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Nuevo Londres no era especialmente conocido por sus días soleados. Incluso cuando no estaba lloviendo, normalmente había un grueso manto de nubes en el cielo. En las estaciones más secas, cuando la lluvia abandonaba la ciudad, el smog mantenía oculto los rayos de sol, fuera de vista.
Eso significaba que los días que el smog se disipaba y las nubes eran escasas, el ocasional rayo de sol colándose entre las nubes era casi como una bendición. Hobie intentaba no ponerse sentimental con respecto a ese tipo de cosas, teniendo en cuenta de que el hecho de que hiciera sol o no escapaba completamente de su control, pero eso no impedía que trepara a alguna azotea en el centro de la ciudad y se bañase en la luz del sol.
La forma en la que los rayos de sol se colaban entre las nubes en aquel rinconcito tán específico hizo que se sintiera como bajo un foco. Las luces del escenario, el calor que desprenden, tenía ese tacto artificial. Empezaba bien, pero en poco tiempo se volvía como un cosquilleo contra la piel expuesta, luego estaba el sudor generándose debajo de la ropa, y luego una suave quemazón. Ese era el tipo de luz a la que Hobie estaba acostumbrado. Pero sentarse bajo la luz del sol era completamente distinto. El sol era cálido y agradable y hacía que el cemento mojado oliera a tener cinco años y recoger flores que crecían entre las grietas de las aceras. Aunque había una ciudad entera esperándolo a sus pies, Hobie estaba agradecido de poder sentarse a la luz del sol durante un rato, absorbiendola antes de que desapareciera, demasiado rápido para su gusto. Raramente se permitía esos momentos de silencio, y se sentía casi egoísta al disfrutarlos.
Pero las calles estaban en silencio. No había alarmas sonando reclamando su atención. Así que Hobie estiró una de sus piernas, apoyó su guitarra en su rodilla, y practicó el posicionamiento de sus dedos sobre los trastes, al sol.
Obviamente Hobie había sentido el sol en otras dimensiones. En Mumbattan, era punzante, persistente. El sol llegaba como una promesa todos los días y se sentía como un susurro durante la noche. En el Nueva York de Gwen hacía sol tan raramente como en Nueva Londres, así que Hobie nunca lo había sentido, pero parte de él sabía que el sol en la dimensión de Gwen tendría que ser goloso y dulce como el azúcar. En la dimensión de Miles, la 1610, el sol tenía esta sensación relajante que se esparcía por tu piel. Era como un viejo amigo. Hobie se sentía consentido entre Nueva York y Mumbattan, bañándose en atardeceres dorados y amaneceres rosados. Se encontró a sí mismo yendo a las dimensiones de sus amigos no por su compañía, si no por el sol. Era un hábito extraño, pero Hobie adoraba demasiado como los colores se mezclaban entre sí como para parar.
El reloj de Hobie vibró.
Era un sentimiento nuevo. A Hobie le gustaba- le gustaba que le llamasen. Hace dos meses, le habría molestado, pero saber que había gente que le necesitaba- que le querían- pues le- le. Le hacía algo. Le hacía sentir cierto calor en el pecho. Hobie no tenía las palabras para describirlo.
Hobie dejó su guitarra a su lado, en el suelo, y echó para atrás su pulsera de pinchos para revelar la pantalla de reloj, debajo de esta. Un mensaje de Pav.
Pavi: puedo pasarme?
Hobs: transpórtate a mi reloj y seh
Hobie procedió a ponerse de pié cuando escuchó papel rasgándose. Partes de su mundo se doblaron hacia fuera para revelar una luz brillante y pedazos de papel de periódico se desenvolvieron en la parte de arriba del portal. SIN SALIDA decía el texto. pequeños rayos y ondas de sonido aparecieron del portal, y también lo hizo Pav. Hobie sintió un retumbar que se esparció por su pecho al ver a su amigo y los ojos de Pav se iluminaron mientras se lanzaba a sus brazos. Empieza el juego, ambos adoptaron sus posiciones de batalla. Pav alzó sus manos y Hobie le dió un par de toques antes de levantar las suyas también. Pav lanzó un puñetazo falso hacia la cabeza de Hobie y le pegó en una de sus manos antes de darle un apretón y tirar de su brazo, chocando sus hombros.
El sentimiento de estática qeu Hobie sentía al tocar a alguien de otra dimensión era extraño. No pensaba que se fuera a acostumbrar nunca.
“¿Qué tal estás?” preguntó Pav. Su máscara era tan expresiva. Esa debía ser una de las cosas favoritas de Hobie sobre el traje de Pav.
“¡Joya!” Dijo Hobie “¿Que te trae a mi puerta?”
“Nada en especial” Pav miró por encima del hombro de Hobie y miró al cielo como si se le fuera a caer encima “¡No puede ser! ¡No sabía que tuvierais sol aquí!”
“¿Eh? ¡Claro que tenemos maldito sol!” Hobie le dió un puñetazo juguetón en el hombro a Pav y este simplemente se rió. Hobie sintió su espalda enfriarse, y cuando se dió la vuelta descubrió que las nubes se estaban moviendo y su preciado momento de sol estaba terminando.
“Okay okay, ¡no me puedes culpar bro! Aquí como que vivís con lluvia” Pav se acercó al borde del edificio y miró hacia las calles de Nuevo Londres. “Pero bueno, ¡las cosas en Mumbattan han estado muy tranquilas y creo que deberíamos reunir a la banda! Podemos darnos una vuelta por Nuevo Londres y dar un par de palizas a algun tío malo.”
“¿La banda entera?” Hobie se rió al pensarlo, se acercó al Pav y miró hacia la floreciente vida de la ciudad de Nuevo Londres. Las curiosas crestas verde radioactivo o la risa distante de algún niño era un buen contraste a las calles melancólicas y grises, llenas de ciudadanos viviendo sus vidas.
“Qué pasaría si no le decimos a Gwen que viene Miles. Y no le decimos a Miles que viene Gwen”
“Me parece la manera perfecta de que nos peguen un par de hostias”
“Vengaaaa, ¡es tan incómodo! ¡solo quiero que quedemos como antes!” Pav empezó a dar saltitos. El chico de verdad tenía demasiada energía que necesitaba ir a algún lado. Hobie no puedo evitar admitir que sería divertido quedar solo los cuatro como antes. Igual un empujoncito por parte de Hobie y Pav era lo que necesitaban los otros dos.
“Yo llamo a Gwendy” Dijo Hobie, tecleando en su reloj.
“Tomaaaa” Celebró Pav, sacando su reloj también.
Hobs: Quedada en Nuevo Londres con Pav y conmigo?
Gwendolyn Stacy: Si m invitas a cenar
Hobs: Hecho
Gwendolyn Stacy: Dame como 15 minutos
“Gwendy viene”
“Miles se está poniendo el traje” Canturreó Pav. Los dos se chocaron los cinco para celebrar.
El espacio dimensional se abrió detrás de ellos. Pav hizo un ruidito de emoción que hizo que el pecho de Hobie se sientiera lleno de aprecio mientras se giraba para ver a Miles saliendo del portal, todavía poniéndose la máscrara de su traje. En cuanto se la puso, se acercó para chocar los hombros con Hobie y Pav.
“¡Hey! ¿Qué tal chicos?”
“Tamos chucky” Dijo Hobie con una sonrisa
Pav le miró como si no se pudiera contener “¡Yo estoy genial! ¿Tu qué tal bro?”
“¡Las cosas van mejorando!” Dijo Miles sonriendo “Sigo técnicamente castigado pero es lo que hay. Mi madre ha vuelto ya del hospital así que todo bien”
“Me alegro” Dijo Hobie
“¡Si! Seh” Miles dijo, cambiando el peso de sus piernas, sus hombros hundiéndose ligeramente. Hobie sabía que todavía era un tema peliagudo, así que decidió no instigar. Cuando Miles sintió que el silencio se alargaba demasiado se rascó la parte de atrás de la cabeza y dijo “Así que, ¿cuál es el plan? ¿Vamos a algún lado o…?”
“No tenemos plan” comentó Hobie “Pav solamente quería darse una vuelta”
“Es que me aburro en Mumbattan.” Se quejó Pav “Quiero luchar contra alguien”
“Ten cuidado con lo que deseas” Se rió Hobie. Se asomó por el borde del edificio, buscando cualquier cosa que pudiera estar pasando. “Parece que por aquí la cosa está calmada. Igual hay algún capeo que bregar por el norte. Camden últimamente no vale medio duro”
“Dices todo eso como si supiéramos lo que significa” Dijo Miles.
“Cierra el enfriasopas y seguidme” Le picó Hobie. Agarró su guitarra y sonrió cuando Pav empezó a contarle a Miles su última aventura, su voz llena de emoción. Miles había estado algo ocupado con su vida de adolescente fuera del rollo de Spider-Man y Pav había adoptado gratamente la responsabilidad de mantener a miles entretenido con sus historias sobre los demonios que surgían en Mumbattan y cómo no le dejaban en paz.
Una vez Hobbie tenía su guitarra en mano, los tres chicos desaparecieron del centro de la ciudad. Hobie había pasado tanto tiempo lejos de casa lidiando con las cosas de la Sociedad Arácnida y ayudando a Miles que tuvo que pasarse una semana corriendo de un lado a otro como un pollo sin cabeza para compensar por las cosas que se había perdido. Los rumores sobre que había muerto se esparcieron a partir del tercer día. Camden se había sumido en protestas violentas por ello -los servicios en su memoria atraían a mentes rebeldes, cosa que no le hacía gracia a la policía, y al intentar disipar las concentraciones, los fans se resistían. Las redadas policiales habían subido un algo por ciento, no era exactamente bonito. Hobie intentó no pensar mucho en ello. Estaba haciendo lo mejor que podía para revertir el daño hecho. Se preguntó cuando se les uniría Gwen.
Casi como el coro más coordinado del mundo, las tres personas arácnidas que volaban por entre los edificios de Nuevo Londres hicieron una mueca al mismo tiempo. Un dolor de cabeza punzante se clavó en la parte de atrás de los ojos de Hobie y le hizo tener que entrecerrar los ojos al entrar en contacto con el smog de Nuevo Londres. El sentido arácnido de Hobie se había activado, pero de manera algo extrema. Sintió como si le cortase de manera más profunda de lo normal.
Pav bajó de donde se estaba columpiando, algo más arriba que Hobie y Miles, su telaraña enganchada entre sus pies mientras se balanceaba boca abajo al lado de Hobie “¡Tenías razón sobre Camden!”
“¿Que te esperabas?” Gritó Miles contra el viento.
“¡Chapa y tombos! Vosotros quedaos arriba, ¡yo me ocupo de lo que pase en el suelo!”
“¡No se lo que significa eso tío!”
“¡Chota- maderos- la pasma, ‘mano, actualizate!”
Y como si las hubieran invocado como a Bloody Mary misma, las sirenas de policía empezaron a llenar las calles de Nuevo Londres. Hobie gruñó ante el sonido de la gente gritando e hizo un arco rápido y corto para girar por la esquina de un edificio, intentando encontrar de dónde venía tanta conmoción. Simplemente esperaba que no fuera alguien que conocía metiéndose en problemas, pero Hobie no podía imaginarse qué podía estar poniendo a la policía tan mal.
Al girar la esquina, las preguntas de Hobie fueron respondidas. Un portal azul y brillante que Hobie nunca había visto apareció en el centro de la calle. Saliendo de él había una furgoneta roja y azul con una nube de humo llenando la parte de atrás, sumándose al smog del cielo. Dos coches de policía habían llegado y bloquearon el otro extremo de la carretera mientras los polis salían de sus vehículos. El tiempo pareció ralentizarse durante un momento. El chirriar de las ruedas contra el asfalto se hizo oír por encima de los gritos de los civiles. Era imposible que la furgoneta frenara antes de llevarse por delante algún coche y herir a alguien. Aún peor, la presencia policial no iba a ayudar con lo que saliera de ese portal.
El primer instinto de Hobie fue el de salvar a cuanta más gente posible. Disparó dos telarañas a los lados de la furgoneta y usó la fuerza centrífuga que ya llevaba de balancearse para saltar hacia un edificio cercano. Hobie pegó sus pies a la pared y tiró lo más fuerte que pudo, poniendo toda su fuerza detrás de sus piernas mientras luchaba contra la furgoneta a la huída. Sus tirones no hicieron mucho salvo desestabilizarla, haciendo que chocase contra la acera y volcase de lado.
“¡Las manos arriba!” Un oficial de policía gritó. Miles disparó una telaraña y le cerró la boca, balanceándose hacia un balcón cercano para evitar la bala disparada en su dirección.
Como si le hubiera leído la mente a Hobie, uno de los brazaletes de Pav se enganchó alrededor de la pistola del policía, y con un tirón, el arma salió volando.
Wuh wuh wuh wuh wuhwuhwuhwuh-
Todo lo que no estaba atornillado al suelo, desde basura en la calle hasta la pistola que Pav había arrancado del policía, fue absorbido por la luz azul del portal antes de que se cerrase por completo. El mundo que el portal dejó atrás parecía estar perfectamente bien, cosa de la que Hobie estaba infinitamente agradecido, pero eso no cambió el hecho de que todas las personas de la calle y los polis que todavía le tenían el ojo echado a Hobie se dieran cuenta. Hobie aterrizó en el centro de la carretera, seguro de que el tráfico había sido cortado, y se crujió el cuello.
“¡Lo tengo controlado! No gracias a vosotros”
“¡Las manos arriba, Spider-Punk!”
“Todavía estamos con esas, ¿eh?” Se quejó Hobie
El poli al que Pav no le había quitado el arma apuntó a Hobie. Hobie disparó dos telarañas a una farola detrás de él y se escapó del peligro. Escuchó el metal chirriando y dirigió su mirada hacia la furgoneta- Miles estaba encima, intentando abrir la puerta para sacar a la gente de dentro. Hobie y Pav se centraron en los policías que intentaban llamar a los refuerzos. Hobie usó sus telarañas para pegar a los dos oficiales juntos mientras Pav usaba sus brazaletes para atar sus piernas. Una vez los policías estaban atados a una farola, Hobie agarró una de sus placas y se acercó al coche de policía.
Se agachó dentro del coche, agarrando la radio. “Oficial 39483, el disturbio en Camden está bajo control, corto”
“Corto y cambio” Dijo la radio.
Hobie tiró el comunicador al asiento y dejó el vehículo para acercarse a Miles y Pav mientras sonreía para sí mismo.
Su sentido arácnido le cosquilleó.
“Oh- ¡WAH!” La puerta de la furgoneta se abrió repentinamente. Un haz de luz azul brilló cuando la puerta mandó a Miles por los aires. Pav, quien no estaba apoyado en la puerta como el tonto de Miles, se alejó de la zona de peligro. Hobie le disparó una telaraña a Miles y tiró de él para acercarle a la furgoneta. Miles intentó mantener el equilibro, pero solo hizo que la pareja se chocasen entre sí. Hobie se mantuvo firme y agarró a Miles. Este se rió de forma nerviosa “Perdona, perdona-”
Hobie simplemente asintió y apuntó su lanzatelarañas hacia la furgoneta mientras esperaba, echo una bola de nervios, a ver quien salía. Las ventanas estaban demasiado tintadas como para ver el interior.
“¿Es ese Peter Parked Car?” Preguntó Pav al aterrizar al lado de Miles. Hobie entonces se dio cuenta del patrón de telarañas cubriendo las partes pintadas de rojo de la furgoneta.
Dos brazos asomaron por la puerta de la furgoneta. “¡Venimos en son de paz!”
Estadounidenses.
“¡Bueno pues tú y tu pandi podéis salir de ahí y luego decidimos!” Gritó Hobie. Si fuesen arácnidos como ellos le podrían haber mandado un mensaje por el reloj. Es verdad que los lazos de Hobie con la Sociedad Arácnida no eran especialmente fuertes, sobre todo después de lo de Miles, por eso Hobie siempre andaba con cuidado cuando sospechaba que alguien podía estar trabajando con Miguel. Miles se posicionó a su lado, apuntando sus lanzatelarañas también. Pav se puso a su otro lado, aparentemente jugueteando con sus brazaletes. Al menos Hobie tenía un par de aliados.
“¡¿Es británico!?” Una voz escandalizada salió de la furgoneta. Hobie sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.
La persona que había asomado sus brazos por la puerta empezó a trepar fuera de la furgoneta. Era una mujer jóven con el pelo corto y castaño, la piel bronceada. Llevaba un vestido azul encima de un mono rojo que tenía un rayo amarilllo en el pecho. La máscara que llevaba era simplemente un antifaz que le rodeaba el contorno de los ojos, sonreía nerviosamente. Otra persona salió de la furgoneta a su lado, esta mujer llevaba la mitad de la cabeza rapada y la otra mitad cubierta por grandes rizos. Tenía una expresión poco sorprendida y la tela vaquera que llevaba contrastaba con el traje brillante de la otra chica. La diferencia entre las dos hizo que Hobie se sintiera incómodo por motivos que no pudo describir.
La tercera persona, bueno, Hobie cambió el peso de sus pies. La tercera persona probablemente sería de una estatura similar a Hobie, llevaba una armadura de cuerpo completo con los colores rojo, blanco y azul. Sostenía un escudo en su brazo izquierdo y con el derecho estaba ayudando a alguien a salir de la furgoneta. Cuando la cuarta persona asomó la cabeza, se sintió como si alguien encendiera al máximo una radio dentro de la cabeza de Hobie. Estática y música distorsionada, una variedad de gritos le sacudieron la mente a Hobie, haciendo que perdiera el equilibrio mientras intentaba acostumbrarse al sentimiento. Era como la música punk más ruidosa que había oído en su vida, taladrando su cráneo, en cuanto intentaba mirar a la cuarta persona. Hobie se dió cuenta de que su cara estaba contorsionada por el dolor, intentando mantenerse en pié mientras se sostenía la cabeza a la vez que una estridente nota de guitarra que aparentemente solo él podía oír mandaba una sensación de mareo intenso, haciendo que temblara cada hueso de su cuerpo.
Cuando pudo abrir los ojos de nuevo, Hobie entendió el por qué de esa sensación. La persona con la armadura de cuerpo completo estaba agarrando a un arácnido. Este tenía la misma expresión de dolor que Hobie, pero su aspecto era muy familiar. La máscara con pinchos. El chaleco con parches y chapas. El traje de Spider-Man debajo.
Otro Spider-Man.
En todos los universos. En todas las variaciones. Hobie nunca había conocido a otro Spider-Man como él.
“@#&%* €~;@” Dijo el nuevo Spider-Man.
“¿Cómo has hecho ese sonido con la boca?” preguntó Miles. Hobie alzó la mano y se quitó la máscara. El Spider-Man de la furgoneta hizo lo mismo.
“Wow” Dijo él.
Wow era una expresión adecuada. El tío que estaba a 5 metros de Hobie no se parecía en nada a él. El chico que llevaba su chaleco y su máscara era demasiado distinto como para que fueran la misma persona. El extraño solo tenía pendientes en los lóbulos de las orejas! No había ni resto de maquillaje en su rostro y sus labios eran más finos, aunque el resto de su cara fuera redondeada. Su pelo con rizos pequeños contenidos por un degradado, un degradado que Hobie no había visto desde que era niño. El traje de este Spider-Man, aunque se parecerá al de Hobie, era bruscamente distinto. Llevaba deportivas como las que Hobie le regaló a Gwen- el chaleco, esas cosas eran familiares para Hobie. Pero los pinchos en la máscara eran mucho más pequeños. Debajo del chaleco, esta versión de Spider-Man llevaba un traje de verdad, no la versión casera que Hobie había apañado a lo largo de los años.
Era surrealista.
Incómodo.
“¿Por qué no te ves así?” Dijo la chica con la mitad de la cabeza rapada, mirando al otro Spider-Man como si él supiera la respuesta.
“¿Por qué te ves como yo?” Dijo Miles. Hobie los miró a los dos y se imaginó a Miles debajo de su máscara. En verdad sí se parecían.
“Es completamente por el pelo” Dijo Pav, asintiendo de manera solemne.
“Okay, ¡okay!” El nuevo Spider-Man levantó las manos como si se estuviera rindiendo. “Esto va a parecer una locura pero somos de otra dimensión y tenemos que hablar contigo sobre, tipo, el fin del mundo y todo ese rollo. Spider-Punk. El otro Spider-Punk que no soy yo. Tengo que - tenemos que hablar. Como que ya”
El mundo volvió a su sitio a la mención de ese horrible apodo. El ruido de la calle era ensordecedor y Hobie era demasiado consciente del hecho de que había una tormenta de camino, por el sentimiento en la superficie de su piel. Rápidamente se puso su máscara. En medio de la calle, donde podrían aparecer más policías en cualquier momento, no era el mejor sitio para darse a conocer. “Vamos- Vámonos de aquí. Hay que encontrar un lugar en el que- Miles ayúdame con la furgo hermano”
El espacio dimensional se rasgó detrás de Hobie. El otro Spider-Man exclamó y el tío de la armadura alzó su escudo para proteger a ambos. En el mismo instante, la chica de los vaqueros de repente tenía una armadura gris, su cuerpo completamente cubierto y protegido del mundo exterior. Hobie no tenía tiempo para preguntarse cómo de fuerte eran estos superhumanos, se dió la vuelta y vió a Gwen salir del portal.
“¡Perdón por llegar tarde! Qué tal- oh” Gwen miró a los extraños. Luego miró a Miles y los ojos de su máscara se agrandaron.
“Ohhhh Dios mío” Miles empezó a botar en el sitio para eliminar algo de la energía nerviosa que recorría su cuerpo, agitando las manos. Le dió la espalda a Gwen como si no estuviera ahí “Dame fuerza”.
“No me creo que-“ Gwen se acercó a Hobie, lista para insultarle, cuando éste le señaló a la furgoneta tumbada.
“Tenemos problemas mayores Gwendy”
“¡¡Oh Dios mío Gwen!!” Dijo el otro Spider-Man. Iba a saltar de la furgoneta, cuando su compañero le agarró del cuello del chaleco.
“No es nuestra Gwen, cari” Suspiró el del escudo.
“Os conozco?” Preguntó Gwen.
“Genial” Hobie apretó sus puños mientras la lluvia empezaba a caer de manera pesada “¿Y si nos vamos a algún lugar seco?”
