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Language:
Español
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Published:
2024-02-14
Words:
792
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1/1
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8
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40
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233

14 en Parque Centenario

Summary:

El primer beso entre Pablo y Lionel no es como lo esperaban

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

La tarde del 14 de febrero se desplegaba sobre Buenos Aires con un calor sofocante y un cielo que prometía un atardecer pintoresco. En el barrio de Almagro, entre calles bulliciosas, dos adolescentes, Pablo y Lionel, estaban próximos a encontrarse para pasear juntos.

Ya era una costumbre, todos los San Valentín salían para hacer honor a la gran amistad que tenían y también, porque ninguno de los dos conseguía una cita con una mina. Entonces festejaban por ser, según ellos, unos fracasados en el amor.

Aimar, acomodando sus rulos una y otra vez, vistiendo una camiseta de River del año 1996, esperaba a Lionel en la esquina de la avenida. Su corazón latía con fuerza, sintiendo los nervios revoloteando en su estómago.

Porque a pesar de no ser la primera vez que salían, y, que tampoco era una cita, el cordobés si tenía sentimientos por el oriundo de Santa Fe. Solo que era demasiado bueno ocultándolos, aunque claro, de vez en cuando no podía evitar perderse en la mirada y forma de hablar de Lionel.

—Al fin llegas nene, ¡Te estoy esperando hace una hora! —Exclamó Pablo al ver a su amigo aparecer por fin, con su típica sonrisa de canchero, una remera de Sumo, y la mochila al hombro.

—Bueh, que exagerado que sos, me tardé solo diez minutos. —Respondió Lionel, pegándole un ligero codazo a su compañero al que ya conocía lo dramático que podría llegar a ser.

—El tiempo es oro, Lionel.

Decidieron ir a Parque Centenario, durante las vacaciones de invierno solían visitarlo por la hermosa feria que lo decoraba como también el lago, era un lugar bellísimo.

Una vez llegaron, buscaron un rincón apartado cerca del lago, donde los patos nadaban perezosos bajo el Sol. Pasando la tarde entre charlas y mates cebados por Pablo, bien amargos, aunque Lionel se quejara de esto pues prefería el mate dulce.

—¿Cómo te fue con el conservatorio? —Inquirió. Pablo este año daría inicio al conservatorio y sabia lo entusiasmado que estaba por esto.

—Bien, ya arranqué y es buenísimo. La cagada es cursar con cuarenta grados en un salón donde somos setenta, pero no me puedo quejar. Mira, tengo en la mochila algunas partituras. —Aimar abrió su bolso y de allí sacó unas cuantas hojas.

El clima últimamente en Buenos Aires era similar a un infierno por las altas temperaturas y el viento hace semanas que había dejado de ser protagonista. Pero pareciera que el clima o el universo querían hacerle la vida imposible a Pablo. Y es así como de pronto, un fuerte viento comenzó a soplar, causando que todas las hojas del castaño se volaran.

—¡La puta madre no! ¡Para Lionel, voy yo! —Exclamó, cuando vio a su amigo correr hacia el lago para recuperar las hojas que caían sobre este.

Con nerviosismo y rapidez, Pablo corrió en la misma dirección deseando que la tierra se lo tragase cuando observó como el pujatense leía las hojas.

—¡Lionel, dame eso! —Gritaba mientras se metía en el agua, importándole poco si se mojaba. Le importaba más preservar su dignidad que agarrarse un resfriado.

Lionel no le dio bola. Aquellas hojas tenían escrito canciones donde el cordobés expresaba su amor y sentimientos por Scaloni, sentimientos que iban más allá de una amistad.

—¡Te dije que me des eso! —Exclamó una vez más, pegando un saltito para intentar agarrar la hoja, pero en vez de eso, solo logró que ambos cayeran por completo en el agua mientras los patos volaban desesperados.

La vergüenza consumió a Pablo al estar encima de su amigo. El calor subió por su rostro y la sonrisa de Lionel no ayudaba.

—Deja de hacer eso pelotudo.

—¿Qué cosa? ¿Sonreír? Si por lo que leo te gusta mucho cuando lo hago.

—¡Sos un pelotudo, te voy a cagar a trom-

Lo estaba besando.

Lionel le cerró la boca a Pablo con un beso. Que, aunque no supieran cómo hacerlo por su inexperiencia, era parecido a tocar el cielo.

—A mí también me gusta mucho tu sonrisa, Pablito.

Aimar estaba atónito. Ambos totalmente empapados, con la gente mirándolos de forma extraña y los patos comiéndose las hojas. Pero todo eso importaba poco si estaban juntos.

—La cana, levántate, dale.

—Prefiero besarte una vez más. —Musita Pablo que estaba ahora perdido en el adónico rostro de su amigo.

—No boludo, en serio, viene la cana. —Señala en dirección a los dos oficiales que se acercaban a los gritos.

—La puta madre.

Tomados de la mano, salieron del lago, y completamente empapados comenzaron a escapar de la policía que los persiguió por todo Parque Centenario.

Era un San Valentín distinto a los otros y muy bizarro. Pero sin dudas uno muy lindo, de los muchos que a partir de ese día vendrían.

Notes:

Buenass, feliz dia del amor y de la amistad muchachada, pequeño os inspirado en el prompt que me tocó a partir de la ruleta que hicieron las admins de la week, que aprovecho, les agradezco por tan linda iniciativa, me gustó mucho escribir esto, además de que Parque Centenario es uno de mis lugares favoritos
Espero que les haya gustado, que tengan lindo diaa <3