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CHEERLEADER. LS

Summary:

— Lou, ¿Estás ahí? Louis jadeó cuando escuchó la voz de Harry, pero no respondió. — Vamos bebé, puedo olerte.

Y Louis simplemente no pudo más, todo fue más grande que él, su deseo en conjunto con el exquisito aroma del alfa nubló por completo su mente hizo desaparecer su cordura; abrió la puerta del cubículo y encontró al alfa con la camiseta sin mangas aferrada a su torso.

— Bésame. Dijo Louis sin más desorbitando al alfa.

— Lou..

— No voy a repetirlo Harry, si vas a quedarte aquí es porque vas a hacer algo, si no es así, es mejor que te vayas. Louis tenía las piernas apretadas, las pupilas dilatadas y su pecho subía y bajaba.

— Vamos princesa, pídemelo una vez más y haremos todo lo que tu quieras. Louis gimió por lo bajo cuando la mano que había estado en el medio de su trasero cambió de ángulo y las yemas de los dedos de Harry estuvieron directamente en su sexo.

— Bésame, bésame por favor. Harry sonrió y atrapó sus labios cómo si hubiese acatado una orden.

Work Text:

PARTE ÚNICA

— Esto es una locura. Louis chilló emocionado cuando su amigo Niall le envió la lista, era la porrista de Harry.

El omega daba saltitos sobre su cama, a decir verdad era una tradición bastante sexista que los omegas siguieran haciendo ese tipo de cosas por los alfas, pero era adorable sentir que alguien es detallista contigo.

La preparatoria había vuelto a implementar aquella añeja tradición que consistía en asignar una porrista a cada uno de los jugadores del equipo de fútbol, según el colegio era una manera en la que ambos equipos pudieran socializar, conocerse mejor y los alfas podrían conocer lo que se designaba cómo "cortejo omega", a pesar de que no se les estuviera cortejando realmente. Cada uno de los omegas había sido asignado a un alfa según sus intereses sociales, estudiantiles y personales. Louis no se siente tan orgulloso de decir que convenció a su mejor amigo Niall para asignarlo con Harry, el omega era presidente del consejo estudiantil y todos los eventos que promovían la socialización de los alumnos de último año estaban bajo su cargo, así que al haber visto su nombre en la lista previa con otro alfa, en el que no estaba para nada interesado, sobornó a Niall con ayudarle en la planeación del resto de los eventos escolares sí lo asignaba con Harry, el rubio aceptó y ahora Louis sería el omega asignado para Harry.

En realidad era un detalle casi insignificante, lo único que los omegas tenían que hacer era decorar el casillero del alfa que le fue asignado y darles un pequeño presente, eso era todo, pero Louis iba a sacarle el mayor provecho posible a esto, así que sin más sacó su laptop y comenzó una exhaustiva búsqueda en redes sociales sobre todo los intereses y gustos del alfa. La mañana siguiente llegó al colegio con su uniforme azul y blanco reluciente, su aroma a durazno parecía ser más dulce de lo usual y su sonrisa parecía ser más blanca y brillante aquella mañana. Metió su pequeña mochila en su casillero y se encaminó con la bolsa de tela beige sobre su hombro hasta donde quedaba el casillero del alfa.

— Lou. El ojiazul suspiró internamente cuando giró sobre sus talones y encontró la sonrisa del alfa frente a él.

— Hola Harry. Sonrió.

— ¿Viste la lista?, ¡Nos asignaron juntos! El entusiasmo en la voz del alfa hizo al ojiazul sonreír con más intensidad.

— Lo sé, es increíble. Cómo si no hubiese cambiado su nombre. — En realidad venía a tomar algunas medidas de tu casillero, quiero hacer algo lindo.

— Los chicos lindos siempre hacen cosas lindas, no creo que debas preocuparte. El hoyuelo en la mejilla del rizado siempre conseguía acelerar el corazón de Louis. El castaño se sonrojó.

La campana sonó interrumpiendo el momento en la pequeña burbuja imaginaria que el omega estaba teniendo con el alfa.

— Nos vemos luego Lou. Harry sonrió una vez más antes de reacomodar la mochila sobre su hombro y comenzar a caminar hacia una de las aulas.

Louis había pasado todo el año suspirando por el alfa, se había vuelto cada vez menos discreto cuando lo admiraba de lejos en sus entrenamientos o en los partidos, estaba perdido por aquel lindo par de ojos verdes y no ganaba nada negándolo.

— Es obvio que le gustas. Louis saltó al escuchar la voz a sus espaldas.

— Claro que no. Louis se sonrojó ante las palabras de Niall pasando un mechón castaño por detrás de su oreja.

— Estás tan ciego Lou, tan ciego. Louis frunció el ceño.

— Deja de decir tonterías Niall, tengo que tomar medidas para decorarle el casillero. El rubio alzó una ceja.

— ¿Qué harás? Louis suspiró.

— Tenemos algunas fotos instantáneas de la final pasada, quiero colgarlas allí con algunas fotos más de cosas que le gustan y voy a hornear galletas con chispas de chocolate o unos parques de durazno, según Facebook, esos son sus postres favoritos. El rubio sonrió.

— Seguro le va a encantar. Louis sonrió.

— Eso espero Ni, créeme.

Louis estuvo trabajando toda la semana en la decoración del casillero del alfa a pesar de que su mente lo transportaba a divagar dentro de su cabeza, su cerebro reprodujo imágenes del alfa en los entrenamientos de los últimos días, por alguna razón, Louis estaba recibiendo sonrisas casuales por parte del alfa, guiños y saludos a lo largo del día también. En una práctica pudo sentir la mirada del más alto sobre él, los ojos musgosos lo pusieron nervioso debido a lo penetrantes que se volvieron sobre su figura, incluso pudo llegar a sentirse inseguro de sus pequeños shorts deportivos negros y la camiseta de licra que estaba usando aquella tarde.

No ayudó que en la práctica que ambos estaban teniendo Harry estuviera con los rizos húmedos por el sudor, la camiseta sin mangas dejaba al descubierto los trabajados brazos del alfa y la tela blanca se aferraba a su abdomen debido a la humedad del mismo, corría de un lado a otro con una sonrisa socarrona en el rostro y aquellas esmeraldas brillantes con una mirada juguetona. Harry se detuvo a un costado del campo, alzó su camiseta por el borde inferior agachando su cabeza y limpiando el sudor de su frente con la delgada tela blanca, Louis apretó las piernas.

No pensó que su cuerpo reaccionaría cómo lo hizo, pero admirar la parte inferior del abdomen del alfa, con la humedad aferrada a los músculos y las pronunciadas líneas en su pelvis simplemente lo hizo lubricar, no pudo evitarlo y mucho menos pudo planearlo, simplemente estaba ahí, sentado en una grada mojando sus bragas con su lubricante; sentir la humedad en su pequeña falda de tenis lo alertó, cruzó las piernas con más fuerza rezando porque nadie notara lo sucedido hasta que sintió una mirada sobre él, con recelo Louis comenzó a pasear sus ojos por el campo hasta que encontró una mirada verduzca sobre él, las pupilas del alfa estaban dilatadas haciendo brillar a sus orbes; Louis clavó su mirada azul avergonzada sobre el chico de rizos y lo único que pasó por su mente fue correr.

Salió huyendo del campo lo más rápido que pudo hasta los vestuarios de las porristas, estaba terriblemente avergonzado, ¿Cómo pudo mojarse a la mitad de una práctica?, era una locura.

Se encerró en un cubículo y comenzó a rebuscar en su maleta algo para cambiarse, estaba a punto de sacar un par de pantalones deportivos cuando el ya conocido olor amaderado se coló por sus fosas nasales nublando el aire a su alrededor y debilitando sus piernas.

— Lou, ¿Estás ahí? Louis jadeó cuando escuchó la voz de Harry, pero no respondió. — Vamos bebé, puedo olerte.

Y Louis simplemente no pudo más, todo fue más grande que él, su deseo en conjunto con el exquisito aroma del alfa nubló por completo su mente hizo desaparecer su cordura; abrió la puerta del cubículo y encontró al alfa con la camiseta sin mangas aferrada a su torso, la licra deportiva que se aferraba a sus caderas se veía abultada en su pelvis, sus pupilas estaban dilatadas y sus rizos húmedos. Otra ola de lubricante salió desde el interior del omega sin previo aviso y pudo ver a Harry tensar la mandíbula y tragar en seco.

— Bésame. Dijo Louis sin más desorbitando al alfa.

— Lou..

— No voy a repetirlo Harry, si vas a quedarte aquí es porque vas a hacer algo, si no es así, es mejor que te vayas. Louis tenía las piernas apretadas, las pupilas dilatadas y su pecho subía y bajaba.

No sabía exactamente dónde había quedado el Louis tímido que apenas podía compartir un par de palabras con el alfa, quizá era producto de que su celo estaba cerca o era simplemente la excitación que le quitaba claridad a todos sus pensamientos. Cuando vió a Harry pasar sus dedos por las comisuras de sus labios y regalarle una sonrisa con hoyuelos supo que estaba perdido.

Sin previo aviso Harry lo tomó colocando los muslos rellenos a cada costado de su cadera y enredando las piernas de Louis por detrás, puso una mano por debajo del trasero del omega soltando un jadeo al sentir la humedad debajo de su palma. Con la otra mano acarició el rostro del omega, pasando su pulgar delicadamente por sus labios, Louis sintió que podía correrse solo con las manos de Harry sobre su cuerpo.

— Vamos princesa, pídemelo una vez más y haremos todo lo que tu quieras. Louis gimió por lo bajo cuando la mano que había estado en el medio de su trasero cambió de ángulo y las yemas de los dedos de Harry estuvieron directamente en su sexo.

— Bésame, bésame por favor. Harry sonrió y atrapó sus labios cómo si hubiese acatado una orden.

Los suaves y carnosos belfos del alfa succionaban los suyos con paciencia, Harry trabajaba con su lengua suavemente, danzando en la cavidad bucal ajena de manera delicada, pero demandante, Louis enredó sus brazos por el cuello de Harry incitándolo a ir más profundo, Harry bajó ambas manos al trasero del ojiazul y amasó con sensualidad haciendo gemir a Louis sobre su boca. Los chasquidos de sus labios daban pauta a saber que el beso se estaba volviendo desordenado, Louis pudo sentir el bulto endurecido contra su sexo y como pudo balanceó las caderas haciendo gemir ronco al rizado.

— Quiero comerte. Louis asintió errado por el placer. Harry lo recostó sobre la pequeña banca dentro del cubículo, no sin antes asegurar la puerta.

El verde de sus ojos estaba perdido detrás de la ampliación de la oscuridad de sus pupilas, le dió un último beso en los labios antes de comenzar a descender con besos húmedos desde su cuello hasta su abdomen.

— Hueles delicioso, maldita sea. Gruñó el alfa sobre su pelvis, levantó la falda y la enrolló hasta la cintura del más bajo, cada toque en su delicada piel lo hacía temblar.

Harry bajó con lentitud los delicados shorts negros que se hayaban bajo la falda encontrándose así con una pequeña braga de encaje azul cielo, completamente húmeda y destruida por el lubricante de Louis. Harry pasó la lengua en una lenta lamida por sobre la tela haciendo gemir ahogado a Louis.

— Mírate princesa, con el coño tan húmedo por tu alfa, ¿No es así bebé? Louis gimoteó en respuesta. — Mhm, mi pequeña bebé está toda mojada, solo por mi. Harry sonrió y mordió ligeramente la piel de Louis sobre la tela. — Voy a comerte y lo voy a disfrutar tanto, no sabes cómo te deseo Lou.

— ¿M-me deseas? Louis encontró su mirada con la del más alto.

— Cómo no tienes idea, cariño. Harry tocaba la piel dorada casi con devoción. — Creo que me gustaste desde la primera vez que te vi, tus ojos me dejaron maravillado. Louis jadeó con media sonrisa en su rostro.

— Tú también me gustas Harry. El rizado sonrió y se acercó hasta sus labios para darle un beso suave.

— ¿Sabes de qué me arrepiento? Louis negó con la cabeza y el ceño semi fruncido. — De no habértelo dicho antes, podría haber pasado años follándote todos los días.

Sin más, Harry rompió las bragas de Louis y pasó la lengua curvada en "u" por toda la extensión del húmedo coño de Louis.

El castaño gimió con fuerza cuando más besos fueron presionados sobre su vulva, Harry comenzó a succionar con suavidad la piel de los costados de su sexo, haciendo a Louis retorcerse bajo el tacto de sus labios, el pequeño omega estaba increíblemente húmedo y sensible, así que las suaves succiones sobre su clítoris lo obligaron a aferrar sus manos a las hebras rizadas con fuerza.

— Harry, Harry, me voy a venir, oh mierda. Louis gemía con la espalda curvada y la cabeza echada hacia atrás.

— Córrete para mi, princesa, lléname la boca con el sabor de tu delicioso coño.

Louis no necesitó mucho para terminar pintando los labios de Harry con su lubricante, el rizado lamió sus labios antes de subir y besar delicadamente a Louis. El alfa lo limpió, lo vistió y lo mantuvo en su regazo hasta que la sensibilidad post orgasmo de Louis desapareció, besó unas cuantas veces más el cuello y los labios del omega. Harry insistió en llevarlo a casa, pero Louis declinó la oferta con un fuerte sonrojó en su rostro, besó una vez más a Harry acariciándole el rostro antes de tomar sus cosas para poder ir a casa. Al llegar a su hogar Louis se percató de un detalle importante.

Harry se había quedado con sus bragas, o con lo que había quedado de ellas luego de romperlas.

🍑

Luego de una larga ducha, el omega estaba en la cocina recargado con los antebrazos en la barra, estaba preparando los esponjosos panques de durazno con vainilla, había pasado días buscando la receta hasta encontrar una que lo convenciera lo suficiente. Mientras mezclaba los ingredientes en el bowl, sacudió la cabeza tratando de alejar aquellas imágenes de él con Harry apenas unas horas atrás, que eran producto de su distracción, seguía sin poder creer que el alfa le había practicado sexo oral en los vestuarios, terminó de batir y colocó una porción de la mezcla en cada uno de los moldes, para posteriormente meterlos al horno; apenas estuvieron listos los dejó enfriar y los decoró con un betún blanco de vainilla para poder acomodarlos en una pequeña cajita y decorarla con un lazo color azul. Harry le había mandado varios mensajes de texto a lo largo de la tarde y Louis había permanecido con una sonrisa boba en el rostro, el alfa había insistido en pasar por él para llevarlo al colegio al día siguiente, un poco avergonzado Louis aceptó, así que apenas tuvo todas las cosas que debía poner en el casillero del alfa y los panques empacados, comenzó a rebuscar en su clóset lo que usaría al día siguiente.

La mañana siguiente se alistó temprano y cuando Harry le envió el texto avisándole que estaba afuera de su casa su cuerpo comenzó a temblar, planchó con las manos su falda y se colocó el suéter de lana antes de tomar sus cosas y salir de su casa. Harry yacía de pie junto a su auto, apenas vió salir al omega su rostro se iluminó con una sonrisa y se acercó para poder ayudarle con todo lo que tenía en las manos; tomó la mochila de Louis en su hombro haciendo sonrojar al omega.

— Te ves preciosa, cariño. Louis volvió a sonrojarse.

— Gracias Harry. Sonrió envolviendo sus puños en las mangas de su suéter.

— ¿Nos vamos ya? Louis asintió.
— ¿Puedo besarte antes? El ojiazul asintió con su labio inferior atrapado en su sonrisa y Harry lo tomó por el mentón depositando un suave beso sobre los rosados labios del más bajo. Louis suspiró cuando con un pequeño chasquido sus bocas se separaron.

Todo el trayecto al colegio los mantuvo a ambos encerrados en una burbuja de miel de conversaciones banales, Harry disfrutaba haciendo reír y sonrojar a Louis y el ojiazul sonreía cada que veía los ojos verdes brillar y los adorables hoyuelos decorar el rostro del alfa, al llegar al colegio permanecieron juntos entre bromas del alfa, pequeños besos en el rostro del omega y las manos del rizado sobre la cintura del más bajo, estaban conscientes de que evidentemente eran el centro de atención estando de pie a la mitad del pasillo donde se encontraban los casilleros.

— Tienes que irte para que pueda decorar tu casillero. El alfa hizo un puchero.

— Pero no tengo clases, quiero quedarme contigo. Louis negó con una sonrisa.

— Quiero que sea sorpresa. Harry frunció los labios.

— Bieeen, pero dame un beso. Louis negó arrugando su nariz con una adorable sonrisa en el rostro. - ¿Por qué no?

— Porque no Harry, déjame ir a hacer lo que necesito hacer. Louis no pudo dar ni dos pasos lejos del rizado porque Harry lo tomó de la cadera y lo acercó a su cuerpo plantando un beso suave en la comisura de sus labios. El ojiazul se sonrojó con violencia al notar que un par de personas se habían percatado de la acción del alfa.

— Ahora sí, ve a hacer lo que quieras princesa. Louis negó divertido y comenzó a caminar lejos de Harry, cuando sintió una palmada en su trasero y su rostro se volvió del color de una fresa.

Le agradeció al cielo que ya no hubiera ni una sola alma en aquel pasillo.

El omega fue muy dedicado en la decoración de la taquilla de Harry, colgó algunas fotos de ambos con el equipo de fútbol, también colocó algunos logos de bandas que le gustaban al rizado, hizo estrellas grandes con papel plateado y otras más pequeñas con papel azul metálico. Al final todo quedó justo cómo lo había planeado, ahora solo quedaba esperar a que sonara la campana, a su alrededor había varios omegas enfocados en sus propias decoraciones, era adorable verlos a todos tan entusiasmados con la idea de que los alfas se sorprendieran con su trabajo. La chicharra resonó y todos los alfas comenzaron a acercarse al pasillo.

La sonrisa en el rostro de Harry era oro puro ante los ojos azulados, el alfa parecía tener un brillo nuevo en el rostro, iluminando hasta el más pequeño poro de su piel, tocó con devoción las fotos y las decoraciones que Louis había hecho sin dejar de sonreír, se giró para divisar al omega y en un movimiento rápido lo tuvo con los muslos en sus caderas y las piernas enroscadas detrás.

— Eres el omega más perfecto del universo Lou, eres magnífico. El corazón de Louis se regocijó de alegría mientras abrazaba al alfa por el cuello.

— Me alegro tanto de que te haya gustado. Harry besó su nariz.
— También te hornee panques de durazno. Harry no pudo contenerse y besó a Louis en los labios, justo frente a todos.

— Eres perfecta, mi porrista perfecta.

Luego de aquello pasaron la tarde derramando miel, Harry no pudo despegarse de Louis durante el resto del día, el omega lo alimentó con los panques mientras reposaba sentado en el regazo del alfa, "Los de durazno son mis favoritos porque saben a ti".

Ambos podían sentir aquella conexión que hasta aquel momento solo existía en las historias de fantasía que escuchaban cuando eran niños antes de ir a dormir, pero tanto el alfa, cómo el omega, sabían que aquellos relatos fantásticos habían tomado forma en la persona que yacía a su lado, ni siquiera había una marca o un lazo, pero ninguno podía permanecer lejos del otro, ambos eran tan dependientes de su tacto cómo del oxígeno que existe en el aire. Para ambos siempre había sido difícil creer que podían llegar hasta dónde estaban, ninguno lo pensó, ninguno lo planeó tampoco, simplemente sucedió; es interesante que la casta les permite encontrar a aquel que va a verte crecer y evolucionar, pero no solo eso, sino que también hará lo mismo, pero contigo a su lado, saber que va a existir un crecimiento mutuo con aquel que viste quizá solo un par de veces, pero que tu corazón sabe que quiere seguir mirando por el resto de su vida.

Eso eran Harry y Louis ahora, Harry había encontrado su presente y su futuro en un par de ojos oceánicos.

No sabían exactamente cómo habían terminado en la situación en la que ambos se encontraban. Harry había invitado a Louis a salir, el castaño había aceptado y al salir del colegio se habían encaminado a una pequeña cafetería, el tránsito era denso y el auto del alfa estaba embriagando a Louis con la esencia amaderada, así que Louis terminó lubricando, Harry con una erección y Louis de rodillas sobre el asiento del copiloto devorando la polla de Harry para posteriormente terminar con su semilla en el rostro. Al final nunca llegaron a la cafetería y se desviaron a casa de Louis, Harry estaba desesperado por anudarlo y Louis estaba desesperado por ser anudado.

Estaban en la cama del omega, Louis montaba el rostro del alfa mientras devoraba su polla, los delgados labios del castaño se paseaban por la longitud de Harry, mientras el rizado lamía y succionaba el clítoris de Louis. Harry había escuchado el dulce sonido del placer proveniente de su omega, pero jamás creyó poder adorar más ese sonido, hasta que lo tuvo gimiendo sobre su polla y saltando sobre sus labios, Louis era delicioso en toda la extensión de la palabra, podría comerlo cada segundo de cada día sin cansarse ni un instante. El omega ahuecó sus mejillas sobre la cabeza de la polla de Harry mientras trabajaba en la base con sus manos, la longitud no cabía en su boca, pero el sonido ahogado de su saliva y la cabeza del miembro del alfa chocando contra su garganta fueron suficientes para sacar a Harry de órbita. Tomó las caderas de Louis y comenzó el vaivén con su lengua de forma más recia y demandante por toda la vulva de su amante, los muslos regordetes temblaban a los costados de su rostro y la humedad del omega comenzaba a fluír por los costados del rostro del alfa.

— Ah, Harry, por favor, por favor amor, hazme venir, me voy a venir. Gemía Louis ahora con las manos apoyadas sobre las rodillas del alfa y su culo rebotando sobre la lengua del rizado. Harry endureció la lengua y la adentró en la profunda y húmeda vulva de su omega, Louis gritó inundado en placer y se corrió justo en las papilas gustativas del ojiverde.

— Necesito follarte. Demandó el alfa.

— Por favor, fóllame alfa, por favor. Louis temblaba debido a la sensibilidad, Harry acomodó al omega sobre su regazo y sin esperar demasiado se adentró en aquellos pétalos de solo una estocada.

Puso sus talones sobre el colchón para comenzar a embestir a Louis, los pequeños pechos rebotaban frente a su rostro y los botones endurecidos recibieron lametones descuidados que hicieron al omega gritar, Louis estaba tomando a Harry por los hombros hasta que el alfa guió los delicados dedos dorados del omega hasta su propio clítoris.

— Tócate cómo la puta codiciosa que eres, princesa. Ordenó el alfa en un gruñido.

Louis acató y comenzó a mover sus dedos en zig zag sobre su botón de mayor placer, Harry gemía ahogado, cerrando los ojos y llevando a los rizos hacia la cabecera sin detener las estocadas de su pelvis, tomó a Louis por el cuello y lo besó con desespero.

— Voltéate amor, déjame ver cómo te rebota el culo mientras te follo. Louis gimió y sin sacar al alfa de su interior giró su cuerpo, dándole una exquisita vista al alfa, que sin perder el tiempo comenzó a abofetear sus mejillas traseras, haciendo al omega gritar mientras marcaba sus dedos en la delicada piel del más bajo.

Incluso de espaldas podía notar el placentero desespero de Louis, al ver a su bebé pasar las manos por sus hebras castañas desordenado su cabello, Louis pasaba las manos por su cuello bajando hasta sus pequeños pechos para apretarlos en sus manos, cada vez gemía más alto en sintonía con los gruñidos guturales del alfa. Harry lo recostó hacia adelante, se puso se rodillas y comenzó un vaivén con mayor frenesí; Louis aferraba sus manos a las sábanas con fuerza gimiendo ahogado contra ellas.

— Más, alfa, mierda sí, justo ahí. Harry lo tomó por el cabello para levantarle ligeramente la cabeza.

— Eres mía Louis, eres mi pequeña puta, ¿No es así? Louis asintió cómo pudo. — Repítelo, dí que eres mía.

— Soy tuya, soy completamente tuya. Dijo entre gemidos haciendo sonreír al alfa.

— Me voy a correr en tu pequeño y apretado coño, ¿Quieres eso princesa, a tu alfa anudándote y llenando toda tu barriga con mis cachorros?

— Sí, sí, sí alfa, lléname con tus cachorros, por favor. Harry lo tomó por la espalda baja, lo giró y lo colocó nuevamente en su pecho. Dió un par de estocadas y su nudo se hinchó dentro del omega haciéndolo gemir y correrse nuevamente sobre el miembro del alfa, sintiendo a su interior lleno y tibio por la semilla de Harry.

— Eso es amor, lo estas haciendo tan bien, una bebé tan buena. Harry acariciaba el pelo de Louis mientras el pequeño gimoteaba sobre su hombro.  — Lo hiciste perfecto cariño, mi omega perfecto. Louis sonrió contra su cuello y susurró un "te quiero alfa" antes de caer dormido sobre el cuerpo del más alto.

Hubo muchos te quiero, después de aquello, la cantidad suficiente para transformarse en te amo, para luego transformarse en un cortejo adecuado que se volvió un anillo de compromiso en el dedo de Louis al pasar los años, anillo que se volvió aún más brillante el día de su boda.

Al final sí, si lograron vivir su cuento de hadas, lograron encontrar al que el destino había escrito a su costado con letras doradas y Harry siempre lo supo, siempre supo que Louis había cambiado su nombre en la lista, pero sobre todo, siempre supo que ese omega de ojos color cielo, siempre sería su perdición, su pequeño panque de durazno, siempre su porrista.

FIN.