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La katana de Tomioka se deslizó suavemente en la garganta de ese demonio matándolo, al hacerlo el conocido hedor a sangre brotó y unas extrañas ganas de vomitar también. Eso era extraño, nunca antes le había dado asco ese olor, ni siquiera cuando comenzó como cazador, entonces ¿Por qué ahora sí?. Eso no pasó desapercibido ni por Sanemi ni por el otro demonio.
—¿Te da asco matarnos? —El tono del demonio estaba rozando lo burlesco. —Y aún así te dices pilar. —Una carcajada salió de su boca, provocando que Giyuu frunciera el ceño y de forma inmediata también le cortará la cabeza, sin embargo, en el momento que el olor a sangre asaltó su nariz, Giyuu vomitó.
—¿Qué diablos te pasa Tomioka?— Sanemi no suavizó su tono de voz, definitivamente algo raro pasaba con Giyuu y eso pudo afectar el resultado de la batalla.
Giyuu no respondió, él tampoco lo sabía, solo sabía que tenía mareos y algo de náuseas, tal vez algo que había comido le cayó mal, cuando abrió la boca para contestar sintió que perdía el equilibrio y que su vista se nublaba.
—Hola, ¿Hay alguien aquí? —Una voz femenina se escuchó, haciéndolo abrir lentamente los ojos, encontrándose con Shinobu al abrirlos, ella no estaba cuando se desmayó, eso significaba que lo habían llevado a la finca mariposa.
—¿Y Shinazugawa?— Preguntó mientras se incorporaba, él había sido la última persona que había visto.
—Está jugando con las niñas. —Respondió Shinobu con tranquilidad. —Él dijo que vomitaste antes de desmayarte. —Agregó mientras tomaba asiento.
—Creo que fue por algo que comí. —Contestó tratando de restarle importancia.
—Él mencionó que hay un ligero cambio en tu aroma. —Inmediatamente comentó.
Giyuu tragó en seco, el cambio era muy sutil, tanto que incluso apenas lo notaba él mismo, y si a eso le sumaba los mareos y náuseas, sólo podía significar una cosa…
—Igual te voy a hacer unas preguntas de rutina. —Le dijo con una mirada seria en sus ojos violeta. —¿Cuándo fue tu ultimo celo?
—Hace unas seis semanas. —Contestó haciendo una pequeña cuenta mental.
Shinobu frunció su ceño, parecía estar haciendo memoria, algo no cuadraba del todo.
—¿Se te atrasó dos semanas?— A decir verdad Shinobu sabía casi de memoria los ciclos de celo de los pilares, al ser la encargada de la salud de la compañía era algo casi normal. Giyuu movió la cabeza en señal afirmativa. —¿Cuándo fue la última vez que tuviste relaciones?
La cara seria de Giyuu se puso totalmente roja, sus ojos azules se abrieron tanto como le era posible, esa era una respuesta anormal ante esa pregunta de rutina, siempre respondía que no había iniciado su vida sexual pero ahora…
—Hace unas seis semanas. —Repitió en un murmuró lleno de vergüenza.
La pequeña omega cerró los ojos, un pesado suspiro salió de entre sus labios. Era obvio lo que pasaba.
—Tomioka, ¿Si sabes lo que pasa cuando un omega tiene sexo durante su celo, verdad?, ¿No te lo tengo que explicar, verdad? —Su sonrisa era, por supuesto, sarcástica, al igual que el tono de voz. —Así que no digas que fue algo que comiste.
—No pensé que quedaría embarazado en mi primera vez. —Admitió.
Shinobu volvió a suspirar con algo de resignación.
—Sabes, todavía estamos a tiempo si es que no quieres tenerlo. —Mencionó mientras masajeaba el puente de su nariz.
—Quiero conservarlo. —Su voz era calmada pero segura de sí misma, haciendo que su acompañante abriera un poco los ojos por la sorpresa.
—¿El papá es quien creo que es? —Preguntó volviendo regresando a su tranquilidad habitual. Giyuu movió la cabeza en señal afirmativa, sus pálidas mejillas estaban coloreadas de rosa en ese momento. —Se va a poner muy feliz con la noticia. —El rojo en la cara del omega se hizo más evidente ante esa afirmación. —Le avisaré al patrón de tu situación, pero también tienes que hablar con él.— Dijo mientras se paraba de la silla, comenzando a andar en dirección hacia la puerta. —Descansa un rato más y podrás irte.— Abrió la puerta, disponiéndose a salir de la habitación, sin embargo se detuvo en el marco de la puerta para decir: —Felicidades por el bebé. —Diciendo esto salió de la habitación, cerrando la puerta tras de ella.
Giyuu llevó su mano derecha a su vientre al escuchar esas palabras. Sus sospechas ya estaban confirmadas, estaba embarazado. Suspiro pesadamente, ¿Él también aceptaría al bebé?.
