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Aquello no podía ser real. Apretó su mano, sus dedos entrelazados. Él la apretó de vuelta. Se giró la última pizarra y abrazaron a su compañera, pero él sentía cómo se le caía el alma a los pies. Aquello no podía estar pasando.
***
Poco a poco, Paul fue saliendo de la ilusión onírica conforme despertaba. Ya no estaba en el plató de Operación Triunfo, sino en su cama, a cientos de kilómetros de allí. Al girarse entre las sábanas, se topó con un cuerpo.
-Deja de moverte - gruñó Álvaro con voz rasposa.
Paul quiso protestar, pero la escasa cooperación de su cerebro todavía medio dormido sólo le permitió emitir un sonido gutural de discordancia. El brazo de Álvaro se apoyó en su costado y enterró la cabeza en el pecho del granadino, quien sintió las cosquillas de sus rizos.
Le acarició el pelo, aún somnoliento.
-He soñado que nos nominaban juntos.
Pensó que quizá Álvaro había vuelto a dormirse, pero al cabo de unos segundos este reaccionó.
-Cómo me alegro de que eso nunca pasara - su voz sonaba aplastada contra el pecho del otro. Paul estuvo de acuerdo con sus palabras. Tras una pausa, añadió: - ¿Y qué pasaba?
Paul trató de recordar, lo cual no fue muy difícil ya que sus últimos sueños habían sido bastante nítidos, además de largos y detallados, más claros que los recuerdos que él mismo guardaba de su paso por el programa.
-Era en la gala 8.
Ambos lo sabían, pero Álvaro lo dijo en voz alta.
-Amapolas.
Paul asintió ligeramente, aunque el otro no lo viera.
-No sé si no salías favorito, o salías pero no tenías inmunidad… Y nos hacían una valoración terrible, diciendo que no me habías hecho sentir cómodo y que no teníamos conexión…
Álvaro soltó una carcajada y Paul sintió en su piel el aire que salió de su boca.
-Toma no, aun encima de que te planté un beso al acabar…
Una sonrisa estúpida apareció en el rostro del granadino recordando el momento. Los gritos del público, los labios de Álvaro, la burbuja en la que se sintió.
-Y aun así me nominaron.
-Piensa que si no te hubieran nominado no hubieras cantado la Session de Milo J, y Bizarrap no te hubiera hecho la propuesta al salir. Eso es el efecto mariposa, ¿sabes?
Asintió de nuevo.
-Al final me fue bien esa nominación.
-Y tanto - Hubo un silencio de varios minutos, aunque ya ninguno de los dos iba a volver a dormirse -. Últimamente sueñas mucho con OT - acabó diciendo Álvaro.
-Desde la llamada - aclaró Paul.
Volvieron a quedar en silencio, pero esta vez era un silencio más tenso. Ninguno de los dos quería revivir aquella discusión; era mejor no hablar de ello y esconderlo bajo las sábanas.
-¿Qué día viene Naiara? - Álvaro cambió de tema, aunque Paul estaba seguro de que se acordaba de la fecha perfectamente.
-El 7, amor, ya te lo dije - enrolló uno de los rizos del sevillano en su dedo.
-Bueno, ya sabes que tengo mala memoria.
Paul tenía muchas ganas de que llegara ese día. Le había hecho mucha ilusión que Naiara le propusiera tocar con ella en su parada en Sevilla del Laéne Tour. Obviamente ya no se veían casi en persona, pero sí se escribían a menudo por el grupo que tenían con Lucas, Cris y Álex.
Lo de decidir dónde vivir también había sido un tema, recordó, con la mirada perdida en las motas de sol que se colaban en la habitación por las rendijas de la persiana. Obviamente las dos opciones principales eran Sevilla y Granada, y acabaron decidiendo por la primera por cuestiones de cercanía con la discográfica. Paul había tratado de sugerir Madrid como término medio, pero Álvaro comenzó a cantar el himno de Andalucía a pleno pulmón, y la opción quedó descartada inmediatamente. Iban bastante a menudo a Granada para ver a su familia, aunque Paul debía admitir que le había cogido bastante cariño a Sevilla.
Se giró ligeramente para estirar el brazo y alcanzar su móvil. Álvaro le abrazó más fuerte, reteniéndole.
-Tengo que levantarme, Alvarito - dijo con todo el dolor del mundo al ver la hora en la pantalla. Tenía que estar en la discográfica en una hora, aunque él se hubiera quedado mucho más rato así, en paz.
-No - declaró Álvaro, tajante.
Paul rió suavemente y le retiró el pelo de la frente para darle un beso.
-Nos vemos a mediodía, no te pongas dramático.
Álvaro protestó mientras su pareja se deshacía de su abrazo de pulpo.
-Yo soy dramático.
Paul soltó una carcajada, ya de pie y yendo hacia el armario para vestirse.
-Por lo menos lo admites.
***
El móvil de Paul sonaba estridente a las tres del mediodía, cuando el sol entraba radiante por la ventana y la tele murmuraba de fondo. Ambos maldijeron la interrupción de su duermevela.
- ¿Esta gente no respeta la siesta andaluza o qué? - gruñó Álvaro, malhumorado.
Paul cogió la llamada para que parara de una vez la musiquita, sin siquiera mirar el contacto.
-¿Diga?
-Siento haberte despertado - dijo Nona, su manager, perfectamente consciente de la hora que era -. Es un asunto importante y no quería retrasarlo - su voz sonaba algo urgente, lo que despertó a Paul de inmediato.
-¿Qué pasa? - preguntó alterado, levantándose del sofá. Álvaro le miró inquisitivo.
-Han llamado desde el equipo de Operación Triunfo. Quieren que vayas de visita la semana que viene.
-No - dijo automáticamente, sin siquiera procesarlo antes.
Antes de que pudiera añadir algo, escuchó el suspiro de su manager al otro lado de la línea.
-Eso me temía. Tienes hasta las cinco si quieres rectificar, pero…
-No voy a rectificar - declaró Paul, cada vez más seguro de sus palabras.
-Ya, me lo imagino - tras una pausa, añadió -, y lo entiendo. A las cinco les avisaré, si no me has mandado nada antes.
-Gracias - murmuró, y colgó la llamada. Se quedó con el móvil en la mano y la mirada perdida, pensativo.
Por una parte lo entendía. Pero los recuerdos eran más fuertes que el sentido común, a pesar del tiempo que había pasado.
-¿Va todo bien? - preguntó preocupado Álvaro sentado en el sofá, mirándolo con los ojos muy abiertos.
Paul se mordió el labio antes de contestar. Sabía que iban a tener opiniones discordantes en esto.
-Sí. OT, que quería que fuera de visita - examinó la mirada del sevillano, quien frunció el ceño -. Ya sé lo que opinas - dijo antes de que pudiera contestar, pero el otro habló igualmente.
-Nos dieron la oportunidad - su voz sonaba grave, seria -. Sé que tú no la necesitabas, que hubieras triunfado igualmente…
-Y tú también.
-No mientas - le espetó, aunque sin fuerza -, yo ya lo tengo asumido y estoy agradecido de haber entrado y de haber estado allí - esperó, pero al ver que Paul no respondía continuó, bajando el volumen -. Les debemos cosas, Polito. Como esto - hizo un gesto vago entre ellos.
- Tienen su formato, su público, y sus formas de hacer las cosas - el granadino se encogió de hombros -. Y lo respeto, pero no son las mismas que las mías. Y si no quiero fingir que no me hizo más mal que bien, estoy en mi derecho de ello.
Recordó las valoraciones, la forma en la que sentía que todo el mundo le juzgaba, que todos esperaban que cambiara su manera de ser, cómo nadie ponía el mismo sentimiento que ponía él, las entrevistas estúpidas…
- Claro que lo estás, pero joder. No puedes fingir que no pasó.
Sus ojos reflejaban la rabia que sentía en ese momento, y a Paul le dolió pensar que ese sentimiento iba dirigido hacia él. De repente fue muy consciente de la tensión palpable en el ambiente, y de que ambos estaban de pie y respirando agitadamente.
Dio un paso atrás.
- Perdona.
Álvaro pareció darse cuenta también y se pasó una mano por la cara, intentando relajarse.
- Da igual. Dejémoslo.
No volvieron a hablar de ello.
***
Cuando llegó a mediodía, la casa olía ligeramente a quemado.
-¿Álvaro?
-¡Todo controlado! - le gritó desde la cocina.
Soltó una risita por lo bajo mientras se quitaba el abrigo. No era la primera vez que se encontraba en esta situación.
-Ahora voy a ayudarte - él mismo notó la sonrisa en su voz.
-¡No hace falta! ¡Y no te rías! - respondió el sevillano a gritos, aunque parecía sonreír también.
