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Jamás pudo entender cómo fue que las cosas en su vida terminaron de esta manera, su hermana siempre dijo que era el destino, pero para él, era que simplemente la vida o el universo no tenían sentido.
🌔🌕🌖
No era una persona de muchos talentos, en la escuela nunca le costó ninguna materia pero tampoco se había interesado de manera particular en ninguna, ni había un área que le llamara la atención, no era el mejor de su curso pero sí permanecía entre los cinco primeros sin esfuerzo alguno.
Él se consideraba aburrido, no sobresaliente, alguien nada interesante pero sus compañeros siempre tuvieron una opinión completamente diferente, pues a pesar todo, Aphelios era extremadamente paciente con sus compañeros cada vez que alguno le pedía ayuda con una materia.
Para los demás chicos y chicas del salón, Aphelios era un santo, pues siempre que tenían dificultades, él era el único "cerebrito" que se daba el tiempo y tenía la paciencia para explicar la materia a sus compañeros diez veces si hacía falta.
Y asi fueron las cosas hasta el último año de escuela, aquel en que tendrían que elegir una carrera, que rendir el examen de ingreso a la universidad, o ver si harían una carrera técnica, o directamente empezar a trabajar.
Aphelios no estaba interesado en nada en particular, así que siguió los consejos de sus compañeros de clase, y postuló a la pedagogía.
Todos decían que tenía un talento innegable para enseñar, que su paciencia era increíble, que sus explicaciones hacían que vieran todo mucho más sencillo, y él les creyó hasta cierto punto, pues aquellos con quienes pasó tiempo enseñándoles sin duda habían subido sus notas, y no solo por un par de puntitos en los exámenes sino que realmente habían mejorado.
Vale, había aceptado que tenía habilidad enseñando, entonces al menos le daría un uso correcto a eso.
Pero, ¿enseñando a quienes?
- Siempre he creído que deberías enseñar a niños, son los que necesitan mayor paciencia, y tú tienes mucha.
Aphelios miró a su pelirroja madre durante la cena, recordó cuando le explicaba cinco veces cada ejercicio de física al payaso de su clase, sin perder los estribos.
No creía que uno debiera enojarse porque la otra persona no entendía algo, todos tenían distinta manera de ver las cosas, diferentes formas de aprendizaje, pues cuando le explicó las cosas a ese chico tomando como ejemplo las películas de John Wick, la vida de Ezreal había sido iluminada.
Curiosamente así comenzaron a ser amigos, porque les gustaban casi las mismas películas, y así Aphelios supo que a Ezreal debía explicarle todo con películas de acción.
- Entonces tendrás que ver películas infantiles para poder explicarles.
Mencionaba Ezreal mientras bebían, junto a otros compañeros y su hermana, pues estaban celebrando que los habían aceptado en las carreras que querían.
- ¿De verdad quieres ser profesor de historia? Tendrás que tratar con adolescentes.
Preguntaba Aphelios a su amigo, pensaba antes que se dedicaría a alguna otra cosa ligada a lo social, quizás al arte incluso, hasta lo veía para ser periodista pero no como profesor de algo.
- ¿Qué te sorprende? Me gusta la historia, odio las matemáticas, y aprendí de tí a enseñar, o bueno un poco... ¡tu serás maestro de kinder!
- Seré maestro de primer ciclo, no de kinder, son niños como hasta los diez años, así que me ahorraré los dramas de adolescentes.
Eventualmente, a Aphelios le iba agradando la idea, y agradecía en silencio las sugerencias de quienes le rodeaban pues a él mismo no se le habría ocurrido, en realidad en algún momento consideró aspirar a algo con mayor prestigio social, como una ingeniería, arquitectura, medicina, y es que le daba la cabeza para cualquier cosa en realidad, pero no cualquiera tenía el talento para enseñar a otros, y menos a niños pequeños.
- Ya verás, serás el mejor maestro que los niños puedan tener. Sé que no es una profesión muy apreciada por la gente, ni en lo social ni en lo monetario, pero vas a dejar huella en quién sabe cuántos pequeños. Estoy orgullosa de tí, cielo.
Las palabras de su albina madre, la que siempre decia solo lo justo y necesario llenaron a tope el corazón de Aphelios. Ella estaba sentada a su lado en su cama, teniendo esa charla emotiva entre madre e hijo. Volteó a mirar a su otra madre, quien estaba apoyada en el marco de la puerta mientras los observaba con una sonrisa en los labios y la mirada llena de cariño, Leona siempre tenía una expresión cálida, muy diferente a la aparente siempre seria cara de Diana, pero habían momentos como este en que expresaba su cariño por sus hijos. Y valían totalmente la pena.
Así, con el apoyo de sus madres, los mellizos ingresaron a la universidad, Aphelios en pedagogía en educación básica de primer ciclo, y Alune en geología. Era claro que tenían intereses muy diferentes.
La carrera de Aphelios solo duraba tres años, y como él y su hermana estaban adelantados un año, a sus veinte estaba en el penúltimo semestre. Entonces debía ver cómo obtendría su calificación final para sacar el título universitario.
Las opciones eran: dar el examen de grado a final de año, luego de la práctica profesional, para el cual debería prepararse pues sería un examen acerca de todo lo aprendido en esos tres años, donde se jugaban el todo o nada.
La segunda opción, se trataba de realizar una tesis, en la cual tendría que trabajar en paralelo a la última materia que les quedaba por dar este primer semestre de tercer año, y también en paralelo a la práctica profesional que era el segundo semestre de ese tercer año.
La tercera opción se trataba de hacer una práctica profesional durante todo el año, solo sería un poco tedioso el primer semestre ya que sí o sí debía rendir una última materia, el detalle era que toda esta práctica la haría en algún establecimiento al azar en un barrio marginal de la misma ciudad o de algún pueblo cercano.
Todo tenía sus pros y contras, para la tesis sería asesorado durante todo el tiempo por un profesor que lo guiaría en ella, para el examen de grado tendría en realidad mucho tiempo libre para estudiar pues la práctica profesional no sería tan intensa, y para la práctica de año completo se le daría un pequeño sueldo pues sí era algo más pesado.
Por supuesto, Aphelios eligió la tercera opción.
