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Language:
Español
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Published:
2023-07-17
Words:
1,672
Chapters:
1/1
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2
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271
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15
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3,362

they say i'm too young to love you

Summary:

Julián no puede entender cómo un pendejito podía tenerlo tan loco.

Y Enzo, es tan cara dura que la diferencia de edad no le importa.

Work Text:

Las ganas fueron incontrolables para ambos, que parecían contar los segundos para poder concretar el sucio plan que habían armado días atrás.

La cosa era así; Lo de ellos está totalmente prohibido, y por varias razones.

Una de ellas, y la principal, era que Julián es el mejor amigo de Agustín, hermano mayor de Enzo.

Para rematar aquello y empeorar la gravedad de lo que estaban haciendo, Julián y el hermano del menor eran amigos desde la secundaria. Por lo tanto, Agustín no era un amigo cualquiera. Y él, siendo un descarado, un sinvergüenza, se expone a perder una amistad de años, por estar caliente con un pendejo. Y no cualquier pendejo.

Enzo y Julián se conocen desde que el primero recién era un mocoso de diez años que andaba hinchando las bolas por ahí con su bicicleta. Al principio, para que no suene tan turbio, Julián no le daba mucha importancia al menor, ni este a él. Hasta que Enzo entró en la pubertad, y con solo catorce años comenzó a hostigar al amigo de su hermano hasta el cansancio, no había día donde Enzo no le asegurara al mayor que algún día, sería suyo.

Julián siempre se lo tomaba como una broma, no había manera de ver a Enzo como algo más que el hermanito de Agustín.

Pero el hermanito de su mejor amigo, comenzaba a crecer y su cara de pendejito puberto que se la pasa jugando a la play, pasó a ser una de un pendejo lindo que tenía a todas y a todos a sus pies.
Cuando éste comenzó a llenarse de tatuajes, Julián no pudo evitarlo; quería que Enzo cumpliera su promesa.

El mayor esperó a que Enzo cumpliera los dieciocho, por la moral y para no quedar tan asalta cunas. Y desde ese diecisiete de enero, Julián dejó de ignorar los mensajes que el más chico le enviaba por instagram y decidió contestarle por fin.

Y así, estuvieron varios meses e incluso llegaron a tener encuentros sexuales (y otros no tan sexuales) pero a Julián le llegó la culpa y dejó de contestarle los mensajes al morocho, convenciéndose a sí mismo de que no podía estar comportándose como un pendejo, por un pendejo.

¿Y Enzo? no existía tipo mas cara dura que Enzo. Entonces, siendo tan Enzo, le advirtió por mensaje a Julián que iría con su hermano a la juntada que el cordobés había organizado en su depto con otros amigos, y que luego, cuando se fueran todos, él volvería y se lo cogeria toda la madrugada, por ignorarlo.

Así, textual, sin pelos en la lengua.

Julián no daba más de los nervios, porque sabía que el menor lo haría y que no le estaba mintiendo. Durante la juntada, Enzo no paraba de ponerlo nervioso con sus miradas y toqueteos, sin importarle que su hermano estuviese presente y que si veía lo que estaban haciendo, los mataba a los dos. Pero como a Enzo le chupaba todo un huevo, seguía con los jueguitos y hasta se atrevió a susurrarle al mayor antes de irse que estuviese atento a la puerta.

[...]

El menor de los dos no tardó ni medio segundo en abalanzarse sobre Julián apenas éste le abrió la puerta, tomando con fuerza y brutalidad el rostro del mayor, presionando sus labios contra los del contrario con brusquedad, con desespero y posesividad. Julián intentaba soltar sus gemidos, pero los dientes de Enzo lastimando sus labios se lo impedían, asfixiando apenas al mayor con su lengua, parecía un muerto de hambre y a Julián no podría gustarle más.

Enzo lo tiene acorralado contra la pared, a un lado de la puerta ya cerrada, sus cuerpos sumamente apretados entre sí parecían desesperados por sentirse mutuamente, los roces y la fricción les nubla la mente. El morocho no para de marcar a Julián por todos lados, apretando sus carnes sin importarle si al otro le dolía o no, dejando con sus dedos rastros rojos en las caderas del mayor, también mordidas en su cuello y mandíbula; quería consumirlo por completo, recuperar todo el tiempo perdido, todos esos días que estuvo lejos del cuerpo de Julián, sin poder tocarlo, besarlo, necesitaba saciar todo aquello que venía acumulando.

- E-Enzo... Mhgt, no. - Suena como una súplica, pero al menor no le importa, apretujando las mejillas de Julián con furia, mirándolo con esos ojos completamente perdidos. - Enzo... No podemos, basta.

Sin embargo no intenta apartarlo, se deja hacer. Deja que el menor lo tome por los muslos y lo alce, incluso comenzando él con la danza de sus caderas, sintiendo la verga dura de Enzo contra la suya.

Enzo sigue besándolo, no se separa de la boca del mayor para hablar, y eso a Julián lo calienta de una manera que no puede explicar, arqueando su espalda como instinto.

- Ahora no te importa que sea un pendejo, ¿no? - Dice entre dientes, apoyando su frente con fuerza contra la de Julián, bajando su mano hasta los leggings del mayor, bajando la parte de atrás, dejando al descubierto su culo. - Puta de mierda...

Julián deja salir un gemido, arrugando sus ojos por el leve dolor que le causan las manos de Enzo amasando sus muslos hasta dejarlos colorados, haciéndolo a propósito. Julián apresa con sus piernas aún más las caderas del menor, que le sonríe leve, volviendo loco Julián, que no duda en arañar los brazos de Enzo cuando éste se quita la remera sin el más mínimo problema, sosteniendo al más bajo con la presión de sus muslos.

Da un fuerte golpe en el rostro de Julián, quien reacciona con sorpresa, mirando a Enzo que lo toma del cuello. - Me extrañaste, ¿No?

Julián asiente lloriqueando, moviendo con desesperacion su cuerpo, que busca más contacto con el cuerpo del menor. - M-Mucho... Te extrañé mucho, ah. - Arquea su cuello y Enzo muerde allí, succionando hasta dejar una marca bastante grande que sería imposible de cubrir al día siguiente.

- E-Extrañé que m-me comas. - Dice, en un hilito de voz. - Que me marques todo...

- ¿Si, amor? - El menor pregunta con falsa ternura, abollando con sus dígitos las mejillas de Julián, abriéndole la boca, para después escupirlo sin asco, contento de que su amante limpiara su saliva con la lengua.

Enzo no quiere perder más el tiempo, entonces lo baja de un golpe y lo voltea, aplastando la cabeza de Julián contra la fría pared, sosteniéndolo ahí. Lo obliga a quitarse los pantalones por completo, junto a su ropa interior. Su boca salivea cuando lo ve completamente desnudo, con sus piernas apenas abiertas.

Enzo se arrodilla y no duda en enterrar su rostro entre las nalgas de Julián, abriendo su boca con avaricia, ocasionando ruidos obscenos y a la vez sucios, abriendo con sus manos el culo del mayor para tener más facilidad para comérselo, para probar todo su sabor, para disfrutar. Cierra sus ojos y degusta, abrazando con uno de sus brazos los muslos de Julián, obligándolo a casi sentarse sobre su cara.

Julián no puede contener sus gemidos, dando pequeños saltitos cada vez que el menor introduce su lengua dentro suyo, haciéndole tener pequeños espasmos de placer. Se atreve y toma del pelo al menor, no queriendo que éste deje de hacer lo que estaba haciendo tan bien; lo aprisiona allí, hasta que Enzo golpea dos veces su culo, con tanta fuerza, que hace retumbar el golpe por todo el departamento.

Toma bruto las caderas de Julián, rozando su respiración agitada en su oído, mezclando el calor de su aliento con el del mayor.

Comienza a embarrar con su pene ya erecto la entrada de Julián, amagando con enterrar su cabeza, sin concluir la penetración. - Ahora sí querés que te garche un pendejito, ¿No? - Agarra un puñado de cabello de Julián y lo jala con violencia, obligándolo a mirarle cuando habla. - ¿Te gusta que te rompa el orto un pendejo?

- ¡Contéstame! - Insiste con un grito que seguramente traspasa las paredes, pero no le importa. - Contéstame puta de mierda, o te juro que me visto y me voy... ¡Contéstame!

- S-sí... Sí,

Una lágrima ensucia su mejilla y Enzo se deshace de ella mientras a la vez lo penetra, comenzando sin perder tiempo con las emboscadas brutas, estallando su cuerpo contra el de Julián, que intenta mantenerse de pie, pero su cerebro se encuentran tan perdido que hasta obliga al menor a sostenerlo él, evitando que callera al suelo.

Julián intenta hablar, pero le es inentendible. A Enzo no le importa, martillando sin piedad dentro del mayor, usándolo a su gusto, sin dejar de mirar los gestos que Julián le regala, boqueando en busca de aire, en busca de la cordura.

Es un leve llanto lo que su boquita deja escuchar, balbuceando el nombre de Enzo. - M-Mucho...

- ¿Mucho?

Julián solo puede asentir apenas, dejándose hacer cuando Enzo lo toma entre sus brazos y lo tira al sofá, dejándolo boca abajo. Abre sus piernas y las engancha en sus hombros, dejando así el agujero estirado y brillante por el presencial más expuesto, permitiéndole al menor llegar más profundo.

Los gruñidos de Enzo se vuelven más ruidosos, cerrando sus ojos al sentir tanta estrechez succionando su verga tan bien, manteniéndola tan calentita. Sus caderas buscan su liberación, moviéndose sin un control, solo importandóle la llegada de su orgasmo. Julián sigue lloriqueando y por el cansancio, más el sobre estímulo, Enzo se deja caer en el cuello del mayor, sin detener sus penetraciones.

- Me encantas tanto, hijo de puta. - Suelta ronco, con estocadas más secas y profundas. - Te voy a coger tanto, tanto.

Suena como una advertencia, o quizás un aviso. Levanta un poco su rostro, para mirar a Julián, que araña sus hombros y rueda sus ojos hacia atrás, al borde de perder el conocimiento y de obtener el orgasmo.

Es Enzo quien se viene primero, llenando con su esencia viscosa el interior de Julián, vaciándose por completo dentro suyo. Julián suelta un grito y se viene, mirando a la nada mientras deja que Enzo lo mime y lo bese, cubriendo la desnudez del mayor con la suya propia.