Work Text:
Habían demasiadas decisiones que los hubieran llevado por otro camino, uno lejos de todo esa insertidumbre y miedo que los rodeaba, de todo ese pesar que amenazaba con terminar todo lo construido en esos años.
Crowley realmente no quería irse con la situación así, sabía que si iba tal vez sería la última vez que vendría. El hablar no era una opción, ninguno de los dos creía poder hacerlo, sin embargo el silencio se volvía más pesado y tortuosos con cada segundo.
El más alto se acercó al tocadiscos del otro lado de la sala, poniendo cualquier disco qué encontrará cerca, cualquier cosa era mejor que la situación actual, qué sorpresa cuando esa canción empezó a sonar, su canción. Con incertidumbre pero a paso firme se acercó al otro que evitaba su mirada desde el sofá, tomo su mano casi temblando y lo levanto pegándolo a él.
–Crowley.- el nombre salió como un susurro lastimero, no se sentía de humor para bailar.
–Shhh, no pienses.- la nariz fría del contrario rozaba con su mejilla caliente y algo pegajosa por las lágrimas.- déjate llevar
–Yo no.
Fue interrumpido por el cuerpo del otro apretando lo más contra sí y la mano en su cintura dando círculos suaves.
–Por favor...- su voz sonaba ahogada, como si intentará no llorar, sin importar la situación la idea aun le rompía el corazón. - por favor ángel, confía en mí.
Después de un suspiro tembloroso no hizo más que dejar su peso reposar en los brazos del otro, en simplemente no pensar. Se dejó llevar en lo que no era exactamente un baile, sino más un balanceo suave casi imperceptible.
La canción había quedado muchas canciones atrás y sin embargo se mantenían en el mismo ritmo, como con miedo a que si separaban se rompería el encanto silencioso del momento. Ambos corazones por fin volvían a su ritmo lento, aún cuando el pecho de Aziraphale seguía irregular por los suspiros de tristeza.
Dentro de su burbuja era imposible saber el tiempo exacto qué había pasado, era como si hace solo un minuto hubiera un muro entre ellos y a su vez lleverán horas bailando; era como si el mismo todo poderoso hubiera detenido el universo y el tiempo solo para permitirles en esa pequeña sala tener su eternidad.
