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I'm a mess, but I´m the mess that you wanted Oh, ´cause it's gravity Oh, keeping with me

Summary:

Capítulo 2 de Young and Beautiful

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

6 de enero de 2022
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-Si a la gente le gusta de tal forma el cafe, ¿¡por qué no van a su casa, se lo hacen y dejan de joder!?

Me estaba riendo de las quejas de mi amiga Milagros, mientras limpiaba lo que quedaba de las tazas y platos de ese día. Nos conocimos cuando estaba cursando el secundario a la noche, y fue la primera amiga que hice desde que había llegado a Buenos Aires.

Las dos conseguimos trabajar en esta confitería de Palermo. La paga no era mucha, pero daban buenas propinas y los clientes (casi) no eran tan jodidos para pedir lo que querían tomar. Y ya casi cuatro años llevábamos trabajando en ese lugar.

-Qué bueno ya estamos por cerrar.

-Mal, así nos vamos y me contás de vuelta como Scaloni te mató con la mirada.

-¡Mili! - dije casi en un grito, mirando si las chicas que quedaban habían escuchado.

-Bueno, qué culpa tengo de que casi viviste una película. Es mi favorita, ahora con lo caro que está el cine.

-Más bien una serie sin final, pero no quiero que nadie lo sepa.

-Bueno perdón, pero si a mí me parece una locura, no me quiero imaginar a vos. No dormiría creo.

Me lo dijo mientras se iba afuera a barrer la calle. Pero tenía razón, que era una locura en la que no había dejado de pensar ni un día. Aun cuando estaba trabajando en las fiestas y empezaba un nuevo año, no dejaba de pensar en él. Hasta lo busqué en google (porque estaba al pedo, me dije) y salieron solo entrevistas pasadas y alguna que otra foto suya que me quedaba más de un segundo mirando, pero de su vida privada casi nada.

“Basta Camila, no podes seguir con estas fantasías,” me decía mentalmente. "Solo porque te devolvió la mirada no significa nada”. Costaba pero no podía empezar el año de esa manera. Tenía que seguir porque un hombre como él nunca se iba a fijar en una mujer como yo, pero era lindo imaginarlo. En medio de mis pensamientos escuchaba que Milagros volvía.

-Che, me parece que está parado un auto acá -dijo Milagros entrando por la puerta.

-No, pero ¿a quién se le ocurre comprar pan a esta hora?

-No sé, seguro vio las luces prendidas y pensó que seguía abierto. ¿Qué hago?

-Decile que ya cerramos y a qué hora vamos a abrir mañana - le dijo Veronica, la encargada.

Con eso dicho se fue Milagros a echar al cliente, y cada una a terminar lo que tenía que hacer. Me quedé de espaldas al mostrador para limpiar la máquina express, y ya cuando la estaba desarmando, escuché que Milagros volvía rápido.

-¡CAMI!

-¿Qué pasa? - me di vuelta para mirarla.

-¿Conoces al que vino comprar? ¡Vení! - me dijo sonriendo.

-¿Quién?

-Es amigo tuyo, te quiere saludar nada más.

-¿Qué amigo? ¿Qué decís?

-Yo no lo conozco, pero vos sí, dale - me agarró de la mano para arrastrarme.

-¿Está todo bien chicas?

-Sí, Vero, un amigo de Cami le vino a dejar las llaves.

-¿Qué llaves?

-Pobrecita laburo todo el día que se olvidó -Decía riendo y disimulando una sonrisa a Veronica.

Antes de que volviera a preguntar, vi que me empezaba a tocar el pelo.

-¿Qué haces?

-Arreglandote un poco.

-¿Para qué?

-Vos haceme caso. Salí, yo te cubro.

Y antes de volver a preguntar, me empujó y cerró la puerta. Miraba las mesas, y en una de las que quedaba última, había una persona sentada.

Y no lo podía creer. Sentado estaba el mismo Scaloni mirando su celular, el dueño de mis pensamientos, igual de tranquilo como cuando lo vi por primera vez.

Creo que fue el magnetismo que no me dejaba lejos de él; caminé los pocos pasos que nos separaban, y debe ser que sintió que no estaba solo, porque levantó la vista y me miró.

Parecía que recordaba quien era, porque con la mejor de sus sonrisas me dijo

-Vos sos la piba del otro dia.

-Tengo 24.

-¿Qué?

-Que tengo 24 años, no soy una piba.

-Bueno, no es un insulto tampoco.

-Bueno, pero parece que ustedes los hombres piensan que las mujeres solo queremos que nos digan cuán jóvenes somos.

Me seguía mirando, pero no se veía molesto, más bien como si le gustara que le contestara de esa forma porque me seguía sonriendo y yo no podía dejar de mirarlo también.

Pero gracias al ladrido lejano de un perro, me acordé donde estaba, me aclaré la garganta y dije

-Ya estamos por cerrar, no le podemos ofrecer nada más hasta mañana.

-Ah no, está bien, no me di cuenta que era tan tarde.

-Si, bueno un gusto, chau.

“¡Espera!” Lo escuché decirme cuando me di vuelta para irme. Y tan débil soy con este hombre, porque sin que me diera cuenta ya me estaba dando vuelta para mirarlo.

-¿Qué pasa?

Se aclaró la garganta porque parecía que tampoco sabía qué decir.

-No… Yo solo quería saber si después querías hacer algo.

-¿Hacer algo? ¿Qué? Como… ¿salir?

-Sí, salir.

-¿Y porque pensas que quiero salir con vos?

Esperaba que se ofendiera después de que hablé sin pensar, que se fuera en su auto para no volverlo a ver. Pero como pasó antes, parecía que le gustó que le contestara, porque con una sonrisa que dejaba a cualquiera hecho gelatina, vino hasta donde estaba, tan cerca que tenía que estirar el cuello para mirarlo.

-¿Queres saber por qué?

Me dijo mirándome directo a los ojos. Y otra vez sentía calor en el cuerpo como ese día. Ya no sabía qué decir.

-Yo te digo porque, porque creo que queres lo mismo que yo.

-¿Y qué queres?

-Conocerte, y creo que vos también.

Nos quedamos de vuelta mirándonos, pero ya no solo los ojos, sino los labios, y que dios me perdone por todo lo que pensé en ese momento. Y en un momento de lucidez volví a la realidad, para decirle

-Bueno, sí quiero salir con vos.

-¿Sí? - me dijo, pero mirando solo mis labios.

-Pero yo quiero elegir el lugar.

Eso lo hizo volver.

-¿Ah sí? ¿Dónde?

-No sé, lo voy a pensar y te aviso.

-¿Me vas a avisar?

Me miraba mientras yo sacaba la libreta y lapicera que tenía para anotar los pedidos

-Si, me anotas tu numero y te aviso cuándo y dónde vamos a salir.

Le dije con la mejor sonrisa que tenía, y eso le encantó.

-Bueno, lo que diga la dama me parece bien.

Sonriendo agarró la libreta y anotó con una rapidez su número al lado de su nombre completo.

-Listo.

-Listo, cuando pueda desocuparme y ver bien a donde vamos, te aviso.

Mientras guardaba la libreta en el bolsillo que estaba, no me di cuenta que otra vez se acercaba.

-Una última cosa quiero saber.

-¿Qué cosa?

-¿Cómo te llamas?

En medio de todo este chamuyo no me di cuenta que nunca le dije quién era.

-Me llamo Camila.

-¿Camila?

-Camila Gutierrez.

-Bueno Camila, nos vemos.

Y antes de que pudiera contestarle, me dio un beso en la cara y se fue. Y a pesar de que lo vi como se subía a su auto, de que tenía que seguir limpiando la máquina porque Milagros hasta hoy no sabe cómo desarmarla, no escuché más nada, porque solo podía pensar en ese beso.

Notes:

Se hizo rogar, pero acá esta el segundo capitulo. Como siempre gracias a todos los que leen y de vuelta gracias a flor (purpleraxn) por ser mi primera lectora.

Hasta la próxima 🖤

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