superhombre Rojo que saltaba entre los techos de los edificios para llevarlo a "quién sabe dónde".
El murciélago volteó a mirar con un semblante de fastidio a su compañero, sacó su dispositivo y en unos segundos el Batwing se encontraba flotando a escasos centímetros del suelo justo enfrente de ellos.
—Ven conmigo. Me acompañaras a la Batcueva y me ayudarás a descubrir dónde están esos idiota.
● ● ●
Frente a la computadora de la cueva se encontraba el murciélago sentado con el ceño fruncido mientras entrelaza sus manos sobre su boca para ocultarla. Miraba con tanta seriedad hacia la computadora que Superman estaba comenzando a preocuparse, tal vez él había hecho algo muy malo y por eso su amado Bruce no hacía otra cosa que maldecir cada tres segundos.
—Bruce, yo en serio no sé dónde pueden estar nuestras otras versiones. Por favor, no sigas molesto conmigo. —el superhombre se sentía muy mal de no poder ser de ayuda. En ese momento tuvo una gran idea, y flotando unos centímetros del suelo se acercó a su compañero.— ¡Te puedo preparar un pay de manzana! Má, me enseño a hacerlos y, aunque no me salen tan deliciosos como los que ella hace, creo que te puede gustar mucho por que lo haré especialmente para ti. Eso significa que estará hecho con mucho amor.
—¡Maldita sea! —Batman se levantó de un salto de su silla giratoria, se plantó frente al gran hombre azul y a pesar de la diferencia de estatura, no se sintió intimidado. Jamás lo haría, él era el hombre más temido y respetado de Gotham, él no le temía a nada, así que con toda la fuerza que tenía acumulada y la adrenalina corriendo por su ser, tomó a Clark por el cuello de su traje, lo empujó contra su silla y con una mirada oscura lo miraba desde arriba mientras posaba sus manos sobre el respaldo. —Estoy harto, no has dejado de hablar y no has sido de ayuda. Dame una sola razón para no deshacerme de ti, idiota.
Kal-El no podía pensar una sola cosa para evitar que Bruce lo echara, necesitaba una excusa para poder quedarse con él, no quería alejarse, no quería estar lejos de él. Lo necesitaba. Sentía como su sangre se calentaba, la cercanía del hombre lo estaba agobiando: escuchaba los latidos del corazón del contrario, sentía el calor ajeno, sus fosas nasales se llenaban del olor natural, y era exquisito ese olor, podía volverlo su droga personal. Su miembro comenzó a ponerse duro dentro de su traje, no quería que su amigo lo notara, cruzó sus piernas y cerró los ojos con la intención de alejar los pensamientos que comenzaban a formarse en su mente, las imágenes lo estaban atormentando dolorosamente, pero nada de eso funciono por que Bruce lo notó, vio como se formo un gran bulto en las mallas del traje de su compañero.
—Buena razón, Clark. —tomó la máscara que cubría su rostro y la lanzó fuera de su vista, posó sus manos tras la nuca del otro y lo acercó para iniciar un acalorado y brusco beso. Se sentó sobre el regazo de su compañero posando sus piernas en los costados comenzando un vaivén sobre el miembro ajeno y su propio trasero, frotaba de manera tosca dando pequeños saltos ocasionales mientras ambos gemían.
Cuando se separaron un hilo de saliva unía ambas bocas, enseguida notó como los ojos contrarios estaban casi cerrados, el kryptoniano jadeaba con los labios separados y sus mejillas azuladas se pintaron de un tenue violeta. Clark posó sus manos sobre la cintura ajena, levantó su cadera en busca de más fricción poniendo en alerta al multimillonario ocasionando que este lo tomara del cabello haciendo que le muestre su cuello en un gesto de sumisión.
—Aclaremos una cosa, Gran Idiota Azul. Yo soy quien manda aquí, no tocaras nada sin mi permiso. ¿Entendido?
—S-Sí... Sí, Bruce.
Unas manos color rojas tomaron el dobladillo de las mallas azules jalando lo suficiente para poder dejar a la vista un miembro azul con sobresalientes venas, era tan grueso como una lata de refresco y tan largo como su antebrazo, la boca del Caballero de la Noche comenzó a generar tal cantidad de saliva que pasó su mano para limpiar la comisura de sus labios. Cuando se bajó de la silla para hincarse ante el hombre azul sintió como su propio miembro se ajustaba a su traje y de sus nalgas algo escurría, sentía como su agujero se apretaba y se derramaba más de ese líquido haciéndolo gemir. El rayo le afectó más de lo que pensaba. El hombre de acero solo miraba desde arriba como su amante lame su mano desde la palma hasta la punta de su dedo medio para comenzar a frotar su azulado miembro con un fuerte agarre y movimientos lentos. Vio como escupió sobre la cabeza de su adolorido miembro para comenzar a frotar la punta hinchada, a pesar de su tono azul en la piel, logró vislumbrar como su pene estaba de un color violeta sobre la punta cada vez que bajaba el prepucio.
—¡Bruce! —Clark abrió sus ojos de par en par cuando el mencionado introdujo su miembro a su cálida cavidad bucal. Bruce no podía tragar todo, era realmente grande, sentía como la punta profanaba su garganta y sus ojos comenzaron a arder por la presión pero sin soltar ni una lagrima.
Su cabeza se movía paulatina de abajo hacia arriba, usaba su lengua para ejercer presión sobre la punta y ahuecaba sus mejillas para crear una sofocante succión, gemía al sentir como el presemen se derramaba por su lengua y cuando succiona lo suficientemente fuerte podía sentir como Superman sufría espasmos. Al levantar la mirada está chocó con la contraria y lo que vio le hizo chillar con deseo, Kal-El mordía su labio inferior y de sus ojos se desbordaron gruesas lágrimas de placer, sus labios se separaron mientras que de ellos se escapaban leves ruidos de placer. Bruce no pudo soportar más, sentía como su propia erección explotaría en segundos y la parte trasera de su pantalón la percibía tan mojada, así que apresuró sus movimientos haciendo que la penetración fuera más profunda, comenzó a soltar ruidos de estrangulación y de la comisura de sus labios se escapaba el exceso de saliva mezclada con el presemen.
—Quiero que te corras en mi boca, quiero sentir tus chorros de semen en mi boca. —se sacó el miembro solo para decir eso y posteriormente volver a engullir hasta el fondo posando una mano sobre las azuladas bolas haciendo una fuerte presión que hizo jadear a Clark.
Con su mano libre comenzó a acariciar su mojado agujero por sobre la tela de su traje notando como se traspasaba la humedad al grado de sentir la tela mojarse cada vez más haciéndolo soltar un jadeo de placer mandando una fuerte vibración por el grueso miembro. Para el kryptoniano eso fue suficiente, ver cómo su pene era engullido por el hombre del que secretamente llevaba enamorado desde hace tiempo, sentía como lo tragaba con tanto gusto y ver como la rojiza piel sudaba lo volvía loco. Había un fuerte olor en el aire que para su sentido kryptoniano no podía pasar desapercibido, era embriagador. Ya no podía soportar más así que con un fuerte gruñido se corrió dentro de la boca de su amado, soltó chorros de espeso semen mientras apretaba sus ojos con fuerza y no los abrió hasta sentir que se había vaciado por completo dentro de la rojiza boca.
Bruce sentía como su boca se llenaba, sentía como de la comisura de sus labios goteaba el semen mezclado con su saliva, sus mejillas estaban tan llenas que ante los ojos de Clark su amigo parecía una adorable ardilla enojada.
—Eres tan hermoso, Brucie. —Kal-El no pudo evitar soltar un suspiro mientras admiraba la belleza de su amado caballero. —Estoy enamorado de ti, enamorado de cada cualidad que te caracteriza, enamorado de cada fallo e imperfección que podría salir de ti. Eres la persona que hace mi corazón latir tan rápido que siento que se saldrá de mi pecho y el aire desaparece de mis pulmones. Cuando te veo, me siento tan pequeño ante tu grandeza. Jamás había conocido a alguien que pudiera ver a través de mi, eres especial, diferente, único. Eres mi kryptonita.
El murciélago lo miraba con una ceja levantada, abrió la boca y escupió sobre su mano el esperma que se había acumulado tras la fuerte corrida. Se puso de pie y con un timbre de voz bajo y serio dijo: —Soy Batman, yo no me equivoco en nada. ¡Y no tengo imperfecciones, imbécil!
Se dio la vuelta dejando a la vista del superhombre azul su musculosa espalda llena de cicatrices, quedando frente a la baticomputadora. Con su mano libre bajó la parte inferior de su traje cayendo al suelo, sacó un pie separando sus piernas lo más que pudo dejando a la vista una imagen de su bien formado trasero, pegó su pecho contra el escritorio, mientras su mano viajaba a su entrepierna bombeando unas cuantas veces antes de mandar su mano hasta uno de sus glúteos y apretarlo con la fuerza suficiente para marcar el contorno de sus dedos en la rojiza piel haciendo que sus nalgas se separen dejando a la vista su rojo y apretado agujero. Kent no pudo evitar soltar un fuerte gemido al ver como de la abertura frente a él chorreaba un líquido rosado dejando hilos colgando por los robustos muslos, las coloradas y apretadas bolas brillaban por todo el fluido que se acumuló sobre ellas.
—¿Te gusta lo que ves?
—Brucie... Ah, Brucie.
—Pon tus manos sobre tu cabeza, tienes prohibido tocarme. Ahora disfruta el espectáculo, Boy Scout.
El semen que reposaba sobre su mano chorreaba por su brazo hasta su codo y caía directo en su lujosa computadora, dirigió su mano hacia atrás y derramó el fluido entre sus nalgas procurando frotar con mucho esmero sobre su orificio presionando sobre éste hasta que la punta de un dedo entró con facilidad. Gimió al sentir como se introducía por completo el dígito para volver a sacarlo y arrasar con su entrada con tres dedos en su interior, sintió como era fuertemente estirado y le excitó imaginar la vista que Kal tendría de él. Siguió con sus autopenetraciones aumentando la velocidad hasta que escucho como de forma obscena sus dedos entraban y salían de su ahora dilatado ano.
Se paró de frente a su súper amigo, sus miradas chocaron y Bruce llevó la mano que estaba llena de fluidos a su boca, sentía el sabor almizclado invadir sus papilas y cerró sus ojos al saborear la mezcla entre su esencia y la ajena. No pudo reprimir un lamento necesitado al percibir cómo se mojaba más su orificio. No soportaría por mucho tiempo si seguí así, necesitaba montar a ese gran hombre. Lo necesitaba dentro, muy muy dentro de él.
Clark tenía los ojos entrecerrados, notaba como la abruma corría por su cuerpo, sentado en esa silla con las brazos sobre su cabeza y las piernas abiertas, no podía dejar de jadear como un animal, sentía su polla dura, pesada y muy hinchada, en cualquier momento se correría si seguí viendo como Bruce lambía su mano de una manera tan pecaminosa, escucharlo gemir lo volvía loco. Necesitaba estar cerca de ese hombre, necesitaba demostrarle su amor. Necesitaba dejar en claro que su corazón le pertenecía a Bruce Wayne.
—Voy a montarte y te correrás dentro de mí cuando yo te lo ordene, no antes, no después. Desobedece mis órdenes y sacare la kryptonita. ¿Quedó claro?
—Si, si, Brucie. — El murciélago amaba que su gran hombre lo llamara así, pero jamás lo diría en voz alta, no le daría gusto. Bruce Wayne no nació para complacer, nació para ser complacido, y no había nada en este mundo que lo complaciera más que la gorda y larga verga de su amante.
Se posiciona encima del contrario con sus propias piernas a los costados para poder tener un fácil acceso a su entrada. Restregó su trasero contra el erecto miembro dejándolo empapado de su fluido y restos del semen ajeno, su vaivén siguió hasta sentir como la punta hinchada se presionó sobre su agujero y comenzó a descender sobre esta. Podía sentir como era abierto con brusquedad, un dolor agudo viajó de su trasero hasta su espina dorsal, necesitaba ir lento.
Tomó sólo veintitrés segundos acostumbrarse, tocaba su propia erección para relajar sus músculos y proseguir con la penetración. Posó su mano libre en el hombro de Clark para tener un mejor equilibrio e ir descendiendo lentamente hasta sentir como era llenado por completo, su interior se encontraba hinchado, se encontraba satisfecho, no esperaba menos del Hombre de Acero.
—Eres tan ancho, siento como mi agujero aprieta tu jugosa polla. —Bruce comenzó a dar pequeños saltos, subía lento y se dejaba caer de forma dura— ¿Te gusta sentir como tu polla entra en mí?
Kent no podía formular respuesta alguna, sentía como era tragado por completo por ese lindo trasero. Si seguía así desobedecería las órdenes dadas por su querido murciélago. No quería un pedazo de kryptonita en su yugular, no antes de correrse.
—Brucie, por favor, no puedo más, mi amor.
Eso fue suficiente para el Rey de Gotham, comenzó a sentir la necesidad de moverse más rápido, más duro. Sus movimientos se volvieron toscos, irregulares y el choque de sus cuerpos empezó un sonido lascivo, sintió como escurría más fluido de entre su culo y su propio pene se restregaba contra el fuerte abdomen de Superman.
—Me voy a correr. ¡Ay, carajo! ¡Mierda, mierda, mierda! —saltaba con urgencia sobre el miembro de Kal-El, el multimillonario gritaba mientras ponía los ojos en blanco. Estaba tan cerca.
—Amor. Amor, por favor.
—Si, si, si. ¡Si! —Bruce sintió como el miembro de Clark tocaba directo en su próstata, sentía la sobre estimulación. Sabía que era cuestión de segundos, su miembro estaba hinchado, se correría pronto. Lo podía percibir en sus apretadas bolas y con un fuerte grito le orden: —¡Córrete, córrete dentro de mí!
Esas palabras fueron suficientes para correrse dentro de su encantador hombre, las paredes anales del contrario se apretaron sobre él dejándolo sin respiración. Se sentía extasiado, complacido y sobre todo feliz. Noto como su compañero se dejaba caer sobre él con la cabeza apoyada en su hombro y los brazos colgados a sus costados, escuchaba la respiración agitada y el tum tum tum del corazón. El sonido del corazón de Bruce era su sonido favorito, lo hacía olvidar todo lo que pasaba a su alrededor y amaba eso, lo amaba a él.
Sintió cómo su abdomen estaba húmedo cuando se movió para rodear con sus brazos el cuerpo que se encontraba sobre él, se acercó a su oreja y susurró con cariño: —Gracias, Brucie, por darme la mejor noche de mi vida, estar junto a ti es lo mejor que me puede pasar. Desde hace tiempo quería confesártelo pero temía que me rechazaras y te alejaras de mí, no quería afectar nuestra amistad con mis tonterías. Eres tan especial que temo perderte, no podría vivir sin ti. Me siento feliz de ser correspondido, de ser quien te brindara amor y lealtad. Te amo, Bruce Wayne.
—Clark. —Bruce suspiro con pesadez poniendo sus ojos en blanco.— Cállate, Gran idiota.
